CAPITULO 17
REVELACIONES

Avanzaban por los largos corredores subterráneos y a cada paso se sorprendían con aquella vitalidad inesperada. Si bien era cierto que aquel lugar era un refugio improvisado no tenía absolutamente nada de precario ni de desorganizado. Era definitivamente una ciudad en pequeño pletórica de actividad, con magos, criaturas mágicas, semigigantes, velas, elfos y duendes, todos conviviendo y trabajando en el mismo espacio con un solo objetivo; sobrevivir.

Harry caminaba y a su paso la gente murmuraba y se quedaba estática observándole con ojos de admiración, algunos se agolpaban a su alrededor para saludarle, estrechar su mano, o incluso platicar con el pidiéndole que los salvara. Otros simplemente se acercaban para que les tocara, como si con su contacto pudieran llenarse de algún tipo de aura protectora. El ojiverde escuchaba, les tomaba de la mano o asentía sonriendo, tratando incluso de consolarlos con algunas palabras de aliento. Draco observó aquello con desagrado ¿Acaso aquella gente era tan ingenua para creer que Harry traía la victoria escondida en el fundillo de sus pantalones? Ojalá Moody y los demás fueran más sensatos y le hubieran mantenido en secreto, por lo menos durante algún tiempo, pero por lo visto estaban ansiosos por exhibirle como si se tratara de un trofeo.

Draco permanecía oculto por una capucha cerrada que le llagaba por encima de la nariz. Él mismo había forzado su invitación al "tour", porque definitivamente los demás preferían mantenerle alejado. Después de mucho insistir y sobre todo después de la intervención a su favor de Harry accedieron muy a regañadientes. Malfoy sabía perfectamente que ahí no era bienvenido, le toleraban sólo porque Potter se los había pedido pero si por ellos fuera, el ya estaría tres metros bajo tierra.

Neville le había advertido con una expresión cargada de odio – No hagas ningún movimiento raro y no te quites la capucha, si alguien ve tu rostro y te reconoce te van a linchar ahí mismo y por supuesto ninguno de nosotros va a poder evitarlo. Como sabrás por aquí hay cero tolerancia para los mortífagos, ni siquiera a los arrepentidos les hemos perdonado la vida, así que no te hagas muchas ilusiones.

El laberinto de corredores era impresionante y de vez en vez desembocaban en grandes cavernas con techos tan altos que parecían encontrarse en el exterior. Debían estar enterrados muy profundo porque la parte superior de esas inmensas cavernas escasamente se distinguía. Draco tenía que reconocerlo era inspirador, habían tomado las sobras de su mundo y con las cenizas construyeron ese lugar convirtiéndolo en un hogar para los miles de atribulados supervivientes. La vida se habría paso pese a todo, esa pequeña comunidad estaba lista para crecer y expandirse si se le sembraba en suelo fértil, incluso tenían un Consejo, el Consejo de la Orden del Phoenix en honor de la Orden original.

Aún así, el rubio tenía la impresión de que algo faltaba, no podía identificar a ciencia cierta que era hasta que después de un largo rato de observar los innumerables rostros que les rodeaban cayó en la cuenta…. Por todos los santos aquello parecía un Kinder Garden, era su imaginación o no había visto a casi ningún adulto mayor? La mayoría eran jóvenes recién entrados a la adultez, adolescentes y en una gran proporción niños. Draco se preguntó si ese refugio estaría destinado a jóvenes exclusivamente, así que sin poder evitarlo volteó para preguntárselo a Neville que venía detrás de ellos cerrando filas.

-No claro que no- respondió el muchacho de mala gana- lo que pasa es que la mayoría de los sobrevivientes son extremadamente jóvenes. Sus padres o familiares mayores murieron o están presos. Cómo podrás imaginar los mayores hicieron todo lo posible para protegerlos y lo lograron a costa de su propia seguridad. Contempla a tu alrededor bien para que des cuenta de lo que han provocado tu y tus amigos mortífagos, varias generaciones de familias mutiladas y sin padres, espero que estés orgulloso.

