-Creo que el único que tiene que explicar algo aquí eres tú...
Esas palabras me dejaron helado, no entendía nada de lo que hablaba. ¿Explicar qué?
-¿Qué quieres decir con eso?
-Que no tienes derecho a exigirme nada cuando tú no me dijiste nada ayer...- se me acercó, y lo sentí más alto que nunca. Su mirada penetrante me hizo retroceder asustado.
-E-eso es diferente Y-yo se que lo que te pasa tiene que ver conmigo, sino no te habrías comportado de la misma forma que hoy- traté con todas mis fuerzas poner mi expresión neutral como siempre, para que demostrarle que no me iba a pasar a llevar.
-¿Ah sí? Entonces, ¿quién es la causa de tu problema?...
Su pregunta me sorprendió, no entendía a que venía todo esto, era muy raro.
-¿Qué?...
-Mejor dicho, ¿qué tiene que ver Aomine con tu problema?
Mi corazón se saltó un latido, haciendo que me doliera el pecho. ¡¿Cómo lo descubrió?! Realmente me comencé a desesperar...
-¿C-cómo...?- mi voz tartamudeaba y mis piernas fueron retrocediendo por sí mismas.
-Dijiste su nombre entre sueños...
Me aterré, y llegue mis manos a mi boca para cubrírmelas. ¡Me sentí tan idiota! ¡Joder! ¡Y él nunca dijo nada! Estaba asustado, y mis piernas me fallaban.
-¿Contéstame, que tiene que ver él?...- volvió a preguntar
No, no podía saberlo, ¡todos menos Kagami-kun! ¡Por favor no! Esto arruinaría nuestra amistad por siempre, y es lo que menos quiero que pase...
-N-nada..- mentí, no debía saberlo por nada en el mundo.
-¡No es cierto! -me gritó- ¡¿Por qué otra razón habrías dicho su nombre muestras llorabas?!
No sabía que decir, debía mentirle, por el bien de nuestra relación, porque Kagami-kun es tan importante para mí que no lo quiero perder... Él es mi luz...
-Yo...Aomine-kun...
-¡Vaya, así hablan de mi!
La potente voz tras mi espalda, no tuve que hacer esfuerzo alguno para darme cuenta de quién se trataba. Mis músculos se tensaron por completo, pero a pesar de todo, volteé a mirar.
Ahí estaba, como sabía, Aomine-kun caminando hacia nosotros con su mirada amenazante. Realmente parecía brillar. Nigou se asustó tanto, que se fue llorando a esconder tras las piernas de Kagami-kun.
Estaba helado, no podía apartar la mirada de él, tan imponente, tan grande...
-¡¿Qué es lo que quieres?!- Kagami-kun se puso frente mío, como si intentara cubrirme.
-Esto no tiene nada que ver contigo, esto es entre Tetsu y yo...- dirigió mi mirada hacia mí. El cachorro pareció confundir su nombre, y paso a esconderse tras de mí, temblando.
-¡¿Para qué viniste?!- Kagami-kun volvió a preguntar con el tono aún más alto y amenazante.
-Vine por Tetsu...- no le prestaba atención a Kagami-kun y sólo se acercaba más a mí.
No sabía que expresión tenía en la cara, pero una gota de sudor fría calló por mi frente. Sus ojos irradiaban más luz de lo normal, pero esta seguía tan podrida como siempre, incluso creo que peor.
-¡¿Cómo es eso?! ¡¿Venir a buscar a Kuroko?! ¡¿Para qué?!
-¿Qué acaso eres su madre?..- lo miró de forma rápida y sin importancia, para luego volver a mirarme a mi.- Vine por él para que vuelva conmigo...
-¿Volver?...- murmuro Kagami-kun mirándome.
