Los rayos del sol comenzaban a colarse por los espacios que permitia el cristal de las ventanas y por las que las cortinas no podían contrarrestarlas, cada uno de ellos emitia un calor impresionante como señal que era momento de levantarse. Siendo las diez y media de la mañana hora de Londres todas las personas comenzaban a salir de sus casas para acudir a sus eventos religiosos o simplemente para visitar a las familias; en especial a los abuelos que vivían en los suburbios mas tranquilos.

Damon hizo un gesto de incomodidad al sentir el primer rayo de sol tocar su rostro, daba gracias a su instinto de jamás quitarse el anillo de lapislázuli para poder enfrentar a ese mounstro de color amarillo y naranja del que todos los vampiros temían. Con un quejido gutural se comenzaba a mover de la cama sintiendo que realmente estaba pegado a las sabanas abriendo despacio uno de sus ojos para darse cuenta que habia por fin amanecido.

Se sorprendió sobremanera al tener una mano en su desnudo torso ajena a la suya, pues esta misma de color ligeramente tostado, menudita, delicada y engalanada con un anillo de compromiso acariciaba su abdomen blanquecino. Miraba con dificultad que no habia dormido solo, su cabeza no tenia afortunadamente los efectos de la resaca gracias a su condición vampirica por lo que podía comenzar sin ningun problema sus actividades diarias.

Ese cuerpo, esas manos y ese cabello mezclado con el suyo eran los de Hermione, quien estaba mas dormida que una roca a pesar de ser casi las once de la mañana. El pelinegro daba un largo suspiro sintiendo que su corazón salía de su propio pecho, pues anteriormente, y a pesar que habia dormido con varias mujeres no se habia sentido tan pleno, tan feliz, tan deseado pero sobre todo tan amado por primera vez lejos de su estirpe Salvatore.

Sutilmente conducía su mano a la de la castaña para acariciar despacio su brazo; con las yemas de sus dedos daba pequeños toques sonriendo traviesamente deseando aletargar ese momento, miraba el reloj de pared que tenia al frente y anhelaba que las manecillas retrocedieran un poco para disfrutar ese espacio tan intimo con ella. Cerraba sus ojos para aspirar el aroma a lavanda que emanaba de su cabello castaño, y a su vez, miraba el rostro de aquella mujer tan especial que sin planearlo siquiera habia ganado mas que su compañía.

Miraba primeramente sus pestañas, espesas, curvadas hacia atrás, asi como también los parpados que se contraían un poco negándose a despertar. Contemplaba su boca, era menudita, carnosa, algo rosada con algunos restos de labial de la noche anterior; pues como era lógico, la borrachera no permitia el espacio para despojarse del maquillaje.

Pudo percibir el aroma del perfume impregnado en su piel mezclado con el alcohol de las margaritas, y lejos de parecer aberrante, era tan delicioso que podía quedarse grabando ese olor en su memoria para toda la eternidad. No deseaba pensar en los próximos cuatro días que le quedaban a su lado, se imponía la idea de ese compromiso falso que su mente convertía en una realidad absoluta. Se imaginaba despertar cada dia en los brazos de esa castaña, observar la forma en la que se despertaba todos los días apresurada por no llegar tarde a su trabajo, escuchar cada una de sus quejicas sobre el trafico pesado en Nueva York haciendo a su vez rabietas por la calefacción del agua en el diminuto apartamento.

Damon, muy en el fondo, deseaba ese tipo de vida.

Se acurrucó un poco mas dándose cuenta que ambos estaban semidesnudos; él tan solo con un bóxer untado a sus caderas resaltando el enorme bulto que portaba entre las piernas, y ella con una pantaleta color rosa palido que casi se confundía con su tono de piel, las bragas de satin que hacían juego cubrían sus senos medianos que por la posición se apretaban uno contra otro.

Sin que se diera cuenta, el pelinegro tomaba despacio el brazo de la chica para acomodarlo sobre su pecho, evitaba siquiera respirar para no despertarla y asi mismo poder entrelazar sus fuertes piernas con las de ella para tener mucho mas contacto con su piel. Su brazo libre tomaba lentamente la cintura para pegarla mas a su cuerpo y de esa manera parecer que habían dormido como unos locos enamorados.

-Mi brujita—Declaraba en susurro cerrando sus ojos para acercar su nariz al cuello de la castaña, tan solo deseaba aspirar su aroma, sentir su piel cada vez mas cerca haciendo un esfuerzo sobrevampirico para no tener una erección. Pero era demasiado tarde, ya que él mismo se habia delatado.

Deseaba tomarla, quitar lentamente aquellas bragas dejando al descubierto ese par de senos tan apetecibles, deslizar su pantaleta hasta los tobillos y hundir sus manos, su nariz, su lengua y en ultima instancia su miembro por aquel cuenco tan misteriosamente codiciado no solo por él, anhelando hacerla suya, completamente suya. Pero tan solo eran pensamientos pecaminosos que su mente producía para mitigar el placer que le provocaba la sola idea.

Solamente la acariciaba despacio, acercaba su pecho a la altura de su cabeza para enredar sus dedos en el cabello castaño y jugar con el por algunos minutos. La cercanía de sus cuerpos, el satin de su ropa interior, el rose de sus pezones, sus piernas calidas y suaves provocaban en el vampiro el instinto mounstroso de tomarla por la fuerza, despojarla de sus pocas prendas y sin importar despertarla penetrarla despiadadamente para beber su sangre.

