La boca de Kagami-kun se apoderaba de la mía, enredando nuestras lenguas de forma tan excitante. Lo quería cada vez más pegado a mí, quería fundirme con él. Apenas estos roces y ya tenía mi cuerpo suplicando por sentir a Kagami-kun. Entonces de sorpresa, agarró mis glúteos con sus grandes manos, y los movía, haciéndome sentir sensaciones tan placenteras, que me estaba ahogando en el placer, y moviendo con más fuerza mis caderas complací a nuestros miembros con un delicioso roce adictivo.
-Aaaahhh~! Kaga-mi~!- su nombre se me escapó en un gemido, con mi voz apenas estable. Kagami-kun cambió sus movimientos, y ahora envestía en mi, y yo por reflejo hice pequeños saltitos. No tenía control sobre mi voz, una y otra vez soltaba quejidos entre jadeos, y yo besaba la boca de Kagami-kun para que no exagerar, pero ya poca cordura me quedaba.
Entonces, Kagami-kun agarró mi entrepierna con su mano completa,
y la movió en círculos sobre ella, presionando lentamente, y de manera tan perfecta. Mi espina se dobló, echando la cabeza hacia atrás, soltando gemidos vergonzosamente altos, con mis ojos fuertemente cerrados.
-Mmmmggg~! Mmmhgg~! Aaaahh~! Mmmg~!- intentaba con todas mis fuerzas cerrar la boca, pero los gemidos de mi garganta eran imposible de callar. Abrí uno de mi ojos, y miré como Kagami-kun sonreía malicioso.
-Ka-Kaga...-kun..aahhh!- él hizo caso omiso y su lengua paso a mi pecho, provocándome choques y cosquillas tan placenteras. Sin aviso, su mano se metió bajo mi tela, y agarró sin pudor el tronco de mi pene, liberándolo de la presión del bóxer.
-A-Aaaaahhh~!-mi garganta emitió un vergonzoso gritito.
Su mano iba lento, moviendo su muñeca, acariciándolo. Esto no era nada comparado cuando alguna que otra vez lo hice por curiosidad, porque nunca fue algo de mi preocupación, aunque a veces era necesario satisfacer la necesidad, después de todo, soy un adolescente. Pero quería darle placer a Kagami-kun también, y quería satisfacerlo. Sabía que no podría ser muy dominante, pero podía tentarlo y calentar algo las cosas.
Me separé, y me puse de pie. Él me quedo mirado sentado, atento, y ante su mirada, me quité mis bóxers, quedando completamente desnudo. Todo era tan excitante. Sus ojos estaban tan fijos en mi erecto pene que me hizo estremecer con sólo sentirlo.
Mi cuerpo tembló. Caminé hasta él, y tomé sus bóxers, comenzando a tirarlos. Despegó sus caderas del sillón, levantando su trasero, y lo que me ayudó a hacerlo mucho más fácil. Lo saqué por completo, y su miembro salió completamente erecto. Tan grande y grueso, me encantó. Nunca imagine que ver el pene de otro hombre, en especial el de Kagami-kun me excitara tanto.
Volví a sentarme sobre él, y apenas nuestros penes se tocaron tuve un espasmo. Me aferre a él, juntando más nuestras entrepiernas.
-Mmmgg..Kuroko...-su voz grave en mi oído me hizo gemir junto a él.
Agarró nuestros penes y los masturbó juntos, y de ambos salió líquido preseminal. Me estaba mojando, y movía mis caderas, buscando más contacto. Levanté mi cola, abriendo más mis nalgas, quedando con mi entrada más a la vista. Kagami-kun pareció entender lo que quería. Su mano desocupada se puso entre nuestras bocas, y juntos lamimos dos dedos. Nuestra saliva se juntaba, y a veces nuestras lenguas se tocaban. Ya bien húmedos, bajó a mi trasero, y rozó mi ano en círculos. Era tan extraño, pero se sentía muy bien.
-Mmmgg… A-Aaah… Aahh… Nnng...- los giraba rápido, haciendo presión. Entonces, metió un dedo dentro, el del medio. Llegó profundo, y acarició dentro, buscando mi punto G. Lo encontró, y comenzó a rozarlo, sacando y metiendo su dedo. Mi boca no dejaba de emitir vergonzosos gemidos, y Kagami-kun aprovechaba para agarrar mi lengua con su boca para succionarla. Estaba más blando abajo, por lo que metió otro dedo. Hacia tijeras, dilatando mi interior. Era indescriptible lo delicioso que se sentía. Seguía frotando ese punto, pero aún quería más. Ya me imaginaba como debía sentirse tenerlo dentro.
