Capítulo 21

Regreso...

Mentiría si dijera que no se encontraba completamente aterrorizado. Eso sólo recrudeció el odio que sentía por Voldemort, pero cada vez que los pensamientos en contra del maldito le asaltaban, salía corriendo a mirarse al espejo esperando que la nariz se le cayera o que los ojos se salieran de sus cuencas. Nada de eso pasaba nunca, pero el recuerdo de su imagen deformada le atormentaba. Había tocado algunas fibras de sus miedos más profundos e irracionales, podía aceptar el dolor e incluso la muerte, pero no vivir deformado.

Funcionaba completamente mal, no podía concentrarse, dormir y escasamente comía, perdió parte de su natural confianza convirtiéndose en un ser disminuido, estaba seguro que aquella marca tenía algo que ver. Todos sus grandes proyectos heroicos del inicio fueron echados por tierra, ahora le parecían inverosímiles y fantasiosos.

Lucius le observaba de lejos manteniendo una prudencial distancia, lo cual estaba bien para Draco, porque por el momento no quería saber nada de su padre. Además, de qué serviría juntarse como dos leones heridos a lamer sus heridas.

Por primera vez visitó la tumba de su madre, no había querido hacerlo por diversas razones pero ahora parecía tener sentido. Deseaba un momento a solas con sus recuerdos, desafortunadamente al aproximarse descubrió que alguien más había tenido la misma idea. Draco trató de retirarse silenciosamente, pero el hombre que yacía reclinado sobre la tumba le descubrió antes de lograrlo.

- A tu madre le gustaba mucho este lugar, podía pasar horas paseándose y contemplando el paisaje, decía que le daba mucha paz – dijo Lucius suspirando mientras se incorporaba trabajosamente para marcharse.

El rubio le miró con el ceño fruncido pero su expresión cambió rápidamente cuando involuntariamente dio un respingo al sentir un piquete en la espalda provocado por la marca, eso le pasaba de vez en vez y cuando sucedía corría a mirar su reflejo esperando que algo malo sucediera, pero ahora no había ningún espejo a la vista y Draco no tuvo más remedio que quedarse ahí parado con cara de angustia. Advirtiendo el malestar del chico, Lucius se detuvo y antes de continuar su camino expresó…

-¿Sabes que es lo peor de la marca?

Draco le miró sorprendido.

– No es esto- explicó Lucius mientras señalaba su cara, sus manos y sus piernas torcidas– no, nada de eso importa. La marca no domina tu forma de pensar ni lo que eres, sólo puede hacerte daño físico, pero no puede controlar lo que sientes… a menos que se lo permitas…

Draco abrió mucho los ojos, entendía perfectamente a que se refería y esa fue una gran revelación, su padre debía saberlo bien, le bastaba con mirar su rostro avejentado y sus manos temblorosas que trataban inútilmente de sostener las flores. Tal vez en poco tiempo ambos caminarían recargados uno contra el otro cuidando de no desarmarse en el intento.

Su malestar, la falta de confianza, el sentirse desconectado de todo, estaba en su mente, causado por el terror que le había invadido, no por la marca. Draco no dijo nada pero asintió agradecido.

De regreso a la Mansión la brisa nocturna le refrescó el cuerpo y la mente, el estado petrificado que le tenía paralizadas las neuronas, desapareció e hizo algo que había olvidado en esos días… pensar.

Se dijo, que aquello no era más que un rompecabezas que tenía que resolver y paso largo rato meditando el problema. El asunto era que la marca imponía lealtad y fidelidad pero, no había magia perfecta que no tuviera sus lagunas y más cuando se trataba de ese tipo de magia oscura, después de pensárselo un buen rato y de leer algunos libros de la impresionante biblioteca de Severus decidió que lo importante era saber hasta dónde llegaba el poder de esa hechizo.

¿Era suficiente con pensar mal y odiar al Sr. Oscuro para podrirse? Definitivamente no, si fuera así el ya estaría muerto, tal vez la marca se relacionaba con acciones directas, como tomar una varita y lanzarle a Voldemort la maldición asesina o algo por el estilo. Una acción directa le provocaría la muerte instantánea, pero otro tipo de acciones tendrían probablemente un efecto gradual. ¿Cuánto tiempo tardaría en terminar sin carne en los huesos? ¿Sería doloroso? Era indispensable que probara los límites, pero debía hacerlo con cuidado, un paso en falso y terminaría como la reencarnación del exorcista.

