Capítulo 25:
Deja vu?
Aquello era una completa pesadilla de la cual Draco no podía despertar. De todas las condenadas cosas que podrían haber salido mal jamás imagino llegar a esa. Harry nuevamente apresado y sometido junto con un millar de combatientes del Ejército del Phoenix. Desesperanza era la palabra exacta que describía su situación y el impredecible destino había girado otra vez para darles la espalda.
Sabía por la bocaza de Bellatrix que no estaba muerto. Esta se encontraba eufórica y no ocultaba su admiración bovina por el Sr. Oscuro.
-Mira Draco, eso es lo que hace un verdadero líder y un mago excepcional. Mi Lord previó que todo fuera un engaño y estaba preparado, esa horda de perdedores improvisados no le llega ni a los pies…-le había dicho Bellatrix con su gran sonrisa rota.
Les tenían encerrados en Azkaban bajo la estricta vigilancia de un grupo muy selecto de mortífagos de los cuales Malfoy no formaba parte. Solo los mortífagos más viejos y los dementores circundaban las inmediaciones de la prisión de los rebeldes. Draco intentó por medios sutiles de tener acceso, sin embargo se tropezó con una gran muralla de objeciones. Absolutamente nadie podía ver a los traidores sin la autorización directa de Voldemort y por supuesto este escatimaba las visitas al grado de matar a cualquiera que se lo solicitaba. El rubio se abstuvo de caer en la trampa.
Que Merlín les amparara porque habían tocado fondo y Draco no tenía ni la más mínima idea de que más podía hacer. Por su cabeza paso matar a Voldemort o por lo menos intentarlo, pero su promesa a Harry y por supuesto el posible efecto de la marca lo frenaban, sería un suicidio y un último recurso que el rubio no quería utilizar hasta que no fuera absolutamente imprescindible, le tenía sin cuidado la muerte pero dejar solo a Harry a su suerte estaba fuera de discusión.
Así que sin más remedio tuvo que sentarse a esperar y observar a ver si algún milagro les caía del cielo. Desafortunadamente el paso de los días no trajo ningún cambio favorable. Lo único que rompió aquella monotonía desesperanzada fue el llamado de Voldemort, Draco era requerido ante su presencia y supuso que no sería para nada bueno. Como siempre el Sr. Oscuro solicitó prueba de su fidelidad y Draco se desnudó pacientemente esperando inmóvil el obligado examen. Esa escena se estaba volviendo tan común que se planteó seriamente la idea de permanecer en cueros para abreviar tiempo y lo hubiera hecho si el frío invernal no le molestara tanto.
- Requiero de tus habilidades – le dijo Voldemort - Necesito que organices un espectáculo para mí, no confió en que nadie tenga el toque, les falta buen gusto…
Y así por segunda vez en la vida, Draco se vio involucrado en la organización de la ejecución de Harry. Al rubio le pareció haber dado una vuelta en círculo. ¿Acaso todo aquello no había comenzado de esa forma? ¿Con Harry preso y él organizando su ejecución?
El Sr. Oscuro pensó en todo, quería que el macabro espectáculo se llevara a cabo en el gran campo de Quidditch de los Mundiales, algunos mortífagos seleccionados obligarían a los prisioneros bajo la maldición imperio a batirse unos con otros hasta que no quedara nadie. El combate se llevaría a mano limpia porque Voldemort consideraba que traidores como aquellos no merecían el privilegio de utilizar la magia, se matarían como lo que eran una partida de salvajes protectores de la sangre sucia, ni más ni menos que como en una arena Romana del antiguo mundo muggle. Todo debía ser de la mejor calidad ya que sólo los más altos funcionarios, políticos y familias pudientes serían invitados.
Los días siguientes se avocó a su tarea de la forma más eficiente, reparando en cada detalle con una dedicación y abnegación digna del seguidor más fiel del mundo oscuro, fue una labor titánica pero todo estuvo a punto para la fecha pactada. Malfoy esperaba que la marea le trajera algún salvavidas, alguna esperanza o alguna idea ingeniosa que pudiera salvarles, pero la mañana del día del evento, después de una semana de no pegar el ojo se dio cuenta que nada de eso pasaría, así que recibió el día dejándose bañar por el incipiente sol del amanecer convencido que no habría más auroras para él ni para Harry. Se consoló pensando que por lo menos no le torturarían y que todo aquello terminaría pronto. Por supuesto, no sería agradable ver morir a los habitantes subterráneos y menos matarse entre ellos, el campo de Quidditch quedaría bañado en sangre inocente y la resistencia habría llegado a su fin. En algún lugar, el resto de los jóvenes y niños ocultos no tardarían en ser descubiertos y su destino también estaría sellado, pero Draco ya no quiso pensar más en eso. ¿De que servía atormentarse con la idea si no podía hacer nada?
