Quería agradecer a todas aquellas personas que han dejado comentarios y aquellas que estan siguiendo este fic, espero que me disculpen si no respondo pero mi tiempo es corto para estar en la web, todos sus comentarios le hare llegar a SEJMET (autora del fic) estará muy contenta de leerlos.
CAPITULO 15
VOLDERT LAND
El sol entraba por la ventana espléndido y brillante, era un día hermoso pese a que el invierno casi tocaba a la puerta, se oían las gaviotas y las olas del mar meciéndose serenamente. Abrió los ojos y se sitió completamente descansado, era increíble sabía que hacía mucho que no se sentía tan bien, pero no entendía porque. En ese lugar lo único que se podía hacer era descansar y relajarse, entonces porqué tenía la impresión de que había estado cargando con muchas preocupaciones.
Miro el reloj, eran casi las 10:00, pero no tenía la menor intensión de pararse aún, pensó que sería fabuloso desayunar en la cama, tomó su varita abriendo la puerta de la alcoba y desde donde estaba dirigió como una orquesta la preparación, fue divertido ver volar a los alimentos por la cocina en una suerte de malabarismo. Mientras los huevos y salchichas terminaban de cocinarse, una taza de café negro entró por la puerta y llego hasta sus manos, se incorporó a medias y bebió un poco…. Definitivamente delicioso
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Ese lugar estaba más allá de cualquier predicción que Dumbledore o la Orden hubieran pronosticado, incluso estaba más allá de la imaginación. En lo único que habían acertado era en dos cosas; uno, se encontraba atestado por mortífagos y dos, se podía pasar desapercibido fácilmente.
Harry permanecía en la entrada de lo que había sido Godric´s Hollow, ahora una gran marquesina de humo de color rojo brillante atravesaba de lado a lado la calle principal formando con letras claras y gigantes "VOLDERT LAND", eso si que era el colmo de la egocentricidad, Voldemort había cambiado el nombre original del lugar para alimentar su ego y por supuesto como una forma de tratar de borrar su vergonzoso pasado.
Godric´s Hollow ya no era el antiguo pueblo tranquilo de la campiña, visto desde afuera a Harry le recordó casi a un circo muggle pero sin los payasos y las artes circenses inocentes, aquello parecía un submundo tenebroso, con callejones inundados con toda clase de gente con trajes vistosos y locales que ofrecían toda suerte de magia prohibida y cosas realmente raras.
El efecto que nadie podía haber imaginado era la influencia de Voldemort. En un mundo dominado a su merced, los principios no existían, no había Ley, ni reglas. Y esto se reflejaba en todo y en todos, era como volver a un tipo de oscurantismo mágico.
Harry caminó por la calle empedrada, aún no se podía acostumbrar al gran volumen de su nuevo cuerpo y tropezaba de vez en vez con las personas a su alrededor. Afortunadamente la pinta de mastodonte de Goyle le ayudaba, porque aunque le gritaban – Fíjate por donde caminas imbécil- bastaba que le echaran una mirada para que cualquiera desistiera de darle un empujón o inclusive una trompada.
Conforme se acercaba al centro, la actividad iba en aumento y el bullicio empezaba a ser ensordecedor.
La iglesia ya no existía más, ahora su lugar lo ocupaba un gran conjunto de jaulas con todo tipo de criaturas mágicas, había varios hipogrifos en condiciones lamentables, sus alas habían sido recortadas para evitar que volaran. Un famélico unicornio con el cuerno roto y su crin blanca sucia que miraba tristemente a un par de chiquillos que se entretenían tirándole cáscaras de cacahuates. Escregutos, acroteles, chinchillas, castores voladores, macrotarántulas, micropaquidermos e incluso un Dragón de dos colas en una gran jaula al fondo del lugar. Una decena de animales ahí hacinados sin comida y agua. Aquel espectáculo daba verdadera lástima.
A lado de ese zoológico se encontró con una especie de Feria en donde el entretenimiento se podía calificar tan sólo con una frase; escalofriante. A Harry le llamó la atención en especial uno de ellos.
