Aquí os dejo el segundo capítulo de la historia :)
Besos!
pd. como siempre, sigo atenta a comentarios, críticas, sugerencias y de más en las reviews.
¡GRACIAS A LOS LECTORES! 3
Diario de una jinete, capítulo 2
Cada día echo de menos a papá y a mamá; murieron cuando yo tenía 3 años. Desde entonces, Adán, mi hermano mayor, se ha hecho cargo de mí y de Nico, el menor de los tres. Por desgracia llevamos una semana sin saber de él y empieza a preocuparme.
Soy una persona creativa e imaginativa. Muchas veces distraída. Tengo los ojos marrones, oscuros, y los labios rojizos de por sí. Mis cabellos son celestes (sí, es algo raro, pero son así); siempre los llevo recogidos en dos trenzas anchas que me llegan más o menos a la altura del pecho. Ahora en verano acostumbro a llevar un top de cuero (que deja al descubierto mi ombligo), adornado con algo de pelo blanco. Visto también unos pantalones cortos, del mismo estilo que la prenda anterior; sobre los cuales llevo un cinturón ancho con una bolsa de cuero cuadrada atada a modo de riñonera. Mi calzado es sencillo: botines de cuero marrón, con un poco de tacón y una hebilla en la parte superior. Me gusta llevar dos cintas de cuero, cada una atada a una rodilla; y un guante (que me cubre el antebrazo derecho) que me regaló mi padre antes de fallecer.
-¿Leo? –llaman a la puerta y una voz grave me llama. Podría ser… ¡Adán! Voy corriendo hacia la puerta y la abro con una sonrisa, esperando lo mejor.
-Ah… ¿Qué quieres, Eric?
-¿No puedo venir a visitarte?
-… No.
-Borde.
-Mucho. –Este chico me pone de los nervios.
-¡Alegra esa cara, mujer!
-Lo haría si la tuya no fuera tan deprimente.
-En fin, ¿sabes dónde está Sarah?
-No... Ni idea, ¿por qué?
-Ah, por nada… Bueno, solo era eso, Adiós. Y me alegro de haberte visto.
Dicho eso le cierro la puerta en las narices.
Eric es un chico de ojos verdes y cabellos castaños, alto y apuesto, fuerte, hábil luchador e, igual que gran parte de los jóvenes de ésta aldea, extremadamente fanfarrón. Él había sido muy buen amigo mío, pero desde hace unos cuatro años se ha convertido en un auténtico imbécil: se metía conmigo recordándome el accidente con Sirius; se regodeaba de que yo hubiera sufrido la pérdida de mi dragón y demás actos molestos, insultantes y degradantes. Sarah sigue aguantándolo a pesar de lo mal que le cae; básicamente porqué es demasiado buena para mandarlo a tomar viento.
Volviendo a la conversación de antes… vale, le he mentido: le he dicho que no sabía dónde estaba Sarah… pero el caso es que no me fio nada de este tío… ya le ha gastado más de una broma pesada y ha hecho que ella se metiera en líos más de una y de dos y de tres veces.
Me alejo de la puerta cuando llaman de nuevo. Me doy la vuelta y abro bruscamente.
-¿¡Y ahora qué qui…!? –corto en seco la frase al ver quien está delante de mí.
-Hola… -me responde una voz afable y cariñosa.
-Dios… -me lanzo a sus brazos, tirando todo lo que lleva encima. –Adán, te hemos echado de menos. –mi hermano me da una vuelta a la vez que me abraza y después me deja en el suelo.
-Siento haberos dejado solos. ¿Y Nico?
-Jugando… se llevará una sorpresa cuando te vea.
-¿Y tú? ¿No sales?
-Estoy bien aquí… -cojo una de sus bolsas del suelo. –te ayudaré a llevar esto dentro.
-No, para.
-¿Qué?
-Vamos, ve con tus amigos.
-Pero… -intento encontrar una excusa y antes de que me dé tiempo ya me ha interrumpido.
-No hay pero que valga, venga. –Me sonríe mientras lo coge todo de nuevo, incluyendo la bolsa que yo sujetaba.
-Vale… -y al fin sonrío.
-Hasta luego.
-¡Adiós! –me despido contenta mientras me voy corriendo.
Por fin… otra vez está en casa… ya volvemos a estar todos… ojalá mamá y papá pudieran vernos ahora: juntos, cuidándonos entre nosotros. De verdad que querría que estuvieran aquí.
-¡Eh, chicos! –grito. Y en la lejanía un chico y una chica me miran y ondean una mano.
Estoy pensando en publicar capítulos un poco más largos...
¿Qué os parece?
~Tamashi neko