En ese instante sus ojos se tornaban negros, las venas se marcaban en sus pomulos y sus colmillos salían a relucir como la verdadera bestia que era. Sus manos temblaban un poco, sus sentidos estaban a punto de enloquecer y cometer una atrocidad, pero tan solo recordaba que no seria tan desalmado para echar por la borda aquel encuentro por el solo hecho de alimentarse como un animal. Tenia que refrenarse, por que esa era la única opción.

Cerro sus ojos para concentrarse, respiraba en pausas profundamente para alejar su mente de ideas pecaminosas y mortales, exhalaba el aire por su boca evitando despertar a la chica, y lentamente su bestialidad se alejaba para volver a su estado original. Su corazón latia a toda prisa, era normal despues de cada transformación, la abrazó un poco mas y sin pensarlo se relajo otro momento.

-Perdoname…- Apreto sus labios y volvió a cerrar sus parpados.

No se dio cuenta de cuanto tiempo se quedo dormido, pues el haberse contenido de drenar a Hermione le provocó un poco de cansancio, asi que se desvaneció en ese momento para despues sentir algo calido en su boca, rugoso para ser exactos. Comenzaba a sonreir pensando que la castaña estaría intentándole dar un beso muy a su estilo particular, sin embargo al abrir los ojos se daba cuenta que un gato de angora, bastante peludo estaba echado en la almoada lamiendo sus labios.

-Que carajos…- Se daba cuenta que el gatito estaba ronroneando restregando su cola en la oreja de la chica.

Hermione abría los ojos con lentitud sintiendo la pesadez de la mañana, su cabeza comenzaba a responder la consecuencia de la resaca pues esta dolia como una orquesta filarmónica introducida en su cerebro. Fruncía los parpados, se daba cuenta que habia dormido acompañada toda la noche, y no solo eso, sentía una piel diferente a la suya entre sus piernas, sus manos ahora estaban abarcando un cuerpo que no era el propio.

Se alarmó sobremanera cuando por fin cayó a la cuenta que aquel extraño cuerpo era el de su acompañante. El dolor de sus sentidos que ahora estaban a la expectativa se hizo presente como respuesta de la cruda realidad matutina.

-¡Que acaba de pasar!- La chica se sobresaltaba haciendo que el gato huyera despavorido hacia uno de los rincones de la habitación para calmarse, pues tan solo ronroneaba esperando seguramente que su dueña lo sacara con su respectiva reprimenda.

Damon la soltaba desesperadamente para levantarse de la cama sintiéndose culpable por haber siquiera intentado tocarla sin autorización, sus ojos aguamarina se agrandaban al tomar en cuenta la reacción de la castaña quien todavía contemplaba las sabanas revueltas seguramente testigos de una noche arrebatada. Sus mirada de miel se dirigía en reproche al pelinegro para buscar alguna explicación lógica a su cercanía.

-No me digas que me hiciste algo mientras estaba dormida Damon o te juro que te va a pesar, ¡Maldito aprovechado!—Arrojaba una de las almohadas hacia la dirección de Damon mientras este algo alarmado la esquivaba sin problemas.

-Creo que deberías calmarte o despertaras a tus padres.

-No quiero calmarme, quiero que me expliques lo que acaba de pasar aquí.

-No te lo dire si me sigues arrojando toda tu cama—El seguía evadiendo los cojines, las almohadas, incluso observaba que la chica estaba a punto de tomar la lámpara del buro para seguramente propiciarle un buen porrazo por haberse aprovechado de la situación mientras dormía.

-Damon, estoy esperando una maldita respuesta- Resoplaba.

-En primer lugar , si algo hubiera ocurrido entre ambos no estarías con tu ropa intacta y segunda—Se acercaba a ella sosteniendo su mentón de manera burlona. -No despertarías tan de malas—Soltaba una risotada mientras se dirigía al baño aun celebrando su triunfo.

-Eres un maldito desgraciado—Ella estaba a punto de gritar, sin embargo recordaba que detestaba sobremanera hacer alboroto en la casa de sus padres, simplemente ese era un problema que resolvería durante el dia.

Escuchaba el grifo del agua y a un Damon Salvatore cantando en la ducha, pensaba para si misma que de estar en otras circunstancias diferentes no hubiera dudado en tener un encuentro cercano del tercer tipo con ese hombre tan atractivo; no obstante, tenía en consideración el pacto acordado, solo faltaban pocos días para que su falso compromiso y noviazgo regresaran a las cloacas neoyorquinas donde habían nacido.

Al paso de algunos minutos observaba que el pelinegro salía del cuarto de baño atrayendo consigo el vapor de agua utilizada en el proceso, estaba a punto de objetar alguna cosa referente a la noche pero se detenía sin querer en su torax marcado por el ejercicio. Observaba detenidamente cada uno de los rincones ahora húmedos, limpios, quizá perfumados, pero sobre todo el cabello alborotado y oscuro revuelto hacía detener su respiración sin siquiera pensarlo.

Comenzaba a calmarse, mientras tanto el vampiro sonreía detenidamente dejándose apreciar, como un producto que se vendía a su mejor postora para que esta se atreviera a disponer de el como se le antojara. Tocaba despacio su pecho dejando escurrir el agua restante hacia la toalla blanca enredada en su cintura que difícilmente ocultaba una virilidad que aunque no estuviera erecta, daba a notar que sería un arma dolorosa para cualquier chica dispuesta. En este caso, quizá para sus clientas.

-¿No te vas a bañar?, el agua esta—Susurraba despacio, y relamiéndose el labio se acercaba un poco haciendo que Hermione retrocediera tan solo un poco, y al cabo de unos segundos dejaba caer su toalla mostrando totalmente su desnudez. La única prenda que jamás se quitaría.