Malfoy se quedó callado, era mejor no contestar, sabía que de nada le serviría protestar o pedir disculpas, el se sentía tan responsable de aquello como el que más y definitivamente estaba caminando sobre una línea muy delgada. Se preguntó cuánto tiempo pasaría antes de que decidieran que al fin y al cabo no era suficiente con que hubiera ayudado a Potter para perdonarle la vida.

Casi al final del recorrido, en una gran mole de piedra, encontraron miles de retratos bajo un título de grandes letras que rezaba "EL MURO DE LA INFAMIA, ENEMIGOS # 1 DEL MUNDO MAGICO". En ese muro pudo distinguir los rostros de varios conocidos, desde Bellatrix hasta Zabini. Moddy explicó brevemente el objetivo de aquello -Los chicos memorizan los rostros que aquí aparecen, sobre todo los más pequeños, así si algún día se los encuentran saben que están tratando con el enemigo y que tienen que escapar y esconderse. También es una forma de asegurar que este conocimiento no se pierda, ya saben no sabíamos que podía pasar.

Ese muro le impresionó realmente. Reconoció su propio rostro colocado en la décima posición con una inscripción al pie que decía "DRACO MALFOY, ASESINO". Eso le distrajo, fue tan sólo un momento pero cuando reaccionó el grupo ya había avanzado lo suficiente para perderle de vista. Se movilizó rápidamente entre la gente, afortunadamente la visita de Harry había dejado un alo de personas que comentaban emocionadas el gran suceso y nadie reparó en la presencia del misterioso encapuchado. Corrió por el ancho pasillo, sabía que estarían a la vuelta del corredor pero cuando llegó se encontró una encrucijada que se bifurcaba en 5 caminos secundarios. Vaya, vaya eso podía convertirse en algo potencialmente peligroso, en primer lugar no tenía idea de cómo regresar, en segundo lugar no podía ponerse a preguntar a donde vivían los miembros de la Orden y en tercer lugar definitivamente tenía un aspecto muy raro para pasar inadvertido por mucho tiempo. En su mente resonaron fuerte las palabras de Neville "si te reconocen te van a linchar", "cero tolerancia a los mortífagos". Tal vez si tomaba el primer camino y echaba un vistazo podría regresar y buscar en los siguientes. Trato de caminar a un ritmo normal evitando la mirada de la gente a su paso, pero su idea solo le hizo perder tiempo. En ninguno de los cinco caminos encontró a nadie del grupo, desesperado regreso y se quedó en la entrada principal lo más alejado que pudo del MURO DE LA INFAMIA rogando que alguien viniera a buscarle.

Los siguientes minutos le parecieron interminables, la gente comenzó a calmarse y uno que otro le echó miradas furtivas. Un chico alto con un uniforme gris apareció por uno de los corredores e inmediatamente se acercó a el observándole de arriba abajo mientras decía –Buenas tardes, puedes descubrirte el rostro, necesito que te identifiques. Draco miró alternativamente a un lado y otro buscando una posible ruta de huida, estaba preparado para salir corriendo de ahí cuando una mano se posó sobre su hombro y una voz a sus espaldas dijo –No se preocupe vigilante, el viene con nosotros. Nunca pensó que le daría tanto gusto ver el rostro nada atractivo de Alastor. El muchacho uniformado asintió impresionado por encontrarse en persona no solo con varios miembros del consejo sino también con el mismísimo Sr. Potter, por supuesto sucumbió al encanto de la leyenda y le pidió tímidamente a Harry que le diera su autógrafo.

Moody tomó del brazo a Draco empujándolo para continuar mientras regañaba en voz baja – Maldita sea mantente cerca si quieres seguir vivo y tú Longbottom no se supone que venías atrás vigilando.

Neville levanto los hombros con una sonrisa inocente mientras decía disculpándose –ups perdón, yo creí que el mortífago venía más adelante, no pensé que fuera tan estúpido para perderse.

Draco estaba convencido de que lo había hecho a propósito, Harry miró de reojo a Neville rodando los ojos mientras suspiraba.

El recorrido había llegado a su fin. Un preocupado moreno con el ceño fruncido contempló como Longbotton se perdía por el largo pasillo escoltando a Malfoy a su habitáculo. Lupin a su lado dijo intrigado.

