Kagami-kun sacaba las cosas para la comida. Comenzó a picar unas verduras, y yo le miraba de reojo. Nigou se levantó y se subió a mis piernas. Me miraba, con esos enormes ojos, como tratando de decirme algo. Hizo un pequeño llanto, y miro a Kagami-kun. Sentí que mi corazón daba un brinco al tonar lo que quería decir. Era verdad, no podía ser así de mal educado y dejarlo hacer todo el trabajo por mí, debo agradecerle de alguna manera las cosas que ha hecho por mí.
-Kuro-!
-Kaga-!
Qué vergüenza, habíamos hablado al mismo momento. Sentí que me sonrojaba.
-Dime- le dije.
-No, tu primero…-insistió. Realmente era vergonzoso.
-Bueno… quería saber si te puedo ayudar en algo, no es justo que tú hagas todo.
-Si claro, pon la mesa por mientras…- me sonrió, moviendo la cabeza, señalando donde estaba el mueble de los platos.
Pasé por su lado, y abrí el mueble. Había poca cantidad de platos, máximo unos 6, junto con vasos plásticos duros, todos de diferentes colores. Me pareció divertido, coger uno rojo y otro celeste.
-Ahora tú…-le dije, para que me contara.
-¿Ah?...
-Dime ahora tú. ¿Qué querías decirme?...- le repetí, mirándolo.
-¡AH!... Bueno, se está haciendo tarde y…- tartamudeaba y se rascó tras la nuca-… ¿t-te quieres quedar a dormir?...
Me sorprendí mucho, y mi corazón dio un brinco. Algunas veces ya me había quedado a dormir, no entiendo porque me ponía así ahora.
-¿No te molesta?...- pregunté tímido.
-¡No, para nada!- sonrió.
Asentí con la cabeza, y volví al mueble para sacar los platos. Los puse sobre la mesa, aun faltaban los cubiertos. El cajón se encontraba al otro lado de Kagami-kun, y la cocina era algo pequeña para que cupieran 2 personas.
Ya lista la comida, Kagami-kun puso todo en un plato, y lo dejó al centro de la mesa del comedor. Era pequeña y redonda, nada fuera de lo común. Antes de que pudiera, él ya estaba trayendo cubiertos consigo.
Nos sentamos a comer, y le dimos algo de comida de perro a Nigou, que por fortuna traía dentro de mi bolso.
-Está bueno…- me atreví a decirle.
-Gracias…- sonrió alegre. Él devoraba su 7to plato de comida, mientras yo apenas llevaba la mitad. Ya estaba quedándome lleno, pero no podía dejar nada, no debía ser descortés.
-No te preocupes, puedes dejar si ya no tienes hambre…- me dijo.
Kagami-kun realmente me dejaba impresionado, con su capacidad de darse cuenta de la situación, o por lo menos, de mi situación. La mayoría de la gente no podía verme, ya que mi poca presencia no se los permitía. En cambio Kagami-kun, se daba cuenta con tanta facilidad. Me sentí, de alguna manera, feliz. Pensar en eso hacía que mi corazón latiera de alegría. Sentí que me sonroje. ¡Idiota de mí!
Cogí mi vaso y bebí agua. Al terminar, me di cuenta que Kagami-kun ya acabó, pero tenía cara de no estar satisfecho.
-Aaagg… había muy poca comida. Odio irme a dormir con el estomago vacio...- ¿Vacio? ¡¿…Enserio?!. Levantó los hombros, resignado. Se iba a parar de la silla, cuando yo lo hice antes que él. Recogí su plato.
-Yo lavo…- le dije.
-¡No no, yo lo hago!- se apresuró.
-Por favor, déjame hacer esto por ti- le miré, y se detuvo en seco, viendo algo sorprendido.
-E-está bien… yo voy con Nigou…- me dijo, y se fue a sentar al sofá donde estaba antes yo con el cachorro, quien se encontraba acostado.
