Capítulo 8
Una linda mañana iniciaba en la ciudad de Tokio. Los rayos del sol entraban por una de las ventanas del hotel Imperial Palace, donde una hermosa rubia yacía sobre la cama.
Los rayos del sol se posaron sobre sus ojos, lo que hizo que la chica se despertara algo molesta por ello.
Un joven de cabellos lilas salió del vestidor, usando un elegante traje negro. Se acercó a la rubia que aún se encontraba acostada.
-Buenos días! hora de ir de compras- exclamo Trunks, sacando de su cartera una tarjeta de crédito. –Y si tienes problemas al usar la tarjeta que llamen al hotel, ¿si?.
La rubia lo miro confundida, tomo la tarjeta y le dijo. –¿Más compras?- aun con los ojos medio cerrados.
-Si- contesto el chico. –Me sorprendió que solo compraras un vestido ayer.
-No fue tan divertido como pensé- dijo Marron levantándose de la cama.
-¿Por qué? – Cuestiono el pelilila.
-Fueron malos conmigo-
-Malos?- Trunks se molestó con lo que le dijo la rubia, nadie podía ser malo con ella, eso no lo permitiría.
Una hora después, ambos salieron del hotel, dirigiéndose a la avenida donde se encontraban las mejores tiendas.
-La gente está viéndome, Trunks- comento Marron acerca de las miradas de las personas.
-No te están viendo a ti, si no a mí- Dijo el joven Briefs. Él era una persona muy importante en Japón y su imagen obviamente era muy conocida. Y verlo caminando de la mano con una joven rubia que no solo era hermosa y sexy, si no que vestía muy provocativa, claro que era motivo de miradas y comentarios.
-En las tiendas no son amables- Dijo Marron.
-No lo son con las personas, lo son con las tarjetas- Dijo el joven mientras apresuraba el paso hacia un Boutique de damas. –Es aquí- Le indico a la rubia. –Levanta la cara y tira la goma de mascar- Le ordeno.
La rubia al escuchar las ordenes de su jefe, se alboroto su rubio cabello y escupió la goma de mascar. Esta casi le cae en los pies a otra mujer que iba pasando a su lado.
-No puedo creer que hicieras eso- dijo el joven Briefs entre risas.
Ambos entraron al establecimiento y enseguida un hombre se paró ante ellos y se presentó. –Hola, soy el señor Hollister, gerente de la tienda. ¿En qué puedo servirles?-
-Trunks Briefs- Se presentó Trunks mientras le ofrecía la mano.
-Claro señor Briefs, presidente de la Corporación Capsula- Continuo el señor Hollister.
-¿Ve a esta bella dama?- Dijo Trunks refiriéndose a Marron, a lo que la rubia sonrió mientras se incorporaba.
-Si- contesto el gerente.
-¿Tiene algo tan hermoso como ella?- Trunks no sabía de donde brotaban esas palabras.
-Claro…emm no, no, no, quise decir. Tenemos muchas cosas tan hermosas como ella las haga lucir- Se corrigió el señor Hollister.
-Sí, mire voy a necesitar más gente a mi servicio.- Exigió El pelilila, al tiempo que tomaba del codo al gerente y lo aparta de Marron. –Aquí gastaremos una cantidad obscena de dinero y necesitaremos más lambiscones, nos encantan.-
-Puedo decirle señor que están en la tienda apropiada-
En un abrir y cerrar de ojos la rubia se vio rodeada de empleadas a su servicio, mostrándole diferentes y hermosos outfits, accesorios y zapatos.
-Disculpe señor, exactamente qué tan obscena es la cantidad de dinero, Profana o llegando a ofensiva?- pregunto el gerente al joven Briefs.
Trunks lo miro directamente y contesto. –Llegando a ofensiva-
Durante más de una hora Marron fue atacada con más de 100 outfits diferentes, 30 sombreros, 150 pares de zapatos y más de 200 accesorios. Cada uno más hermoso que el anterior.
-Señor Briefs, que tal va todo?- de nuevo se dirigió el gerente a Trunks.
-Creo que necesitamos más lambisconería- el propósito de Trunks era que su rubia se sintiera hermosa y apreciada, después de como la habían tratado.
-Muy bien señor, usted no solo es guapo, además es poderoso y ….- No pudo terminar.
-Hollister, no a mí. A ella.- señalo Trunks incómodo.
-Lo siento señor-
En ese momento Trunks recibió una llamada de Matsuyama.
-Trunks, ¿Dónde demonios estas? La noticia ya es conocida, MORS aumenta su oferta- se escuchaba al otro lado del teléfono.
-¿Eso hace? Tiene que estar bromeando, sabe que no tiene dinero. ¿De dónde sacara los contratos?- El joven Briefs reía para sus adentros.
