Hola con todos, por parte de SUKESEJME queremos agradecerles todos los comentarios, follows y demás, ella está muy contenta que el fic sea de su agrado, lamento que no podamos responderlos pero debido a ciertas circunstancias en la vida real que no tenemos el tiempo suficiente para ello, por eso mil disculpas. Bueno ahora pasemos al capitulo de hoy.


CAPITULO 18
EXPIACION

Viajo hacia el Norte tratando de escapar de la decepción y de los demonios que le atormentaban. Estuvo tentado a regresar a Norddelch tan sólo para aplacar un poco la nostalgia quería estar de nuevo en el lugar donde todo había empezado, recordar los breves momentos de felicidad que había vivido, pero al final no lo hizo. El mismo se censuró, tenía que continuar con su vida, si es que se le podía llamar así, pasó de la desesperación al mutismo y del mutismo a la depresión.

Constantemente se quedaba inmóvil pensando que aquello era una completa pesadilla y que en cualquier momento despertaría…pero cada vez que abría los ojos se daba cuenta de la fría y desalentadora realidad.

Esos días sufrió lo indecible, jamás pensó que el agujero que tenía en medio del pecho pudiera pesar tanto. El dolor que sentía llegó a ser tal y le fue tan insoportable que queriendo liberarse de el tomo su najava y lentamente con la punta fue cortando su antebrazo siguiendo los bordes de aquella marca que tanto odiaba. Después, mientras veía como la sangre escurría por entre sus dedos se dio cuenta que no podía continuar de esa forma, tenía que hacer algo o terminaría descerrajándose los sesos.

No supo exactamente si fue por nostalgia o por tratar de encontrar algún tipo de consuelo que le distrajera del vacío que sentía, pero después de viajar varios días al Sudoeste se encontró caminando por el sendero adoquinado que tan bien recordaba. La gran puerta de Hierro con las pequeñas figuras bruñidas en forma de caras angelicales le recibieron con sus expresiones macabras, tras el alto encino y el rosal multicromático pudo distinguir aquella construcción blanca e imponente de techos altos y columnas bellamente rematadas… la Mansión Malfoy…

Había vuelto y no sabía exactamente para que, se quedó parado a un par de metros de la puerta indeciso, su instinto le decía que lo mejor sería desandar el camino por donde había llegado y alejarse de ahí, pero antes de poderlo hacer la puerta principal se abrió de par en par y una figura apareció en el portal.

Un anciano ligeramente encorvado de ojos color azul pálido le miró sorprendido, su pelo ralo alborotado le daba una apariencia de un loco, no le reconoció en lo absoluto hasta que su voz resonó en sus oídos familiar.

-Draco? Eres tu?...En verdad eres tu?

Aquel anciano era su padre y el verle de esa forma le causó un gran impacto, no esperaba encontrarse aquello, pero antes de que pudiera atinar a reaccionar, Lucius se había acercado rengueando y le había atrapado en un abrazo intempestivo y cargado de sentimiento.

El chico correspondió a aquello quedándose inmóvil, no podía recordar si alguna vez Lucius había tenido un gesto cariñoso con el y ahora que lo tenía era demasiado para poder corresponder adecuadamente. Al final Lucius se retiró, pero aferró su brazo arrastrándole prácticamente para conducirlo adentro.

-Vamos, vamos no te quedes ahí … entra…entra… debes estar agotado….

Su padre rengueo recorriendo la sala de arriba a abajo llamando a todos los elfos domésticos, a uno le ordenó que cambiará las colchas del cuarto de Draco, a otro flores frescas para el corredor, a dos más la cena, era un momento especial y quería un festín para celebrar…. Malfoy padre le quitó del hombro la mochila que traía y se la dio a un quinto elfo que se acercó corriendo para recibirla, en un minuto el chico se vio cómodamente instalado en el mullido sillón, con las pantuflas a punto y un gran almohadón en la espalda…. Sólo faltó que un elfo se pusiera a hurgar en su nariz para limpiársela…

