¡Hola a todos! Si, se que me tarde mucho lo se, jajajaja. Perdón por eso, pero simplemente estaba demasiado ocupado y también me llegaban ideas que realizar, nuevos proyectos, pero tranquilos, prometo seguir continuando mi trabajo, hasta el ultimo día, lo prometo. Asi que aqui me tienen con nuevo capitulo, en lo personal lo hice mas para reírse pero al final le puse mi toque dramatico, como a mi me gusta jajajaja. Bueno, sin mas que decir, espero les guste tanto como a mi me gusto escribirlo. Al final vienen dos canciones: la primera es Princess Lullaby (busquenla en youtube, se los recomiendo es muy buena) y la segunda, bueno, se que la reconocerán es de mis canciones preferidas y que estoy seguro la cantare como cancion de cuna en un posible futuro lejano.
Ahora si, espero disfruten leer. Nos veremos abajo.
Disclaimer:My Little Pony: Friendship is Magic no me pertenece, sino a Hasbro y a la gran Lauren Faust. Yo solo hago uso de sus personajes para mi propio entretenimiento y el de algún que otro lector.
Summary: Mi nombre es Big Macintosh, y aquí escribo como ocurrió mi primera gran aventura. Les contaré como fue que encontré la felicidad, los momentos felices y no tan felices. Aquí narro mis recuerdos, desde que la conocí… Hasta que alcancé la Luna.
Hasta que Alcancé la Luna
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Aspros
Memorias 3: Entre bebes y canciones de cuna
Se sentía mal, su cuerpo dolía y sentía su cabeza a punto de estallar. Su cuerpo temblando de frio a pesar de la fiebre le hacía querer quedarse en cama, descansando. Sabía que sería un mal día desde que comenzaron los estornudos a las 3 de la madrugada. Su esposa había despertado preocupada y el respondió que no era nada, el inicio de un resfriado solamente.
Big Macintosh se equivocó. El jamás se enfermaba, pero cuando lo hacía, era algo grande, algo que lograba tumbarlo en cama durante varios días y ahora se encontraba ahí, aburrido y sintiéndose un debilucho cuando no era para tanto, en esta ocasión.
-Big Mac, pareces un gato que acaba de comer croquetas en mal estado- dijo la abuela Smith entrando a la habitación.
El la observó desde la cama, dejando ver solo sus ojos debajo de la manta que cubría todo su cuerpo. Apenas la vio se adentró de nuevo en las sabanas, intentando ignorar el ruido de los lentos pasos de la anciana.
-Mmmph- dijo solamente debajo de las mantas, sin mover apenas un musculo.
-Tu esposa fue a Canterlot, debió haberse quedado a cuidarte- murmuró enojada.
Big Macintosh rodó los ojos ante el comentario de su vieja abuela. Esos comentarios ya eran costumbre por parte de ella, sin embargo, se abstenía de decirlos en cara de su esposa, en gran parte gracias a el que le habia advertido. Digamos que amenazarla con contarle a sus nietas que salía a escondidas con el viejo Sam, no era muy agradable para nadie.
-Tu nuera es cogobernante de Equestria- dijo sin mirarla. –Yo le ordene que fuera, ella quería quedarse-
Un refunfuño se escuchó dentro de la habitación dando por terminada la pequeña conversación. Sin embargo, Big Mac no había escuchado los lentos pasos de salida, sabía que seguía ahí, algo más iba a decir.
Uno… dos… tres… cuatro.
-Big Mac- llamó ella.
El semental de granja suspiro, tal vez sería un comentario de Luna sobre lo irresponsable que era al dejarlo solo y enfermo en casa, o lo distraída y algo torpe con las tareas del hogar (aunque cabe decir que había mejorado mucho desde su llegada), o incluso sobre su vida sexual… si, su abuela hablaba con el sobre lo que se necesitaba para una vida en pareja y no dudaba que ya hubiera hablado con Luna.
-¿Para cuándo tienen pensado tener potrillos?-
Sin poder controlarse, un ataque estornudos y tos le invadieron. -¡¿Qué?!- preguntó consternado y mirándola sorprendido.
-Sí, ya quiero tener nietos-
Big Macintosh no se creía lo que escuchaba; aunque ciertamente debió habérselo esperado de la abuela Smith, aun no estaba preparado para imaginarse siendo padre, no sabía qué pensaría Luna de tal tema, pero siendo una princesa, podría traer ciertas dificultades que debían mesurarse. Y no es que no le agradara la idea, siempre soñó con tener una familia, pero era muy pronto… ¿no?... ¡¿No?!
-… ¿Por… Por qué preguntas eso?- dijo el nervioso.