Di a correr el agua, y metí dentro los platos. Mientras lavaba, a veces levantaba la mirada, y veía que Nigou le lamia la mano a Kagami-kun, y este, asqueado, se dejaba hacer. A veces soltaba una risa por las cosquillas. Nigou estaba más cariñoso con Kagami-kun que nunca, le tuve envidia, porque él lo acariciaba y tocaba de esa manera tan gentil…
-Terminé, Kagami-kun…- le dije, secándome las manos con un paño de cocina.
-Bien, siéntate. Ven aquí…- señalo un puesto a su lado en el sofá, el cual era para 2 personas.
No quería saber qué cara estaba poniendo ahora, pero sentía que mi cara hervía en rojo… ¡Estaba tan contento maldita sea!
Kuroko me quedó viendo por unos momentos. Parecía indeciso.
-¿No te molesta?...-preguntó.
-¡No, para nada!- en lo absoluto la verdad...
Asintió con su cabeza y volvió a lo suyo. ¿Quizás, él también se sentía de la misma forma que yo? ¿Ansioso y confundido? Eran nuevas cosas las que sentía junto a Kuroko, quería protegerlo, cuidarlo.
Oí que ubicó los platos en la mesa, entonces yo me apresuré con las verduras. Pude notar que Kuroko quería pasar al otro lado para buscar los cubiertos, pero no había suficiente espacio.
Terminé y puse todo en un plato. Antes de salir, abrí el cajón de los cubiertos, y me llevé unos para ambos. Puse todo en la mesa y comenzamos a comer.
¡Tenía tanta hambre joder! A pesar de las hamburguesas, creo que el suceso anterior me gastó el doble de energía que un partido.
-Esta bueno...-comentó.
Oír esas palabras, pero especialmente de Kuroko, me hacían muy feliz.
-Gracias-sonreí.
Veía comer a Kuroko, y ponía cara de esfuerzo por tragar el arroz.
-No te preocupes, puedes dejar si ya no tienes hambre...- le dije para que no se forzará.
Después de unos minutos, terminé mi 10mo plato, pero aún tenía hambre.
-Aaagg... Había muy poca comida- me quejé- odio irme a la cama con el estómago vacío...
Estaba tomando mi plato para llevarlo a lavar, cuando Kuroko me lo quitó de las manos.
-Yo lavo...-dijo.
-¡No no, yo lo hago!-lo intente detener.
-Por favor, déjame hacer esto por ti- me miró directamente, como suplicando. Mi corazón aceleró a un ritmo más rápido, al verlo tan decidido y tan, adorable.
-E-está bien... Yo voy con Tetsu- le señalé con el pulgar el sofá, donde se encontraba el costal de pulgas ese.
Me senté a su lado, y se lanzó a mí. Estaba mucho más inquieto y activo, todo el tiempo quería estar conmigo. Me lamía la mano, y yo con mucho asco y esfuerzo lo dejaba, ya que a veces me hacia cosquillas y era bastante tierno. Se sentó, mirándome fijamente y jadeando con su lengua afuera. Aquellos ojos, de verdad son idénticos a los de Kuroko; creo que por eso este perro me agrada.
-Terminé, Kagami-kun...
Kuroko se secaba las manos, mientras se acercaba.
-Bien, siéntate. Ven aquí...- el puesto a mi lado estaba desocupado.
Se quedo quieto, y pensé que no vendría, pero entonces se acercó y se sentó en silencio a mi lado. Tenía la cara algo sonrojada, se veía tan tierno, pero intenté pensar en otras cosas...
-B-bueno...- no sabía que decir.- ¡Hoy, fue un día interesante!...- ¡¿qué estupideces decía?!- ¡No no! Me refiero a que... Aaam...- ¡idiota, idiota, imbécil!
