¡Ah! Luego de un tiempo bastante largo meditando si debía hacerlo, me dije a mi misma "Si tantos lectores lo piden ¿por qué no?". Sí, lo decidí hace un par de días ya, pero sinceramente me fue un tanto complicado seguir la historia, sobre todo porque tenía contemplado que fuese un one-shot ewe "¡Malvadas lectoras que quieren continuación!" me dije, pero bah ¡De todas formas las amo! Gracias por sus reviews. Les dejo este segundo capítulo Y FINAL de este fic -3- Espero que les guste. Lo hice con todo mi amour y esfuerzo.

Disclaimer: EEnE no me pertenece, sino que a su dueño original Dani. 'u know. Hago esto sin fines de lucro, de fans para fans y blah, blah, blah.

¡Disfruten la lectura!


.

.

Kevin había entrado a su casa luego de haberle dedicado aquella sonrisa a Edd. Se sentía extraño y, la verdad, bastante decepcionado consigo mismo. Como le hubiese gustado haberse quedado un rato más con el más bajo. Le había golpeado la nariz sin querer y ahora estaba sangrando afuera, solo... pero... ¿por qué quería pasar más tiempo con él? Sacudió su rostro. Debía quitarse esas ideas en la cabeza ahora que tenía visitas nuevas en casa. Ya sabría el otro como volver al cul-de-sac por su cuenta. Sonaba triste, pero no podía hacer mucho más por él. Es decir, ¿qué más quería? Le había dado un beso. Su primero beso. Eso para un adolescente era... era importante. Uno debía salir de secundaria habiendo besado aunque sea a una persona. Era su política. Sin embargo, Eddward no parecía muy interesado en ser un "joven normal". Le preocupaban más los estudios ¿no? Entonces... ¿por qué había aceptado aquella proposición? ¿No sería que...?

— ¡Kevin! —Una voz femenina le interrumpió. Entonces sonrió levemente y vio a la chica.

— Ah. Vayan a mi habitación. Llevaré algunas cosas para beber y hablaremos ¿sí?

Todos estuvieron de acuerdo con ello y subieron a la habitación del chico, que era en realidad bastante grande. Casi tanto como su salón, así que sus amigos entraron sin problema. Kevin, con la mirada baja, seguía pensando en lo que había sucedido con el otro. Tantos pensamientos, todos revueltos en su cabeza, sin poder aclarar ni uno de ellos.

Por otra parte, Edd estrujó su playera, que estaba completamente mojada hasta el punto de que grandes chorros cayeran al suelo. El chico suspiró y vio hacia adentro. Aún debía sacar su mochila. Esperaba que el pelirrojo no le hubiese cerrado la puerta. Ese sería un gran problema, sobre todo porque en el bolso tenía todo lo que necesitaba para un nuevo día de escuela.

Esperó a que Kevin subiera y el salón quedara vacío. Sólo entonces se adentró al lugar (sin poder evitar que gran parte del suelo bajo él quedara mojado) y cogió su bolso, cruzándoselo por el cuerpo y corriendo fuera del lugar... ¿cómo se iría ahora? Solo tenía una opción: Transporte público. Tendría que soportar tanta gente. Tantas bacterias. Vamos, que de la escuela a su casa solo tenía que compartir con quienes vivían con él en su barrio, de los que solía estar enterado cada vez que ellos se enfermaban para no acercárseles, sin embargo en un lugar público como aquel no sabía nada de nadie. Eran completos desconocidos. En cualquier momento alguien podría toserle encima y entonces se enfermaría y, por sus defensas bajas, podría llegar a morir (claro, eran exageraciones de su cabeza. Eso jamás pasaría, en realidad).

Suspiró antes de salir del jardín del otro. Sonó su móvil y, con curiosidad y algo de emoción, notó que tenía un mensaje. ¿De Kevin?

"Si quieres puedo llevarte a casa más tarde. Mis padres vienen por mí."

Pero no. Al leer aquel mensaje y el remitente, notó que no era de quien esperaba, sino que de su mejor amiga... claro... ¿por qué el atleta le ofrecería aquello?

Porque me ofreció un beso...

Se sonrojó al recordar aquello y negó fuertemente, respondiendo el mensaje con otro en el que le explicaba que debía irse antes de que se resfriara por quedarse con la ropa mojada.

No soportaba más. Ese lugar le molestaba. Le molestaba estar ahí. Le había ofrecido un beso, entonces ¿era tan difícil un aventón a su casa? Suspiró, prefiriendo no pensar en ello y tomar el autobús a casa.

