Capítulo 4
Recuerdos que duelen
-¡Una carrera para ver quién es el mejor!- propuso el profesor a los dos mejores alumnos de natación. –Así veremos quién se queda a acomodar las cosas, si las mujeres o los hombres.
-¡Sí!- aclamaron los chicos y chicas del lugar
-¡Vamos, Hermione, tienes que ganar!- animó una de mis compañeras.
Miré a Cedric Diggory desafiándolo a que me ganara, estaba segura que no lo haría. Él me miró con una sonrisa, aceptando el desafío.
-Una… dos… ¡tres!- el pitido del silbato del profesor hizo que ambos diéramos un clavado y comenzáramos la competencia.
Toqué pared rápidamente y salí para descubrir que Cedric apenas estaba llegando al lugar.
-¡Gané!- declaré con una enorme sonrisa y dando volteretas submarinas. Todas las chicas me aclamaban y me felicitaban. La natación era el deporte que más amaba en la vida.
-Lo siento, Hermione, el doctor dijo que si continuas haciendo eso tendrás infecciones más fuertes y frecuentes. Tienes que cuidarte- mi madre me regañaba después de que tuviéramos (otra vez) una consulta con el otorrinolaringólogo, el cual me había prohibido la natación para evitar que tuviera una nueva infección en el oído.
-Pero mamá, sabes que me encanta hacer eso, no puedes simplemente prohibírmelo- replicaba enojada.
-Es por tu propio bien- determinó y dio por concluida la discusión.
-Era por mi propio bien- repetí las palabras que mi madre había dicho hace casi diez años.
Me encontraba sentada en el patio trasero de la casa. Aun no me había animado a entrar, puesto que camino a ella había estado llorando y no quería que mis padres (en especial mi madre) comenzaran a preguntar lo que me había pasado. No podía llegar y decir "un chico mencionó sin querer la natación y me puse sentimental", ya podía imaginármelo todo: mi padre sorprendido por que conociera un chico y mi madre caminando de un lado a otro diciendo en lenguaje de señas el porqué no me dejaban salir de casa.
Solo hasta que me sentí realmente relajada y tranquila entré sin hacer comentario alguno.
-Debiste llamar para decirnos que llegarías tarde- dijo mi madre muy molesta en cuanto estuvo frente a mí.
-¿Estás hablando en serio?- fue mi respuesta ante su singular oración.
Mi madre inspiró –Un mensaje, debiste enviar un mensaje- se corrigió con desesperación al saber que su regaño no había comenzado como ella hubiese querido.
-Lo olvidé, lo lamento- dije de inmediato –Voy a mi habitación, necesito descansar.
-¿No comerás?
-No tengo hambre- me limité a contestar.
-¿Estás bien?- ahora mi madre parecía preocupada.
-Sí, y prefiero que no preguntes porque no responderé- di media vuelta, entré a mí habitación y me recosté en la cama esperando dejar de pensar en lo que Ron me había hecho recordar.
No tuve el valor para ir al parque al día siguiente, así que me aparecí por ahí dos días después. Mi inspiración se había ido, así que caminaba por el parque sin un rumbo fijo. Me detuve junto a una cancha de futbol en el que un par de equipos jugaban el torneo que se organizaba en el lugar. Estaba atenta al balón, las jugadoras y el árbitro, tratando de recordar cómo sonaba un partido, el golpeteo del balón, los gritos de los jugadores, el silbato del árbitro, los aficionados y sus porras. Reí al recordar los inmensos gritos que desgarraban mi garganta cuando animaba a Harry en sus partidos. Harry… ¡cómo extrañaba a mi viejo amigo! Me propuse enviarle un mensaje pronto para así poder saber de él. Si mis cálculos eran correctos, él estaría a pocos meses de terminar su carrera y entonces festejaríamos como lo habíamos prometido.
Continué mirando el partido hasta que terminó. El equipo que portaba el uniforme rojo había sido el ganador y si había entendido bien, pasaría a la semifinal. Una cabellera roja que dirigía al equipo llamó mi atención, me di cuenta que la chica se acercó a un par de chicos con el cabello igual de rojo que ella y comenzaron a buscar algo en el lugar. Una persona chasqueó los dedos frente a mi rostro haciendo que volteara la mirada hacia él.
-Hola- saludó Ron con su ya conocida sonrisa –Voy a comenzar a creer que no eres tan buena en la concentración como pensaba.
-¡Hola!- contesté algo sonrojada –Estaba concentrada en el juego y todo esto y cuando me concentro en algo no pongo atención a lo demás- me excusé de inmediato.
-¿En dónde habías estado? Huiste hace un par de días y ya no te vi después. ¿Pasó algo?- preguntó con la cara llena de preocupación.
-Nada, es sólo…- traté de pensar en una buena excusa –sólo tenía que irme. –dije asintiendo tratando de convencerme a mí misma.
-¿Qué tal va el libro?
-Progresando- al menos esperaba que progresara, porque sin dudas mi inspiración estaba de paseo y no se veía con ganas de regresar.