Después todos se dispersaron como hormigas para cumplir las órdenes del amo. Los dos se quedaron solos, su padre se dirigió a la mesita donde se encontraba la eterna botella de cristal con el licor ámbar, Draco pudo observarle detenidamente a la luz de la chimenea mientras Lucius luchaba con sus manos temblorosas servir dos vasos. Su rostro antes liso ahora estaba surcado por profundas arrugas que corrían a lo largo de su cara, sus ojos en otro tiempo intensos eran tan sólo dos faros apagados, la gran melena rubia no era más que un ralo recuerdo de glorias pasadas que dejaba entrever un cráneo descascarado por la edad y su espalda encorvada, terminaba en una pierna tiesa que dificultaba su caminar …Por Merlín, donde estaba el hombre alto que caminaba orgullosamente erguido con la melena espesa y la mirada altanera y penetrante…que diablos había pasado ahí..

Debía tener una expresión atónita porque cuando su padre le miró de frente mientras le daba el vaso… le dijo con tono consecuente – Se ve mal heee, bueno digamos que no es tan malo…

Draco no lo pudo evitar y preguntó -Que pasó?

-Ahora no, tal vez después, no quiero hablar de mi sino de ti, cuéntame dónde has estado todo este tiempo…. Te perdimos de vista… de verás que desapareciste… ni un suspiro de ti….

Draco no sabía por dónde empezar, en realidad poco podía contarle a su padre de sus experiencias, sin embargo con las constantes preguntas de Lucius poco a poco fue fluyendo la conversación de forma espontánea, por supuesto el rubio omitió el insignificante detalle de la presencia de Harry. Nunca había cruzado más de diez palabras con Lucius y ahora estaban ahí sentados hablando como si se tratara de viejos amigos que se reencuentran después de mucho tiempo. Eso, fue una agradable sorpresa, notaba un cambio profundo en Lucius, tal vez tan profundo como el que se había operado en el mismo, esa sincronización era una afortunada coincidencia, agradeció por ello. Sólo faltaba algo para que ese momento fuera perfecto y casi se le pasa con toda la agitación del momento, pero al final notando la ausencia de una de las personas más queridas en su vida preguntó;

-Donde está mi madre?

Lucius se encontraba de espaldas sirviendo el tercer vaso de licor, fue como si en ese instante se hubiera detenido el tiempo, su padre no se movió. Draco sintió una creciente angustia….

-Papa?- dijo Draco con un nudo en la garganta.

Malfoy padre le miró con los ojos nublados, sus labios temblaron visiblemente… antes de que dijera nada, el rubio salió disparado a la alcoba de Narcisa subiendo por la amplia escalera de caracol para encontrarse frente a la puerta de roble… ahí colgada se encontraba una corona de rosas blancas marchitas adornadas con un moño de satín negro, un repentino recuerdo le asaltó, una imagen nebulosa en su mente apareció mostrándole la figura serena y espigada de su madre cuando los días de vacaciones en la mañana entraba sigilosamente a su cuarto para recostarse con ella. Se metía debajo de las sabanas y escalaba el resto del camino como si se tratara de una cueva misteriosa con un tesoro al final por descubrir…los brazos cálidos de Narcisa que le cobijaban. Pero eso nunca más pasaría. En la alcoba se respiraba un ambiente solemne y sombrío, todo estaba intacto, tal como lo recordaba, salvo por el simple hecho de que aquel lugar estaba abandonado, su ocupante no había perturbado ese espacio hacía mucho tiempo y desafortunadamente jamás lo volvería a hacer…

Sobre la cama se encontraba un camisón de satín dorado, el rubio lo aferró respirando su aroma a magnolia, el olor favorito de su madre. Enterró la nariz y ahogó sus sentimientos en aquel pedazo de tela por un largo rato….

Cuando regresó a la sala mas sereno, encontró a su padre sentado frente al hogar, dando vueltas nerviosas al vaso en su mano, sus ojos tristes le miraron avergonzados;

–Lo lamento traté de localizarte, juro que si, pero no pude hacerlo…. Lo siento, perdóname….