/\/\/\/\/\/\/\/\/\/\/\

Kevin se encontraba ordenándolo todo después de que los chicos se habían ido cuando vio como en las sillas de la piscina se encontraba su ropa doblada. Recién lo recordaba. Edd se la había ordenado cuando éste descuidadamente se la quitó para darse un chapuzón. Rió por lo bajo. Era tan bobo. Tan tierno... ¿quién más podría hacer algo tan ridículamente innecesario? Solo Eddward, de eso estaba seguro...

Salió con su pijama puesto. Afuera hacía bastante frío, así que no se iba a mantener mucho ahí. Se dirigió a coger su ropa cuando encontró, donde había estado sentado el otro, la consola que el chico le había prestado para que pudiese practicar su concentración.

— ¿Edd olvidadizo? Debió haber estado muy apresurado en cuanto se fue.

Ante su propio comentario, se sintió un poco mal. Que torpe. Debió haberle dicho algo. Debió haberle ofrecido llevarle a su casa ¡O ropa seca, al menos! Que torpe.

Pero... ¿por qué le estaba preocupando tanto cómo era su trato para con el otro? Si desde pequeño había sido así e incluso más malvado con él... Bueno, aunque generalmente la culpa la tenía el bobo de Eddy. Doble D solía estar al margen de todo y solía pagarlas con su amigo por eso, porque eran buenos amigos. Mas, realmente, jamás quiso tratar mal a Edd. Admitía que sentía una especie de cariño especial por él más que por los otros dos Ed's que siempre le sacaban de quicio. Aquellas disculpas que solía darle por las travesuras de sus amigos, o lo educado que solía ser, incluso lo buena persona. Aún recordaba cuando fue atado a un árbol por los Ed's y Doble D, para que estuviese más cómodo, puso inocentemente una almohada en su cabeza ¡Había sido tan considerado y lindo!

Rió por lo bajo, pero sacudió su rostro ¿Por qué pensaba en aquellas cosas en ese momento? Era una tontería. todo había sido culpa del beso, que dejaba que esos pensamientos que había reprimido cuando era más pequeño fuesen libres en su cabeza y se mezclaran entre sí, dejándole más confuso aún. Suspiró y cogió la consola. Seguramente el otro la extrañaría. Ya se encargaría de llevársela al otro día a la escuela.

Entró de inmediato a su casa y cerró la puerta, corriendo a su habitación y guardando el nintendo 3DS en su mochila para no olvidarlo. Podía olvidar las tareas, los libros, pero no la DS de Edd. Algo le decía que mañana sería un excelente día.


Al día siguiente, luego de comer un rápido desayuno, de bañarse y vestirse, subió a su motocicleta y se puso el casco. Estaba ansioso por llegar a la escuela e ir de inmediato al salón, donde seguro encontraría a Doble D para poder entregarle su juego. El solo hecho de pensar que iba a verle una vez más ese día le ponía ansioso. Verdaderamente ansioso, aunque él no quisiera admitirlo, menos por las razones que, al parecer, le tenían de aquella forma.

Apenas y pudo poner el seguro anti-robo al vehículo, pues se apresuró a entrar corriendo al establecimiento y no detenerse a saludar a nadie. Su meta era fija: el salón de clases.

Mas cuando llegó ahí, no estaba el chico como de costumbre esperando las clases... ¿dónde se había metido ese idiota? Si no estaba ahí ¿dónde más podía estar?

Se dirigió al salón de quien sabía era la única amiga del de gorra en la secundaria y entró a hablarle.

— ¿No se ha aparecido por el salón? Eso es extraño. —Miró su reloj de pulsera un momento—. Tan solo quedan unos minutos para que comiencen las clases. Es imposible que no esté en el salón.

— Pues no está. Creí que tú sabrías dónde se había metido ese tonto. —Comentó el pelirrojo con un suspiro, a lo que la chica frunció el ceño.

— Podrías tratarlo con más cariño si es que lo necesitas tanto. —Dijo la chica, mientras tecleaba con gran rapidez en su móvil.

— ¿Quién te dijo que yo lo necesitaba? —Enseguida se cruzó de brazos y desvió su mirada, sus pómulos notablemente rojos—. Solo... tenía que entregarle algo.

— Ah. —La rubia suspiró, bajando la mirada hacia la pantalla de su teléfono celular—. Si quieres puedo entregárselo. Me acaba de enviar un mensaje contándome que está muy enfermo y no podrá venir hoy. Seguramente lo iré a ver.

— No. —Se negó Kevin de inmediato, viéndole con el ceño fruncido—. Yo lo haré, debo entregárselo en persona. Es muy importante para él.

— Bueno, bueno. Si es de vida o muerte, supongo que puedes ir. No creo que tenga problema, aunque deberías avisarle antes.

