¡HOLA!

He vuelto con un nuevo capítulo que espero que les guste mucho.

Merlín, solo quedan tres

Pero bueno, sé que les gustarán.

Saludos y gracias por leerme

Love-Dreamer-HP

Capítulo 13

El mejor día de mi vida

Me quedé parada en la entrada viendo a la gente caminar por la calle mientras mi pie se movía con nerviosismo, mirar a todas esas personas en la tranquilidad de su vida me hacía pensar que de algún modo yo podría sentirme igual. Claro que la cosa jamás sería igual, no con las tres mujeres que se hallaban dentro del local en el que estábamos y que muy seguramente hacían exclamaciones y daban gritos de vez en cuando al ver algún nuevo vestido que les fascinaba. Para ser sinceros, yo ya estaba muy abrumada con ese aspecto. La preparación de la boda había durado ya unos seis meses y sólo nos quedaba uno más para el gran día, había disfrutado mucho todo el proceso, y Ron y yo nos habíamos involucrado en todo juntos, por lo que ahora me sentía un poco asustada sin él a mi lado.
Una mano me tomó del hombro y me llevó directo a uno de los aparadores señalando con el dedo uno de los vestidos. Lo miré por un rato. Era muy lindo, la tela era muy parecida al satín, se veía ceñido al cuerpo y tenía un tirante hecho con flores que recorrían todo el contorno del busto, el final era una cola con muchas ondulaciones, muy sencillo y al mismo tiempo muy hermoso. La señora Weasley me animaba para que me lo probara, no pude hacer más que aceptar.

Sin previo aviso y justo cuando dije que sí, mi madre me llevaba a otro lado de la tienda para mostrarme un vestido más. El de esta ocasión no brillaba como el anterior, la tela se veía suave, poseía dos delgados tirantes, una banda color gris en la cintura como adorno especial y la falda era más bombacha a la que tenía el vestido anterior. Accedí a probarme también ese.

Ginny, sin embargo, pareció ser más inteligente que mi madre y su madre, pues me tomó de la mano, me metió en un probador y me dio el vestido que ella había elegido.

No era como si el elegir un vestido no me entusiasmara, al contrario, al inicio del día estaba muy animada, claro que después de recorrer tiendas por tres horas sin éxito ya me hallaba aburrida y cansada. Esa sería la última, estaba totalmente decidida a que si no encontraba un vestido en esa tienda, tiraría la toalla por ese día.

Con mucho cansancio y pesadez, comencé a ponerme el vestido de Ginny. El probador no tenía espejo, por lo que sólo hasta que saliera a mostrar ese vestido en mí, era como sabría cómo se veía. Cuando terminé, pude verlo desde mi ángulo, no me parecía tan malo una vez puesto; salí del probador y pude ver en el rostro de mi madre, Ginny y la señora Weasley que era el vestido. Cuando me vi en el espejo, sólo pude confirmar que lo había encontrado. Suspiré y sonreí a la imagen reflejada, el vestido era simplemente hermoso: strapless, la tela cruzada en el busto y muy ceñida hasta la cintura, una falda más suelta con volates y plisados, y para darle el toque final, un bordado en color plateado que semejaba espigas o algo parecido en el lado izquierdo del vestido. En el momento en el que miré a mis tres acompañantes y asentí con la cabeza, me sentí tranquila, al final del día la extensa excursión de búsqueda, había sido concluida con éxito.

OoOoO

— ¿Cómo te fue?

—Mejor de lo que esperaba —contesté abrazado a mi querido Weasley—. Aunque debo reconocer que temí por mi vida en más de una ocasión.

Ron me miró con el ceño fruncido.

—Es que ellas se ponían un poco… intensas con cada vestido que veían —expliqué.

— ¿Me dejarás ver el vestido? —preguntó con una sonrisa que había adquirido después de mi explicación.

—Sólo hasta el día de la boda.

—Falta mucho para eso. —dijo haciendo un puchero.

—Sólo falta un mes —me acerqué a sus labios y lo besé con ternura.

—Y será el mes más largo de la vida.

Yo también creía que sería el mes más largo de todos los que ya habían pasado. Aunque habíamos aguantado mucho, yo ya no podía esperar al día en el que me convertiría en la señora Weasley.

