CAPITULO 8
DESEO
Viajaron constantemente durante la primera semana cambiando prácticamente todos los días de sitio hasta que Draco estuvo convencido de que nadie les seguía. Necesitaban un lugar en el que pudieran permanecer algún tiempo, Harry debía tener la oportunidad de recuperarse.
Después de pensarlo detenidamente recordó un lugar que adoraba en su niñez, era un sitio que ni siquiera sus padres conocían. En algún momento de su vida Draco había sido cuidado por una bruja mestiza cuya familia muggle vivía en Alemania. El abuelo de aquella mujer, un hombre amable de piel cetrina y ojos marrón, los acogía en una hermosa cabaña en las afueras de Norddelch cada vez que su nieta se aparecía para visitarlo con el entonces pequeño Draco. Hacía mucho tiempo que ambos habían muerto pero el chico pensó que sería el lugar idóneo para esconderse. Norddelch estaba ubicado en la costa del Mar del Norte en Alemania y era un pueblo pequeño muy pacifico rodeado sólo por la vegetación, la playa y el mar.
Draco tenía la secreta esperanza de que en un ambiente agradable y soleado, se recuperaría no solo el cuerpo de Harry sino también su mente. Además había notado que el ojiverde se ponía muy nervioso con el ruido, con la agitación o con la gente a su alrededor, era conveniente un sitios que no le perturbara más de lo necesario.
El chico hizo los arreglos y el mismo día que llegaron logró rentar la cabaña a una amable viejecita muggle, probablemente pariente lejana de su nana y del abuelo de esta. Fue una completa suerte que la casa estuviera desocupada y que además se encontrara aún amueblada. Draco explicó vagamente que era oceanógrafo y que estaba ahí para medir las corrientes del Norte, era importante ser convincente y mantener un bajo perfil. Por supuesto, nadie debía saber de la existencia de Harry, así que Malfoy lo mantuvo oculto hasta que tuvo las llaves de la cabaña en su mano.
Le sorprendió encontrarse con prácticamente todas las cosas que tan bien recordaba, ahí estaba el gran armario con un ciento delibros antiguos, la sala de piel, las paredes blancas de acabado rústico, la chimenea de herrería antigua, los mil retratos familiares y por supuesto los grandes ventanales que tímidos se abrían ante la inmensidad del mar. La vista era simplemente maravillosa.
El rubio realizó un recorrido minucioso aplicando encantamientos protectores de arriba a abajo y asegurándose de que no había nada amenazador, después se dejó caer en el amplio sillón completamente agotado tanto física como mentalmente. Por un momento cerró los ojos permitiendo que un sopor le invadiera, pero a los pocos minutos los abrió para encontrarse nuevamente con la figura que permanecía agazapada en un rincón, se sintió aprensivo y preocupado ¿Y ahora qué?- se preguntó.
Sacudió la cabeza, en realidad no había planeado muy bien que haría después, ni como, un gran suspiro se escapó de sus labios. En fin, lo primero sería empezar por el principio y de ahí partir, pero ¿Y cuál era exactamente el principio? Tras pensarlo, Malfoy decidió que Harry necesitaba un buen baño, sus heridas estaban sanando pero requerían de una limpieza profunda. Durante sutiempo de viaje tan sólo había podido limpiar superficialmente su cuerpo.
Se dirigió al baño y llenó con agua tibia una primorosa tina de forma de riñón con patas de bronce vaciando un líquido verde limón que asumió era algún tipo jabón. El olor dulzón y la espuma que se desprendió de aquel líquido al mezclarse con el agua le agrado, era cómo estar sobre nubes de melocotón.
Después regresó y observó detenidamente a Harry. Sería una tarea complicada el meterle en la tina, tal vez podía hacer un conjuro para dormirle o petrificarle, pero no lo quería hacer. Harry tenía que experimentar los estímulos externos, tal vez eso le ayudara a salir de su estado catatónico.
Se movió lentamente, en días anteriores descubrió que si se acercaba muy rápido o de forma atropellada, el cuerpo de Harry se tensaba a tal grado que era casi imposible moverle sin la ayuda de la magia. El moreno se encontraba como siempre en una esquina de la habitación, parecía que el tener aquellas paredes rodeándole de alguna forma le hacían sentir protegido, Draco esperaba que en un futuro eso no fuera necesario, realmente le daba pena verle así, como si se tratara de un pequeño aterrorizado e indefenso preso por voluntad propia.
