CAPITULO 13
RECAPITULACION

Draco en realidad no estaba seguro de que fuera buena idea relatarle con lujo de detalles todo lo sucedido y por supuesto a Harry no se le veía muy entusiasmado en escucharlo. Así que decidió platicarle sólo lo que consideró esencial para que el otro chico pudiera tener un marco de referencia. El moreno le escuchó excesivamente tranquilo, no preguntó nada, permaneció con el ceño fruncido y los brazos cruzados en actitud defensiva, al final se levantó y se dirigió a una de las alcobas sin ni siquiera mirar a Malfoy.

El rubio pensó que era lógico dadas las circunstancias. Era obvio se dijo, necesitaba recuperar sus fuerzas, su entereza, su confianza, sobreponerse a todo aquello que para cualquiera hubiera sido demasiado. Si, se dijo todo eso esperando alguna reacción, esperando que las heridas sanaran y que la calma se instalara en su corazón, sin embargo los días avanzaban y nada parecía mejorar, de un catatónico dócil, Harry se había transformado en un ermitaño deprimido. Malfoy no sabía cuál de las dos facetas era peor, lo que si sabía es que estaba harto de la situación. Quería entenderlo, quería ser complaciente pero su paciencia tenía un límite. Sin embargo, cuando estaba a punto de capitular, llegaba la noche y en el silencio podía escuchar los sollozos apagados de Harry provenientes de su habitación, entonces con el alma oprimida se decidía a continuar tolerando cualquier cosa con tal de ayudarle.

A Draco le hubiera gustado partir de ahí inmediatamente. Ya no era seguro estar ahí, así como les habían encontrado aquellos cinco, otros mortífagos más podrían hacerlo. Además no sabía si esos chicos habían informado algo o no, de cualquier forma alguien les extrañaría en breve y una investigación a nadie le convenía. Desafortunadamente ante un apático Potter, la sola mención de partir de ahí, resultaba imposible.

Harry ni siquiera se inmuto cuando Draco lo sugirió, puso cara de aburrimiento diciendo en un bostezo –Déjales que vengan, no importa, si tú quieres irte tampoco me importa, es más deberías hacerlo.

El chico se paseaba como un fantasma por la casa, demacrado, sin rasurarse y sin bañarse, de vez en cuando comía una manzana o cualquier cosa que se encontrara en la cocina y que no requiriera mucho esfuerzo para masticar. Después se encerraba otra vez en su cuarto, cerraba las ventanas y se quedaba dormido.

Draco se odiaba a si mismo por su actitud solicita tan condenadamente complaciente. Todo el tiempo se pasaba al pendiente de las necesidades del moreno preguntándole si estaba bien, si necesitaba algo e incluso si quería que le cocinara cualquier cosa. Potter le dedicaba una expresión de fastidio y con un gruñido por contestación, se daba la media vuelta y se largaba.

Un día en particular, se sentía extraordinariamente cansado y desanimado, también a el le estaba costando trabajo continuar con eso, necesitaba un poco de ayuda, así que cuando por centésima vez Harry le contestó con un gruñido ante la sólo sugerencia de que un baño caliente le haría sentir mejor, fue la gota que derramo el vaso.

Su reacción no se hizo esperar, el rubio le soltó en tono sarcástico -Perdón aún no se me da el lenguaje de los gruñidos, es eso un si o un no?

Harry se levantó ignorándole, después camino desgarbado al cuarto de baño. Por supuesto Draco de ninguna forma estaba dispuesto a seguir con aquel jueguito, le siguió, ya estaba suave de que le tratara como a un completo idiota.

Por el espejo del lavabo el moreno pudo ver al otro chico parado ahí en la puerta con expresión de enfado, con un suspiro molesto y con voz cansada le cuestionó;

-¿Qué diablos quieres?

- Quiero que te bañes y afeites –contestó el otro en el mismo tono que Harry y en esta ocasión hablaba muy en serio.

-Porque no me dejas de una vez en paz.

