Esta historia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a la fabulosa sesshomarusama33 y Rumiko Takahashi respectivamente. Yo solo soy la traductora.

Como siempre si tienen alguna historia que no entienden bien y quieren que la traduzca puedo leerla y traducirla por ustedes!

Capítulo 8; Vergüenza

Kagome se había despertado de un pacífico sueño. Se levantó y bostezando, estiro sus brazos y su cuerpo como un gato lo hace. Mientras se estiraba se percató de que estaba bajo las mantas, no encima de ellas como recordaba haberse dormido 'Juraría que no dormí con las sabanas encima…' Pensó para sí misma. Levanto los hombros haciéndole caso omiso a lo sucedido y salió de la cama.

Camino hacia su vestidor y en el camino vio que tenía un hermoso ramo de flores. 'Hay, son hermosas!' Se acercó al florero y busco alguna nota o algo que le indicara de quien eran pero no encontró ninguna.

'Que extraño… talvez sea un admirador secreto!' se rio por lo bajo. No podía ser, no conocía nadie aquí que no fuera Sesshomaru.

Pero qué tal si Sesshomaru las había traído?

Su corazón dio un salto. Guardaría ese tipo de sentimientos hacia ella?

No estaba segura de que sentía exactamente ella, pero sin duda alguna sabía que estaba atraída a él. Podría ser que el sintiera lo mismo?

No, no era amor. Pero talvez algún día podría serlo.

Kagome movió su cabeza de un lado a otro para dejar de pensar en eso y se vistió en uno de los kimonos. Se peinó en una coleta alta y se puso sus zapatos, ya arreglada salió de su habitación y bajo las escaleras que dirigían al comedor para encontrar algo que comer.

Sesshomaru se encontraba sentado en los jardines observando el amanecer. Cuando era pequeño solía ver amanecer y atardecer con su mamá, era una rutina diaria.

Después de la muerte de su mamá, su corazón se volvió completamente de hielo por la tristeza de su perdida, para no dejar ninguna emoción entrar y ninguna salir.

No fue hasta recientemente que el hielo que lo recubría empezó a derretirse. La pequeña Rin le enseño muchas cosas, entre ellas compasión y amistad, y no podía olvidarse a Inuyasha quien le enseñó enojo.

Kagome también le enseñó varias cosas entre ellas la amistad y la habilidad para confiar en la gente. Lenta y seguramente el príncipe de hielo estaba empezando a morir. Obviamente no era abierto en todas las cosas, pero al menos ya se comunicaba más.

Su desprecio hacia los humanos no era tan fuerte como antes solía serlo. Aprendo de Rin y Kagome que no todos los humanos eran crueles. Las dos tenían corazones puros y compasivos.

Rin tan inocente no se percataba de la crueldad del mundo, no le temía a los otros, salvó su miedo por lo que le pasó con los lobos.

Y ese miedo estaba asegurado de quedarse por siempre.

Pero Kagome, ella en verdad era una mujer pura.

Ella dejó que el hombre que amaba estuviese con otra y no por su propia felicidad si no por la de él. Ella arriesgaría su vida por alguien que apenas acabase de conocer, solo porque no quería que la gente tuviese que morir si ella podía ayudarlos. Igual no había podido evitar percatarse de que se detenía en cada ciudad o pueblo para poder ver si su gente necesitaba su ayuda y brindárselas.

Era una mujer cariñosa, bondadosa y humilde.

Entre sus cavilaciones Sesshomaru no se percató de que Rin salió a los jardines y estaba tratando de ganar su atención. Fue y agarró algunas flores y las puso en el cabello de él. Él sonrió y cargó a Rin, acunándola en sus brazos, quien en aproximadamente 20 minutos se quedó dormida. Sesshomaru suspiró mientras terminaba de ver como el sol se levantaba. Levantó muy cuidadosamente a la pequeña y la llevó a su cama. Cuando la hubo dejado fue a su estudio a terminar de hacer todo el papeleo que tenía pendiente mientras tenía la oportunidad de hacerlo.