Así que se lo tomó con calma, fue a su habitación y se despojó de toda la ropa colocándose frente al espejo.

Aspiro una gran bocanada de aire y con voz firme dijo sintiendo en sus entrañas la verdad de aquella declaración.-Odio a Voldemort es una maldita serpiente rastrera- después permaneció un minuto en silencio esperando cualquier salpullido alarmante, pero nada paso.

Continuó, pero esta vez su declaración fue más un murmullo. -Yo salve a Harry Potter, le salve y engañe a Voldemort…-El rubio contuvo la respiración pero todo siguió igual….

-Yo Draco Malfoy, voy a ayudar a Harry Potter y a los miembros del Consejo a matar a Voldemort, es mi intención y objetivo en le vida-Nuevamente aguardó en expectativa observando silenciosamente la imagen del cuerpo que se reflejaba en el espejo, la figura perfecta continuaba sin cambio.

Así que tomó la decisión expresándola en palabras.- Voy a ir a ver Harry a la ciudad subterránea para ofrecerme como el espía del Consejo- Nada. Draco pensó que tal vez con la sola intensión no bastaba, tal vez se requería concretar aquellas declaraciones. Se vistió, tomó un espejo y antes de desaparecer cerró los ojos sin poder evitar que un escalofrío le recorriera, después se esfumó de la habitación con destino a Voldert Land rogando por Merlín que pudiera aparecerse completo en aquel lugar.

Estuvo atento todo el tiempo a cualquier picazón o malestar, en realidad no sabía cómo se sentiría que la piel se le cayera, siempre existía la posibilidad que no sintiera nada, afortunadamente cuando se apareció en las inmediaciones de Voldert Land todo seguía en su lugar, suspiro aliviado. Se tomó un momento para decidir qué haría a continuación, porque no se trataba de llegar y tocar la puerta pidiendo ver a Harry, de seguro que antes de que pudiera abrir la boca le matarían. Lo más sencillo, sería lo más efectivo, dejaría que le raptaran igual que la vez anterior habían apresado a Harry-Goyle. No era la opción más segura pero si la más rápida, no tenía tiempo que perder.

Tuvo razón, su rostro era demasiado conocido por los habitantes subterráneos para pasar inadvertido. Después de pasearse por el lugar visitando todos los lugares públicos que se le ocurrieron fue capturado por un grupo de chicos muy jóvenes, no opuso la menor resistencia. Aunque hubo golpes y amenazas, no le mataron, confiaba en ello… le condujeron con los ojos vendados y al final se encontró en presencia de un rostro conocido. Era afortunado en que Cedric hubiera sido el primero en verle, aunque este le puso cara de pocos amigos le rescato de aquellos chicos que estaban extremadamente ansiosos por cruciarle.

Le confinaron nuevamente en "su" anterior habitáculo en espera de que Potter regresara y los miembros del Consejo pudieran tomar una decisión sobre su futuro. Draco se sentía como si estuviera en casa, algo muy extraño, considerando que era evidente que a nadie le daba gusto su retorno.

Malfoy se encontraba en el centro de operaciones de los enemigos de Voldemort, tenía la firme intención de ofrecer su ayuda al Consejo y por si fuera poco habían regresado a él con fuerza renovada sus sentimientos por Harry, sin embargo pese a todo, su cuerpo permanecía intacto, no se estaba desintegrando ni nada por el estilo. Tal vez Voldemort estuviera exagerando los poderes de aquella marca, eso sería muy inteligente de su parte, el miedo podía ser un gran aliado.

Se relajó no tenía sentido seguir preocupado por algo que no podía controlar, sólo el tiempo dictaría como comenzaría la condenada cosa, así que su atención se centró en asuntos que para el eran más importantes. El corazón le palpitaba muy fuerte, después de todos esos meses, estaba a punto de ver nuevamente a Harry, aunque se dijo que era un estúpido por sentirse de esa forma no lo podía evitar, el alma se le subía a la boca cada vez que escuchaba algunos pasos acelerados por el pasillo. Después de varias horas de agotadora espera se tiró en la cama intentando tranquilizarse, casi había pensado que no vendría cuando la puerta se abrió de golpe y un rostro conocido apareció detrás de ella.