-Simplemente, ella es una hembra y tú eres un semental hecho y derecho, yo lo aseguro-
-¡Abuela!-
Big Macintosh no podía ocultar su consternación ante los comentarios de su abuela. Ella lo había visto nacer y crecer, era obvio que viera que era un macho… ¡pero no por eso debía decirlo así!
-¿Qué? ¿Acaso dije alguna mentira?- ella lo miro con una sonrisa pícara haciendo que los pequeños cabellos de su crin se erizaran. –Y… ¿ya lo han hecho?-
Big Mac no sabía que sentir en ese momento. Una vergüenza penetró su mente haciendo sonrojar sus ya de por sí, rojas mejillas, mientras que una salvaje imagen de Luna con calcetas invadió su mente invitándolo al placer y la lujuria, acrecentando más aun, el sonrojo.
-¡Abuela!-
-jajajajajajajajajajaja- comenzó a reír la anciana. –Sabía que eras tímido Big Mac, pero no imagine que tanto-
-Eso es privado- contesto simplemente.
Ambos se enfrentaron en un duelo de miradas, Big Mac se sintió perdido y ahí comprobó una vez más el dicho: "Mas sabe el diablo por viejo que por diablo"
-No necesitas contestarme niño… tu cara me grita la respuesta- dijo sonriendo.
El semental volvió a cubrir su cabeza con las mantas, intentando ignorar la risa de la anciana que llegaba a sus oídos haciéndolo avergonzarse más y más.
-Una pareja saludable requiere intimidad, Big Mac- dijo sabiamente a un, a punto del colapso nervioso, pony rojo. –Una yegua sana requiere mover las caderas al son de las embestidas de su…-
-¡Abuela!-
-¿Qué?- pregunto ella divertida del asunto de avergonzar hasta el extremo a su nieto. –Tu esposa no está aquí, tú recibirás mi sabiduría-
"Que Celestia te castigue, amor mío" pensó el semental viendo a la anciana mover las oxidadas caderas con una facilidad antinatural para su edad, mientras que en un gran castillo en Canterlot, cierta princesa de la noche estornudaba cuando llevaba una cuchara a su boca, esparciendo todo su contenido por la cara de su hermana.
-¿Dónde me quede?... A si, entonces una yegua necesita mover las caderas mientras su pareja la…-
-¡Abuela ya basta!-
Big Mac se levantó de la cama no dispuesto a escuchar los consejos de sexualidad provenientes de una hembra que seguro tuvo esa clase de actividades hace décadas y que todavía se atrevía a realizar movimientos… "No tengo idea de cómo describir esos movimientos"
-¿A dónde te diriges jovencito? ¡Aun no eh terminado!- dijo ella desde la puerta de su habitación.
Big Mac no detuvo su andar. Aunque se sintiera débil y enfermo, preferiría arriesgarse a desmayarse por la fiebre a seguir escuchando y viendo a su abuela.
Salió de la casa rumbo al granero, se acostaría en un montón de paja para descansar un rato más y si aún no cedía la fiebre, definitivamente iría a ver a la enfermera Redheart para que le recetara algo o si no, Luna tal vez lo llevaría con Twilight para intentar curarlo con magia y eso era, definitivamente, una mala idea.
-¡Hermano!-
-¿Qué?- pregunto, volteando y vio a la pequeña Apple Bloom tirando de su cola.
-¡Llevo rato llamándote!- dijo furiosa.
-Hmmm-
-¿Nos puedes acompañar a intentar conseguir nuestras cutie marks?-
El solo se quedó observándola, para darse cuenta que justo en el rellano de la puerta se encontraban sus otras dos amigas. No lo pensó demasiado, estaba cansado, débil y por sobre todo enfermo.
-No-
-¡Por favor!- dijo la pequeña haciendo la carita que siempre le funcionaba con todos.
-No- contesto dándoles la espalda y volviendo a caminar hacia el granero.
-¡Pero, Big Macintosh! ¡Se supone tu debías cuidarnos! Applejack está con Rage-
Big Mac suspiró, su hermanita no se rendiría tan fácil. Necesitaba deshacerse de Apple Bloom si quería dormir algo antes de que llegara su hermana o Luna.
-Apple Bloom, me siento un poco mal, solo quiero descansar-
Ella lo vio, las ojeras, los ojos rojos y sus mejillas y nariz más enrojecidas. Quería compadecerse de su hermano mayor, que se curara… pero quería más su cutie mark, y solo necesitaban que las vigilara.
