Nos vemos de nuevo :D
En primer lugar, me gustaría agradecer a Alligator-DeathEnd y a Koriana-123 que siguieran mi pequeña historia ^^ ¡En serio, estas personitas me han hecho la chica más feliz del mundo en un solo día! Y como lo prometido es deuda, aquí les dejo el segundo capítulo.
Disclaimer: Naruto no me pertenece y todo eso.
¡Espero que les guste!
Ese pequeño incidente dio lugar a un silencio sepulcral entre ellos. Los segundos pasaban y ninguno se movía. Pain tenía el brazo engarrotado y debido a eso, le era imposible bajar el puño. Por otra parte, Deidara lo miraba con los ojos muy abiertos, también sin moverse. Su cara estaba totalmente roja. No duró mucho estando estático, y cayó de espaldas al suelo. Sus ojitos seguían tan abiertos como antes y miraban hacia el techo. Al poco rato, Hidan rompió el silencio.
-¡La rubia queda K.O con el arma secreta de Pain; la toalla que se cae al levantar el brazo! ¡Ding, ding! ¡Fin del primer asalto!-gritó agitando los brazos en el aire.
Al contrario que Konan y el jashinista, los demás que quedaban de pie tapaban sus ojos con las manos, o simplemente se daban la vuelta para no tener que ver las intimidades de su líder.
En un rápido movimiento, la peli-azul cogió la toalla y se la ató al líder con mucha fuerza.
-¡Ay! ¡Konan, que me dejas sin caderas!-se quejó. Ella en cambio, no dijo palabra alguna, estaba tan roja como el rubio que yacía atontado en el suelo.
En el momento de separarse un poco de Pain, "Tobi" apareció por donde antes se había ido.
-¡Yiiii! ¡Están todos aquí!-chilló, lo cual Deidara solo atinó a ponerse peor, y a hacer soniditos agudos casi imperceptibles. Cuando Tobi llegó a donde los demás, pudo divisar a su rubio sempai en el suelo.-¡AAAAH! ¡SEMPAI! ¡¿QUÉ LE PASÓ?!-se puso a gritar como loco y a correr en círculos. Y de pronto paró en seco.- ¡Tobi sabe lo que tiene que hacer! Lo leyó en un cuento; cuando la hermosa princesa duerme, hay que darle un beso para despertarla.-los demás se quedaron con cara de WTF. Mientras, Deidara no escuchaba más que susurros cuando en realidad eran gritos por parte del chico de la máscara.
Tobi se acercó con rapidez y se arrodilló.-¡Oh! Hermosa princesa, el beso de un buen chico le hará despertar de su sueño eterno, para así vivir felices comiendo perdices.-y cuando ya estuvo por retirar un poco la máscara y acercarse al rostro del otro, alguien lo jaló de la capa y lo aventó contra la pared del pasillo.
-¡No vuelvas a hacer eso!-un muy enfadado pelirrojo estaba a punto de ir a rematar al sujeto de la máscara naranja. Pero la voz del albino lo detuvo.
-Pues eso. Yo me llevo a la rubia a la sala, a ver si reacciona.-dicho eso, se colocó entre las piernas del oji-azul, dándole la espalda. Las levanto y agarró con ambas manos los tobillos de este y se lo llevó arrastrando por el pasillo (en plan "buey que tira de un carruaje"), mientras Deidara volvía a hacer sonidos extraños similares a pequeños llantos, seguidos por el Uchiha menor, quien ya no quería saber nada de lo que hubiera pasado ahí.
-Eso ha sido…-Kisame no sabía ni como seguir hablando.
-¡Joder!...-se rio Kakuzu.
-Ah.-suspiró Konan.-Voy con ellos.-y dicho eso, se encaminó hacia la sala.
El buen chico seguía sentado en el suelo y miraba con curiosidad toda la escena. Se ve que me he perdido algo, y debió de ser muy bueno. ¡Agh! Yo y mi mala suerte.-Tobi no sabe que ha pasado. ¿Podría alguien iluminar a Tobi?
-¡Je! Tobi, el líder le ha mostrado a Deidara toda parte de su ser.-respondió Kakuzu, intentando ser delicado en cuanto a sus palabras.
De alguna manera, a Sasori no le había hecho nada de gracia la aclaración de Kakuzu, y mucho menos lo que Tobi había intentado hacer. Sentía unas ganas enormes de lanzarse contra cualquiera, y eso no pasó desapercibido por Pain, a lo que cambió de tema.
-Sasori, según tú, no tienes necesidades de este tipo, ¿Qué haces aquí?
-Ya sé que no las tengo, pero me gusta ducharme, ¿sabes? Aunque no tenga las mismas necesidades, yo también puedo quedar sucio si no me lavo constantemente.
-Bien, a mí no me queda más que quitarme la espuma,-señaló su cabello, el cual estaba repleto de esta.-no tardaré mucho.
Más le vale, sabe perfectamente que no me gusta esperar.
