Siento el retraso ^^U Estuve bastante liada con los exámenes. ¡PASARÉ DE CURSO! Creo que algo raro pasó, porque no me lo creo ni yo, creo que me aprobaron por pena. Aunque eso sí, de 3 exámenes solo aprobé 2, pero igual paso. Creo que el profe de lengua me tiene manía ¬¬
Bueno, dejando mi vida a un lado, aquí les dejo el… o.o ¿Por cuál capitulo vamos? Ya me perdí. Bah, luego los cuento.
¡Disfruten!
Tras aquel duro golpe, Deidara había quedado paralizado. Después de unos segundos, reaccionó y encaro con cara de muy pocos amigos al albino.
-¡¿Y a ti que demonios te pasa, hum?!-se levantó rápido de la cama dispuesto a tirársele encima. Antes de que se abalanzara sobre Hidan, Sasori lo atrapó con sus brazos, impidiéndole el movimiento.
-¡¿Cómo que qué hago?! ¡Te he devuelto la bofetada que me has dado!-bufó.- ¡Entrar en la habitación de alguien y golpear al que duerme es de cobardes!
-¡Tú flipas! ¡No he entrado a tu cuarto para nada, hum!-se resistía bajo el agarre del pelirrojo.
-¡No mientas, jodida rubia!-lo señaló acusadoramente.
-¡No estoy mintiendo, hum!-gritó. De alguna manera, Sasori se había quedado ajeno a todo eso aun sujetando a Deidara.
-¡Sé que has sido tú! ¡Justo después de pegarme te reíste!
-¡Que no, joder! ¡Haber si te enteras que yo no he entrado a tu habitación, no te he abofeteado y no me he reído, hum!
-¡Ya basta! Podemos solucionar esto de manera civilizada. Somos asesinos, no animales.-interpuso Sasori.
-Por eso mismo, danna… ¡Por eso es que VOY A MATAR A ESTE MALDITO INFELIZ, HUM!-se movió exageradamente en vano, pues no lo soltaba.
-Como si pudieras.-comentó el religioso. Deidara gruñó con rabia.
-¡Cállense!-ordenó el marionetista.-A ver, Hidan dice que alguien ha entrado en su cuarto y lo ha golpeado.
-Sí, pero antes de eso escuché a alguien entrar al baño.
-Bien. Yo fui quien entró al baño, así que por eso no te preocupes.
-¡Eso demuestra que sí fuiste tú!-volvió a señalar al rubio, quien ya estaba libre y más calmado.- ¡Si la marioneta salió al baño significa que te quedaste solo y aprovechaste para venir a pegarme y antes de que él saliera volviste a tu cuarto y te hiciste el dormido!
-¡Que yo no te pegué, maldita sea, hum! ¡Ni siquiera me levante!-miró a Sasori, quien no mostraba nada en su inexpresivo rostro.-Danna, usted me cree, ¿verdad? Usted vio que realmente estaba dormido, hum.
-Sí, pero aun así… No es que no te crea, pero lo que dice Hidan tiene sentido y no encuentro otra explicación. A menos que…
-A menos que tu estúpida arcilla tenga vida propia y se haya transformado en ti.-terminó de explicar el albino.
-Eso es una idiotez, mi arcilla no tiene mentalidad propia, hum.
-¡Ja, ja! Acabas de confesar que has sido tú, Dei-chan.-Hidan colocó los brazos sobre su cintura en forma de jarra.
-¡Ya he dicho que yo no…!
-No pongas más excusas. No te servirán de nada.-dicho eso, se dio la vuelta y se encaminó a salir.-Buenas noches…-miró a Deidara.-Asesino.-se rio y cerró la puerta.
-Imbécil, hum.-soltó bruscamente el agarre y se volvió a la cama, evitando la conexión visual con su maestro, y se arropó hasta arriba con las sábanas mirando hacia el lado contrario a donde Sasori estaba.
El marionetista vio eso como una advertencia. Una mala advertencia de que como se le ocurriera molestar se encontraría hecho cenizas. Pero era Sasori, quisiera o no, necesitaba saber todo lo que pasaba por esa cabecita amarilla (rubia xD).
-Dei-chan, ¿estás enojado conmigo?-se tumbó a su lado mirando hacia él. Deidara soltó un bufido de molestia.- ¿Eso es un sí?-comenzó a acariciar sus largos cabellos, cosa que sosegó al artista explosivo.
-Le diste la razón a Hidan sin que yo hubiera hecho nada...-suspiró.-No confiaste en mí, hum.