-Mmmmg.. No quiero- más~- le gemí al oído.- Te quiero a ti, rápido...- lamí en su oreja, ayudándolo a masturbarnos con una de mis manos. Debía resistir, quería ver hasta donde llegábamos.
-Perdón... Pero primero...- me susurró, y aumentó el movimiento de ambas manos.
-¡Aaaaaahhh~! ¡Aaaahhh~! ¡Haaaaa~! ¡Kagami-kun~! ¡Aaahh!- hice unos grititos. Kagami-kun era malvado, pero me estaba dando tanto placer, que no podía aguantar por más tiempo.- No puedo... Me veng-aaaahh~..
-Hazlo…conmigo...Mmmgg...- aumentó tanto, que yo con mis dos manos lo ayudé, y apretando en punto preciso, eyaculé junto con él, mientras de nuestras gargantas salían un orgasmo, que fue absorbidos por los labios del otro.
Nuestros penes estaban tan pegados, me encantaba. Nunca había sentido tanta excitación en mi vida. Mientras mordía sus labios con cuidado, con mi mano diestra tome nuestros dos penes y los junte más. Nuestros glandes se rozaron, y comencé a sentirme húmedo. Subía y bajaba mi mano, y simplemente era grandioso, calzaban de manera perfecta, como si hubieran sido creados para ser unidos, era tan delicioso.
Kuroko movía sus caderas, y de repente las levantó, abriendo más sus piernas, recostándose sobre mi pecho. Lo miré a sus ojos, estaban deseosos y llenos de lujuria, él quería algo, y yo se lo daría. Puse mi mano izquierda en medio de nuestras bocas, y levanté dos dedos, y ambos con nuestras lenguas los lamimos, como si se tratarán de una paleta. Cuando mi lengua rozaba con la de Kuroko, mi cuerpo rogaba por besarlo, pero lo que hacíamos también me tenía muy excitado. Ya bien húmedos, fui hasta el trasero de Kuroko, y lo separe con mis otros dedos, y los humedecidos con nuestra saliva palpearon sobre su entrada. No la podía ver desde este ángulo, pero se sentía tan suave y pequeña, seguramente debía ser hermosa.
-Mmmgg.. A-Aaah.. Aahh.. Nnng..-Kuroko se aferraba a mi cuello y gemía en mi oreja, ocultado su rostro, mientras le lamía el cuello. Gracias a mi práctica frecuente con la mano izquierda, tenía más agilidad, y movía mis dedos en círculos, presionando. Sin avisar, le metí un dedo dentro. Kuroko se quejó, y volvió a besarme, y yo le correspondí gustoso. Estaba buscando dentro de él aquel punto, que alguna vez oí decir por algún lado, que era grandioso de sentir en los hombres, incluso mejor que con una mujer. Quería comprobar si era verdad. Iba tocando, cuando sentí un pequeño bulto, y Kuroko tuvo un gran espasmo, acompañado de un gemido. Me di cuenta que ese es el punto que buscaba. Lo apretaba y rozaba, y a Kuroko parecía gustarle mucho. Me dejó de besar, y él solo pegó su frente en la mía, y no dejaba de respirar y gemir frente a mi rostro. Tomé su lengua con mis labios y succioné. Kuroko de verdad le estaba gustando, y eso me ponía feliz, quería ser yo quien le diera este placer, el único. Metí otro dedo, y hacía tijeras. Abría y cerraba, y me preocupada de siempre tocar ese punto que hacía temblar a mi amigo... ¿Amigo?...
-Mmmmg... No quiero- más~- su tono de súplica causó cosquillas en mi miembro- Te quiero a ti, rápido...-apenas susurró, aferrado a mí, lamiendo mi oreja tan provocativamente. Una de sus manos se unió a la mía que atendía nuestros penes, y ambos comenzamos un movimiento rápido, dando prioridad al pene del otro, dándonos placer, y apretando las puntas. Más y más líquido salía, y ya sabía que no aguantaríamos por mucho. No tenía sentido si se lo metía y duramos unos pocos segundos; yo quería disfrutar de Kuroko el mayor tiempo posible.
-Perdón... Pero primero...- le dije, y mi mano aceleró con fuerza, apretando un poco más, desde los testículos hasta el grande.
