Capítulo 5 - Edward POV
El agua de la regadera bajaba helada, había olvidado mandar arreglar el calentador y ahora estaba sufriendo las consecuencias pero de algo servía, estaría despierto en unos cuantos minutos, ya me tomaría después alguna pastilla para no pescar un resfriado. Terminé de bañarme y me envolví en una toalla cuando Emmet entró al baño -Edward, ¿en dónde dormiré? iré metiendo mis cosas a tu sala- lo dijo apoyándose en el marco de la puerta -No quiero tu desorden en mi casa, hablaremos con mamá para que adapte la casa para ti también- sonrió nuevamente victorioso y salió tarareando una canción que no conocía.
Había decidido vivir con Emmet, podría ser que las cosas cambiaran con su compañía o que tenerlo cerca de mi me hiciera olvidar un poco el pasado. Emmet tenía la fama de ser desordenado y nada rutinario, tendría que hablar seriamente con él sobre las reglas de casa además de hablar con mi mamá, ella era una decoradora de interiores que estaría más que encantada de ayudar a adaptar la casa a sus necesidades pero cubriendo las mías.
Desayunamos con el ruido de los noticieros, la señora que hacía la comida había llegado temprano y a primera hora del día Emmet había hecho de las suyas dándole una lista de sus comidas preferidas y advirtiéndole que él era la persona que más comía en el mundo, yo sólo sonreía, parecía un niño con juguetes nuevos. -Emmet hoy no estaré todo el día, tengo asuntos que atender en la escuela y en el hospital, ¿tú harás algo?- pregunté, no quería tenerlo en la casa tanto tiempo solo, tenía miedo de que hiciera destrozos -Iré a la empresa- se comió de un sólo bocado un gran pedazo de pan -Emmet llama a mamá y dile que en la noche iremos a verla- volvió a devorarse otro pedazo, parece que gastaremos más en comida que en otras cosas -Yo la llamo y si quieres te espero para que cenemos allá- él sólo pensaba en comer -Está bien, cenaremos allá- me reí y recogí mis platos para llevarlos al lavabo de la cocina. -Nos vemos Em- me despedí de mi hermano -Adiós hermanito- sonó infantil. Nunca cambiaría ese niño.
Las calles de Nueva York eran frías, puse la calefacción de mi auto, iría primero a la escuela. Ayer recibí un correo de Seth donde me informaba que la Academia de Ballet Joffrey-Swan nos contrataba para tocar en un evento de las fechas Navideñas y además ensayaríamos con ellos un par de veces a la semana. La paga iba ser muy buena, el dueño de la Academia, Frederick Swan, ofrecía una buena cantidad de dinero por las horas ensayadas pero también explicaba que yo tenía que tocar en el festival porque según fuentes cercanas a él, yo era un músico con una virtud impresionante, somos famosos Edward mi mente se enorgulleció de eso. Iba aceptar, algo me decía que me haría olvidar un poco mis recuerdos y absorber mi tiempo tocando.
Bajé del auto corriendo, tenía el tiempo contado y sólo pasaba para hablar con Seth y releer el contrato, por si ocurrían problemas financieros no nos agarraran desprevenidos. -Buenos días- entré saludando a la gente que estaba en el patio, -Buenos días Edward, que bueno es verte- me saludaron algunos maestros, les sonreí e hice un ademán de saludo con la mano. Entré a la recepción, saludé algunos padres de familia que hablaban sobre los nuevos horarios de clases y subí directo a la oficina de Seth. Estaba abierta y tenía un CD de música clásica, -Hola Seth, buenos días- chocamos nuestras manos -Buenos días, milagro verte hermano- me senté en un cómodo sillón que tenía frente a su escritorio -Hermano hemos tenido fuertes ingresos económicos, si seguimos así nos haremos más millonarios- Seth siempre mantenía todo en orden, me informaba de los asuntos pendientes y los gastos o ingresos que teníamos, era una persona excelente, -Me alegra Seth, toma lo que quieras y date unas buenas vacaciones, deja a cargo alguno de los maestros de confianza- me sonrió como niño chiquito -Te tomaré la palabra pero ahora no, ¿leíste lo que te envié?- sacó un sobre con papeles, que supuse era el contrato del Sr. Frederick Swan -Sí, es buena idea, lo leí todo, parece que hiciste buen negocio- me entregó el sobre -Pues yo no lo hice, el señor estuvo dispuesto a pagar lo que quisiéramos y se veía muy...