— Lo haré. —Respondió simplemente antes de salir del salón de la chica.

¡Mierda! Con que se había enfermado... seguramente fue por haberle tirado a la piscina sin querer... se ha quedado con su ropa mojada y no es un viaje del todo corto el que había que hacer de casa del pelirrojo hasta la suya, en el cul-de-sac. ¡Como si pudiese ser por otra cosa, genio!

Durante toda la clase estuvo reflexionando en lo que había pasado la noche pasada... ¿qué había sido todo eso? Le había dicho a Eddward que por supuesto que no era gay, sin embargo le ofreció un beso... ¡Un auténtico beso en los labios! Un beso que, para peor de él, había sido extremadamente... delicioso ¿Delicioso? Había sido demasiado perfecto para su gusto. Jamás había sido tan perfecto con ninguna chica ¿Por qué con Doble D lo había sido?

También debía plantearse el hecho de haber ofrecido tal cosa como si fuese nada ¿En realidad lo había hecho porque era su 'política'? ¿O simplemente ocupó aquello como excusa? Bueno, era verdad que antes de eso había besado a una que otra chica con aquella excusa, pero Eddward había sido el único hombre que había estado dispuesto a besar... ¿por qué? ¡Porque eran amigos de infancia! ¿No?...no, claro que no. De pequeños jamás fueron amigos. Al menos no de esos amigos que suelen estar juntos todo el día. Sin embargo, Kevin solía darle miradas furtivas al de pelo negro que éste le devolvía con una tímida sonrisa escondida tras su mano.

¡Maldita sea! ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado? ¿Por qué Eddward tenía que ser tan lindo? ¿Lindo? Sí, claro que era lindo. Era hermoso. Más aún en esa expresión tímida que solía poner cuando algo le hacía enrojecer. Se golpeó la cabeza ¿Acaso se daba cuenta de las tonterías que estaba pensando? ¿Estaba comenzando a tener sentimientos por otro hombre? ¿Comenzando o hacía ya un tiempo los tenía y ahora solo lo estaba aceptando? ¡No podía aceptarlo! ¡Fuera de hace tiempo o de ahora! ¡Era imposible que le gustara otro hombre! Que tonto era.

De todas formas, si así fuera, y aceptara alguno que otro sentimiento que tenía por allí escondido hacia el más bajo ¿cómo estaría tan seguro de que éste le correspondiera con lo mismo? ¡Claro que no tenía ninguna oportunidad! ¡Hasta estaba seguro que Eddward y la chica de la otra clase tenían algo! ¡O al menos sentían algo el uno por el otro! ¿Por qué se arriesgaría por alguien como Kevin cuando tenía a una chica a sus pies? pero... ¿Edd era de esos chicos que tienen chicas a sus pies...? Realmente no. Más bien, más de una vez podría haber jurado que Doble D parecía una chica. O era tan delicado como una... ¡Y estaba seguro que también le gustaban los hombres! Bueno ¿y si era así? ¿Acaso Kevin sería su tipo? ¡Por supuesto! Era guapo... ¿por qué no podría gustarle a un hombre? ¡Y no era que aceptara que tenía sentimientos hacia Eddward! ¿Verdad...?

No tomó atención a la clase en todo momento ¿y cómo hacerlo? si de su mente no desaparecía la imagen del más bajo. Ese chico que le hacía suspirar ¡Le hacía suspirar un hombre! No podía creerlo. En cuanto el profesor se retiró, cogió sus cosas y las guardó en su mochila. Debía visitar el cul-de-sac. Debía visitar la casa de Eddward.

De inmediato salió del establecimiento y se subió a su motocicleta, echándola a andar con rapidez sin esperar mucho más. No debía gastar mucho tiempo. Debía llegar cuanto antes.

En cuanto llegó al barrio donde vivía hacía un par de años. No había cambiado en nada. Bueno, en nada, salvo que no se encontraban los chicos jugando fuera de sus casas como solían hacerlo antes. Todos habían crecido, ya fuera uno o dos años. Seguramente todos estarían en sus hogares, viendo televisión o en sus computadoras. Suspiró con una sonrisa y negó. No estaba ahí para ver a los demás, así que poco le importó averiguar dónde estaban. Su misión era otra.

Caminando con su mochila en su espalda, se acercó a la puerta de la que, recordaba, era la puerta del genio. Golpeó un par de veces y esperó, la mirada baja. Entonces pudo escuchar un "Enseguida voy" un tanto gangoso, lo que le hizo soltar una pequeña risa.