-Caliente—Sonreía con algo de sorna sin dejar la galanura.

La castaña pasaba saliva con dificultad dirigiendo su mirada en forma automática a ese enorme pedazo de hombría que hacia confirmar sus suposiciones. Damon tenía un arma letal.

Bajaba la mirada ruborizándose en demasía para despues casi volar hacia el cuarto de baño y encerrarse a cal y canto esperando no salir quizá para la próxima navidad. Se recargaba en la puerta para poder exhalar todo el aire que habia contenido, sin embargo su cuerpo estaba respondiendo de manera diferente con el espectáculo que presencio en su recamara. Se soltaba el cabello y dejando de lado el estruendoso dolor de cabeza producto de una borrachera desenfrenada se atrevía a meterse a la ducha esperando que el agua se llevara no solo el residuo de aroma a margaritas, sino para apaciguar el fuego que comenzaba a crecer dentro de ella desembocando en su vientre.

Mientras se bañaba se preguntaba un sinumero de cosas, entre ellas, la naturaleza y procedencia de ese hombre tan atractivo. Bien era cierto que sabía mas cosas de el que saber de atrofisica, y vaya que la castaña se caracterizaba por ser autodidacta teniendo bases solidas además de la experiencia en cuanto a la investigación se refería. Prueba fehaciente, la búsqueda de los horrocrux en su momento, sin embargo, de aquel extraño hombre que habia entrado en su vida no sabía absolutamente nada.

No encontraba fácilmente las respuestas referentes a Damon Salvatore, y en segundo lugar, ¿Cómo un hombre tan atractivo podría dedicarse a rentar un amor si no tenia uno para si mismo?. Consideraba extremadamente la posibilidad maratónica de que aquel hombre que podía despertar mas pasiones que un elixirl o filtro de la pasión bien elaborados estuviera caminando por la vida recolectando rostros que despues se esfumaban como el vapor del agua que despedía al bañarse.

Detrás de aquellos pectorales bien formados y untados con esa piel blanca como la nieve podía no solo tener el amor que podría desear sino convertirlo en algo duradero. Daba un largo suspiro enjabonando su cuerpo mirando hacia a la ventanilla sin prestarle atención, pues no podía evitar comparar su belleza con la de Draco Malfoy. Aquel hombre que destrozo sus ilusiones y su corazón de un solo tajo.

Ambos eran arrogantes, ególatras a su muy especial manera de ser, bastante cabrones al momento de portarse tan territoriales como un trol en el bosque prohibido, y aun asi, no perdían el estilo propio que los caracterizaba. Cerraba sus ojos para enjugarse y colocarse shampu en el cabello y sin pensarlo el rostro del pelinegro quedaba grabado en su memoria, su sonrisa, sus pomulos, sus dientes perfectos pero sobre todo los ojos tan azules como el agua de mar enfurecido.

-¿Quién eres Damon?—Seguía con la pregunta en el aire, asi que resignándose a no tener respuesta alguna se disponía a salir del baño para vestirse esperando que aquel hombre no estuviera estudiándola y seduciéndola a cada segundo. Pues tenia que admitir una cosa; se estaba comenzando a sentir nerviosa ante su presencia.

Se enredó una toalla a la altura del busto abriendo la puerta para darse cuenta que Damon estaba vistiéndose. Alcanzó a mirar que se ajustaba el pantalón dejando ver claramente el cintillo que decía Calvin Klain, simplemente una prenda sensual que seguramente muchas de sus clientas le exigían como parte del paquete de visualización.

-Muy bien—Enunciaba él. -¿Qué es lo que dice el itinerario de hoy?—Mencionaba secamente cosa que a la castaña le parecía extraño, sin embargo omitía aquel comportamiento para responder.

-Iremos al campo de golf con Harry y los demás, prácticamente hoy es libre, ya que mañana tendre la despedida de soltera de Ginny—

-Si quieren diversión extra tengo algunos contactos que podrían servirles, tu sabes que en el mundo que me desenvuelvo aprendes a recomendar a otros—Damon no se atrevía a mirarla, sin embargo, la castaña estaba extrañada por ese cambio tan repentino que habia tenido en tan solo unos minutos.

-No creo que sea necesario, no creas que Harry acostumbra celebrar con los amigos llendo a clubs desnudistas o algo por el estilo.

-No me digas que es un mojigato.

-No, no lo es, simplemente esa clase de diversiones no van con el.

-Hablas como si lo conocieras de toda la vida—Damon salía de la recamara por delante de la chica quien todavía le parecía extraño ese cambio de humor por parte del pelinegro. Deseaba preguntarle, pero desistía de la idea por la prisa que tenían.

-Es casi mi hermano—La chica se adelantaba para bajar las escaleras y darse cuenta que sus padres habían salido. Esperaba que ambos estuviesen al pie de su puerta esperando una explicación de lo sucedido pero se daba cuenta que en la casa estaban tan solo ellos dos.

Se dispusieron a tomar el desayuno a media tarde como consecuencia de la resaca dando gracias a la hora tan tardía en la que se reunirían con sus amigos. Damon seguía sin hablar, sin decir ni una palabra con una cara de pocos amigos, lo que a la castaña le parecía anormal contando con los días anteriores que le gustaba gastar bromas sobre todo lo acontecido. Pensaba para si misma que ahora ese hombre estaría tomando su papel demasiado en serio al considerarse como parte de una transacción.

Comieron en silencio, parecía una reunión programada a cierta hora con la cual debían cumplir y tan solo los sonidos de los cubiertos sobre los platos sonaban de manera sigilosa. Habían calentado un par de filetes de res con algo de pure de patatas que siempre preparaba la señora Granger como parte de las guarniciones del dia, tomaron algo de agua de frutas y la castaña todavía observaba al pelinegro tener aquel semblante tan serio.