Malfoy tomó su lugar coordinando el arribo de los invitados como un metrónomo. El gran campo se fue llenando rápidamente mientras las charolas volaban de un lado a otro con bocadillos y bebidas de todos los tipos y colores. Era un día festivo para el mundo mágico porque el gran Lord Voldemort había frustrado la insurrección del incipiente Ejército del Phoenix, pese a que el traidor Gregory Goyle había salvado al caído Harry Potter. El Sr. Oscuro traía nuevamente paz y estabilidad al mundo mágico.
El Ministro había declarado que no importaba cuantos Harry Potter le pusieran enfrente a Lord Voldemort, simplemente las "leyendas" no podían hacer frente a la realidad, y lo cierto era que el niño que vivió, era una mentira alimentada por aquellos a los que le convenía que la gente ingenua creyera en ella.
Draco pensó con amargura en todo eso mientras saludaba al Ministro en persona y lo escoltaba a su balcón, deseando fervientemente que se cayera por la borda.
El espectáculo comenzaría en menos de media hora y el lugar estaba casi a reventar, era momento que los "actores principales" entraran en escena para permitir que los invitados disfrutaran de la vista. Hubo un instante de silencio casi absoluto cuando los prisioneros fueron empujados al centro del campo, estaban encadenados unos con otros por gruesos eslabones mágicos que despedían una luz iridiscente.
Draco observó aprensivo esperando reconocer el rostro de alguien, pero le fue imposible, eran demasiados y las caras se confundían, como era de esperar el Ejército de la Luz estaba formado por magos muy jóvenes. En medio de aquel mar de personas una gran plataforma se elevó exhibiendo a un hombre que también se encontraba encadenado pero a dos fuertes pilares, era Harry Potter. Todos a su alrededor abuchearon al aparecido, mientras reían e insultaban. Para Draco fue un espectáculo casi insoportable, la cabeza de Harry colgaba hacía el frente y su cuerpo se veía flácido y sin vida, sabía que estaba inconsciente y si existía algo de justicia en este mundo esperaba que no despertara nunca.-Duerme Harry, duerme no despiertes –murmuro Draco para sí.
Malfoy decidió que había llegado el instante que esperaba, ya no lo podía aplazar más, cuando todos estuvieran sentados sería demasiado riesgoso y necesitaba encubrirse con el movimiento y algarabía que reinaba, así que aspiro una gran bocanada de aire para darse valor mientras volvía a murmurar -Perdóname Harry.
No podría cumplir con la promesa hecha al moreno, jugaría su última carta, así que caminó decidido hacia Voldemort mientras apretaba su varita por debajo de la túnica. Había dado tan solo tres pasos cuando sintió un lacerante dolor que atravesaba su espalda, como si alguien le estuviera flagelando, fue tan repentino que Draco cayó ligeramente y tuvo que apoyar una rodilla en el piso. Uno de sus jóvenes seguidores llamado Eddy corrió hasta el preguntando preocupado.
-Sr. Malfoy ¿está usted bien?
Draco contestó con una sonrisa forzada –Por supuesto, este estúpido escalón que se atravesó.
Pero Eddy no parecía convencido, le tomó del brazo decidido a acompañarle, Malfoy se desembarazo de él diciendo –Estoy bien, continúa con lo que estabas haciendo…
Ante la expresión dudosa del otro, Draco enfatizó tajantemente -Piérdete Eddy, si quieres ayudar mejor cuida que nadie me moleste, tengo algo importante que hacer…
El chico movió la cabeza afirmativamente y se retiró apresurado. Malfoy se concentró nuevamente fijando la atención en su objetivo. Tenía que seguir avanzando, necesitaba estar muy cerca de Voldemort para no fallar, con todo el mundo acercándose continuamente a presentar sus respetos existía el riesgo de que su rayo mortal fuera interceptado por alguien y entonces no tendría una segunda oportunidad.
