3- Una visita con un secreto
Wyatt salía sigilosamente de su casa, no podía orbitar porque su madre ya se había preocupado en hacer un poción para que cada vez que orbitara rebotara por toda la habitación sin poder salir, seguramente se lo había mezclado en la comida y él ni se había dado cuenta. La puerta se cerró con un suave "click" pero para Wyatt pareció como si una bomba hubiera estallado, miro hacia arriba hacia las ventanas y suspiro al comprobar que ninguna luz se abría
Susan lo esperaba delante de la puerta con una cara de enfado y es que había tardado más de la cuenta… aparte suponía que en su casa le habían castigado también porque tal y como prometió su madre llamo a sus padres para informarle de los planes de esta noche
- ¿Nadie te ha oído? – su voz sonaba seca, no parecía su amiga, normalmente el timbre de su voz era dulce y alegre, Wyatt se limito a negar con la cabeza y a tragar saliva – perfecto, vamos… tengo ganas de oír que nos tiene de decir ese muerto de su familia… - poniendo cara de asco – y como es que tubo valor de casarse con un repugnante demonio – Wyatt volvió a tragar saliva, sabía que su tía Phoebe también se había casa con un demonio incluso que había estado muy enamorada, para él no era tan imposible enamorases de uno si el demonio en cuestión no mostraba su otra cara
- ¿Susan, seguro que es buena idea molestar al pobre hombre? – Wyatt sentía como los remordimientos corrían por su cuerpo y de momento solamente había escapado de casa, a mesura que se acercara el mausoleo irían a peor
- ¿No me dirás que tienes miedo? – sonrío burlonamente y es que Susan tuviera siete años como él a veces parecía que actuara como un adulto y eso a Wyatt le asustaba porque su madre más de una vez le había dicho que en el mundo donde estaban no se podía fiar de nadie ni de nada, Susan suspiro y quito su sonrisa burlona por otra más suave – Solo vamos hablar con él, para conocer más a su hijo… a si, si alguna vez vuelve atacar pues estaremos preparados, la profesora Paige siempre ha dicho que Balthazor es y será una de las peores amenazas es mejor saber porque ¿no crees?
- Si – Wyatt se puso las manos en el bolsillo y empezó andar, tenia frio, tenía miedo, el solo tenía siete años y estaba desobedeciendo una orden de su madre incluso de su padre, no entendía nada de lo que pasaba, sí que es cierto que siempre había parecido mas adulto de lo que era, con todo lo que había visto y vivido, pero ahora solo quería estar en su casa tapándose con las sabanas mientras oía a su hermano Chris reír en sueños, sin darse cuenta en ya estaba delante de ese famoso mausoleo y más niños esparaván impaciente su llegada algunos era un poco más grandes que el
- Ya era hora, hace demasiado frio para que vayáis haciendo manitas por la calle, los demás no estamos congelando – el chico sonrío burlonamente y todos los demás soltaron una carcajada que resonó por todo el mausoleo, Wyatt se mantuvo al margen del grupo, vio como Susan era la primera en entrar y la primera en detenerse al ver un trozo del suelo roto… más bien derretido, parecía que allí un demonio había sido vencido
- Aquí es perfecto – dijo acariciando el trozo de suelo desecho y dejando la ouija con sumo cuidado, se levanto para limpiar una de las tumbas que se encontraba allí, Susan sonrío al leer el nombre del que pertenecía la tumba "Benjamin Colerige Turner" su voz volvió a sonar infantil y ilusiona, su mirada volvió hacer esa dulce que tanto le gustaba - ¡Es el! ¡Es el! – Todas las miradas se destinaron a la tumba incluso la de Wyatt, ya no había marcha atrás – sentaros, ajuntar vuestras manos y sobre todo pase lo que pase no quitéis la mano – mirando al grupo y parándose en Wyatt – Va por ti Wyatt – Wyatt se sonrojo al ser observado por los demás, pero pronto dejo de ser el centro de atención todos ya tenían la