Nigou lamió mi nariz, y desperté. Por la ventana entraban cálidos rayos de sol, deberían ser como las 7 am.
¡Que bien había dormido! Abrazar de esa forma con la almohada es más cómodo de lo que creía.
Me estiré, y salí de la cama. Nigou me seguía de cerca, pidiendo su desayuno.
-¡Si si, ya voy!
Con su plato lleno y él comiendo, podía ocuparme ahora de mis problemas. Pero, un olor desagradable llego a mi nariz. Nigou me había dejado un "regalo" sobre el papel de diario.
-Aag.. Nigou~...- murmuré enojado, y sentí el llanto de cachorro pidiendo perdón. Le acaricié el lomo "perdonándole" y limpié.
Desayunado, duchado, los dientes limpios y ya vestido con el uniforme del equipo, salí de mi casa caminando junto a Nigou con correa, para ir al entrenamiento mañanero de los sábados, a las 9 am. Llegué a mi punto de reunión con Kagami-kun, pero me sorprendió ver que ya estaba ahí esperándome. Fui a su lado, y como era de esperar, no me notó.
-Kagami-kun...
-¡WUAA!- Kagami-kun se asustó, para luego poner una cara de furia.- ¡Idiota! ¡Te he dicho mil veces que no hagas eso!
-Lo siento Kagami-kun.- contesté de forma neutral.
De la nada, él se me quedó mirando, y después se giró rápidamente.- Vamos…
Me extrañe, y le seguí. No dijo nada más por varios minutos. Iba por delante de mí, y no volteaba a mirarme. Por lo menos cuando caminábamos juntos él estaba a mi lado, pero ahora claramente me evitaba. Aumenté el trote, para quedar a la par.
Vi su rostro desde abajo, y noté que se sus ojos estaban adormilados y fríos. Cuando me notó, desvío rápidamente la mirada de mi. Quería preguntarle, pero ya habíamos llegado a la escuela.
-¡Kuroko, Kagami~!- Teppei-senpai nos saludó desde lejos y fuimos a donde estaban.
-¡Kagami~! ¡Te vez terrible!- Koga-senpai apareció y dijo con tono elevado, apuntando su cara. Kagami-kun tuvo un tic en su ojo, intentando contener las ganas de golpearlo.
-¡¿No~, enserio~?!...-Isuki-senpai apareció y dijo con sarcasmo, señalando que todos ya se habían dado cuenta.- En cambio, Kuroko parece estar mejor que de costumbre...
Todos dirigieron su mirada hacia mí, incluyendo Kagami-kun, y al encontrarse nuestros ojos, se dio la vuelta, entrando a los camarines. Sentí algo de pena y temor, no entendía porque actuaba de esa forma.
-¡Bien chicos, ya llegaron los tórtolos! ¡Comencemos la práctica!- Riko-senpai se refería a mí con Kagami-kun, y hubieron risas de los demás, fue algo vergonzoso. También algo triste, porque al parecer había pasado algo, que Kagami-kun ya no me miraba. Una horrible sensación de temor apareció inevitablemente en mi pecho, el temor de que lo que pasó con Aomine-kun se llegue a repetir.
-¡AAAGG! ¡Joder~!- pateé con fuerza una lata que estaba en mi camino.
Después de mi ducha, como imaginaba, no pude volver a dormir. Vi televisión, pero solo daban programas de economía. Jugué con el balón, pero me llamaron la atención los vecinos. Vagueé por todo mi departamento, e incluso leí una revista que no siquiera sabía que la tenía ahí, y eran sólo las 7 de la mañana.
Decidí salir a caminar antes de la hora de mi reunión con Kuroko...
¡Kuroko! ¡¿Cómo lo podría ver a la cara después de verlo de esa forma?!... Bueno, todo había sido un sueño, pero fue tan real... Me aterré, no tenía idea qué hacer. Simplemente, mirarlo lo menos posible, era lo mejor.
Comencé a trotar, pero unos pocos minutos después me cansé, estaba agotado por el entrenamiento de ayer y la falta de sueño… ¿Cómo se supone que practicaría hoy?..
No quería preocuparme de ello y seguí caminando, en dirección al parque. Estaba vacío, y como no tenía nada mejor que hacer, me senté en un columpio.
Mi mente no dejo de pensar y pensar, el tema simplemente ocupaba toda mi mente y preocupación. Gruñía y maldecía entre dientes, sintiéndome idiota. Con cada idea que venía a mi cabeza, más odiaba a Aomine y más pena sentía por Kuroko.