Ahí estaba el susodicho en persona. Era imposible dejar de notar que a Harry se le veía muy bien, su gran melena había sido recortada un poco y el rostro intenso estaba lleno de vida. Sus ojos verde-azules se posaron sobre Él con una expresión que no pudo descifrar. Como en muchas otras ocasiones, hubiera dado con gusto su brazo izquierdo y también el derecho por saber lo que pasaba por su cabeza.

El moreno se quedó parado en la puerta sin decir nada, Draco sostuvo su mirada y también permaneció extático.

Al final, fue Harry quién rompió el silencio -¿Por qué regresaste? – le espetó.

Malfoy respondió con la mayor naturalidad del mundo– ¿Acaso tienes que preguntar?

La sorpresa surcó el rostro de Potter por breves instantes, el rubio era tan condenadamente sincero que casi le dejó sin aliento.

-Que se supone que debo contestar a eso – reprochó Harry

-Nada, tú preguntaste y yo respondí.

-No han cambiado las cosas, lo que te dije sigue siendo un hecho.

-Lo sé

-Nada de lo que hagas cambiara mi opinión

-Lo sé

-Entonces ¿porque estás aquí?

-Porque se me pega la gana- contestó en tono cortante, ya estaba harto de la actitud de prima dona del otro- además no todo gira a su alrededor si me permite usted decirlo su majestad – finalizó Draco de forma sarcástica mientras hacia una caravana.

-Déjate de juegos Malfoy, no creas que se trata de volver como si fueras un invitado, esto no es hotel ni un lugar de recreo, si quieres estar aquí te vas a tener que involucrar.

- Obvio o acaso crees que he regresado sólo para contemplar tus bucles, así que no te preocupes, jamás volverás a escuchar de mi boca nada de lo que te dije la última vez.

Tal vez fue su imaginación pero le pareció que Harry había reaccionado de alguna forma a sus palabras.

- ¿Que pretendes Malfoy?- continuó el moreno con voz más tranquila.

- Digamos que he regresado para probar como es encontrarse del lado de los "buenos"… ya sabes para variar un poco. Cosa de ex mortífagos…

-Sé que me voy a arrepentir de preguntar esto pero lo haré ¿Exactamente que tienes en mente?

- Quiero ver al Consejo.

Harry casi se cae de la silla –Estas de broma, ¿qué te hace suponer que el consejo accederá a verte?

-Lo harán si se los pides.

-¿Y por qué habría yo de hacer algo así?

-Porque tú querías que regresara, sabías que lo iba a hacer después del discurso que me soltaste la última vez… bien aquí estoy y tengo una buena propuesta que hacerles.

-Eso no es cierto te dije lo contrario.

-¿Ah no? Entonces porque demonios no me obliviaste.

Harry se puso rojo como un tomate, lo habían agarrado con las manos en la masa.

-Mira Potter hazte un favor, deja de hacerte el idiota, sabes que tengo algo bueno entre manos y si no me crees mátame, pero hazlo rápido porque no tengo tiempo que perder y no me iré sin ver al Consejo.

-No será fácil convencerlos…

-Pues resuélvelo no puedo hacerlo todo yo y ahora déjame sólo porque quiero dormir un poco antes de la reunión.

Harry se quedó con la boca ligeramente abierta tratando de descubrir en qué momento se habían volteado los papeles, se supone que el daba ahí las órdenes.

-¿Todavía sigues aquí?- dijo Malfoy sacándolo de su estupor.

-Ya voy, ya voy- murmuro Harry mientras se giraba sobre sus talones y salía apresuradamente.

Draco observó con una risa amarga como se alejaba por el pasillo. Bueno, que esperaba, acaso pensó que algo cambiaría, no claro que no, pero no por eso dejaba de doler, por todos los santos y tan bien que se le miraba justo cuando tenía que aparentar la mayor indiferencia.