-¿Crees que se la di porque le creyera a él antes que a ti? Vamos Deidara, tú sabes mejor que nadie lo cabezón que es Hidan, y sabes que si no le hubiera dado la razón hubiera seguido aquí hasta hacerte confesar algo que no has hecho.-sonrió.
-¿Lo has hecho para librarte de él, hum?-se giró para poder apreciar los ojos miel de su maestro.
-Por supuesto que sí, yo nunca desconfiaría de ti. Si dices que no lo has hecho… entonces te creo.-se acercó a su rostro y le acarició la mejilla.
Deidara acortó la distancia para fundirse en un rápido, pero tierno beso.-Esta me la pagas, hum.-Sasori lo miró confuso.
-¿Pero por qué?
-Por hacerme quedar mal delante de Hidan, hum.-sonrió de manera maliciosa. Sasori pudo presentir que algo iba a pasar, y comenzó a sentirse inquieto. Observó cómo el menor se sumergía bajo las sábanas.
Una muy buena manera de pagar algo, Dei-chan. Al menos sé que no voy a sufrir tanto como piensas.
Un nuevo día se abría paso entre la más pura oscuridad nocturna, despertando a todo ser viviente. No podía ver la luz del sol dentro de la guarida, pero sí calculaba el tiempo exacto y sabía cuándo el sol salía de su escondite. Abrió los ojos, y sonrió inconscientemente al encontrarse a una figura que parecía seguir dormitando a su lado. Se incorporó, y recordó la noche anterior. En verdad había sido una situación bastante extraña a su parecer, aunque al final se había quedado bastante satisfecho y feliz al recibir un "castigo" por parte de su alumno. Se acercó a su oído.
-Dei-chan,-susurró.-vamos, levanta.
-Mmmh… Un ratito más, Saso, hum.-replicó, dándose la vuelta.
-No me vale un ratito.-rio.-Si no te levantas, te levanto yo.
-Bah, hum.-Sasori frunció el ceño ante ese sonido de ignorancia hacia su persona.
-Con que esas tenemos, ¿eh?-se levantó, se colocó la capa, y se paró junto a la cama. Miró con una sonrisa diabólica hacia Deidara. Arrojó las sábanas de un movimiento y lo expuso al ambiente templado de la habitación, que al parecer del rubio, era frío. Observó detenidamente el fantástico cuerpo que se exponía su mirada. Un cuerpo de piel blanca, aunque no demasiado. Únicamente tapado por unos shorts muy cortos de color blanco y una camisa larga de color verde claro. Sus ojos azules aún seguían cerrados, buscando de nuevo el sueño. Y sus cabellos dorados libremente esparcidos sobre la cama. Abrió un momento sus ojos para mirar al causante con una mueca.
-Hace frío. ¿Es que quieres que enferme, hum?-dijo molesto. Sasori ignoró el comentario, tomó la capa del rubio y se la puso con dificultad, Deidara no ayudaba en nada. Una vez vestido, le tomó los tobillos y lo arrastró al borde. Vio que el menor aún seguía levemente ido (¿quién no se despierta ebrio? Yo sí). Aprovechó la oportunidad para cogerlo de la cintura y alzarlo sobre su hombro como un saco de patatas.-Idiota, hum.
Abrió la puerta con la mano libre y se encaminó a la sala. Extrañamente, no había escuchado más quejas de su alumno. No le pareció nada normal eso, sintió como si algo fuera mal.
Dejó a Deidara en el sofá y pronto pudo ver el por qué no había dicho nada durante el camino. Se ha vuelto a dormir el muy… Relax, Sasori, relax. Se cruzó de brazos y se puso a pensar, sabía que cuando Deidara tenía el sueño pesado no se despertaba fácilmente. Ya había pasado varias veces.
-¡Tobi!-lo llamó sin moverse de su lugar. Y como por arte de magia, el enmascarado apareció corriendo por la puerta de la cocina.
-¿Sí, Sasori-san? ¿Qué necesita de Tobi?-dijo con notable alegría.
-Necesito que hagas una cosa.
-¡Oh! Tobi estará encantado de ayudar a Sasori-san. De verdad, como detesto hacer esto.
-Despierta a Deidara.-pidió, más bien, ordenó.
-Bueno… No es tan malo como pensaba. ¡Sí, señor!-accedió con pose de soldado. Se volteó a ver al rubio y se acercó un poco bajo la atenta mirada del pelirrojo. Respiró hondo y…-¡¿SEEEMPAAAII, QUÉ QUIEREE PARA DESAAYUNAAR?!-y como no, Deidara terminó asestando un puñetazo a la máscara, agrietándola. Se levantó con serenidad y miró al Uchiha mayor.
Silencio.
Sasori temía que nada bueno iba a salir de esto, quizás haber llamado a Tobi no había sido tan buena idea.