Faltaban 30 minutos para nuestra reunión, así que comencé a caminar, estaba a penas unas calles. Era claro que no iba a estar cuando llegara, así que me apoyé contra la pared y cerré los ojos.
¡Mmmg.. Aahh~! ¡Mmmnn~! Kagami-kun...
Desperté de golpe, gritando. Kuroko había llegado, y dicho mi nombre junto con los gemidos que hizo dentro de mi sueño. ¡¿Cuánto tiempo más iba a ocurrir esto?! ¡Así nunca podría volver a dormir por la mierda!
Frente a mis ojos estaba él, mirándome como siempre, con esa expresión neutral, y pidió disculpas por asustarme.
¡Mmmnng~!..
Me sobresalté, realmente sentía sus gemidos latentes en mi mente. Seguiría el plan, y no le prestaría atención.
-Vamos...- me di la espalda y caminé en dirección a nuestra escuela.
Sabía que él no tenía la culpa de nada, pero cada vez que lo veía recordaba... Y sentía que estaba traicionando a un amigo...
Sentí su mirada, y efectivamente ahí estaba, a mi lado, con esos ojos celestes intensos directos hacia mí.
¡Aaaaahh~!
Nuevamente evité el contacto visual. Me sentía realmente mal haciendo esto, pero no podía evitarlo.
Finalmente habíamos llegado a la escuela, y Kiyoshi-san nos saludó energético como siempre.
-¡Kagami~! ¡Te ves terrible!- Koga-senpai se me acercó y técnicamente grito en mi oído, para señalarme con su dedo. Sentí unas risas detrás de mí. Apreté los puños para no descontrolarme.
-¡¿No~ Enserio~?!- Isuki-senpai señaló, pero no me animó de nada.-En cambio, Kuroko parece estar mejor que de costumbre...
Lo miré, y era verdad, se veía más... "refrescado". Sentí envidia porque él había logrado dormir bien. Nuestras miradas se volvieron a cruzar, y de nuevo esos malditos gemidos sonaron. Me di la vuelta y entré al camarín. Sabía que esto iba a ser problemático. ¿Cómo podría trabajar con Kuroko si no podía mirarle?...
...
2 horas después, terminamos el entrenamiento. Este quedó definitivamente en mi lista de los 5 peores entrenamientos: cada vez que veía a Kuroko me paralizaba, y perdía el balón.
"-¡Aaaag~, Lo haré por mi mismo~!"
Después de gritar eso, no prestaba atención, y no jugaba con nadie, simplemente agarraba el balón y encestaba. Había olvidado lo que se sentía hacer eso, hacer tú todo el trabajo, como antes pensaba que era la forma correcta de jugar, hasta que entré a este equipo. Antes era emocionante, me sentía superior, que todos estaban por debajo de mí, pero ahora daba una sensación agria, y sentía las miradas decepcionadas de los demás, incluso la de Kuroko, a quien había intentado evitar más que a nadie.
"¡Kagami-kun! ¡Esto es un juego de equipo!"- gritó Riko-senpai en una ocasión, y me hizo sentir fatal. Ya no estallaba como antes, si no que ahora sabía que hacia mal, pero soy terco, y bastaba volver a ver a Kuroko para que volviera a actuar como idiota.
-¡Kagami!
Kiyoshi-senpai me hacía señas con las manos para que fuera hacia él.
-¿Qué te ocurre chico? Hace mucho que no actuabas así...
Me sentí un idiota por haber hecho preocupar a un senpai. Sin embargo, no podía contarle mi tormento...
-Lo siento, no tuve una buena noche, intentaré que no vuelva a pasar.
-¿Malos sueños?...
Mis pelos se pusieron de punta. A veces Kiyoshi-senpai puede ser muy astuto, comparado a como acostumbraba actuar. Cada vez me sorprendía más.
-No... Mejor me voy...- me despedí con mi mano y me fui a los camarines. Gracias a Dios nadie estaba.
Salí a la calle, cuando me encontré con Kuroko esperándome a la salida de la escuela.
No había duda de ello, Kagami-kun me evitaba. Cuando estaba cerca del canasto, siempre esperaba algún pase suyo, para después pasárselo a Fukuda-kun, y que este enceste. Nunca pasó. Apenas Kagami-kun me miraba soltaba el balón. Después de un tiempo, solo se dedicó a encestar por sí mismo, esquivando a los más, inclusive a nuestro propio equipo.
Me sentía culpable, Por alguna razón, sabía que tenía que ver conmigo.
Terminamos de entrenar, y esperaba a Kagami que entrara a los camarines, pero fue a hablar con Kiyoshi-senpai, así que me adelantaría.
