¡Hola! Pues, me demoré más de lo que me esperaba en actualizar :c y quiero pedir una disculpa por ello. Este capítulo fue algo difícil, ya que hubo muchos de talles que preferí omitir para evitar que fuera aburrido. Aun así debo aclarar o advertir que está lleno de "relleno" podrían llamarlo, pero la razón es que es necesario que mencione cada situación que van a leer, pues son puntos cruciales para el posterior desarrollo de la historia y para el comienzo del JORI.
Otro dato, ya en el próximo capítulo comienza la tensión o como quieran llamarlo XD entre las chicas (si es que no le habían encontrado tensión ya).
Y bueno, para no alargarme más. Quiero agradecerlos por sus amigables Rws :'D me llenan de alegría y me motivan para seguir con esta historia. Bueno, con ustedes, el capítulo 3.
Disclaimer: Ni los personajes de Victorious ni los de Heartstrings me pertenecen.
Capítulo 3: "UN DÍA DE CASA DE TÉ"
Han pasado ya cerca de tres semanas desde que llegué a LA y a Hollywood arts. Hasta ahora las cosas habían transcurrido normal, bueno, dejando a un lado a la chica West a quien en ocasiones me llegaba a encontrar en los pasillos de la escuela o en el comedor y que al parecer se le había olvidado por completo mi rostro porque ni siquiera se dignaba a mirarme, era como si simplemente no existiera.
Incluso en las presentaciones de "The Stupid" trataba de sentarme lo más en frente posible o esperar en la puerta cuando finalizaban, para que quizá, tan sólo quizá, notara mi existencia. Pero todo eso era en vano, simplemente pasaba de largo, yo era un espectador más. No es como que eso me importe, yo…. Bueno, a decir verdad, debo admitir que muy dentro de mí, sentía algo de decepción al notar que pasaba desapercibida ante sus ojos.
En fin, poco a poco me he estado acostumbrando a este nuevo ambiente; nuevas personas y nuevos círculos sociales y mejor aún, si a todo esto le sumamos que ahora tengo una nueva amiga, Cat. Sé que es muy poco tiempo de conocerla y que el hecho de conocer y convivir con una persona no signifique que ya es tu amigo; pero Cat es diferente, puedo ver la sinceridad en sus grandes y brillantes ojos marrones y hay algo que me hace sentir que puedo confiar en ella.
Como ya saben, Cat también es amante de la música clásica como yo, por lo que estamos en las mismas clases y pasamos casi todo el día juntas. Hace dos semanas, me invitó a ser parte de un grupo orquestal formado por varias chicas de la escuela, llamado "Las Anémonas" extraño nombre, lo sé. Pero a pesar del nombre, el grupo es muy bueno, hay chicas que tocan el violonchelo, otras el piano, algunas tocan instrumentos de percusión, Cat toca la flauta transversal y yo, pues toco el violín.
Pero como siempre, no todo puede ser perfecto. La profesora que nos dirige, la señora Sanders se encontraba en un terrible estado de salud; según los doctores, sus pulmones estaban dejando de funcionar. Me contaron que había tenido ya varias recaídas y siempre lograba recuperarse después de unos días internada en el hospital. Sin embargo, en esta última, parece que todo es más grave.
Hace dos días, Cat y yo fuimos a visitarla al hospital. Ella se encontraba sonriente como siempre, tratando de mostrar una falsa tranquilidad y mejoría, sin embargo su apariencia física nos reflejaba todo lo contrario. Ella no tenía hijos, ni familiares cercanos, por lo que veía a "Las Anémonas" como sus hijas y única familia. Su deseo era que nuestro pequeño grupo creciera, tenía tantos planes para nosotras, comprar instrumentos de calidad, innovar la sala de música, conseguirnos presentaciones, entre otros más. Pero los recursos que nos daba la escuela no eran suficientes para todo eso.
Cat me contó que tenían planeado hacer un evento de caridad en el Catharsis, ya que el dueño de éste era muy amigo de la profesora, así que le prestaría el lugar. Venderíamos las entradas y de lo recaudado podríamos convertir el sueño de la profesora en realidad.