— ¿Kevin? —Preguntó el dueño de casa en cuanto hubo abierto la puerta. Se sonrojó fuertemente por la vergüenza. Como había estado en cama todo el día, no se había vestido, por lo que ahora se presentaba frente al pelirrojo en pijamas.

— Hola, Doble tonto. —Dijo con una sonrisa y se abrió paso a su casa, sin importarle demasiado el otro. Éste lo vio con curiosidad.

— D-Disculpa, pero hoy estoy muy enfermo ¿sabes? No quiero contagiarte... —Le comentó, aunque la verdad era que no le quería tener en su casa mientras él estaba tan poco presentable. Aún así, y después de todo, ¿qué era lo que hacía Kevin en su casa? Sus ojos se iluminaron ¿Acaso estaba preocupado porque el otro había faltado a clases? Se golpeó mentalmente. Por supuesto que no ¿Por qué se tomaría la molestia de hacer tan largo viaje para saber cómo estaba?

— No me importa. Realmente vine a dejarte algo. —Ah, así que solo había sido eso. Claro... ¿por qué más iría a verle? Y... ¿qué tendría que entregarle el otro?

Kevin sacó de su mochila la consola y se la tendió con una leve sonrisa.

— Ayer se te quedó en mi casa. —Miró al de pelo azabache, esperando que lo cogiera. Cuando así lo hizo, le sonrió levemente—. Es curioso ¿sabes? digo, el hecho de que seas olvidadizo. Ese no sueles ser tú.

Eddward se sonrojó ligeramente, observando su consola y suspirando. Así que solo había sido eso. Ni siquiera se había dado cuenta que se le había quedado. Se decepcionó bastante, sin embargo ¿qué se supone que estaba esperando? Nada ¿no? No estaba esperando que llegara de la nada a su casa exclamando a los cuatro vientos '¡Edd! ¡Tienes que saber que te amo!'. Sí, claro. El día en que eso pasara...

— ¿Edd? ¿Por qué te fuiste tan rápido de mi casa ayer? —Arqueó una ceja con curiosidad, aún cuando ya sabía la respuesta. Al fin y al cabo, había sido su culpa.

— Ya lo sabes. —Comentó el de gorra negra con la mirada baja—. Resulta que ayer debías atender a tus invitados... y yo no tenía nada que hacer ahí.

— Te resfriaste por mi culpa. —Murmuró con un suspiro, admitiendo lo obvio. Antes de que el otro pudiese decir algo, Kevin le interrumpió—. No intentes negarlo. Sé que debí haberme ofrecido a traerte de vuelta a tu casa. No sé qué pasó por mi cabeza. Estaba un tanto idiota.

"Un tanto idiota... ¿por el beso?" quiso preguntar el de ojos cyan, pero se abstuvo. No podía decirle algo así... ¿Por qué se pondría idiota por el beso?

— Creo que... quizás no debí haberte besado. —Terminó.

— Yo... —Bajó su mirada, notablemente triste por aquella declaración... ¿O sea que ahora se estaba arrepintiendo? — Desde el principio te dije que no lo hicieras, Kevin. — Comentó hasta un tanto molesto.

— Edd...

— Te traeré algo de beber. —Le cortó y caminó rápidamente hacia la cocina, donde pequeñas lágrimas nublaban sus ojos mientras servía un par de vasos de jugo de naranja. Bueno, está bien. Tal vez a Kevin no le gustaran los hombres. Tal vez eran apenas amigos, pero ¿enserio? ¿de verdad debía decirle que se arrepentía de besarle? No sabía que había sido tan malo. No lo vio tan malo... ¿por qué el pelirrojo se arrepentía? Si jamás volvería a hacerlo. Podría haberlo, al menos, dejado en secreto. En ese espacio de su cerebro que debería ocupar para 'cosas sin mayor importancia en su vida'. Sin embargo no. Debía ir a restregarle a su propia cara que ese beso (que por lo demás, a Edd le había encantado) no había sido lo suficiente para él... aunque.. ni siquiera había ocupado esas palabras. Ni siquiera se había aclarado.

Suspiró y secó sus lágrimas con la manga de su pijama. No lloraría frente a los ojos verdes que le estarían observando cuando saliera de la cocina.

Con la mirada baja y bandeja en mano se dirigió de vuelta al salón, dejando ésta en la mesita de centro y sentándose en el sofá. El de gorra roja se sentó junto a él, viéndole curioso ¿Los ojos de Doble D estaban rojos? ¿Acaso Doble D quería llorar?

— Gracias... —Dijo mientras le observaba.

— No hay de qué, Kevin.

