¡Hola! Nos leemos de nuevo.
En primer lugar, diré que ya un par de personas intentan "desenmascarar" a mi monstruo xD pues lo único que diré es que ni siquiera yo he pensado aún en su identidad así que puede pasar cualquier cosa.
Advertencia: LEMON, si crees tener una mente más o menos madura bien, y si no… sigue leyendo hasta llegar a esa parte y espera al siguiente capítulo.
Ambos ninjas renegados corrieron en dirección a la guarida. Por alguna extraña razón Hidan estaba nervioso. No eran más que unos cuantos ninjas muertos, ¿y qué si no los habían matado físicamente? Podría haber sido un genjutsu normal y corriente. Intentó convencerse de que era eso. Mientras, a Deidara este caso no le importaba tanto, solo iría a informar de él y se olvidaría para siempre de eso. Porque para él no era más que una tontería.
Entraron a la cueva y empezaron a buscar al líder en el salón, último lugar donde lo habían visto.
-Debe de estar en su despacho, hum.-dicho eso, los dos corrieron hacia allí, y entraron a él provocando un alboroto.
-¡¿Pero qué es esto?! ¡¿No sabéis llamar?!-dijo levantándose de la silla y golpeando la mesa.
-¡Claro que sí, pero es más importante lo que tenemos que decirle!-gritó en el mismo tono Hidan.
-Hablad.-gruñó.
Kisame se adentró a la habitación, buscando con la mirada su objetivo.
-¿Sasori?
-¿Qué es lo que quieres, Kisame?-dijo sin moverse del suelo mientras perfeccionaba una de sus marionetas.
-El líder quiere vernos a todos. Es una reunión, y parece grave.
-Está bien.-se levantó y salió junto con el azulado.
Ya todos estaban reunidos, incluido Zetsu.
-¿Y ahora qué?-bufó Kakuzu.
-¿Es qué líder-sama quiere hacer una fiesta?-interrumpió Tobi. Ante la idea tan estúpida que comentó el de la máscara, Pain se irritó un poco.-Uh, Tobi cree que eso es un no.
-Os he reunido a todos porque hay algo que debemos saber. Hidan y Deidara han encontrado cinco ninjas muertos en las inmediaciones del bosque, estos shinobis no tenían heridas superficiales, y la sangre estaba limpia de cualquier veneno. No existe otra manera de matar a menos que sea a partir de un genjutsu.
-Líder, permítame aclarar, ningún tipo de genjutsu es capaz de matar, solo de dejar inconsciente a la víctima.-comentó Itachi.
-En ese caso, Zetsu pasará a informarnos de algo importante.-se giró.
-En mi misión, fui enterado de un nuevo peligro. Comenzando desde el principio, varios grupos de ninjas han intentado localizarnos e incluso han llegado a acercarse. Como todos sabemos, hay que pasar como mínimo dos noches en el bosque, donde un poco más adentro se encuentra un pequeño claro con una laguna. La gente de las aldeas más cercanas comenta el caso, los pocos que volvieron hacen saber a su gente que hay una criatura con apariencia de mujer en ese claro. Los testigos dicen que justo a medianoche, se escucha su canto, el cual atrae inexplicablemente a todo el que lo oiga, y una vez frente a frente con ella, mata inmediatamente a los que hayan mirado directamente a sus ojos. No hay indicios de que sea alguien humano.-esto último lo dijo un poco más bajo.
-Impresionante.-comentó Konan.
-Bueno, al menos nos ahorra el trabajo de tener que ir a por ellos.-dijo Kakuzu dándose la vuelta dispuesto a marcharse.
-No sabemos si este ser nos atacará o no.-dijo Pain con tono serio.
-¿Y qué? Nos tapamos los ojos y ya.-dijo Kisame encogiéndose de hombros.
-Lo mismo da. Queda totalmente prohibido salir de la guarida en horario nocturno.-dijo Pain con tono autoritario.