- dejó la frase incompleta y lo miré divertido -era muy exigente, primero fue muy grosero con una chica, wow, esa chica, es preciosa Edward, la hubieras visto, tenía unos ojos chocolate que enamoran- me reí con ganas, Seth siempre se expresaba de las chicas de una manera angelical, de echo, siempre trataba de presentarme a varias chicas pero yo no estaba en posición de salir con alguien, -La harás tu novia, seguro- afirmé -No Cullen, parece que la tienen muy controlada aunque la verdad se sonrojaba muy bonito- en vez de hablar del negocio, hablábamos de la chica -Bien, luego me cuentas de la chica, y ¿ahora qué tenemos que hacer?- contesté mirando los papeles, las cláusulas que sabía de memoria y las fechas especificadas para prestar nuestros servicios, sólo faltaba mi firma -¿Qué te parece? Hoy tenemos que ir- ¿tenemos? no podía ir -Seth todo está perfecto pero hoy no podré acompañarte, ayer no fui al hospital y tengo muchas cosas que hacer además Emmet vive conmigo- le dije cansado y ganándome unos ojos de sorpresa -¿Tu hermano?- seguía mirando sorprendido -Si, el mismo, hizo un show afuera de mi casa y ahora vive conmigo- se rió sonoramente -No te rías Seth, ésto duele- dejó de reírse pero no borró su sonrisa -Pues suerte con éso- tomé una pluma de su escritorio y firmé en las hojas donde debía hacerlo, -Bueno hermano, tengo que irme, avísame como está todo en la Academia y al rato regresó a dar clases- se levantó y me dio unas palmaditas en el hombro -Nos vemos al rato-.
El hospital estaba tranquilo, mi horario de consulta normal era de 9:00 am. a 5:30pm. con una hora de comida intermedia, dependiendo de los casos podría tener alguna que otra cirugía o sólo citas para determinar cada malestar en los pacientes. El día estuvo ajetreado, por el día de ayer se me juntaron muchas citas y algunos pacientes se enojaban por no avisarles de mi día libre. Me caracterizaba por ser preciso, real y consiente, siempre decía la verdad y ofrecía todo tipo de alternativas para su problema. Antes de las 5:00 de la tarde recibí un mensaje de Emmet:
Edward, mamá nos espera cuando acabes tu clase,
no llegues tarde. (:
-Emmet Cullen
No lo había olvidado, quise contestarle pero el paciente con problema de pulmones me miraba con molestia. El tiempo faltante pasó lento pero me entretuve, no había rastro de algún recuerdo, mi mente estaba concentrada en otras cosas menos en ellos. Antes de acabar mi jornada llamé a mi secretaria Ángela, una chica profesional, acababa de graduarse y era eficaz. -Ángela, ¿puedes venir?- le dije por el intercomunicador, en dos minutos la tuve parada frente a mi escritorio, -Buenos tardes doctor Cullen- me fascinaba oír "doctor Cullen" -Buenas tardes Ángela, quisiera saber cuántas citas tengo mañana porque cambiaré un poco mis horarios- ella revisó su agenda -Tiene 10 citas doctor pero algunos me pidieron cambiar la cita del día ayer para mañana- parecía que iba ser complicado tener tres trabajos a la vez -En total, ¿cuántas citas tengo?- necesita saber el número exacto para poder acoplar las consultas, la clase de piano y los ensayos con la dichosa Academia, -son 15 en total, ¿quiere que cancele alguna?- yo nunca cancelaba las citas de mis pacientes -No para nada, sólo trata de recorrerlas más temprano y mantén mi horario desocupado antes de las 3 de la tarde- asintió con la cabeza y garabateó en la agenda -Nos vemos Ángela, iré a comer, ¿ya lo hiciste tú?- nuestra relación era profesional pero tenía un leve afecto de amistad hacia ella -Gracias doctor pero hoy no puedo acompañarlo- me dijo apenada -No hay problema Ángela, otro día- pasé a su lado y abrí la puerta para que saliéramos del consultorio -Nos vemos mañana- me despedí de ella -Nos vemos doctor Cullen- respondió.
Comí en el restaurant de la calle de enfrente al hospital, asistía ahí siempre, por lo que los meseros ya sabían lo que pedía y donde quería sentarme. Mi comida fue rápida, tenía que llegar a la escuela y tener todo preparado para los chicos.