Nigou y yo esperábamos a la salida de la escuela. Cuando vi que se acercaba, fui hacia él.
No sabía que decirle, quería preguntarle qué ocurría, pero temía arruinarlo más.
-Em... Kagami-kun...
Tembló. Me quede impresionado al ver que se sonrojaba y seguía de largo.
-¡E-Espera!- le tomé de la camisa. Él por suerte se detuvo. Pude notar que estaba completamente tenso. Giró sobre si para mirarme.
-L-lo siento... No es nada... No dormí bien, creo...- se rascó tras la nuca.-...Vamos por unas hamburguesas y tu batido.
Pude exhalar relajado, al parecer no me odiaba, del todo, porque aún tenía la sospecha de que no era tan simple. Asentí con la cabeza y caminamos.
También hubo silencio; ahora por lo menos iba a mi lado, pero ni me miraba. No era que debía hacerlo todo el tiempo, pero, comparado a cómo se comportó ayer conmigo es completamente diferente. Una gran confusión me invadía, pero no me atrevía a decirle nada. Simplemente me mantuve en silencio, caminando a su lado.
Llegamos, y nos recibió una típica chica que la mayoría del tiempo nos atendía, ya que sabía nuestro pedido de memoria. Hace un tiempo, pude notar que cuando nos acercábamos a ella, se sonrojaba. Debía ser que le gustaba Kagami-kun. La verdad nunca había visto a Kagami-kun interesado en alguna chica en particular, y menos lo he visto con una. Me invadió la curiosidad.
Nos sentamos a comer, y él devoraba una hamburguesa tras otra mirando hacia el vacío. Yo le observaba fijo. A veces notaba que me miraba de reojo, pero rápidamente volvía a su punto inicial en algún lugar fuera de la ventana.
Entonces, se me quedó viendo. Tragó lo poco que le quedaba en la boca de su 10ma hamburguesa.
-¿Qué pasa?...- me preguntó con voz ronca e inexpresiva, mirando de forma seria.
No sabía qué decirle, simplemente tenía ganas de estar a su lado como antes, sin tener miedo de que algo malo pudiera pasar. De perderlo.
-Yo...-miré hacia abajo. Me sentía patético, siempre me sentí a gusto con Kagami-kun, y ahora la idea de perderlo por un error mío me aterraba.
Escuché que él me lanzaba un paquete de hamburguesa, y yo lo atrape en el aire.
-Toma, por lo de hoy...
Kagami-kun no está acostumbrado a admitir sus errores y menos a pedir perdón, pero, últimamente, lo ha intentado varias veces. Tomé este regalo como una disculpa disimulada.
Me sentí aliviado, y le sonreí.
-Gracias Kagami-kun...
Kuroko se me acercó, y yo me ponía cada vez más nervioso.
-Eem... Kagami-kun...
Sentí una puñalada en el estómago, ahora el simple hecho de oír su voz era mucho para mí. Horribles imágenes se vinieron a mi mente.
Era claro que me sonrojé, debía irme lo más rápido posible. Pasé de largo, pero entonces me agarró de la camisa.
-¡E-Espera!
Me detuve. Me sentí tan egoísta e injusto, él no había hecho nada, solo era mi imaginación, y no podría huir para siempre. Respiré profundo y volteé a mirarle.
-L-Lo siento... No es nada... No dormí bien, creo...- intentaba disimular y hablar lo mejor posible, realmente hacia mi mejor esfuerzo.- Vamos por unas hamburguesas y tu batido...- fue lo más "normal" que se me ocurrió para que todo volviera a ser como antes.
Caminamos, e iba a mi lado en silencio. Era claro que Kuroko no era estúpido y se había dado cuenta que algo pasaba, pero no podía decirle mi razón, moriría de vergüenza. Primero muerto.
La chica de siempre nos atendió, de pelo largo tomado de una coleta alta. Me he dado cuenta que ella es capaz de notar a Kuroko con facilidad, y que se sonrojaba cuando le hablaba. Era claro que le gustaba, pero en esos sentidos, si era distraído, por ejemplo con esa tal Momoi...
Nos sentamos; yo comí mis hamburguesas en silencio. Podía sentir la mirada de él sobre mí, y yo le miraba a veces de reojo, pero ahí seguía. Me comencé a sentir incómodo.
-¿Qué pasa?...- me atreví a decirle.
Se quedó callado, mirándome, con la boca abierta, como si intentara decir algo.
-Yo...- de nuevo silencio. Sabía que mi actitud empeoraba todo, quería acabar con esto rápido y olvidarlo lo más pronto posible, ya que no podríamos seguir así por siempre.