-¡Aaaaaahhh~! ¡Aaaahhh~! ¡Haaaaa~! ¡Kagami-kun~! ¡Aaahh!- su garganta emitía potentes gemidos, y agudos. Se aferraba a mí, y paso a rasguñar mi espalda. Ya no podía contener mis gemidos, los que siempre intenté ocultar, pero esto era tan bueno, que nuestras piernas temblaban, y no podíamos callar nuestros pre-orgasmos.
- No puedo... Me veng-aaaahh~-dijo finalmente con tono algo elevado.
-Hazlo…conmigo...Mmmgg...-contesté, y di la última carrera de mis manos, haciéndolo tan rápido, que me comenzaba a sentir próximo a un gran orgasmo. Su otra mano se unió a la mía sobre nuestros penes, y yo seguía apretando y haciendo presión sobre su punto sensible dentro de él. Todo el placer fue liberado con ese chorro de semen, que brotó desde mi pene, y se mezcló con el de Kuroko, manchando nuestros vientres. Besé su boca, y nuestros gritos se juntaron, apenas pudiendo mantener nuestras bocas cerradas. En ese momento, vi los ojos de Kuroko brillar como nunca, e hizo a mi corazón brincar.
Ahora lo entendía, yo realmente quería hacer esto con Kuroko, quería sentirlo, tenerlo para mí, que sea yo el único que esté en su mente y corazón. Quiero que él sea mucho más que un amigo, mucho más que un compañero de equipo, incluso más que mi sombra... Lo que sentía por él no lo había sentido nunca, y era indescriptible, pero lo único que quería ahora, era que fuera solo mío y yo ser sólo suyo.
Descansamos un momento, abrazados, él sobre mis hombros y yo su cintura. Llevé mis labios a su cuello, y deposite besos lentos, y estos iban viajando cada vez más arriba, besando su mejilla, y sus labios con mucho cariño, bailando lentamente entre ellos. Tan suaves, tan adictivos.
-Kuroko...- le susurré y le miré directamente a los ojos.
-Kagami-kun...- dijo él también.-Me gustó mucho...- su voz sonaba avergonzada. Era tan adorable.
-A mi también...- le sonreí, y llevé mi mano a su cara para acariciarlo, pero había olvidado un pequeño detalle. Mi mano estaba húmeda cubierta de nuestro semen, y le manché la cara.- L-lo siento...- me avergoncé, y lamí su mejilla. Sabía raro, como salado. Por último le besé. Sentí que su mano cogía la mía que estaba manchada, y la llevó a su boca. Lamió el semen, con cara de placer, y a veces abría los ojos para mirarme. Volví a excitarme, realmente él sabía cómo hacerlo. Tragué saliva con dificultad y cuando terminó de limpiar, ambos nos lanzamos a los labios del otro, besándonos de forma apasionada.
-¿Quieres...más?...- me atreví a preguntarle.
-Si, te quiero a ti…- me dijo, agarrándose de mi cuello, y mordiéndome el labio inferior.
-Hehe, nunca imaginé que fueras tan pervertido...- le sonreí malicioso.-Vamos a mi cuarto...- le ronroneé sobre el cuello, y lo tomé de los muslos, levantándome del sofá y él se aferró a mí con sus piernas al rededor de mi cintura.
-¡Ka-Kagami-kun!-dijo alterado, pero entonces le devore la boca. El ruido húmedo de nuestras lenguas hizo eco por el pasillo hasta mi habitación, y fue realmente excitante. Estaba tan sensible, cada célula de mi cuerpo quería sentir a Kuroko, sólo su roce y aroma podían hacerme desear más y más de él.
Llegamos a mi habitación, y me lancé a la cama con cuidado, dejándolo bajo mío. Acaricié su delgada cintura, moviendo ambos nuestros cuerpos, acercándonos cada vez más. Me separé, y nos acomodé mejor en la cama, quedando su cabeza sobre mi almohada. Lo miraba desde arriba, se veía tan provocador. Sus manos pasaron por sobre su cabeza, agarrándose de mi almohada, y me miraba sonrojado y tímido. Me reí, no podía creer que se comportara así después de todo lo que hicimos en la sala. Tomé sus piernas y las separé, haciendo que me mostrara su hermoso cuerpo blanco. Temblaba bajo mío, ya quería devorarlo.
