¡Hola!
Lamento la tardanza.
Bueno pues ahora en este capítulo Hermione tendrá que sobrevivir sin su Ron. Ya veremos qué es lo que pasa. Ojalá que les guste.
Saludos a todos.
Love-Dreamer-HP
Capítulo 9
Contigo y sin ti. Parte I
Había pasado sólo una semana desde que Ron se había ido. Yo me encontraba en mi casa tratando de revisar y dejar el libro listo para llevarlo a una editorial. En esos días había decidido no ir más al parque en el que me encontraba con Ron todos los días, simplemente porque eso solo me hacía extrañarlo más, pero no podía concentrarme ni un poco, porque estando o no en el parque, lo seguía extrañando. Su cabello pelirrojo, sus ojos azules, su sonrisa, sus labios, las pequitas que lo adornaban, extrañaba todo de él.
Mi novio enviaba mensajes todos los días, pero eso nunca era suficiente para nosotros, Sin embargo, me había dicho que podríamos vernos una vez cada mes y eso me daba esperanza y fuerza para seguir adelante.
Deje mi iPad a un lado y comencé a recorrer la casa sin ningún objetivo en específico. La pequeña luz que tenía el teléfono fijo me hizo saber que estaba sonando.
– ¡¿Para qué llaman si saben que no hay nadie que pueda responder?! –le grité al aparato, sintiéndome enojada de repente.
Esperé pacientemente a que el teléfono dejara de sonar, pero pude ver que alguien dejaba un mensaje en el buzón. Hacía mucho que no tocaba un teléfono para hablar y al mirarlo en ese momento me imaginaba hablando por horas con Ron como si fuésemos dos adolescentes enamorados a los cuales sus padres los reprenden por las altas cantidades de dinero y tiempo que se gastaban, ¿cómo era que Ron no se frustraba con esta situación? Él parecía sereno en cada mensaje y parecía no importarle que no pudiera escucharme, yo tampoco podía hacerlo, pero eso era algo a lo que estaba completamente acostumbrada ¿Y si él se aburría? ¿Y si ya no quiere nada conmigo cuando descubra lo difícil que es la situación? Una angustia se apoderó de mí y comencé a retorcer mis manos con desesperación, no quería perder a Ron, lo amaba demasiado.
La vibración de mi teléfono me sacó de mis pensamientos.
"Hola, hermosa. Buen día. Se supone que debería estar durmiendo un poco después de la pesada guardia que tuve, pero no aguanto las ganas de leerte. ¿Cómo amaneciste? Por cierto, te amo. Ron."
El simple hecho de leer aquel texto me hizo dejar de lado todo y simplemente sonreír. No importaba nada, él también me amaba.
"Hola, amor. En serio deberías considerar dormir, no quiero que te enfermes. Amanecí muy bien, extrañándote como todos los días. También te amo. Hermione."
Presioné "Enviar" y le sonreí al teléfono de manera estúpida, supongo. En menos de un minuto, la respuesta había llegado.
"Yo también te extraño mucho, cariño. Pero sé paciente, cada vez falta menos para volver a vernos. En realidad, eso es lo que me mantiene de pie. Ron."
Volví a reír al teléfono, ¡yo era quien lo mantenía de pie! Solté un suspiro y cerré los ojos, lo extrañaba demasiado y me preguntaba si aguantaría también, sólo eran tres semanas, ¿qué tan difícil podía ser? Y entonces mi subconsciente me recordaba que lo vería doce veces exactamente en un año, solo doce. La misión era esperar cuatro semanas para verlo un día, el sacrificio radicaba justo ahí y eso me dolía.
"No sé si sobreviviré hasta entonces, pero te prometo que lo voy a intentar. Hermione."
Y era la verdad, lo intentaría. De eso no había duda.
Mi teléfono vibró de nuevo.
"Más te vale que lo hagas, de verdad quiero verte.
Debo irme, parece que llegó una urgencia. Te leo después. Te amo mucho. Ron."
Tres semanas, sólo tres semanas me repetía a mí misma esperando que con ello pudiera sobrevivir.