-No sé, tal vez se está uniendo a otras compañías-
-Alguien debió hacerle un préstamo, investiga quién y te llamo en una hora- ordeno el joven.
-Si claro- contesto Matsuyama cansado.
Trunks se dirigió hacia su rubia que estaba siendo consentida por todas las empleadas de la tienda.
-Te dejo solo, tengo que ir a trabajar- le aviso mientras le acariciaba la mejilla. –Te ves hermosa- La adulo ya que traía puesto un lindo vestido rosa.
-Tiene mi tarjeta Hollister- grito Trunks mientras salía de la Boutique.
-Claro, le ayudaremos a usarla señor- respondió Hollister con lambisconería.
Durante la siguiente hora Marron continuo probándose docenas de vestidos y zapatos, todos le gustaban. Se sentía la reina del lugar nunca la habían tratado con tanto respeto en su vida. Sin embargo, le entristecía saber que después del domingo ella regresaría a ser la misma prostituta de siempre. La vida era muy injusta.
Mientras se probaba un par de zapatos nuevos y uno de los empleados la auxiliaba, Marron vio la corbata de aquel hombre. –Esa corbata es hermosa, a Trunks le encantaría.- dijo muy suspicaz.
-Dale la corbata- le ordeno Hollister a empleado.
Marron salió de la tienda radiante, usando un hermoso vestido azul que combinada perfectamente con el azul aqua de sus ojos. Se robó la mirada de muchos hombres y mujeres. Siguió caminando y encontró la Boutique donde días antes había sido discriminada. Para darles una lección decidió entrar.
-Puedo ayudarla- se acercó una empleada de inmediato.
-No gracias- evoco Marron con una sonrisa. Finalmente encontró a la empleada que había sido grosera con ella. –Hola, me recuerdas?- le pregunto.
-Buenas tardes, no señorita- contesto la empleada confundida.
-Vine ayer y no quisiste atenderme- sin embargo la rubia nunca dejo de ser cortes.
La empleada se quedó anonadada ya que esta rubia, no parecía ser la misma rubia de ayer.
-Trabajas por comisión ¿no?- cuestiono Marron.
-Si-
-Fie un error muy estúpido de tu parte, adiós- se despidió la rubia mientras le guiñaba el ojo. Nadie se atrevería discriminarla otra vez.
Mientras tanto en la corporación capsula.
-Señores gracias por venir- despidió Matsuyama a un grupo de hombres.
Trunks se encontraba sentado en la silla principal de la sala de juntas, este trabajo lo agobiaba bastante.
-Tenías razón Trunks, Mors hipotecó todo lo que tenía para que el banco le diera un préstamo, ahora lo que tienes que hacer es llamar al banco y ya sabes persuadirlos.- exclama el abogado muy contento.
-si- contesto Trunks aburrido mientras masajeaba sus sienes.
-Trunks que te está sucediendo esta semana?- Matsuyama ya estaba cansado.
-¿Sabes que me gustaba hacer cuando era un niño Matsu? – pregunto el pelilila algo serio. Su compañero negó con la cabeza. –Las artes marciales… me gustaba entrenar hasta voverme realmente fuerte.-
-Y eso que tiene que ver Trunks- Pregunto Matsuyama
-Una vez alguien me dijo: "Nunca mates a tu oponente, solo mejora cada vez más". Estamos eliminando nuestra competencia Matsu, ¿No crees que algo está mal?- Pregunto Trunks sintiéndose algo culpable.
-Trunks fabricamos tecnología, hacemos dinero. Era lo que tu madre quería.- Matsuyama empezaba a molestarse. –Llevamos un año con este proyecto y por fin la yugular de Mors esta visible, tenemos que matar.-
Ya eran las 7:00 pm y una linda rubia en lo alto del Imperial Palace se miraba al espejo. Se maquillaba sus hermosos ojos azules, se puso algo de rubor en las mejillas, pinto sus carnosos labios con un color rosa y soltó su cabello rubia que le cubría ligeramente el pecho. Cabe decir que se veía demasiado sensual y tentadora. Miro su atuendo y decidió quitárselo para darle un sorpresa a su jefe que ya venía en camino. Roció perfume por todo su cuerpo y se sentó en la mesa de la sala de estar usando únicamente la corbata que le había comprado a su adorado pelilila.
En un par de minutos entro el joven Briefs, sin darse cuenta de que la hermosa rubia se encontraba sentada a su derecha.
-¿Cómo estuvo tu día guapo?- Pregunto la chica con un tono muy seductor.
Trunks se quedó sin palabras cuando la vio, sintió un ligero cosquilleo en el abdomen y como su entrepierna se endureció en un par de segundo. Tragó saliva –Linda corbata- atino a decir.
-La compre para ti- dijo la rubia aun con su tono seductor.