Un breve silencio reinó un momento. La mayoría de los integrantes se mostraban impasibles ante esa revelación a excepción de un albino. Nada bueno saldría de eso, y él lo sabía. No era del tipo de hombre que se preocupaba, pero por alguna razón desconocida se sentía realmente incómodo, y en parte, amenazado.
-¡Bah! Paso de estos imbéciles, me voy a mi cuarto.-dicho eso, Hidan se encaminó a su destino y se encerró.
-¿Y a este que le pasa ahora?-intervino Zetsu.
-No lo sé, pero lo he visto raro desde que encontramos los cuerpos, hum.
-Yo creo que simplemente no puede ver morir a alguien si no hay sangre. Es como cuando te vas a lavar, usas agua pero no jabón, y eso deja incompleta la satisfacción.-dijo (el filósofo) Itachi.
Deidara empezó a buscar con la mirada.
-¿Y Sasori no danna, hum?
-Se marchó hace un rato.-contestó Konan.-Y creo que yo también me iré a seguir con mis cosas.
No dejó a la peli-azul terminar su frase, puesto que ya estaba fuera del salón, teniendo como objetivo la habitación de Sasori. Quedó parado unos segundos frente a la puerta, un repentino calor empezó a poseer su cuerpo y con él unas leves náuseas que volvían su estómago del revés. Vacilando un poco, golpeó la puerta. Escuchó un débil "pasa", y con un poco de lentitud tomo la perilla y abrió, ingresando en el cuarto del marionetista, el cual estaba sentado en el escritorio revisando algunos planos de marionetas. Lo miró por unos segundos y cerró la puerta, acercándose un poco más.
-Danna, hum.
-¿Qué es lo que quieres?-dijo sin despegar la vista de su trabajo.
Deidara se sentó en el borde de la cama.
-¿No le preocupa lo que Zetsu ha descubierto, hum?
-¿Por qué debería, mocoso?-ante esto, el rubio frunció el ceño.
-Es de mala educación contestar a las preguntas con otras preguntas, hum.-Sasori lo miró con una ceja alzada.-Me lo dijo usted.-sonrió con superioridad y se cruzó de brazos. El pelirrojo se levantó de su silla, se sentó a un lado del más joven y suspiró con pesadez.
-Es complicado de explicar.-ante esa incoherente respuesta, el artista explosivo soltó una interrogante.-A primera vista no me preocupa lo que haga o deje de hacer esa cosa.-dijo refiriéndose a la nueva criatura como a una cosa.-Pero si nos vemos involucrados de algún modo… sí, puedo estar realmente preocupado, no por lo que me pase a mí a los otros, pero sí por lo que pueda pasar contigo.-pausó un momento para ver la cara de incredulidad en el rostro infantil de su alumno, a lo que sonrió un poco.-Eres el segundo más impulsivo de toda la organización, y por tanto, si nos vemos metidos en una guerra con esa cosa sé que te tirarás sobre ella, y eso te hace vulnerable, un movimiento en falso y podrías morir.-lo miró directamente con melancolía mientras que con una mano acariciaba su mejilla y con la otra le tomaba la mano.
-Danna, hum…-Sasori apretó el agarre en su mano.