Me quedé viendo a Kagami-kun por unos momentos, directamente a sus ojos. Estaban brillando, al igual como cuando ganábamos un partido, pero este brillo era diferente, algo nuevo, que parecían diamantes rojos. Me enternecí tanto, tan atractivo, tan grande y fuerte, tan adorable cuando quería. Nunca había sentido esta necesidad de estar con alguien, y superaba por mucho a Aomine-kun, porque lo que sentía por él era necesidad claro, pero sabía que no me correspondería, en cambio, aquí estábamos Kagami-kun y yo, dándonos placer, besándonos y tocando nuestros deseosos cuerpos. El corazón me latía con fuerza, y chocaba con el de Kagami-kun cuando tenía el mío apoyado sobre el de él. Dulcemente besó mi cuello, casi de película, hacía un sonido tan adorable, y yo cerraba los ojos, mientras que con cada tacto me hacía sentir especial, único. Fue subiendo por mi mentón, y llego a mis labios, y correspondí el beso con cariño, como un beso tierno, como de una pareja. Pensar nuevamente en esa palabra me provocó una felicidad inexplicable.
-Kuroko...- susurró, conquistándome nuevamente con su mirada.
-Kagami-kun...- dije su nombre de igual manera.-Me gustó mucho...- confesé avergonzado, pero quería decírselo, decirle que lo que habíamos hecho era especial.
-A mi también...- sonrió, y su mano se acercó a mi rostro. Sentí una sustancia pegajosa que me sorprendió cuando tocó mejilla.- L-lo siento...- dijo nervioso, y limpió con su lengua mi mejilla. Me causó tanta gracia, pero no pude reír, disfrutaba de su ternura que jamás imagine que recibiría de su parte. Después me volvió a besar; estas cosas tan pequeñas me hicieron desearlo de nuevo. Mi cuerpo exigía por más acción. Cogí su mano manchada, y con mi legua la limpié, pasándola entre sus dedos, procurando mirarlo a la cara, la cual se sonrojó. Vi como sus ojos confundidos lo hicieron tragar saliva, y ya terminada mi labor, me lancé a sus labios, y él correspondió de forma apasionada y morbosa.
-¿Quieres...más?...- susurro contra mis labios.
-Si, te quiero a ti...- dije con una voz sensual que jamás imaginé podría hacer. Mordí su labio.
-Hehe, nunca imaginé que fueras tan pervertido..- sonrió coqueto, y me avergoncé -Vamos a mi cuarto...- sentí como sus manos bajaban de mi cintura a agarrar con fuerza mis muslos y levantándose del sofá me llevó con él, y por instinto aferré mis piernas a su cadera y mis brazos a su cuello. Tuve unos segundos para mirar el suelo, y todo era tan alto, que me dio algo de vértigo.
-¡Ka-Kagami-kun!-mi voz salió como reflejo por la sorpresa, pero me calló la boca con un beso profundo, metiendo de golpe su lengua. Sólo me deje llevar, mientras con mis ojos cerrados sabía que estábamos cruzando el pasillo hasta su cuarto. Kagami-kun era tan ágil.
Llegamos a su habitación, y sentí como me depositaba en la cama y él me aprisionó contra ella con bastante cuidado, y sentí tanta felicidad que fuera tan considerado. El pecho me dolía de la emoción. Acarició mi cintura y movimos nuestros cuerpos creando roce. Me ayudó a acomodarme, y subí mi cabeza hasta la cabecera de la cama, acostándome en su almohada. Pude sentir tu aroma salir de ella. Eché mis brazos hacia atrás de mi cabeza, y levanté la mirada, encontrándome con el rostro de Kagami-kun a bastante altura; me miraba fijo, penetrante. Sentí como me ruborizaba al sentir su miraba sobre mi cuerpo, como si esta pudiera tocarme de verdad. Tomó mis piernas y las abrió, separándolas. Sentí cosquillas en mi pene, y me di cuenta de que me estaba poniendo erecto de nuevo. Sus manos subieron a mis caderas, acariciándolas. Colocó más cerca su entrepierna a mis trasero y me alteré un poco, pensé que me iba a penetrar de forma directa, pero me di cuenta que puso su pene sobre el mío, juntando nuestros testículos, y movió sus caderas de forma lenta, creando fricción, haciéndome jadear al ver como se movía sobre mí. Sonreía, mirándome lujurioso, y me excité. Se agachó, volviendo a mis labios, y yo lo recibí con gusto, juntando nuestras lenguas. Hizo una estocada algo más violenta, y presionó; sentí algo de molestia, pero era deliciosa, como cuando te masturbas con fuerza, pero era mil veces mejor.