Le lancé una de mis hamburguesas, y él la atrapo. Tuve una cierta sensación de deja vuu.
-Toma, por lo de hoy...
Él pareció comprender que me estaba disculpando, entonces me miró.
-Gracias Kagami-kun...
Su voz junto con su sonrisa fueron tan adorables que me atragante con mi hamburguesa. Tosía y golpeaba mi pecho con mi puño.
-¡Toma, bebe!- Kuroko me entregó su batido, y yo bebí. Me había recuperado, cuando me di cuenta de la situación: bebía de la misma pajilla que Kuroko. ¡Un beso indirecto! Sentí tanta vergüenza que me atragante ahora con esta.
-¡Kagami-kun!
Pude reincorporarme, y me limpié la boca con la mano. Vi que Kuroko me tendía una servilleta para que la tomara. Por estas razones son las cuales no quiero estar en malas con él, es un gran tipo, mucho más que cualquiera que hubiera conocido antes.
-Gracias...- le recibí la servilleta, y logré rozar su dedo. Era suave y cálido. Era verdad, me puse a ver su piel, era tan blanca como de porcelana, y no tenía nada de granos, sin contar sus grandes ojos celestes, y su cabello del mismo color. Nunca me había dado cuenta de que era bastante lindo. Su cuerpo dejaba mucho que desear, además de que era hombre, pero si era lindo... Con razón a Momoi y a la chica de la caja les gustaba.
Terminamos de comer, y salimos caminando. Nigou estaba más insoportable que nunca. Se agarraba de mi pierna y me ladraba, además de brincar a mi lado. ¡Por eso odio a los perros! ¡Son odiosos!
-¡Kuroko! ¡Haz que pare!
-Solo quiere jugar contigo Kagami-kun...
-¡Pero yo no!- le grité.
Kuroko se agachó a recogerlo. En sus brazos, seguía mirándome y retorciéndose, con su babosa lengua colgando.
-Acarícialo...
-¡¿Qué?!
-Vamos, sólo quiere un poco de tu afecto...
-¡Ya lo quiero, pero de lejos!
Sentí la mano de Kuroko coger la mía, y me fue acercando a la cabeza de Nigou. Me sorprendió bastante, pero me dejé hacer.
Cuando mi mano tocó la cabeza del cachorro, hizo un ruido como un llanto, y movía la cola intensamente. Me pareció muy tierno, y le comencé a rascar. No pude evitar soltar una risita.
-¿Ves? Uno debe demostrar lo que siente, no solo decirlo...- dijo Kuroko.
Miré a Kuroko a los ojos, los cuales estaban más alegres que antes. Me hizo feliz saber que volvimos a estar como siempre, podía mirarle y ya no recordar aquellas imágenes; solo quería ver a un Kuroko gentil y amable como el que tenía frente mío en ese momento.
Levanté mi puño, y el chocó el suyo contra el mío. Le despeiné el cabello y retomamos la caminata.
Kagami se atragantó de forma violenta con su hamburguesa, y no dejaba de toser.
Le ofrecí de mi batido, y él bebió. Parecía estar mejor, pero de la nada volvió a atragantarse ahora con el líquido.
-¡Kagami-kun!- me preocupé.
Cuando se calmó, vi que un poco de saliva se me escapaba por los labios. Agarré una servilleta, y se la entregué.
-Gracias...- sonreímos ambos.
Salimos caminando del local volviendo a nuestras casas, y Nigou de la nada comenzó a abalanzarse sobre Kagami-kun, causando su enojo.
-Sólo quiere un poco de tu afecto...
-¡Ya lo quiero, pero de lejos!
Lo miré enojado, era claro que no iba a entender. Tomé de su mano y la puse sobre la cabeza del cachorro, y él lo acarició, riendo levemente.
-¿Ves? Uno debe demostrar lo que siente, no solo decirlo...- le dije, y sentí, que además de Nigou, estaba hablando de mi, casi como una indirecta.
Nuestros ojos se encontraron y me sonrió, por lo cual yo lo correspondí de la misma forma. Me ofreció su puño. Mi corazón dio un brinco instantáneo de alegría, y golpeé el mío contra el suyo. Me despeino el cabello, su tacto fue agradable.
Continuamos caminando. Llegamos a nuestro punto de separación, y yo me dirigía a mi casa, cuando no pude evitar darme vuelta y gritar su nombre.
-¡Kagami-kun!
Él se detuvo y me miró sorprendido mientras yo me acercaba a él trotando.
-¿Ah? ¿Qué pasa?...
"¿Todo estaba bien ahora no? Ya había pasado lo malo y ahora volvía a actuar como siempre..."
