Hola con todos, espero que me disculpen por el prolongado tiempo que no he actualizado el fic pero debido a ciertos asuntos en la vida real no pude hacerlo, SEJMET también me jaló de las orejitas, así que espero poder publicar los capítulos que faltan. Como sabrán y siempre es bueno recordar, el fic no es mío, es obra de SEJMET que me permitió compartirlo con Uds.
Capítulo 23:
Harry Potter vive...
Yaxley sangraba copiosamente mientras la mirada torva de Voldemort estaba fija en él, aquella boca sin labios tenía una expresión cruel, pero lo más impresionante eran sus ojos, estos parecían los de un loco desquiciado. Draco jamás había visto al Sr. Oscuro tan fuera de sí como ese día, tragó saliva y esperó pacientemente a que todo terminara, nadie a su alrededor incluyéndole a el mismo se atrevía a mover ni un músculo.
-Mientes, no te creo-rugía Voldemort –es completamente imposible yo personalmente le vi morir…
-Mi Lord, por favor… existen testigos-rogaba el hombre de pelo cano mientras trataba inútilmente de incorporarse.
-Tráiganmelos aquí inmediatamente-ordenó- vamos a llegar al fondo de todo esto aunque tenga que abrirles la cabeza en gajos.
Cuatro mortífagos salieron corriendo y en pocos minutos regresaron con los testigos, se trataba de dos mujeres y tres hombres de mediana edad. Estos no eran gente común, Malfoy reconoció por lo menos a tres de ellos, uno era el ayudante personal del propio Ministro, otra una mortífaga a cargo del programa de registro de magos hijos de muggles y el último un conocido hombre de negocios tremendamente rico que había hecho su fortuna traficando con muggles, los capturaba y los ponía en subasta a disposición del mejor mago postor. En fin un ramillete de seres despreciables. Draco no se compadecía de ninguno de ellos.
El Sr. Oscuro fijo su atención en el primero, el rubio sabía que Voldemort no les interrogaría, irrumpiría en su mente para buscar los detalles que necesitaba. El hombre estaba aterrorizado y cayó de rodillas frente al Sr. Tenebroso pidiendo clemencia, pero por supuesto no la obtuvo.
Voldemort penetró en la mente del hombre, viajando por sus intrincados recuerdos, pasando la barrera de los más inmediatos hasta llegar al momento que buscaba. Casi como si hubiera estado ahí vio al hombre descansando plácidamente en la terraza de su casa vacacional en Hangleton. El sol iluminaba el horizonte pero algo opacó la luz, sucedió tan rápido que sólo fue consciente de un ruido atronador que le hizo caer de la silla. Los gritos a su alrededor le indicaron que algo fuera de lo común ocurría y cuando quiso reaccionar se vio rodeado por un círculo de magos, uno de pelo negro y el otro de pelo rizado le apuntaban con su varita, al fondo se veía un hombre mucho mayor con una mata de pelo gris, numerosas cicatrices en el rostro y un ojo mágico que se movía de un lado a otro analizándolo todo. El hombre había oído de este último, era el ex auror Alastor Moody. Aquellos traidores le sometieron fácilmente y le maniataron de pies y manos, después le vendaron los ojos y le dejaron en el suelo tirado.
Escuchó actividad y voces a su alrededor, estas discutían sobre su destino, algunos querían matarle mientras que otros proponían no hacerlo, una voz ronca se limitó a decir –No es su decisión esperemos a Harry, él nos dirá que quiere hacer con él. Cuando el hombre escucho aquel nombre se le heló la sangre, era casi una blasfemia mencionarlo. Por supuesto, jamás pensó que se tratará de "aquel" Harry, porque bien sabía que estaba muerto. Sin embargo, no pudo resistir la curiosidad y movió la cabeza tratando de aflojar un poco la venda, para su suerte esta se encontraba un poco suelta y por la parte inferior tuvo una visión completa de lo que sucedía. Escuchó una voz a sus espaldas preguntando –Que pasa Alastor.- Al hombre le pareció identificar esa voz, pero aún no estaba seguro.
-Harry, queríamos saber si quieres que nos llevemos a este para interrogarle o lo matamos aquí mismo.