Abandonó mis labios, para ir bajando por mi pecho. Besó mis pezones, apretando y tirándolos con sus labios. Era tan bueno. Tuvo que separar sus caderas para poder seguir bajando, pero con su mano siguió atendiendo mi miembro, de forma algo lenta. Sus labios bajaron hasta mis abdominales, y sacó su lengua, para lamerme. Me dio cosquillas, y temblé. Bajó cada vez más, pasando más allá de mi ombligo, soltando su cálido aliento, acariciando con su nariz. Tan gentil, tan cuidadoso, me estaba conmoviendo de verdad. Mi respiración temblaba junto con mi cuerpo. Levanté la mirada, y vi que su pene colgaba duro y erecto, sin atención. Me sentí egoísta, y con uno de mis pies, levanté y pase a hacer presión sobre su abdomen, y tocando sus testículos.
-Tsk...- se quejó con un espasmo. Me miró a los ojos y no pude evitar sonreír. Él me devolvió la sonrisa con picardía- Ya verás idiota...- y dicho esto, se llevó mi pene completo a su boca.
-¡AAAH~!- se me escapó un vergonzoso gemido, cuando sentí como con sus labios hacia presión desde lo más abajo, y subió lento, para de golpe volver a bajar, ahora aplicando la lengua. Se sintió magnífico- ¡Kk-aaaaaaahhh~!
El cuerpo de Kuroko bajo mío, parecía tan frágil, tan hermoso, que quería gozar de él cada segundo, sentir su piel, si esencia. Lo miraba arrodillado, por lo que tenía buena altura. Llevé mis manos a sus caderas y las acaricié, subiendo y bajando. Kuroko tenía las piernas abiertas, y ya no aguantaba para estar dentro de él, pero era muy pronto, y lo que menos quería era lastimarlo. Acerqué mis caderas a su trasero, y coloqué mi pene sobre el suyo; sentí que sus músculos se volvían a endurecer. Movimientos lentos crearon fricción entre nuestras pieles, y nuestros testículos rozaban. Me mordí el labio mientras lo miraba, y sonreí, para volver a sus labios. Mis caderas no se detenían mientras devoraba su boca, y no pude evitar hacer una estocada bruta, creando increíble placer en ambos. Mis labios querían probar más de su cuerpo, por lo que dejando su boca bajé por su cuello hasta su suave pecho, y fui besando, hasta llegar a uno de sus pezones. Estaba erecto, y yo creía que a sólo las mujeres les pasaba. Con mis labios los piñizqué y succioné dando besos, creando temblores en su cuerpo. Quería bajar, pero nuestra actual posición lo impedía, así que muy a mi pesar, separé nuestros penes, y fui llegando más lejos. Quería seguir dándole placer a él, así que con mi mano lo seguí masturbando, ahora más rápido, pero con calma a la vez. Mi boca bajaba por su vientre, y sentí su esencia deliciosa que salía de su piel, por lo que olfatee aquel delicioso aroma. Kuroko temblaba por las cosquillas, y a veces daba pequeñas mordidas suaves. De repente, la pierna de Kuroko se movió, para luego sentir con sorpresa como su pie "tomó" mi pene y hacía roce en los testículos y tronco al mismo tiempo. Sentí costillas y tuve un espasmo.
-Tsk...- traté de opacar un gemido, pero ese pequeño ruido fue claramente escuchado por Kuroko, el que me miraba con una sonrisa triunfante. No le daría la victoria tan fácil.- Ya verás idiota...- sonreí, y tomando su pene con una de sus manos, me lo llevé directo a mi boca, cubriéndolo completo. Era bastante grande, y...sabroso.
-¡AAAH~!- un potente gemido llegó a mis oídos, y me hizo recordar una técnica que, admito, la aprendí viendo porno en un día ocioso. Apreté el pene desde lo más abajo, cerca a los testículos, y fui deslizando y subiendo lento hasta su punta, y cuando llegué, bajé con fuerza mi boca, llegando de nuevo al final.
-¡Kk-aaaaaaahhh~!
Kuroko se estremeció de manera increíble. Sentí aún más húmeda la boca, y supe que era líquido de su pene. Di una última succión fuerte en la punta, para bajar mi lengua por el tronco hasta sus testículos, y con mis manos me ayudé a levantar los muslos y caderas de Kuroko. Pensé que iba a oponerse, pero sólo temblaba y gemía, aunque pude notar que se mordía la mano para no subir su volumen. Me dio tanta gracia, porque no se lo haría fácil.