-Si, vine para que estemos juntos de nuevo...- me quedo mirando, y su expresión cambió, a una más relajada.-Lamento haberte dejado Tetsu, estoy muy arrepentido, pero me di cuenta, que nadie puede remplazarte, y que te necesito a mi lado...- me ofreció su mano, para que yo la cogiera.- Quiero que volvamos a ser "luz y sombra". Deja a estos perdedores y ven conmigo a mi escuela para que seamos del mismo equipo...
Lo miraba desde abajo, y sentí que me sonrojaba. Esto era algo que deseaba hace tanto tiempo, que estaba actuando sin pensar, estaba hipnotizado. Mi mano se movía para coger la suya, cuando...
-¡NOO!- Kagami-kun se puso entre ambos, tirándome hacia atrás, y con su brazo hizo que me pegara contra su espalda.- ¡Él no irá a ningún lado!- realmente estaba furioso, lo que me confundió aún más.
Aomine se acercaba cada vez más, con su vista directa hacia Kuroko, como si este fuera su presa. ¡Tenía que ayudarlo!
-¡¿Qué es lo que quieres?!-me puse frente a Kuroko, intentando protegerlo.
-Esto no tiene nada que ver contigo, esto es entre Tetsu y yo...- dijo Aomine sin siquiera mirarme, mientras se acercaba más y más.
-¡¿Para qué viniste?!- volví a preguntar.
-Vine por Tetsu...- contestó tan seriamente, que hasta yo me sentí nervioso. Sentí el llanto del cachorro, y realmente sentí pena por él.
¡¿A qué se refería con venir buscarlo?!
-¡¿Cómo es eso?! ¡¿Venir a buscar a Kuroko?! ¡¿Para qué?!
-¿Qué acaso eres su madre?- me miró de forma burlesca, pasando junto a mí, y continuó su camina hasta el Kuroko.- Vine por él para que vuelva conmigo...
Quedé petrificado ante sus palabras.
-¿Volver?...- "¡¿A qué clase de "volver" te refieres?! ¡¿Qué harás?!"
-Si, vine para que estemos juntos de nuevo...- se acercaba a él cada vez más, yo iba quedando atrás. Kuroko no despegaba la mirada de su rostro.- Lamento haberte dejado Tetsu, estoy muy arrepentido, pero me di cuenta, que nadie puede remplazarte, y que te necesito a mi lado...- tendió su mano hacia Kuroko, y este quedo impactado ante eso. ¡¿Por qué actuaba de esa manera?! ¡Él idiota lo había tratado como basura y ahora lo venía a buscar!- Quiero que volvamos a ser "luz y sombra". Deja a estos perdedores y ven conmigo a mi escuela para que seamos del mismo equipo...
Kuroko lo miraba con sus celestes ojos completamente abiertos, los cuales de la nada comenzaron a brillar, mientras sus mejillas se sonrojaron. Sentí que me clavaban una estaca en el pecho, cuando vi que su mano estaba a punto de coger la de Aomine.
"Como puedo ver, sigues siendo mi perra..."
No...
"Si, siempre lo he sido... Soy sólo tuyo..."
-¡NOOO~!
Corrí hasta ellos, y antes de que Kuroko tomara la mano de Aomime, lo empuje tras mío, y lo apreté contra mi espalda, quedando cara a cara contra Aomine.-¡Él no irá ningún lado!- gruñí.
-¡Ja, sí que lo hará!- se río en mi cara.- Tetsu jamás se quedaría con alguien como tú, tan inferior...
"¿Lo ves?, no eres lo suficiente..."
-¡No tienes derecho a venir aquí como si nada a reclamarlo, él es mi compañero ahora!
-¿Crees que tu luz es superior a la mía? ¿Que eres la verdadera luz de Tetsu?...
"Tu luz no puede contra la mía..." "Tu nunca serás su luz..."
-¡No es cierto! ¡Él me eligió! ¡Yo he sido su luz desde que lo abandonaste! ¡No puedes volver a declararlo como tuyo como si fuera un objeto!- mi voz temblaba de la rabia. ¡¿Cómo podía ser tan sinvergüenza para tratar a si a Kuroko?!