Durante todo ese tiempo en el que nos preparábamos para la boda, también habían pasado más acontecimientos, pues Ginny había anunciado que estaba embarazada un par de meses antes, por lo que ahora su panza se veía algo pronunciada con cuatro meses de embarazo que no le impedían seguir siendo tan activa como antes; también, y para sorpresa de todos, Alice había anunciado estar embarazada después de que Fred y ella hubieran hecho un viaje a escondidas y se hubiesen casado durante ello, nunca pude entender sus razones, pero ellos eran así, hacían las cosas a su manera; por último, Ron había hecho su examen para comenzar su especialidad y lo había aprobado, cosa que lograba hacer que no pudiésemos vernos tan seguido. Por fortuna esta vez lo hacía en la ciudad, por lo que no era tan difícil como la primera vez que nos separamos. Comprendí en ese momento que la vida con un médico es complicada con todo lo que tienen que hacer, pero estaba segura que el amor que nos teníamos era suficiente para poder seguir adelante.

Los siguientes días de espera, se nos fueron arreglando los pequeños detalles que aún quedaban. Si podía impedir preparar una boda para mí de nuevo, lo haría, toda la preparación me tenía estresada y nerviosa y conforme pasaban los días, los nervios aumentaban considerablemente. Recuerdo que Ginny mencionó un "Te lo dije" alguna de las veces en las que ya no podía con los nervios.

OoOoO

Cuando me hallaba parada frente al espejo de cuerpo completo contemplando mi imagen, quise gritar. Me casaría con Ron ese día, al fin me convertiría en su mujer. Retorcía mis manos con nerviosismo al tiempo que contemplaba mi sonrisa, el maquillaje tan sencillo que había optado por usar ese día, el complicado peinado que me había hecho mi cuñada, todo se veía en su sitio. Quería llegar al altar ya, pero debía esperar a que llegara la hora.

Mi madre apareció por la puerta y se quedó parada ahí contemplándome a la distancia. Le sonreí desde el espejo y después volteé abriendo mis brazos para que me diera el abrazo que sabía que quería darme.

—Te ves hermosa, hija —dijo al separarse de mí.

—Gracias, mamá. Tú también te ves muy bien en ese vestido —halagué haciendo que ella soltara una pequeña risita detrás de las lágrimas que ya comenzaban a salir de sus ojos. ¿Por qué todos lloran en las bodas? Es algo que aún no comprendo.

—No puedo creer que mi pequeña se casa hoy —exclamó sin quitar la vista de mí.

—Lo que yo puedo decir es que espero con ansias que el momento llegue —respondí.

—Sé que serás muy feliz a su lado. Sé que se aman y eso me tranquiliza demasiado porque estoy segura que vivirás todo lo que creíste que jamás pasaría.

Las palabras de mi madre hicieron que se formara un gran nudo en mi garganta. La verdad era que en algún momento de mi vida, encerrada en todo el pesimismo que se pudiera encontrar, cuando la depresión se había apoderado de mí, creí que jamás en la vida me casaría ni formaría una familia, porque creía que nadie sería capaz de fijarse en mí.

—Lo seré. Seré muy feliz.

—Me alegra escuchar eso —dijo Harry, quien había aparecido un segundo después de que mi madre dijera todo aquello.

— ¿Lista? —preguntó con las manos en los bolsillos.

Asentí con la cabeza. Estaba segura que lo tenía todo.

OoOoO

Tomé el brazo de mi padre, no sabía en qué momento, pero estaba segura que ya había comenzado a sonar la marcha nupcial, y caminar a su lado me hacía sentir segura. Esperaba con todas mis fuerzas que nada saliera mal ese día, así que daba pasos seguros y decididos.

— ¿Cambiarás de opinión a último momento? —preguntó mi padre antes de llegar a la entrada y todos me vieran.

—Claro que no —respondí rápidamente y con una divertida sonrisa.

—Es un alivio escuchar eso… —dijo —, porque le prometí a Ron que si te arrepentías, te obligaría.

Comencé a reír fuertemente ante ello, así que cuando todos en la iglesia se pusieron de pie, yo tenía la sonrisa más grande que pude conseguir.