-o-

Fue un completo pandemónium, en primer lugar la noticia de que Draco Malfoy no había sido apropiadamente obliviatado le cayó al Consejo como bomba, pero cuando el ex mortífago empezó a desgranar poco a poco la historia y todos se enteraron de lo cerca que había estado ese muchacho del Sr. Oscuro y que además se encontraba bajo la influencia de magia oscura que le imponía fidelidad, el pánico corrió como fuego. Sobra decir que cuando Draco levantó su playera para dejar ver su espalda fue la gota que derramó el vaso. Hubo miembros del consejo que incluso dieron algunos pasos hacia atrás ante la vista de la imagen de Voldemort.

Protestas airadas y un sin número de acusaciones no se hicieron esperar. La mayoría estaba a favor de matar inmediatamente a Malfoy mientras otros se encontraban demasiado impactados para poder articular palabra. El rubio no había contado todos los detalles, pero si lo fundamental para enfatizar la capacidad bélica de Voldemort. Al final permaneció en medio de esos magos tratando de explicar los límites de la marca, pero el ruido ensordecedor opacaba su voz, así que se dio por vencido, eso no pintaba nada bien.

Sólo otra persona en el lugar permanecía igual de silenciosa que él. Harry estaba muy, muy tranquilo, pese a que muchos a su alrededor le gritaban e incluso le agredían cuestionándole cómo diablos había dejado que aquello sucediera. Pero Potter no les hacía caso, él estaba absorto mirándole directamente a los ojos y Draco al darse cuenta también se quedó observando la profundidad de sus ojos esmeralda. Fue como si estuvieran manteniendo una conversación sin palabras, se conectaron de una forma extraña y magnifica, ambos sabían que ese era el momento.

-No podemos confiar en él- chillaba una mujer de mediana edad- debemos matarle para evitar cualquier riesgo.

Harry abrió la boca y dijo algo, pero el ruido ensordecedor no permitió que se escuchara su voz. Así que se paró y se dirigió a la mesa central subiéndose en ella como si fuera un estrado, después habló nuevamente, por fin la voz de Harry se escuchó clara y fuerte dominando sobre el murmullo general - Yo confío en él – dijo.

Todos voltearon a verle y el ruido se fue apagando, un hombre alto de facciones bruscas se acercó;

- ¿Te oí bien muchacho?- cuestionó con un dejo de burla en la voz.

Potter fijó su atención sobre el hombre y repitió – No sé qué hayas escuchado, pero he dicho que yo confió en Draco Malfoy, él puede ayudarnos como espía…

Un clamor de protestas inundo el lugar. La tensión estaba en aumento y era evidente que en cualquier momento la situación se saldría de control, Draco se preparó.

El mismo hombre que había cuestionado gritó a voz de cuello – Basta de estupideces, yo digo que terminemos con todo esto, matemos al mortífago.

Un grupo de hombres y mujeres corearon un "matémosle" y se adelantaron en dirección a Malfoy, pero el moreno ya estaba anticipando aquello y se colocó entre este y los magos inconformes.

-Maldita sea, quítate de en medio Harry.

Potter no se movió ni un solo centímetro, Alastor, Lupin, Neville, Cedric y otra decena de magos se colocaron a su lado pero en comparación con el otro grupo eran muy pocos, aun así el moreno continuaba extraordinariamente tranquilo, ni siquiera sacó su varita. Harry habló pausado pero con pasión, su energía era contagiosa, por fin alguien que zarandeaba a los líderes del consejo para hacerlos reaccionar y bajarlos de su nube.

Draco permanecía boquiabierto al ver el aplomo de Harry, la confianza con la cual se movía y se expresaba, como presionaba a los miembros del consejo para hacerles ceder.

-Pero es muy arriesgado- manifestaba otra mujer- ¿Quién nos dice que no va a cantar como un pajarito cuando empiece a sentir dolor, cómo sabemos que Voldemort no va a leer su mente? ¿Cómo sabemos que la marca no tiene un efecto mayor y le puede quitar la voluntad?…

- No lo sabemos- dijo terminantemente Harry- no podemos tener la certeza de que algo no pueda salir mal… pero es mejor correr ese riesgo a combatir en la oscuridad total. Por si no escucharon, todos los mortífagos que rodean a Voldemort han sido formados bajo un sistema cruel pero efectivo, mientras que nosotros hemos estado concentrando nuestros esfuerzos en hacer hoyos más profundos. ¿Cómo demonios piensan que vamos a combatir ahora o en un futuro a esos seres oscuros?