-Ya te lo dije, tu luz es insignificante contra la mía... Yo soy la única luz de Tetsu...
"Yo siempre seré la luz de Tetsu... "Tetsu es mío..."
Mis brazos temblaron, y apreté los puños, con intención de prepararme a pegarle un buen golpe en la boca para que dejara de tratar así a Kuroko. Pero entonces, cuando iba a levantar mi mano...
-Kagami-kun...- la voz de Kuroko junto con su mano me detuvieron.- Detente...
-¡Pero este idiota...!
-Aomine-kun tiene razón...
El golpe de esas palabras me dejaron sin poder respirar.
¿Qué era esta sensación? Nunca lo había sentido... Me dolía el pecho, me dolía el corazón...
-...¡Él no irá a ningún lado!
-¡Ja, sí que lo hará!... Tetsu jamás se quedaría con alguien como tú, tan inferior...
Estaba tras la espalda de Kagami-kun, no podía ver sus caras, yo sólo me disponía a oír.
-¡No tienes derecho de venir aquí como si nada a reclamarlo, él es mi compañero ahora!
Las palabras fuertes y rudas de Kagami-kun me dejaban sin habla, no entendía por qué razón hacia todo esto por mí, no lo merecía.
-¿Crees que tu luz es superior a la mía? ¿Que eres la verdadera luz de Tetsu?...
A qué se referían con verdadera luz?! Estaban peleando por mi?...
-No es cierto!- la voz de Kagami-kun temblaba, al igual que su enorme y fuerte espalda con la que me protegía.-¡Él me eligió! ¡Yo he sido su luz desde que lo abandonaste! ¡No puedes volver a declararlo como tuyo como si fuera un objeto!
Me costaba creer que Kagami-kun decía esas palabras. Sentía que mi corazón latía a mil por la emoción, y alivio al oírlo protegerme; junto a él no me sentía solo. Quería abrazarle, pero mi cuerpo no se movió...
-Ya te lo dije, tu luz es insignificante contra la mía... Yo soy la única luz de Tetsu.
¡¿Por qué ahora Aomine-kun venía a decir esas cosas después de que me dejó atrás?! ¡¿Cómo podía ser tan egoísta?! Sufrí mucho, y el único que estuvo aquí para ayudarme fue Kagami-kun, al igual que ahora lo hacía por mí.
Kagami-kun temblaba, y sentía su respiración agitada y furiosa, como un toro. Vi que sus puños se tensaban, con clara intención de golpear a Aomine-kun. Tenía que detener esto.
-Kagami-kun- lo llamé, tomando su muñeca, y volteo a verme- Detente...
-¡Pero este idiota...!
-Aomine-kun tiene razón...- claro que la tenía, pero se equivocaba en muchas otras.
Los ojos de Kagami-kun parecieron opacarse, y me sentí culpable. Se quedo estático viéndome.
Tenía que detener esto ahora, o me perseguiría por el resto de mi vida, y afectaría injustamente la de Kagami-kun.
-Aomime-kun...- lo llamé, y me acerqué a él, dejando a Kagami-kun tras mío. Lo miraba desde abajo, mientras él me mostraba una sonrisa triunfadora.- Tienes razón, tu luz es más poderosa que la de Kagami-kun...
-Kuroko…- lo sentí murmurar mi nombre desde atrás, con un noto que jamás había oído, y mi corazón se tensó.
-...lo supera en muchos aspectos...-continúe.
Aomine-kun sonrió aún más, a punto de apoyar su mano sobre mi hombro, pero yo lo rechacé.
-...tu luz es mucho más maligna…- Aomine-kun abrió los ojos, impactado, era claro que eso no era lo que quería oír.- venenosa, podrida, aterradora, egoísta, vil, cínica…- mi tono de voz iba subiendo, mientras avanzaba, y Aomine-kun retrocedía sorprendido.- ¡Tu luz es muchísimo peor que la de Kagami-kun!