-Porqué no se me pega la gana.

- Ya déjate de portar como una maldita nana, no necesito que estés todo el tiempo cuidándome, no soy tu responsabilidad y nunca la he sido, no se quién demonios te mando hacer lo que hiciste, ni quien te nombro el salvador de las causas pérdidas, pero si hubieras sido lo suficientemente inteligente me habrías dejado donde estaba.

Vaya, vaya pensó Draco conque esas tenían, ahora resultaba que Potter le echaba la culpa de su situación, solo eso le faltaba.

Harry continuó pero ahora casi en un grito -Maldito seas una y mil veces Malfoy, no debías de salvarme, mi destino era morir en ese lugar….

Ya había escuchado suficiente, tenía ganas de agarrar a Potter y zarandearle hasta que entrara en razón, pero como no podía hacerlo dejó que las palabras fluyeran expresando sin censura lo que pensaba

- Pero no es un error con el que ambos tengamos que vivir- dijo, y uniendo las palabras a la acción corrió al comedor y regreso en un minuto con seis varitas que tiró a los pies de Harry- porque no eliges una y te das gusto, termina con tu maldita miseria, vuélate el seso, tírate del acantilado, ahógate en la tina o lo que te plazca, yo me rindo. Ohhh si pobrecito Harry, seguro que eres el único que sufre, el único que llora, el único que perdió a sus seres queridos, seguro que todos los que murieron bajo la promesa de salvación por el gran Potter estarían felices viéndote ahora, yo pensé que valía la pena salvarte pero te tienes tanta autocompasión que resultas patético, quédate ahí sentado hasta que te vuelvas nuevamente idiota y te nazcan raíces en el trasero…

Potter se quedó sorprendido ante la reacción del rubio, era la primera vez desde que había despertado que le veía realmente enojado, así que dijo casi en un tono de disculpa -No se trata de eso, no se trata de mí, tú no lo entiendes

-Que no entiendo, haber déjame adivinar… se trata de la Santa misión, qué? No resultó como esperabas, el niño dorado no cumplió su promesa, le falló a todo mundo y mucha gente murió, pero que esperabas… eso suele pasar cuando se pelea por causas perdidas y se confía en vejestorios decrépitos

Fue un golpe bajo, Harry se puso rojo de la rabia que le provocaron las palabras del otro, no lo pensó, se abalanzó en contra del rubio tomándole de la solapa de la camisa mientras le amenazaba – Retira lo dicho o te voy a moler a golpes

-De verás quiero ver que lo intentes

Ambos se enfrascaron en una lucha cuerpo a cuerpo en donde era evidente que las fuerzas estaban demasiado equilibradas, por más que uno quisiera dominar al otro, no les fue posible. El rubio también había tomado de la camisa a Harry y ambos tropezaron primero con el lavabo, la cómoda de blancos y terminaron en la regadera. Después de algunos minutos de forcejeo infructuoso, el moreno se detuvo dándose cuenta de lo absurdo de la situación. Al final permanecieron quietos y agitados por el esfuerzo pero ninguno soltó al otro, lentamente el enojo se fue disipado de sus rostros. Harry dijo con infinita tristeza, casi en un murmullo –No tenía derecho a sobrevivir, porque yo?

Draco podía entender perfectamente lo que Harry sentía, era la nobleza y el gran corazón en el la que hablaba – Acaso importa?- le contestó- Lo cierto es que estas vivo, la pregunta es ¿Qué vas a hacer ahora?

El rostro de Harry se encontraba muy cerca del suyo, sus ojos grandes como esmeraldas brillantes le miraban atentos y podía sentir la respiración acelerada debajo de su camisa. Draco fijo su atención en los labios del moreno, le hubiera gustado sumergirse en ellos sintiendo su calor palpitante y conocer todos sus secretos, se dijo que ese no era el momento para estar pensando en esas cosas, pero no lo podía evitar, siempre tenía ese tipo reacciones cuando estaba cerca de Potter. Se inclinó ligeramente sin poder controlarse, pero antes que pudiera hacer nada las manos de Harry le soltaron alejándose, Draco salió de su embobamiento y dio la media vuelta para salir del baño diciendo –Hazte un favor y deja de mirar con la nuca el futuro.

