Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la historia es de mi autoría e imaginación.


Capitulo III

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Tal vez Edward estaba acostumbrado a que las chicas babearan por él cada vez que se les acercaba. No era que yo fuera inmune a sus encantos, pero tampoco me podía dar el lujo de ser tan obvia. Me negaba a entrar en su estúpido y jodido club de admiradoras. Sus ojos verdes me observaban con picardía y había una sonrisa burlona en sus labios, seguramente por la forma en que me estremecí ligeramente en cuanto se acercó, aunque la razón no había sido por su presencia, sino la opresión en el pecho que me hacía sentir. Por Dios, esa sensación traía a mi mente lo que me negaba a reconocer, que este precioso hombre frente a mi iba a morir y no tenía idea de cómo hacer para que eso no sucediera. Volví a morder mi labio inferior abriendo de nuevo la herida que me había hecho anteriormente.

— ¿Vas a dejarme con el brazo extendido? Es un poco maleducado. — la voz de Edward me saco de mis cavilaciones.

— No quiero beber, gracias

— No le he echado nada al vaso Isabella, por favor…

— No es eso. Simplemente no bebo cerveza, no soy muy tolerante…

— Una no te hará perder la cordura. ¿Temes decirme algo que te pueda comprometer? — sí, podría terminar diciéndole que había sentido que iba a morir pronto. Y que me parece muy sexy. Whoo. ¿De dónde demonios salió eso?

— No dejaras de insistir, ¿verdad? — negó con la cabeza divertido.

Suspire tomando el vaso que me ofrecía y mojando ligeramente mis labios con el contenido. Edward no dejaba de mirarme fijamente y se tensó en el momento en que su mirada se detuvo en mis labios. Relamió sus propios labios lentamente y su respiración se aceleró a la vez que su mirada se oscurecía. Mi cuerpo reacciono, aunque mi mente aun no lo había hecho. Aparte mi mirada de sus rostro para buscar a los chicos entre la multitud con la intención de huir.

— Si buscas a Alice está ocupada con Jasper — dijo Edward apuntando con su dedo. Su rostro volvía estar sereno. Sus cambios de actitud eran un tanto drásticos.

Mire hacia donde estaba apuntando para ver a una Alice sonriendo coqueta con un rubio alto y musculoso, desde donde me encontraba no podía ver el rostro del chico, y aparte mi mirada de ellos justo cuando comenzó a inclinarse sobre ella, para darles un poco de intimidad.

— Espero no estés celoso…

— ¿Por qué habría de estarlo? — indago ladeando la cabeza a un lado.

— Alice y tú… pues… pensé que… — balbuceé como idiota, mientras una sonrisa asomaba en los labios de Edward.

— Tu amiga es hermosa, sin duda. Pero no es mi tipo para nada. La verdad tengo mi mirada en otra persona, es solo que es muy difícil de conocer. No me permite acercarme.

— Te gustan los retos…

— Los adoro, pero es más que eso. Esa chica… de verdad me parece especial. Pero como te dije, no me permite acercarme. ¿Qué me aconsejas? — pregunto burlón.

— Si no quiere que te le acerques, déjala en paz. Por algo será. — soltó una risita

— No creo que pueda, veras… no es la clase de chica de una noche que suelo tener… hay algo diferente en ella que me atrae… pero ella es muy cerrada…

— Tal vez no quiera ser una raya más en el tigre…

Edward estaba a punto de responder cuando una voz chillona lo interrumpió halándolo del brazo. La melena rubia de Tanya me dio de lleno en la cara cuando se paró frente a Edward. Me sentí totalmente indignada, pensaba ella que estaba haciendo un comercial para el cabello. Zorra oxigenada.

— Definitivamente tú sí que no tienes modales ¿verdad? — Tanya giro hacia mí con renuencia y poniendo una falsa sonrisa en su rostro.

— ¿Lo dices justamente tú? Después de haber volcado vino encima de mi Dolce & Gabbana.

— Fue un accidente, por el contrario tu estas siendo completamente grosera. Definitivamente no importa cómo te vistas si no tienes clase, simplemente no la tienes. — dije totalmente altiva, algo un poco raro en mí. Pero no me dejaría intimidar por Tanya una vez más. La expresión de ella fue de total shock. Y no pude evitar que una sonrisa de triunfo asomara en mis labios. Tanya dio un paso decido en mi dirección… y de pronto todo fue caos.

Unos chicos al otro lado del lindero salieron corriendo y gritando. No podía escuchar lo que decían, pero si oía con claridad el sonido de unas patrullas de policías. La gente entro en pánico y salieron corriendo en varias direcciones hacia el interior del bosque.

