Capítulo 23:

Preludio del Adiós

El lugar se veía completamente solitario y obscuro, una figura encapuchada atravesó apresurada la calle empedrada deteniéndose de vez en vez para comprobar que nadie le seguía. En la esquina doblo a la izquierda y se perdió en las profundidades del callejón Knockturn. Caminó con paso decidido entre un cúmulo de seres más allá de la imaginación, fue difícil encontrar el lugar pero unos destellos en la base de un muro atestado de carteles le indicaron que había llegado, murmuro las palabras trolls portare entrare y los carteles y la pared se hicieron transparentes dejando entrever unas puertas desvencijadas con un letrero que rezaba "El Trol constipado". Atravesó el umbral y se sumergió de lleno en un submundo que a simple vista hacía honor a su nombre, era desagradable, sucio y apestoso, pero precisamente por eso era el lugar perfecto para desaparecer. El encapuchado se acercó a la barra de madera, nadie reparo en él ni nadie le molestó, tampoco lo esperaba, en un lugar así, la regla de oro era ignorar completamente a los demás.

-Un cuarto-dijo con voz ronca dirigiéndose al hombre detrás de la barra.

Una llave extremadamente grande y oxidada le fue extendida y el encapuchado la tomó depositando sobre la mesa el importe más un extra para que no le molestaran.

Cuando al fin se encontró protegido al interior de la habitación, bajo la capucha y unos cabellos rubios destellaron en la oscuridad, se quedó quieto escuchando cualquier sonido alarmante, estaba seguro que nadie le había seguido, aun así no podía relajarse y dejar de pensar en el terrible riesgo que corrían, no era prudente que se encontraran pero Harry había insistido, tenía que ser algo muy importante para que Potter decidiera arriesgarse a verle. Eran tiempos peligrosos, muy peligrosos, parecía mentira que escasos meses atrás todo estuviera en calma.

Flash Back (varios meses atrás)

Voldemort reía desenfadadamente y los mortífagos a su alrededor le hacían segunda. Draco permanecía ahí parado con la mirada fija en el suelo sonriendo como si nada, sin embargo se sentía desfallecer, el sudor inundaba su frente, si se desmayaba en ese instante todo estaría perdido, apretó los puños reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban.

-Joven Draco, eso no es nuevo, no es el primer grupo disidente que trata de "rebelarse", todavía existen prófugos aquí y allá que intentan inútilmente resistirse, si nos pusiéramos a perseguir a todos sería tremendamente impráctico, divertido, pero impráctico. Ten la certeza de que poco a poco irán muriendo a manos de la población general, ya sabes que cualquier prófugo puede ser eliminado sin juicio previo… no es necesario preocuparse…

El rubio sabía que sus heridas continuaban ahí, no sentía el más mínimo alivio, ¿Sería que Harry se había equivocado en sus predicciones? De ser así, lo mejor era retirarse discretamente a un lugar solitario para morir en paz. Draco había tomado precauciones adicionales por si las cosas no salían bien. Nadie se lo había exigido y mucho menos Harry, pero lo que menos deseaba era ponerlo en riesgo. La pócima que tomó minutos antes corría por su cuerpo, era el mismo tipo de pócima que alguna vez había preparado para dársela a beber a Harry. Irónico que ahora fuera el quién la necesitara. Si no tomaba una anti pócima en exactos 45 minutos el efecto sería irreversible. Pero antes de aceptar aquello, tenía que hacer su mejor esfuerzo, así que volvió a la carga.

-Tiene razón mi señor- dijo casi en un murmullo- no vale pena… tan sólo pensé que podría interesarle porque al parecer este grupo se encuentra dirigido por un miembro de la extinta orden… el ex auror Alastor Moody…

La expresión de Voldemort cambió visiblemente, era evidente que aquello le molestaba más de lo que le hubiera gustado demostrar –Repite eso- ordenó con voz tensa.