-Fantástico. – comentó con una sonrisa. Vi que se volvió y saludó con la mano a alguien. Volteé hacia donde él miraba y vi que su hermana y un par de pelirrojos más se acercaban hacia donde estábamos.
La pequeña Ginny portaba un uniforme de futbol y pronto entendí que ella era la capitana del equipo que acababa de ganar.
-Hola- saludó la chica en cuanto llegó a nuestro lado.
-Hola- respondí con una sonrisa.
¡Genial! Ahora no sólo tenía que hablar con dos personas, se habían unido dos más y si eso era complicado con gente que "conocía" mi condición, esto sin duda sería mucho más complicado.
-Hermione, quiero presentarte a mis hermanos. Ellos son Fred y George- presentó Ron al par de pelirrojos que hasta ese momento noté, eran idénticos.
Miré a cada uno tratando de no perderme de nada de lo que cualquiera de los cuatro chicos dijeran.
-Es un placer conocerla, señorita- dijo Fre… Geor… bueno uno de ellos, tomando mi mano y besándola.
-Siempre es un placer conocer a gente tan bella como usted- alagó el otro gemelo. –Soy Fred- aclaró y le arrebató mi mano a su hermano repitiendo el gesto, ambos me hicieron reír.
-Iremos a festejar el triunfo del equipo, ¿te unes?- preguntó Ginny con mucha emoción.
Pensé en contestar que sí de inmediato y después analicé exactamente lo que podría pasar. Primero se trataba de ir con un montón de gente con la cual sería imposible comunicarme "normalmente", luego estaba el hecho de que tendría que decir mi "condición" lo cual seguramente haría que comenzaran a verme de manera distinta a como lo hacían siempre y por último, se trataba de ir con Ron, cosa que por alguna razón me ponía nerviosa.
-Ehh… no creo que sea buena idea- expresé.
-¿Por qué no habría de serlo?- preguntó Ron.
-Es que… es una celebración familiar, no quiero entrometerme- intenté que no se notara que estaba en un apuro, aunque creo que no estaba haciendo un buen trabajo.
-Irán todas las chicas del equipo. ¡Vamos, Hermione!- animaba la joven Weasley. Me sorprendía su insistencia, porque a pesar de no conocerme parecía que éramos las mejores amigas.
Ron me miraba atentamente, mientras yo me sentía cada vez más acorralada al no encontrar más excusas.
-¿Qué te parece que van a casa y yo los alcanzo en un momento?- sugirió Ron sin dejar de mirarme. Vi que volteó un poco la mirada hacia su hermana y dijo: -Intentaré convencerla- a su hermana. Sonreí y solté un suspiro inconsciente al sentir el alivio de ser salvada.
-De acuerdo, espero verte en un rato- Ginny rió conmigo y luego volteó hacia donde, pude ver, estaban las demás chicas del equipo. –Adiós, Herms- movió su mano despidiéndose y después tomó las manos de sus hermanos gemelos para llevarlos con ella, ambos chicos se despidieron y fueron hacia donde su hermana los dirigía.
Volteé la cabeza hacia donde estaba Ron y pude notar que me miraba con curiosidad. No pude evitar sonrojarme y sentirme un poco nerviosa ante esto.
-¿Vas a decirme la verdadera razón por la cual no quieres ir?- preguntó sin dejar de mirarme.
-Ehh… simplemente no puedo- dije rápidamente mirando sus azules ojos.
-Sería genial si pudieras ir. Mi madre estaría encantada, adora tener a mucha gente en casa- Ron sonrió, me ofreció su mano, la tomé sin dudarlo y comenzó a caminar haciendo que me pusiera nerviosa, especialmente porque eso haría mi trabajo de "leerlo" mucho más complicado.
Caminamos por un rato sin decir nada y solo tomados de la mano, me gustaba la sensación de cosquilleo que el contacto provocaba en mí.
-Hey- lo detuve –No quiero que te regañen por no estar con tu hermana en un día como hoy- dije poniéndolo frente a mí y mirándolo atentamente.
-Me gusta estar contigo- mencionó haciendo que me sonrojara sin remedio. –Y creo que tienes cierto misterio que me gustaría conocer.
-Te propongo un trato- comencé no muy segura de que fuera una buena idea –Ve con tu hermana ahora y yo prometo un día para contestar todo lo que quieras sobre mí… con ciertas limitaciones- aclaré.
El pelirrojo pareció pensarlo por un momento.
-De acuerdo- contestó al fin –Te veré aquí.
-Es un trato- concluí sonriendo.
Se acercó a mí y me dio un pequeño beso en la mejilla a modo de despido y se retiró dejándome con una inmensa felicidad que no sabía dónde había estado guardada.
Llegué corriendo a casa con lágrimas en los ojos y tomé con rapidez el cargador de mi mp3 y lo conecté. La batería marcaba lleno. Lo encendí, conecté los audífonos y puse "Play" a cualquier canción. No había sonido alguno. Busqué con rapidez otros audífonos en uno de los cajones de mi escritorio, tardé un poco, pero encontré unos después de un momento, los conecté con desesperación y apreté "Play" nuevamente… nada. Tomé el aparato auditivo que tenía en mi oído y revisé la batería de éste… lleno. Comencé a hiperventilar mientras gruesas lágrimas caían de mis ojos.