En la sala…
Después de que Hidan soltara de golpe las piernas del rubio y cayeran fuertemente al suelo causándole daño, Itachi lo cargó y lo tumbó en el sofá más grande, mientras que Deidara repetía una y otra vez las frases; "Hidan, te voy a matar, hum", "el líder me terminará matando, pero no físicamente, no" y "el inútil de Tobi casi me come la boca, hum". Entre Pain y Tobi lo habían dejado totalmente traumatizado. El rubor era menor, pero aún se notaba bastante.
-Esto es una pesadilla, sí.-susurró.
-Ya Deidara, estate tranquilo, ya pasó todo. Eso espero…-le dijo la sublíder.
O no.-se burló Hidan. Y de nuevo, volvió a recibir un golpe de Itachi (me parece que a Itachi le ha gustado eso de estar pegando a Hidan ¬¬)
-Bueno, ¿cómo está el asustadizo?-preguntó Kisame, quien entraba a la sala con Kakuzu y Sasori.
-Bien.-respondió el Uchiha con su tono de voz de siempre.
-Eh, Dei, ¿qué te parece si te traigo un poco de leche?-ofreció Konan con una sonrisa dulce.
-Estaría bien, hum.-sonrió de la misma manera. Deidara estaba totalmente despeinado y enrojecido (de nada sirvió tanto tiempo arreglándose) y al presenciar tan adorable acto por parte de su alumno, Sasori se ruborizó un poco.
Konan se levantó de su lado y se dirigió a la cocina.
-¡Ja! Rubia, ¿y cómo calificarías el miembro del líder?
El aludido no supo reaccionar. Y volvió al estado de shock de hace un rato. Solo que esta vez estaba consciente, y comenzó a gritar con los ojos fuertemente cerrados como si lo estuvieran torturando.
Itachi se alarmó ante la reacción del rubio y dio un puñetazo al causante, tirándolo al suelo (se comporta como el hermano mayor que es… Qué irónico).
Konan escuchó el griterío desde la cocina y llegó lo más rápido posible un una botella de leche en la mano.
-¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?! ¡ME VOY UN SEGUNDO A LA COCINA Y YA VUELVE A ESTAR TODO FUERA DE CONTROL!-gritó, logrando que todos los allí presentes se callaran, incluido Deidara. Cuando Konan se enfadaba, se enfadaba muy enserio. Ella los miró unos segundos y se tranquilizó. Se acercó con paso suave al sofá, y ordenó a Deidara que se sentara, ya que podía ahogarse si se tomaba la leche tumbado.
-Gracias, Konan, hum.-le sonrió, tomó la botella en sus manos y se dispuso a beber un poco.
Justo en ese momento, entró Tobi chillando como siempre. De tal susto, Deidara movió sin querer la botella, se atragantó y empezó a toser, lo que causó que casi toda la leche cayera sobre él, manchándose desde la nariz hasta los pantalones del líquido blanco. Todos los allí presentes vieron esa escena tan "perturbadora". Kisame había caído de espaldas mientras perdía más de un litro de su sangre en un derrame nasal, a Kakuzu se le había manchado un poco la tela que cubría su nariz y su boca, Sasori se tapaba también esas partes para evitar que vieran que había sufrido de lo mismo, pues su mano estaba manchada, Itachi solo se había ruborizado, Konan estaba en una situación similar a la de Sasori, Hidan sonreía a más no poder mientras perdía casi la misma cantidad de sangre que Kisame, y Tobi… él solo se rascaba la cabeza sin saber qué pasaba (mentira, Madara se está desangrando por dentro xD).
Una vez normalizada la respiración del rubio, su semblante cambió a uno asesino.
-¡TOBI, MALDITO! ¡CASI ME AHOGO POR TU CULPA, HUM!-se lanzó contra Tobi, sentándose sobre él, y lo aporreó varias veces contra el suelo.- ¡¿Es que no sabes que cuando alguien está tomando no se puede hacer eso, hum?! ¡Casi muero! ¡Eres un inútil, sí!
-¡Sempai, por favor, tranquilícese! Tobi no quería hacerlo. Fue un accidente.-lloriqueaba mientras era goleado por su compañero.
-¡Desgraciado, hum!-le gritó. Cerró los ojos, buscando un poco de paz. Soltó despacio al de la máscara en espiral y se levantó. Para cuando hizo eso, los otros ya estaban recuperados del segundo incidente que ocurría en el día. Sin duda, esto tiene que ser una pesadilla, hum. Sí, es eso. Solo tengo que despertarme, sí.- ¡Hidan, hum!
-¿Q-qué?-tartamudeó por culpa de la risa de antes.
-Préstame tu guadaña.-ordenó.
-¡¿Ah?! ¡Ni loco! La guadaña solo puedo usarla yo, y únicamente para hacer rituales.
-Entonces que sea la lanza, hum.
-Está bien, pero no sé por qué te interesa ahora eso. Si quieres hacerte jashinista solo tienes que pedírmelo y ya. Estaré encantado te transformarte.-sonrió con arrogancia.
-Tsk. Tú dámela, hum.-el rubio ya estaba comenzando a cansarse.