-Sabes, el no pertenece a este lugar, tarde o temprano terminará muerto o lastimado si se queda.

Harry contestó con voz afligida – Lo se.

-Entonces ponle solución, si quieres que se vaya vivo debes obivliarle y alejarle.- concluyó Lupin en tono un tanto autoritario.

– ¿Acaso es una orden?- cuestionó Harry frunciendo aún más el ceño.

-No, por favor Harry como crees, tan sólo es una sugerencia del Consejo.

- ¿Del Consejo? ¿Qué tiene que ver el consejo con esto?

-Bueno, ya sabes es de interés común que no te asocies con gente indeseable y por supuesto es fundamental que esa gente indeseable no conozca nada de este lugar, demasiadas vidas están en juego.

Harry se quedó silencioso y pensativo, sin embargo, después de un momento contestó asintiendo.

- No te preocupes, yo lo resolveré.

Lupin sonrió ampliamente– Lo se, se que harás lo mejor para todos.

Después le dio un abrazo muy fuerte y se retiró mientras los ojos verde-azules del moreno le seguían reflejando una profunda tristeza.

Los siguientes días fueron alucinantes, Harry se encontraba todo el tiempo ocupado, atareado en veinte asuntos que exigían su inmediata atención. A Draco no se le escapó que la red a su alrededor se estaba cerrando y por supuesto el no se encontraba incluido, escasamente tenía acceso al moreno y Potter que sólo estaba tratando de avocarse a sus tareas de la mejor forma posible, debía encontrarse demasiado abrumado para pensar en otra cosa. Malfoy se había vuelto obsoleto, no tardaría en tener problemas si no es que ya los tenía, de una forma velada estaba claro que no era más que un prisionero. No se le permitía moverse de su habitáculo a menos que alguien lo escoltara y nadie tenía tiempo ni ganas de servirle de niñera.

No le quedó otra alternativa que sentarse a contemplar el techo y ponerse a cavilar sobre cosas que hubiera sido mejor dejarlas por la paz. Estaba preocupado. Sentía que aquella situación era injusta para Harry y que le destrozaría.

El Consejo necesitaba desesperadamente que alguien resolviera el gran conflicto en el que se encontraban. La verdad era que, pese a la prosperidad de aquella ciudad subterránea, esta se había convertido en un callejón sin salida, ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que les descubrieran? Y entonces, ¿qué sucedería? Definitivamente tendrían que enfrentar a la horda de mortífagos, de seres oscuros y sobre todo a Voldemort. ¿Que iba a hacer el Consejo? ¿Mandar a una muerte segura a todos aquellos niños y jóvenes? Por supuesto que no, no habían salvado esas vidas para ello. Necesitaban un milagro y entonces el milagro apareció, Harry había regresado y se aferraron a él como si se tratara de un oasis en medio del desierto.

Pero Potter, aún y con su espíritu redentor ¿podría lograr alguna diferencia? Ellos no conocían al moreno como el, no sabían lo vulnerable que podía ser, no entendían su corazón, ni tampoco sus debilidades. A Draco le parecía que con Harry o sin él, estaban condenados al fracaso. En días pasados le había impresionado la ciudad pero ahora la contemplaba bajo una lupa diferente. Aquello era una gran tumba, se habían enterrado muy profundo y de ahí no había forma de ir a ningún lado, sólo más abajo. Lo que querían era un redentor que los salvara y que obrara algún tipo de milagro, pero qué sucedería cuando nada de lo que esperaban pasara? Perder la fe era peor que la muerte y Harry quedaría atrapado entre los anhelos de la ilusión y la realidad. Nuevamente le orillarían a una loca y suicida misión al enfrentar a Voldemort. No, definitivamente aquello era sumamente injusto para Potter y el no lo podía permitir. Las piezas encajaron poco a poco en su cabeza y sin titubear tomó la decisión con la misma tranquilidad con la que un tiempo atrás había decidido rescatar a Harry de la muerte.