-Aomime-kun...- dijo Kuroko de la nada, y rápidamente me callé, para oírlo. No esperaba que hablara, por lo que sorprendió- Él era mi compañero en el colegio anterior, y siempre podíamos jugar juntos...- él ya me había contado esa historia, ¿por qué la repetía?- Pero, para mí, era mucho más que sólo eso...- bajó la mirada...
Me quedé helado, mirándome. ¡No, no no no no! ¡¿A que se refería con eso exactamente?! ¡¿Qué más era?!
-Cuando alguien es mi luz, esa persona es alguien a la cual le entrego todo...- todo se volteó hacia mí ¿Yo era su luz ahora no? Es decir, que él...- y Aomine-kun sabía que tenía mi yo por completo, siempre a su lado, como amigo, como la persona más importante para mi...
"¡Maldito! ¡Juro, juro que si le hace algo a Kuroko de nuevo lo mato!" gritaba dentro de mí, mientras seguía oyendo atento a todo lo que decía Kuroko.
-...Él era todo para mi... Pero me dejó. La verdad es… Creo que es lo más traumático que he sufrido hasta ahora, y después vino la paliza que nos dio en nuestro partido, a pesar de que nos esforzamos y dimos el corazón, nos venció de todas formas... Eso era lo que soñaba aquel día en el camarín...
"¡Lo sabía! ¡Lo sabía por la mierda! ¡Él es el causante de todo!" mis dientes rechinaron.
-... Pero esa noche volví a soñar...
-¿Eh?...-abrí los ojos, muy atento a lo que decía. Todo era tan confuso e inesperado para mí en este momento que tenía mil y un pensamientos dando vuelta en mi mente.
-Soñé contigo...- agachó su cabeza, y su cara se puso roja. El pulso me acelero por la emoción.-... en lo bien que me has hecho, en cuanto me has ayudado, en que me diste tu mano cuando creía que no podría volver a confiar en nadie para que fuera mi luz, y aunque al inicio fue difícil, con el tiempo te fuiste volviendo más y más... La persona más importante para mí...- su tono de voz se iba opacando, mientras se sonrojaba aún más. No imaginaba el valor que tuvo que tomar para decir algo como eso, pero, mi corazón estaba tan descontrolado que pensé que en cualquier minuto iba a salirme corriendo por la garganta. Felicidad, sentía una felicidad que jamás había experimentado.
Sin darme cuenta, lo tenía ya entre mis brazos, abrazándolo.
Me senté junto a Kagami-kun, pero no quería mirarle, sabía que mi cara estaba sonrojada, y él la notaria, volviendo todo mucho más confuso e incómodo.
-B-bueno...- dijo él de la nada- ¡Hoy, fue un día interesante!...- se quedó callado, con una cara de sorpresa, porque sus palabras no fueron de mucho ánimo que digamos- ¡No no! Me refiero a que... Aaam...
Mi actitud sólo empeoraba las cosas, estaba siendo egoísta, y de seguro él se preguntaba qué es lo que me pasaba, y la razón de por qué lo que pasó con Aomine-kun me afectó tanto. Debía decirle la verdad, debía decirle que ahora Aomine-kun era una etapa pasada, y que ahora quería estar junto a él.
-Aomime-kun...- comencé, sin apartar la vista del suelo. Se quedó callado, para poder escucharme. No sabía cómo decirle todo esto que giraba por mi cabeza.- Él era mi compañero en el colegio anterior, y siempre podíamos jugar juntos...Pero, para mí, era mucho más que sólo eso...-me agaché aún más.
Esperé alguna pregunta o algo, pero como simplemente calló, continúe.
-Cuando alguien es mi luz, esa persona es alguien a la cual le entrego todo...- ¡Qué vergüenza! ¡¿Por qué tenía que decir todas estas cosas?! - y Aomine-kun sabía que tenía mi yo por completo, siempre a su lado, como amigo, como la persona más importante para mi... Él era todo para mí... Pero me dejó. La verdad es… Creo que lo más traumático que he sufrido hasta ahora, y después vino la paliza que nos dio en nuestro partido, a pesar de que nos esforzamos y dimos el corazón, nos venció de todas formas ... Eso era lo que soñaba aquel día en el camarín...