La iglesia era mediana, con diversas imágenes por todos lados, estaba delicadamente adornada con algunas flores y telas blancas. Ron y yo habíamos decidido hacerla ahí por petición de mis padres y para romper un poco el esquema de todos sus hermanos, él lo llamó "Algo original". Algunos amigos míos y de él estaban por los alrededores, pero la mayoría de las personas que se podían ver eran familia de ambos lados que sonreían al verme caminar y pasar a su lado. Cuando miré más allá de ellos, me encontré con la figura de mi futuro esposo. En ese momento todos los demás desaparecieron, para mis ojos sólo existía Ron y nadie más, sentí la necesidad de soltarme de mi padre y correr hacia él, besarlo y obligar al sacerdote a apresurarse, claro que me abstuve de hacerlo, aunque ganas no me faltaron.

Al llegar con Ron, mi padre depositó un beso en mi mejilla y le dio mi mano a mi pelirrojo.

—Te ves hermosa —dijo él sonriente.

El corazón me latía muy aprisa cuando el sacerdote comenzó con la ceremonia, no podía dejar de sonreír y miraba a Ron de vez en cuando aunque eso significaba perderme una que otra palabra de lo que nos estaban diciendo.

El sacerdote pidió los anillos y la pequeña Victorie se acercó y nos los entregó.

—Puedes comenzar, Hermione —pidió el sacerdote, era hora de los votos.

Tomé el anillo con la mano un poco temblorosa, solté un suspiro y comencé con lo que había ensayado apenas una noche antes.

—Vaya, esto es más difícil de lo que esperaba —dije al notar que había olvidado todo lo que había planeado. Ron rió, esa simple risa me dio el valor para comenzar y para decir todo lo que sentía y no lo que había ensayado—. Cuando la catástrofe de mi vida llegó y dictaron mi sentencia, creí que todo estaría acabado. Con todo eso se destruyeron muchos de mis sueños, me sumergí en una oscuridad de la cual pensé que nunca saldría, debo agradecer a muchas personas por sacarme de ahí, pero la principal eres tú. Aún recuerdo el día que te conocí, cómo apareciste con tu enorme y torpe perro… —sonreí al recordarlo—, desde ese momento te convertiste en la luz. ¿Quién iba a decirme que después de un tiempo serías la persona más importante de mi vida? ¿Quién se iba a imaginar que tú serías esa persona que cambiaría mi vida y me haría pensar que al fin mis sueños se harían realidad? Porque eso es verdad, contigo mis sueños se cumplen. Por eso estoy aquí hoy, porque yo Hermione Jean Granger te prometo Ronald Bilius Weasley serte fiel, amarte, respetarte y estar a tu lado en cualquier circunstancia que se nos atraviese, todos los días de mi vida y hasta que la muerte nos separe —concluí poniendo el anillo en su dedo y sonriéndole enormemente.

Él también me sonrió y tomó mi mano. Era su turno.

—Yo no creo en el amor a primera vista o, mejor dicho, no creía en ello. Cuando te conocí algo se movió en mi interior, me pareciste muy bonita desde el primer día y no pude evitar regresar al parque al día siguiente para verte de nuevo. Nunca había sentido nada de lo que tú me has hecho sentir y estoy muy contento de estar junto a ti en este instante. Quiero que sepas que eres el amor de mi vida, que eso nunca cambiará, que te amo y te amaré todo lo que duren nuestras vidas y aún después de eso. Y yo Ronald Bilius Weasley te prometo a ti, Hermione Jean Granger, serte fiel en cualquier situación de nuestra vida, amarte siempre y respetarte todos y cada uno de los días de mi vida hasta que la muerte nos separe —cuando terminó y colocó el anillo en mi dedo, sentí que era la persona más feliz en el mundo y mi felicidad aumentó cuando el sacerdote dijo:

—Yo los declaro marido y mujer, puede besar a la novia.

Mi ahora esposo se acercó a mis labios y los besó con amor y ternura, nuestro primer beso como esposos me hacía sentir mariposas en el estómago, era como el primer día, es más, me atrevería a decir que era aún más intenso.

OoOoO

Al llegar a La Madriguera, en donde sería la recepción, recibimos a todas las personas que habíamos invitado, nos felicitaron y dieron algún abrazo y uno que otro regalo. Tenía mi mano junto a la de Ron y no quería soltarla por ningún motivo, parecía que las teníamos soldadas, puesto que a él parecía pasarle lo mismo.