Se tomó el asunto con la mayor calma, observó, indagó y recabó información tanta como le fue posible, al final trazó un plan. No sería tan difícil como lo había imaginado, aquel lugar no era una fortaleza, su seguridad radicaba principalmente en el hecho de que estaba oculta y de que era un secreto velado para los enemigos. Pero fuera de eso, constantemente salía y entraba gente y los hechizos protectores podían evadirse. Si alguien tuviera la certeza de que ese sitio existía, lo podría encontrar tras breves dificultades y penetrar en el sin grandes esfuerzos.

Al final todo estuvo a punto y Malfoy se sentó a esperar pacientemente a que Harry apareciera por ahí. Presentía que tarde o temprano lo haría y tenía la esperanza de que fuera en un momento oportuno. Tuvo razón, antes de que terminara la semana en las últimas horas de la tarde, el moreno hizo su aparición en la puerta del habitáculo. Afortunadamente no iba acompañado por su ahora inseparable sombra, Neville.

El rubio se encontraba junto a la pequeña estufa haciendo té en ese momento. Harry al percibir el olor dulzón de la manzana y la miel sonrió.

-Hola como estás- saludó Draco de forma casual.

-Bien- contestó el moreno desplomándose inmediatamente sobre la primer silla que encontró, se le veía agotado y miserable.

Los dos se quedaron silenciosos, Draco percibió que Harry necesitaba decirle algo y por el ánimo del moreno de seguro no se trataban nada bueno. No le dio mucha importancia, en unos momentos más desaparecería cualquier conflicto, no más decisiones imposibles y difíciles para Harry. Tan sólo necesitaba algunos minutos para que la pócima hiciera efecto. No le daría opción de decidir, si lo hacía, el espíritu redentor de Harry junto con su maldita obsesión por convertirse en el "Elegido", le harían negarse. Él le sacaría de ahí y una vez lejos y a salvo, le convencería que no requería sacrificar su vida para demostrar que Voldemort era imbatible. Eso era un sacrificio inútil. La gente de ahí en realidad no le necesitaba, ellos podían sobrevivir tal y cómo lo habían hecho hasta el momento, por lo menos hasta que les encontraran, pero cuando eso pasará nadie podría hacer nada, ni siquiera Harry. Lo que aquellas personas necesitaban era una esperanza y Harry ya se las había dado, ahora podía desaparecer bajo el pretexto de que debía alejarse para buscar la forma de acabar finalmente con Voldemort. Bajo esa ilusión todos podrían vivir en paz, felices y esperanzados, hasta que el inevitable fin llegara. Tal vez Harry se enojara o incluso se sublevara, pero una vez pasado el coraje inicial, lo razonaría y terminaría llegando a la misma conclusión, vería las cosas tan claras como el las veía ahora y después tal vez, tan sólo tal vez, pudiera pasar algo más, tal vez finalmente le quisiera, aunque fuera solo un poco.

Draco colocó una taza de té enfrente de Potter mientras tomaba otra y sorbía un poco. Harry observó la taza con aire ausente diciendo inseguro

- Tengo que preguntarte algunas cosas… pero… en realidad no sé como empezar.

-Tranquilo, hay tiempo bebe tu té y relájate un momento.

El moreno pareció tranquilizarse, se acercó la taza a los labios y tomó un trago. El sabor a manzana y miel explotó en su paladar agradable y reconfortante. Le recordaron los días de la cabaña, cuando Draco cocinaba para él, atendiéndole solícitamente. Eso le había gustado más de lo que quería reconocer, pero ahora todo era diferente, desde que llegó empezó a tener sentimientos encontrados hacia el rubio. Sabía que lo más sensato sería alejarle. Sin embargo, aún dudaba. Malfoy parecía dispuesto a quedarse y eso también le intrigaba. Estaba seguro que esos días habían sido un completo fastidio para el rubio, incluso creyó que forzado por las circunstancias en cualquier momento escaparía, pero no fue así ¿Por qué? El agradable calor del té le produjo un sopor que hizo que sus pensamientos se hicieran lejanos. Las ideas se agolparon confusas en su mente, se sentía muy cansado y sin poderlo evitar los párpados se cerraron pesados sobre sus ojos.