El moreno se quedó ahí cabizbajo un largo rato y durante gran parte del día se desapareció en su cuarto, pero por la tarde cuando Draco se encontraba revisando su mini huerto le vio salir por la terraza y alejarse por la playa. Cómo siempre sintió una punzada de preocupación, pero era necesario dejarle solo tenía muchas cosas que meditar.

Las horas pasaron y comenzó a sentirse realmente paranóico, a riesgo de parecer una maldita "nana" y hacer nuevamente el ridículo se decidió ir a buscarle, afortunadamente antes de salir distinguió su figura a lo lejos. Suspiro aliviado mientras se tiraba en el sillón con un libro en manos para fingir que había estado leyendo despreocupadamente.

Potter llegó hasta la puerta, su rostro estaba pulcramente rasurado y su cabello negro alborotado por el viento lucía brillante, tenía un cierto aire de ángel caído que era casi irresistible. Se quedó ahí recargado en el marco con su atención fija en el exterior. Después de un momento rompió el silencio preguntando casualmente;

-Que es eso?

El rubio se incorporó levemente asomando la cabeza por el ventanal y por supuesto no pudo ver absolutamente nada fuera de lo común

-Que es qué?- preguntó Draco

-Eso- respondió Harry señalando con el dedo hacia el pie de las escaleras que bajaban a la playa.

Siguiendo la dirección que señalaba, Malfoy pudo ver finalmente a que se refería, ahí venía el gran pelícano saltando los escalones mientras se acercaba bamboleando su cuerpo y agitando sus alas.

-Eso es polito- le respondió sonriendo

-¿Polito?

-Si, Polito nuestra masc…bueno ya sabes es un vecino latoso que pasa por aquí todos los días, le gustan las sardinas- Draco se levantó y con su varita conjuro un Accio Sardinas y en un segundo tuvo un paquete en la mano. Polito que ahora ya se encontraba a unos pasos de ellos había empezado a abrir su pico en espera de las delicias que su proveedor desplumado seguro le daría. Todas las sardinas desaparecieron en la gran boca del ave que ni siquiera respiro mientras las engullía.

-Es raro-dijo Harry haciendo un mohín.

-Si es raro- tuvo que reconocer Draco ahora que Polito se encontraba mirándoles con sus ojitos redondos como canicas con el pico sumido en su gran "papada", lo que definitivamente le daba una apariencia de un bonachón con cuerpo de bolo de boliche y una gran sonrisa de oreja a oreja

- Me siguió- dijo Harry

- Oh si, a el le encantaba acompañarnos todos los días cuando paseábamos

- ¿Paseábamos?- preguntó Harry sorprendido

- Bueno ya sabes, necesitabas hacer ejercicio, no podías estar todo el tiempo inmóvil como un vegetal.

- Los dos?

- Si claro, de otra forma no te hubieras movido

Potter frunció ligeramente el ceño, sabía Merlín lo que debería estar pasando por su mente. Draco hubiera dado la mitad de su brazo por saber lo que pensaba en esos momentos.

- Sabes? tengo algo que me está dando vueltas en la cabeza desde hace días, pero no se de que se trata ni porque lo recuerdo, son una palabras que se siguen repitiendo una y otra vez, probablemente tu sepas a que se refieren.

- Dímelas- replico Draco

- Es algo así como lo siguiente;

Dejé la luz a un lado y en el borde de la revuelta cama me senté,
Mundo sombrío, la pupila inmóvil clavada en la pared

¿Qué tiempo estuve así? No se, pero al dejarme la embriaguez horrible del dolor, expiraba la luz y en mis balcones reía el sol.