- Que este grupo está dirigido por Ojo loco Moody…

- Eso es imposible – reprochó con ojos muy abiertos por la sorpresa – ese maldito cojo no puede seguir vivo...

Voldemort no quería creerlo, pero poco a poco con esa habilidad innata que Draco tenía para ser convincente, fue permeando la resistencia del Sr. Oscuro, además Harry le había instruido bien, pensó en todos los detalles para crear una historia convincente, desde la fuente de información hasta por qué Draco conocía aquello.

Al final nuevamente la voz sedosa de Voldemort resonó en el recinto tratando aparentar una indolente indiferencia, que estaba muy lejos de sentir – Bien, eso es diferente… pero al final será lo mismo… de todas formas me complacerá verle personalmente, tenemos algunas cuentas pendientes por saldar… Yaxley manda a llamar a Greyback necesito de sus servicios.

En el preciso momento en que Voldemort ordenó aquello, Draco sintió un cosquilleo en la espalda que se convirtió en un calor intenso, no fue desagradable, por el contrario casi podía jurar que su cuerpo se estaba sanando a voluntad a marchas aceleradas, el dolor remitió y agradeció por lo bajo que Harry hubiera tenido razón, era la tercera vez que le salvaba la vida…

Y así fue como comenzó todo. Harry se mantuvo en contacto permanente con él a través de mensajes aislados y cuidadosamente ocultos. Quería que Draco se ganará la confianza de Voldemort y de ser posible se convirtiera en el segundo de abordo, tal como en su tiempo lo había sido su padrino Severus o incluso Malfoy padre.

Pero Harry fue muy cauteloso, nunca le daba información específica, simplemente compartía un par de pistas importantes con él y Draco se dedicaba a realizar su mejor trabajo de investigación y deducción. Al inicio Draco no entendía del todo que esperaba el moreno de él, pero después se dio cuenta que al no conocer los planes, ni la información completa, actuaba de forma natural y convincente. Harry confiaba en que Malfoy pudiera hacer el trabajo lo mejor posible y fue tan eficiente, que en varias ocasiones estuvieron a punto de agarrarse los dedos con la puerta, figurativamente hablando. Por supuesto, para cualquier efecto práctico Draco realmente estaba ayudando a los mortífagos y el impacto negativo de la marca remitió paulatinamente hasta desaparecer por completo.

Los habitantes subterráneos emplearon la guerrilla de guerrillas para combatir al mundo oscuro. Funcionarios importantes empezaron a desaparecer misteriosamente, pequeñas poblaciones mágicas se veían atacadas y arrasadas, los planes contra los muggles eran frustrados una y otra vez y al final, los mortífagos a las órdenes de Voldemort siempre llegaban tarde tan sólo para recoger el humo y cenizas. Tal parecía que era una obra de fantasmas.

Lo que empezó como una pequeña picazón se convirtió en un gran comezón, poco a poco el Sr. Oscuro dejó de reír y todos a su alrededor también. Era imposible no darse cuenta que se trataba de algo diferente y el pánico no tardó en aparecer. El Ministro que era sólo un títere que rogaba a Voldemort que le ayudará a manejar la situación, las familias más pudientes se acogían bajo el ala del Sr. Oscuro solicitando protección y lentamente ese aparente equilibrio y sensación de seguridad se fue evaporando como el humo. El mundo mágico nuevamente se encontraba en guerra, sólo que ahora Voldemort no conocía realmente a su enemigo, lo cual le sacaba completamente de quicio. Muchos mortífagos murieron entonces, cada vez que fallaban, Voldemort les mataba en un arranque de frustración y odio.

Draco realmente disfrutaba ver salir de sus cabales a Voldemort aunque sabía que en cualquier momento podía tocarle su turno. Sospechaba que solo seguía vivo por su extraña e increíble capacidad para encontrar información valiosa. Por supuesto, esto no le gano adeptos, los mortífagos de elite más viejos estaban celosos y Malfoy tuvo que dormir con un ojo abierto para cuidarse las espaldas. Por un golpe de suerte, no todos estuvieron en su contra, los más jóvenes se identificaron con él y le adoptaron como su líder, de un momento a otro Draco se vio rodeado por muchachos que estaban dispuestos no solo a seguir sus órdenes sino también a protegerle.

