Capítulo 7
Marron se dirigió al espejo del vestidor, era una tarde de verdad especial, se sentía contenta. Saco de la bolsa un lindo vestido de coctel color negro y sus zapatillas altas. Se miro al espejo y empezó a practicar su sonrisa. -"Hola", "que tal?", "buenas noches", "Si jaja basta".- Practicaba algunas frases con su linda voz y hermosos gestos.
En ese momento se percató de algo; no tenía idea de cómo comportarse ante gente elegante y no quería meter a su guapo jefe en problemas.
-"Que hare?"- se preguntó asi misma. Se le prendio el foco en ese instante. –"Bernard"- Claro su nuevo amigo podría ayudarle de nuevo.
Bajo de nuevo a la recepción del hotel y pregunto por el gerente.
Bernard contesto a su llamado.
-¿En que puedo ayudarle esta vez, señorita Marron?- pregunto Bernard como siempre tan educado y servicial.
-Bernard, lamento de verdad molestarte otra vez, pero es que Trunks me llevara a una cena aquí en el hotel y pues conoces a Trunks es una persona importante y refinada. Y pues yo solo soy una empleada no tengo idea de como…..- no pudo terminar su explicación.
-No se preocupe para mi será un placer enseñarle lo necesario- le dijo el gerente sonriendo. –Acompáñeme- le pidió, cediéndole el paso.
Ambos se dirigieron al comedor de empleados, Bernard le pidió a la rubia que tomara asiento.
-Bien lo primero que debe saber es como sentarse- comenzó a explicar el anciano.
La rubia lo miraba con mucha atención como si estuviese en la secundaria aprendiendo una lección.
-Cruce las piernas con delicadeza, ponga su espalda recta y no recargue sus codos sobre la mesa- continuo el gerente.
Marron acataba todas las órdenes. Se sentía muy segura de si misma.
-Ahora, tome la servilleta y colóquela suavemente sobre sus piernas- le pidió el hombre.
Marron obedeció con una sonrisa en el rostro. Hasta el gerente del hotel admitía que la chica era realmente bella, tan encantadora que si aprendía todo lo que él le enseñara cautivaría al joven Briefs y a sus invitados.
-Bien, ahora los cubiertos- continúo Bernard acercándole los tenedores. – Tenedor de ensalada, plato fuerte y camarones- Le mostro cada uno.
Marron no entendía porque se necesitaba un tenedor para cosa. –Me quedo con el de la ensalada los demás son muy confusos.- dijo la chica mientras lo miraba extrañada.
La clase de modales se alargó un hora, al parecer la rubia estaba preparada para la cena. Le agradeció mil veces al gerente y subió al Pent House a vestirse.
Eran las 5:45 en punto, sorprendentemente Trunks llego a esa hora espero por unos minutos en la recepción y no había señal de la rubia.
Bernard lo encontró y se dirigió a él. –Disculpe señor Briefs, soy Wilson gerente del hotel- Se presentó ante él, sin embargo Trunks no lo volteo a ver se limitó a sacar su celular. –Si mucho gusto, tengo una llamada privada así que….- no termino, fue interrumpido por el señor Wilson.
-Tengo un mensaje para usted señor- Intento de nuevo el gerente.
-De quién?- Pregunto el joven Briefs confundido.
-De su prima señor-contesto Bernard, esperando a que el chico captara el mensaje.
-Mí que?- Trunks creyó no haber escuchado bien.
-La señorita que llego con usted- Contesto el gerente.
Trunks sonrió, pensar en la chica lo ponía feliz, pero no entendía porque mentir sobre su relación. –Ambos sabemos que no es mi prima, ya que no tengo tíos- afirmo el chico.
-Si señor, como usted diga- El señor Bernard era bastante comprensivo.
-Y cual es el mensaje?- Trunks estaba ansioso.
-Lo espera en el vestíbulo- le indico el señor Wilson.
-Claro, gracias señor….- Trunks empezó a caminar.
-Wilson- Término la frase en gerente sacando una pequeña tarjeta de su bolsillo, pero el chico ya se había retirado.
