Esta historia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a la fabulosa sesshomarusama33 y Rumiko Takahashi respectivamente. Yo solo soy la traductora.

He observado que hay muchos lectores regulares de este fanfic y nos gustaría saber a mí y a la autora que les parece el fanfic.

Perdón por la demora! En mi país hubo fin de semana largo y normalmente salgo a pasear o me dedico a hacer quehaceres de la casa. Probablemente los fines de semana no actualice, y estoy esforzándome en subir 3 capítulos cada semana, para que se hagan una idea de cada cuando actualizo :)

Como siempre si tienen alguna historia que no entienden bien y quieren que la traduzca puedo leerla y traducirla por ustedes!

Capítulo 7; Flores y Lencería

Hoy era un lindo día, Rin estaba en los jardines divirtiéndose eligiendo flores para Kagome.

"A Kagome le encantaran estas flores! Rin se asegurará de que lo haga!" Rin estaba muy emocionada, sonriendo y saltando, había elegido un arreglo de margaritas, tulipanes, rosas y hortensias. En verdad esperaba que le gustaran a Kagome. Volteo a ver a Jaken, quien estaba estornudando por la inmensa cantidad de polen que salía de las flores.

"Que opina señor Jaken? Le gustaran estas flores a Kagome que Rin eligió para ella?" Preguntó Rin, con esperanza reflejada en sus ojos. Jaken bufó y se alejó. Rin levanto sus hombros y camino hacia el castillo yendo hacia la habitación de Kagome. Mientras tanto Kagome estaba en su cuarto acomodando sus posesiones personales en el cuarto para que se viera a su gusto. Doblo y acomodo sus ropas en el armario y cuando estaba acomodando la última pieza no pudo evitar sentirse triste, era su uniforme de la escuela. Soltó una leve risa mientras recordaba cuanto la regañaba Inuyasha sobre sus ropas.

"Kagome, cuando vas a conseguir unas ropas nuevas? Muestras demasiada piel!"

Kagome se rio más fuerte. Sabía que en secreto a él le gustaba que lo usara. Entre las cosas que estaba guardando encontró las ropas de sacerdotisa que Kaede le había dado. Y nuevamente Kagome sintió una oleada de tristeza.

'Inuyasha…'

Ella aún amaba a Inuyasha, y no estaba segura de cuánto tiempo necesitaría para superarlo por completo. Estaba feliz por él, estaba viviendo la vida que siempre había querido. Y era todo lo que ella podía desear para él.

Eso no significaba que no le doliera al no estar con él.

Kagome suspiró, doblando el atuendo de sacerdotisa y colocándolo con sus 2 kimonos, 2 yukatas, su albornoz, su uniforme de la escuela, y su ropa interior. Entre su mochila encontró su sostén y fue a colocarlo en el cajón de ropa interior justo cuando Sesshomaru entró.

Al entrar Sesshomaru miro sospechosamente la pieza de tela en las manos de Kagome. De inmediato Kagome se sonrojo fuertemente, a lo que Sesshomaru respondió levantando su ceja aun observando el trozo de tela.

"Que es esa cosa?" Preguntó, sin quitarle la vista. Kagome lo escondió rápidamente detrás de ella y movió su cabeza de un lado a otro.

"No… No es nada!" Viendo como Sesshomaru se acercaba lo escondió más furiosamente pero no pudo lograr nada ya que Sesshomaru se lo arrebato de las manos. Kagome avergonzada miro hacia el lado opuesto de donde él se encontraba. Sesshomaru ahora curioso siguió observando la tela.

"Kagome, este Sesshomaru preguntará una vez más, que es esta cosa?" Kagome suspiró y agarrando coraje para responderle no pudo evitar sonrojarse aún más, volteo a verlo y contesto "Es un sostén, Sesshomaru… Va sobre mis…" Y con un gesto de sus manos señalo sus pechos. Sesshomaru sin responder volteo la mirada. Kagome nunca había estado tan avergonzada en su vida! Peor aún ya que era una de sus lencerías "especiales"…

Negro con encajes rojos.

Levanto su mano esperando que le devolviera su sostén con la mirada baja. Sesshomaru se lo devolvió aún sin mirarla.

"Este Sesshomaru… Se disculpa…" Y con lo dicho se sentó en la cama de la aludida, con el torso dirigido al lado opuesto en el que ella se encontraba. Kagome asintió con la cabeza y colocó su sostén en el cajón y lo cerró. Se acercó a su cama y se acostó suspirando.

"No te preocupes, está bien Sesshomaru" Hizo una pausa y palpo un poco la cama "Wow, esta cama es muy cómoda." Kagome agarró una almohada y la abrazó fuertemente, frotando su cabeza en ella. Viendo eso Sesshomaru sonrió de lado.

'Que rápido cambia su humor…' Pensó Sesshomaru observándola.

'Queremos miko. Tomaremos miko ahora.' Su youkai demandó.

'No me he hecho claro? Este Sesshomaru no tiene intenciones de esa manera hacia la miko.' Su bestia bufó y se alejó.

'Esto no ha acabado. Yo gano pronto.'

Sesshomaru suspiró y siguió observando a la miko, quien aparentemente se había quedado dormida. Se encargó el mismo de ponerla bajo las sabanas y taparla.

"Duerme miko. Tuviste un largo viaje." Y con eso salió del cuarto silenciosamente para no despertarla.

Rin cambiando de curso decidió correr hacia el estudio de Sesshomaru, con las flores que le quería dar a Kagome en su mano. Cuando hubo llegado golpeó en las grandes puertas de caoba y entró.

"Lord Sesshomaru! Mire las flores que eligió Rin para Kagome!" Chillo felizmente Rin corriendo hacia Sesshomaru.

Sesshomaru asentó los papeles que estaba leyendo y examinó las flores con casual interés. "Si, Rin. Son hermosas. Estoy seguro de que a la miko le gustarán." Dijo, para después recoger sus papeles y seguir leyendo.

Rin soltó una risita y se sentó en el sillón que daba a su escritorio columpiando sus pies.

"Puede Rin ir a dárselas ahora?" Preguntó, volteando a ver hacia arriba mirando a Sesshomaru, quien volteó a ver a Rin y acento sus papeles de nuevo.

"No, ahora no Rin, la miko está dormida." Respondió, observando como el semblante de la niña cambiaba de entusiasmo a una de tristeza. Él suspiró frotando sus sienes.

"Rin, dame las flores. Las colocaré en su cuarto." Dijo Sesshomaru, levantándose y caminando hacia Rin, quien le tendió las flores.

"Gracias, lord Sesshomaru!" Exclamó, saltando de su asiento. Sesshomaru extendió el brazo para agarrar las flores y salió de su estudio.

"Ven Rin, te llevaré con Jaken." Dijo Sesshomaru, abriendo las puertas para la niña. Ella sonrió y camino por ellas con Sesshomaru a su lado.

La noche llegó al castillo, y Sesshomaru se encontraba en su cama, incapaz de dormir. Se movió por todos lados en la cama buscando acomodarse durante horas, hasta que decidió que permanecería despierto.

No pudo evitar divagar en imaginarse a Kagome en esa pieza de tela que llamaba sostén. Gruño mentalmente, esto no era lo que necesitaba. Especialmente no ahora que era temporada de apareamiento.

Despejada su mente de tales pensamientos, se levantó, se vistió y salió hacia los jardines.