Malfoy abrió mucho la boca evidentemente sorprendido

-A que se refieren?- pregunto el moreno

-En ocasiones leía en voz alta y tú estabas ahí escuchando. Ese es un fragmento de un poema que me gustaba leer.

-En serio?, vaya por lo menos ya comprobamos que no estuve sordo. ¿Sabes cómo finaliza el poema?

Que si sabía, el rubio conocía de memoria esas palabras, siempre le había gustado como sonaban, le parecía que describían de alguna forma la situación de Harry, así que sin esfuerzo recitó el resto;

Ni se tampoco en tan horribles horas en qué pensaba o que pasó por mi
Sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquellas horas envejecí

-Es hermoso- susurro Harry

-Sí que lo es

-Te puedo pedir otro favor

-Lo que quieras

-Necesito saber lo sucedido mientras estuve ausente, quiero saber todos los detalles, también me gustaría conocer que ha pasado en el mundo mágico.

- Estas seguro?

- Necesito saberlo

- Bueno si es así, pero no sin antes comer, es demasiado para asimilarlo con el estómago vacío.

- No tengo hambre

- Pero yo sí, así que si no te molesta te lo puedo contar mientras como

Draco se dirigió a la cocina y desplego sus habilidades culinarias, parecía un circo de objetos volando por todos lados, la sal, la pimienta, los condimentos iban y venían de la alacena, albaca y cebollín frescos entraron del jardín por la terraza mientras el cuchillo se afanaba por partir en pedacitos muy finos todo lo que al tablón llegaba. El aceite de ajonjolí tostado esparció un olor delicioso por la cabaña mientras la carne y las papas bien aderezadas iban directo al horno. A Malfoy le gustaba hacer eso, le relajaba. Los aromas saturaron el ambiente y despertaron el apetito de un desnutrido Harry que había permanecido a dieta de manzanas.

Cuando el rubio puso un plato bien servido en la mesa, a Harry casi se le cae la mandíbula al suelo. Por supuesto, Draco sabía que sería irresistible, al fin y al cabo le había costado casi un año perfeccionar la receta. Atento a los ojos del moreno que se salían de sus cuencas al ver el exquisito plato servido, pregunto casualmente;

-De verás que no quieres, hay suficiente

Harry tragó saliva y respondió tímidamente – Bueno, si hay suficiente

Maliciosamente Draco cuestionó – No quiero obligarte, si no quieres…

Casi con la boca hecha agua Potter enfatizó – No me estas obligando, si quiero

Draco sonrió y acercó el plato poniéndoselo enfrente al otro chico. No supo si fue la costumbre o simplemente que en ese momento estaba demasiado distraído, lo cierto es que tomó los cubiertos y empezó a partir la carne de Harry en pequeños pedazos. Dándose cuenta de su error, se detuvo disculpándose – Lo lamento, es la fuerza de la costumbre

-Tan mal estaba?- dijo Harry con una sonrisa triste

Malfoy evitó su mirada, sólo levantó los hombros concediendo- Un poco, pero bueno quien no- terminó de acercar los cubiertos a Potter y cambió de tema para aligerar el ambiente – Es mi especialidad, espero que te guste

- Gracias

- No es nada es sólo un poco de carne con papas

- No me refería a eso, en serio Muchas Gracias Draco-dijo vehemente Harry reteniendo brevemente al rubio de la mano mientras le veía directamente a los ojos.

La mirada sincera y dulce que Harry le dedicó le llegó a Draco directamente al corazón, era maravilloso escuchar aquellas palabras salir de su boca, el esfuerzo había valido la pena y no podía sentirse más feliz.

Los dos se sentaron a comer en la penumbra iluminada por algunas velas. Estaban meditabundos, tal vez cada uno meditando sobre el misterio del otro. Draco pensó que de cierta forma aquello era atemorizante, ahí estaba presente Harry pero no sólo físicamente sino mentalmente, finalmente podía establecer una relación real y no sólo en esencia, ahora Harry podía corresponderle, aunque pensándolo bien también existía la otra probabilidad…