¡Es el momento, es ahora o nunca!
-... Pero esa noche volví a soñar...
-¿Eh?...-Kagami-kun se escuchaba confundido, ya que no veía su rostro.
-Soñé contigo...- sentí mi cara hervir por la vergüenza, no recuerdo haber estado tan sonrojado como en este minuto, nunca había abierto tanto mi corazón a una persona-... en lo bien que me has hecho, en cuanto me has ayudado, en que me diste tu mano cuando creía que no podría volver a confiar en nadie para que fuera mi luz, y aunque al inicio fue difícil, con el tiempo te fuiste volviendo más y más... La persona más importante para mí...- la vergüenza me superó, y mi voz se fue haciendo más despacio. Finalmente había terminado, sólo faltaba rogar para que Kagami-kun no se molestara por mis vergonzosas palabras.
Entonces, sin ningún aviso, me tenía en sus brazos, ocultado su rostro en mi hombro.
-Kuroko...- susurró, y mi cuerpo se estremeció.- Yo, realmente me pone feliz al saber eso ¿sabes?... Para mí también eres especial... Eres... Mi mejor amigo.
¡Que hermosa sensación de felicidad! Estaba tan contento de que no me rechazara, él me consideraba su amigo también. Me aferré a sus brazos.
-Kagami-kun...- dije su nombre. Sentía mi corazón como nunca antes. Lo quería, lo quería tanto, y estaba tan feliz de que fuera mi amigo. Sentí su calor, que su luz me envolvía, y me sentí tan protegido, que desearía jamás separarme.
Lentamente él nos separó, para mirarnos a los ojos. Estaba sonrojado y sonriendo.
Entonces, levantó su puño. -¿Compañeros?...
Mi corazón parecía ir desenfrenado. Choqué mi puño contra el suyo, y mi estómago pareció contraerse por la felicidad.
-Compañeros.- contesté.
Nos quedamos así unos momentos, mirándonos a los ojos. Parecían brillar más de lo normal, y realmente lo encontré atractivo. No sé qué es lo exactamente quería, pero me dieron ganas de hacer más, de demostrarle mi cariño con más fuerza que sólo un abrazo.
Lentamente, sin ninguna prisa, me acerqué un poco más. Él hizo lo mismo. Sus ojos eran tan intensos, estaba siendo atraído hacia ellos. Sentí su respiración contra la mía. Nuestras frentes se apoyaron. Tragué saliva, esto era demasiado excitante, tenía ganas de hacer más, pero no sabía qué exactamente. Entonces, el se separó de mi, y sus labios se posaron sobre mi frente, besándome con gentileza. Mi cuerpo tembló, sentía nuevas emociones, y quería besarle también. El bajó el rostro, y tímidamente lleve mis labios hasta su nariz, y le besó de la misma forma. Nuestros ojos se encontraron de nuevo, y ahora ambos nos acercamos, y unimos nuestros labios en apenas un tímido roce, que hizo estremecer mi cuerpo. Era fantástico, casi irreal, mi primer beso, como muchas veces había pensado, pero había sido mil veces mejor.
Lo sostenía fuerte en mis brazos. Sentía que el corazón me iba a partir el pecho de lo fuerte que me golpeaba. Era tanta felicidad, Kuroko podía hacerme sentir de esta manera con sólo unas palabras. Estoy tan feliz de ser su amigo, que me haya elegido como su luz. Creo que es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida.
-Kuroko...-le susurré, con mi rostro oculto en su hombro- Yo, realmente me pone feliz al saber eso ¿sabes?... Para mí también eres especial... Eres... Mi mejor amigo.