Desafortunadamente, por cada paso que daba descubrió que la marca avanzaba al triple de velocidad y de forma inclemente, en un instante todo el cuerpo le escocía y el dolor se estaba volviendo completamente insoportable. Pasó la mano por su rostro para limpiar la humedad pero no fueron gotas de sudor lo que contempló sino de sangre. Draco subió su capucha para evitar que algún chismoso le descubriera prematuramente. A dos filas de donde se encontraba Voldemort, Malfoy cayó sentado en una butaca sin aliento, no podía caminar más, tendría que intentarlo desde donde se encontraba, con mano temblorosa sacó su varita de la túnica, la imagen de la piel llagada y descascarada era asquerosamente real, pero lo peor fue descubrir que sus dedos descarnados dejaron de responderle, dejó caer su brazo sobre su regazo antes de perder las fuerzas por completo, estaba inmóvil. Tenía la esperanza de que la marca le permitiera hacer por lo menos un tiro limpio, pero ahora esta última esperanza se había desvanecido, no podía hacer nada. El rubio murmuró tan sólo –Lo siento Harry, lo siento mucho…
Se encontraba en un punto entre la vida y la muerte. Lo único que le quedaba era permanecer esperando y contemplando todo a través de un túnel que tiraba de él hacía la oscuridad -El ojo del moribundo- se dijo. Fue ahí cuando las cosas adquirieron una nueva dimensión… Los habitantes subterráneos estaban en la arena sujetos y tal vez algo zarandeados, pero ninguno de ellos lucía atemorizado lo cual le pareció extremadamente raro, o aquellos magos sabían algo que el ignoraba o eran estúpidamente valientes. A su alrededor escucho las risas y el murmullo de los asistentes, pensó en los invitados, en todo ese inmenso estadio se encontraban nada más ni nada menos que los principales líderes del mundo mágico. Era algo histórico, jamás había estado reunida tanta gente importante en un mismo lugar, lo sabía porque él mismo los convocó con una eficiencia que tachaba en la perfección.
Una alarma se prendió en su cerebro, observó detenidamente a los "prisioneros vulnerables", se habían incorporado y miraban fijamente a los mortífagos que se encontraban en las primeras filas, el corazón le dio un vuelco ¿Qué diablos pasaba ahí? Malfoy miró alternativamente a Harry, su cabeza se movió ligeramente hasta que la levantó por completo, tenía los ojos cerrados, pero sus labios parecían murmurar algo. La reacción fue muy ligera casi imperceptible, como una onda expansiva los habitantes subterráneos también parecían murmurar algo, ¿Qué estarían diciendo? Algunos prisioneros se movieron y se acercaron al pie de la plataforma, al fin Draco distinguió la silueta de alguien conocido, en el fondo se encontraba Neville y definitivamente la figura con la mata de pelo cano era de Moody. Malfoy observó angustiado a su alrededor esperando señales de alarma, pero absolutamente nadie reparo en aquello, todos estaban demasiado distraídos y tal vez algo abotargados por la comida y la bebida.
El espectáculo iba a comenzar, se escuchó la voz de clarinete del Ministro haciendo las presentaciones. Dos decenas de mortífagos aparecieron en los flancos laterales de la arena. Cada grupo tomaría bajo su control a la mitad de los prisioneros y se armaría el combate. Voldemort se incorporó y dio la orden –Empiecen…
Las maldiciones imperio fueron conjuradas por los verdugos y todos esperaron atentos, Draco contuvo el aliento, pero algo andaba mal, las maldiciones parecieron extinguirse antes de llegar a su objetivo. Los verdugos se quedaron estupefactos y antes de que pudieran reaccionar los prisioneros de las orillas salieron disparados arremetiendo contra las primeras filas, las cadenas cayeron al suelo y el hombre de la plataforma abrió los ojos poniendo los brazos por arriba de su cabeza para que todos vieran como también sus cadenas se esfumaban. Su voz fuerte y clara retumbo por el campo.
- Aquí me tienes Tom si me quieres muerto ven por mí maldita serpiente rastrera.