-Kuroko...- lo oí repetir mi nombre, pero su tono ya era distinto, a uno de asombro.
-..No sirve de nada si tu luz es más poderosa, si es así de repugnante. Kagami-kun en cambio, él me ofreció su mano cuando tú me dejaste atrás.
Mis ojos se cristalizaron, y la vista de me nubló, ya no me podía callar.
-... La luz puede vivir sin la sombra, ¡y tú no me necesitas, tú mismo lo dijiste! La sombra depende de la luz para sobrevivir, e incluso sabiéndolo, ¡me abandonaste!
La primera lágrima brotó, y cayó lentamente por mi mejilla.
-Puede que tu luz sea más fuerte, pero nunca la elegiría. ¡La luz de Kagami-kun puede aumentar, y yo lo ayudaré, para que nos volvamos los mejores jugadores de Japón, como le prometí, cuando lo elegí como MI luz!...
El labio inferior de Aomine-kun temblaba, y estaba impactado. Nunca le había hablado así. Me miraba sin poder creer que yo le hablaba de esa forma.
Sentí el brazo de Kagami-kun rodear mi cuello...
Kuroko me miraba sin expresión alguna, cuando se puso a caminar hacia Aomine.
-Aoimine-kun…- lo llamó. Una sonrisa se formó en el rostro de Aomine, mientras Kuroko se le acercaba más y más.- Tienes razón, tu luz es más poderosa que la de Kagami-kun...
-Kuroko…- la voz me temblaba, no podía creer que estaba haciendo esto después de que lo ayudara. Sentía mucho dolor, un dolor inexplicable que nunca había sentido, esto es mucho más diferente al dolor que sentí con la amenaza de Tatsuya que iba a dejar de ser mi hermano si le ganaba una vez más, porque no quería dejar de serlo… pero Kuroko no es mi hermano… es otra cosa…
-…lo supera en muchos sentidos…
Los blancos dientes de Aomine se mostraron en una sonrisa maliciosa, mirando a Kuroko con satisfacción. Yo solo baje la mirada, resignado.
Kuroko se estaba yendo con él, y no había nada que pudiera hacer, ya lo había elegido… Sin embargo, ¿qué era todo este dolor? Me sentía traicionado, como si me hubieran arrebatado algo muy importante, y ese algo era Kuroko. ¿Qué eran estas ganas incontrolables de llorar?...
-...tu luz es mucho más maligna…
La voz de Kuroko diciendo esas palabras me hizo levantar rápidamente la mirada. Aomine estaba con los ojos como platos, pero no podía ver la cara de Kuroko.
-…venenosa, podrida, aterradora, egoísta, vil, cínica…- Kuroko continuó, subiendo el tono de voz con cada palabra que decía, mientras avanzaba y Aomine retrocedía.- ¡Tu luz es muchísimo peor que la de Kagami-kun!
-Kuroko…- su nombre se me escapó como un suspiro, volviendo a respirar tranquilo. Aquel dolor, ese nudo en el estomago, había desaparecido con apenas unas palabras de Kuroko. Lo miraba, lo vi mucho más alto.
-..No sirve de nada si tu luz es más poderosa, si es así de repugnante. Kagami-kun en cambio, él me ofreció su mano cuando tú me dejaste atrás- apretó sus manos, y su voz tembló.
No tenia palabras, no sabía que decir, era tanta la felicidad que tenia de oír esas palabras que mantenía mis ojos fijos en él.
-... La luz puede vivir sin la sombra, ¡y tu no me necesitas!, ¡tú mismo lo dijiste! La sombra depende de la luz para sobrevivir, y tu incluso sabiéndolo, ¡me abandonaste!
En ese momento recordé cuando una vez le pregunte sobre su relación con Aomine, y me contó su historia, de que él lo había ignorado, porque ya no le era de ayuda, por lo cual siguió adelante sin él. Recuerdo sus expresiones neutras, pero el dolor que se traslucía por sus ojos celestes era muy grande, que sentí pena por él.
