2 - Un niño con una larga historia

- Phoebe escuchaba absorta todo lo que su hermana menor le contaba, unas lagrimas corrieron por sus mejillas has tocar el borde de sus labios, esos labios que no se atrevían abrir porque n o sabían que decir observo como el niño se acurrucaba mas a mesura que la historia iba avanzando - ¿Entonces, no tiene casa? ¿Ni familia?

Paige negó con la cabeza y miro el reloj se había olvidado casi por completo de porque estaba allí - Phoebe tengo que irme, cuídamelos, volveré lo antes posible te lo prometo

- Phoebe no alcanzo a dar una respuesta que su hermana ya se había ido, su mirada se destino de nuevo al niño, por primera vez sus miradas se encontraron y a Phoebe le pareció que el mundo se le caía encima, esos ojos, esos preciosos ojos eran iguales a los de Cole, ese azul que por la tristeza y el miedo se mantenía apagado, le hacían recordar tanto a Cole, le trasmitía lo mismo que el intento trasmitir pero que ella ignoro tanto tiempo, le trasmitía miedo, le transmitía compasión y sobre todo esos ojos parecían que buscara el cariño que el aun no había tenido – Hola – alzo la mano en tono de paz con una pequeña mueca para que el niño mostrara la primera media sonrisa que veía en el desde que llego, bueno… algo era algo- Me llamo Phoebe

- Lo sé, eres la hermana de Paige… he estudiado sobre ti… bueno y tus hermanas, pero especialmente de ti – el niño se sonrojo al ver la cara de asombro de Phoebe – Paige, nos dijo que teníamos de hacer un trabajo sobre las embrujadas, que triáramos una… te trié a ti, los demás casi todos triaron a Paige… supongo que para hacerle la pelota, en el mundo mágico no se lleva eso de traerle una manzana a la profesora es mejor escribir sobre ella – el niño sonrió y se encogió de hombros, Phoebe sonreía al ver al niño hablar con ella, pero también se entristeció al ver que por paso que daba ella, el retrocedía dos mas – me llamo Cole, aunque todos me llaman demonio, supongo que es lo que soy – el niño volvió a mirar al suelo observando el cordel descordado de su bamba una pequeña lagrima corrió por sus pálidas mejillas

- Phoebe logro acercarse al niño y cogerle de las manos antes que él se pudiera apartar - ¡No! – Cole se sobre salto al oír el grito de la mujer que tenía delante y durante un segundo pensó en huir otra vez de su lado, los gritos le traían recuerdo a los cuales no quería pensar – lo siento –sonrió intentado que el niño se volviera a relajar, cosa que consiguió – Pero no digas eso, no eres un demonio

- Pero yo….- el niño volvió agachar la cabeza avergonzado

- Shhh, ¿Y si lo eres? Eso no implica que seas malo… - cogiéndole la barbilla para que la mirara – si no, no estarías aquí… una bruja o brujo también puede ser mala, yo misma fui mala un par de veces, eso no implica que sea mala de verdad, cada uno decido en qué lado quiere luchar, y si estás aquí es porque ya lo sabes, yo misma lo veo cuando miro tus ojos, en ellos no veo maldad, puedes usar tus poderes para el bien…

- No quiero usarlos – ahora sus lagrimas corrían por todo su rostro, Phoebe en ese momento quería abrazarlo decirle que todo iba a salir bien, pero aunque lo tenía al lado, parecía como si Cole tuviera un muro delante de el que le hacía mantener una cierta distancia, los gritos de los otros niños le hicieron salir del trance durante un rato – no quiero que sepan dónde estoy… no quiero que ella me vuelva a encontrar porque si me encuentra os matara ara como hizo con mi padre y entonces… entonces me volverá a llevar allí, si no los uso sé que estoy seguro – Cole desapareció hasta aparecer de nuevo en el sofá donde mordía un cojín para que nadie lo oyera llorar, Phoebe acababa de ver como fluctuaba era el único poder que había visto de el hasta ahora, por experiencia propia sabía que era el más seguro el único que ningún demonio podía detectar, decidida a descubrir mas sobre el cruzo el comedor que los separaba, para eso tuvo de esquivar jarrones voladores, niños que aparecían y desaparecían delante de ella y alguna que otra explosión pero al menos había llegado al lado de él y sabia que los niños estarían bien ya que sus hermanas y ella habían hecho una poción para que ningún niño sufriera un accidente

- ¿De quién te escondes? Cole puedes confiar en mí – esa frase le hizo estremecer, parecía que estuviera hablando con su marido - ¿Quién quiere hacerte daño?