-Si mueres antes que yo, nunca te lo perdonaré.-esta vez, su rostro expresaba seriedad. Es ahora o nunca, Sasori, no seas cobarde y dilo. –No podría estar en un mundo en el que tú no existieras, desde que me convertí en marioneta llevo viviendo como una alma en pena… pero eso cambió cuando llegaste, tú iluminaste mi oscuridad, y me devolviste los sentimientos que creí haber perdido.-Deidara estaba que no se lo creía, quería llorar como nunca lo había hecho y descargar toda esa felicidad que lo estaba ahogando. Pero que Sasori lo viera derramando lágrimas aunque fueran de felicidad no estaba en sus planes, mas tampoco podía retenerlas mucho más. En contra de su voluntad, se soltó del reconfortante agarre que el pelirrojo tenía sobre una de sus manos y se tapó la cara con ellas, encogiéndose sobre sus rodillas. Sasori empezó a notar los pequeños espasmos que su alumno tenía, estaba llorando, se alteró al saber que era cierto, pensó los que antes había dicho, buscando algún error en sus palabras y saber que era lo que había provocado que Deidara rompiera en llanto. Él nunca había llorado, o al menos nunca lo había visto de hacerlo, y ahora que lo presenciaba, le era totalmente desgarrador. Sin soportarlo más, tomó sus muñecas, y aparto las manos blancas y húmedas de su alumno, pero en vano fue, ya que este volteó el rostro hacia el otro lado, evitando el contacto visual. Estaba feliz, pero también se sentía realmente avergonzado por no haber podido controlar sus emociones. El pelirrojo puso una mano sobre su hombro, intentando girarlo.-Deidara.-lo llamó.-Deidara, mírame.-consiguió moverlo un poco, pero no lo suficiente como para crear conexión con su mirada. Tomó el mentón del menor, consiguiendo que se volteara, pero bruscamente. El rubio se abalanzó sobre él y escondió el rostro en el pecho de su danna, y con eso le hizo saber. Estaba realmente feliz, y Sasori lo supo en ese momento, porque nadie abrazaría al culpable de un llanto triste. El marionetista rodeó su menudo cuerpo con los brazos, y lo atrajo más hacia él. Acarició los cabellos dorados y los peinó con sus dedos.
-Entonces…-escuchó la voz quebrada de su alumno.- ¿qué es lo que siente por mí, hum?-levantó el rostro. Sasori limpió sus lágrimas con un dedo. Sin apartar la mano de su mejilla, se fue acercando con lentitud, hasta solo rozarse. Deidara miraba con los ojos entrecerrados los labios de su danna, estaban realmente cerca y acariciaban los suyos, pero nada más, y el deseo se empezó a mezclar con la impaciencia.- ¿No dices que no te gusta hacer esperar a la gente, hum?-dijo con un poco de disgusto, lo que provocó que Sasori riera.
-Justo eso es lo que me gusta de ti, eres simplemente tú y tu forma de ser, por eso te amo tanto.-y sin esperar más, hizo presión con sus labios a los de su alumno. Este último estaba totalmente sorprendido, el beso lo esperaba pero no esas tres palabras; te amo tanto… Esa frase no dejaba de viajar por su mente. Intentó centrarse un poco en la realidad. El beso era suave, pero posesivo. Finalmente, Deidara correspondió cerrando sus ojos y rodeando el cuello de su danna con los brazos para hacer el roce más profundo. Pero entonces Sasori se separó repentinamente, lo que provocó la molestia en el artista explosivo.
-¿Qué es lo que intenta, danna, hum?-gruñó.
- No intento nada, es solo que no podemos seguir…
-¿Por qué no?-el rubio ya se estaba empezando a irritar.
-Porque no sé lo que tú sientes por mí, y quiero saberlo.-sonrió. Ante eso, Deidara bufó frunciendo el ceño. Lo pensó un poco, si Sasori lo había visto de llorar ya nada sería más vergonzoso, ni siquiera que le corroborara sus sentimientos, y se dio por vencido.
-Hum, yo… este…-el pelirrojo esperaba impaciente la declaración, pero se le hacía eterno (qué ironía ¬¬).
-¿Lo dirás hoy, o tendré que esperar hasta cumplir 100 años?
-No, por supuesto que no, hum.
-Entonces, dilo.
-Es que… hum…-al ver que nada conseguía hacer que Deidara le dijera que lo amaba, se levantó y se encaminó hacia la puerta bajo la entristecida mirada de su alumno. El artista explosivo sintió desfallecer, agachó la cabeza, de nuevo las ganas de llorar se hacían presentes, pero esta vez no de felicidad. Entonces escuchó un sonido extraño, levantó la mirada en dirección a la puerta; Sasori había cerrado con seguro. Dio media vuelta y se quedó de pie frente a él, cruzado de brazos y con una socarrona sonrisa.