-Puede que tu luz sea más fuerte, pero nunca la elegiría. ¡La luz de Kagami-kun puede aumentar, y yo lo ayudaré, para que nos volvamos los mejores jugadores de Japón, como le prometí, cuando lo elegí como MI luz!...
"Su luz"… repetí para mis adentros. Cada palabra era como nuevas energías, que me hacían respirar, que me hacían mantenerme de pie.
¿Qué sólo la sombra depende de la luz?...
Miré a Aomine, y tenía una expresión de asombro enorme, sin dejar de mirar a Kuroko, completamente tieso. Kuroko había hecho todo lo que yo no pude hacer por él, sentí gran orgullo por él, estaba feliz de que haya dicho todo eso.
Me acerqué, y rodeé mi brazo con el cuello de Kuroko.
-Yo lo oíste Aomine, Kuroko no te quiere como su luz… Ahora estas solo, por lo que tú mismo hiciste…- me miró lleno de odio, sin poder moverse.- Ahora vuelve, antes de que te parta la cara a golpes.
-Jaja… estas cometiendo un grave error Tetsu…- Aomine sonrió furioso.
-No lo creo... Creo que es lo mejor que pudo haber pasado.- Kuroko cogió mi brazo. Sentí cosquillas en el estomago, cuando lo miré, y vi que tenia lagrimas en sus ojos. Me enfurecí más. Recogí a Nigou que estaba a mi lado, y le gruño a Aomine, quien se sorprendió. Me di la vuelta junto con Kuroko, y caminamos en dirección a mi casa.
Volteé la mirada a Aomine, quien aún seguía parado ahí, y le mostré el dedo del medio, junto con mi lengua.
-Yo lo oíste Aomine, Kuroko no te quiere como su luz… Ahora estas solo, por lo que tú mismo hiciste…- dijo Kagami-kun, y le miré. Estaba sonriendo, con sus ojos fijos en Aomine-kun, quien le regalaba una mirada penetrante de odio puro.- Ahora vuelve, antes de que te parta la cara a golpes.
-Jaja… estas cometiendo un grave error Tetsu…- Aomine-kun me miró furioso, sonriéndome cínicamente, pero no le tuve miedo.
-No lo creo... Creo que es lo mejor que pudo haber pasado.- tomé el brazo de Kagami-kun que rodeaba mi cuello. Era tan grande y musculoso, me sentía protegido a su lado, siempre junto a mí.
De repente Kagami-kun cogió a Nigou en sus brazos, y este arriba, miro a Aomine-kun y le gruño. Fue bastante adorable. Kagami-kun me guió, y nos dimos vuelta, en dirección a su casa, dejando a Aomine-kun a nuestras espaldas.
Caminamos en silencio por unos cuantos metros, hasta llegar a la esquina, donde ya Aomine-kun no nos podía ver.
-Kagami-kun…
Él se detuvo conmigo, y yo seguía mirando el suelo.
-…No sé cómo agradecerte que me hayas defendido…
-¡Jaja, yo no hice nada tonto, tu lo dejaste con la boca cerrada!- se rió y me despeinó. Aún tenía a Nigou en brazos, y este le paso a lamer el mentón. Un gran chillido salió de la garganta de Kagami-kun, sin embargo nunca soltó al cachorro.
-¡Ni-Nigou, ya para!- le gritaba, pero el cachorro no se detenía. Yo tampoco pude aguantar mucho. Me lancé contra Kagami-kun, y lo abracé lo más fuerte que me dieron los brazos. Oculté mi rostro en su camisa, para que no viera mi rostro sonrojado.
Sentí la misma sensación de comodidad que tuve la noche anterior al dormir abrazado a mi almohada pensando que era Kagami-kun, aunque ahora era realmente él. Podía sentir su calor, su aroma, el palpitar de su corazón y su respiración.