Jamás me imaginé que desearía lamerle tanto el ano a otro hombre, pensé siempre que era repugnante, pero ahora lo único que quería era meter mi lengua y sentirla dentro de él. Como había imaginado antes, era realmente hermosa, tan pálida y pequeña, casi como de bebe. Con algo de timidez di un beso, causando otro espasmo de su parte. Volví a besar, para luego no apartar mis labios y sacar mi lengua, dando besos húmedos. Comencé una succión, y luego presioné con la punta de mi lengua directo, y esta pudo meter un poquito dentro. Con cada lamida, beso y succión, se hacía más y más blando, permitiéndome en un momento poder llegar a meter la mitad de mi lengua dentro suyo. Mi plan estaba funcionando, los gemidos de Kuroko ya no podían contenerse, y sabía que estaba próximo a su orgasmo. Junto con mi lengua, metí de nuevo un dedo, buscando el punto que antes había encontrado dentro de él. Al encontrarlo, Kuroko tembló y gimió aún más alto, cerrando los ojos con fuerza. Mi lengua y mi dedo cooperaron dando placer a aquella zona, y con una última presión fuerte, Kuroko no aguanto más, y tomó su propio pene, masturbándose muy rápido, y se vino sobre su vientre. Estaba temblando, jadeaba de manera increíble. Dejé mi labor y subí para besarle, y él me correspondió, pero rápidamente se separó para comenzar a bajar por mi pecho.
-¿Q-Qué...?
-Ahora es mi turno, Kagami-kun...
Kagami-kun lamia mi pene de arriba a abajo, haciendo presión con sus labios sobre el tronco, llegando hasta el final. Nunca imaginé que una mamada se sintiera tan bien, yo creía que la gente exageraba, pero esto era como estar en el cielo, y Kagami-kun sabía cómo hacerlo. Me pregunté si lo había hecho antes, pero esa duda desapareció en apenas un segundo cuando sentí otra succión deliciosa sobre mi glande. Sentía salir ya líquido de mi pene, y me apené. De repente, Kagami-kun volvió a succionar, y sus manos separaron mis nalgas, levantando mi cola, dejándome expuesto. Me mordí la mano, para que no salieran más esos vergonzosos ruidos. Me dolía, porque cada vez Kagami-kun hacia mejores movimientos y más rápidos.
Abandonó mi pene, para bajar su boca hasta mi trasero. Dio un pequeño beso en mi entrada, que me hizo temblar, para luego mantener sus labios constantes ahí, y sacar su lengua, lamiendo cada milímetro, dejándome húmedo. Su punta hizo presión, y pudo entrar, apenas la punta, pero me estaba volviendo blando, lo que permitía a Kagami-kun meterla cada vez más con cada lamida. Estaba tan sensible, y con sus manos apretaba mis nalgas, separándolas. Ya no podía cerrar lo boca, o si no no podría respirar, así que dejé salir mis gemidos. El dedo de Kagami-kun me invadió de nuevo, y estaba acompañado de su lengua. Encontró mi punto G y tensé el cuerpo. Lo tocaba y apretaba, y no podía soportarlo más, era increíble. Sentí mi pene temblar, así que con mi mano me ayudé a venirme más rápido, moviéndola muy rápido, dejando escapar un grito, y sentí como mi abdomen era empapado.
Temblaba, no podía recuperarme de tal suceso, fue simplemente increíble, nunca imaginé que se podría sentir ese nivel de placer. Kagami-kun volvió a mis labios y yo lo atrajé con mis manos. Tenía cerrado los ojos, y yo los abrí, y pude ver su pene erecto pero sin atención. Le devolvería el favor, yo también le puedo dar placer a él. Me separé y lo alejé con mis manos, para que cabeza pudiera bajar con más facilidad.
-¿Q-Qué...?-no pareció entender mi intensión.
-Ahora es mi turno, Kagami-kun...- lo miré a los ojos de forma penetrante, y se ruborizó en un segundo. Él se acostó de espalda, sin dejar de verme, mientras me subía sobre él, e ir bajando mi boca dejando un camino de besos, hasta llegar a sus caderas. Las tomé con las manos para acomodarme mejor entre sus piernas, y de un sólo golpe bajé a sus testículos y los metí completos, ambos dentro de mi boca, y los movía con mi lengua, humectándolos. Kagami-kun jadeaba, y soltó un ronco gemido cuando succioné por primera vez.
-¡Mmmnn... Ahh... Mmmmmmnnn~!- no abría la boca , así si dejé sus testículos, para jugar con ellos con una mano, mientras mi boca subía a por pene hasta el glande, donde lamí, y cuando ya estaba mojada, hice presión con la punta de mi lengua en su uretra.
-Mmmmnngg~! Ku-kuroko...- dijo ronco, mirándome directamente, apretando las sábanas, y respirando muy agitado.