–No-dijo finalmente la voz- no le mates, le requiero para enviar un mensaje…
El hombre estaba feliz por la buena noticia, pero se encontraba intrigado y quería ver el rostro de aquel al que llamaban "Harry". Como si alguien hubiera adivinado sus deseos, sintió un jalón en la cabeza que le arrancaba la venda, la luz penetró en sus pupilas tan fuerte que por un momento se quedó deslumbrado y no pudo ver nada más que motas de colores, sin embargo, cuando su visión se normalizo frente a él encontró un rostro de finos rasgos, cada detalle que recordaba estaba ahí, los grandes ojos color esmeralda, la nariz recta, el pelo color azabache. Por Merlín aquel era nada más ni nada menos que Harry Potter, por un momento pensó que todo se trataba de un gran engaño y que aquel hombre estaba bajo la influencia de algún tipo de pócima multijugos, sin embargo cuando este habló no tuvo la menor duda, el personalmente había participado en su tortura, le conocía perfectamente. La alegría se le escurrió del alma. Potter le tomó por la solapa de la camisa y acercó su rostro escupiendo las palabras con odio – Presta atención maldito, vas a vivir otro día tan sólo para decirle a Tom que he regresado y que iré por el en cuanto menos lo espere…
Voldemort gritó colérico y la cabeza del hombre explotó como un melón al que se le dispara. Aquel desagradable espectáculo se repitió con los otros tres testigos. El Sr. Oscuro paseaba por la habitación con las fosas nasales expandiéndose y bufando como si se tratara de un animal acorralado. Draco esperaba que la mujer que quedaba corriera la misma suerte, sin embargo, cuando Voldemort terminó con ella su rostro adquirió una expresión serena y una sonrisa maliciosa apareció en su rostro, eso no pintaba bien, ¿Qué demonios habría averiguado el Sr. Oscuro?
-o-
Bellatrix abrió la puerta y Draco pasó al interior del gran salón. Todos le observaron atentamente mientras se dirigía al centro del lugar justo ante la presencia del Sr. Oscuro. A su izquierda se encontraban un millar de mortífagos de elite que habían pasado la inspección. Sabía que estos estaban listos para matarle si Voldemort tenía la más mínima sospecha de su fidelidad. A la derecha un espectáculo sangriento contrastaba con el otro, cuerpos sin vida de los infortunados mortífagos que a juicio de su señoría no habían cubierto sus expectativas. Estaba muy nervioso, aquella "caza de brujas" le tenía con el alma en un hilo, si el Sr. Oscuro le hacía alguna pregunta directa que no pudiera evadir inteligentemente sin caer en la mentira la marca lo rebelaría.
Malfoy se acercó con paso decidido, Voldemort fijó sus ojos intensamente rojos sobre el ordenándole sin más preámbulos.
-Quítate la ropa Draco…
A su alrededor se escucharon risas burlonas, muchos de esos mortífagos deberían estar complacidos con aquella humillación, pero el rubio se lo tomó con calma, imaginaba que algo parecido pasaría. Así que sin el más mínimo asomo de vergüenza Draco se fue desnudando de forma rápida y eficiente. Todos le miraban como un bicho en observación, a la luz del fuego su piel clara brilló con un tono casi perlado, en su cuerpo joven y musculoso ninguna marca visible arruinaba esa perfección salvo la fea cicatriz en su espalda.
El Sr. Oscuro le rodeo observándole detenidamente, estaba tan cerca de él que pudo percibir el olor fétido que emanaba su persona, sus dedos largos y fríos le tocaron recorriéndole, Draco reprimió un escalofrío.
-Sigues siendo hermoso-murmuro Voldemort en su oído. El rubio percibió el significado de aquellas palabras, casi pudo sentir el deseo del Sr. Oscuro a quemarropa, lo cual aunque era extremadamente raro e inusual resultaba más que conveniente para crear una ligera distracción. No quería que Voldemort se pusiera a cuestionarle nada o decidiera leer su mente, así que mirándole directamente a los ojos respondió con complaciente solicitud, mientras desplegaba su poder seductor como él sólo podía hacer –Gracias mi señor, sería un honor complacerle cuando usted así lo desee…
Voldemort sonrió lascivamente, después se retiró y extendió su brazo invitando a pasar a Draco al lado de los mortífagos aprobados. El rubio suspiró, por el momento la había librado, esperaba nunca tener que cumplir el ofrecimiento hecho, definitivamente sería asqueroso tocar el cuerpo del Sr. Oscuro.