El rubio se acercó y posó la mano sobre su hombro diciendo- No te preocupes lo entiendo, no tienes porqué disculparte..

Lucius retuvo la mano del chico, recostando su rostro mientras cerraba los ojos fuertemente y sus lágrimas fluían abundantemente, fue un momento íntimo y raro, pero el rubio se mantuvo firme …acarició la cabeza de aquel anciano tratando de consolarle….ninguna lágrima broto de sus ojos, lo cual no quería decir que su pena no fuera grande, era simplemente que no podía derramar más lágrimas… había llegado a su límite.

El vaso resbaló de los dedos de Lucius y Draco lo atajó al vuelo. La cabeza de su padre cayó en el respaldo agotado por el cúmulo de emociones en el día. El rubio le recostó delicadamente….No todos los hombres se convertían en la persona que debían ser, como muy bien lo había comprobado. Quien era el para juzgar a nadie… Draco se alejó observando como lentamente se consumían los leños, dejando que su mente se relajara, tenía que reconocer que un deseo subconsciente había guiado sus acciones …..

Ahora lo sabía, sabía perfectamente para que había regresado, todo ese tiempo en su subconsciente estaba patente aquello que sabía tenía que hacer…. ocuparía el lugar que le correspondía por derecho… el ahora sería la cabeza de la familia Malfoy tal como siempre había estado predestinado a ser…esa era su misión y su destino, Draco sentía que surgía en el la convicción y fuerza para concretarlo…. Estaba listo…..

-o-

Observó con desgano la puerta derruida de color rojo, esperaba que el "Rincón de Agata" continuara siendo el lugar de encuentro preferido de todos. Al entrar percibió el ambiente familiar y bullicioso cargado de humo y olor a cerveza, había cosas que nunca cambiaban y esa era una de ellas. Draco se sentó en una esquina apartada para observar a los presentes. En especial un chico pecoso con dientes de caballo llamó su atención. Se colocó en una mejor posición esperando que este le descubriera y tal como lo suponía no tardó en hacerlo.

-Draco Malfoy?- dijo el muchacho dirigiéndose al rubio

Malfoy le miró con aire de superioridad mientras el otro se acercaba y estrechaba su mano, diciendo – No te acuerdas de mi? Soy Cyril Brown… de ""il petite magicien""…. era uno de los mejores periódicos de Howarts, recuerdas?

Que si recordaba?, claro que recordaba. A Cyril se le conocía desde esa época como "il petite nosy", el pequeño fisgón, no había nadie tan condenadamente entrometido y metiche como el, en su "periódico estudiantil" aparecían los chismes de todo el mundo fueran reales o inventados. El no leyó nunca esa sarta de sandeces porque lo hacían rabiar, siempre aparecían las historias más inverosímiles de sus conquistas…Claro que en este momento, las habilidades comunicativas de Cyril le venían como anillo al dedo…

-Ahhh si ya te recuerdo…el que siempre sacaba historias jugosas sobre mí, me debes una fortuna ya que la mayoría compraba tu publicación solo por leer de las mentiras que ponías de mis relaciones…

-Oh vamos Malfoy éramos solo unos chicos, no continuaras enojado eehh?- y sin esperar la respuesta del otro, Brown continuó hablando apresuradamente como para evitar que Draco pensara mejor la respuesta- Bueno, ahora escribo para la sección de sociales en el "Profeta", pero cuéntame ¿Qué haces aquí?, supe que te habían mandado a una misión "especial" ¿De qué se trataba? ¿Cuándo regresaste? Que piensas de la desgracia de tu padre, nadie le ha visto en un buen tiempo ¿Cómo está? ¿Ya visitaste la tumba de tu madre? ¿Te vas a quedar?…. Pero habla hombre no te quedes ahí callado….