-Mmm… Te la presto si me dices para qué.
-Porque es obvio que esto no es la realidad, y quiero despertarme ya, hum.
-Aaah, si quieres morir no hace falta ni que te molestes en moverte, ya lo hago yo.-y de nuevo, volvió a recibir un golpe, pero esta vez no era de Itachi, sino de Sasori.
-Ya basta. Quiero que te quede claro que aquí nadie va a matar a nadie, Hidan.-dijo Pain, quien ya entraba por la puerta (vestido, claro).
-Era una broma, joder. Aquí nadie tiene una puta pizca de humor.
-Deidara.
-¿Qué, danna, hum?
-Ven conmigo.-Sasori salió de la sala, esperando ser seguido por su discípulo. No se equivocó, a unos pocos pasos el rubio lo seguía.
Llegó a su cuarto, y ofreció a Deidara que entrara. Este no dudó en hacerlo. Observó callado la habitación. Había marionetas sin terminar en algunos rincones, y brazos y piernas de madera colgados en las paredes. Un pequeño escritorio en donde reposaban unos planos.
-¡Wow, qué *grima*!
-¿Has dicho algo?-preguntó molesto.
-¡No, nada, hum!
El pelirrojo lo miró con recelo, y suspiró.
-Hoy estás peor que otros días, tus locuras se están pasando de anormales.
-¿Me está llamando anormal, hum?
-Sí.-contestó sin una pizca de sentimiento.
-Bah.-frunció el ceño, y se fue a sentar en la cama de su maestro.
-No te sientes.-ordenó.
-¿Por qué? ¿Acaso piensa tenerme aquí de pie todo el día, hum?
-No, pero tampoco quiero que manches la cama. Recuerda que te acabas de bañar con leche hace un momento.-sus mejillas se enrojecieron un poco, al igual que las del rubio. Hubo un corto silencio entre ellos.-Quítate la ropa.
El rubio solo atinó a ponerse más rojo todavía. Comprendía por qué se lo pedía, pero le daba muchísima vergüenza hacerlo delante de él. Sasori supo interpretar eso, y salió del cuarto. Una vez fuera, suspiró con pesadez. Como le hubiera gustado estar presenciando lo que le había mandado. Ya acepté esto, no sé cuál es el problema ahora. Se dirigió a la habitación de Deidara, abrió la puerta, cogió la capa de Akatsuki y salió cerrando la puerta tras de sí.
Entró en su habitación y cerró. Al darse la vuelta vio lo que algunas veces había soñado. Ahí estaba su alumno, de espaldas a él, peinándose con unos movimientos bastante sensuales (según el pervertido de Sasori ¬¬), y con solo unos bóxer. Pero aun así, el pelirrojo no podía dejarse descubrir, sería una completa vergüenza. Por lo que le lanzó la capa (ahora parece fantasma xD).
-¡Ey, hum!-se quejó, quitándosela de la cabeza.
-Póntela.
Deidara acató sin rechistar la orden.
-Danna, hum.
-¿Qué?
-¿Por qué me está ayudando, hum?-terminó de meter el brazo que faltaba en la manga.
-Porque como tu maestro, estoy obligado a que estés en buen estado.
Así que… Lo hace por obligación, hum… Deidara miró melancólico a Sasori. En parte, esas palabras le habían hecho daño.
-Pues… no tiene por qué hacerlo, hum.-respondió con voz seca.
-¿A qué te refieres, mocoso?
Deidara cerró los ojos, y con paso directo se encaminó hacía la puerta.-Olvídelo.-fue a tomar el pomo de la puerta, pero una mano fría lo detuvo, y tiró de él, obligándolo a voltearse. Nada más hacerlo, los brazos de su maestro envolvían su menudo cuerpo en un cálido abrazo. Para él habían sido demasiadas cosas ese día, y estaba totalmente seguro de que antes de que llegara la noche le iba a dar un infarto.
-No lo hago por obligación.-esperó unos segundos a que su alumno se calmara en sus brazos. Una vez lo notó, se separó de él y salió por la puerta, no sin antes dedicarle un "descansa".
El ninja de la Roca se había quedado son palabras, y su mente quedó atascada en un punto profundo, mientras que sentía su cuerpo calentarse. Había un nudo en su garganta y otro en su estómago, se sentía incómodo en cierto modo. Tratando de tranquilizarse, se echó sobre la cama de su maestro y se acostó de lado. El olor natural de Sasori estaba impregnado en ella, y ahora lo estaba también a su cuerpo. Cerró los ojos y respiró con suavidad el aroma, olía a pino; un olor algo dulzón. Pero refrescante. De sus ojos salieron unas diminutas lágrimas, no sabía cómo comportarse delante de él después de lo sucedido.
-¿Y ahora qué, hum?
Hasta aquí, ¿qué les pareció? A mí no me gusta, enserio, lo veo extraño.
Tuve que parar de escribir varias veces, a mis padres no les gusta que escriba porque no sé qué y bla bla bla… Mis padres son raros.
Espero que al menos les haya gustado un poco.
Sayoo!