"Las Anémonas" se presentarían, tocaríamos varios de los temas que hemos estado ensayando en estos días. Sin embargo, nuestro pequeño grupo musical no era muy popular que digamos, por lo que hasta ahora habíamos vendido muy pocas entradas, las cuales no alcanzarían ni para comprar un paquete de cuerdas de violín. Teníamos que ingeniárnoslas para lograr que los estudiantes se interesaran en asistir a nuestro evento. Pasamos horas y horas pensando y proponiendo ideas, de las cuales, la mayoría no eran muy buenas, hasta que llegamos con una que, aunque no me agradara mucho, estábamos seguras, sería perfecta.
Como cada semana, "The Stupid" daba una presentación en el Catharsis, en cada una de ellas, el lugar siempre estaba a reventar. Al finalizar el concierto, Cat y yo salimos lo más pronto posible para ver si podíamos alcanzar a esta chica West. El motivo era pedirle que si podían hacer una presentación el próximo sábado para nuestro evento, al que habíamos llamado "Un día de Casa de Té", obviamente les daríamos una gratificación por hacerlo.
Estábamos seguras que si ellos se presentaban, nuestros planes serían un rotundo éxito.
Así que, aquí estamos, paradas frente a Jadelyn West, quien estaba a punto de colocarse el casco de su motocicleta. Como siempre, lucía muy bien. Llevaba una blusa color azul marino con un escote pronunciado, un pantalón entallado color negro, botas y chaqueta del mismo color.
Nos quedamos ahí paradas sin decir nada, no sé qué pasaba por la cabeza de Cat, pero yo no podía quitarle mi vista de encima; era como si cada vez que estaba cerca de ella mis sentidos se paralizaran y no pudiera pensar en nad….
—¿Qué pasa?— Di un pequeño brinco al escuchar cómo preguntaba algo desesperada al no ver que no decíamos nada.
Cat y yo nos miramos la una a la otra sin saber qué decir.
—Ella te tiene que decir algo— mi pelirroja amiga se adelantó a decir, mientras de un empujón me hacía avanzar un poco, cual soldado que traiciona a la patria; yo sólo la volteé a ver un poco molesta mientras ella sonreía nerviosamente. Pero luego recordé la razón por la que estábamos aquí y regresé mi vista a Jade, quien ya se mostraba algo molesta y desesperada.
—Amm… Bueno— di un pasito al frente, agachando la vista —lo que quiero decir es…—
—Díselo a él, él es el líder— No terminé de decir porque me interrumpió al momento de señalar al que era el baterista de la banda, quien se encontraba a unos metros de nosotras platicando con alguien más.
Dicho esto, separó su motocicleta de la pared y subió en ella, se colocó el casco y salió a toda velocidad de ahí. En este momento no iba a perder tiempo en molestarme con ella sabiendo cómo es. Así que dirigí mi vista hacia este chico; no parecía tan malo como ella, más bien, se veía amable. Era alto, de piel blanca, casi como la de ella, cabello negro y muy rizado, usaba lentes, pero por alguna razón le quedaban bien, traía puesta una chaqueta color café y unos pantalones ajustados.
Mientras lo observaba, noté como la cara de Cat se iluminó cuando él nos volteó a ver algo desconcertado, parece que no le desagrada para nada.
—¿Qué pasa?— Preguntó amablemente el chico al ver nuestras miradas sobre él, "bueno, al menos parece más cortés que la arrogante aquella".
BREAK LINE
Al día siguiente, aprovechando que era domingo y no había clases, decidí ir a visitar a la profesora Sanders al hospital. Estaba ansiosa de contarle sobre la idea que tuvimos de contratar a "The Stupid" para "Un día de Casa de Té". Además quería mostrarle el póster que habíamos diseñado, para publicitarlo.
—¡Ta daaa!— dije sonrientemente mientras le mostraba el póster a la profesora, quien se encontraba en cama, conectada a todo tipo de aparatos y con tubos recorriendo muchas partes de su cuerpo. Verla así me provocaba tristeza, pero no podía demostrárselo, eso no la ayudaría en nada.
—Es el póster de "Un día de Casa de Té"— volví a mencionar sonriendo. —Cat lo hizo ¿es lindo no?—
—Es muy bonito— mencionó débilmente la profesora, con una pequeña sonrisa en sus labios.
—Sí, Cat es muy buena haciendo diseños— dije antes de enrollarlo y guardarlo en mi bolso.