En el comedor sentada en una silla se encontraba Kagome saboreando la comida que estaba en su plato.

Esta comida se veía deliciosa.

'Definitivamente esto vence y con honores el ramen y papitas fritas!' Pensó ella mientras recordaba que en sus viajes era lo que siempre traía consigo por la facilidad.

Después de un rato terminó de comer y se limpió muy educadamente con una servilleta. Se levantó y agradeció al cocinero por su comida y se dirigió a las aguas termales para darse un baño.

Mientras tanto, Sesshomaru terminaba de archivar todos sus papeles y no pudo evitar tomar en cuenta que tenía un terrible dolor de cabeza. Decidió que era tiempo de darse un descanso y se dirigió a su habitación.

Cuando hubo llegado, abrió las puertas que dirigían a su cuarto, entró y con un silencioso clic cerró la puerta. Tranquilamente se dirigió a las aguas termales abriendo la puerta y cerrando tras de sí, camino a la orilla de las aguas y en el camino se fue desvistiendo y doblando cuidadosamente sus ropas y asentándolos en una pequeña banquita que se encontraba ahí y con lo mismo entro a las aguas.

El agua caliente le ayudo a relajar sus músculos, se sentía realmente bien. Cuidadosamente acento su cabeza en una de las rocas y se dispuso a tomar una siesta.

Kagome se desvistió en su habitación y se puso su albornoz encima y agarró una de sus toallas. Camino distraídamente a las aguas termales y se quitó el albornoz y entró.

Ella suspiró audiblemente al sentir como el agua aliviaba el dolor en sus músculos. Nado gentilmente hacia el otro lado de las aguas y se sentó en una de las rocas recostando su cabeza.

Sesshomaru sintió algo moverse dentro del agua y abrió uno de sus ojos, solo para cerrarlo rápidamente de nuevo.

'Que esta mujer no tiene idea de que estoy aquí?' Se preguntó sin moverse ni un centímetro.

Volteó a ver hacia abajo al sentir algo en su regazo, al abrir sus ojos se percató de que Kagome se había sentado sobre él.

Kagome suspiró mientras recostaba su cabeza en la roca. Concentrándose en el sonido peculiar que emitía la roca, como si estuviese respirando.

Kagome abrió rápidamente sus ojos. Palpo la roca en la que estaba sentada y…

'Esto no es una roca…' pensó mortificada. Se volteó lentamente y con lo que se topó la dejó pasmada.

Era Sesshomaru.

Y estaba desnudo.

Ella se sonrojó abruptamente y como pudo alcanzó con la mano su toalla, saliendo rápidamente de las aguas se envolvió en ella y volteó a verlo.

"Oh por dios Sesshomaru! Por qué no me dijiste algo?" Gritó una muy sonrojada Kagome. Sesshomaru volteo su cabeza lejos de la mirada de ella. Kagome no esperando una respuesta y muy avergonzada salió corriendo hacia su cuarto. Nunca había estado tan avergonzada en su vida! Se acababa de sentar en el regazó de un taiyoukai desnudo! Kagome se abofeteo mentalmente; aún sin haberse calmado se vistió con sus ropas para dormir y se arrastró hacia la cama cubriéndose con las sabanas.

"No puedo creer que eso acaba de pasar!" Ella dijo con un tono de histeria en su voz aguantándose las lágrimas. Entre sus sollozos escucho un golpe en la puerta y gritó "Vete!" se tapó la cabeza con la almohada y soltó las lágrimas contenidas sollozando.

Sesshomaru se encontraba parado del otro lado de la puerta. Suspiró al escuchar que ella le gritaba que se fuera, cumpliendo con lo dicho se dirigió a su propio cuarto. Él no había hecho nada malo. Porque estaba tan molesta con él? No es como si fuera la primera mujer que veía desnuda. A menos que el fuese el primer hombre en verla así?

Zangoloteo la cabeza lentamente confundido. Suspirando, se metió en su cama y se durmió. Talvez la miko se encontraría mejor por la mañana.