Con todo mi cariño para Aomine Daiki
MUÉRDAGO
Momoi/Kuroko
25 de diciembre. Tokio.
Casa de la familia Momoi.
El barullo en la planta baja es sorprendente. Seguramente, entre su madre y su tía intentan poner en orden la cocina. Las carcajadas alegres de los niños y el corretear de éstos mismos hacen cimbrar toda la casa.
Sonríe. Es esa amenidad, la que sólo puede saborear en épocas decembrinas. Remueve por décima vez ese flequillo cereza que no se deja peinar. Bufa con exasperación. Lo deja pasar y mejor se dedica a enrollar debidamente la bufanda roja que ha tejido su abuela.
Una vez ha quedado como le parece, luce bien, echa un vistazo al móvil. Faltan tan sólo cinco minutos para que la persona a la que espera con tanta ansiedad llegue. Y antes de cerrarlo, el aparato vibra, avisando tiene un nuevo mensaje. De parte de Daiki.
No metas la pata. Feliz navidad y todo eso.
Una carcajada baila en su garganta. Típico de su mejor amigo.
Ni que fuera tú. Gracias. Feliz Navidad también Dai-chan :)
Responde. Lo hecha en el abrigo y baja las escaleras, con prisa.
— Pensé que tardarías otro tanto, Satsu-chan. — comenta su madre, al verle.
— ¿Te ayudo en algo, mamá?— pregunta, haciendo caso omiso a lo dicho anteriormente por la mujer.
— Tal vez a poner los últimos regalos bajo el árbol, cariño. — sugiere su tía.
— Perfecto.
Se mueve hacia la sala. Sus primitos se han entretenido frente a la chimenea mientras la abuela les relata una historia navideña. Pone el último obsequio en su lugar, enciende las luces multicolores, y los moños resaltan en conjunto con las esferas.
A través de la ventana aprecia que la nieve ha comenzado a caer, de nuevo. Y se preocupa. Medita sobre si hacerle una llamada o simplemente seguir esperando.
El timbre suena y oye a su madre pedirle que atienda.
Se pone de pie y a trompicones llega hasta la puerta. A través de sus vitrales, distingue una cabellera celeste. Esa que tanto le gusta. Alarga la mano para girar la manija, pero le han ganado.
Lo siguiente que siente es su espalda contra el piso y los dulces labios de Tetsu sobre los suyos.
Esos azulinos ojos chocan con sus rosáceos orbes. En ellos se aprecian el amor y la ternura que Kuroko siempre le dedica. Él sonríe y ella le imita, sin abandonar el beso.
— ¡FELIZ NAVIDAD! — exclama su madre detrás de ellos y su padre en la entrada. Sus primos señalando hacia arriba. Cada uno risueño y cómplice.
Levantan la vista y encuentran el medio para lograr la travesura. Una ramilla de muérdago pende del techo.
Satsuki se ríe a carcajadas. Su familia sí que se la ha jugado. Atrapa el menudo cuerpo de la peliceleste en un fuerte abrazo. Y le llena de besos pequeñitos el cabello.
En cambio, Tetsuya amplía su sonrisa y se acurruca en el amplio y cálido pecho del pelirrosa.
— Feliz Navidad, Momoi-san. — le susurra al oído una vez se ha abrazado a su cuello.
— Te quiero, Tetsu-chan. — responde él.
Sí. Momoi Satsuki ama la época decembrina. Pero la ama todavía más si en la entrada de su hogar se atraviesa su pequeña novia de preciosos ojos azules y el oportuno muérdago.
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¡La segunda historia! :3 ¡Espero haya sido de tu agrado! :)
Con ésta pareja no soy muy buena, pero me gusta al menos hacer el intento. Espero tu opinión.
¡Feliz no Navidad y casi Año Nuevo!
Mil besos.
Rizel Holmes~
