Esta historia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a la fabulosa sesshomarusama33 y Rumiko Takahashi respectivamente. Yo solo soy la traductora.

Capitulo dos; Confrontaciones

Sesshomaru se encontraba sentado dentro de su Castillo, leyendo todas las cartas que había recibido de su gente, sus aliados y los lores. Cuando hubo terminado, fue a sus aguas termales privadas frotando sus sienes.

'Esto está empezando a molestarme'

Los otros lores le insistían en que consiguiera una pareja. Era desesperante. Y claro que, los otros lores ya le habían ofrecido sus propias hijas sin pestañear. Todos ellos saltarían a la oportunidad de obtener sus riquezas. Sesshomaru gruño al recordar su avaricia.

'Me uniré solo cuando encuentre una pareja ideal. No deseo que estas asquerosas youkai pongan sus manos en mi fortuna.'

Sesshomaru se quedó en las aguas hasta que su malhumor se calmó. Su asistente personal, Jaken, toco a la puerta que dirigía del balneario a su recamara, interrumpiéndolo.

"Que quieres Jaken?" Sesshomaru ladró, su dolor de cabeza empeorando. Jaken entró y se inclinó profundamente.

"Mi lord, tiene un visitante en las rejas." Jaken informó, sin moverse de su posición.

Sesshomaru se levantó, suspirando, y estiró su brazo para agarrar su toalla.

"Quién es?" Preguntó, enrollando la toalla alrededor de su cintura.

Jaken se levantó y abrió la puerta para su lord.

"Es su hermano, Inuyasha. Desea hablar con usted inmediatamente" contesto Jaken.

Sesshomaru suspiró antes de dirigirse a su closet.

"Ya que, infórmale que estaré ahí en un momento. Escóltalo a mi estudio." Jaken acento con la cabeza y salió de la recamara dirigiéndose a las rejas.

Sesshomaru se vistió y se dirigió a su estudio.

'Que podrá necesitar de mi Inuyasha?' Se preguntó, mientras caminaba hacia su estudio, se detuvo de dos enormes puertas marrón y suspiró. Las abrió y vio a Inuyasha parado mirando a través de la ventana, con un semblante que reflejaba tristeza.

"Inuyasha, a que has venido?" Sesshomaru preguntó, haciendo un ademan con sus manos para que se sentara. Inuyasha obedeció.

Inuyasha volteo a ver a Sesshomaru y suspiró.

"No tengo ni la menor idea de que es lo que estoy haciendo, Sesshomaru… Necesito de tu ayuda." Confesó.

Sesshomaru colocó su cabello detrás de su oreja y observo el semblante de su hermano.

No había visto a Inuyasha así de molesto desde hacía algún tiempo. Sea lo que sea que estuviese molestándolo, en verdad lo lastimaba profundamente.

Sesshomaru llamó a uno de sus sirvientes y le pidió que les sirvieran él te. El sirviente se apresuró a la cocina, después de unos minutos trajo dos tazas y una tetera, sirviéndoles a cada uno en su respectiva taza. El sirviente le extendió una de las tazas a Sesshomaru, y a Inuyasha la otra, tan distraído estaba que no se percató de la mano extendida del sirviente. Cuando hubo salido de su estupor agarro la taza.

"Oh, gracias." Tomo un sorbo del té y se inclinó hacia adelante, mientras observaba a Sesshomaru.

"Inuyasha… que te tiene tan perturbado?" preguntó, para después tomar un sorbo de su te. Inuyasha volteó a verlo y se levantó de su asiento.

"Veras… Recuerdas a Kikyo?" Inuyasha preguntó, a lo cual Sesshomaru respondió asintiendo con la cabeza.

"Ok. Bueno, yo…la amo. Sé que la amo. Y también amo a Kagome… pero no creo poder amarla como amo a Kikyo. Sé que Kagome me ama, y sé que la lastimo cuando estoy con Kikyo… Siempre que veo a Kagome de manera romántica, no la veo a ella, veo a Kikyo, y la verdad no quiero hacerle eso. Quiero que sea feliz, más que nada Sesshomaru. Y no creo que vaya a ser feliz conmigo… No quiero amarla falsamente…" La mirada de tristeza de Inuyasha se acentuó aún más, mientras se paseaba por el estudio moviendo las manos en señal de confusión y desesperación. Cuando hubo terminado se quedó observando hacia la ventana.