Después de la comida, se anunció que los novios darían su primer baile como esposos. Para ese momento no tenía ningún miedo al saberme sin audición, habíamos decidido escoger una canción que ambos conocíamos y con el simple hecho de estar al lado de mi esposo no había algo que pudiese salir mal. Ron me llevó al centro de la pista y colocó sus manos en mi cintura, yo puse las mías en su nuca y comenzamos a movernos tranquilamente al ritmo de Yo te amo de Chayanne, esa canción, sugerida por el hombre frente a mí, hablaba de todo lo que sentíamos y me hacía saber que yo era completamente suya y de nadie más. Al baile, en la siguiente canción, se unieron los demás invitados y así continuamos la mayor parte de la tarde.

Más tarde, a la hora de lanzar el ramo, se reunieron muchas chicas que no conocía y entre las que conocía se situaban amigas de Ginny del futbol y algunas primas mías, pero la persona que más me extrañó ver, fue una rubia odiosa que ni siquiera sabía que tenía invitación. Una sonrisa se situó en mi rostro al verla, pues estaba asistiendo precisamente a mi boda, así que no había de qué preocuparse. Lancé el ramo sin ninguna intención de hacerlo a algún lugar en especial y sin engaño como lo había hecho Ginny. La afortunada… Lavender Brown. Todos aplaudimos después de eso y la fiesta continuó.

Bajamos del escenario, alguien llamó la atención de Ron y yo me quedé sola.

—Es una fortuna que me haya ganado el ramo, ¿no lo crees? —preguntó Lavender, quien se acercó a mí en cuanto me vio sola.

—Sí, felicidades —le dije sonriendo un poco.

—No creí que este día llegara, por un momento pensé que no ocurriría —mencionó arrogantemente.

En ese momento supe que debía ponerla en su lugar, estaba harta de todo lo que siempre insinuaba o decía y ya no tenía ninguna duda de la cual preocuparme.

— ¿Sabes algo, Lavender? —ella me miró con atención—. Yo jamás lo dudé, quizá Ron y yo tardamos un poco en dar este paso, pero no teníamos ninguna duda de que estaríamos juntos para toda nuestra vida y estoy muy contenta de saber que soy su esposa ahora y lo seré siempre —continué recalcando la parte de "Soy su esposa"—. Lo que me gustaría ahora, Lav, es que tú algún día encuentres a alguien que te ame como me ama Ron a mí, espero que algún día dejes de lado tu arrogancia y tu ego y quizá en ese entonces alguien se fije en ti, porque a este paso me parece que terminarás soltera y eso es verdaderamente triste. Ahora, si me permites, tengo que ir con mi esposo —di media vuelta y caminé hacia Ron, sintiéndome satisfecha de al fin haber puesto en su lugar a esa mujer.

OoOoO

Nos despedimos de todos en cuanto subimos al auto. Ron iba al volante y yo iba a su lado. No sabía exactamente hacia dónde nos dirigíamos, pero confiaba en mi esposo e iría con él a cualquier lugar que él me llevara. Una hora después, en el centro de la ciudad, Ron entró a un estacionamiento y me llevó de la mano hacia una de las casitas que había ahí mismo. Abrió la puerta con tranquilidad y me cargó en la puerta haciéndonos entrar a esta.

La casita era muy rustica, pero al mismo tiempo se veía hermosa, estaba amueblada y lo primero que pude ver fue la pequeña salita en la entrada y el comedor y la cocina al fondo. Mi pelirrojo me subió por las escaleras y ahí nos encontramos con dos puertas más, una pertenecía al baño y la siguiente era la habitación de ambos. Justo ahí, en la cama, había un corazón hecho de pétalos de rosa cubriendo la blanca colcha, mi amado me bajó de sus brazos y me puso frente él.

—Bienvenida a su nuevo hogar, señora Weasley.

—Es un hermoso hogar —respondí sonriendo.

— ¿Te gusta?

—Me encanta.

Me acerqué a él y lo rodeé con mis brazos.

—Te amo, Ron.

Él tomó mi rostro entre sus manos y me besó intensamente.

—Yo también te amo, Hermione.

Continuó besándome, yo le correspondía de la misma intensidad.

Y así fue como pasamos nuestra primera noche como marido y mujer, amándonos con todo los que teníamos, entregándonos en cuerpo y alma. Ese día fue el mejor de mi vida.