-o-
El aire helado le golpeaba en el rostro mientras viajaban por la noche oscura. Quién observara de lejos sólo vería unas volutas de humo surcando el cielo a gran velocidad mientras dejaban un rastro a su paso. Estaban a un día de su destino, un lugar tan remoto y aislado que era imposible llegar de otra forma que no fuera esa. No estaba sólo, se encontraba rodeado por los mortífagos de elite más duros y crueles que había conocido.
La misión era simple; Voldemort había leído en la mente de la mujer donde y cuando sería el próximo golpe del "Ejercito del Phoenix" y les había encomendado la condenada tarea de frustrar el ataque y apresar vivo a Harry.
Cuando Draco se enteró de aquello estuvo a punto de caer de la impresión, la forma en que la mujer tuvo acceso a esa información le hacía tener una duda más que razonable para creer que eso no había sido planeado por la resistencia, probablemente era un error.
Las preguntas y dudas se agolparon rápidamente en su mente. Si agarraban con las manos en la masa a Harry y a los habitantes subterráneos, ¡Tendría que combatirles! En una lucha cuerpo a cuerpo dudaba mucho que el ejército de la luz le perdonara la vida, iba a tener que defenderse ya que sólo las personas del Consejo conocían su doble papel. Deseó fervientemente poder comunicarse con Harry para advertirle del peligro que se le venía encima o por lo menos haber tenido la precaución de preguntarle que debía hacer si esa terrible situación se presentaba, ahora era inútil lamentarse. En su cabeza resonaban claras las palabras del moreno "Haz lo que tengas que hacer para no descubrirte, no importa que sea y veas lo veas no trates de intervenir, sigue actuando como lo has hecho hasta el momento"… ¿Lo que sea? ¿No intervenir? Se cuestionó Malfoy y si eso implicaba capturarle o incluso matarle.
El consejo de Potter era que siguiera instinto, pues bien, en ese momento este le decía que debía dar media vuelta y volver por donde había llegado, pero no lo podía hacer, desobedecer la orden directa de Voldemort era traición y Voldemort se había vuelto más paranoico que nunca solicitando continuamente pruebas de la fidelidad de todos a su alrededor. Claro también estaba el hecho de que a su señoría le agradaba verle desnudo.
Definitivamente no tenía otra alternativa, tendría que lidiar con el problema e improvisar en la práctica como siempre. Los minutos corrieron como el agua y antes de que la pálida luz del horizonte anunciara el amanecer tocaron tierra a las afueras de Sableton, una pequeña comunidad al Noroeste de Alaska.
Les tomó menos de un minuto localizar lo que buscaban, ahí estaba tal como lo había dicho la mujer una construcción solitaria y derruida de piedra en forma de capilla, los mortífagos rodearon el recinto ocultándose sigilosamente en la abundante vegetación. Cuando estuvieron colocados estratégicamente aguardaron pacientemente a que los líderes dieran la señal de ataque, se aproximarían de todas las direcciones cerrando filas para evitar que alguien escapara. En el cielo Draco distinguió las figuras oscuras de los mortífagos que vigilarían atentamente la acción.
El rubio se concentró, sentía la tensión a su alrededor, todos estaban atentos y listos, al fin una trémula lucecilla en forma de chispa revoloteo a su alrededor, la señal estaba dada. Draco corrió como un demonio acortando rápidamente la distancia entre él y el recinto, quería ser de los primeros en entrar a la capilla, tal vez pudiera hacer algo. Por supuesto, eso no era lo más sensato, considerando que los primeros de la fila suelen ser a los primeros que matan, pero que se la iba a hacer era un riesgo que debía correr.
Al entrar una luz deslumbrante le hizo doler los ojos dejándole ciego por un momento, lo que le faltaba tendría que combatir a ciegas, exclamó un "protego" tratando de evitar que alguien le matara antes de ni siquiera poder verle. Escuchó a los mortífagos a su alrededor también dolerse del impacto de la luz en sus pupilas sólo que ellos empezaron a lanzar maldiciones a diestra y siniestra, de repente las luces se apagaron y todo quedó sumido en una oscuridad absoluta.