-¡No! ¡No!- lloraba sin control mientras apretaba el mp3 entre mis manos – ¡No sirve!- grité apretando aún más fuerte el aparato sin dejar de llorar.
Unos brazos me rodearon un rato después. Mi madre trataba de levantarme del suelo en el que lloraba sin control. Curioso… ni siquiera me había dado cuenta que estaba en el suelo. Unas cálidas manos tomaron mi rostro y me hicieron mirar a la dueña.
-¿Qué sucede, Hermione?- pude leer en los labios de mi madre, su voz ya no estaba por lo que lloré aún más fuerte.
-No sirve- intenté decir.
-¿Qué es lo que no sirve?
-Nada, nada de esto- señalé los aparatos en mis manos sin dejar de sollozar. – ¿Verdad que no sirven?- pregunté con esperanza a pesar de saber la verdad.
Mi madre miró los aparatos y vi que se le llenaban los ojos de lágrimas. Me miró con tristeza y negó con la cabeza.
-Aún funcionan…
Jugaba con mi iPad en el parque, la inspiración aún no regresaba por lo que había optado por esa opción, de hecho el regresar al parque tampoco era muy productivo, pero existía una pelirroja razón por la cual estaba ahí.
Cada que terminaba alguna partida volteaba la mirada alrededor notando el ambiente como siempre solía estar, cinco partidas después divisé a un joven pelirrojo caminando hacia mí con una sonrisa mi rostro no pudo evitar poner la misma expresión.
-Hola- saludó cuando llegó hasta mí.
-Hola- respondí haciéndome a un lado y dejándole un espacio para que se sentara.
-¿Qué oyes?- preguntó quitándome uno de los audífonos que tenía puestos.
Curiosamente me gustaba tenerlos puestos aunque no escuchaba nada, eso me daba credibilidad en caso de que alguien me llamara y no respondiera, además de que me sabía esa lista de reproducción de memoria, por lo que de vez en cuando tarareaba la canción en la que estaba recordando cómo sonaba.
-Interesante- murmuró un rato después. Lo miré alzando una ceja –No pareces una chica con esta clase de gustos- aclaró con diversión.
-¿Qué esperabas? ¿Disney?- dije riendo.
-La verdad sí.
Adelante un par de canciones y lo miré divertidamente.
-¡Servido!- exclamé y él me sonrió.
-¿Alguna canción favorita?- preguntó pasando las canciones que habían en esa lista, que curiosamente se titulaba "Favoritos".
-Esta- seleccioné una de ellas y la puse a reproducir.
-Iridescent- murmuró el nombre como tratando de asimilarlo.
-Me la dedicó mi mejor amigo y desde ese entonces se convirtió en mi favorita- sonreí.
-Es buena.
-¿Tú tienes alguna?
-Quizá esta- dijo sacando su celular y poniendo una canción en ella, la cual no podía escuchar. Tomé el aparato fingiendo que quería escuchar mejor y vi el título Plug in baby- Muse – Me encanta como suena la guitarra- expresó riendo.
-Estoy muy de acuerdo- comenté. Por suerte conocía la canción y la letra, por lo que no me sentí excluida ni por un momento.
Pronto Ron y yo nos sumergimos en una extensa conversación, siempre me era sencillo platicar con él, nunca se acababan los temas de conversación y bromeábamos y reíamos muy a menudo. Sin duda, me encantaba su compañía.
La vibración de mi teléfono hizo que interrumpiéramos nuestra charla. Miré la pantalla y vi que mi madre había enviado un texto, al ver la hora no pude evitar sorprenderme.
-Es tardísimo- exclamé mirando al chico.
-Wow, es verdad- admitió sonriendo – ¡Mañana tengo un examen y no he estudiado nada!- dijo chocando su mano en su frente.
-Bien, pues creo que es hora de que vayamos a casa. El deber nos llama.
-Por hoy tienes razón. Por cierto, me debes un día entero de entrevista- mencionó levantándose de su asiento.
-Claro que no. ¿Crees que hoy fue para nada?- pregunté riendo.
-¡Rayos! ¡Me engañaste!- bromeó –P ero igual tendrás la culpa si repruebo el examen.
-Te irá bien y sino prometo que te ayudaré a estudiar.
-Te espero mañana, tendrás que ayudarme- declaró convencido.
-Ehh, de acuerdo- acepté –Te veo mañana, Ron.
-Hasta mañana, Hermione.
¡Hola!
Eh… bueno, sé que tardé un poquito, pero la verdad no me había dado cuenta del tiempo que había pasado desde la última actualización :/ lo lamento mucho. Espero que les haya gustado este capítulo.
Muchas gracias a quienes están siguiendo el fic y a quienes dejan reviews… soy nueva en FF así que no tengo idea de cómo rayos se contestan, así que pues por aquí les digo ¡Gracias!
Hasta el próximo capítulo :D