La profesora soltó un suspiro y pude notar algo de nostalgia en sus ojos. — ¿Y los preparativos cómo van?—
—Van muy bien, no se preocupe— traté de calmarla con mis palabras.
—Incluso conseguimos una banda— atiné a decir mostrando emoción. —Es una banda de la escuela, llamada "The Stupid"— continué diciendo —Son muy populares, así que nos serán de mucha ayuda para vender más entradas— terminé de decir con la sonrisa más grande que pude y levanté mis dos pulgares graciosamente —¡Será todo un éxito!—
La profesora alzó su mano débilmente para tomar la mía y pude notar cómo sus ojos se enrojecían y lágrimas amenazaban con salir.
—Gracias— mencionó finalmente y en este momento yo quería partirme en llanto.
Quise romper la tensión, no quería armar una escena de lágrimas aquí mismo, así que me apresuré a decir —Entonces debería apurarse a ponerse bien, para que nos dé nuestras lecciones— mencionaba haciendo un puchero con mis labios —El profesor Parker es muy despiadado— terminé de decir mientras le guiñaba un ojo.
Logré mi cometido, pues la profesora ahora estaba sonriendo.
— ¿Me lo promete?— pregunté con una débil sonrisa. Ella sólo asintió sonriendo.
POV JADE
Lunes por la mañana. Otra semana encerrada en esta prisión escolar.
Llegué temprano, raro en mí, por lo regular siempre alcanzo a llegar cuando el timbre está a punto de sonar. Así que tranquilamente estacioné mi moto junto con las demás bicicletas que había y me aseguré de colocarle su cadena y su candado. Cuando de pronto, una voz conocida me hizo voltear.
—Jadey— era mi amigo y compañero de la banda, Robbie, parado frente a mí, con la vista en el suelo y un emparedado en la mano. A él le encanta comer y cuando digo que le encanta, es porque le e-n-c-a-n-t-a.
Si ustedes lo vieran, no se creerían que es el mismo que toca la batería en "The Stupid". La razón es porque en estos momentos se encontraba en su "fase nerd". Robbie es un chico muy talentoso para la música, no sólo toca admirablemente la batería, sino que incluso ha ayudado a escribir varias de las canciones que tocamos. Sin embargo, debo admitir que tiene cero sentido de la moda. Usualmente usa sus pantalones algo holgados, camisas sencillas y tennis algo sucios. Su cabello rizado es un desastre, parece que no conoce los fijadores o ceras capilares.
Cuando tenemos una presentación, yo me encargo de seleccionar la ropa que usará y nuestros otros dos compañeros de la banda se encargan de arreglarle el cabello para que luzca un poco mejor. Por esta razón tenemos un mini-guardarropa en nuestra sala de ensayos.
En fin, no sabía qué se traía entre manos, sólo estaba parado ahí, sin decir nada más.
—¿Qué?— pregunté desinteresada mientras seguía acomodando mi motocicleta.
—Yo…— volví mi vista a él y noté su nerviosismo, tallaba la punta de su pie en la tierra.
—¿Ahora qué hiciste?— volví a preguntar, esta vez viéndolo de frente y colocando mis manos en la cintura esperando respuesta.
—Creo que cometí un error— me respondió mientras lentamente me miraba a los ojos.
—Sólo escúpelo, Shapiro— mencioné y mientras comenzaba a dirigirme al salón de clases mi rizado amigo me seguía, balbuceando algunas cosas.
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—¡¿Casa del qué?!— me detuve en seco y lo volteé a ver cuando finalmente me dijo la tontería que había hecho.
—Casa de té— me respondía volviendo a bajar la vista y mirándome de vez en cuando, como cachorrito regañado.
—Lo rechazaste, ¿cierto?— mencioné siguiendo mi camino.
—Es que ya acepté el dinero— Robbie seguía hablando detrás de mí, mientras mi paciencia comenzaba a disminuir.
—Regrésalo— respondí con simpleza.
—Es que…— habló a lo bajo y noté que se quedó parado a medio camino —Es que ya lo utilicé— terminó de decir con una mirada notablemente nerviosa, esperando mi respuesta.
Al escuchar eso, volví a detenerme en seco y le lancé una de mis miradas fulminantes.
