¡Qué ganas tenía de volver a publicar...! He tardado más en escribir éste capítulo... pero creo que ha merecido la pena ^^
Como siempre, sigo atenta (y agradezco) comentarios, críticas, sugerecias, etc. en las reviews.
GRACIAS A LOS LECTORES :)
ESPERO QUE OS GUSTE
:3
Diario de una jinete, capítulo 3
-Empezaba a pensar que no vendrías. –se dirige a mí Sarah mientras me abraza.
-Y yo. –le respondo.
-Ya te echaba de menos. –pronuncia Víctor a la vez que lo abrazo.
-Uy uy… si queréis algo más de intimidad me voy, eh…
-Jajaja, anda, cállate.
-¿Qué están haciendo? –me intereso, mientras observo como los jinetes preparan a sus dragones.
-Ahora empezarán las prácticas de vuelo. –me contesta Sarah.
-Que miedo…
-Antes te encantaba hacerlas. –me recuerda ella.
-Antes…
-Vamos, Sarah, déjala.
Nos encontrábamos en un precipicio, apoyados en una valla al borde de éste, desde dónde se observaban perfectamente las maniobras aéreas de los dragones.
Cuánto lo echo de menos… Ojalá tuviera a Sirius conmigo…
-Creo que me voy…
-¿Adónde? –se interesó Víctor.
-No sé… al bosque.
-¿Te acompaño?
-Cómo quieras. Sarah, ¿vienes? –ella seguía distraída con las acrobacias de los jinetes.
-Em… no, no, me quedo aquí. Ya os encontraré más tarde.
-Vale.
Víctor y yo apenas hablamos hasta que llegamos al bosque.
Vamos, di algo… empieza una conversación… pero, ¿sobre qué?
-Oye, Leo… –sus palabras me distrajeron.
-Am… sí. Digo, ¿qué?
-Tengo que hablarte de algo importante.
-Está bien. ¿De qué se trata? –nos miramos el uno al otro, de frente.
-Verás, yo… quería… necesitaba decirte que… -en ese momento me cogió de la mano y me sentó sobre un tronco caído, a su lado.
-¿Qué te pasa?
-Es que yo… -bajó la cabeza. –Lo siento…
-Víctor, ¿de qué estás hablando?
-Yo… -una lágrima suya se vertió sobre mi mano, aún sostenida por él. –Fui el responsable de… -su voz se entrecortaba más a cada palabra que pronunciaba. –de la muerte de Sirius.
En aquel momento un flashback apareció en mis pensamientos:
-Ese dragón no va a traernos más que problemas. –aseguraba el padre de Víctor (y jefe de nuestra aldea) delante de Adán.
Yo aparecía entonces tras la pared. Llevaba rato escuchando.
-Su nombre es Sirius. Y no es ningún problema. Es mi amigo. No le conocen. Él no es malo.
-Leonora… todos pensamos que es un peligro para la aldea.
-¡No, yo no!
-Leo, vete a tu cuarto, por favor. –me calmaba mi hermano.
-¡No dejaré que se lo lleven! –Y aquella niña de once años que aparecía en mis recuerdos empezaba a llorar. Y se me partía el alma al recordarlo. –Ayer les oí hablando sobre Sirius… ¡decían que iban a matarlo!
-No vamos a matar a ningún dragón.
-Lo mismo decía del suyo, señor. Y lo acabasteis sacrificando… -me defendió Adán.
-No me provoques Adán. Tu padre era un hombre respetable, pero no significa que tú acabes siéndolo.
-Lo siento, señor. No hay trato. –mi hermano acompañaba al padre de Víctor hacia la puerta. –No voy a entregarle, ni mucho menos a venderle el dragón. –Gracias por la visita. –cerró la puerta ante él y yo me lancé a sus brazos. –No va a irse con ellos… Tranquila.
Volví a la realidad: Al bosque, junto a Víctor.
No tardaré tanto en escribir el próximo;)
(básicamente porque ya está empezado... jeje)
~Tamashi Neko