Hubo un gran momento incómodo de silencio en el que ambos miraban sus vasos casi sin tocar. La del pelirrojo de vez en cuando se dirigía al genio junto a él, pero éste nunca levantó la mirada. Apenas y tenía ganas de beber algo del jugo.

— A lo que me refería... —Rompió el silencio entre ambos, haciendo que los ojos del otro se posaran en él—... era que —Suspiró para aclarar sus pensamientos—, al besarte, dejé que muchas cosas que sentía hacia ti que había reprimido cuando éramos más "niños" se liberaran nuevamente... —Confesó por fin—. Eso me está... me está confundiendo mucho ¿sabes? Es una experiencia nueva para mí que me guste un hombre.

— ¿Estás diciendo que... yo te gusto? —Preguntó el de gorra negra más que sorprendido, sus ojos como platos, sujetando su vaso con ambas manos con gran fuerza.

— Desde hace mucho tiempo —Dijo, acercándose un poco hacia él, lo que hizo que éste como acto reflejo se inclinara ligeramente hacia atrás—. Es por eso que quise besarte.

— C-creí que había sido por tu política de-

— No. Fue siempre mi deseo —Le cortó—. Desde que supe que me gustabas siempre quise besarte, pero sabiendo que era algo imposible yo... decidí esconder lo que sentía y simplemente decirme a mí mismo que no era cierto. Que no podía ser cierto. Ahora estoy seguro de lo que siento.

— ¿Completamente? —Al sentir que el pelirrojo se iba acercando poco a poco a él, Edd se iba alejando, hasta que llegó a un punto que no pudo retroceder más por culpa del descansa brazos que le detuvo. Entonces el atleta aprovechó para acorralarle ahí y acercarse a su rostro hasta rozar sus labios.

— Completamente.

Sin embargo, Doble D hizo su rostro hacia un lado.

— Te contagiaré.

— Mátame si es necesario... —Susurró el de ojos verdes— pero luego de darme ese beso.

Sin esperar respuesta, cogió su rostro con ambas manos y posó sus labios contra los del otro en un pequeño beso que poco a poco fue profundizándose. La lengua del pelirrojo se abrió paso sin problema, pues el otro estaba completamente dispuesto a recibir y corresponder aquella muestra de amor. Se sentía... un tanto distinto para ambos. Sobre todo para Edd, quien en un principio, al recibir su primer beso (y pensando que era simplemente porque no debía salir de secundaria sin haber besado), no lo sintió tan apasionantemente como éste. En el que estaba viviendo ahora podía sentir el cariño que le transmitía el otro que lo había hecho nada más porque quería y luego de haberle pronunciado esas palabras que hacían que su corazón se acelerara. Que a Kevin le gustara desde hacía 'un tiempo' le daba esperanzas. Sentía lo mismo que él, y eso hacía que ese beso fuese especial. Que fuese hermoso y que ambos sintieran que no existía nada ni nadie más en el universo que ellos dos en su pequeña burbuja de la cual no querían salir. Querían que aquella experiencia durara para siempre. Quedarse sin aliento si era necesario. Morir así, besándose el uno al otro sin despegarse en ningún momento. Porque ambos se querían más de lo que imaginaban.


— ¡Hoy no viniste a la escuela! —Se quejaba un Eddward por su móvil antes de que la clase comenzara, su mano en su cadera y el ceño graciosamente fruncido—. Deberías ser más responsable, Kevin.

— Lo siento... Yo... —Se escuchó un fuerte estornudo y la voz se volvió más gangosa— creo que enfermé.

— Te lo advertí. Te advertí que si te acercabas a mi te contagiarías, pero ¿me escuchaste? Claro que no. —Escuchó una risa un tanto desganada del otro lado de la línea.

— Te quiero, Doble D.

— ... —Se quedó un momento en silencio, sus mejillas sonrojándose con furia, pareciendo un tomate. Menos mal que el pelirrojo no podía verle a través del teléfono, porque se burlaría de él—. Yo también a ti, Kevin... muchísimo.

No tenía caso ya esconderlo. Era imposible, de todas formas, que estuviese oculto por más tiempo. Ya era obvio cada vez que estaba frente al de ojos verdes ¡Lo quería! ¡Lo quería como jamás había querido a nadie en su vida! ¡Le encantaba! Y ya no era más un secreto. Al menos no para la persona más importante que tenía en su corazón.

FIN.


¡Espero que les haya gustado! Y si no, entonces las culpo a ustedes que me obligaron a alargar (?) ¡Nah, es broma! ¡De verdad espero que les haya gustado el final! uwu ¡Espero verles en otros proyectos que tengo próximos a subir!

Las críticas ayudan a que mejore ;3

¿Merece review?

V