Trunks caminaba hacia el vestíbulo y miro a la hermosa rubia de espaldas, pero antes de poder acercarse a ella escucho una voz muy familiar para su desgracia.
-Trunks, hijo!- Era su madre saludándolo desde la entrada del hotel.
-"No puede ser"-Pensó el pelilila.
-Madre, que haces aquí?- La saludo el chico poco contento.
-Como que que hago aquí? Tontito, vengo a la cena, podemos cerrar un buen trato y no quiero que lo eches a perder- Explico Bulma.
-Puedo manejarlo solo madre- Se defendió el joven. No se había dado cuenta que la rubia había observado todo lo ocurrido. Marron no era nada tonta y entendía lo que debía hacer con la medre de Trunks acompañándolos.
- Matsumaya vendrá no necesito…- Trunks fue interrumpido por una dulce voz. –Hola Trunks- Saludo Marron con un tono adorable.
Trunks se congelo al oírla, se sentía extraño con su acompañante y su madre presente. Bulma por otro lado miro a la chica y le sonrió, era muy bella y así como vestía no parecía tener problema con ella.
Marron le planto un beso a Trunks en la mejilla para que todo pareciera más creíble.
-Que linda chica hijo, ¿Quién es?- Pregunto Bulma.
-Hola soy Marron- se presentó la rubia dándole la mano a la peliazul.-Un gusto en conocerla señora, Trunks habla mucho de usted- continuo actuando la astuta rubia.
-Un placer Marron- contesto la señora Briefs.
Trunks estaba petrificado, ¿Qué planeaba hacer Marron?.
-Trunks, ¿Por qué no me había hablado de tu…?- Exclamo Bulma.
-Amiga…- Termino Trunks la frase. –Lo siento madre, ella es Marron; una amiga- Logro por fin hablar el joven.
-Es adorable- Marron se sonrojo por el cumplido. –Iré a apartar la mesa en cuanto llegue Matsumaya mándamelo ok Trunks?- Ordeno la señora Briefs retirándose de la escena.
Trunks se giró hacia la rubia y se quedó en esta de shock de nuevo al verlo hermosa que se veía en su delicado vestido negro que caía ligeramente por sus curvas, se había recogido el cabello lo que hacía que pudiera ver sus hombros y su espalda.
-¿Todo bien Trunks?- pregunto la rubia consternada.
Trunks volvió en sí. Meneo un poco la cabeza y sonrió. –Si todo bien.- continuó mirándola.
-Llegas tarde- Apunto la rubia al reloj.
Trunks no dejaba de verla, resaltaban sus ojos azules y sus labios rojos. –Te ves bellísima- Susurro sin darse cuenta.
Marron de sonrojo aún más, pero era trabajo así que tenía que ser profesional. –Te perdono-
Trunks cayó en la realidad, ella era su empleada y no su cita así que tenía que ser serio. –Dame tu brazo- le ordeno. –Párate derecha y camina-
Caminaron hacia el restaurante en la mesa ya se encontraba la señora Briefs, a su lado el abogado de Trunks y enfrente el señor Mors y su nieto.
Trunks ayudo a Marron a sentarse y en seguida él.
El señor Mors un hombre bajito, regordete y de cara rosada inicio la conversación. –Trunks, estaba hablando con tu madre y con tu abogado acerca del negocio que quiere que hagamos y déjame decirte que no estoy muy convencido de eso-
Trunks sonrió para sí mismo. -¿Qué le puedo decir señor Mors?, usted necesita de mí en estos momentos-
-Trunks lo que le comentaba al señor Mors era que si se alía con nosotros sus ganancias….- Continuo la señora Briefs, al tiempo en que el mesero les tomaba la orden. Marron no sabía que ordenar así que le pidió a Trunks que lo hiciera por ella.
El primer platillo llego y la rubia se sentía algo confundida porque tenedor usar. – Y la ensalada Trunks?-
-La sirven al final de la cena- contesto el joven entre dientes.