Por tan sólo un galeón se podía luchar contra el mismísimo Harry Potter o contra cualquiera de los traidores de la sangre pura más famosos, en la lista figuraban nada más ni nada menos que Dumbledore, Severus, Hermione, Moody, todos los miembros de la familia Weasley y así la lista continuaba interminablemente. Tanto chicos como adultos entraban a probar suerte en ese tipo de enfrentamiento simulado que se veía tan real. Cuando el jugador se coloca en una especie de plataforma aparecía por arte de magia la figura del combatiente elegido junto con la imagen del campo de batalla. Harry se observó a el mismo batiéndose en duelo con un chico de no más de 8 años, mientras todos los espectadores animaban y victoreaban al muchacho. Se quedo ahí un largo rato embobado hasta que lo mataron por lo menos unas 10 veces, al final se retiró cuando la imagen de Dumbledore apareció esperando al siguiente jugador. Definitivamente aquel tipo de "diversión" era de lo más popular porque había una larga fila esperando.
Todos los juegos eran más o menos de ese estilo. Harry no lo había pensado, pero se daba cuenta que ese tipo de "diversiones" estaban diseñadas para las nuevas generaciones, los mortífagos querían asegurarse de embullir una buena dosis de principios oscuros a través de entretenimientos aparentemente inocentes. Se imaginó lo temible, intolerante y desprovista de compasión que sería la siguiente camada de mortífagos formados a través de un sistema como aquel. A Harry se le erizó el cabello hasta la misma base de la nuca.
Potter se apresuró a continuar, sentía la necesidad de saber si ellos seguirían ahí o también habrían desaparecido bajo el capricho de Voldemort, caminó apresuradamente y al final se encontró en las puertas del Cementerio, o mejor dicho de lo que había sido el cementerio. Ahí ya no había más lápidas, ni mausoleos. Todo había sido remplazado por una especie de plaza en la que se erguía una solo figura imponente y atemorizante, la imagen de Voldemort rodeado por su inseparable Nagini. Harry podía casi jurar que se encontraba en el lugar exacto donde antes yacía la tumba de sus padres.
Aquello le afectó demasiado, el maldito Voldemort no se había contentado tan solo con matarlo y matar a todos los que le rodeaban, sino que también había profanado la tumba de sus padres, eso no tenia nombre y la furia que sintió amenazaba con explotar, en ese momento quería destruirlo todo a su alrededor….
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La tarde avanzaba lenta, demasiado tal vez. Permanecía sentado en la terraza observando el horizonte. En su mano sostenía otra tasa de café que hacía varias horas se había enfriado.
Aunque al inicio del día se había sentido fabulosamente, conforme las horas pasaban le empezó a asaltar un gran sentimiento de ansiedad, pero no entendía porqué. Su mente no dejaba de girar en círculos.
Estaba seguro de que tenía algo importante que hacer, pero no lo podía recordar. Se dijo que aquello no tenía lógica ¿Cómo es que era tan importante y el no lo podía recordar?
Se paró por centésima vez a recorrer la casa, miró en el cuarto de baño, en la sala, revisó los libros, el escritorio, fue al closet y finalmente entró en la alcoba contigua a la de el. Se detuvo pensando que algo tenía que ver esa habitación con su ansiedad, pero por más que se concentró intensamente no pudo ubicar que era… desistió….no tenía caso….si era importante lo recordaría y si no al diablo para que torturarse… decidió ir al pueblo a tomarse una cerveza…
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Harry tenía la cara contorsionada por el odio sentía que este le quemaba abrasando sus entrañas. Un par de chicos pasaron apresuradamente a su lado diciendo descuidadamente –Soy condenadamente bueno, he roto el record, mate a todos los traidores del mundo mágico por lo menos una centena de veces y al maldito Potter mucho más. Es una verdadera lástima que no sigan vivos, me encantaría tenerles enfrente, les daría una lección a todos.
Los chicos avanzaron rápidamente perdiéndose por uno de los callejones aledaños al excementerio, estaban tan entretenidos fanfarroneando sobre sus grandes hazañas que no se dieron cuenta de un testigo silencioso que les seguía pisándoles los talones.
Cuando llegaron al final de la calle 70, uno de los chicos volteó y por vez primera se percató del hombre a sus espaldas, no pudo evitarlo inmediatamente cuchicheo al oído de su compañero y ambos le miraron recelosos. Apretaron el paso y dieron vuelta en la primera esquina que se encontraron. El viejo truco pensó Harry rechinando los dientes mientras saboreaba lo que vendría, la sangre le hervía.
Cuando dio vuelta, los chicos torpemente intentaron sorprenderle, pero era inútil, se habían equivocado, no debían de haberse metido con el. Harry eliminó al primero de ellos sin ningún esfuerzo, al otro le desarmó y lo dejó petrificado en el suelo. Después se colocó a horcajadas encima de el observándole directo a la cara.