-Solo necesitas vernos, y ya, te prometo no molestarte, ¿sí?-
Sopesó sus opciones, no creía que negándose lo dejarían en paz, y no faltaba demasiado para que las otras dos potrillas intentaran convencerlo también. Con un suspiro resignado dio vuelta a sus pasos dirigiéndose hacia los arboles ante la mirada alegre de las cutie mark crusaders.
Big Macintosh se recostó contra un árbol, viendo como las pequeñas corrían de un lado a otro, saltando y dando volteretas, como en las olimpiadas de Equestria. Algo sobre cutie marks de deportistas les había escuchado. Sonrió, al parecer no era nada peligroso, esta vez podría descansar sin preocuparse demasiado.
Craso error.
-¡Apple Bloom!- gritó el semental viendo como ella arrojaba una vara con una punta peligrosamente fina hacia donde Scootaloo se hallaba.
Se levantó a toda velocidad y corrió hacia donde la pequeña pegaso se encontraba, viendo con horror como la jabalina se acercaba hacia ella mientras esta solo la veía con emoción. Corrió lo más rápido que pudo, no iba a llegar, la jabalina estaba muy cerca.
-¡Scootaloo!- gritó cerrando los ojos y saltando con todas sus fuerzas… para ni siquiera llegar a caer cerca. Sintiendo solo tierra bajo su pesa abrió sus parpados con lentitud y miedo, temiendo ver a una pequeña atravesada por una vara de madera, a Luna llorando, a él siendo enjuiciado y encerrado por el resto de sus días por no poder cuidarlas bien.
Y lo que vio lo dejo frio. Las tres potrillas le veían curiosas, mientras la dicha jabalina estaba clavada en la tierra, a centímetros de su propia cabeza.
Se levantó del suelo, rendido al fin. No quería dejarlas a su suerte, pero temía ser el quien resultara herido, asi que sin más dio vuelta y se dirigió al árbol en que antes se había recargado, por fin disfrutaría de una merecida siesta.
Cerró los ojos, intentando ignorar las constantes risas y pequeños gritos de las pequeñas. Se concentró en pensar en algo bonito, algo con lo que poder soñar pacíficamente. Luna, su esposa esperándolo en la alcoba… su esposa esperándolo en la alcoba con calcetas… su esposa esperándolo en la alcoba con calcetas y en una posición muy sugerente…
"Bien, definitivamente esto no sirve"
De repente se dio cuenta que no escuchaba ningún sonido, nada en absoluto. Abrió los ojos, esperando no ver a ninguna de las tres potrillas cerca. Al frente, derecha, izquierda, nada. Por fin podría relajarse.
-Big Mac, ¿Cómo nacen los ponys?-
-¿Qué?-
Miró a ambos lados, viendo como las tres se habían acomodado a su costado, esperando ansiosas su respuesta. Cada una con una mirada de ilusión, esperando por una respuesta que no quería decir.
-¿Apple Bloom, no puedes preguntarle eso a la abuela? Estoy seguro que ella tiene más experiencia que yo en esto-
Lo sentía mucho por las niñas, producirles un síndrome de estrés postraumático seguro era una acción cruel y digna del peor círculo del infierno… pero quería dormir.
-Sinceramente, no creo que la abuela Smith haya tenido ese tipo de actividad en mucho tiempo-
Big Mac miró alarmado a su pequeña hermana. Pero, ¿Qué demonios estaba diciendo? ¿Acaso ellas sabían sobre el… no, ¡no podía ser! ¿Qué les estaba enseñando Cheerilee?
-¿Tu y la princesa Luna planean tener potrillos pronto?- pregunto Scootaloo.
Big Mac volteó a verla sorprendido. Solo faltaba que Sweetie Bell dijera algo más; la miró, pero ella se mantuvo callada. No, seguramente la hermana pequeña de Rarity no comentaría algo tan fuera de lugar.
-¿Tú has tenido relaciones con la princesa?-
Big Mac se levantó y camino hacia dentro de la casa, dispuesto a ignorar a todos y cada uno de los seres vivientes que se metían en la intimidad entre él y su esposa.
Y mientras iba caminando, no se dio cuenta como las tres pequeñas chocaron sus cascos, dando un grito de victoria al haber hecho al gran semental rojo huir.
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Luna arribó a la granja al atardecer, luego de una dura jornada de reuniones aburridas con la tan afamada nobleza de Canterlot. En realidad, ni ella ni su hermana disfrutaban de esa bola de lambiscones que solo querían ganar favores para aumentar su riqueza, porque eso eran, solo una manada de timberwholves hambrientos.
Decidiendo no pensar más en eso, entro en la casa y viendo que no había nadie se dirigió sin prisas a su habitación. No escucho ningún ruido, nada más que calma y paz dentro del ruidoso hogar de los Apple. Con lentitud abrió la puerta de su alcoba y vio lo que a sus ojos fue una de las más seductoras imágenes que en su vida había visto.