Momentos después ambos se encontraban en la tina, completamente desnudos y llenos de espuma.
-Mi abuelo inicio la compañía, después paso a manos de mi madre.- Trunks es encontraba sentado entre las piernas de la rubia dándole la espalda mientras ella lo rodeaba con sus brazos y le acariciaba el pecho. –Conoció a mi padre en el planeta Namek- Marron estaba fascinada con la historia. –Mi padre es hombre serio y rudo, avece es grosero con mama, pero la ama muchísimo.- continuo el pelilila. –El me enseño a pelear, a ser fuerte y siento que a veces tengo su carácter- dijo el joven orgulloso. –Después m madre decidió que yo debía llevar la compañía en su lugar.-
-Y ahora eres infeliz?- Pregunto la rubia en su papel de psicóloga.
Trunks volteo su cara hacia ella, miro sus bellos ojos por un instante e intento darle un beso en los labios, la rubia se movió en el momento. Un poco molesto por su fallido plan, el joven movió todo su cuerpo y cargo a la rubia hasta sentarla sobre el mirándola a los ojos.
Comenzó a besar su cuello muy despacio, logrando que la rubia se estremeciera, continua con sus suaves y bien formados pechos. Los beso, lamio y mordió hasta que Marron gimió de placer. –Tú me haces feliz- le dijo el joven al oído.
Esa última frase enterneció a Marron e hizo que se excitara aun mas, quería hacerlo feliz, el hombre más feliz del mundo así fuese solo por una semana.
Al día siguiente Trunks decidió llevar a Marron a una reunión de Empresarios, la fiesta seria en un elegante jardín lleno de los nuevos modelos de autos y aviones fabricados por la Corporación Capsula.
-¿Y si me reconocen Trunks, que vas a hacer?- le pregunto la rubia un poco nerviosa.
-Tranquila, ellos no van a los barrios bajos de Tokio- Trunks tomo la mano de la rubia para darle seguridad.
-Tu si fuiste- apunto ella.
Al pelilila le pareció tierno la preocupación de la chica, tanto que sin darse cuenta la tomo por la cintura abrazándola. –Escucha, te ves preciosas. Te divertirás mucho.- El chico le planto un sonoro beso en la mejilla y la miro directamente a los ojos, lucia hermosa. Portaba un lindo vestido color azul que combinaba bastante bien con sus ojos.
Trunks la tomo de la mano. – Levanta la cara y sonríe- le indico, a lo que la chica hizo caso de inmediato.
En el evento podían escucharse el altavoz de las subastas, muchísima gente adinerada presumiendo sus maravillosas vidas. Marron hacia caso omiso de todo eso. Por primera vez nadie la miraba de forma extraña ni con repulsión. No con ese atuendo, en esos momentos era una más de ellos. Le costaba trabajo aceptar esa idea.
-Marron- escucho que su querido jefe la llamaba, despertándola de su sueño. –Déjame presentarte a las hermanas Olsen. Mary Kate y Ashlee.- Dijo Trunks frente a un par de gemelas americanas. –Ella son dueñas de una marca de moda que te encantara.- continuo el chico.
Marron sonrió al verlas. –Encantada- atino a decir.
-Me disculpan un segundo- se excusó Trunks mientras se retiraba repentinamente.
Marron se quedó ahí sonriendo, odiaba cuando Trunks la dejaba sola con desconocidos.
-Asi que eres la novedad del mes- Dijo una de las gemelas levantando la ceja y dándole la espalda a Marron y a su hermana.
-Ahh disculpa a mi hermana- Dijo Mary Kate apenada y tomando a Marron del hombro. –Trunks es un soltero muy codiciado todas queremos atraparlo.- confeso con una sonrisa.
A Marron le hizo gracia ese comentario. –Yo no quiero atraparlo solo lo uso para tener sexo.- Dijo esto mientras se alejaba de la chica, dejándola perpleja.
Por otro lado Trunks observaba como se llevaban a cabo las ventas, ya eran más de 30 capsulas vendidas. Marron camino sin hacer ruido detrás de él y lo llamo por el hombro, huyendo hacia el lado contrario a donde el chico volteo.
-Ahí estas.- Dijo el sonriente mientras la abrazaba.
-¿Trunks, que hacemos aquí?- Le pregunto ella un poco aburrida.
-Espero a alguien.- Contesto él.
En ese momento El señor Matsumaya y su esposa aparecieron en la escena.
-Trunks- Saludo el hombrecillo al pelilla. –Preciosa- continúo con Marron tomándola de la mano como saludo. –Déjame presentarte a mi esposa Elizabeth-.
Una chica con pelo rojo sujetado en una coleta, saludo a Marron un con beso en la mejilla. –Es un placer conocer a una de las chicas de Trunks- Marron solo sonrió ante el comentario.