-Con qué eres muy bueno y matarías en un chasquido a Potter si le tuvieras enfrente, ehh. Bueno eso es algo que tengo que ver para creerlo
Harry se bajó la capucha apuntándose a la cara con su varita mientras conjuraba un –desago. Su cara empezó a cambiar ante la mirada sorprendida del chico, se desinfló igual que todo su cuerpo, los ojos se agrandaron y en un minuto se moldeo apareciendo un rostro de bellas facciones más que conocido.
-Bueno aquí me tienes, vamos a ver si realmente cumples lo que prometes…-Harry finalizó el encantamiento y el cuerpo del muchacho pareció relajarse, sin embargo no se movió, se encontraba petrificado pero por el susto…
-Toma tu varita- dijo Harry amenazante
-Yo no…-contesto el otro balbuceando aterrorizado
-Te dije que tomarás la maldita varita- gritó Potter impaciente
El chico se agachó y con una mano temblorosa la levantó mientras gimoteaba rogando con frases entrecortadas –No por favor… lo lamento…
Pero Harry no podía contenerse, en ese momento no sentía ninguna lástima. Fue como quitarle un dulce a un niño, Potter miró alternativamente los cuerpos indemnes de los chicos que permanecían en el suelo, ninguno de los dos debía tener más de 15 años. El odio se transformó rápidamente en una profunda tristeza, necesitaba descargar su frustración y esos pobres tontos se habían cruzado en el momento menos oportuno. Le fue difícil aceptar que el ya no era el mismo, algo de toda aquella oscuridad se había filtrado en su alma transformándole, pero que se le iba hacer, tomó un trago de la pócima y mientras su cuerpo se volvía a inflar, se alejó apresuradamente del lugar…
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No funcionó, no se pudo deshacer de la opresión en su pecho pese a que tomó tanta cerveza que tuvo que regresar a la cabaña casi a gatas, cuando llegó se tiró en el sillón, no podía caminar más…dejo que su cuerpo se relajara, un destello de un recuerdo guardado en su subconsciente le asaltó. Draco contuvo la respiración esperando que se materializara, pero este, como la arena se le escapó… puso todas sus neuronas a funcionar persiguiéndole por sus recuerdos hasta que desapareció tan rápido como había llegado, suspiró decepcionado… por Merlín tenía recordar algo y era importante que lo hiciera.
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Caminó por las calles inundadas de magos oscuros, el corazón le latía fuertemente se sentía sumamente sólo y abandonado. Ahora lo sabía, si algo o alguien había sobrevivido, de seguro no sería ahí, su última esperanza se estaba desvaneciendo rápidamente.
Y ahora qué? Se preguntó, se encontraba en medio de un mundo agreste para él, que debía hacer?, atacar el solo a Voldemort? Imposible, pero ignorarlo? tampoco..
No podía desesperar y sin embargo las fuerzas le fallaban. Recorrió el kiosco central como en un sueño. Se desplazó sin rumbo fijo, deteniéndose aquí y haya a contemplar distraídamente a la gente. Nunca se había sentido así, en efecto, gran parte de su vida había sido un huérfano, pero nunca de aquella forma, el ahora era un paria, un desterrado de la raza mágica y muy probablemente de la raza humana…era un camino demasiado solitario para cualquiera…
Aun así se trató de convencer que no todo estaba perdido, tenía que perseverar, sus pasos le guiaron nuevamente a aquel terrible espectáculo que al inicio le había sorprendido tanto. Nuevamente se quedó hipnotizado observándolo, en ese momento se estaba batiendo la imagen de Hermione con una insulsa mujer de cabellos color plata. Su corazón saltó cuando la imagen de su antigua amiga apareció, ojalá estuviera con el ahora, cómo la necesitaba… ella seguro sabría que hacer… A su alrededor la gente animaba a la mujer, realmente le pareció ridículo que alguien se tomara en serio aquello, sin embargo todos los que le rodeaban parecían ser unos completos fanáticos.
Los rostros obsesionados y atentos al espectáculo se sucedían uno tras otro, tal vez por eso fue tan obvio para Harry reparar en unos ojos negros penetrantes que le observaban fijamente desde el otro lado. Cuando reparo en ello el hombre desvío la mirada disimulando.
Algo andaba mal, no se esperaba que nadie se fijara en el, sin embargo ahí estaba aquel hombre atento a sus movimientos. Pero el no era Harry Potter sino Goyle. Definitivamente aquella persona debía tener algo pendiente con este último… eso era el colmo… además de todo tenía que resolver las cuitas de la identidad prestada de Goyle.