De un salto bajo ágilmente de la plataforma perdiéndose en la ola de combatientes. Fue un momento extático, casi como si alguien hubiera conjurado un "arresto momentum" masivo. Draco era consciente de que ninguno de los miembros del Ejercito de la luz estaba armado, aun así algo los protegía ¿Sería Harry quién estaría provocando aquello? El minuto de pasmosa inmovilidad terminó, se escucharon gritos aislados y el ruido ensordecedor se desató mientras Voldemort gritaba como si estuviera poseído ordenando que les mataran a todos. Los mortífagos de elite incluyendo al Sr. Oscuro se precipitaron hacía la arena con feroz determinación mientras otros corrían en sentido contrario tratando de escapar al fuego cruzado. Los rebeldes estaban aún en una posición vulnerable pero se desplegaron de una forma tan rápida y eficiente que en poco tiempo se mezclaron con los invitados, fue entonces cuando Draco pudo observarles mejor.
Ahí venían abriéndose conjurando maldiciones y encantamientos aplastando de forma avasalladora a todos a su paso. Eran los magos del futuro, magos que habían aprendido a controlar la magia sin necesidad de ninguna varita, una nueva generación de magia pura tal como había sido en su infancia. Harry descubrió la forma de hacerlo y como antaño, se dedicó a instruir a todos esos jóvenes sedientos de conocimiento. Siempre existieron especulaciones al respecto y se decía que de existir, ese tipo de magia sería extraordinariamente poderosa, ninguna varita podía tener más poder que la magia expresada de forma natural. Y bien ahora era el momento de que esas especulaciones fueran comprobadas por el Ejército del Phoenix.
Draco estaba desbordante de felicidad y hubiera saltado de su asiento aplaudiendo sino fuera porque le era físicamente imposible, claro su entusiasmo tuvo que pasar a segundo término porque la tromba de combatientes se le venía peligrosamente encima. Los conjuros y maldiciones pasaron volando a su lado y escapo por un pelo a una que venía dirigida a él, alguien le jaló de la túnica tumbándole en el piso, era el fiel Eddy.
-Sr. Malfoy está herido – dijo el muchacho con cara de terror, Draco pensó que debía estar muy mal porque la expresión de Eddy lo decía todo.
-Si Eddy, pero no te preocupes –contestó Draco distraído sin perder detalle de la batalla.
-Le voy a sacar de aquí – declaro Eddy pasando el brazo por debajo de su espalda pero antes de que lo lograra el rubio pegó un alarido– No me muevas, tan sólo me provocaras dolor…- exclamó Draco sin aliento.
-Pero tengo que ponerle a salvo.
-Olvídalo… no tiene caso… vete de aquí, escóndete debajo de las últimas gradas y cuando todo termine trata de escapar…
-Pero…
-No discutas conmigo, es una orden lárgate de aquí ahora. El muchacho no quería dejarle pero Malfoy se impuso, de nada servía que estuviera a su lado, para que sacrificar dos vidas.
Varios mortífagos pasaron corriendo apresurados por el pasillo y sobre las bancas tratando de escapar, Draco sonrió, pensó en las medidas de seguridad que habían implementado, nadie saldría de ahí hasta que todo hubiera terminado, nadie podía aparecerse o desaparecerse, qué bueno que Voldemort pensó en todo, ahora su destino estaba sellado.
No veía a Harry, pero no dudaba que en cualquier momento aparecería por ahí. Voldemort no podía avanzar al encuentro de su némesis porque la gente alborotada a su alrededor le obstruía. Eso le puso realmente frenético y opto por matar a todos los que se le atravesaran fueran amigos o enemigos. Un grupo de rebeldes corría por el flanco izquierdo abriendo brecha directo hasta donde se encontraban. El rubio le distinguió inmediatamente, su pelo negro alborotado le delataba, Harry se movía de forma precisa y todo el parecía despedir una luz ambarina, su magia era potente, a su alrededor un círculo de combatientes le protegía aunque era evidente que no les necesitaba.
Por supuesto, él no fue el único que le localizó, también el Sr. Tenebroso lo hizo y concentró todos sus esfuerzos por alcanzarle, fue cosa de minutos, pero cuando ambos se encontraron frente a frente el tiempo pareció detenerse. Voldemort jadeaba de la excitación mientras su mirada torva parecía querer fulminar al moreno, pero Harry ni se inmutó, por el contrario clavó sus grandes ojos en él de forma desafiante.