Me gire en dirección donde había visto a Alice minutos antes pero ya no se encontraba allí. Sentí una mano fría sujetar mi muñeca con fuerza y alar de mi hacia el interior del bosque. La opresión que eso causo en mi pecho fue insoportable, como la primera vez que había tocado a Edward. Y al no poder romper la conexión, ya que era él quien me tenía sujeta, el triángulo angustioso como solía llamarlo cayo sombre mí y todo se volvió negro.

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Estaba recostada sobre una superficie blanda, una cama pensé. Supuse que dentro de uno de los dormitorios ya que el frio de la noche ya no azotaba mi cara ni despeinaba mi cabello. No podía moverme, ni abrir los ojos, pero si podía escuchar con claridad la conversación a mí alrededor…

— Te digo que no le hecho nada Jacob. Estas empezando a hacerme molestar. — gruño Edward.

— ¿Entonces porque mierda no despierta? — replico Jake con desespero en su voz.

— Seguramente mientras huían pego la cabeza de algún árbol… no sería extraño en Bella… — la voz de Alice tenía un dejo de burla.

— No se ha golpeado — dijo Edward con voz cansina.

— Tal vez, deberíamos llevarla a algún sitio para que la revisen…

— No podemos, hay policías peinando el área buscando estudiantes fuera de las residencias.

— No sé qué ha pasado. Nunca antes habían interrumpido la fogata.

— Al parecer, ha ocurrido un incidente con una chica…

— ¿Cómo? ¿Qué incidente?

— ¿De qué hablas Alice?

— No estoy segura, Jasper y yo nos adentramos un poco en el bosque para… bueno… él quería enseñarme algo…

— Alice, habla de la chica y deja de sonrojarte de esa forma, no somos niños.

— Al parecer han encontrado una chica muerta en el bosque… — los jadeos de los chicos no se hicieron esperar.

— ¿Cómo… como que una chica muerta…? — pregunto Edward preocupado.

— Al parecer es…

Aunque lleva tiempo escuchando la conversación de los chicos, mi cuerpo me permitió en ese momento poder abrir los ojos y moverme. Algo que había estado intentando desde que había escuchado la voz de Edward el principio.

— Bella…

— Oh nena, ¿estás bien?

— ¿Estas bien, Isabella? — pregunto Edward acercándose a mí con preocupación.

— Sí, estoy bien — respondí restándole importancia con un gesto de mi mano.

Edward se irguió asintió hacia mí y comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación.

— Entonces no tengo más nada que hacer aquí… las dejo descansar chicas…

— ¡Espera! — pedí no muy segura del porqué.

Jacob me miro con el ceño fruncido, mientras Edward detenía su andar. Alzo las cejas inquisitivamente hacia mí.

Quede en blanco no muy segura de como continuar, ya que los chicos no dejaban de mirar de Edward a mí y de vuelta, una y otra vez.

— Luego hablaremos… ahora debes descansar. Te encontrare. — dijo saliendo de la habitación con paso decidido.

— Vaya… parece que hago mal tercio — dijo Jake algo molesto.

— ¿Tú? Al parecer la que hago mal tercio soy yo… si no hubiera sido por Edward, tal vez todavía estaría dando tumbos en el bosque… — les recrimine, aunque no me hubiera desmayado dije para mis adentros — Tu detrás del rubio — dije mirando a Alice que se sonrojo furiosamente — Y tu detrás de la pelirroja, a la que seguro le distes más que un puto baile. — me levante de la cama furiosa — Es tarde Jake… — dije abriéndole la puerta del dormitorio. No estaba segura ni de porque estaba molesta.

Jake me miro por un momento debatiéndose. Estuvo a punto de decir algo. Al parecer lo pensó mejor y salió de la habitación sin siquiera decir buenas noches.

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La universidad era mucho más de lo que yo pensaba y el campus mucho más grande de lo que creía. Había pasado más de una semana desde que nos habíamos instalado y cada vez que pensaba que había conocido cada rincón del campus, me encontraba con una nueva calle por la que nunca había pasado o una cafetería que no había visitado.

Las personas caminaban totalmente concentradas en sus propias conversaciones, se veian tan relajadas y sonrientes. Es como si la muerte de la chica no hubiera ocurrido. Tuve un pequeño momento de pánico pensado que la chica podría ser Ángela. Y pude comenzar a respirar con normalidad, cuando me di cuenta de que no conocía a la chica en absoluto. Aunque seguramente fue un duro golpe para sus amigos más cercanos, el revuelo solo duro los dos días siguientes. Sin embargo, había un montón de historias escalofriantes sobre la causa de la muerte. Algunos decían que había sido desmembrada, que horrible. Mientras otros decían que había sido degollada y drenada, esto último me hacía arrugar la cara con gesto de asco.