Ahí estaba el, Big Macintosh en todo su esplendor. Acostado sobre la cama, con la manta hasta la cintura dejando ver gran parte de su musculoso cuerpo. Con la crin naranja revuelta y cayendo por su frente en pequeños rizos que se mecían al compás de su respiración.
Si, ella lo sabía. Su esposo era muy atractivo, y no dudaba que muchas lo miraran al pasar. Sin embargo, ella sabía que él la amaba, y que jamás la dejaría, lo veía en sus ojos, lo apreciaba en sus labios y lo sentía en el alma cada noche que hacían el amor. Y ella correspondía el sentimiento; jamás en la vida se había sentido tan feliz, ni siquiera regresar al lado de su querida hermana la hacía soñar con un brillante futuro, como sólo el despertar al lado de Big Mac lo conseguía.
Se acercó al lecho de su amado, sonriendo ante su paz. Lo amaba, lo amaba con locura y por más difícil que fuera la situación jamás lo dejaría, porque sin él, ella no sabría qué hacer. Porque su alma se encontraba en paz cuando él le sonreía, porque con él, el mar embravecido era calmo al escuchar su voz, porque simple y llanamente, él era su pony especial, aquel con quien ni toda la eternidad bastaría para pagarle toda la felicidad que le ha brindado.
-Big Mac- dijo ella acariciando su mejilla. –Ya llegue amor-
Big Mac se movió dejando escapar un suspiro mientras sonreía entre sueños.
-¿Qué estarás soñando, mi amor?- ¿estaría soñando conmigo acaso? Sonrió como una potrilla enamorada mientras sus mejillas se coloreaban de rubor.
Decidida, se subió a la cama con cuidado de no despertarlo. Se recostó contra él y besó su mejilla, haciéndole sonreír por las cosquillas.
Se sintió feliz y se permitió imaginar, soñar un futuro con una pequeña unicornio o un travieso pegaso, con el pelaje rojo de su padre y la melena azul de ella, con los ojos verdes, y con la vivacidad y alegría característica de los Apple.
Definitivamente le gustaba más la idea de una potrilla, fuera pegaso o unicornio, no importaba. Tenerla entre sus cascos, cantándole canciones de cuna hasta verla dormir en paz y llegar al mundo de los sueños que ella misma dominaba, donde la rodearía siempre de sueños felices y divertidos, donde jamás permitiría la llegada de una horrenda pesadilla o un mal sueño. Si, definitivamente quería una potrilla.
Sin dares cuenta comenzó a tararear una melodía que salía de su corazón, que evocaba tiempos olvidados y vidas pasadas. Big Macintosh abrió los ojos con parsimonia, viendo como su princesa entonaba una bella melodía con los ojos cerrados, concentrada en su tarea.
El semental rojo se dispuso a disfrutar la melodía así que cerro lo ojos una vez más entregándose a la dulce sensación que la voz de Luna le producía. Dejándose llevar se acurrucó más entre los cascos de su amada, dispuesto a disfrutar hasta el último momento de la historia que su esposa comenzaba a contar.
Fate has been cruel and order unkind
How can I have sent you away?
The blame was my own; the punishment, yours
The harmony's silent today
But into the stillness I'll bring you a song
And I will your company keep
Till your tired eyes and my lullabies
Have carried you softly to sleep
¿Acaso era la historia que su hermana Celestia le había contado? ¿O acaso era como Luna creyó que su hermana se sintió?
Once did a pony who shone like the sun
Look out on her kingdom and sigh
She smiled and said, "Surely, there is no pony
So lovely and so well beloved as I"
So great was her reign and so brilliant her glory
That long was the shadow she cast
Which fell dark upon the young sister she loved
And grew only darker as days and nights passed
¿Acaso Celestia fue tan ciega para no ver el sufrimiento de su propia hermana menor? ¿Que era esa tristeza que invadía su corazón? "Luna, mi amor, ¿es que no tuviste nunca a nadie que te amara y te rescatara de la soledad?"
Soon did that pony take notice that others
Did not give her sister her due
And neither had she loved her as she deserved
She watched as her sister's unhappiness grew
But such is the way of the limelight, it sweetly
Takes hold of the mind of its host
And that foolish pony did nothing to stop
The destruction of one who had needed her most
¿Es que nadie la amó como ella se merecía? Luna era la pony más amable y cariñosa que podía existir, ¿Por qué creció en la oscuridad? Sentía pena, pena por Celestia que olvido lo que realmente era importante, por el poder y la fama, por todo… se olvidó de aquella quien más la necesitaba.