La cabeza de Harry cayó a un lado, Draco se apresuró a sostenerla delicadamente, después lo cargó en brazos colocándolo sobre la cama. Con ternura le quitó un mechón de cabello de la cara y le susurró –Todo va estar bien amor, no te preocupes.

-o-

Fue tal como lo planeó, si bien no se pudo desaparecer con magia salió tranquilamente oculto por un conjuro de invisibilidad con toda y su preciada carga. Nadie le detectó, ni nadie le detuvo, por supuesto se valió de la varita de Harry, a él le habían confiscado todas las que llevaba consigo. Sin embargo, apenas había llegado al lindero del bosque, en el margen de VOLDER LAND, cuando sintió que el bulto sobre su hombro se revolvía inquieto, se dijo que era muy pronto para que despertara, el había utilizado la suficiente cantidad para dormir a un pegaso por una semana, quería asegurarse de que no estuviera consciente hasta que llegaran a su destino. Pero algo había salido mal, definitivamente su carga empezó a patalear tratando de zafarse, no creía que en un par de horas el efecto de su pócima desapareciera, de seguro olvidó algo.

El chico bajó delicadamente la gran bolsa abriéndola para dejar que el bello durmiente saliera, el rostro sorprendido de Harry se asomó por entre la abertura, mientras decía molesto -¿Que diablos pasa Malfoy?

Draco sabía que le debía una explicación a Harry por aquel extraño rapto, pero no se había preparado para una situación así y ahora que lo pensaba, era probable que no fuera suficiente con una verdad a medias, tal vez tendría que decirle toda la verdad, eso le puso los cabellos de punta.

-Qué demonios haces?-exclamó Potter forcejeando con su envoltura para tratar de salir de ella.

El rubio balbuceó de forma inconexa antes de encontrar las palabras exactas que necesitaba, cuando lo hizo respondió pura y llanamente - Harry acompáñame ven conmigo, vámonos de aquí, si te quedas vas a morir.

-¿De qué hablas?

-Ellos te van a obligar a enfrentar nuevamente a Voldemort y tú sabes que es una batalla que no puedes ganar, vámonos de aquí, no les haces falta, pueden sobrevivir sin tu les has dado esperanza no necesitan nada más.

Harry le miró abiertamente impactado –¿Estas loco?

-No, no estoy loco. Tú sabes que para salvar a toda esa gente se necesita casi un milagro. Dime ¿acaso tu puedes hacer milagros? No, no puedes, tú mismo lo reconoces, la única forma en que puede haber un futuro para esa comunidad es que los jóvenes crezcan y desarrollen sus habilidades mágicas más allá de lo imaginado, para que un día puedan enfrentar nuevamente a todos los seres oscuros. Por supuesto, no lo podrán lograr si no tienen esperanza y su única esperanza eres tú. Si mueres ahora, se acabó, no hay redentor probable por lo menos en la siguiente generación. Entiéndelo, si te vas ahora, diciendo que lo tienes que hacer para encontrar la forma de acabar con Voldemort, dejarás esa ilusión intacta, les darás una posibilidad de vida, si te quedas tarde o temprano te obligaran a enfrentar a Voldemort… ese camino ya lo has recorrido… los condenarás para siempre.

Harry escuchó aquellas palabras como si alguien de repente le hubiera golpeado con ellas en medio de la cara. Draco tenía razón pero a la vez se encontraba totalmente equivocado, era contradictorio que precisamente sus mayores inseguridades se manifestaran de aquella forma tan reveladora.

-Por todos los santos Malfoy, ¿Qué no vez lo que pasa a tu alrededor? ¿Que no crees en nada?-La voz de Harry, sonó fría en sus oídos.

-Si lo veo y por eso quiero que vengas conmigo, nada bueno puedo surgir de esto…

A Harry le dolió en lo más profundo aquella simple frase, Draco no tenía ni un ápice de fe en el, pero porqué debía tenerla, ni siquiera él la tenía. Ahí estaba nuevamente la condenada duda para alimentar la suya propia, pero extrañamente eso hizo surgir en el un coraje interno que hacía un buen rato no sentía, algo conocido a su viejo yo, cuando todo era posible, cuando el era el flamante Harry Potter, el chico dorado acostumbrado a las victorias. Se negó a aceptar aquello como la única posibilidad, el aceptarlo significaba reconocer la derrota.