Habían colocado velas, flores y fotos frente a su dormitorio. Y muchos habían ido a su funeral. La gran mayoría solo para saber cuál de las dos versiones de su muerte era cierta. Yo había visto muertos de sobra en mi vida. Así que decidí concentrarme en mis clases.

La entrada a la biblioteca estaba casi despejada. Para llegar a las dos grandes puertas del edificio, debía subir una escalera ancha con grandes muros a cada lado. Me pare casi en medio de la escalera. Y me gire buscando a Alice, habíamos quedado en vernos a la una y media, pero nada que llegaba. Ver tantas personas relajadas a mí alrededor también me hacía preguntarme, si solo era a mí a la que la universidad parecía aplastar sin remordimiento. Inhalo profundamente, llenando mis pulmones de todo el aire que puedan tener y luego exhalo lentamente, con la intención de despejar todos los pensamientos pesimistas.

De la nada una leve opresión en mi pecho me hizo girarme sobre mis talones…

— Hola, Isabella — Edward me miraba con sus preciosos ojos verdes, mientras una pequeña sonrisa tierna se colaba en sus labios.

— Hola

— No te he visto en toda la semana. Casi podría asegurar que has estado escondiéndote de mi.

Ufff, bastante cerca. Aunque la mejor pizzería del campus era la que estaba al final de la calle donde estaba la fraternidad de Edward, había evitado a toda costa pasar por allí. Con eso había logrado conocer casi todos los negocios de comida restantes.

— Para nada. He estado un poco complicada con mis clases. Ya sabes, es un cambio para mí. No es la misma metodología que usaban en la preparatoria y pues… me ha costado un poco adaptarme.

— Por supuesto, los cambios siempre son difíciles. ¿Pero eres feliz con lo que estudias? — dio un paso más hacia mí por lo que mi cuerpo se tensó enseguida.

— Eh… si — dije dando un paso atrás — la verdad es que en eso no me arrepiento… las clases son sensacionales.

— Puedo ayudarte en cualquier cosa que necesites… — dijo dando otro paso en mi dirección e inhalando profundamente — aunque no estemos en la misma carrera… puedo echarte una mano siempre que quieras…

— Gracias… — mi cuerpo estaba en tensión y mi corazón latía desaforadamente. Mire alrededor deseando ver a Alice. No sabía porque estaba reaccionando de esta forma — una mano extra nunca esta demás… aunque por los momentos… estoy bien…

— Hueles deliciosamente Isabella, ¿los sabes? Aun con la distancia que nos separa… — dio otro paso hacia mi y al yo retroceder sentí uno de los muros en mi espalda — ¿Estas huyendo de mi Isabella? — dijo con voz burlona arqueando la ceja — creo que eres la primera chica en el campus que lo hace…

— Eres un arrogante. Y si me alejo de ti es porque no respetas mi espacio personal — espete sonrojándome.

— Eres deliciosa cuando te sonrojas — se relamió los labios despacio inconscientemente — No he podido dejar de pensar en el día de la fogata. Y lamento que nuestra conversación haya sido interrumpida por Tanya. — dijo sincero — Tal vez podríamos ir a comer a algún sitio y continuar... — levanto su mano lentamente hacia mi mejilla con sus ojos fijos en los míos. Estaba totalmente hipnotizada por su mirada y mi último pensamiento antes de sentir su toque fue No me quiero desmayar… Pero eso no fue lo que ocurrió.

Me encontraba de pie mirando a Edward quien estaba del otro lado de la calle mirándome con sorpresa. Frunció el ceño y cruzo la calle hacia mí, pero sin darse cuenta que venía un auto a alta velocidad. Todo fue tan rápido que el auto no tuvo tiempo de frenar ni Edward de retroceder. El auto lo golpeo de lleno y Edward fue arrojado con fuerza cayendo en la calle en una forma poco normal. Corrí desesperada para ayudarlo y cuando estaba llegando…

Jadee con los ojos cerrados. No entendía que era lo que acababa de suceder. Me había parecido tan vivido lo ocurrido. Edward. El auto. Pero no tenía tiempo para analizar que acaba de ocurrir. Ya que podía sentir ligeramente la mano de Edward sobre mi mejilla y el muro aun pegado a mi espalda. Imagine la cara de idiota enamorada que tendría en este momento. Y él seguro tendría una cara de suficiencia. Pues se estaba dando cuenta que no era inmune a sus encantos. Abrí mis ojos para darme cuenta que no podría estar más equivocada. Aunque posiblemente si tenía cara de idiota enamorada, Edward me mirada con dulzura. Se inclinó lentamente hacia mí con intención de besarme. ¿Pero qué mierda? ¿Que se creía? ¿En qué momento paso por su mente que tenía derecho de besarme? Seguramente así era con todas las chicas y como ninguna decía que no… pero conmigo tendría que trabajar muchísimo más.