Estacioné mi auto en el lugar reservado para mi con un anuncio, Profesor Edward Cullen, crucé el patio hacia el edificio de salones, el mío se encontraba en la parte de arriba. Hoy empezaríamos la clase con un video de pianistas famosos, seguía tratando de meterles en sus pequeñas cabecitas lo que era tocar uno y como la gente disfrutaba de ellos. Pasé el tiempo restante acomodando el cañón y la computadora, esperando a los chicos. La clase fue divertida, sus preguntas eran la mejor parte, preguntaban lo más sencillo hasta lo más complicado, morían por aprender a tocar alguna pieza pero también entendían mi manera de enseñarles. Terminé la clase contento, despedí a todos los chicos pero mi mente me jugó una mala, otra vez, el nuestro hubiera sido gran pianista, ¿lo imaginas Edward? con todas mi fuerzas borré eso y guardé todo, ahora enojado.
Llegué a casa de mis padres un poco más calmado, el áurea de ese lugar me mantenía tranquilo pero también me hacía recordar. Estacioné mi auto a lado del Jeep de Emmet. Entré y todo estaba en calma, -Mamá, Emmet- hablé un poco fuerte, se oía el puro eco de mi voz, podría ser que estuvieran en su estudio, subí las escaleras de dos en dos. El pasillo de la derecha conducía a las habitaciones de mis hermanos y la mía, el pasillo de la izquierda era para la habitación de mis papás y algunos otros salones de la casa: como la biblioteca, el estudio de mamá, la oficina de papá, mi cuarto de música, la sala de té. Pasé por todas las puertas hasta el estudio, y sí, ahí estaba mi mamá, Emmet y Alice. -Hola- saludé parado afuera de la habitación, mi madre me sonrió -Pasa hijo, ven- entré y pensé que Alice correría a colgarse de mi cuello pero me vio, agachó su cabeza y salió del cuarto sin decir una palabra, ¿qué le hiciste al duende? me sorprendí ver esa actitud, ella no era así -No te preocupes Edward, no pasa nada- recibí un beso de mi madre en mi mejilla -¿Qué pasó?- pregunté consternado -No viniste a la fiesta- contestó un Emmet serio, -Emmet shhh, no pasa nada corazón- me acarició mi hombro y Emmet bufó molesto.
La tarde-noche pasó volando, entre la ideas de mamá para mi departamento y las ideas de Emmet, yo me concentré en pedir que todo fuera de color neutro pero mi hermano quería un "poco" de luz para él. Al final de discutir tanto, mi madre nos dijo que haría algo que a ambos nos gustara. Sonrió toda la noche e inclusive la cena a la que no bajó Alice. -Debes hablar con ella- me susurró Em cuando lavábamos los platos que habíamos usado -Mmm si pero ahora no, debe estar muy enojada- en ese instante entró ella y la saludamos -Hola- sólo nos respondió el saludo y el teléfono sonó -Yo contestó- dijo Emmet corriendo hacia el teléfono de la cocina -Bella que bueno es escucharte, ¿me buscabas a mi o al duende?- contestó al teléfono muy feliz -Justo está aquí, nos vemos Bells y promete que vendrás a mi casa pronto- lo vi escuchar atento -Ten Alice, es Bella- a mi hermana se el iluminó la cara y contestó -¿Bella? ¿estás llorando?- su cara cambió cuando escuchó a la tal Bella hablar -Oh, ahorita mismo voy por ti- parecía que había problemas con la chica que hablaban -¿Quién es Bella?- pregunté a Emmet -Mi futura novia- dijo muy sonriente -Ah, ¿la conozco?- tenía curiosidad -No, no tienes el gusto- se alejó de mi hasta dirigirse a Alice que corría escaleras arriba gritando el nombre de mi mamá. Me quedé parado, no me necesitaban y no iría corriendo tras de ellos, seguro era algún problema de Alice y quería ayuda de ellos, no mía.
Parecía que se habían esfumado como el humo hasta que bajó Emmet con cara de tristeza -¿Qué pasó?- pregunté -La amiga de Alice, Bella, parece que tuvo problemas con su tío y estaba mal, Alice quería ir por ella pero era hacer misión imposible- esa tal Bella era muy cercana a la familia, todos la conocían menos yo -Ojalá esté bien- fue lo único que dije -Ojalá- suspiró Em, demasiado triste para como era él. -Ya hay que irnos a dormir, muero de sueño- el asintió y yo subí a despedirme de mi madre.
El camino fue silencio, subimos en absoluto silencio por el ascensor. Mañana sería otro día igual de ocupado o peor.
¿Qué les parece? Le aseguro que el próximo capítulo Bella y Edward ya se conocen y es BPOV.