- Si no crees en nada, ni en nadie ¿Por qué sigues aquí? Porqué te importa tanto lo que me pase, cumpliste con tu obra buena en la vida para ganarte la posibilidad de salvación… no necesitas seguir tratando de salvarme. No entiendo porqué quieres hacerlo…

Aquello sacó de balance al rubio, no se esperaba esa pregunta, pero la verdad era que ya no podía esconder sus sentimientos, le quemaban por dentro, deseaba fervientemente expresarse sin restricciones, así que las palabras se le escurrieron como miel en la boca, sin pensar en las consecuencias

- Porque te amo Harry Potter… te amo y ya no quiero ocultarlo.

En un impulso irracional Malfoy se adelantó y tomó el rostro del moreno entre sus manos plantándole ahí mismo un beso desesperado en los labios. Pero los labios de Harry no le correspondieron, permanecieron cerrados, estáticos e indiferentes. Después de un breve momento Draco se retiró, había dado un paso en falso y eso le costaría.

-No has aprendido nada Malfoy - Algo de la mirada gélida de Potter se posó en él y Draco se estremeció. Los sentimientos encontrados que tenía Harry hacia el rubio se hicieron más patentes, necesitaba encontrar las respuestas a aquellas interrogantes que le atormentaban, así que sin contemplaciones le soltó.

-Dime una cosa Malfoy, ¿Tú participaste en la batalla, en la batalla final en la que ganaron los mortífagos?

Draco se quedó perplejo ante esa interrogante, el había desnudado su corazón ante Harry y el otro le salía con aquello, por todos los santos que tenía que ver con lo que acababa de confesarle. El moreno no espero su contestación.

-A cuántos mataste?, Tal vez a varias decenas… es probable que dentro de esas decenas estuvieran algunos conocidos.. tal vez a Dumbledore, a Hagrid o incluso a alguno de los Weasley?…

-Yo no mate a ninguno de ellos.- empezó a decir Draco a la defensiva.

-Cómo lo sabes?

Tenía razón no podía asegurarlo, ese día todo había sido muy confuso, trató de desarmar y aturdir para evitar matar o lastimar, pero en el fragor de la batalla cuando alguien te quiere matar y tienes maldiciones volándote por todos lados, no tienes muchas opciones, peleo para defenderse y hubo momentos en que corriendo para escapar había aventado maldiciones a diestra y siniestra, sin comprobar si daban en su objetivo o no, no sabía si algún tiro mortal había dado en el blanco, sus manos no estaban libres de sangre, mato a muchos, probablemente a algunos padres y madres de esos cientos de chicos que ahora se encontraban en el refugió y tal vez incluso a alguno que otro conocido.

- Y dime otra cosa ¿Tú estuviste presente el día que me torturaron?

Draco retrocedió sintiendo como si alguien le hubiera tirado de los cabellos de la nuca, tenía una idea de adónde iba Harry con eso, y un gran malestar le revolvió el estómago.

-Entonces lo viste, fuiste testigo de todo… no?

Malfoy bajó la cabeza, quería borrar esas imágenes, quería arrancarlas de sus recuerdos.

-¿Lo disfrutaste?- le espetó Harry rechinando los dientes- ¿Te gusto cuando me desnudaron ante todos? Ovacionaste cuando Fenrir y los demás me penetraron a la fuerza una y otra vez hasta que se cansaron… o tal vez tú eras uno de los que esperaba en fila como todos los demás, probablemente te quedaste esperando antes de que me desmayara y te decepcionaste cuando no pudiste hacerlo.

-No, no fue así, yo no… -empezó a decir Draco intentando explicarle, pero el moreno no le dejó.

-¿No? No te deleitaste cuando la sangre corrió entre mis piernas y formo un gran charco en el piso o cuando el estúpido de Yaxley al no poder penetrarme por la sangre y el semen secos se le ocurrió la maravillosa idea de utilizar su varita … y después los demás le siguieron, haciéndolo como si nada pasara…

Draco miraba a Harry con los ojos nublados, sabía que había sido así.