OoOoO
El siguiente torneo de futbol en que jugaba Ginny comenzaba ese día. La diferencia con todos lo demás era que sus hermanos no podrían acompañarla en esa ocasión. Fred tenía mucho trabajo desde hace un año y parecía que no se terminaba. George tenía que ir con Angelina a la cita con el ginecólogo, para que les informara el estado de su bebé que esperaban ansiosos. Ron tenía dos meses lejos y no podía detener sus actividades dos semanas antes de que se cumpliera el tercer mes. Eso nos dejaba a mí y a Harry para acompañarla… sí, Harry y ella parecían llevarse mucho mejor que el primer día que se habían visto y él también se había convertido en un buen amigo de los Weasley, desafortunadamente, él tampoco podría asistir al primer partido de la temporada debido a la enorme cantidad de trabajo que tenía.
Cuando llegué al parque, encontré a la Weasley menor de inmediato, su cabello pelirrojo sobresalía de inmediato, me acerqué a ella y le sonreí sinceramente, ella me devolvió la sonrisa y pude notar que no se encontraba muy entusiasmada con eso.
-¿Lista? –pregunté poniendo una mano en su hombro en señal de apoyo.
-Sí –Respondió ella – ¿Sabes? Lo he estado pensando y quizá este sea el último partido que juegue.
Su anuncio me sorprendió.
-¿Y eso por qué?
-Tengo que buscar un buen trabajo, comenzar a ganarme la vida. Esto era una distracción nada más y ahora que nadie puede venir, me parece que es lo mejor. –Explicó con rapidez.
-¿Quieres decir que soy nadie? –chillé fingiendo indignación.
-Claro que no, no me refería a eso.
-Lo sé. – Sonreí – ¿Qué te parece que, ya que tomaste esa decisión, juegas lo mejor posible y le dejas un último trofeo a tu equipo? –Propuse.
-Me parece bien. –Ginny comenzó a buscar algo con la mirada y después volvió a mirarme. – ¿Harry no va a venir?
Negué con la cabeza.
-El trabajo lo tiene ocupado.
Ella suspiró, y me dijo que iría con el resto del equipo para comenzar el partido. Yo me quedé en el lugar que siempre usábamos todos cuando veíamos a Ginny en sus partidos. Vi como las chicas comenzaban a llenar la cancha, un minuto después el árbitro se llevó el silbato a los labios y todas comenzaron a jugar. El balón pasaba entre los pies de ellas mientras yo gritaba ocasionalmente alguna palabra de aliento para el equipo de mi cuñada, sin los demás Weasley, gritar era aburrido. Al final del primer tiempo, el equipo de Ginny ya perdía dos goles contra cero.
A lo lejos pude ver que la entrenadora le decía un par de palabras y la pelirroja asentía con desgano.
-¿Está todo bien? –Pregunté cuando llegó a mi lado.
-Dice que estoy jugando muy mal, que si sigo así me sacará del partido.
La miré. La entrenadora no estaba del todo equivocada, mi amiga estaba jugando distraídamente y volteaba constantemente hacia las gradas como buscando a alguien.
-Si lo intentas, quizá puedan ganar.
La chica volteó y vi que la llamaban.
-Tengo que irme. Deséame suerte. –dijo y se alejó de mi lado.
El partido continuó cinco minutos después. Ginny parecía querer concentrarse, pues jugaba mucho mejor, pero eso no pudo evitar que el equipo contrario anotara un gol más.
Sólo había visto perder al equipo dos veces y nunca había sido con tan grande diferencia, así que supe que en serio algo estaba mal.
Seguí mirando el partido, cuando una presencia me hizo voltear la mirada. A mi lado, un chico de cabello negro se quitaba la chaqueta respirando agitadamente.
-¿Me perdí de mucho?
-Están a la mitad del segundo tiempo. Van perdiendo tres contra cero. –Informé a Harry sin dejar de mirarlo.
Mi amigo se sorprendió al escucharme. Puso sus manos alrededor de su boca y gritó algo que no pude ver. Ginny volteó hacia él y le sonrió ampliamente. A pesar de la distancia, pude notar que se asomaba un brillo especial en sus ojos a ver a mi amigo. Como si se tratara de magia, cinco minutos después, la pelirroja dio un pase que hizo que la pelota terminara dentro de la portería.
El partido terminó rápidamente. Marcador final: dos contra tres. A pesar de la derrota, Ginny se veía contenta. Fuimos a la casa Weasley a comer como lo hacíamos siempre al final de cada partido y durante el camino entendí que entre mi mejor amigo y mi cuñada había algo que quizá ni ellos mismos habían notado.