Lullay moon princess, goodnight sister mine
And rest now in moonlight's embrace
Bear up my lullaby, winds of the earth
Through cloud, and through sky, and through space
Carry the peace and the coolness of night
And carry my sorrow in kind
Luna, you're loved so much more than you know
May troubles be far from your mind
And forgive me for being so blind
Entonces por eso Luna fue corrompida. Ella no era la malvada en la historia. Era solo una pequeña que no merecía ser olvidada y descuidada; que opacada por su hermana mayor solo busco el reconocimiento de los demás llenándose de celos y envidia. Por eso fue castigada y enviada a la luna, por eso su amada esposa vivió mil años en soledad, alejada de todos aquellos a quienes quería, perdiendo a todos aquellos a quienes amaba.
The years now before us
Fearful and unknown
I never imagined
I'd face them on my own
May these thousand winters
Swiftly pass, I pray
I love you; I miss you
All these miles away
"No sé cómo fuiste capaz de perdonarla mi amor. Yo no sabría si pudiera haberlo hecho… Pero tú tienes un corazón aún más grande, tu eres mejor que yo en todo aspecto"
May all your dreams be sweet tonight
Safe upon your bed of moonlight
And know not of sadness, pain, or care
And when I dream, I'll fly away and meet you there
Sleep...
Una lagrima cayó sobre la mejilla del semental haciéndole abrir los ojos y ambos se miraron, ambos con los ojos humedecidos por las lágrimas. Y sin pensarlo siquiera él la besó, no dejándola alejarse. Secó sus mejillas con dulces besos que la hicieron sonreír y olvidase de la tristeza que la aquejaba.
-Te amo Luna, yo jamás te dejare- dijo él.
-Lo se mi amor- contesto ella devolviéndole el beso.
Y así, entre besos, ambos se recostaron sobre las sabanas mostrando su inmenso amor con caricias delicadas y suspiros entrelazados. Big Macintosh comenzó a bajar, besando su cuello y robando los suspiros de su amada mientras ella solo se dejaba consentir por los mimos de su esposo.
-¿Sabes?- dijo él volviendo a besarla. –Sera una excelente canción de cuna-
Ella sonrió sonrojada ante la indirecta lanzada por su esposo. Besó su nariz y se acurrucó sobre su pecho.
-¿Sabes alguna canción de cuna, Big Mac?- preguntó con los ojos cerrados, rendida ante el latido calmado y el vaivén del pecho de su pareja.
-Conozco una o dos, no soy muy dado a cantar, preciosa-
Ella lo miro con los ojos ilusionados ganándose una sonrisa de su esposo, sabiendo que le pediría. Entonces, el semental se aclaró la garganta y comenzó a silbar una pequeña melodía. Cerró los ojos y abrazo más fuerte a su esposa, si iba a cantar con su corazón, quería que ella lo escuchara en su latir.
"Como me apena, el verte llorar
Toma mi mano, siéntela
Yo te protejo de cualquier cosa
No llores más, aquí estoy
Frágil te vez, dulce y gentil
Quiero abrazarte y te protegeré
Esta fusión es irrompible
No llores más aquí estoy.
En mi corazón tu vivirás
Desde hoy será y para siempre, amor
En mi corazón no importa que dirán
Dentro de mí estarás, siempre.
Aquí estaré siempre
Para ti estaré siempre,
Solo mira a tu lado
Yo estaré siempre"
Para cuando termino su canción entreabrió sus ojos, viendo a su esposa suspirar entre sueños. Se había quedado dormida mientras le cantaba. Seguramente estaba cansada por todas las actividades que la realeza conllevaba.
-Ya nunca estarás sola mi amor, aunque sea a la luna, al sol o al espacio, yo estaré contigo. Te lo prometo-
La abrazó un poco más fuerte y un poco más de tiempo, cerrando sus ojos para volver a entrar al mundo de los sueños, donde seguramente estaría Luna esperándole con una sonrisa en su hermoso rostro.
"No tienes más por que llorar. Ahora yo estoy aquí para protegerte de la soledad y la tristeza"
Continuara
Entonces, ¿les gusto? ¿se divirtieron?
Gracias a Dianond, a Seren, a Guest y a UNSC, gracias por sus comentarios y apoyo, son geniales. Y a los que leen, aunque no publiquen un comentario pero ponen alerta o favoritos y también a los que no hacen nada pero que se sienten bien al leer mi historia, muchas gracias, de verdad.
Sin mas que decir, me despido. Nos leeremos en el próximo capitulo. Cuidence mucho, ¿vale?