Kuroko se aferró con fuerza y correspondió mi abrazo. Lo apreté más contra mí.
-Kagami-kun...- que voz tan pacífica la que tenía, casi como un arrullo. Nunca pensé que tenerlo de esta forma fuera tan cómodo y agradable, me encantaba. Sentía cosas que jamás había sentido por nadie, y aún no estaba muy seguro de qué eran, pero quería estar con él, era lo único que pedía en ese momento.
Me aparté, y su rostro se veía adorable. Sonreí cómo bobo, encantado por esa imagen. Parecía un niño, tan frágil, pero que me había mostrado algo que jamás habría imaginado de él. Sólo lo miraba, atento.
-¿Compañeros?...-levanté me puño en señal de nuestro saludo, sin separar mi otro brazo de él.
-Compañeros.- contestó, correspondiendo a mí saludo.
Me quedé así, mirándolo a los ojos, abrazados. Esta amistad era algo que jamás quiero perder. ¿Qué sólo la sombra necesita de la luz? No es verdad… La luz necesita de la sombra también, y agradecía que Kuroko fuera la mía.
Los ojos de Kuroko me atrajeron, y me empujaron a acerarme cada vez más y más a él. Apoyamos nuestras frentes, y yo no podía respirar de forma normal. Sus ojos eran tan puros y profundos. No pude evitar llevar mis labios a su frente y depositar un beso en ella. Tantas sensaciones, mi cuerpo entraba en un calor indescriptible, y yo quería más. Al bajar mi rostro, el besó mi nariz, y sus labios húmedos me dejaron sintiendo cosquillas. Miré a sus ojos, e instintivamente mis labios bajaron hasta los suyos, y lo besé con apenas un roce. No tenía idea de lo que hacía, pero no me quería detener. Era algo tan agradable, me encantaba.
Moví mis labios sobre los suyos, y correspondió. Una de mis manos fue hasta su rostro y tomé su mejilla. La otra, se coló por su otra mano, y entrelacé mis dedos con los de él.
Me separé. Estaba tan sonrojado. Pude entender en ese momento, que lo que sentía no era amistad, quería besarlo más, quería saber hasta dónde podíamos llegar. Mi cuerpo estaba a punto de colapsar.
Retomamos el beso, pero el movimiento fue algo más brusco. Saboreé sus dulces labios, húmedos y tan pálidos. Su mano desocupada fue hasta mi cabeza, y me atrajó hasta él, profundizando el beso. Saqué la punta de mi lengua, y lamí con timidez. Correspondió, y sacó su lengua también, rozando con la mía. Abrí más mi boca, dejando que su lengua pasara, y él me permitió el paso hasta la suya. Nuestras manos entrelazadas, muy a nuestro pesar se separaron, y yo llevé la mía hasta su cintura, y él bajó ambos brazos hasta mi cuello, donde me atrajo. Comencé a jadear, con unos simples besos ya tenía mi cuerpo exigiendo por más. Poco a poco, me fui recostando, y él se dejo llevar, quedando bajo mío. Todo lo hacía de manera inconsciente, me dejaba llevar por los sentimientos que sentía en ese minuto, haciéndome actuar, para estar más cerca de él. Un gemido salió de su garganta cuando lo aprisioné contra el sofá. Mis labios buscaron su cuello, mordiéndolo con cuidado. Hacía gemidos tan tentadores.
-Ka-Kagami-kun...
Los labios de Kagami-kun eran mucho más suaves de lo que parecían, y al moverse eran tan gentiles con los míos, parecían que estaban hechos para estar juntos.
Una de sus manos sostuvo mi mejilla, y otra tomó una de las mías, juntándolas como lo hacen las parejas. Pensar en esa idea me hizo sentir que mi estómago se llenaba de algo... ¿Mariposas? Era tan asombroso, una tan linda idea.