-No tenemos que ir si no lo deseas, bien puedo cancelar con Harry argumentando que te sientes mal, puedo ir sola.—Ella decía tan secamente como podía aunque muy en el fondo la tensión se apoderaba de sus sentidos.

-Tenemos el compromiso y debemos cumplir, de otra manera no creeran que estas enamorada de mi, recuerda que deseabas un amor a la medida y al parecer todo esta funcionando perfectamente, somos como el Bradgelina de tu mundo.—Respondía Damon engullendo el ultimo pedazo de filete aunque hubiese preferido beber un blíster de "O" positivo recién drenado.

-No tenemos que fingir todo el tiempo Damon, además no has tenido un dia libre desde que llegamos, asi que puedes ir a donde quieras, te disculpare con Harry y los demás.—Se levantaba la chica para colocar el plato en el fregador.

-Un dia libre - Suspiraba el pelinegro. -Creo que deseas estar a solas con Draco ¿Me equivoco?, no es que siquiera me importe, pero no creo que sea correcto que le coquetees a tu exnovio estando con el actual—También se levantaba el pelinegro depositando el plato en el fregador mirando cínicamente a la castaña sonriendo como era su costumbre.

Se arremangaba la camisa para poder tomar la esponja y lavar el trasto para concentrar una evidente molestia en alguna tarea, pues era evidente que algo le inquietaba. Hermione arqueaba una ceja esperando que por fin la respuesta tan esperada llegara por si sola, asi que decidió no hablar aguardando por ella.

-¿Algo que quieras compartir con la clase Damon?—Preguntaba la castaña volteándose al frente.

-No es mi dia, asi de simple.

-¿No es tu día?, ¡Vaya!, la típica respuesta mediocre ante algo tan evidente, ¿Por qué todos los hombres fingen que no pasa nada cuando se comienzan a comportar como unos niños de pañales?—El comentario era retorico, sin embargo el pelinegro sentía ganas de sacar lo que en ese momento guardaba pero sencillamente consideraba que no era necesario.

-Soy tu escort, no importa lo que sienta o lo que deje de sentir Hermione, tan solo quiero terminar con estos infernales días y largarme a Nueva York para seguir haciendo mi vida como hasta ahora.

Hermione no esperaba aquellas palabras tan directas a la yugular, en pocas palabras, como un baldazo de agua helada que la colocaba en la realidad absoluta que desde el principio debía creer, pues ahora Damon estaba recalcándole lo que eran en verdad; un par de personas comprando y vendiendo compañía con la satisfacción garantizada.

-Damon…

-No digas nada Hermione—Se volvía a desdoblar las mangas acomodándose la camisa para disponerse a salir de la casa. - Despues de todo, aun sigo siendo tu amor de alquiler.

La castaña estaba a punto de objetar aquel argumento pero desisitió de la idea al comprobar que esas palabras eran del todo ciertas, tan solo empuñó las manos un poco para disponerse a salir al encuentro de sus amigos que seguramente estaban esperándola para que les contara mas detalles sobre su nueva relación. Decidió dejar las cosas como estaban, no era bueno tener una pelea con Damon a estas alturas del partido, debía continuar con lo pactado hasta las ultimas consecuencias.

Al salir de la casa observaba que Damon estaba esprandola con su mirada perdida, quizá pensando en la ultima conversación que habían sostenido hace unos segundos. Caminó hacia a su dirección preguntándose donde habían dejado el coche que alquilaron un par de días antes de la reunión prenupcial, miraba al pelinegro pensando que sabría algo al respecto y tan solo lo observó parar un taxi con una cara de pocos amigos.

-Iremos por el auto, lo dejamos anoche fuera del club nocturno y si no queremos una bonita infracción tendremos que moverlo de donde está—Se adelantaba el pelinegro subiendo al auto deslizándose por el asiento sin mirar siquiera a la chica. En esos momentos un aura de tensión se hacía presente sofocando el aire para ambos, no cabía duda que una nueva era glacial estaba sucitandose en ese vehículo.

-Decidi cancelar la reunión con Harry y Ginny asi que tienes el dia libre Damon.

-Ya dije que no quiero ningun jodido dia libre Hermione, si he de estar en este papel, lo hare, al fin que para eso me pagas—

La castaña estaba comenzando a irritarse por la actitud tan cortante y fría de ese hombre que aún se negaba a mirarla, se preguntaba si el comentario anterior le había molestado y por ende el estado de animo dio un giro de ciento ochenta grados en el proceso. Sin embargo, se quitaba la idea de la cabeza ya que en estricta teoría aquel acuerdo estaba pactado desde el principio y no le veía el menor caso que algo extraño o mejor dicho, una clase de sentimiento raro comenzara a nacer por parte de él.

Miraba por el retrovisor de la ventanilla observando los coches pasar pero sin prestar atención a ninguno de ellos, comenzaba a tener remembranzas de la noche anterior cuando lo había observado alejarse con aquella chica rubia por los rincones ocultos del club dejándola con tan solo un par de margaritas para mitigar la soledad. Admitía que le habia hecho rabiar la presencia de la jocosa y atrevida joven, se orillaba a pensar que en el fondo ella jamás tendría los atributos que hacían de un hombre un completo títere a diferencia de muchas otras.

Quiza eso le habia faltado en su pasada relación con Draco Malfoy.