Tranquilamente se retiró sin apartar su atención del hombre, rodeo a la muchedumbre, para alejarse del lugar. El otro le seguía con la mirada de lejos pero no hizo ningún movimiento por aproximarse, eso era raro… muy raro.. a Harry se le prendió el foco un segundo demasiado tarde…viró en redondo y se encontró con unos ojos color miel que le parecieron conocidos, sintió la varita en su abdomen y tan sólo alcanzó escuchar unas palabras que decían – Petrificus totalus.
Su cuerpo no alcanzó a llegar al suelo, dos pares de brazos le sostuvieron y le arrastraron lejos de ahí, mientras alguien a sus espaldas decía en voz alta – Mi amigo, eres un desastre, ya vez, no debiste haber tomado tanto… ven te llevaremos a tu casa…
Sabía que lo decían para disimular, pero dudo mucho que alguien se hubiera dado cuenta de algo y si lo habían hecho era muy improbable que se metieran en lo que no les importaba.
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Se despertó agitado, tuvo una pesadilla, la cabeza le latía como si fuera a estallarle y tenía unas nauseas terribles… malditas cervezas, se juró que jamás volvería a tomar…Inmediatamente la angustia regreso asaltándole como nunca. Tenía la sensación de que se le estaba acabando el tiempo…Un golpe en la terraza le distrajo…se acercó al ventanal y afuera se encontró a un gran pelícano bamboleándose como si le diera gusto estar ahí…Draco le miró extrañado, el ave abría y cerraba el pico graciosamente, le dio mucha risa, en ese momento le pareció recordar un atardecer y unos ojos tan verdes como el mar del arrecife. Caminó desesperado apretándose la cabeza como si quisiera exprimirla, una palabra le llegó a la punta de la lengua y se detuvo en seco abriendo mucho los ojos mientras giraba para ver nuevamente al ave susurrando –Polito?
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La capucha no le permitía ver a sus captores, solo podía veía el suelo empedrado y oía el resollar agitado de los hombres que le sostenían.
– Por todos los santos este desgraciado pesa como el diablo-dijo la voz de un varón muy joven.
-Y que lo digas, pero nos hemos ganado el premio gordo… digo literalmente hablando…-respondió otro hombre mientras reía sarcásticamente
-Quién es?-pregunto el primero
- Shhhh, no hablen hasta que lleguemos – interrumpió el tercero.
Harry aguzo el oído, la voz de este último le pareció conocida, podía jurar que se trataba de… pero no, era imposible, imaginaciones suyas, esa voz tenía un tono autoritario y confiado que no le había conocido nunca…
Por fin entraron a un lugar cerrado, una oleada de agradable calor le golpeó el rostro y le hizo bien a sus entumecidas extremidades heladas por la falta de movimiento y el frío. No se podía hacer una idea de lo que había hecho Goyle para ameritar semejante secuestro, pero conociéndole seguro que había sido alguna estupidez imperdonable. Ahora tendría que arreglárselas para evitar que le lastimaran o tal vez incluso que le mataran.
Subieron por unos escalones de madera hasta una habitación del piso superior en donde finalmente le depositaron en el suelo. Los hombres permanecían a su alrededor pero, igual que el, las capuchas de sus capas ensombrecían sus rostros y no les podía ver.
Uno de ellos se acercó arrodillándose a su lado mientras le decía –Tenía la esperanza de que algún día te aparecieras por aquí, porque todos terminan viniendo aquí tarde o temprano y mira lo que ha traído la marea…debes de ser mi regalo de navidad anticipado...- el hombre hizo una pausa, y de un tirón bajo su capucha dejando al descubierto un rostro ovalado de pómulos salientes y ojos obscuros –Me recuerdas?
Harry habría hecho una exclamación de sorpresa sino fuera porque también sus cuerdas vocales estaban petrificadas… ahí se encontraba el rostro de aire aniñado de Neville, su voz era la que había reconocido….El corazón se le aceleró de la emoción, eso significaba que Dumbledore y los de la Orden no se habían equivocado del todo, si ahí estaba Neville debía haber otros, tal vez muchos más…. Gracias al cielo por eso…
Neville le miraba con desprecio… Harry se dijo que aquello era de esperarse, en ese momento su imagen no era precisamente la de un amigo, sin embargo no se preocupó, en un par de horas la poción se desvanecería y volvería a ser él mismo. Todos le reconocerían y le encantaría volver a abrazar a su viejo amigo…de verás que eso le traía una felicidad inmensa…
Longbottom habló nuevamente, su voz sonaba dolorida y llena de odio – Sabes, he tenido mucho tiempo para pensarlo, todos los días me imaginé que haría si te encontraba otra vez y tengo que reconocer que se me ocurrieron un sin número de cosas. Al final llegue a una conclusión, creo que me gusta lo tradicional, ya sabes… todo eso de ojo por ojo y diente por diente…Me parece justo que sufras lo que el sufrió, tal vez eso me traiga algún consuelo…
Y dicho esto, les ordenó a los otros –amárrenlo. Harry fue levantado y atado a un poste de madera en medio de ese gran ático que se encontraba completamente vacío. Neville caminó impaciente de un lado a otro, cuando terminaron, se acercó furioso y con su varita empezó a quemar su brazo dejando pequeños puntos carbonizados de piel donde tocaba la punta.