-Cole noto como un poco de ira corría por su cuerpo, una voz le decía que confiara que ella no le haría daño, pero otra, otra mucho más pequeña le decía que no era cierto, que eso ya lo había dicho más de una vez y que después le había dejado tirado como un perro que ya nadie quería, no sabía porque, pero hizo mas caso en un primer momento ha esa pequeña voz que a la otra que le iba gritando que no era cierto que no le hiciera caso… su ira corría por su cuerpo, su cuerpo temblaba y un dolor intenso empezó a correr por su cuerpo iba creciendo a mesura que se acercaba a su corazón, cuando llego allí el dolor fue tan intenso que la ira marcho por completo y los intensos ojos de Phoebe le hicieron volver a ser ese niño temeroso de lo que podía pasar – Me escondo de ellos– Cole señalo el suelo, Phoebe asistió con la cabeza al comprender que se refería al mundo de las sobras, al autentico mal – No sé que quieren de mi, ellos cada día me lanzaban bolas de fuego o de energía hasta que me hacían enfurecer y conseguían que matara a uno de los demonios que allí se encontraban, unos demonios correaban al demonio muerto en modo de burla y sus risas eran tan oscuras como ellos… al fondo se encontraban otros demonios que no mostraban ninguna emoción simplemente se limitaban a mirar como mataba en lo que en teoría era uno de los suyos, lo único que alcazaba a oír de tanto en tanto es el, un día me negué a matar a mas demonios, tampoco me defendía y dejaba que bola tras bola me diera, algo me impulso hacerlo, una voz en mi interior me decía que lo hiciera, los demonios que se habían mantenido ajenos a todo un día se acercaron a mí y me lanzaban sin parar bolas de fuego, sus ojos eran oscuros tan oscuras que daba miedo verlos, había una mujer que seguía manteniéndose ajena a todo pero su rostro era tan diabólico, sus ojos rojos parecían que pedían mi muerte, antes de perder la conciencia recuerdo que sentí como fluctuaba cuando recupera la conciencia Paige estaba llamando a otra luz blanca para que le ayudara a curar mis heridas… no he sabido nada mas de allí – volviendo señalar al suelo – lo único, que quieren que vuelva quieren volverme a llevar a ese lugar, y sé que esta vez no podría volver a escaparme

-Phoebe se había quedado de piedra, el niño que tenía delante le había contado todo lo que había pasado antes de llegar hasta aquí, ese niño lo había contado como si de un adulto se tratara, Paige tenía razón, le habían currado las heridas exteriores peros las internas seguían tan abiertas como el primer día – Lo siento – Phoebe solo alcanzo a decir esas palabras, que más le podía decir, ese niño tenía la misma edad que su sobrino Wyatt quizás un poco más, pero actuaba y hablaba como una persona más grande, aparte, dijo que fue una voz quien lo impulso actuar a que se refería, quizás el pudo controlar a su demonio y saber que eso no es lo que quería

- No lo sientas – Phoebe se quedo mirando al niño sin comprenderlo – gracias a eso estoy aquí, lejos de ellos, aquí me siento seguro… - sonrió durante unos segundos pero su sonrisa se fue igual de rápido que cuando apareció – mientas no use mis poderes, claro

-¿La voz que te impulso actuar así era tu…- Phoebe no quería mencionar la palabra demonio delante de el, esa palabra los niños la habían usado para insultarlo y hacerle sentir apartado de todo el mundo

-Cole se lo pensó durante unos segundos antes de contestar, estaba intentado recordar la voz que oía, una voz que parecía guiarle hasta las Halliwell era esa voz tan fuerte que alguna vez había ignoraba porque había hecho más caso a esa que prácticamente ni se oía, la que siempre la había definido como la voz del miedo, la que lo hacía apartarse, paralizarse y actuar sin pensar eran tan distintas- No, no lo es… pero no la ser definir solo sé que me llevo a vosotras

Phoebe no pudo seguir preguntándole porque una niña que hacía rato que se los miraba con cara de delos y rabia se lo llevo a rastras, Phoebe sonrió, la niña se parecía tanto a ella. Ella también se hubiera puesto celosa si una mujer se hubiera puesto hablar con Cole durante tanto tiempo aunque esa mujer fuera veinte años mayor a él, vio como el pequeño Cole protestaba ante la bronca de la niña que no hacía más que a señalarla a ella y cuando sus miradas se encontraban la pequeña se limitaba a sacarle la lengua y girarle la cara eso hizo que el pequeño Cole pusiera cara de circunstancia y asombro y que ha Phoebe soltara una carcajada, con la sonrisa en los labios se levanto del sofá había algo que ya tenía decidido, bueno en realidad dos, que a partir de ahora le llamaría pequeño Cole y que se quedaría a vivir a casa las Halliwell al menos así lo tendría protegido y podría saber más de él y de esa voz… lo último que oyó antes de subir las escaleras fue la voz de Paige que hacia silenciar a todos lo que allí se encontraban con un simple "Shhh"

La noche cayo, las calles se oscurecieron y la falsa tranquilidad reino en San Francisco. Era la hora de las sobras y por lo que parecía en la casa Halliwell de las huidas si el permiso de una madre demasiado protectora