OoOoO
Un mes más se unió a la lista. Había visto a Ron un total de tres veces y habíamos aprovechado para hablar lo más que pudimos, abrazarnos y besarnos como tratando de compensar todos los días que no nos veíamos, claro que tenía que compartirlo un poco con su familia que también lo extrañaba, pero eso no evitaba que me sintiera muy contenta de tenerlo a mi lado.
Me encontraba hablando con los gemelos, quienes a pesar de tener trabajos y responsabilidades, seguían siendo tan divertidos como siempre.
-Tardarán más de un mes –Dijo George.
-Claro que no, hermano, tardarán menos de un mes –Corrigió Fred.
-Ellos ya no van a aguantar más de una semana –Afirmé con una sonrisa.
-¿Así que te crees muy sabionda, Granger? –Desafió Fred con una sonrisa.
-Sólo digo lo que es obvio –Respondí con fingida superioridad.
-¿Y qué es exactamente lo que te hace creer eso?
Sonreí ampliamente.
-No creas que no lo noté –Dije cuando Ginny se alejó para hablar con su madre.
-¿Notar qué? –Contestó mi amigo con el ceño fruncido.
-"Voy a trabajar demasiado, dudo que pueda ir. Es más dile que ni siquiera estaré" –Le recordé sus palabras tratando de fingir una voz que sonara divertida, aunque nunca supe si hice un buen trabajo.
-¿Qué tiene que ver eso con lo que notaste? –se desentendió.
-Oh, nada. –Lo miré y después le sonreí –Creo que mi amigo está enamorado –Afirmé.
-¿QUÉ?
-Enamorado. Harry, cuando tú dices que no puedes es porque en serio no puedes, ¿cómo hiciste para venir aquí sin problema alguno?
Mi amigo comenzó a ponerse nervioso, había aprendido tanto de su lenguaje corporal que me fue fácil darme cuenta que no quería decirme lo que le pasaba. Sin embargo, continué insistiendo con la mirada.
-Hermione, Ginny es mi amiga, la he apoyado mucho y creo que es sólo un buen acto el haber venido –Explicó afirmando con la cabeza cada que hablaba, lo que sólo me confirmaba que quería convencerme y convencerse de sus palabras. –Sabes lo que he hecho por ella.
Quizá tenía razón, él y Ginny se habían hecho buenos amigos, incluso él le había ayudado y apoyado cuando su ex novio, Dean Thomas, la había dejado, cualquiera que no conociera a Harry le creería, pero al ser su mejor amiga, no podía engañarme.
-De acuerdo, te creo –Mentí sonriendo internamente. Haría que mi amigo aceptara sus sentimientos destapando sus ojos sigilosamente.
-Intuición –Mencioné a los gemelos.
-Hagamos una apuesta, cuñadita. –Fred miró a su hermano. Cualquier persona sabría que ellos tenían su propia manera de comunicarse, justo como la teníamos Ron y yo.
-Si ellos comienzan una relación en menos de una semana comenzando desde hoy, tú ganas…
-Pero si lo hacen después, pierdes –Concluyó George.
-¿Gano? ¿Qué gano? –Esa apuesta sonaba interesante.
-Lo que quieras –respondió Fred.
-Pero si pierdes, tendrás que hacerle una broma a mi hermanito Ronnie –La simple palabra "broma" me dio algo de miedo, nunca se sabía lo que los gemelos pudieran tramar.
-¿Qué broma? –Pregunté con cautela.
-Le enviarás un texto o le llamarás con nuestra instrucción, para decirle que terminas definitivamente con él por alguien más.
-¡¿Están locos?! ¡Jamás! –No le haría eso a Ron. Aunque se tratara de una broma, no sería capaz de decirle algo así.
-Pero estás segura que ganarás, ¿no es así? –George sonreía desafiante.
Miré alternativamente a cada uno de los pelirrojos. Sabía que Harry le diría algo a Ginny algún día, pero no podía confirmar que sería en exactamente una semana. Recordé una fecha importante y una idea cruzó mi mente.
-De acuerdo –les dije –Pero cuando gane tendrán que llevarme a ver a Ron.
-Eso es sencillo –Dijo George -¿Trato? –Me ofreció su mano.
La estreché sin dudar.
-Trato.
Ahora tenía miedo de que mi plan no funcionara y solo me quedaba confiar en lo que pasaría después.
OoOoO
-Se me ocurrió una idea –Le dije a la menor de los Weasley.