mano puesta en esa especia de púa solo faltaba el, Susan le miro como invitándolo o obligándole a que pusiera su mano, sus dedos empezaron a sudar igual que el resto de su mano a mesura que se acercaba cuando hizo contacto con la ouija una especia de círculo rojo los rodeo, la voz de Susan lo saco de su mundo para oír que decía – Llamo al mundo de los muertos, quiero unir una cuerda entre en mundo de los vivos y los muertos, quiere comunicarme con el padre del demonio Balthazor, quiero hablar con ¡BENJAMIN COLERIGE TURNER! – el tablero empezó a temblar y más de uno quiso apartar la mano de allí, pero la mirada matadora de Susan hicieron que se replantearan hacerlo
-¿No os han dicho nunca que con estas cosas no se juega? – la voz sonó por todo el mausoleo, cuando oyeron la voz todos retiraron la mano del tablero incluso Susan, el grupo entero miro hacia donde provenía la voz, una luz blanca los ilumino lo suficiente para que tuvieran de cerrar los ojos – Oh perdonar – el hombre dejo de brillar, ahora se podía ver perfectamente el rostro de recién llegado – No deberíais estar aquí niños, no creo que vuestros padres crean que es un lugar adecuado y menos de noche – Wyatt trago saliva, sabía que delante suyo había una luz blanca, no aun peor, un anciano y el hombre sabia que estaban haciendo, aunque su rostro no mostraba enfado sí que tenía algo de decepción - Es hora de que volváis a casa – el hombre cogió a cada uno de los niños y les fue dejando a casa no sin antes dejar una nota informándoles de lo ocurrido, el último en llegar a casa fue Wyatt, su rostro se convirtió en poema, Piper estaba sentada en el sofá junto con Leo, las caras de sus padres eran pura preocupación y enfado, Wyatt bajo la cabeza, tenían razón de estar enfadados el los había desobedecido
- Piper oyó un ruido se giro rezando que fuera su hijo su rostro parecía de puro terror pero una vez que vio a su hijo sano y salvo la preocupación paso por enfado, no se dio cuenta del hombre que estaba al lado de su hijo, su mirada está destinada única y exclusivamente a su hijo – ¡¿WYATT PERO EN QUE PENSABAS?! ¡¿DONDE ESTABAS?! ¡CON SUSAN VERDAD,HAS IDO AL MAUSOLEO! – mirando ha su marido mientras señalaba a su hijo – ¿has visto, no? te dije que no había suficiente protección
- Leo alzo su vista y vio al hombre, que sonreía de forma paternal al chico como intentándole dar fuerzas, Leo lo conocía bien, era uno de los ancianos mas respectados él lo había admirado siempre y ahora estaba aquí, en una casa que juro que nunca entraría, para Leo un honor que el estuviera aquí – Señor, gracias por traerlo a casa
- el hombre de rostro agradable sonrió mas ampliamente a Leo – No ha sido nada Leo, ellos me llamaron, yo simplemente hice acto de presencia y luego les conduje hasta un lugar seguro ¿Que hay más seguro que sus propias casas?
-Wyatt se sorprendió, ellos no habían llamado a una luz blanca sus ojos mostraban las dudas que de alguna forma pudo ver Piper asistió con la cabeza y le ordeno subir a su habitación ya hablaría luego con el - ¿Cómo que lo han llamado? – Wyatt se paró a mitad de las escaleras al oír la pregunta que había realizado su madre, quería oír la respuesta del hombre
- el hombre sonrió una vez más, Piper no sabía porque pero su rostro le resultaba tan familiar, notaba como su aura transmitía tranquilidad, a ella no le caían muy bien los ancianos después de todo lo que había pasado, pero este hombre era tan distinto a los que había conocido - Mi nombre es Benjamin Colerige Turner
-Wyatt abrió los ojos pero no tanto como su madre, el rostro de Piper no se podía definir sus pensamientos eran tan confusos como su rostro y pareció que el tiempo se parara para que ella pudiera asimilar las palabras que había dicho el hombre que tenía delante de ella – Su hijo es…
- Benjamin asistió – Mi hijo es Cole Turner