-¿Sabes? Aún duele y me parece que dolerá toda la vida… nadie nunca podrá hacerme el amor sin que sangre… ¿Te excita eso?

-Basta Harry, por favor ya cállate- rogó el rubio, no quería seguir reviviendo aquello, de que serviría decirle a Harry que no había sido así, que él se encontraba en ese lugar sólo porque Voldemort lo exigió, tampoco serviría explicarle que no lo disfrutó, que la mayoría del tiempo había desviado la mirada escuchando los gritos de satisfacción a su alrededor, que permaneció el tiempo estrictamente necesario para cumplir y que en la primera oportunidad salió disparado al baño a vomitar hasta el hígado… no… no serviría de nada.

Harry no podía detenerse, sentía que necesitaba decir todo lo que le aprisionaba el alma y fue implacable.-Y dime, después del espectáculo, ¿qué hiciste? ¿Te fuiste a dormir plácidamente a tu cama mientras yo me retorcía del dolor en la mazmorra? ¿Al día siguiente desayunaste como si nada y continuaste con tu vida?

Draco recordó que toda una semana no pudo pasar casi el alimento y tuvo pesadillas… pero el hecho era que después de esos días, si había continuado su vida como si nada, sin embargo antes no le conocía, no le amaba… el simplemente era diferente…

El rubio tenía cerrados los ojos, no podía soportar ver la mirada acusadora del moreno, pero Potter se lo exigió.

-Mírame Draco, mírame- reclamó Harry. El rubio abrió los ojos enfrentándolo, Potter continuó con su inexorable discurso.

-¿Ahora dime si crees que te puedo amar? Eres el mismo de siempre egoísta y egocéntrico, crees que yo puedo huir y dar la espalda a todo, no soy como tú. Si no ganamos esta bien lo aceptaré, pero no sin antes luchar y si debo de morir intentándolo también estoy dispuesto a hacerlo… no importa que sea imposible, no importa que estén condenados a muerte… nada de eso importa… hay cosas más relevantes en la vida que la seguridad y la conveniencia propias…

Las palabras que tanto temía habían sido pronunciadas. Su gran pecado no había sido nacer como hijo de un mortífago… sino volverse uno, poner su grano de arena para que el peor desastre mágico ocurriera. El no era un niño, entendía el bien y el mal y no tenía ninguna excusa para su inacción.

Draco levantó la mano en un gesto más que elocuente, cómo diciendo por favor ya entendí no digas más.

-Vete de aquí Draco y no regreses, no tienes ninguna razón para permanecer en este lugar. Escóndete a dónde diablos quieras, pero escóndete bien porque te aseguro que si alguien de nosotros te encuentra te matará sin dudarlo. Cuando todo termine, si es que obtenemos la victoria y sigo vivo, búscame, prometo tratar de ayudarte para que no te ejecuten… pero sólo en pago de lo hiciste por mí… fuera de eso no tengo nada que ofrecerte ni ahora ni nunca…

El pelo negro y brillante de Harry se alborotó por el aire frío que corría entre los grandes abetos del bosque. El moreno le dedicó una última mirada penetrante y helada como el viento otoñal que les atenazaba, después se dio la media vuelta y se alejó de ahí.

Malfoy se quedó temblando. ¿Acaso Harry le había dicho que no lo amaba y que jamás podría hacerlo?, si que había sido un tonto iluso, pensó que sus crímenes podrían ser perdonados, pero cómo se le había ocurrido semejante cosa, alguien como Harry no le podría amar. El era un ser despreciable, un exmortífago, un asesino, el haber hecho una obra buena no compensaba por mucho todo lo malo.

Potter se había ido y se llevó su corazón con él… era extraño encontrarse ahí parado con el pecho vació y seguir de pie y respirando… a sus labios acudieron unas palabras y las susurró para sí, únicamente para convencerse de que seguía vivo…

Y porqué no brota sangre de la herida?…
¡Porqué el muerto está de pie!