Claro, Draco comprobó a su pesar que Harry no era necesariamente pequeño, ni mucho menos ligero. Cuando le tomó por la cintura para levantarle, el cuerpo de casi 1:80 del muchacho de ojos esmeralda se puso duro y pesado. Era su técnica, nunca se debatía realmente pero empleaba algo parecido a la resistencia pasiva. Aun así Draco era más alto y fuerte y lo cargo prácticamente hasta el borde de la tina pero cuando lo empezó a introducir en el agua, Potter se movió en un acto reflejo defensivo pataleando y en un minuto tanto Draco como el ojiverde cayeron dentro de la bañera. El moreno se debatió un minuto tan sólo para sacar la cabeza del agua pero después se quedó tranquilamente sentado como si nada. Sorpresivamente, no se arrinconó ni se hizo un ovillo, parecía que la sensación del agua tibia le gustaba.
Por supuesto Draco quedó hecho una sopa y mientras se incorporaba chorreando de agua le dijo a su silencioso interlocutor en son de reproche
– Ahora si te gusta verdad, ojalá y te hubieras decidido antes, maldita sea.
Malfoy ya se encontraba demasiado mojado para hacer otra cosa que no fuera darse un buen baño, de todas formas también lo necesitaba, así que mejor mataba dos pájaros de un tiro. Tras una breve duda sobre si aquello era apropiado o no, levantó los hombros en actitud resignación y comenzó a quitarse la ropa dando la espalda a Harry. Cuando llego a los boxers se detuvo un poco receloso, como si algo le impulsara se giró en redondo para quedar frente al moreno exhibiendo su cuerpo perfecto y su sexo que descansaba sobre un nido de vello dorado. Draco espero un momento ahí parado desnudo en medio del baño mientras aquellos ojos esmeralda le miraban sin verle. Después sonrió sintiéndose estúpido, ¿Acaso esperaba que exhibiéndose de aquella forma ante Harry este saliera de repente de su estupor exclamando IMPRESIONANTE? Sí que era un tonto egocéntrico, pero bueno nada se perdía con intentar, ¿o no?
Con su varita desapareció las vestiduras que cubrían a Harry y el cuerpo blanco como la nieve del muchacho quedo comprometedoramente desnudo. Hasta ese momento el rubio pudo evaluar realmente con ojo clínico las heridas que tenía. Paseo su mirada de arriba a abajo observando los múltiples moretones que aparecían principalmente en su torso, en sus glúteos y en sus piernas, también tenía unas horribles quemaduras que atravesaban sus brazos y su espalda estaba llena de cortes sangrantes de todos tamaños. Los ojos de Draco se inundaron ligeramente de lágrimas y por primera vez se dio cuenta de lo que significaban, se sintió sublevado contra aquel trato cruel y odió profundamente el mundo del que provenía.
Afortunadamente Harry parecía no sentir dolor, al contrario probablemente el agua mitigara el escozor de sus heridas.
Malfoy se colocó en la parte posterior y con su mano mojó el largo cabello negro, Harry inclinó ligeramente la cabeza hacia atrás y el rubio sintiendo que no se resistía introdujo sus largos dedos en la abundante cabellera, masajeándola con movimientos circulares hasta que la espuma lo limpió completamente.
Después, tomó una pequeña toalla y muy delicadamente empezó a frotar su piel. Los hombros amplios y fuertes de Harry se contrajeron ligeramente cuando Draco paso por ellos la toallita, su espalda musculosa bajaba suavemente rematando en la amplia curva de sus glúteos. Más al sur Draco deslizó la toalla por los muslos siguiendo el contorno natural de sus piernas hasta la pantorrilla. Esas si que eran unas fabulosas piernas, unas piernas atléticas de un gran jugador de Quidditch.
Casi al final sus manos recorrieron su pecho bellamente esculpido rodeando sus tetillas sonrosadas y retomando la línea media de su torso en la que se apreciaba un vello incipiente que marcaba un camino hacía su vientre bajo, como si se tratara de una invitación. A Draco le hubiera gustado recorrerlo para adentrase en sus secretos, pero se obligó a apartar esos deseos de su mente, no era correcto que se aprovechara de Harry, sobre todo si este no podía corresponderle. Aun así no pudo dejar de notar que Potter tenía un cuerpo increíblemente varonil y hermoso, tal vez un poco huesudo por los ayunos repetidos, pero nada que no pudiera arreglarse. Reconocer aquello no era un crimen, sin embargo Draco se dio perfectamente cuenta que no se trataba sólo de eso… una leve descarga de calor comenzó a atormentar su entrepierna y aquello realmente le molestó.
De un brinco salió de la tina intentando serenarse ¿Porqué el contacto con Potter le provocaba ese tipo de reacciones? No era un inexperto adolecente que se excitara con cualquier cosa, en realidad antes de que todo se fuera al caño disfruto de encuentros con un buen número de chicos pero nunca había deseado a alguien tanto como en ese momento deseaba a Potter. ¿Porqué?
Se secó rápidamente y cuando termino de alistarse decidió usar su varita para mover a Harry, si trataba de sacarlo por mano propia seguro que ambos terminarían con las cabezas sembradas en el fondo de la bañera, además en ese instante prefería no tocarle.