Sesshomaru se levantó de su silla, mientras escuchaba atentamente y fue caminando lentamente hacia su hermano.

"Solo, que es lo que intentas decirme hermano?" Sesshomaru preguntó.

Inuyasha lo miró y después se volteó de nuevo.

"Por favor, llévate a Kagome. Quiero que la cuides y la protejas."

Sesshomaru se volvió a sentar y se recostó en su silla, tomando otro sorbo de su te.

Durante los últimos meses buscando a Naraku, los grupos de Inuyasha y Sesshomaru se habían aliado. Al principio a Sesshomaru no le había agradado la idea, pero después de un rato cambió de opinión.

Entre sus viajes la miko y él platicaban bastante seguido.

Ella había sido la que rompió el hielo alrededor de su corazón y le dio algo que no había tenido hace ya mucho tiempo.

Amistad.

Aprendió sobre su tiempo y algunas de las cosas que tienen. También sobre lo que le gustaba y disgustaba, entre eso aprendió que su color favorito era el morado, y su olor favorito era cualquier cosa que incluyera lavanda y vainilla.

Con el tiempo él también le conto cosas de su vida.

Le conto sobre las cosas que hacia al ser el dueño de las tierras del oeste. También le había contado sobre las cosas que le gustaba hacer.

Con el tiempo noto su cambio de ánimo una vez que empezó a platicar más y abrirse más con ella.

Ella ya no le tenía miedo como solía hacerlo. Ahora, le guardaba mucho respeto y confiaba en él.

Le gustaba que confiara en él.

El admitió que sus primeros encuentros eran un poco prejuiciosos, y le ofreció sus disculpas por eso. Pero después de eso aprendió que, en realidad, ella era exactamente lo opuesto a lo que originalmente él había pensado.

Saliendo de sus meditaciones recordó que tenía otro pendiente en mano.

La verdad no tenía ningún problema con dejar que la miko se quedara con él. Finalmente tendría a alguien con quien tener profundas conversaciones.

Le agradaba que fuera bien educada. Podía platicar con ella de cosas que la mayoría de la gente a su edad no sabía.

Lo medito, comparando sus pros y sus contras. Y después de un rato decidió que la miko se quedaría con él.

"Cumpliré con tu solicitud." Sesshomaru declaró.

Inuyasha observó a su hermano con una mirada de agradecimiento.

"Gracias, la he lastimado mucho, Sesshomaru… No deseo seguirlo haciendo. No puedo darle a Kagome el amor que se merece. Solo quiero que sea feliz. Talvez pueda encontrar la felicidad contigo."

Sesshomaru asintió con la cabeza en señal de entendimiento. Nunca pensó que llegaría el día en el que Inuyasha haría algo tan honorable.

"Inuyasha… Te puedo asegurar que la miko estará bajo un excelente cuidado. Haz hecho algo honorable."

Sesshomaru colocó una mano en el hombro de su hermano y asintió, dándole a su hermano tranquilidad. Inuyasha asintió con la cabeza y camino hacia las enormes puertas marrón.

"Tendré que hablar con ella esta noche y explicarle como me siento… Te enviaré una carta cuando hayamos terminado y cuando sea el momento adecuado para ir por ella. Estará bien para ti?"

Sesshomaru asintió con la cabeza. Inuyasha le agradeció y abrió las puertas, saliendo del castillo y dirigiéndose de vuelta al campamento.

'Ha cambiado tanto desde la batalla contra Naraku… Padre, estarías orgulloso.'

Sesshomaru se sintió orgulloso. Una sonrisa torcida apareció en su refinado rostro.

'Esta miko… Realmente se preocupa por ella.'

Sesshomaru salió de su estudio sonriendo. Le haría ese favor a su hermano. Podría hacerle bien estar en compañía de la miko.