Volteaba de reojo al lado contario donde un Damon fijaba su mirada también en los coches que transitaban, el sonido de los claxon, la música oldies del conductor de taxis y el estirar de la chaqueta de cuero eran lo único que se escuchaba en el vehiculo junto con el ritmo respiratorio de cada uno. No comprendía por qué ese hombre de ojos aguamarina comenzaba a hacer mella en sus sentidos, como si en verdad le importara su opinión y encontrando encantadores cada uno de sus arrebatos locos.

"El es asi con todas las mujeres Hermione, alguien como el jamás se fijaría en una mojigata come libros como tu". Hermione pensaba para si misma volviendo su mirada al retrovisor esperando lo antes posible llegar al encuentro del automóvil. En gran parte, no deseaba estar cerca de Damon soportando su humor de perros, pero por otro lado, se sentía protegida, una sensación que no habia experimentado con nadie mas e incluso con el mismo Draco. Eso comenzaba a confundirla un poco mas de la cuenta.

¿Quién era en realidad Damon Salvatore?, solo sabia que venia de Virginia pero no sabia mucho de el hasta el dia en que se entrevistaron. Una pagina de anuncios clasificados, un misterio destinado a un click de un enlace, una fotografía que marcaba perfectamente esos ojos grandes, expresivos, ese cabello oscuro y ese mentón fuerte casi cincelado por los artistas griegos era lo que habia llamado su atención. "No solo eso", pensaba para si misma de nuevo, pues había algo mas en el que habia acaparado todo su ser hasta el extremo de contactarlo.

Había algo en los ojos de mar de ese hombre que la hizo sumergirse hasta casi el punto del naufragio, ese mismo con el que se identificaba desde el primer instante, y cuando por fin hablaron, notaba en su voz aguardentosa y sensual que escondía algo mas que una intención ferviente de ser contratado. La soledad.

Damon se sentía solo, ya que detrás de aquel derroche de sensualidad, testosterona, y un perfume amaderado se escondía un niño que ansiaba ser amado, acogido, protegido, y de eso Hermione estaba completamente segura, no podía equivocarse. Dio un largo suspiro desviando su mirada al asiento donde el pelinegro tenía su mano extendida; aquella misma adornada con el anillo ovalado de lapislasuli y ornamentado con motivos plateados en forma de un escudo.

Fijó por primera vez su atención a esa joya para darse cuenta que aquel no era un simple anillo común, pues podía sentir algo extraño en el, como si un tipo de fuerza estuviera rodeándolo. Había estudiado runas antiguas y se daba cuenta que habia piedras preciosas que tenían propiedades mas alla del entendimiento humano, pero descartaba la idea de que Damon fuera uno de los suyos.

Sin querer dirigió sus dedos para tocar el escudo con demasiada ternura, con sigilo y lentitud tocaba el dorso de la mano contraria y en ese instante el pelinegro sintió una pequeña descarga eléctrica, pero lejos de alarmarse permitió que la castaña se apoderara de su mano. Ambos contemplaron el anillo; para Damon era un seguro de vida contra el sol y para la castaña algo tan hermoso e invaluable que era digno de ser admirado.

-Es muy hermoso, parece hecho a mano, comprendo que sientas algo de apego hacia a el.—Declaraba ella en susurro haciendo que el pelinegro bajara todas sus defensas.

-Nunca salgo sin el, es como un amuleto protector—Damon movia lentamente su mano para también tocar la de la castaña.

Hermione pudo sentir algo de frialdad, no recordaba que el cuerpo de su escort fuera precisamente calido, pero se habia acostumbrado a su piel poco a poco, sus dedos comenzaban a entrelazarse, a apoderarse uno del otro hasta que por fin se afianzaron. Damon jamás habia sentido algo igual por alguien, su corazón comenzaba a latir y por mas que tratara de evitarlo estaba completamente enganchado, mientras tanto la castaña sonreía un poco y por fin lo miraba.

-No se que fue lo que dije en la casa, pero sea lo que sea, ¿Podrias disculparme?—

Esa declaración tomaba por sorpresa al pelinegro, pues esperaba que le preguntase sobre su pasado, sobre la forma en la que se habia convertido en un acompañante para damas, pero en cambio solo escuchaba una disculpa, la volvía a mirar , contemplaba sus ojos color miel y su rostro de niña que debía admitir que le fascinaba mas que otra cosa. Aun con sus manos etrelazadas el se acercaba un poco mas y colocaba esa mano en su muslo derecho. Hermione se sintió ruborizada al tener ese tipo de contacto, y a decir verdad, le excitaba la sola idea de tenerlo cerca.

-Draco lamentara lo que perdió, se sentirá tan celoso que te volverá a pedir de rodillas que regresen, y eso te lo aseguro hermione—

-Damon yo no…

En ese momento el pelinegro le colocaba un dedo en los labios.

-Tu inversión conmigo no será en vano, solo quiero que cuando todo esto acabe guardes un bonito recuerdo mio ¿Vale?

Hermione por primera vez no supo que contestar, se habia quedado fuera de guardia con aquella promesa, y por ende, su corazón comenzaba a afligirse sobremanera. ¿Acaso le aterraba la idea de no ver mas a Damon?, quizá el hecho de haber pasado ese tiempo maravilloso con el la hacia confundirse un poco mas sobre sus verdaderos sentimientos. Tan solo agachaba la mirada y sonreía con delicadeza, comprendía que un hombre como él jamás sería para ella, pues ante todo estaba su negocio, su modus vivendi y con eso no podría lidiar por más que quisiera.