— ¿Te gastaste todo el dinero que te dieron apenas hace dos días?— le regañé alzando un poco la voz. Robbie sólo retrocedió unos cuantos pasos y estiró sus manos en señal de defensa.
—Es que después de la presentación me dio mucha hambre— comenzó a defenderse, moviendo sus manos ahora con miedo —además, no es como si me hubieran dado mucho dinero, apenas y fueron como…—
— ¡Como sea!— alcé más la voz y crucé los brazos rodando los ojos en señal de fastidio — ¿Cuándo es?— le pregunté un poco más calmada, pero aún con cierta molestia.
—Ehh… ¿cuándo dijo que era?— se preguntaba a sí mismo. Este chico es increíble. —Creo que el próximo sábado— respondió finalmente — ¿Por qué? ¿Lo vas a hacer? — me preguntó con una chispa en sus ojos y una sonrisa tonta en sus labios.
—No lo sé— contesté sin interés viendo hacia otro lado.
— ¡Sí lo vas a hacer! — dijo, pegando un pequeño brinco de alegría, yo sólo lo veía desconcertada.
— ¡Eres la mejor Jadey! ¡Gracias! — mencionó antes de darme un abrazo y entregándome después el emparedado que tenía en sus manos.
—Como sea— respondí haciendo como que me limpiaba la chaqueta por su abrazo y viendo después el emparedado con algo de disgusto.
—Sólo recuérdame cómo es que eres mi amigo— espeté mientras le regresaba el emparedado de un movimiento golpeando su pecho para después emprender mi camino a clases.
"Ahora sí ya se me hizo tarde".
POV TORI
Era hora del almuerzo, me encontraba sentada en la misma mesa que Cat, además de otras tres compañeras de mi grupo de música, últimamente nos estábamos juntando más por todo esto de "Un día de Casa de Té".
Almorzaba lo más rápido que mi lenta boca me lo permitía, comiendo y bebiendo casi al mismo tiempo; cuando escuché la voz de Cat.
—Oye, oye— me hacía unas señas con sus manos —Come más despacio, te vas a atragantar— terminó de decir mirándome algo preocupada.
—No puedo— mencioné con la boca llena, tomando un poco de mi refresco. —Necesito aprovechar la hora del almuerzo para terminar una tarea que debo entregar en la próxima clase— dije antes de tragar lo que tenía en la boca. —No pude hacerla porque estaba planchando todas las camisas de mi abuelo— al fin terminé de comer y comencé a levantar mi basura.
—Ooow, que triste, eres como Tori cenicienta— decía Cat mientras hacía un gracioso puchero con sus labios. Yo sonreí ante tal gesto.
—Bueno— me levanté tomando mi bandeja conmigo —Nos vemos en un rato—.
Terminé de despedirme y rápidamente subí las escaleras rumbo a la Biblioteca de la escuela. Entré en silencio buscando algún lugar vacío, pero estaba casi llena. Las mesas eran sólo para dos personas y difícilmente se podían encontrar sillas disponibles.
Cuando al fin logré divisar una, me acerqué y dejé mi bolso en el suelo, para después sentarme. Noté que en la silla de en frente había una persona dormida, apoyada en la mesa por lo que no se le veía el rostro. No le tomé importancia; sólo tenía veinte minutos antes de que comenzara la próxima clase, así que saqué mi libreta, dispuesta a trabajar.
Apenas y había encontrado una hoja en blanco para escribir, cuando algo llamó mi atención. Era una chica, no, esperen, a esta chica yo la conozco… "es la misma que vi pidiéndole una cita a West el día de aquel concierto" pensé "¿Pero qué hace ahora".
Observé cómo dejaba una pequeña canasta repleta de chocolates y demás detalles en la mesa, además le escribió una pequeña nota, acercándosela a la persona en frente de mí, quien al parecer comenzaba a despertar.
Mi sorpresa fue mayor al ver que era una chica y para mi mala suerte, era ella, era West.
La pelinegra miró lentamente la canasta frente a ella y después a la chica, quien aún estaba parada frente a ella. Pude notar una mueca de fastidio en su rostro. Yo sólo observaba la escena algo curiosa.
—Siento despertarte— se disculpaba dulcemente la chica. —Come esto y trabaja duro— terminó de decir con una sonrisa algo… patética, debo decir.