-Oh por dios! ¿Es Tom Cruise?- Pregunto la pelirroja emocionaba mientras se retiraba.
-Perdona a mi esposa- se dilculpo Matsu apenado. –Trunks ¿Sabías que el gobernador está aquí?-
-Yo lo invite- Dijo El joven con un tono de superioridad.
-Y por eso te quiero.- Exclamo Matsu emocionado dando unas palmadas en el hombro y retirándose.
-Deberia de enfriar a su esposa.- Comento Marron despectivamente.
-Hablamos luego de eso ¿sí?- Dijo Trunks entre risas.
-¿Son tus amigos?- Pregunto ella incrédula.
-Paso tiempo con ellos.- Contesto el joven serio.
-Ahora entiendo porque me buscaste- Dijo la rubia sonriéndole y mirándolo a los ojos.
Momentos después, la música había elevado su volumen y los invitados empezaban a bailar.
-Marron- La rubia escucho su nombre, pero no era Trunks quien la llamaba. David el nieto del señor Mors había asistido a la fiesta.
-David, Hola- Saludo la rubia sonriéndole.
-¿Cómo estás?- Pregunto el con una voz muy varonil.
-Estoy bien- por alguna razón el nieto de Mors no la inducia a ser grosera con el.
-Te vi y te reconocí, que linda estas.- Dijo mientras la miraba de la cabeza a los pies.
-Es nuevo- presumió ella.
-¿Quieres bailar?- se atrevió a invitarla.
-Claro- ¿Por qué no? Trunks estaba arreglando unos asuntos, ella podría divertirse un poco.
La música era rápida y divertida, la rubia la estaba pasando muy bien con David. No se dio cuenta de que su jefe la observaba desde lejos.
-Es una chica muy linda Trunks, ¿Dónde la conociste?- Pregunto Elizabeth.
-En el 01-Chicas hermosas- Dijo el queriéndola esquivar a la pelirroja dirigiéndose hacia la rubia. En eso fue interceptado por su abogado.
-Trunks- Dijo Matsu Tomándolo de hombro. -¿Dónde conociste a la chica?- pregunto curioso.
Trunks sabía que esto iba a suceder, sabía que no solo su madre sino que también sus amigos querrían saber más sobre Marron.
-Iba caminando y la encontré- Contesto el sencillamente.
-y ¿Trabaja?- Pregunto el hombrecillo.
-Está en ventas- Trunks no sabía cómo explicarlo.
-¿Y que vende? – Continúo interrogando Matsu.
-¿Te importa?- El joven se sentí irritado con el interrogatorio.
-Trunks, me preocupo por ti. Te he notado muy diferente en esta semana. Y me pregunto si es por ella, sobre todo cuando está bailando con David Mors- Dijo Matsu metiendo cizaña. –Ahora esta con el dueño de la compañía que queremos comprar. Que conveniente ¿no?-
-Matsu, no empieces- Dijo Trunks riéndose.
-¿Qué tal si es una espía industrial y le da información a Mors?- Continuo Matsu con su tiroteo de preguntas.
Trunks empezaba a desesperarse.
-Matsu, Matsu….Escucha- El joven respiro. –No es una espía, es una prostituta- Confeso, arrepintiéndose al instante.
Matsumaya no daba crédito a lo que había escuchado, sin embargo rompió en risa. –Trunks, eres el único millonario que sale con una prostituta barata.- Continuo burlándose el hombrecillo.
-¿Para qué te lo dije?- se lamentó el pelilila dejándolo solo.
Matsumaya no perdió al oportunidad para ir tras la rubia. –¿te diviertes Marron?- pregunto con un tono de maldad en su voz.
La rubia no lo noto. –Si este lugar es divertido.- Intento sonreír.
-Que diferencia a las calles ¿no?- Insinuó Matsu. Ese comentario logro que la sonrisa de Marron se esfumara.
-¿Qué?- Pregunto con un tono serio.
-Trunks me lo dijo. Tranquila tu secreto está seguro conmigo. –Dijo el abogado de Trunks soltando una ligera risita.
Marron no sabía cómo sentirse, claro que no era la primera vez que un hombre la trataba así, pero esta vez se sentía diferente.
-Escucha, tal vez podríamos vernos cuando Trunks se vaya.- Le propuso Matsu acariciándole el hombre.
-Si claro, ¿Porque no?- Contesto Marron sin voltearlo a ver.
-Pues hay que hacerlo linda- Dijo el antes de retirarse de ahí.
El resto dela fiesta fue una pesadilla para la rubia. Se limitaba a sonreír y a hablar solo cuando era necesario. Trunks no noto nada extraño en ella.
Era la primera vez que Marron se sentía realmente humillada.