El rubio giro los ojos en actitud de fastidio, el mismo Cyril de siempre, como dijo, había cosas que nunca cambiaban… Draco respondió las preguntas del otro dándole la información básica que necesitaba, sabía que al día siguiente en el área de sociales aparecería la noticia… "Draco Malfoy ha regresado…" eso era lo que necesitaba, anunciar su regreso y sentarse a esperar…

Afortunadamente su espera no fue larga, en menos de una semana, le contactaron desde examigos que no había visto en años hasta funcionarios del Ministerio. Era bueno saber que el apellido Malfoy aún seguía pesando. Se reunió con mucha gente, pero aún no llegaba lo que estaba esperando, sabía perfectamente donde quería estar y no era en un puesto público aunque se tratara de ser la mano derecha del propio Ministro de Magia en persona… no ahí no estaba el poder, el Ministro era tan sólo un títere a las órdenes de alguien más importante, el necesitaba estar cerca del poder en la mera cúspide por así decirlo.

Y así fue como la oportunidad le llegó en la forma de su odiosa tía. Un día regresando de un almuerzo con el Jefe de Seguridad del Ministerio se encontró en la sala a Bellatrix. Malfoy padre también estaba presente mirando a la otra como si fuera un gran insecto al que había que aplastar, mantenía la mano derecha oculta en su túnica y el chico sospechó que debajo sostenía fuertemente su varita, por su lado Bellatrix desafiaba abiertamente la mirada del patriarca y ni por un momento disimuló que estaba preparada para el combate. Draco tomó rápido el control de la situación, no quería que aquello se convirtiera en un baño de sangre.

-Bellatrix que sorpresa a que debemos el honor de tu visita- dijo

-Necesito hablar contigo tengo un mensaje para "ti" – contestó la mujer remarcando la última palabra para dar a entender que Lucius no estaba incluido

El rubio asintió y se dirigió a Malfoy padre con el tono más ecuánime y respetuoso de que fue capaz- Papa, nos podrías permitir un momento a solas.

El hombre se retiró a regañadientes, pero no le quito los ojos de encima a Bellatrix mientras salía rengueando por la puerta y se perdía por el largo pasillo rumbo a la biblioteca.

-Maldito borracho estúpido- murmullo Bellatrix

Para sorpresa de la mujer, Draco le respondió con un cortante y frío –Cállate.

-Vaya, vaya, muchacho, ten cuidado a quién callas, recuerda que me debes respeto- amenazó Bellatrix

Pero Draco no estaba para contemplaciones, así que sin miramientos añadió- Entonces compórtate como alguien que se lo merece, ahora estás en mi casa y no te permito que insultes a nadie que se encuentre bajo este techo.

Bellatrix sonrió, como lo sospechaba el chico consentido y sin carácter había desaparecido, ahora tenía frente a ella a una persona diferente - Te has convertido en todo un hombre Draco, veo una fuerza en ti que jamás tuvieron ninguno de tus padres…

- Dijiste que tenías un mensaje – interrumpió Malfoy cambiando de tema.

-Si… Mi Lord me ha enviado por ti, quiere que vayas a verlo..

Al rubio le dio un vuelco el corazón, al fin ahí estaba la oportunidad que había esperado. Aunque sentía que el corazón se le iba salir por la garganta contestó tranquilo – Por supuesto, ¿Cuándo desea que vaya?

- Ahora

- Ahora?

-Sí, ahora, al Sr. Oscuro no se le puede hacer esperar y no tengo que recordarte que este es un gran honor. El no manda a llamar a cualquiera, espero que te comportes a la altura.

-Claro, así será – respondió Draco

Bellatrix se acercó para tomarle de la mano y ambos desaparecieron de la habitación, la sensación de encontrarse ingrávidos en un torbellino les rodeo por breves momentos hasta que sus pies tocaron piso nuevamente para aparecerse a la mitad de un gran patio. El rubio se sorprendió, reconoció las torres y alamenas del castillo que daban a la imponente montaña, no esperaba que la morada de Voldemort fuera el propio Castillo de Hogwarts. Le pareció un insulto, una profanación, definitivamente algo de mal gusto con el sello "Hecho por Voldemort". Ahora, ese era el centro de operaciones del Sr. Tenebroso, el antiguo Colegio ya no fungía como tal, lo cual era una verdadera pena, incluso el escudo de armas había sido removido.