-Nadie se meta- ordeno el Sr. Oscuro a sus seguidores- este es un combate entre el muchacho y yo…-y después dirigiéndose a Harry dijo con una sonrisa malévola –Como voy a disfrutar matarte, has tenido suerte Potter pero hoy esa suerte se te va a acabar. ¿Listo para morir?
- Siempre, ¿y tú? –contestó Harry retándole.
Voldemort frunció el ceño colérico y se apresuró a hacer el primer movimiento, de su varita salió un rayo de color verde, Harry lo recibió en medio del pecho y lo sostuvo en sus manos como si le estuviera acunando, después abrió sus brazos y la luz verde explotó con una fuerza descomunal mandando a volar a todos los mortífagos a su alrededor incluyendo al Sr. Oscuro. Voldemort se incorporó inmediatamente pero por primera vez su rostro develaba algo más que odio ¿Acaso era temor?
Se movió en círculos midiendo a su oponente, Potter le siguió con la mirada pero no hizo ningún intento por atacarle, nuevamente Voldemort dio su mejor tiro y otro haz de luz salió de su varita. Harry le atajo con un haz similar pero de color rojo, las luces crepitaron cuando chocaron entre ellas iluminando todo el recinto. Draco podía ver el esfuerzo en el rostro de Voldemort tratando de sostener la fuerza descomunal de la magia de Harry, el rayo de luz del moreno avanzaba ganando terreno y definitivamente Potter estaba dominando sin aparente esfuerzo. En ese momento como salida de la nada, apareció a espaldas de Potter la gran cabeza de Nagini. Los magos detrás de Harry se apresuraron a matar a la serpiente pero desafortunadamente no fueron tan rápidos y el maldito animal plantó un gran mordisco al moreno. Eso distrajo a Harry quien arqueo el cuerpo por el dolor, el Sr. Oscuro aprovechó la oportunidad y su maldición alcanzó a Harry haciéndole caer al piso.
Draco cerró los ojos mientras se repetía –No puede ser, vamos Harry levántate, por favor, por favor, por favor no te mueras…
A su alrededor el ejército de la luz se apresuró para proteger al moreno y entonces se desató una batalla encarnizada entre los mortífagos que rodeaban a Voldemort y los magos que protegían a Harry. El Sr. Tenebroso permanecía en el centro acercándose con extremo cuidado con la varita en alerta, seguro quería comprobar que el otro estuviera muerto.
A escasos pasos del cuerpo caído, la boca sin labios del Sr. Oscuro se abrió para conjurar una última maldición, quería rematarle. Pero antes de que el chorro verde lanzado por Voldemort le alcanzara, la mano extendida de Harry atajó el rayo justo frente a la punta de su varita, el hechizo simplemente pareció regresar al interior y revertirse al que le había conjurado. El cuerpo de Voldemort se iluminó como si una corriente eléctrica le recorriera, sus ojos se abrieron de forma descomunal y cayó de rodillas ante Harry quien se estaba incorporando. El moreno le arrebató la varita rompiéndola ante sus ojos mientras el Sr. Oscuro empezaba a arder, su rostro de feas facciones desapareció abrazado por las llamas, un grito desgarrador surcó el aire dejando a los seguidores del lado oscuro completamente pasmados.
Draco quería pensar que lo último que paso por la cabeza de Voldemort fue la visión de ese muchacho al que consideraba su inferior mirándole triunfalmente, Harry Potter le engañó desde un inicio, le tendió una trampa dentro de su propio terreno y después le mató en un combate cuerpo a cuerpo y sin ayuda de ninguna varita… si, ojalá su última visión hubiera sido esa… contemplad al Elegido zopenco…
Que espectáculo, erguido por encima de la figura carbonizada del Sr. Oscuro se encontraba Harry Potter, el Elegido, nunca había sido una leyenda sino una realidad que estaba predestinada a ser. Draco no podía dejar de mirarle, esa era la imagen que quería le acompañara mientras el túnel le jalaba con fuerza a sus profundidades y la oscuridad le rodeaba haciéndole sentir ingrávido, el último pensamiento consciente se esfumo en el recuerdo de su cuerpo desnudo, sus labios murmuraron por última vez…- Te amo Harry, siempre te amare…