Las cosas cambiaron radicalmente, prácticamente todos estaban en estado de alerta y Voldemort decreto una serie de restricciones sobre todo para su grupo más cercano. Quería que estuvieran disponibles por si les necesitaba, así que tenían que permanecer la mayor parte del tiempo en Hogwarts. Eso no facilitó para nada la comunicación con la resistencia y Draco se las veía en figurillas para encontrar un minuto de privacidad que le permitiera descifrar algún mensaje oculto. Sin embargo, los mensajes escasearon hasta desaparecer por completo. Durante semanas no hubo ni la más mínima noticia y el rubio se imaginó lo peor, finalmente a la tercera semana llegó un mensaje de Harry, necesitaba urgentemente verle. Al fin Draco suspiró aliviado y planeó su desaparición por algunas horas, de alguna forma tenía sus ventajas ser el "investigador" predilecto de Voldemort.

(Presente)

Unos golpes apagados en la puerta le sobresaltaron, Draco se colocó nuevamente la capucha sobre la cabeza y tomó su varita. Cuando abrió la puerta no encontró absolutamente a nadie, pero sintió un leve empujón que le hacía a un lado y un olor conocido inundo su nariz, se retiró ligeramente y después cerró de golpe la puerta sin decir nada.

En medio de la habitación apareció la figura de Harry salida de la nada. Malfoy pensó que era maravilloso verle nuevamente, extrañaba mucho su presencia. El moreno estaba ligeramente distraído aguzando el oído y mirando alternativamente a Draco y a la puerta, tal vez comprobando que estuvieran a salvo, después pareció relajarse ligeramente. Por un momento los dos se observaron sin decir nada, hasta que Harry rompió ese silencio.

- Es excelente que estés aquí- dijo- temí que no pudieras venir.

-Créeme no fue nada fácil, todos estamos más que vigilados.

-Lo imagino y lo lamento pero no podía arriesgarme a que este mensaje fuera interceptado o no lo recibieras, necesitaba tu confirmación, de él dependen muchas cosas.

- ¿De qué se trata?- pregunto el rubio con fingido interés, presentía que no le iba a gustar lo que Harry le diría.

El moreno permaneció callado, parecía que estaba tratando de encontrar las palabras correctas para expresarse.

-Bueno, hemos llegado hasta donde podíamos llegar, pero ahora necesitamos dar un golpe contundente, si esperamos demasiado nos encontraran y será un desastre.

Harry se quedó nuevamente callado y después de un fuerte resoplido continuó.

- En fin, Voldemort tendrá acceso a una última y privilegiada información…

Draco tragó saliva, casi podía adivinar de qué se trataba pero aun así se quedó en expectativa esperando a que Harry lo convirtiera en una realidad.

-Es momento de qué se entere que "EL ELEGIDO" está vivo, es momento que sepa que Harry James Potter no ha muerto.

Definitivamente a Malfoy jamás se le había visto tan desencajado, por supuesto era consciente de que Harry debía haber pensado detenidamente aquello y que detrás de todo había algún "milagroso" plan, pero no por ello se sentía más tranquilo. Quería preguntarle exactamente qué haría para tener la mínima certeza de que no se trataba de una misión suicida. Sin embargo, no lo hizo sabia mejor que nadie que eso era tremendamente peligroso.

-Supongo que no hay forma de hacerte cambiar de idea – expreso al fin Draco con desgana.

-Créeme que lo hago por una buena razón.

-No lo dudo, ¿pero lo has pensado bien? Tal vez pueda haber otras formas de llegar al mismo fin sin que descubran aún que estas vivo.