-Mira quien lo dice… el fiasco de salvador… tal vez si no hubieras fallado- reprochó nuevamente el hombre alto.

- Tal vez o tal vez ustedes fueron demasiado estúpidos para confiar en una leyenda fantasiosa promovida por un hombre anciano… yo mismo fui un idiota, pero la diferencia es que era sólo un niño para saberlo.

-Entonces si tú no eres el Elegido ¿Porqué que debemos hacerte caso?

Esa declaración cayó como una maza en el ambiente y varios se aprestaron a protestar pero Harry los contuvo con un movimiento de mano. Draco tragó saliva, aquello iba a ser complicado…

-Porque he combatido a Voldemort en el pasado- dijo mirando uno a uno los rostros de todos aquellos hombres y mujeres- y aún no estoy muerto, pero sobre todo ¿sabes porque? Porque tengo razón y toda esa gente allá fuera cree que soy el Elegido y sé que ellos me seguirán aún y si ustedes deciden no hacer nada.

Malfoy no podía creerlo de donde había salido ese hombre que se imponía a la voluntad del Consejo, observó a todos a su alrededor y casi adivinó lo que estaba pasando por sus mentes, veía confianza, veía asombro, pero sobre todo veía esperanza. El líder que habían anhelado finalmente estaba plantado frente a ellos con pleno dominio de la situación, que importaba si era el Elegido o no, ahora nada de eso tenía relevancia.

-Acaso nos estás amenazando- enfatizó el hombre en un último intento, cómo alguien que da un golpe final ya sin fuerzas.

-No es una amenaza, es un hecho. Lo haré sino empiezan a tomar acciones y dejarse de esconder como unos condenados topos. Si seguimos por el camino que vamos mejor nos vale hacer más excavaciones, pero chiquitas y rapidito para que alcancen para enterrar a todos esos jóvenes y niños del subterráneo. Debemos de dejar de pensar que estamos a salvo y que hicimos grandes logros por enterrarnos hasta el fondo de la tierra. Más profundo no significa más seguro, es necesario empezar a trazar un plan para combatir. No estamos a salvo, el tiempo que tenemos es prestado y si lo desperdiciamos habremos echado al caño la única posibilidad de salvación. Vamos quienes están conmigo.

La ovación fue unánime, al fin la decisión estaba tomada.

Los miembros del Consejo fueron desapareciendo uno a uno, la rueda estaba en movimiento, había muchas cosas que hacer y planear. El lugar se quedó casi vacío sólo dos figuras solitarias permanecieron ahí.

Draco bromeo para disipar un poco la tensión -Me da gusto que al final los hallas encontrado, por un momento pensé que eras un eunuco…

Harry esbozó una media sonrisa que desapareció casi inmediatamente, después se paró dirigiéndose hasta donde se encontraba el rubio y se plantó enfrente extendiendo su mano hacia él. Malfoy se levantó para tomarla.

-Tenemos un trato- dijo Harry con un apretón de manos muy fuerte.

-¿Podrás hacer lo que dijiste?- preguntó Malfoy

El moreno sólo levantó los hombros en un gesto ambiguo-¿… y tú?

-Creo qu…- empezó a decir pero se quedó a media frase, el aliento se le fue y se dobló presa de un dolor terrible en el costado derecho de su torso, fue como si alguien le hubiera enterrado un cuchillo. Tuvo que sostenerse de Harry para no caer al piso y después de boquear tratando de recuperar el aire se incorporó ligeramente y corrió a observar su reflejo apretando su costado. Potter le siguió de cerca preguntando alarmado que pasaba.

Ahí estaba lo que había temido. Un círculo de unos diez centímetros de color negro que contrastaba contra el blanco de su cuerpo. La piel de esa zona tenía una consistencia blanda y acuosa, descascarada y supurante.

Ya empezó… – dijo Draco - Lo que sea que vayas a hacer espero que sea rápido, no sé cuánto tiempo tarde esta cosa en ser más evidente o en matarme…

Harry a sus espaldas puso una expresión que Malfoy nunca le había visto ¿Que era aquello? Pena… lástima… preocupación… por todos los santos cómo le hubiera gustado poder leerle el pensamiento…