Marron busco el tenedor más pequeño e comenzó a comer. El señor Mors la miro con ternura al ver su expresión de confusión. –La verdad señorita, yo nunca he sabido que se come con que.- Le expreso mientras se comía su quiche con la mano. La rubia rió con el e hizo lo mismo.
La cena continúo y la plática de negocios era aún más aburrida para Marron.
-Conocí a tu abuelo Trunks- continuo hablando el señor Mors. –No era el hijo de perra que la gente creía-.
Trunks se indignó por el comentario. –No, el hijo de perra soy yo.- contraataco.
-Y Trunks, si se cierra el trato que piensas hacer con nuestra compañía?- pregunto el nieto de Mors.
-Destrozarla y venderla en pedazos-contesto Trunks muy seguro.
-No me parece convertir 40 años de trabajo en una venta de garaje.- Dijo el señor Mors.
-Usted no entiende señor Mors, esto lo haría rico.- Se metió Matsumaya.
-Soy muy rico- Atino a decir el viejo.
-Pero las acciones suben.- Agrego Bulma.
-Comprare sus acciones- Dijo el nieto de Mors.
Marron solo escuchaba la discusión no tenía idea de que hacer o a donde mirar. Se fijó en Trunks, quien estaba muy tenso y apretaba su puño bajo la mesa. Por una fuerza inexplicable Marron sujeto la mano del pelilila por debajo de la mesa. Trunks se sintió sorprendió y aliviado con el rose de la rubia, la miro de reojo y sonrió.
-Esto no va a llegar a nada Trunks- dijo el nieto de Mors al tiempo que se paraba de la mesa. –Lo siento debo retirarme buenas noches-
-Temo que me iré con mi nieto- dijo el señor Mors, se acercó a Trunks amenazante –Ten mucho cuidado Briefs.-
-Estoy listo Mors- contesto Trunks firme.
Ambos hombres se retiraron molestos, la cena se había terminado.
Trunks y Marron regresaron al Pent House, la rubia se quitó sus zapatos altos y soltó su cabello. Mientras tanto Trunks salió al balcón y se sentó en una banca pensando en lo que había pasado.
Marron lo miro y se acercó a él. –No dijiste nada en el camino, ¿siguen pensado en la cena?, fue un fracaso-exclamo la rubia. –El negocio fue bueno creo, tú quieres su compañía y él no quiere dejarla ir- continuo mientras se sentaba en la pequeña barda del balcón. Lo que puso al pelilila algo nervioso.
-Gracias por el resumen- dijo Trunks sarcástico.
-El problema es que te cae bien el señor Mors- Intuyo la rubia, era bastante lista.
-Lo que quiero es que te bajes de ahí- le ordeno Trunks nervioso.
-¿Por qué? Si me caigo ¿Vendrás a salvarme?- bromeo la rubia inclinándose. Estaban en el piso 15 del edificio, una caída desde esa altura hubiese sido fatal.
-Marron hablo en serio baja de ahí- repitió el joven aún más nervioso.
-Está bien, perdón- se disculpó la chica. Había logrado que el chico Briefs se preocupara por ella, y para su gusto se veía bastante tierno.
-La verdad es, que no importa si mi trabajo me agrada o no, no me involucro emocionalmente en mis negocios- dijo Trunsk, mientras masajeaba la parte superior de su nariz.
-Te entiendo, Kim siempre me dice "No te involucres emocionalmente"- Explico la rubia auns entada en el balcón. –Por eso no beso en la boca, es muy personal. Con los hombres soy un robot, solo lo hago.- exclamo mirando hacia el cielo. Este comentario dejo a Trunks con un sentimiento extraño en el pecho. Marron lo miro y se dio cuenta de ello. –Bueno, no contigo.- trato de excusarse la rubia.
Trunks sonrió ante tal forma fallida de arreglar el mensaje. –Claro conmigo no- dijo con un tono de sarcasmo. –Tu y yo somos similares Marron, nos jode nuestro trabajo.- El joven Briefs tenía mucha frustración dentro.
Marron se quedó callada ante la última frase del pelilila.- Por cierto, tu madre es muy simpática. Creo que le agrade.- trato de cambiar el tema.