-Una gran idea no crees? – exclamó Bellatrix con satisfacción

-Brillante –contestó Draco fingiendo estar complacido.

Caminaron por los largos pasillos, la mayoría de los retratos habían sido sustituidos por otros más sombríos donde se veían seres oscuros, batallas y muerte... Por todos lados se encontraban armaduras marchando en pequeños grupos que vigilaban celosamente el perímetro de la ex escuela, los mortífagos deambulaban libremente por el entorno y era un constante sobresalto encontrarse con ellos en la vuelta de cada esquina.

Al final llegaron al gran comedor o por lo menos lo que había sido este. Ahora ese espacio había sido adaptado para otros propósitos, en su mayoría se encontraba vacío y con muy poco mobiliario, parecía un lugar pensado para algún tipo ceremonia o espectáculo. Al fondo seguía existiendo la plataforma de los profesores, sólo que ahora una única gran silla de respaldo muy alto se encontraba en medio a forma de trono.

De lejos Draco pudo distinguir a Voldemort, físicamente este se seguía transformando. Era impresionante, una especie de capucha en la zona de la cabeza semejante al una cobra, adornaba la parte lateral del rostro y el cuello dándole una apariencia mas amenazante, sus ojos con pupilas redondas y amarillas parecían observarlo todo. No estaba sólo junto a el se encontraban varios mortífagos. Al único que pudo reconocer fue a Yaxley a los demás nunca los había visto.

Nadie les prestó mucha atención cuando entraron, todos estaban concentrados en un hombrecillo regordete con cara de papa que permanecía postrado frente a Voldemort en actitud sumisa. Draco se dio cuenta que ese hombre no era un mago, era un muggle. El hombre exclamaba con voz suplicante al Sr. Oscuro.

-Señor mi señor, he hecho lo que me ha pedido y todo ha salido bien… el Ministerio cree que se trata de un atentado terrorista y están a punto de declararle la guerra al país vecino. Ahora le pido por favor que cumpla lo que me prometió, es el momento idóneo para que el Ministro desaparezca…

El rubio pegó un respingo cuando escucho la voz sedosa de Voldemort dirigiéndose a el -Draco que bueno que nos acompañas, tu qué piensas, aquí el Sr. Hughes, candidato de la oposición desea que el Ministro por así decirlo se esfume. El piensa que será mejor líder que el actual Ministro. Por supuesto, el Sr. Hughes nos ha brindado buenos servicios dándonos información privilegiada para lograr nuestros fines… cómo sabes los muggles gozan de una muy buena y ganada fama de agresividad y como no quiero que la preciada sangre pura mágica se ponga en riesgo… es mejor aprovechar las actitudes bélicas de los muggles para que ellos mismos se destruyan… estamos por iniciar otra guerra mundial, …Y ahora que el Sr. Hughes ha cumplido con su misión, desea se le "promueva" a niveles más altos ¿Me entiendes no?, crees que debemos hacerlo?…

Sabía que era una prueba, podìa casi adivinar por el tono ligeramente sarcástico de Voldemort, lo que pensaba, se le veía el despreció conque miraba a aquel hombre, así que a riesgo de equivocarse hizo lo que pensó sería del agrado del Sr. Tenebroso -Creo que es justo lo que pide mi Señor, si usted me lo permite yo mismo le ayudaré a promoverle…

Lo ojos de Voldemort se achicaron fijándose en el y con tono divertido respondió-Adelante, hazlo…

Draco sacó su varita y rápidamente haciendo un conjuro elevó el cuerpo regordete del hombre mientras este gritaba despavorido..