-K-Kuroko…
-Gracias…- volví a decir, sin separarme de él. Su cuerpo que se había tensado ante mi sorpresivo abrazo comenzó a relajarse, y posó una de sus manos en mi hombro, para después tomar gentilmente mis cabellos y atraerme más a él. Mis manos se aferraron con fuerza a su camisa, arrugándola.
-Vamos…- dijo con calma, y reanudamos el viaje a su casa, que quedaba a dos cuadras, mientras yo seguía abrazado y él con su gran mano entre mis cabellos. Entonces, el pulgar de Kagami-kun se coló por mi mejilla y la acarició, limpiando mis lágrimas. ¿Cómo sabía que estaba llorando?
Llegamos finalmente a su casa, y entramos. Tuve que obligatoriamente separarme, pero no quería que me viera de esta manera tan vergonzosa. Cuando lo dejé ir, rápidamente se sacó los zapatos y entró.
-V-voy al baño…- dijo sin siquiera mirarme, para irse muy rápido.
Puse a Nigou para caminar dentro del living, y se tiró sobre el sofá, agotado. Me senté a su lado y lo acaricié. Eché un vistazo alrededor, y vi que todo estaba ordenado.
Esperé varios minutos ahí, sin saber cómo miraría a Kagami-kun… ¿Cómo explicaría lo sucedido? ¿Cómo le explicaré que lo que sentía por Aomine-kun era más que una simple amistad, y por eso me dolió mucho cuando me dejó?...
Entonces me di cuenta de algo: "Lo que sentía era…". Todo en ese minuto me quedó claro, hace ya bastante tiempo había dejado de importarme Aomine-kun, ya no lo veía con los mismos ojos, porque ahora en mi mente solo estaba…
-¿Quieres comer?...
La voz de Kagami-kun me tomó por sorpresa y pegué un pequeño brinco. Lo miré, tenía la cara y el pelo mojado. No me miraba directamente.
-Si…- contesté, y él pasó junto a mí para ir a la cocina. Vi como abría el refrigerador, y su enorme espalda, la cual había sido mi escudo para ese momento tan difícil… Kagami-kun, era mucho más que un amigo, era mucho más que una luz… era lo que más quería en el mundo.
Dejamos atrás a Aomine después de pasar una esquina, y ya no podíamos ver al idiota.
-Kagami-kun…
Kuroko dijo mi nombre en voz baja, y yo me detuve para verle. Aun seguía bajo mi brazo, y miraba el suelo.
-…No sé cómo agradecerte que me hayas defendido…
¡Qué cosas decía! ¡Él fue el que hizo todo! Si que era modesto.
-¡Jaja, yo no hice nada tonto, tu lo dejaste con la boca cerrada!- me reí y lo despeiné, para hacerle saber que todo estaba bien y que no había sido ningún problema.
De la nada, Nigou, quien seguía en mi otro brazo, se lanzó a mi cara y me lamia con su babosa lengua por debajo del mentón. El muy idiota no paraba.
-¡Ni-Nigou, ya para!- le grité, intentando sacármelo, pero tenía mi otro brazo con Kuroko. Entonces lo solté, y traté de taparle la boca al perro, cuando sentí una gran presión en mi espalda y vientre. Miré abajo, y Kuroko me abrazaba con gran fuerza, ocultando su cara hacia abajo. Me sorprendió.
-K-Kuroko…
-Gracias- susurró.
Entonces entendí. Lo que había pasado realmente lo afectó. Simplemente, volví a posar mi mano sobre uno de sus hombros, y después la lleve a su cabello. Tomé su pequeña cabeza, e hice presión hacia mí, para atraerlo. Lo mejor que podía hacer era consolarlo, pero no podíamos estar aquí por siempre.