Me quedaban dos días para completar el trato con los gemelos, ellos insistían en querer ver la cara de Ron cuando le dijera aquella broma, mientras yo rogaba porque mi plan funcionara. En algunos momentos me sentía estúpida al haber hecho semejante apuesta, como si yo fuera una niña que no tiene otra cosa más importante que hacer, lo peor era que los gemelos tampoco estaban en edad de hacer bromas ni cosas de esas. Daba igual, ya lo había hecho y me arrepentía por miedo a perder.
-¿Ah sí? ¿Qué se te ocurrió? –Preguntó ella cepillando su largo cabello.
-Hay que desestresarnos. Vayamos a algún lugar… mañana –Propuse metiéndome a la cama. Esa noche me había quedado en la casa Weasley a dormir.
-¿A qué lugar?
-Un antro. –Dije con una sonrisa.
Ginny me miró con desconcierto. Supe de inmediato la razón. Es difícil que nosotras nos preocupemos por esos lugares llenos de gente, alcohol, luces de todos colores, pero sobre todo llenos de ruido. Esa clase de lugares se inventaron para bailar y divertirse al compás de la música y quizá esa era la razón más lógica como para que ella me creyera loca. Yo en un lugar como aquel no tenía sentido, pero estaba dispuesta a intentar de todo con tal de ganar la dichosa apuesta.
-Tiene mucho que no voy a uno –Comentó Ginny tratando de seguir con la plática.
-Yo también, así que es una buena idea, ¿no? –Era la verdad, no iba a uno desde hace más de cinco años y quería saber lo que era ir sin oír. Aunque suene extraño, la curiosidad me invadía, como si pudiera burlarme de mí misma.
-Bien, iremos.
Le comuniqué a Harry la idea, él también se mostró algo confundido, pero aceptó. Lo que no les dije a ninguno de los dos, era que estarían ahí, eso sería una sorpresa y parte de mi no tan elaborado plan.
OoOoO
Estaba recostada en la cama esperando que Ginny saliera y pudiéramos irnos. Al lugar también irían George con Angelina y su pequeña panza de tres meses, Charlie y Fred con Ginny y conmigo.
Miré el blanco techo de la habitación de mi cuñada y cerré los ojos dejando que Ron apareciera en mi mente.
-Ya casi es tu cumpleaños –Ron me sonrió con amor.
-Aún falta –Me quejé.
-No demasiado.
-No es seguro que estés aquí.
Había pensado en lo que sería mi cumpleaños ese año, no me imaginaba el pasarlo lejos de Ron, así que el mejor regalo que podría recibir era a él con un moño en la cabeza, cosa que estaba segura que no ocurriría.
-Haré todo lo posible, te lo prometo. No quiero perderme el momento en el que envejecerás sin remedio. –comentó burlonamente.
-Tú mejor que nadie sabe que no funciona así –Le recriminé golpeando su brazo ligeramente.
-Es divertido creer que sí.
Mi pelirrojo se acercó a mí y rozó su nariz con la mía. Sentí su sonrisa más que verla y al segundo siguiente me besó. Correspondí al beso como lo hacía siempre, adoraba besarlo y llenarme con el sabor de sus labios, esos labios que extrañaba tanto y solo podía disfrutar una vez al mes. Coloqué mis manos en su cuello y lo acerqué más a mí, no quería que el tiempo pasara, quería quedarme así para siempre, pero como era de esperarse, el oxígeno nos obligó a separarnos.
-Te amo, Hermione. Te amo.
Le sonreí de oreja a oreja y volví a besarlo.
Una mano tocó mi hombro y abrí los ojos de inmediato.
-Lista. –Dijo Ginny.
Me levanté de la cama y la miré, se veía preciosa en ese vestido color esmeralda, un vestido que yo misma había escogido a sabiendas que los ojos de su futuro acompañante, que ella desconocía, poseían el mismo color.
Una vez dentro del lugar, comencé a buscar a Harry con la mirada, siempre tratando de ser discreta con ello. Charlie sacó a bailar a su hermanita en cuanto llegamos y George desapareció con su esposa un par de canciones después.
Mirar a mi alrededor era una experiencia extraordinaria. Podía sentir las vibraciones de la música en mis pies, mis manos y mi pecho, las luces me cegaban y las risas de algunos de los que se encontraban ahí me hacían sonreír. Sabía de antemano que no sería capaz de bailar nada, puesto que me sería imposible seguir el ritmo de la música, así que me propuse encontrar a mi ojiverde amigo lo más pronto posible.
Unas mesas lejos de nosotros lo vi. Me levanté de mi asiento ante la atenta mirada de Fred y le anuncié gritando lo más fuerte que pude que no tardaría, él asintió.