-¿Y bien? Sigo esperando a que lo digas.-Deidara ladeó la cabeza frunciendo el ceño.
-Tsk, ¿y si no quiero, hum?-dijo cruzándose de brazos al igual que su maestro.
-Tú decides.
El rubio lo encaró con el ceño aún más fruncido, casi parecía un conejo del gesto que tenía.
-Te amo.-pronunció en un susurro.
-¿Cómo?-se hizo el sordo, pues esas palabras quería volver a escucharlas pero más fuerte.
-Lo has oído bien, y no lo voy a repetir, hum.-sonrió de lado.
-Está bien.-bajo sus brazos a ambos costados y le dedicó a su joven aprendiz una mirada lasciva.-Me encargaré personalmente de que lo repitas con más fuerza.
-No le valen los trucos, danna, hum.
-No sé si será un truco o no, pero lo que sí sé es que me lo voy a pasar muy bien.-levantó el mentón del ninja de la Roca y lo besó con suavidad aunque también con autoridad. Sintió como su alumno correspondía al beso más que gustoso, confiando en los labios ajenos. Con la otra mano, el marionetista hizo una muy leve caricia al cuello del rubio, provocándole cosquillas y haciendo que separara sus labios para emitir un gracioso chillido, oportunidad que no tardó en aprovechar para introducir su lengua y recorrer cada rincón de aquella cavidad. Deidara no se quedó atrás, y ambos comenzaron una batalla que parecía no tener fin. Recostó lentamente al rubio, quedando sobre él, y se alejó unos milímetros para respirar.
-¿No que no iba a seguir si no lo decía, hum?-preguntó sin soltarse de él.
-Se me ha ocurrido algo mejor para que lo digas, o mejor aún; para que lo grites.
-¡Je! ¿Gritar? ¿Por qué iba yo a…? ¡Ah!-e hizo exactamente lo que Sasori le había dicho que haría (cuanta dulce ironía –w-) por culpa de una mano traviesa que se había colado bajo su ropa, y como por arte de magia se deshizo de la parte de arriba y empezó a saborear cada parte del abdomen de su alumno, y este le sacaba la parte superior de la ropa. Sasori bajó hasta su ombligo y lo lamió varias veces, provocando unos muy leves quejidos en el menor.- ¡Ngh! Danna… ya… hum…
Sasori se paró a mirar el rostro enrojecido del rubio, sus ojos ligeramente entrecerrados dejando escapar un brillo de placer.-Como si no lo disfrutaras.-sonrió.
-Y no lo hago, hum.-su voz entrecortada sonaba como música para los oídos del pelirrojo.-Me desespera… Y no crea que soy así de fácil, hum.-en su rostro se mostró una sonrisa juguetona.- ¿Y si le dijera que quiero hacerle sufrir un poco, hum?
-No podrías.
-No me subestime, hum.-llevó su mano a la entrepierna de su maestro y comenzó a frotar, provocando que unos leves gruñidos escaparan de él. En cuestión de segundos el rubio se encontraba sobre Sasori, acariciando ahora su descubierto miembro.