Se separó y me miró, con tanta intensidad que mi mente se nubló. Mi corazón aumentó su velocidad, y comprendí que estos latidos eran diferentes a cualquiera que hubiese sentido algo, y lo que más me alegraba, era que estaban siendo correspondidos de la forma más hermosa, con un beso con el que no hacían falta decir palabras.
Nos volvimos a unir, y nuestros labios se movían aún más, causando roce y cada vez más abiertos. Tomé su cabeza con mi mano desocupada, y lo atraje hasta mí. Sentí la punta de su lengua acariciando mis labios y me estremecí. Saqué la mía, y estas se encontraron de forma tímida, pero después ya no se querían separar. Kagami-kun llegaba tan adentro de mi boca, era tan placentero. Tenía un sabor tan dulce. Quería besarlo así y aún más intenso, quería derretirme con sólo sus labios.
Separamos nuestras manos y él tomo de mi cintura, y yo rodeé su cuello con ambos brazos. Nos fuimos deslizando por el sofá, y quedo sobre mí, aplastando mi cuerpo, creando que mi respiración se agitara y no pudiera pensar con claridad. Un mordisco suyo en mi cuello y su tibia respiración se hicieron jadear su nombre.
-Ka-Kagami-kun...
Mis manos bajaron a su espalda, y metí mis manos bajo su camisa, y sus músculos tan tonificados me tentaron a apretarlos y acariciarlos. Él metió también su mano bajo mi camisa, y rápidamente se coló a mis pectorales, y los acarició, rozando mis pezones. Solté un gemido, y apretaba mi labio interior para no volver a soltar más, pero me era imposible, se sentía tan bien. Nuestras piernas se entrelazaron, y una mía hizo presión sobre su entrepierna, y lo sentí duro, mientras temblaba. Quería disfrutar más.
-La…mmmg…ropa- jadeé, y él entendió. Nos separamos y cada uno se sacó su camisa, sin apartar la vista del otro. Lo miraba desde abajo; sus abdominales tan marcados nunca me habían parecido tan deliciosos. Me senté y besé su vientre, con besos húmedos que hacían sonidos tan eróticos. Kagami-kun jadeaba, y tomó mi cabeza, acariciando mis cabellos, mientras mis manos giraban por su cintura y mis labios no dejaban de besar su cuerpo. Llevé mis manos a mi pantalón, y lo comencé a sacar, mientras Kagami-kun hacía lo mismo sobre mí con los suyos. Quedamos en ropa interior, y salí bajo de él, e hice que se sentará, para ponerme sobre sus piernas, con las mías abiertas alrededor de sus caderas, juntando nuestras entrepiernas que apenas estaban cubiertas con nuestros bóxers. Me sostuve de sus hombros, y él de mis caderas, cuando ambos comenzamos un meneo, que hacia un delicioso roce. Devoramos la boca del otro, mientras la velocidad de nuestros movimientos aumentaba, junto con la cantidad de nuestros gemidos.
El gemido de Kuroko fue mucho para mí, tan tentador, pero quería ir un poco más lento, sentir cada rincón de su boca, a la cual ya me había vuelto adicto. Parece que yo no era el único emocionado, porque sentí las pequeñas y suaves manos de Kuroko meterse bajo mi camisa, acariciando mi cadera y abdominales. Reí entre nuestros labios, y profundicé el beso con un movimiento dominante, y metí ahora yo mis manos bajo su camisa, tocando su piel tan suave. Subí hasta su pecho, y con mi palma aplasté uno de sus pezones, girando sobre él, mientras de ponían duros, y quejidos de placer se escapaban de su garganta. Cuando nos separábamos para respirar, gemía, pero se mordía el labio. Nunca imaginé que tener a un chico, pero en especial a Kuroko, me pusiera de esta manera, a punto de colapsar.
Sus piernas se movieron, y yo lo imité, encajando mejor nuestros cuerpos, pero con una de sus rodillas presiono mi entrepierna, sacándome un gemido ronco.