-Mi intención no es regresar con Draco, tan solo quiero que le quede claro que no todo en mi vida seguirá girando en torno suyo—Se alejaba un poco mas pues las lagrimas estaban a punto de brotar como un geiser contenido por décadas. No le gustaba que nadie observara esa parte de ella, la Hermione débil, la Hermione derrotada.

-Pues no estaría de mas divertirme un poco viendo su cara de albino celoso—Soltaba una risotada mientras que la castaña solo negaba lentamente con la cabeza considerando aquello como una broma de mal gusto pero que por algo le divertía.

Cuando llegaron al lugar pudieron observar que la calle del club estaba acordonada, para ser mas especifico habia algunos policías rondando e investigando lo que parecía ser un crimen. Hermione frunció el ceño un poco al observar claramente la presencia de Harry en todo aquello, le sorprendía sobremanera que su amigo casadero estuviese trabajando cuando le habían mencionado que pidió vacaciones para contraer nupcias.

-¿Qué habrá pasado?—Preguntaba la castaña.

-No lo se, seguramente algun borracho que estaba tan ahogado en el alcohol que lo confundieron con un suicida.

-Damon esto es serio.

-Lo se, solo bromeaba, aunque tendremos que ir por el coche, espero que no le hayan hecho tallones o grafitties, nos cobrarían un ojo de la cara en la agencia de autos.—El pelinegro le imperaba suavemente al taxista que se detuviera.

Se estaciono a solo unos metros del area acordonada y ambos salieron apresurados al encuentro de Harry, quien todavía seguía haciendo anotaciones extrañas en una libreta. Hermione estaba conciente de que si él como jefe de aurores estaba en la escena quería decir una sola cosa. Habia aparecido un ser sobrenatural o se hablaba de la existencia de nuevos vándalos imitantes de los mortifagos. Eso no era una buena señal.

-Hola Harry.

-Hola Hermione, que tal damon—Saludaba sin prestarles atención, y en ese momento ambos se miraron extrañados.

-No me digas que eres policía o algo asi, ¿No se supone que debes estar preparándote para ir al golf?, ¿Qué dira la futura señora de Potter?—Preguntaba el pelinegro sonriendo como era su característica.

-Me llamaron del ministerio y vine a investigar—Harry daba un largo respiro cuando en ese instante miraba a su amiga para indicarle que debía decirle algo en absoluto secreto. Esa era una pista de que tenían que hablar a solas de un tema en especial.

-Damon—La castaña lo miraba. -Debo hablar con Harry, necesito que me diga algo que Ginny quería contarme y ya sabes, cosas de chicas.—El pelinegro la miraba extrañado y en cierta parte se sentía desplazado.

-¿No crees que eso debes tratarlo con Ginny?, no creo que sea comodo para Harry hablar de infecciones intimas de su propia esposa.

-¡Hey!—Espetaba Harry.

-Bromeo, solo bromeo—Damon levantaba las manos totalmente avergonzado.

-Necesitamos hablar sobre la boda también , tu quedate aquí y ve si puedes mover el auto—Daba un largo suspiro—Tan solo espero que no forme parte de los peritos policiales—Rodaba los ojos tomando a Harry del brazo para escuchar lo que tenia que decirle.

Damon no estaba del todo seguro de dejarla, sin embargo le parecía extraño que el dia siguiente a su estancia en ese lugar tuviera un incidente policiaco. Se encamino al lado contrario con el pretexto de verificar el coche rentado evadiendo los cordones amarillos que cubrían la entrada del establecimiento. A paso agigantado se acercaba a la ambulancia donde una camilla cubria con una sabana solo la mitad de una chica rubia.

El pelinegro se llevaba la sorpresa de que era la misma con quien habia estado furtivamente en los pasillos oscuros llenos de parejas que deseaban tocarse al ritmo de la música. Al reconocerla, inmediatamente se acercaba percatándose de que nadie estuviese cerca, pues aquella chica se miraba mas palida de lo normal, su piel que era muy clara perdía dos tonos mas de la cuenta cosa que comenzaría a preocupar a los doctores.

Esperaba que ningun policía se acercara y aprovechaba el momento en el que todos estaban ocupados tratando de encontrar pistas sobre el atacante nocturno, caminó sigilosamente hasta la camilla para observar que la joven tenía suero inyectado en la vena del brazo suministrándole lo necesario para mantenerla todavía con vida hasta el hospital mas cercano. Al parecer aquella mujer se habia pasado toda la noche agonizando por una clara pedida de plaquetas de sangre.

El pelinegro no tuvo mas remedio que intervenir, pues estaba totalmente conciente que aquel altercado fue por culpa suya y su instinto animal de devorar a una presa nocturna, no cabía duda que los instintos provocaban que el chico se comportara como una verdadera bestia. Se acercó lo suficiente y en ese momento mordía su muñeca derecha dejando caer dos hilos de sangre.

-¡Tu!—la chica comenzaba a querer gritar pero el vampiro fue mas rápido colocándole su muñeca en la boca.

Inmediatamente las gotas de sangre vampirica comenzaban a confundirse con el torrente sanguíneo para poder hacer su respectivo trabajo. Mientras la joven rubia forcejeaba con todas las fuerzas que le quedaban el pelinegro la sometia para que no hiciese ningun ruido extraño que pudiera llamar la atención de los policías. No le costaba trabajo matarla, romperle el cuello como era su costumbre, hacer de ella incluso una vampiresa despues de que consumiera su sangre, pero sencillamente y por alguna razón solo deseaba borrar su huella en Londres, tendría que ser mas precavido con las presas que elegía para alimentarse.