-Noooooo, por favor, nooo, yo lo lamento, lo lamento… tengo familia…mis hijos… por favor bájeme… prómeto no volver a pedir nada… les serviré bien…

Malfoy miró a Voldemort esperando una señal, una sonrisa cruel apareció en el rostro del Sr. Oscuro y el rubio bajo su varita dejando que el hombre se precipitara al suelo, su cabeza se partió contra la piedra como si fuera una nuez, reventándosele el cerebro y esparciéndose por todo el piso. El Sr. Hughes excandidato murió instantáneamente.

Draco exclamó en tono sarcástico-Uppps, creo que hay algunos que no soportan la presión de un alto cargo…

Todos rieron sonoramente, incluso Voldemort a quien le brillaron los ojos de satisfacción, el chico definitivamente tenía talento.

Después el Sr. Tenebroso interrumpió aquel momento para preguntar -Dime Draco, que pretendes hacer ahora que has regresado?

-Servirlo a usted Mi señor, claro si cree que yo puedo aspirar a tal honor…

A Voldemort pareció agradarle aquella respuesta, así que con una expresión condescendiente manifestó – Esta bien Malfoy, puedo aceptar a un "aspirante" más… pero decídelo bien, esto no es un juego… no puedes "retirarte" cuando quieras, es un compromiso para toda la vida… de otra forma sufrirás las consecuencias… pregúntaselo a tu padre…

El rubio apretó los puños sintiendo que por un momento flaqueba su valor, pero no había vuelta atrás, así que con voz firme respondió – Señor, ese ha sido el anhelo de toda mi vida… por favor le suplico que me acepte como un "aspirante", estoy preparado a servirle….. para siempre…

Un silencio sepulcral se apodero del lugar, era casi como haber pronuciado su sentencia muerte y por supuesto el Sr. Oscuro estaba de acuerdo -Esta bien ….que así sea- concluyó Voldemort.

Draco lo había logrado, por lo menos por el momento, en realidad no sabía si era algo para celebrar o para lamentarse… solo el futuro lo diría…

Cuando regresó a la Mansión se encontro con un ceñudo Lucius esperándole, no quería discutir se encontraba demasiado cansado, pero su padre no le dejó escapar tan fácilmente, rengueando le siguió por todos lados con la misma cantaleta hasta que se plantó enfrente de el con mirada inquisitiva cuestionándole;

-Que quería esa bruja.

- Nada Papa.

- No me mientas se que algo se traía entre manos, esa maldita rastrera no hace nada si no es por órdenes directas de ya sabes quien…

- De Voldemort?

- No digas su nombre

-Porque no?

La cara de su padre se llenó de terror, el rubio se arrepintió… los miedos arraigados de tantos años eran difíciles de superar y aunque lo entendía, el no tenía tiempo ni ganas de cambiar aquello… en ese momento tenía demasiadas cosas entre manos, así que sólo se disculpo para aplacar un poco la ansiedad de Lucius…

-Perdón- dijo Draco en tono de disculpa –….ella traía un mensaje del Sr. Oscuro, quería que fuera a verle… quiere reclutarme como apendríz…

Definitivamente su padre no estaba de acuerdo, le bastaba con observar su expresión reprobatoria para darse cuenta -No lo hagas Draco, por favor no lo hagas – rogó Lucius tan apasionadamente que el rubio se sintió conmovido, aún así replicó un simple y determinante…

-Ya acepté…

-Draco, porque quieres repetir mis errores, porque te empeñas en este absurdo, vete aquí, desaparece nuevamente antes de que sea demasiado tarde…

El chico suspiro, aquello no era posible. Lo que Lucius no sabía es que era demasiado tarde para el, ya no podía escapar aunque quisiera, nunca fue una opción y ahora se había ido a meter directo a las fauces del Lobo… Y todo para que?, … para que esos ojos esmeralda que le seguían obsesionando no le miraran con odio y reproche … aún ahora que sabía que Harry nunca le amaría, quería encontrar el perdón y tal vez un poco de calma para su propia alma atormentada …su destino estaba sellado, pagaría con dolor y sangre cada pecado cometido, cada atentando contra el mundo mágico…había comenzado el arduo y penoso camino a su propia expiación…