-¿Qué fue lo que te pasó?...- me atreví a preguntar. Creí que si ya no estaba enojado me podría contar.
Pareció sorprenderse, y miró a otro lado.
-Y-ya te dije que no dormí bien...
-Si, pero debe hacer una razón...- le insistí.
Se veía muy nervioso. Frunció el ceño.
-¡N-no quiero hablar de eso!...-me miró con enojo e incomodidad.
Me di cuenta que yo le había contestado de la misma forma el otro día, y pude comprender cómo se sintió. Solo intentó ayudarme y yo no se lo permití.
-Yo… yo quiero ayudarte... Por favor explícame...
-Creo que el único que se tiene que explicar algo aquí eres tu...-su cara más sería de lo común me dejó helado.
-¡Kagami-kun!
La voz de Kuroko me hizo voltear, y lo vi corriendo hacia mí. Me extrañé bastante.
-¿Ah? ¿Qué pasa?...- le contesté.
Él me quedo mirando unos momentos, dudando si hablar o no.
-¿Qué fue lo que te pasó?...
Su pregunta me jugó una mala pasada, y tuve una fuerte presión en el pecho. Pensé que ya todo había quedado claro...
-Y-ya te dije que no había dormido bien...
-Si, pero debe haber una razón...
Maldije para mis adentros, ¡no quería que me preguntara!, ¡ya todo estaba bien por la mierda!
-¡N-no quiero hablar de eso!...
Pareció comprender que le pagué con la misma moneda, la misma frase que me dijo el otro día. Pero volvió a insistir.
-Yo...yo quiero ayudarte... Por favor explícame...
Me enojé. Yo el día de ayer también lo quería ayudar y no me dejó hacerlo, yo lo comprendí y callé, en cambio, él seguía insistiéndome.
-Creo que él único que debe explicar algo aquí eres tú...
Me miró sorprendido y se hecho un poco hacia atrás.
-¿Qué quieres decir con eso?...
-A que no tienes derecho a exigirme que te explique cuando tu no me dijiste nada ayer...- me le acerqué, amenazante. Quería enfrentarlo, quería que me contara la verdad, para aclarar este maldito lío en mi cabeza en el cual nada tenía que ver yo ahí.
-E-eso es diferente. Y-yo se que lo que te pasa tiene que ver conmigo, sino no te habrías comportado de la misma forma que hoy- lo vi poner su cara neutral nuevamente, la que en momentos como estos odiaba, ya que no podía saber lo que pensaba.
-¿A si?... Entonces, ¿quién es la causa de tu problema?...
Abrió los ojos, sin entenderme.
-¿Qué?...
-Mejor dicho, ¿qué tiene que ver Aomine con tu problema?…- le dije finalmente.
Kuroko pareció espantarse y retrocedió.
-¿C-cómo...?- tartamudeaba.
-Lo dijiste entre sueños...- Kuroko llevó sus manos a su boca para tapársela, aterrado y confundido. Por cómo actuaba, era claro que no quería que lo supiera.
-Contéstame, ¿qué tiene que ver él?...
Kuroko seguía mudo frente a mí, mirando al suelo.
-N-nada...
-¡No es cierto!- mi tono de voz subió.- ¡¿Por qué otra razón habrías dicho su nombre mientas llorabas?!...
-Yo... Aomine-kun...
-¡Vaya, así que hablan de mi!- una voz grave se oyó tras la espalda de Kuroko, mientras reía.
Ambos volteamos, y vimos a Aomine acercándose a nosotros con paso seguro, y una sonrisa cínica. Nigou chilló asustado, y se escondió entre mis piernas, y al parecer no era el único que le temía. Kuroko lo miraba aterrado, sin poder moverse.
Nuevamente esa rabia de ver así a Kuroko por causa de Aomine, hizo hervir la sangre que corría por mis venas.
¡Hola a todos de nuevo!
Como comenté, este fic ya está terminado, solo falta separar por capítulos, corregir y publicar ^^ Dije que iba a esperar ver los reviews, y me encantaron TTwTT Joder, nunca esperé tantos de verdad.
Intento arreglar los mejores detalles posibles, ya que esto fue escrito en un cel, por eso los malos detalles y palabras muy repetidas, lo que intento con mucho esfuerzo evitar que ocurra.
Okis, muchísimas gracias a TetsuAkashi, RizelHolmes, kyan, Sakuyachan17, Rikka Yamato, Nai-Nyan y Annie Thompsom por ser los primeros reviews! Siempre mando saludos a los nuevos ^w^
¡Los adoro! ¡Saludos!