-Pues…-Deidara se llevó un dedo al mentó que quiero… ¡QUE TE LARGUES DE MI CAMPO VISUAL SI NO QUIERES QUE CONVIERTA TU CUERPO EN CENIZAS Y QUE LAS HECHE A UN VOLCÁN PARA ASEGURARME DE QUE NO RESUCITAS DE NINGUNA DE LAS MANERAS, HUM!
-¡Deidara!
-¿Y AHORA QUÉ DEMONIOS QUIERES?-se giró hacia la voz que lo había llamado. Su rostro se volvió más pálido y una mueca de sorpresa y horror se hizo presente.-Li… líder, hum.
En un rápido movimiento, Sasori se colocó al lado del rubio por cualquier problema que hubiera.
-Esto lo dejaré pasar.-bufó el peli-naranja mientras veía como Tobi salía corriendo de allí, probablemente a arreglar la máscara.-Iré al tema. Anoche os escuché a Hidan y a ti, dime que fue lo que pasó.
Deidara lanzó una discreta mirada a su maestro, pero solo obtuvo su silencio, dándole a entender que él no iba a involucrarse a menos que la conversación subiera de tono.
-Hidan tuvo la culpa. Entró en mi cuarto y me pegó, diciendo que yo había ido antes a su habitación y que le había abofeteado, hum.
-¿Lo hiciste?
-¡No, hum! De seguro que lo soñó.
-Está bien. Que esto quede en una advertencia, pero no vais a libraros. Zetsu no está, así que Hidan y tú seréis los encargados de quitar las malas hierbas de su jardín.
-¡¿QUÉ?! YO NO VOY A CUIDAR NADA DE ZETSU, SOY DEMASIADO GUAPO PARA QUE ME COMAN SUS SUPERPLANTAS!-intervino Hidan, quién escuchó un poco de la conversación.
-¡Harán lo que yo les ordene, y si no quieren volver a tener que pasar por esto, será mejor que eviten sus riñas nocturnas! ¿Entendieron?-en respuesta, Hidan lanzó un par de maldiciones, y Deidara buscaba algo con lo que poder descargar su ira. Sasori pasó un brazo por su cuerpo, dándole la calma que tanto contagiaba.
Después de haber desayunado, el albino y los artistas se dirigieron al jardín.
-Deidara, intenta controlarte esta vez, yo voy a terminar trabajo pendiente.-comentó Sasori. Tomó el rostro del menor y besó sus labios para luego marcharse, dejando al religioso y al escultor solos y con muy malos humos.
-Tsk, esto es culpa tuya, hum.-se arrodilló para poder comenzar con su tarea.
-Deja ya de quejarte. ¿Pero qué cojones digo? Tú no puedes parar de quejarte, así sois los adolescentes de hoy, nada más que puta rebeldía.-dijo mientras hacía lo mismo que el otro.
-¡No es cierto, hum!
-Si no fuera así, no me habrías pegado.
-¿Ya empiezas, hum? Estoy harto de ti.
-El sentimiento es mutuo, nena.-y esa fue la gota que colmó el vaso. Deidara arrancó un buen montón hierba, junto con un trozo de tierra y lo aventó contra la cabeza del otro.
-¡No! ¡Mi pelo! ¡Mi plateado y hermoso pelo!-lloriqueó. Su rostro se contorsionó, formando una mueca vengativa.-Ahora sí que la cagaste.
Hidan se lanzó sobre el rubio, dejándolo inmóvil y aprovechando para restregar hierba por la cara del menor. Este se movía violentamente con los ojos y boca cerrados para evitar que alguna hebra de hierba entrara, mientras que el albino se regodeaba entre risas.
El artista alzó las piernas, levantando a su vez al albino, que debido al movimiento estaba a punto de estrellarse contra la cara del rubio. Deidara aprovechó eso, tomando a Hidan por los hombros y lanzándolo hacia delante (según el punto de vista de Hidan) para que terminara haciendo un voltereta en el suelo y quedara tirado.
-¡Ja! Te gané, hum.-se incorporó, quedando de rodillas hacia el otro.
-Me jodiste la puta espalda, joder.-rio sin levantarse.- ¿Dónde putas aprendiste esa jodida llave?
-Tengo mis contactos, hum.-mentira. Él bien sabía que aunque fuera un movimiento profesional, solo vio a un ninja en todo el mundo capaz de hacerla. Por extraño que le pareciera, terminó pidiéndole a Tobi (sí, él es ese ninja o.o) que se la enseñara, o más bien, Tobi le obligó a aprenderla. Se había negado en principio, pero ahora agradecía muy (muy) internamente haberle prestado atención por una vez en su vida.