-Hola, Harry –Saludé a mi amigo hablándole al oído para que me oyera.
-Hola, Hermione. –Respondió sonriendo al voltear a verme.
Me lancé a él y le di un caluroso y amoroso abrazo.
-¡Feliz cumpleaños! –Dije con una enorme sonrisa. Saqué una pequeña cajita de mi bolso y se la entregué. –Espero que te guste.
Mi amigo no dudó en abrirla de inmediato. Le había dado un pequeño dije de una claqueta como representación a su profesión.
-Wow, es genial. Muchas gracias, Hermione. –Me dio un abrazo más y cuando se separó pude ver que estaba acompañado por una pareja. – ¿Recuerdas a Neville? –Me preguntó señalando al chico frente a nosotros.
-Oh, claro. Hola, Neville –Estreché mi mano con la de él y le sonreí. Harry me lo había presentado el día de su graduación, lo que me sorprendió fue verlo con una de las chicas del equipo en el que jugaba Ginny.
-¿Hannah?
-Hola, Hermione. –Vi que se sonrojaba ligeramente al sonreírme.
-Sí, yo también me sorprendí al enterarme que mi amigo es novio de Hannah. –Mencionó Harry sonriendo.
-¡Vaya, qué pequeño es el mundo! –Exclamé haciendo que los tres chicos rieran. –Vamos de este lado, traje compañía y será divertido unirnos a ellos.
Los dirigí a la mesa en la que estaba momentos antes. Fred seguía ahí y me miraba negando con la cabeza.
-Eso es trampa –Su comentario me dislocó de repente, no por lo que dijo, sino por cómo lo dijo, el lenguaje de señas no era algo que yo supiera que él conocía.
-Es estrategia –Respondí con el mismo lenguaje y poniendo una sonrisa triunfante.
Cuando Ginny vio a Harry le sonrió de inmediato y él no dudó en responder a esa sonrisa con una aún más radiante. Pronto se sumergieron en una intensa plática de la que parecería no los sacarían con facilidad.
-¿Bailas? –Preguntó Charlie después de un rato.
-No creo que sea buena idea. No sé el ritmo y entonces estoy perdida. –Me disculpé.
-¡Qué importa! Ven a bailar, yo te guío. –Me tomó de la mano y me llevó a la pista.
Comenzó a moverse divertidamente y me imaginé el ritmo de la canción por lo que yo también hacía el intento por bailar un poco. Miraba a Charlie con su linda sonrisa marca Weasley y sus divertidos pasos, pero en lo único que podía pensar en aquel momento era en mi pelirrojo, en mi propio Weasley. Me imaginaba bailando con él y no con uno de sus hermanos, recordaba el primer baile que tuvimos en el que solo nos dejamos llevar por nuestros pies ante la "lenta" canción que no sonaba. No había momento en que no lo recordara y lo extrañara, y lo vería gracias a los gemelos, de eso me iba a hacer cargo yo.
-Bueno, yo ya bailé. –Les dije a Ginny y Harry interrumpiendo su plática –Así que ustedes deben considerar hacer lo mismo.
Los tomé de las manos y los puse en medio de la pista.
-¡Bailen! –Ordené al notar que no se movían.
Ellos se miraron y comenzaron a bailar.
Corrí hasta donde estaba el DJ y le pedí una lenta canción, esa era mi última jugada, si no funcionaba estaría frita.
El pelinegro y la pelirroja se miraron durante toda aquella canción. No despegaron su mirada e intercambiaron un par de palabras, fuera de eso nada más pasó. Fred y George me miraron con diversión.
Regresamos a casa alrededor de las dos de la mañana. Harry se quedó en mi casa a dormir. No le conté nada acerca de la apuesta, pero tendría que hacerlo en algún momento.
Había perdido, la semana terminaba justo ese día que apenas acababa de comenzar y yo dudaba mucho que algo más pudiera pasar entre mi mejor amigo y Ginny. Así que, resignada, me dirigí a mi habitación y traté de dormir.
Durante lo que quedaba de la noche estuve planeando la mejor manera de decírselo y supiera que era una broma de inmediato. No quería hacerlo, pero tampoco iba a faltar a mi palabra… o quizá era momento de ser cobarde… no, definitivamente no podría hacer eso. Intenté dormir un poco, pues no sabía lo que los gemelos tendrían ideado para el día siguiente.