Lo empuje con fuerza y mis dedos tocaron su bien formado abdomen. Por un momento quise ser yo quien lo besara. Edward me miraba extrañado.

— Lo sé. No estás acostumbrado a que te rechacen. ¿Cierto?

— Sin duda no es algo que pase a menudo… — paso su mano por su cabello cobrizo desordenándolo un poco.

— Pues sin duda no has encontrado a chicas muy decentes… — alzo las cejas con sorpresa.

— Eres mala… y los caballeros no tenemos memoria… así que…

— Ese dicho te viene como anillo al dedo, seguramente han sido tantas que ni siquiera recordaras el nombre de todas.

— Vaya. Realmente te molesta eso. Pensé que lo que decías por molestarme.

— Lo siento. No sé ni porque hago el comentario. Ni siquiera es asunto mío.

— Podría ser asunto tuyo…. si aceptaras salir conmigo — sonrió y mi corazón latió con fuerza.

— No creo que pueda. Estoy muy liada con las clases. — intente caminar hacia el final de la escalera con intención de irme. — De hecho se suponía que debía encontrarme con Alice aquí hace… — mire mi reloj y me sorprendí — Vaya, son las tres y media…

— ¿Esperabas a Alice? — su sonrisa era burlona lo que me llevaba a pensar que sabía dónde estaba la enana.

— Sí. Se suponía que debía ayudarme con un trabajo. — hice un mohín. — ¿sabes dónde está?

— Mmm… los caballeros no tienen…

— Dime o habrá un caballero menos en el campus — amenacé.

— La vi entrar en el dormitorio de Jasper más temprano. — lo mire sin entender — Jasper mi hermano de fraternidad — explico — el que estaba con ella el día de la fogata… bueno lo cierto es que puesto que vivimos juntos, es imposible no saber cuándo un hermano esta… pues con una chica — y por primera vez desde que conocía a Edward lo vi incómodo. Como si estuviera haciendo algo realmente malo.

— Vale — dije sonriendo por su incomodidad — ¿así que cuando uno de ustedes… tiene acción los demás lo saben? — asintió. Vaya. Hice una pequeña nota mental de nunca acostarme con nadie que estuviera en una fraternidad.

— Pero igual… hay privacidad sabes… Además no es como si las habitación solo sirvieran para eso… — siguió Edward — A veces necesitas también estudiar y…

— Entendí. Tranquilo. Respira es como si te fuera a dar algo. — soltó el aire que tenía acumulado y sonrió.

— Y aun no me has dado una respuesta — dijo cambiando el tema. Lo mire sin entender a qué se refería. — Te… te invite a salir. Solo una que otra vez que te despegues de los libros no habrá problemas. — tentó.

— Que tal si me das tu número y yo te aviso cuando tenga tiempo libre…? — le di mi celular para que agendara el número.

— Aunque seguramente lo haces para deshacerte de mí… es mejor que un no rotundo. Así que te seguiré la corriente y esperare con la esperanza de recibir tu llamada. — respondió devolviéndome mi teléfono.

— Tu solo espera… — aun en el fondo deseaba que él esperara mi llamada. Tal vez si le daba un pequeño incentivo. Me puse de puntillas y le di un beso en la mejilla, agarrándolo totalmente desprevenido. Aunque ese tacto me oprimió el pecho con fuerza… fue grandioso.

Descendí las escaleras hacia la calle principal rápidamente sin darle tiempo de reaccionar. Me detuve en la acera para guardar mi celular en mi bolso y cruce la calle con rapidez. Me detuve al otro lado de la calle y gire para ver a Edward. Se encontraba de pie al otro lado de la calle mirándome con sorpresa. Solté una risita por lo bajo. Frunció el ceño y comenzó a caminar hacia mí. En el momento en que Edward bajo la cera y comenzó a cruzar me di cuenta de que era lo que estaba viendo. Lo que había pasado anteriormente era un anuncio. Un aviso. Así era que iba a morir Edward. Juro que escuche un pequeño clic en mi cabeza cuando junte las piezas. Solté mi bolso y corrí hacia él como nunca antes. Escuche el carro y los cornetazos del conductor pero no me detendría. No lo dejaría morir…


¿Qué tal? ¿Bella podrá salvar a Edward? ¿A qué se habrá referido Edward cuando le dijo que olía deliciosa?

Gracias por la aceptación que ha tenido mi pequeña historia. Por darme una oportunidad. Espero sigan leyendo y recomendando mi historia.

La idea que tengo es actualizar todos los domingos.

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