West sólo rodó los ojos y se incorporó con fastidio susurrando algo para ella misma —Yo sólo quería dormir— alcancé a escuchar.
—Lamento haberte golpeado la otra vez— volvió a disculparse la chica, nunca quitando su sonrisilla. —Duerme bien— le lanzó un beso con la mano a la gótica y finalmente se marchó.
—Pero qué patética— mencioné riéndome un poco mientras la seguía con la vista y después acomodándome en mi lugar para seguir trabajando.
Pero mi intención fue interrumpida cuando sentí una pesada mirada sobre mí. Era ella, observándome con esos penetrantes ojos verde-azules. No pude sostenerle la mirada ni dos segundos, así que comencé a mirar hacia ambos lados como diciendo "no vi nada".
Sentí cómo seguía mirándome de la misma manera, comenzaba a ponerme muy nerviosa. Pero justo cuando pensé que iba a dirigirme la palabra, se levantó de su silla, se acomodó un poco la chaqueta y comenzó a alejarse de ahí. Por un momento sentí que me quitaban un gran peso de encima. Sin embargo noté que se le había olvidado el regalo de aquella chica en la mesa, o quizá lo dejó ahí a propósito. Pero no me importó y me animé a hablarle antes de que se alejara mucho.
—Disculpa— hablé a lo bajo, pero asegurándome que me escuchara. Ella volteó y me miró desinteresadamente.
—Esto— estiré el brazo y tomé la canasta señalándola con el dedo índice. — ¿No vas a llevártelo? — pregunté con una sonrisa tímida.
—Si lo quieres, tómalo— contestó sin interés.
—No, no es lo que me refería…— contesté riendo con nerviosismo, pero no terminé de decir puesto que vi cómo comenzó a alejarse, dejándome con la palabra en la boca.
"Ah no, esto no se puede quedar así".
Tomé la canasta y comencé a seguirla hasta la salida y una vez a fuera ya me sentía libre para hablar más fuerte. Me acerqué lo suficiente para que me escuchara.
— ¡Hey! Jadelyn West o como sea— le hablé con firmeza. Ella detuvo su caminar y volteó con algo de fastidio.
—Esto— le estiré el brazo ofreciéndole la dichosa canasta —Deberías llevártelo—
—Tómalo tú— volvió a responder desinteresadamente. Ya me estaba hartando su manera de responder. Así que le restregué la canasta en el pecho para que la tomara.
—Es tuyo— mencioné con una sonrisa triunfante sin quitarle la vista de encima. Al parecer eso le molestó un poco porque noté cómo giró su cuerpo para verme más de frente.
— ¿Quién eres tú?— me preguntó clavándome su mirada de una manera que casi pude sentir cómo me traspasaba. Pero no me importó, es ahora cuando debo aprovechar para sacar todo lo que llevo dentro y decirle lo que se merece.
— ¿Y quién eres tú?— Le cuestioné levantando una ceja —Juzgas a las personas por su apariencia y las hieres ¿acaso eres tan rica? — volví a cuestionar cruzando los brazos y mirándola de arriba abajo.
— ¿Alguien dijo que lo fuera? — me respondió con otra pregunta y noté que estaba comenzando a enojarse.
—Pues… creo que no…— bajé la vista, mi seguridad comenzaba a abandonarme, pero no iba a desistir. —De cualquier manera— volví a mirarla a los ojos —No deberías juzgar a las personas por su físico eso…— no terminé de decir porque me interrumpió.
—Ustedes también lo hacen— se defendió a sí misma.
—Hacemos ¿qué? — le pregunté curiosa, no comprendía a qué se refería.
— ¿O me dirás que sólo les gustamos porque nuestra música es tan grandiosa? — me cuestionó levantando una ceja y mirándome fijamente. Eso me desarmó.
—¿Q.. qué? — sólo alcancé a balbucear.
—A ustedes también les importa la apariencia— hizo lo mismo que yo, regresándome fuertemente la canasta.
En ese momento las palabras se me fueron, al parecer no le gusta que las personas sólo se fijen en ella por su apariencia, quizá por dentro le gustaría que la gente la admirara por su música y no su belleza.
"Bueno, creo que la he juzgado un poco mal, no es tan superficial como pensaba".