¿Cómo ha…? Sasori miró desconcertado a Deidara puesto que no se había dado cuenta de cuándo había dejado expuesta su intimidad. Ahogo un gemido ronco al notar como su alumno lo tomaba con delicadeza y lo humedecía con las lenguas de sus manos. En verdad… esas manos hacen maravillas. La mirada de Deidara era una que mostraba una curiosidad impresionante junto con una infantil inocencia, como si la intimidad de Sasori fuera algo completamente desconocido. En ese momento se convirtió en un niño con una nueva golosina nunca antes vista. Sasori estaba que se moría de impaciencia a algo que no sabía exactamente lo que era, pero deseaba que Deidara hiciera algo, y pronto. El rubio acercó su cara al miembro y lo rozó con la punta de su lengua, buscando desesperar aún más a su danna. Las lenguas de sus manos comenzaron a lamer la longitud del endurecido miembro sin tocar la punta, haciendo que un dolor placentero en este se empezara a notar con más intensidad.-Ugh…-ante la extraña queja, Deidara sonrió con sorna y retiró sus manos. Soltó una leve risa juguetona y de una sola vez introdujo en su boca todo el miembro, apretándolo con sus labios mientras subía y bajaba.- ¡Ah! Dei… ¡Ngh!-el rubio aumentó la velocidad. Sasori se sentía en el mismo Olimpo, estaba a punto de llegar a la parte más placentera, pero…
Deidara abandonó su miembro y se sentó de rodillas en la cama, dedicándole una adorable mueca de alegría a Sasori. Eso le hizo perder los nervios, ya que su palpitante miembro dolía demasiado debido a que nadie se hacía cargo de él ahora.
-¿Y bien, hum?
-¿Y bien qué?-contestó adolorido.
La felicidad en el rostro de Deidara cambió por molestia.
-Lo ha vuelto a hacer, danna. Volvió a responder una pregunta con otra pregunta, hum.-Sasori sintió un tic en la ceja.
-¿Y eso qué importa? Vuelve a lo tuyo.-ordenó, refiriéndose a lo que Deidara había dejado a medias. El rubio sonrió muy ampliamente, pero no era una sonrisa inocente.
-¿Por qué, hum?-colocó los brazos en su cadera. Ahora sí, Sasori explotaría (xD jajaja).
-¡Porque como no lo hagas moriré de sufrimiento! ¡Y tú no quieres eso! ¿No?-Deidara pareció meditarlo un poco.
-Quizás… hum…
-¡Por favor, Deidara, hazlo ya!-gritó.-Además después tendrás que confesar que me amas.
El artista efímero sonrió, escuchó lo que quería, esas palabras mágicas que siempre funcionan; "por favor". Volvió a colocarse frente al miembro de su danna, y lo observó, Estaba completamente erecto, y palpitaba con fuerza (en mi fic el corazón y las partes íntimas son lo único que Sasori conserva humano). Sin esperar más, volvió a introducirlo en su boca y de nuevo a masajearlo con la lengua. Finalmente, Sasori descargó su esencia en la cavidad bucal del menor. Sintió una inmensa paz, aunque aún no se sentía del todo satisfecho.
Deidara tragó con dificultad y cerró los ojos a causa del esfuerzo, mientras un hilo perlado se escapaba de la comisura de sus labios. El artista eterno observó con todo detenimiento los movimientos de su pupilo, le causaron gracia las diferentes muecas que hacía, y sin poder controlarse más, se abalanzó sobre él a devorar su boca, probando su propia esencia.
El rubio ahogó una exclamación en la boca del otro. Hiciera lo que hiciera, no se dejaría dominar tan fácilmente. Se separó de él e intentó zafarse, pero Sasori lo tenía bien atrapado bajo su cuerpo.
-Danna…-se quejó.-Suelte, hum.
-Solo si lo dices.
-¡Je! Ya le dije que no lo haría, hum.
-Bien, tú te lo buscaste.
¿Qué pasará? Se lo dejo en sus mentes hasta que empiece con el siguiente capítulo. Siento ser tan mala, pero no quería pasarme de páginas ya que un capitulo tiene más o menos 10, y este se me hizo largo.
Pido, por favor… ¡NO ME MATEN! .U
Gracias por leer, intentaré actualizarlo lo más pronto posible, ya que tiempo me va a faltar porque tendré que hacer tres exámenes para poder pasar de curso, o si no me quedaré a repetir el mismo curso por segunda vez. No se me da eso de estudiar.
Sayoo!