Eso era verdad a Bulma y a Matsumaya les había agradado la rubia.
-Sí, aunque ahora no dejara de hacer preguntas sobre nosotros. Tendré que decirles la verdad.- Se dijo Trunks a sí mismo. El primogénito Briefs estaba muy estresado, no quería pensar en nada sobre el trabajo por eso no había regresado a su casa. La rubia lo noto y acerco a él para darle un masaje.
-Oye, que te parece si nos olvidamos de todo y nos acostamos a ver películas de artes marciales ehh?- pregunto la chica con un tono algo infantil.
-Te gustan las artes marciales?- pregunto Trunks curioso.
-Claro, mi padre es el ser humano más fuerte del planeta- presumió Marron, aunque hacía muchos años que no veía a su padre.
-El ser humano?, Que sabes de seres de otro planeta?- Pregunto el chico preocupado, tal vez Marron ya conocía su verdadera naturaleza.
-No se mucho, mis padres me platicaban algunas cosas sobre seres con fuerza sobrehumana que no eran humanos.- explico la chica. –Y te diré un secreto, tal vez no me creas y pienses que estoy loca; mi madre no es humana, es una especie de androide por eso herede la fuerza de ambos.- La chica se veía muy segura de lo que decía y para su sorpresa el pelilila no la miraba con extrañeza, muy al contrario no parecía haberle causado ninguna sorpresa.
Trunks volteo su silla hacia ella y la miro profundamente. –Eso explica muchas cosas.- sonrió para si mismo.
-¿Cómo que cosas?- pregunto Marron sonriendo.
-Como las marcas en mi espalda y en mi pecho, sabía que no eran de una chica normal.- Bromeo el pelilila sobando su espalda.
Marron sintió sus mejillas calientes, esas marcas no solía dejarlas en sus clientes, normalmente controla mucho su fuerza. No se dio cuenta cuando el pelilila se levantó y la cargo de vuela a la barda del balcón.
Trunks se acomodó entre las piernas de la rubia, delicadamente recorrió su delgada figura con sus manos y bajo el zipper del vestido muy lentamente. Marron se estremeció al sentir la fuerza en las manos del chico que estaba siendo gentil pero al mismo tiempo firme y controlador, no se dio cuenta cuando su vestido había caído finalmente al piso.
Se miraron por un par de segundos, el joven se quitó la corbata y la camisa, y de nueva cuenta poso los ojos en su amante. Acerco su rostro al de ella, sin perder detalle de los hermosos ojos azules de la rubia e intento unir sus labios con los de ella. Cosa que no resulto, ya que Marron giro su rostro hacia la izquierda, Trunks tomando esto como un reto volvió a intentarlo pero de nueva cuenta fracaso. Marron en lugar de eso y con el afán de compensarlo, se acercó al cuello del chico y le panto un serie de besos y mordidas en un camino del cuello a la oreja. Trunks tembló con ese acto, intento besarla por una última vez y de nuevo fallo, se limitó únicamente a recorrer el cuello, los hombros; hasta que llego al hermoso y abultado pecho de la rubia.
El joven Briefs se deshizo de la delicada tela que cubría los pechos de Marron y uno por uno los metió en su boca. Se tomó un par de minutos en ellos y procedió con el momento esperado. La tomo de los glúteos y el cargo de nuevo, llevándola en sus brazos hacia la cama. Se postro sobre ella y le dijo al oído en un tono muy seductor. –No controlare mi fuerza y espero que tú tampoco lo hagas-.
Y así fue; ambos se entregaron el uno al otro de una manera salvaje y agresiva. Sin darse cuenta se arrancaron la ropa el uno al otro, rompieron la cabecera de cama y deshicieron las almohadas. En el Pent House podían oírse los gritos y gemidos de placer tan fuertes que el señor Wilson recibió varias quejas de ello.
Así el joven Briefs había pasado una noche más con una chica completamente desconocida para él, pero muy en el fondo sentía que la conocía de hace años y por alguna razón eso le fascinaba.