Y así se pasaron todo el santo día, regañando, riendo y peleando. Y de vez en cuando, realizando la tarea del jardín.
Albino y rubio se encontraron el buen chico
-¡Sempai, Hidan-san! ¿De dónde vienen?
-¿Y eso qué te importa, hum?
-¡Ustedes tres!
El trío reconoció la voz.
-¡Sí, líder!
-Es algo tarde así que no quiero escándalos, por eso mandaré a cada uno de vosotros a una habitación diferente, ¿entendieron?-dijo en modo sargento.
Los tres asintieron.
-¡Bien! La troyana que se vaya a su cuarto.-señaló a Deidara. Se veía de lejos que estaban totalmente de broma, pero las órdenes seguían siendo órdenes.
-¡This is Sparta, hum!-gritó, para después salir corriendo a su cuarto.
-Joder…-susurró Pain, mirando con sorpresa por donde el rubio se había marchado. Carraspeó y dirigió su mirada a Hidan.-Tú, el virus polimórfico, ve y limpia la sangre seca que has dejado en el pasillo.
-Puto pasillo de pandereta…-maldijo por lo bajo, marchándose.
-Y tú, gusano, ve a recoger todas las paletas que dejaste tiradas en la cocina.
-¿Gusano? Tu madre bien, ¿no? Cagüen…
En otra parte de la cueva…
-Eres tan lindo.
-No lo soy, hum.
-Sí lo eres. Hazme caso, he visto muchos rostros y sin duda el tuyo es el más hermoso.-ahí se encontraba su maestro, recostado en la cama de su uke, con él en su pecho.
-Tsk, pues vale, hum-sonrió. Sasori lo miró.
-¿Ya está? ¿No vas a contradecirme?
-Estoy muy cansado como para hacerlo. Tú no has tenido que estar todo el día arreglando el jardín de Zetsu, hum.
-Al menos cumpliste tu castigo.
-Hubiera sido mejor su me hubieran dado un premio o algo en vez de llamarme troyana, hum.-suspiró.
-¿Con qué un premio, eh…? ¿Y qué te parece si…?-acercó el rostro y mordió levemente su cuello, logrando un pequeño rubor en el artista explosivo.- ¿Si yo te doy tu premio?
El rubio se alejó un poco.
-Ya te dije que estoy cansado, hum.-Sasori bufó.-Pero… si quieres, mañana puedes darme "ese" regalo, hum.
El pelirrojo soltó una suave carcajada.
-Está bien.-lo besó.-Tengo que ir a terminar unos pergaminos.-se levantó con cuidado.-Descansa bien, mañana no te dejaré ni una hora de descanso.-dijo mientras una ligera chispa salía de una lasciva sonrisa. Y salió del cuarto.
Deidara se fue a su escritorio. Le habían entrado ganas de pintar algo, y no iba a desperdiciarlas. En cuanto se sentó, miró a un pequeño recipiente, el cual tenía en el fondo trozos de hojas. Lo acercó a su rostro,
-Vaya, ya perdió el aroma, hum.-lo dejó donde estaba.-Es un poco tarde para salir a buscar plantas aromáticas, pero… Tampoco tardaré tanto, hum.
Se levantó y salió. Llamo a la puerta, y casi al segundo, un enmascarado salió a su encuentro.
-¡Sempai, qué sorpresa! ¿Viene a pasar la noche con Tobi?-la inocencia tonta inundaba las infantiles palabras, pero aun así, Deidara no pudo pensarse mal, por lo que se molestó un poco.
-No, idiota, hum.
Silencio sepulcral.
-¡YEEEI! Tobi se acaba de acordar de algo.
-¿De qué, hum?-susurró con hastío.
-¡Tobi es un gusano!-Deidara reprimió un grito de rabia. ¿Enserio pensaba pedirle a Tobi que fuera con él? Pues sí.
-Sí, y de los gordos, hum.-suspiró pesadamente.-A lo que venía… Quiero que me acompañes a por una cosa al bosque, hum.
-Pe… pero sempai, Pain-sama dijo que no podíamos salir de noche.-dijo, adoptando un poco de la seriedad de Madara.
-No seas llorica, será rápido. Ni siquiera se darán cuenta de que hemos salido, hum.
Ok, aquí lo dejo. Me duele la cabeza por culpa del profesor de física, es muy estricto. Y encima si nos duele algo, se cruza de brazos y grita: NO HAY DOLOR. Para él claro que no hay dolor si no mueve el jodido culo en todo el día -_-
En fin, trataré de subir el siguiente capítulo lo más pronto posible.
Sayoo!