-Escuchame bien—Damon fijaba sus ojos aguamarina en los de la chica para poder glamurizarla. -Nunca me has visto, tan solo diras que te quedaste dormida y que no sabes que fue lo que te atacó, ¿Quedó claro?—La tomaba de los hombros mientras que la joven rubia todavía despeinada y bastante sucia asentía lentamente. El trabajo ahora estaba hecho, tan solo esperaba que los policías no fueran parte de un consejo antivampirico que pudiese delatarlo.

Hermione negaba con la cabeza, no podía creer que tales cosas sucedieran en Londres abiertamente y que el ministerio no se hubiera molestado en indagar antes esperando que la primera victima cayera para que por fin tomaran en serio su trabajo. Harry se pasaba los dedos por su cabellera negra despues de mostrarle las fotografías de la chica con el cuello mordido. La castaña se percataba que un par de orificios se hacían presentes cerca de la vena carótida.

-No lo creo, no puede ser cierto Harry, ¿Vampiros en Londres?, ¿No estaban bajo el control del ministerio?, wow, cada dia me sorprenden mas lo competentes que pueden llegar a ser, no me lo tomes a mal, no lo digo por ti, sino por que esto debieron haberlo previsto desde la segunda guerra.- Declaraba la castaña mirando claramente las fotografías.

-Esto es nuevo, de hecho otra victima se presentó cerca del canal principal, creo que este vampiro no elige un lugar o radio cercano para cazar- Respondía Harry observando que los policías llegaban al lugar para despues tomar sus vehículos y salir, despues de todo tenían que formular sus investigaciones para dar un seguimiento.

-Sabes Harry, ahora que lo pienso, en Nueva York paso algo similar con unas de mis vecinas—La castaña tomaba del brazo a su amigo para alejarlo de la escena y poder contarle todo lo sucedido.

-¿Hay mas vampiros en Norteamerica?—

-Todo apunta a que si, lo raro del asunto es que aquel vampiro no me ataco a mi sino solo a ella, y por algun motivo, creo que estamos hablando de las mismas marcas—

-¿Eso como lo sabes?, podría tratarse de un vampiro diferente.

-No lo se Harry, ahora que veo las fotografías las marcas me parecen casi idénticas, no tengo las de mi vecina pero creo que mañana llamare a su esposo para pedirle algunas, de esa forma saldremos de dudas.

Ambos se miraban el uno al otro, en cierta parte habían extrañado tener una aventura juntos, tan solo faltaba Ron Weasley para completar el equipo, sin embargo, confiarle algo tan importante a el seria equivalente a que toda su familia se enterara. Harry no deseaba que su futura esposa se alarmara al comprobar existencia vampirica en los alrededores.

-Juro que si lo encuentro, y no se por que Harry pero siento que es el mismo individuo—daba un largo suspiro- Lo matare con mis propias manos.

-¿Quieres ver a la chica y comprobar por ti misma?

-¿La chica?

-Si, esta atrás de la entrada donde también acordonaron la zona, asi podremos ver las marcas y verificar si no hay alguna huella que pueda delatar a ese parasito.

La castaña asentía y ambos se dirigían al lugar donde la ambulancia pudiera encontrarse, mientras caminaban, Hermione pudo sentir que estaba de nueva cuenta en sus épocas colegiales, cuando en lugar de estudiar, preocuparse por asuntos vanales tenían que protegerse de futuros ataques por parte de un mago tenebroso. Doblaron por la esquina y Hermione se sorprendió al ver a Damon en la misma area.

-¿Qué esta haciendo ahí Damon?—Preguntaba Hermione y Harry tan solo alzaba los hombros.

El pelinegro habia sentido su presencia, los habia escuchado platicar gracias a su oído desarrollado y caía a la cuenta que la castaña era demasiado suspicaz, deductiva y demasiado inteligente para ser solo una joven que se dedicaba al negocio de la publicidad. No podía dejar que se vieran, pues en la noche anterior se tanto la rubia como ella cruzaron palabras en la barra, también los habia visto alejarse juntos a otra area y eso levantaría mas que sospechas. Tendria que hacer algo si no deseaba delatarse y que efectivamente ella misma le clavara una estaca.

-Tendran que llevarla a un hospital, ella perdió demasiada sangre, aquel cabronazo casi la dejaba seca—Puntualizaba Harry algo apresurado mirando el reloj.

-No te preocupes, Ginny entenderá que estuviste aquí por trabajo, creeme que sabe que casarse con un auror es igual a hacerlo con sus criminales y magos tenebrosos—Hermione soltaba una risotada.

-Hermione Granger, como siempre tan adelantada a las cosas ¿No es asi?—

-Me declaro culpable de todos los cargos, mas no de tus peleas con Ginny Weasley.

Damon no tenia tiempo asi que tan solo miraba la ambulancia observando que todavía la chica rubia se acariciaba el cuello deseando salir lo antes posible, probablemente no le gustaba la idea de ir a un hospital y decirle a sus padres que paso la noche en un club nocturno. No habia escapatoria, ahora se habia delatado considerablemente; quizá no debió haber aceptado el trato con aquella castaña que posteriormente resultaba una de las brujas mas inteligentes de todo Londres, y no solo eso, sino que contaba con amigos que podrían respaldarla y pulverizarlo.

-Hermione ya encontré el auto, esta de aquel lado—Damon se adelantaba a zancadas rebasando la ambulancia para poder distraerlos, mientras tanto Harry le habia pasado de largo y contemplaba claramente que no habia escapatoria.

-Harry espera, no hay prisa—Le imperaba la castaña mirando el automóvil que habían rentado justo a unos metros de la ambulancia.