Dejé de lamer para meter el pene de Kagami-kun dentro, y giré mi lengua.
-¡Mmmmnngg~! Mi-mierda... Se siete…genial...- hechó su cabeza hacia atrás, dejando salir sus jadeos, que muy lentamente se estaban volviendo gemidos. Saber que le gustaba me excitó, y me motivó a meter aún más profundo su pene dentro de mi boca, ya que era grande, y no me cabía del todo, pero me esforcé, llegando un poco a mi garganta, mientras no dejaba de succionar.
-¡Gggg-mmmgg~! ¡Ku-Kuroko...! Muy bueno...- se mordió el labio inferior, y llevó su mano a mi cabeza, para acariciar mi mejilla. Lo encontré tan pero tan tierno. Subía y bajaba más rápido mi boca.- No…así no…que...me ven…go...-apenas podía decir, pero yo no hice caso, lo ignoré, y no dejé de mirar su rostro. Kagami-kun se ponía salado, y con una última succión, se vino en mi boca, pero la retire un poco después, no recibiendo todo, si no que con mi mano le masturbé muy rápido, mientras no dejaba de mirarle a la cara. Era tan interesante, verlo retorcerse de esa manera, ver como cerraba los ojos y apretaba sus labios, con un ronco gemido en su garganta rogando por salir, pero él lo calló, era un maldito orgulloso.
Lo dejé descansar un momento, para subir y ponerme a su lado otra vez, mientras me apoyaba en su pecho. Abrió los ojos y me miró directo, y ambos fuimos a besar al otro.
-¿Te gustó?...- pregunté entre sus labios.
-Si... Mucho...- volvió a besarme.- Me vine mucho por tu culpa…- ambos reímos.
Nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos. Entonces sentí el pecho de Kagami-kun siendo golpeado por su acelerado corazón, mientras me miraba sonrojado... ¿Qué le pasaba?...
-Ahora es mi turno, Kagami-kun...
Su cara tan provocadora me hizo sentir que mi rostro se volvía rojo. Me dejé llevar, viendo cada uno de sus movimientos, y me fui acostando de espalda, cuando él besaba y acariciaba mi pecho con sus manos, para ir bajando cada vez más. Se puso entre mis piernas, y si ni siquiera pude reaccionar ante su rápido movimiento, cuando ya tenía mis testículos en su boca. Lamía, girándolos por dentro, ambos, cuando de repente succionó.
-¡Mmmnn... Ahh... Mmmmmmnnn~!- evitaba a toda costa mostrar debilidad, pero no era malo lo que sentía, al contrario, era un placer indescriptible. Jadeaba, y Kuroko abandonó mis testículos para lamer y meter mi pene dentro de su pequeña boca, la cual me hacia aferrarme de las sábanas.
-¡Mmmmnngg~! Ku-kuroko...-
Tenía que decirle, que lo hacía excelente, era muy bueno, me tenía impresionado la verdad.
-¡Mmmmnngg~! Mi-mierda... Se siente...genial...- no podía resistirme, era tan bueno, así que dejé salir mis jadeos, para volver la mirada a cómo se esforzaba por darme placer, succionando con fuerza y rapidez. Lo sentía tan profundo en su garganta, realmente hacia un gran esfuerzo.
-¡Gggg-mmmgg~! Ku-Kuroko... Muy bueno...- le elogiaba, para que no dejara de hacerlo, me estaba volviendo loco con sólo su boca. Mi mano fue hasta su rostro y acaricié con cariño, porque lo que hacía era simplemente increíble. Aumentó la velocidad.
- No...así no..que...me ven…go...- mi voz salía entrecortada, y apenas podía hablar, de mi boca salía todo en forma de gemidos. El maldito de Kuroko continuó, torturándome. Me sentía próximo a mi orgasmo, cuando finalmente me corrí, algo avergonzado porque fue en su boca, pero la retiró, y me masturbó a mucha velocidad desde abajo, produciéndome el doble de placer. Cerré los ojos, aferrado a las sábanas, ahogando ese orgasmo que tenía en los pulmones.
Me dejé caer sobre mi almohada, intentando desesperado volver a respirar normal, pero aún me costaba recuperarme. Kuroko se acercó cada vez más a mí, y se recostó sobre mi pecho. Me enterneció, y con una sonrisa lo besé lento, como la primera vez.
-¿Te gustó?...- sus palabras podían hacer que mi estómago se revolcara.
-Si... Mucho...- le besé, una y otra vez.- Me vine mucho por tu culpa...- era verdad, con lo que no alcanzo a caer dentro de la boca de Kuroko mancho mis sábanas y mi vientre.