-Duele?... verdad que sí?... esto es sólo una probadita de lo que viene, imagina tu cuerpo siendo abrazado por el fuego hasta que penetre en los mismos huesos, no te podrás mover, ni gritar, va a ser doloroso, muy doloroso… y sabes no va a terminar pronto, no lo voy a permitir… he practicado con muchos mortífagos y soy un maestro, conmigo puedes durar hasta cinco horas en agonía y te prometo que van a ser por mucho las más largas de tu miserable vida… vas a desear morir antes de que todo termine….
Uno de los encapuchados se empezó a revolver incómodo, al final Harry escucho nuevamente la voz juvenil – He jefe, recuerda que "ya sabes quién" querrá interrogarlo antes de que le mates, se pondría furioso si algo le pasa antes…
El hombre a su lado habló interrumpiendo al muchacho – No importa, en este caso no importa nada, tu tranquilo nosotros correremos con la responsabilidad..
-Perdón Jefe pero nos ordenaron llevar a los prisioneros vivos – insistió el chico poco convencido.
-Díselo Ced, dile porque no podemos esperar en este caso…- murmuro Neville escupiendo las palabras.
Al fin el otro hombre bajó su capucha y unos rizos cafés hicieron su aparición, el rostro atractivo de Cedric Diggory dijo señalando a Harry -Este miserable que tenemos aquí es Gregory Goyle, el inseparable guardaespaldas de Draco Malfoy. Ambos torturaron y fueron los carceleros de Harry durante sus últimos días de vida. En especial este pedazo de idiota atormentó a Harry el día que lo asesinaron y participó activamente en la organización de su muerte. Después desapareció justo cuando Draco se fue. No ha estado cerca de Voldemort ni del centro del poder desde hace más de un año, así que no sabe nada que nos pueda servir…Lo único para lo que sirve ahora es para aplacar un poco la sed… de acuerdo?
El muchacho se quedó callado y respondió con voz firme – De acuerdo
Tres pares de ojos se posaron nuevamente sobre el, Harry no lo podía creer, al fin había encontrado lo que buscaba y ahora resultaba que estaba a punto de ser torturado por los mismos que querían vengar su muerte…Le esperaban, cómo lo había prometido Neville unas horas muy largas. Se preparó mentalmente para resistir el dolor, no sería la primera la vez, lo lograría, sólo faltaban un par de horas para que la pócima perdiera su efecto…Desafortunadamente había pasado por alto un pequeño detalle...que estúpido era, en el momento que le secuestraron acababa de tomar nuevamente la pócima… definitivamente las cuentas ya no le salían…le hacían falta por lo menos dos horas para poder sobrevivir…. el destino tenía una forma muy sarcástica de demostrarle que todo lo que se hacía tarde o temprano terminaba pagándose…
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Las imágenes empezaron a regresar paulatinamente, fue difícil porque la realidad se mezclaba en ese momento con los recuerdos impuestos por el hechizo haciéndole dudar…Aun así Draco lo supo inmediatamente, su corazón no podía mentirle, Harry y el tenían una historia juntos y le amaba. Sin embargo, el muy imbécil le había hechizado para hacerlo olvidar y se había ido solo a Godric´s Hollow.
Lo de menos era aparecerse en aquel lugar, el problema era encontrarle. Malfoy tenía que localizarle y tenía que localizarle ya, era una urgencia que sentía crecer. Pensó intensamente, le pereció recordar algo, corrió a la alcoba de Potter y rebuscó debajo de su almohada, ahí estaba, era una pequeña bola de cristal con un líquido iridiscente, el mismo que se había tomado un día antes, creaba un puente entre ambos, era una pócima rastreadora que le llevaría directo a Harry estuviera donde estuviera. Tomó su varita y rompiendo la esfera sobre su cabeza, dejo que la lluvia del líquido le bañara… no tenía tiempo que perder…