-Me encontré uno policías y me dijeron que el auto no entra en el peritaje por que todo se sucito dentro del club, asi que te sugiero que nos vayamos antes de que los soldaditos cambien de idea—El pelinegro tomaba del brazo a Hermione pero ella se soltaba inmediatamente.

-Que te pasa Hermione—

-Debo ver algo, despues de eso nos iremos, llevaremos a Harry al golf despues de esto, por favor quedate aquí.

-Pero..

-No tardare mucho, solo quiero comprobar algo.

Damon no encontraba la manera de hacerla desistir de esa idea, ahora comprobaba su terquedad, su ímpetu y sus ganas de llegar al fondo de las cosas. Lo habia comprobado un poco cuando casi drenaba a su primer victima. "No quiero matarte Hermione, no a ti, si llegas a saber que soy un vampiro tendre que aniquilarte". Damon pensaba para si mismo deseando no llegar a ese punto, pues ante todo se encontraba su supervivencia antes que una cara bonita.

-Como quieras, estare en el auto para comenzar a moverlo.

El pelinegro estaba de espaldas, tan solo esperaba que la castaña la observara, se diera cuenta de los orificios en su cuello para despues hacerle un mar de preguntas al respecto; después de todo la habia visto alejarse de la barra junto a el, lo que lo convertía en el principal sospechoso del ataque. Apretaba las manos, no sabia si al darse cuenta de la verdad le rompería el cuello a ambos, escondería los cuerpos y con lagrimas en los ojos se obligaría a si mismo a apagar el interruptor de sus sentimientos. No le agradaba la idea de matar a Hermione, quizá dudaría, probablemente el camino mas correcto era hipnotizarla pero eso equivaldría a matar a Harry antes de cualquier cosa, aunque eso significara romper el contrato, tener su dinero y olvidarse de ella para siempre.

Ambas alternativas eran aterradoras, asi que debido a la tensión sus ojos se tornaron negros, las venas comenzaban a marcar sus ojos mostrando el lado vampirico mas aterrador. No habia escapatoria, se habia echado de cabeza, el mismo habia cavado su propia tumba y tallado su estaca.

-Harry ¿Dónde esta esa chica?—Al mencionar aquello Damon se sorpendía, estaba seguro que ella continuaba sentada en la camilla, no podía haberse ido, simplemente se habia hecho notar entre los escombros o la basura.

-No lo se, estaba hace un momento aquí.—Declaraba el pelinegro con la cicatriz.

-¿Damon tu no viste a una chica que estaba en esta ambulancia?—Preguntaba Hermione y en ese instante el pelinegro vampiro se relajaba mostrando de nuevo su tranquilo rostro. Esbozaba una sonrisa para despues acercarse a ella.

-Si, pero dijo que se sentía mejor y que deseaba irse a su casa, supongo que no le gustaban los hospitales.

-¿Pero no la retuviste?—Volvio a preguntar ella.

-No tenia que hacerlo, no soy policía, o paramédico, solo venía por el auto, además ¿No crees que me hubieran culpado de atacarla?, vaya que no ves las noticas amorcito—Damon se acercaba abrazando la cintura de la chica misma que se soprendia un poco por aquel acto, sin embargo recordaba que estaba actuando enfrente de su amigo pelinegro, despues de todo, tenia que seguir con aquel trato.

-Supongo que despues resolveré esto, pero te enviaré lo que te dije por correo electrónico Hermione—Harry tocaba su mentón algo extrañado, pues estaba completamente seguro que la rubia seguía en esa ambulancia.

-Hora de irnos, el golf no espera—Damon señalaba su reloj para indicar la hora, y posteriormente la castaña tomaba a su amigo del brazo negando lentamente con la cabeza.

-Ahora solo debes concentrarte en meter unos cuantos hoyos en uno Harry.—

-Creeme que lo hara en su luna de miel—El pelinegro vampiro guiñaba un ojo hablando en un claro doble sentido.

-Damon!

-¿Qué?—

-Solo subamos al auto—La castaña negaba con la cabeza metiéndose en el lado del copiloto espreando irse de ese lugar.

Harry se acercaba al hombre de ojos aguamarina para poder hablar por lo bajo.

-Ya he metido un par de hoyos Damon, Ginny adora lo que hago con la varita, pero no le digas a Hermione, ya sabes… cosa de hombres—

-Wow, alguien se esta comiendo el banquete antes de la celebración he, bien por ti viejo—Damon le daba un fuerte apretón al chico de cicatriz en forma de rayo cayendo a la cuenta que comenzaba a caerle demasiado bien.

Agradecia las circunstancias de no tener que matarlo.

Mientras tanto, alguien por detrás de la ambulancia sonreía con completa sorna, podía observar un automóvil plateado moverse de la calle para tomar el acceso al trafico que los conduciría seguramente a algun lugar. No paraba de esbozar su sonrisa, se habia anotado un triunfo a su extensa lista.

Por otro lado una chica rubia estaba atada de pies y manos completamente amordazada, se trataba de la misma que fue atacada en el club la noche anterior por Damon Salvatore. Forcejeaba con todas las fuerzas que tenia pero todo era completamente inútil, estaba mirando a quien la habia sacado de la ambulancia. Pudo observar que la silueta se acercaba lentamente haciendo sonar unos tacones de aguja que podían atravesar los ojos de cualquiera que estuviera a su paso.

-Shh—Se colocaba un dedo en los labios. -Callada te ves mas linda, incluso Ariel la sirenita tuvo que sacrificar su voz para obtener al príncipe—Daba un largo suspiro para despues recargarse en la portezuela de la ambulancia.

-Te he encontrado Damon.—Daba una ultima sonrisa de descaro.