-Mmgg...
Pareció divertirse, porque río en voz baja.
-La...mmmg…ropa- jadeó en mi oreja. Me reí, y le mordí el cuello, antes de separarme y levantarme sobre mis rodillas. Estaba abajo mío, con una cara tan erótica. Lamí mis labios, como señalándole que mi visón era deliciosa, y que tenía hambre de más.
Nos sacamos ambos la camisa, y Kuroko se levantó, quedando sentado, y beso mis abdominales, uno tras otro, haciendo ese ruido con los labios tan provocador. Agarré su cabeza, y gemí, mordiéndome el labio, sin dejar de mirarlo. Sus manos iban por mi cintura, jamás me imagine a Kuroko tan caliente, teniendo esta dominancia de la situación, pero yo me dejaba hacer, quería ver hasta dónde podía llegar.
Me sorprendió, cuando se comenzó a sacar el pantalón, quedando en bóxers. Lo imité, quedando igual que él; le seguiría el juego, divirtiéndome como nunca. Se salió debajo de mi, y me motivo a sentarme, y yo lo hacía con una gran sonrisa, sin apartar la cara de su sonrojado rostro. Se sentó sobre mí, e hizo una presión exquisita sobre mi entrepierna, y me quejé del placer, casi como gruñendo. Se aferró a mi cuello, y yo tomé su cintura, y el movió sus caderas de atrás adelante, creando roce y que nuestros erectos miembros aún bajo la tela se frotarán, al igual que nuestros testículos. Comencé a jadear tanto, que por vergüenza y orgullo, devoré de nuevo la boca de Kuroko. Mis manos bajaron de sus caderas hasta sus nalgas, y se las apreté, abriendo y cerrando.
-Aaaahhh~! Kaga-mi~!- gimió alto, aumentando el movimiento. La tela tan apretada ya me estaba doliendo, pero hacer esto era tan excitante a cada minuto. Yo movía mis caderas, dando estocadas involuntarias, y Kuroko saltaba. No aguante más, y con mi mano bajé a su entrepierna y fregué con mi mano, haciendo círculos de forma rápida. Kuroko hecho su espalda hacia atrás, haciendo gemidos cada vez más potentes.
-Mmmmggg~! Mmmhgg~! Aaaahh~! Mmmg~!- cerraba su boca, pero esos sonidos podían ser perfectamente escuchados por mis oídos.
-Ka-Kaga...-kun..aahhh!- besé su pecho, lamiendo y dejando un camino con mi lengua. Sin avisarle, saqué su pene de su bóxer.
-A-Aaaaahhh~!
Lo masturbé, lento, para torturarlo. Pero entonces él se paró de mis piernas, y frente a mis ojos, el se sacó por completo los bóxers, quedando completamente desnudo. Le miraba, y tragué saliva. Su pene era grande, nunca pensé que podría ser así estando erecto. Él entonces tomó los míos y los tiró para sacármelos. Yo levanté mis caderas para ayudarle, y la prenda quedo colgando de mi tobillo.
Kuroko se volvió a sentar sobre mí, juntando ahora nuestros penes a plena carne, húmedos y duros como rocas. Kuroko cada vez me impresionaba más, jamás lo imagine tan pervertido.
-Mmmgg..Kuroko...-ronroneé en su oído.
¡Tehee~! ¡Holis mis queridos!
¡Nueva publicación! Como verán, cuando escribí esto fue antes de leer el manga, cuando aun no salía en anime Hanamiya, osea, muy antiguo, por eso está bastante atras de la historia. Me disculpo por eso.
Tiendo a ser bien detallista y lenta en el tema del sexo, porque se que es importante e intento buscar más cosas que los clichés (no se si me entienden) El tema aquí, es que espero de corazón que les guste, y pues, mañana si es que va bien todo ¡publico uno nuevo!
¡Saludos y muchas gracias!
Emilia
