Aquí estas el otro cap.

La Ley

Pov. Draco.

Quería irme de ahí. Blaise, estaba muy meloso y mi padrino se burlaba de eso.

En una de esas, Blaise se puso de pie y llamo la atención de todos los aquí presentes.

-. Pansy, sabes que te amo y te adoro - mierda, mierda y reputa mierda.

Lo mire a los ojos, tratando de salirme de esta.

Empecé a hiperventilar, mientras Blaise se declaraba. Toque mi abdomen en un gesto de nerviosismo y me di cuenta de que estaba hinchado. Pansy estaba preñada y como de tres meses.

Mire a mi padrino, como pidiendo auxilio mientras, el me miraba con diversión.

-. Y quiero saber si quieres ser mi esposa- empalidecí.

-. Yo… - sudaba frio maldita sea-. Si- el me colocó el anillo y cuando me iba a besar, llegó Ronald, el imbécil Weasel.

Agradecí de sobremanera su llegada.

Blaise estaba emocionado y lo abrace-. Gracias por aceptar Pansy.

-. No agradezcas nada, estoy feliz- bese su mejilla y me puse de pie-. Bueno, yo me voy. Tengo que regresar a la tienda y tú al trabajo.

Me despedí de ellos y de mi mujer.

Mi padrino, sonrió con malicia.

Salimos Blaise y yo de la madriguera y con un ligero roce de labios, nos aparecimos. Yo en mi casa y él en donde le apeteciera.

Termine con los efectos de la poción y me lavé los dientes con todo lo que veía, que hiciera espuma. Luego tomé dos copas de whisky de fuego.

-. Mierda. Pansy.

Fui a buscarla y cuan do la encontré se me tiro encima y me empezó a golpear con rabia y ahincó.

-. Cómo pudiste Draco?- empezó a llorar.

-. Tenía que saber si ella estaba embarazada, era importante para mí.

-. Y ese anillo?- sus ojos se humedecieron.

-. Te vas a casar con Blaise- rompió en llanto y me golpeo fuertemente en la cara.

-. Eres un…

En eso escuchamos un estropicio en el salón. Era la chimenea.

-. Draco! Hermano soy el hombre más feliz del mundo – me quite el anillo y cuando él me vio, vestido como Pansy-. Eres un marica. Dejaste que te besara.

Pansy se puso a reír.

-. Ni me lo recuerdes, ya tengo suficiente- fui y me serví un trago de whisky y le di uno a Blaise que se lo tomó de una vez.

-. Me permites?- pregunto Blaise a Pansy pidiéndole el anillo.

Ella se lo dio.

-. Mi hermosa Pansy, sabes que te amo y que eres mi vida y aunque me golpees y me grites, sé que me amas tambien, por eso quiero que te cases conmigo. Formar una gran familia y envejecer juntos- ella lloraba como una magdalena-. Cásate conmigo.

-. Claro que si chocolatito- lo besó y él le colocó el anillo.

Muy pronto llevaría a Hermionie a ver las estrellas. Y ahí le pediría matrimonio.

Me bañe y arregle.

Me puse a pensar que haría.

No sabía si aparecerme en la casa de mi mujer o decirle que sabía todo. Pero mejor haría otra cosa.

Me fui a mi recamara y me recosté en la cama.

Si mi Hermionie no entendía por las buenas, me tocaba llevármela a una isla paradisiaca… que se yo, ir a Las Bahamas, a Barbados.

Le daría un mes. Un mes, en el cual compartiría sus sueños, para ver si reaccionaba; si no vería su hermoso cuerpo en vestido de baño, bajo la sombra de una palmera.

Pov. Ronald.

Llegué a mi casa y vi a Mi Hermionie.

Ella regresaría conmigo a como dé lugar, no se la dejaría a un imbécil mortifago.

A un asesino.

Mionie estaba como quería, con un traje rosa de tiras y unas sandalias doradas.

Era tan hermosa y delicada. Era un ángel.

-. Podemos hablar?- le pedí y ella me miró indecisa.

-. Tenemos que irnos Hermionie- dijo el otro cerdo, que hacía las veces de su padre.

-. Molly, puedo ir a ver tus gnomos?- pidió Lunática.

-. Si querida – ella se fue seguida por el gruñón de Nott.

Mi futura suegra, tomo la mano de su esposo y el brazo de su hija.

-. Mionie, por favor- ella asintió a sus padres.

Me acompaño a los patios, en donde el sol le daba en los rizos dándole un aire angelical o celestial tan perfecto.

-. Quiero decirte que lo siento. Pedirte, que me perdones yo quiero volver contigo…

-. No Ronald, yo no voy a volver contigo.

-. Qué? Ya te acostaste con ese asesino o qué?- me abofeteo con fuerza-. Entonces por qué no vuelves conmigo?

-. Eres un cerdo y jamás volvería contigo- se quiso dar la vuelta, pero la tome del brazo.

-. Volverás conmigo Hermionie, de eso estoy seguro.

-. Y en donde dejaste a Lavender? Ella estaba dispuesta a hacerte el favor- eso me enfureció de sobremanera. Ella no me hablaba así.

La besé con fuerza, ella me aparto y me golpeo-. No vuelvas a hacer eso- se dio la vuelta, cosa que aproveché y me acerque a ella, dispuesto a hacerla mi mujer.

-. Desmaius – todo se volvió negro.

Pov. Hermionie.

-. Gracias- corrí a los brazos de Severus y lo abrace con fuerza.

-. Lo siento mucho Hermionie – se disculpo Molly y yo asentí.

Me dolía porque él era mi amigo, todo lo que vivimos juntos, las aventuras, todo se fue a la basura por su estupidez.

Nos aparecimos en casa y le escribí a Harry.

El era mi hermano del alma y lo adoraba.

Fui a mi habitación y me recosté.

Me entregué a los brazos de Morfeo, sin saber que así me entregaría a los brazos de Draco. A esos sueños tan calientes que me hacían despertar sudorosa y deseosa de un sesión de sexo apasionado, con ese tarado posesivo.

Pov. Ronald.

Me desperté en mi habitación y recibí dos bofetadas: una de Ginny y la otra de mi madre, pero no importaba.

Ella iba a ser mía no importaban las consecuencias.

Debía embarazarla a como dé lugar.

Había investigado y había una ley que la obligaba a casarse si estaba embarazada.

Esa ley rezaba:

Toda bruja embarazada, debe garantizar el hogar de su hijo.

Todo mago que embarace a una bruja debe casarse con ella y garantizar el bienestar de la criatura que viene en camino.

Por lo menos hasta que este cumpla la mayoría de edad y el divorcio debe darse con el consentimiento de ambos.

Hermionie volvería conmigo. Solo debía encontrarla sola sin ninguno de sus amigotes y hacerla mía, así embarazarla y todo vendría por sí solo.

Bueno aquí están los dos capítulos que les prometí. Y lo siento de verdad.

Espero que les haya gustado.