-Vamos…- le dije, y retomamos la caminata. Él no me quería soltar, y no lo obligaría a hacerlo, por lo que lo dejé que se quedara así, mientras yo guiaba sus pasos hasta mi casa. Sentí un temblor suyo, a causa de un sollozo, que pude escuchar. Mi mano se coló por su mejilla, y con mi pulgar limpie sus tibias lágrimas. Me sentí realmente mal, pero era lo único que podía hacer, hasta que llegáramos a casa.
Entramos, y era claro que no quería mostrar su rostro, ya que nunca me dejó verlo en todo el camino. Se soltó de mí, y yo me adelanté rápidamente, para no mirarle y darle un poco de espacio. Me saqué las zapatillas y pasé.
-V-voy al baño- dije, y lo dejé solo. Corrí por mi pasillo, abrí la puerta, encendí la luz y cerré tras de mí. Me apoyé de espalda contra la puerta, y me fui deslizando de apoco al suelo, quedando sentado. Mis manos fueron a mi cabeza.
¿Qué mierda había sido todo eso?... ¿Por qué a Kuroko le afectó tanto esto? Eran amigos es verdad, pero, ¿será que había algo más?... Yo conozco a Kuroko, y sé que no se habría puesto así por cualquiera… Ver en la forma que Aomine afirmaba que le pertenecía con tanta seguridad me hizo querer partirle la cara, para que dejara de ser por una vez un hijo de puta. Mi mente no dejaba de reproducir una y otra vez el rostro de Kuroko, a punto de cogerle de la mano. Solo pensar en eso, hacia me que pecho que contrajera hasta dolerme.
Aomine había sido una persona muy importante para Kuroko, y yo sé, por lo que me han contado, que hacían una dupla excelente.
¡¿Pero no era yo ahora su luz?! ¿Por qué sentía esta rabia de pensar que para Kuroko podía ser más importante Aomine que yo? Él estaba conmigo ahora, yo era su compañero, él mismo me eligió. ¡¿Pero qué más quiero?! ¡Maldita sea!
Me levanté del suelo, y abrí la llave del agua, metiendo mis manos, y mojándome la cara. Estaba tan confundido que me llegaba a marear. Algo había que no me podía tranquilizar. No sabía qué era lo que quería…
Me sequé la cara y el pelo con la toalla de mano, y salí del baño. Llegué al living, y Kuroko estaba sentado sobre el sofá, abrazándose de las piernas, y acariciando a Nigou al parecer, no podía ver de este ángulo.
-¿Quieres comer?...-pregunté. Volteó a verme rápidamente, y por lo menos ya no tenía los ojos rojos. No quería mirarle mucho para que no se sintiera incomodo.
-Si…- contestó.
Pasé a su lado, para ir a la cocina. Abrí el refrigerador, y había algunas verduras y arroz. Las saqué y las dejé en la mesa de la cocina para prepararlas. A partir de ese momento, hubo un largo silencio, donde lo miraba de reojo. Mire el reloj, iban a ser las 10 de la noche, ya era muy tarde. Decidí invitarlo a dormir.
-Kuro-!
-Kaga-!
Hablamos al mismo tiempo, fue algo cómico y vergonzoso.
-Dime.- dijo Kuroko.
-No, tu primero…
-Bueno… quería saber si te puedo ayudar en algo, no es justo que tú hagas todo.
Le sonreí.
-Si claro, pon la mesa por mientras…- le propuse.
Él se levantó, y pasó a mi lado, para ir al mueble donde guardaba los platos.
-Ahora tú…- comentó de la nada.
-¿Ah?..- no le había entendido.
-Dime ahora tú. ¿Qué querías decirme?...
-¡AH!... Bueno, se está haciendo tarde y…- ¿por qué me costaba tanto preguntarlo?-… ¿t-te quieres quedar a dormir?...
Hola amigos! Bueno, otro día y vengo a publicar otra páginas puuus~!
Jejeje, bueno, ya saben lo que viene así que, los que no les gusta el XXX no lo lean XDD
Saludos~!
Emilia