Un simple silencio, mientras nos mirábamos el uno al otro, fijo a los ojos. Sentí un mar de emociones dentro de mi pecho, y toda la felicidad de tener así a Kuroko junto a mí, el que estemos así de juntos, el que nos hayamos besado, todo había sido simplemente perfecto. Mientras más lo pensaba, más y más de daba cuenta de cómo él se fue metiendo dentro de mi corazón, hasta que ya no podía dejarlo ir, no a él, jamás. ¿Cómo había sido tan tonto para notar, que esa rabia y miedo hacia Aomine, y esta necesidad de tenerlo a mi lado, era porque estoy enamorado de él? Me sentí realmente idiota, pero ya lo sabía, mientras lo besaba, mientras tocaba su piel, mientras pronunciaba su nombre, sabía que me estaba enamorando más y más de él. El corazón al final de realmente racionarlo, me latió golpeando con rudeza mi pecho. Estaba latiendo de felicidad, de que ya había encontrado la respuesta.
Kuroko pareció notar los repentinos golpes en mi pecho, y sentí que mi rostro se calentaba. Con mucha lentitud, se fui levantando para sentarme un poco y quedar algo más alto que él. Lo miraba, fijo, cuando con mi mano tome su rostró y volví a besarlo, lento. Esto fue nuevo, un beso en el cual ya sabía que lo amaba, que sabía que no lo quería como mi amigo, que era muchísimo más que eso.
-Kuroko... Quiero decirte algo sobre lo que le dijiste a Aomine...- fue incómodo, para ambos, que yo lo mencionara, porque pude notar como mi saliva se volvía amarga, y su expresión de endurecía.
-... Tú dijiste que yo era tu luz, y tú eras mi sombra... Pero, cuando dijiste sobre que la sombra necesita de la luz para vivir... Bueno, tienes razón...- me detuvé, para ver si tenía algo que decir, pero sólo me miraba atento- ...Pero la luz necesita de la sombra también...
-¿Eh?...- Kuroko me miraba sorprendido.
-La luz...-continúe- alumbra, y da brillo a su entorno, y mientras más fuerte es, más poderosa puede brillar... ¿Pero, de que sirve, si no hay nada?...- le mire, y parecía confundido, lo estaba haciendo más complicado por nada.- La sombra es la demostración de que la luz funciona, de que tiene un propósito, de que su brillo tiene un resultado, que existe. La sombra es la prueba viviente, y mientras más oscura es, más demuestra a la luz su poder, y ella se siente orgullosa...- le sonreí- pero si no está, la luz se siente sola, perdida en el vacío, en busca de la sombra para sentirse completa, para tenerla cerca... La luz necesita de la sombra, tanto como esta necesita a la luz...-era claro que hablaba de esa "luz" como un "yo" disfrazado, y al parecer Kuroko había entendido, porque su mirada se llenó de brillo, y me hizo enamorarme una vez más...
-... Tú eres mi sombra, y yo te necesito, a ti, te necesito más que a nada -tomé sus manos-, y...ahora, que por idiota me vengo a dar cuenta, nunca te lo dije... Es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, conocerte, que me eligieras, me llena en pecho de alegría y de... Amor... -que...vergüenza... ¿Dónde obtuve ese valor?, ¿por qué mi boca no de detenía?, ¡¿por qué mi corazón me hacía ver a este chico tan hermoso?!-... Me gustas... Me enamoré de ti Kuroko...
¡Hola a todos! ¡Vuelvo con una nueva publicación! Lo que llevo el fic está a punto de terminar :c creo que en la próxima pagina se acaba.
No he dado las gracias por sus reviews, pero créanme que e visto todos. Al final responda todos.
Aomine quedó en la historia XDD leí uno que preguntaba si había hard con él, pero no, no hay. También alguien quería saber el hecho que tuvo Kagami antes de los camarines; bueno, pues eso tampoco se sabe, nunca fue importante, sólo quería una escusa para que se fuera más tarde y encontrara a Kuroko, pero eso nunca fue tema lol!
¡Muchisimas gracias y lo siento si soy lenta, pero amo ser detallista en estos temas. Puede que se repiten mucho las cosas, pero es lindo saber la perspectivas de ambos ¿no?
Atentos a la próxima publicación, porque hay un pequeño cambio ^w^ ¡Ya lo verán~!
¡Este jueves 27 estoy de cumplee~! -celebra sola en su rincón-
¡Chau los quiero!
Emilia