-Lumus máxima-conjuraron varios a su recinto se ilumino y les tomó un instante acostumbrarse a esa nueva claridad pero cuando lo hicieron lo único que pudieron ver fue un gran círculo de mortífagos mirándose unos a otros. Se desplegaron recorriendo cada resquicio del lugar para comprobar lo que era evidente, ahí definitivamente no había nadie más. En una esquina se encontraron una gran pila de cenizas con un sobre brillante coronando la parte superior. Bellatrix lo suspendió en el aire con extremo cuidado mientras lo extendía ante sus ojos para leerlo:
Estimados mortífagos estúpidos:
Lamentamos no haberlos esperado pero teníamos que atender otros asuntos…
Les dejamos las cenizas para que las limpien…
Apresúrense si quieren encontrar algo que limpiar en Hogwarts…
Sinceramente
Harry James Potter y el Ejercito del Phoenix
-Todo ha sido un engaño-rechino los dientes Bellatrix, estupefacta.
El rubio suspiró levemente pero no de total alivio, había sido muy inteligente de parte de Harry, el concepto de divide y vencerás podía ayudar, la resistencia había creado una distracción para sacar a muchos de los combatientes de Hogwarts y dejar más vulnerable el centro, aun así Draco hizo una rápida cuenta mental de los que quedaban al lado de Voldemort, había mucha tela de donde cortar por así decirlo, aún en esas condiciones no sería fácil para el ejército de la luz ganar la batalla.
Todos los mortífagos gritaron encolerizados y emprendieron el regreso atronador hacia Hogwarts corriendo para auxiliar a su Señor… estaban a un día… más otro que tardaron en llegar, le daba una ventaja a la resistencia por lo menos dos días antes del regreso de los mortífagos de elite… ¿Lo lograrían? Se imaginó a Harry combatiendo en ese momento con el Sr. Oscuro y el corazón se le congelo. Si el moreno se imponía, el espectáculo de un Voldemort muerto sería suficiente para clavar una lanza en medio del corazón del lado oscuro, por supuesto no quería ni siquiera pensar en la otra posibilidad.
La sangre se agolpó en sus sienes haciéndolas latir fuertemente, aunque viajaban a toda marcha a Draco le parecía estar suspendido casi sin moverse. Después de innumerables horas que se le hicieron eternas casi no pudo creer cuando al fin tuvo a la vista el gran castillo que una vez más era testigo de hechos sangrientos. De lejos se podía ver humo saliendo de varias de sus torres ¿Qué estaría pasando en ese momento?..
Cuando aterrizaron, se agazaparon en las esquinas vigilando cualquier actividad hostil mientras avanzaban pegados a los muros, le pareció un sueño estar recorriendo el patio en ruinas del castillo, era como revivir los recuerdos del pasado. Las almenas habían caído y gran parte de los corredores se encontraban obstruidos por rocas y cuerpos indemnes, todo se veía completamente solitario, ni un alma, ni un movimiento más que el frío aire que se colaba por los corredores. El corazón de Draco latía rápidamente miraba a su alrededor tratando de identificar los cuerpos con los que se tropezaban, había definitivamente muchos mortífagos muertos, pero también desafortunadamente muchos del lado rebelde ¿Dónde estaría Harry? ¿Y Voldemort?
Por fin alcanzaron la puerta del gran comedor, se quedaron parados observándola sin atreverse a empujarla. Draco estaba ansioso y a la vez temeroso de averiguar lo que habría detrás de ella, sus músculos se tensaron y trató inútilmente de convencerse que todo saldría bien.
Nadie estaba preparado para el espectáculo con que se encontraron. La sangre escurría en pequeños riachuelos por el piso, había sido una pelea sangrienta, y los cuerpos se apelotonaban en todos los lados. Sin embargo lo más perturbador de aquello se encontraba exactamente en medio de la habitación: con aire sereno y triunfal yacía una sola figura de pie. Sus ojos miraron con complaciente atención a los recién llegados mientras su voz tranquila decía en tono festivo.
-Bienvenidos.
Todos los mortífagos cayeron de rodillas alabando al único e indiscutible Señor del mundo Oscuro, Lord Voldemort. Draco también cayó de rodillas pero por un motivo completamente diferente.