—Pero no deberías lastimarlas— la miré un poco más tranquila. —Podrías rechazarlas amablemente— terminé de decir mirando al suelo.
—Tengo mis razones personales— respondió secamente.
—¿Qué razones? — seguí cuestionándola. Sé que le molesta, pero no creo tener otra oportunidad para saber un poco más de ella.
—Recibir confesiones…— comenzó a responder mirando hacia otro lado y rodando un poco los ojos —A múltiples horas del día, es algo realmente fastidioso— terminó de decir algo fastidiada. —Aunque una chica como tú, quizá nunca podría saber lo que se siente—
"¿Qué está tratando de decir"
En ese momento sentí que la sangre me hervía y tenía ganas de hacer lo que la dueña de la canasta, tatuarle mi mano en su blanca mejilla. Pero me contuve, respiré profundo y forcé una sonrisa hipócrita.
— ¿Y por qué piensas que nunca podré saber lo que se siente? — mencioné entre dientes, tratando de contener mi furia.
Esperaba que me respondiera, pero en vez de eso sólo me recorrió con la mirada, desde los pies a la cabeza. Ese día se me había hecho tarde y no me dio tiempo de arreglarme ni maquillarme, así que sólo traía unos jeans y una playera sencilla, algo holgada y mis cómodos tennis.
La sonrisa hipócrita que había formado desapareció lentamente y yo misma miré mi aspecto. Bueno, sé que tiene razón. Así que sólo aclaré mi garganta y agaché la mirada.
—Okey… digamos que no sé cómo se siente— contesté a lo bajo —Pero lo que trato de decir es…— hablé con más firmeza, pero como ya es costumbre, volvió a interrumpirme.
—Ya te lo dije— levantó un poco la voz para evitar que siguiera hablando. —No me gusta la gente fea— hizo una pausa, y lo que dijo después fue la gota que derramó el vaso. —Incluso me da pena que me vean hablando contigo—
— ¿Qué? — pregunté indignada.
—Si lo entendiste puedo irme, ¿cierto? — se dio media vuelta. Iba a responderle, pero antes de que pudiera hacerlo volteó de nuevo.
—Y no me sigas— mencionó amenazante señalándome con el dedo.
—Ja.. ni quien quiera— dije apresuradamente notando cómo se iba —¡Hey! Regresa, se te olvidó esto…— intenté correr detrás de ella, pero no me di cuenta que mis cordones estaban desatados y me tropecé torpemente con ellos.
Solté la canasta por los aires, haciendo que hiciera mucho ruido al caer y los demás estudiantes voltearan a ver la escena. Y para empeorar la situación, al caer no pude evitar sostenerme de su pierna para evitar una caída dolorosa. Así que, quedé tirada, a los pies de Jadelyn West, con su "regalo" destrozado en el suelo.
Ella volteó a verme desconcertada y después comenzó a mirar a los demás estudiantes que ya comenzaban a cuchichear y susurrar cosas como "parece que la dejó", "pobre, fue botada y ahora le está rogando" ó "miren cómo se humilla por Jade West".
— ¿Estás bien? — se inclinó un poco para preguntarme. Yo sólo asentí sin querer levantar la vista de la vergüenza.
— ¿Pero… segura que estás bien? — volvió a preguntar. Ya no sé si de verdad estaba preocupada por mí o sólo quería verse menos cruel ante los demás. Así que volví a asentir y le hice señas con la mano para que se marchara del lugar.
Ella obedeció, se libró de mi agarre en su tobillo y salió de ahí sin mirar atrás. Mientras yo quedé ahí tirada, con mi tobillo un poco lastimado y las miradas de media escuela sobre mí.
Y para colmo, el timbre sonó, ya era hora de la clase y no terminé la tarea.
"Peor humillación no puedo tener y ahora tendré mala nota. ¡GRACIAS! Jadelyn West".
Y…. ¡tan tan! :D ¿qué les pareció? En este capítulo nos dimos cuenta el por qué Jade parece ser tan fría y arrogante según Tori, creo que no es tan mala como parece XD y bueno…
¿Qué pasará el día que The Stupid se presente en el evento de las Anémonas? ¿Creen que Jade en el fondo sienta algo de interés por Tori? ¿O sólo le molesta lo terca que es?
Espero sus comentarios y nos leemos en unos días :D besos