Harry suspiro y se miró distraídamente los dedos de la mano. Malfoy conocía ese lenguaje corporal, era el mismo que adoptaba cuando se preparaba a ser el más evasivo y condenadamente necio del mundo. Sus ojos brillaban intensamente y su expresión revelaba fortaleza y determinación, quien era el para desanimarle, si Harry deseaba hacerlo de esa forma, no había más que decir. Potter se encogió de hombros y respondió simplemente -Podría ser, no lo niego, pero…

-Pero no es tu estilo –interrumpió Draco para dar por concluido el asunto y a continuación murmuro con resignación.

-Bien y que tienes en mente, no será fácil… digo si con la noticia de que Moody estaba vivo fue difícil convencer a Voldemort, con esta otra simplemente se necesitara más que mi encanto…

El moreno sonrió, eso era algo que le gustaba de Draco, su espíritu indómito y flexible.

- Hemos preparado una coartada con Goyle- explicó el moreno- durante estos meses "Goyle" ha viajado a varios lugares estratégicos y visto a personas conocidas por "sus habilidades comunicativas". Después de emborracharse a despotricado contra el Sr. Oscuro por matar a su más entrañable amigo Crabbe, también se le ha soltado la lengua dando a entender que se ha vengado con algo que implica al "supuestamente" fallecido Potter.

-Bien Harry, pero no creo que nadie en primer lugar se lo crea y en segunda pueda sacar conclusiones importantes a partir de eso. Goyle nunca tuvo las agallas ni el cerebro para hacer nada, le tacharan de un gran bocón y nadie va a molestar a Voldemort por esas bravuconadas.

-No importa Draco, esto va a ser muy útil para desatar los rumores cuando aparezca la evidencia correcta…

Malfoy se le quedó viendo a Harry con el ceño fruncido mientras cuestionaba – ¿La evidencia correcta? Maldita sea Potter ¿No me digas que te vas a dejar ver?

La expresión evasiva del moreno le dijo todo, Malfoy abrió mucho la boca e hizo un gesto grande elocuente, pero antes de que pudiera protestar Harry manifestó con tono apaciguador.

-Tranquilo, no creas que me voy a pasear por en medio del Ministerio ni nada por el estilo, se trata de algo muy aislado. Haremos lo mismo que hemos estado haciendo, atacaremos algunas provincias alejadas pero claves, sólo que ahora dejaremos testigos.

Draco negaba aún con la cabeza.

-Lo sé, lo sé –continuó el moreno- es arriesgado pero es fundamental para nuestros planes, así que te pido que tengas confianza en mí por favor, no puedo decirte más…

Malfoy caminó por la habitación con la cabeza ardiéndole en un torbellino de lúgubres pensamientos, pero al final cedió, que otra cosa podía hacer.

-Está bien… ¿Qué necesitas de mi parte?

-Gracias Draco. Es necesario implantar alguna información para que alguien la descubra y ate los cabos sueltos entre mi reaparición y la razón de que no esté muerto…

- ¿Sería mejor no dar ninguna razón? Eso intrigaría más a Voldemort…

-No lo creo, él buscará una razón convincente y no será fácil justificarlo en algún tipo de magia oscura o rara, él sabe demasiado de eso para engañarle. Es mejor que la razón esté basada en algo muy parecido a la realidad, sólo que aquí Goyle será el actor principal.- Draco asintió, todo era tan surreal que en ese momento no tenía la fuerza necesaria para cuestionar nada.

-Algo más… no debes ser tú el que encuentre la información ni la exponga, presiento que Voldemort explotará cuando se le de esta noticia… Además estarías mintiendo flagrantemente y eso sería una traición. No nos volveremos a comunicar hasta que todo haya terminado, este es el último mensaje y por favor que quiero pedirte, de aquí en adelante todo se volverá aún más peligroso y sería una locura comunicarnos… de acuerdo?