La toalla y las pijamas volaron de la maleta al cuarto de baño y al final Harry estuvo más que presentable y listo para dormir. Se le veía muy cansado y sus ojos se entrecerraron ligeramente. El rubio pasó sus brazos por detrás de su espalda y sus rodillas cargándolo para llevarlo a la habitación, el cuerpo del moreno se rindió dejándose conducir. Las colchas de algodón se abrieron para recibirlo y Draco le depositó en el lecho arropándole concienzudamente.
Fue un alivio para Draco salir a la terraza y separarse por un momento de Harry, la noche era cálida y el mar se mecía apaciblemente, una brisa le refresco no sólo el cuerpo sino también la mente, aspiro el olor del agua salada sintiéndose mejor. Le parecía increíble que sólo una semana antes estuvieran en el centro del huracán y ahora se encontraran perdidos en la inmensidad de aquel lugar olvidado. Fácilmente podría olvidarse de todo lo sucedido sino fuera porque la presencia de Harry se lo recordaría continuamente…
Estaba agotado y era momento de descansar pero antes de retirarse se dirigió nuevamente al cuarto de Harry para echar un último vistazo. Casi se cae de espaldas cuando descubrió que el bello durmiente no se encontraba en su cama. Entró atropelladamente buscando desesperadamente al chico y constató con terror que no se encontraba en la alcoba.
Draco corrió como un demente por toda la casa, apretando fuertemente la varita en su mano y por su mente atravesaron un sin número de posibilidades ¿Y si alguien les había seguido? ¿y si de repente Harry había despertado de su estado catatónico? ¿Y si había caminado sonámbulo saliendo de la casa hacia el mar? El chico rodeó la cabaña, mirando en el pequeño patio de enfrente para después dirigirse a la playa, cuando las olas mojaron sus pies se quedó por un momento extático pensando aceleradamente pero el pánico le tenía el cerebro entumecido. No podía tratarse de nada de lo que había pensado, los encantamientos protectores no lo permitirían y Harry no era ningún Houdini, si había salido tendría que haber pasado por la terraza donde el se había encontrado.
Regresó a la habitación y permaneció silencioso aguzando el oído, muy tenue casi como un susurro le pareció escuchar una respiración. Se agachó y buscó debajo de la cama, el sillón, atrás del ropero y del escritorio pero no encontró nada… estaba por volver a salir cuando en un pequeño hueco que se encontraba entre el buró y la pared vio un bulto apretujado. Draco movió las sillas y el pesado mueble abriéndose paso hacia el, ahí estaba Harry completamente dormido.
El rubio casi se desmaya de la emoción – Por todos los santos-le dijo- casi me matas del susto. Cómo diablos te metiste aquí.
Definitivamente no podía dormir en el suelo, así que de ser necesario le tendría que amarrar a la cama. Le regresó al lecho y se sentó a su lado para vigilarle. No habían transcurrido ni diez minutos cuando Harry se fue empujando hacia atrás como buscando algo, el rubio colocó una mano en su espalda y el chico se quedó quieto, por supuesto eso no solucionaba el problema porque el no podía quedarse toda la noche ahí inmóvil jugando a los engarrotados. Así que sin darle más vueltas al asunto Draco se recostó junto a Harry rodeándole con sus brazos para evitar que se escapara. El cuerpo del moreno se apretó fuertemente contra Malfoy, este se había convertido en las paredes que solían consolarlo.
El rubio se sentía embriagado con el olor de Harry, tan dulce pero a la vez tan sensual. El calor palpitante de su cuerpo le embotó los sentidos y no pudo evitar hundir su nariz en su suave melena, nuevamente experimentó esa sensación que recorrió su cuerpo como si se tratara de una corriente eléctrica, pero esta vez el calor fue tan intenso que casi le fue imposible contenerse. Quería tocarlo, deslizar sus manos por su piel y permitir que sus dedos se escurrieran hurgando en su interior. Estuvo a punto de intentarlo, pero logró conservar la cabeza para no dejarse dominar por el deseo que le invadía. Tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos era una paradoja cruel que le inyectó un sentimiento de desesperación.
Cuando escuchó la respiración acompasada de Harry profundamente dormido, se escurrió muy lentamente por el lado de la cama, después colocó unas almohadas en la espalda del chico y salió disparado al baño.
Tal cual estaba se metió de lleno bajo la ducha fría sintiendo como esta le refrescaba. Draco se quedó ahí un largo rato y tuvo una imagen mental de el y Harry en un futuro lejano. Una sola duda le atormentó ¿Y si Harry nunca volvía en sí? Se imaginó por el resto de sus días dándose duchas de agua fría mientras un Harry catatónico permanecía en cama o escondiéndose por los rincones… esa imagen realmente le aterrorizó…