Malfoy estaba sumido en profundas reflexiones, asintió nuevamente con la cabeza gacha, sintió las manos de Harry sobre sus hombros presionándole ligeramente para llamar su atención.

-Draco escucha muy bien lo que voy a decirte. Haz lo que tengas que hacer para no descubrirte, no importa que sea y veas lo veas no trates de intervenir, sigue actuando como lo has hecho hasta el momento. ¿Me entendiste?

-De acuerdo…

-Sigue tu instinto y todo estará bien…

Los dos se miraron en silencio, Draco no pudo hablar, sentía que el nudo en su garganta se lo impedía. A Harry se le veía algo dudoso e inquieto, como si quisiera decirle algo más, sin embargo al final expreso un simple - adiós…

Draco caminó hacia la puerta como un autómata sintiendo que dejaba atrás el alma, por más que confiara en el moreno, no era propenso a hacerse falsas ilusiones, era imposible no pensar en todas las cosas que podrían salir mal. En su cabeza martilló fuerte la idea de que tal vez fuera la última ocasión que se verían. El nudo subió a su boca y no pudo contenerse más. Pese a que se arriesgaba a disgustar nuevamente al moreno, se detuvo a medio camino y giro en redondo. A sus espaldas Harry le estaba contemplando aún, no le había quitado la vista de encima. El rubio regresó hasta donde se encontraba, le tomó de la nuca con desesperación y posó sus labios sobre los suyos. Saboreó su aliento sintiendo su sabor dulce y caliente. Que suaves eran los labios de Harry, esto se encontraban relajados y ligeramente abiertos, no es que Potter respondiera exactamente a su beso, sin embargo algo muy sutil había cambiado, no sabían a esa indiferencia que la vez anterior le dejó paralizado.

Draco sostuvo aquel contacto disfrutándolo y cuando tuvo que separarse miró al suelo esperando que el moreno le cayera a reproches e insultos, pero para su sorpresa no fue así. Potter simplemente se quedó inmóvil con aquellos fabulosos ojos esmeraldas observándole intensamente, a lo lejos se escucharon campanadas anunciando la media noche. Harry pareció despertar de un sueño, el tiempo estaba corriendo y era necesario salir de ahí.

-Es mejor que te marches ya- dijo Harry simplemente.

Malfoy asintió y se retiró lentamente, nunca le habían pesado tanto los pies como en aquel momento, casi en la puerta escuchó la voz de Harry llamándole nuevamente.

-Oye Draco…

-¿Sí?- respondió el rubio con una mano en el picaporte.

-Prométeme algo…

-Lo que quieras…

-No vayas a hacer algo tan estúpido como morirte…

Draco sonrió ligeramente ¿Que se podía contestar a eso?

-¿Tengo tu palabra?-insistió Harry.

-Por supuesto, pero tú también promételo.

-Prometo que lo intentaré, pero ya me conoces, tengo tendencia a hacer cosas estúpidas…-su voz sonó triste en sus oídos, Malfoy no quiso voltear a mirarle, si lo hacía le faltaría el valor para irse, así que salió cerrando la puerta tras de sí.

La noche estaba muy oscura y Harry se quedó contemplando largo rato la puerta cerrada por donde había desaparecido el rubio, suspiró. Era momento de enfrentar sus más profundos temores, pensó que dadas las circunstancias se debería encontrar en estado de shock, pero no era así, al fin había encontrado la paz interna que tanto necesitaba, irónico que fuera en el peor momento. Tocó sus labios sintiendo la humedad que quedaba en ellos, el calor intenso que les había cobijado unos instantes atrás, ojalá hubiera un modo de enlatar esa sensación y llevársela consigo. Durante mucho tiempo la amenaza de muerte inminente había resultado un consuelo, un posible escapismo de una realidad para la que no estaba preparado, ahora le parecía una completa cobardía, después de todo ya no tenía miedo a vivir. Esa convicción le infundió fuerzas renovadas, por Merlín que de ser necesario vendería muy cara su vida.