Kagami-kun se levantó, sentándose en la cama. Yo me quedo acostado, mirándolo atento. Su rostro estaba sonrojado, y tenía una expresión nerviosa. Me miraba atento para quitar rápidamente la mirada, así una y otra vez. No entendía qué le ocurría, cuando tomó mi rostro y me besó con cariño, lento, que hizo a mi corazón retorcerse. Era nuevo, tenía un sabor, algo diferente. Sus labios se movían delicados, saboreando los míos. Cuando se separó, me miró a los ojos, directo; realmente habían cambiado, de alguna forma, no sé cómo.
-Kuroko... Quiero decirte algo sobre lo que le dijiste a Aomine...- me sorprendió, si, que digiera su nombre en un momento así, y no fue agradable, para nada. Noté que fruncí el seño con disgusto.
-... Tú dijiste que yo era tu luz, y tú eras mi sombra... Pero, cuando dijiste sobre que la sombra necesita de la luz para vivir... Bueno, tienes razón...- hizo una pequeña pausa para mirarme, y continuó-...Pero la luz necesita de la sombra también...
-¿Eh?...- mis ojos se abrieron como platos, y me senté a su lado para mirarle de más cerca.
-La luz...-continuó- alumbra, y da brillo a su entorno, y mientras más fuerte es, más poderosa puede brillar... ¿Pero, de que sirve, si no hay nada?...- no entendía de que hablaba, y al parecer se puso más nervioso. De verdad no lograba entender por qué.
- La sombra es la demostración de que la luz funciona, de que tiene un propósito, de que su brillo tiene un resultado, y ella es la prueba viviente, y mientras más oscura es, más demuestra a la luz su poder, y ella se siente orgullosa... pero si no está, la luz se siente sola, perdida en el vacío, en busca de la sombra para sentirse completa, para tenerla cerca... La luz necesita de la sombra, tanto como esta necesita a la luz...
Entendí su indirecta, él era esa "luz"... Y técnicamente decía... Que yo era esa "sombra". Mi corazón hizo un latido potente que golpeó sin piedad mi pecho. No podía creer que decía eso. Kagami estaba sonriendo, y me hizo sonreír con él.
-... Tú eres mi sombra, y yo te necesito, a ti, te necesito más que a nada -tomó mis manos, de forma gentil-, y...ahora, que por idiota me vengo a dar cuenta, nunca te lo dije... Es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, conocerte, que me eligieras, me llena en pecho de alegría y de... Amor... Me gustas... Me enamore de ti Kuroko...
Mi corazón, mente y oídos no sabían si estaban alucinando, pero él... Se me estaba declarando... Nunca, ni siquiera después de lo que hicimos aquí, me imaginé que haría algo así. No sabía cómo sentirme, era, algo nuevo, potente, enorme, algo que recorría mi cuerpo completo y me estremecía, algo que me hizo más liviano, que me hizo lanzarme a sus brazos, aferrarme a su cuello, y temblar. Entonces comprendí, que lo amaba también, desde el primer momento, desde que lo vi, le quise entregar mi sombra, sólo a él, porque sabía que él era el indicado, la persona con la que quería estar. ¿Cómo fui tan idiota de no darme cuenta hasta ahora? Lo amaba, más que a nada.
Correspondió el abrazo desde mi cintura, atrayéndome a él, y mi corazón volvió a doler, de manera que nunca, jamás en mi vida esperé sentir por alguien, era mágico, inexplicable.
-También estoy enamorado de ti... También te amo, Kagami-kun...- ambos nos abrazamos con aún más fuerza. Mi pecho pegado al de él, parecían pelear por ver quien tenía el latido más potente, que se golpeaban entre sí. Quería fundirme con él, tenerlo cerca cómo nunca antes, darle más que mi sombra, darle mi vida, corazón y alma.
Volvimos desesperados a los labios del otro, y fue un beso torpe e incómodo, era tanta nuestra emoción y felicidad que no sabíamos cómo actuar. Pudimos coordinarnos, y nuestras bocas se unían de forma apasionada y alocada, haciendo ruidos húmedos que me volvieron a encender. ¿Cuánto más iba a soportar?, pero realmente lo deseaba, quería ser de él, y que él fuera mío.
-Kagami-kun... Hazme el amor...- rogué entre nuestros labios. Respiramos agitados por unos pocos segundos, y su respuesta fue volver a besarme, tirándome contra la cama, dejándome bajo su cuerpo, rodeándome con sus enormes y fuertes brazos. Quería morir, morir de felicidad. Ahora, podía asegurar, que "el amor de verdad", existe.
Kuroko me tenía fuertemente abrazado desde mi cuello, atrayéndome, mientras oía algo como una pequeña risita que provenía de él. Lo abrasé de la misma forma, desde su delicada cintura. Estaba tan ansioso por la respuesta, sentía que cada segundo de silencio eran horas, y sólo quería oírlo decir…
-También estoy enamorado de ti... También te amo, Kagami-kun...- dijo entonces, tomándome por sorpresa; a pesar de ser la respuesta que tanto deseaba, ser dicha por sus propios labios era mil veces más hermoso. Mi corazón dio un latido fuerte, para después ir tan rápido que parecía triturar mi pecho. Lo aferré más a mí, escondiendo mi rostro en su cuello. Sentía su latir sobre mi pecho, ya que ambos estábamos unidos en este potente abrazo, que deseaba, rogaba porque nunca se acabara, era perfecto, pero tuve que hacerlo, para poder besarlo. Chocamos los dientes, descoordinados, como si no tuviéramos experiencia alguna. Me tranquilicé un poco, y pude besarlo normal, pero se volvía cada vez más y más apasionado, llevándome al éxtasis, a desearlo de nuevo, a volvernos uno.
-Kagami-kun... Hazme el amor...- la voz agitada y suplicante de Kuroko me excitó, produciendo un cosquilleo por todo mi cuerpo, pero en especial en mi miembro. Sentía que el calor inundaba cada célula, y que pedían a grito unirse con Kuroko.
Me abalancé sobre él, devorando su boca, introduciendo mi lengua, profundo, saboreando la suya. Nos fuimos recostando, yo sobre Kuroko, mientras él se dejaba, técnicamente me tiraba hacia él. Volví a quedar arriba, aprisionándolo contra la cama.
Era definitivo, amaba locamente a Kuroko, y él me amaba a mí. Desde qué lo conocí sólo lo odiaba, no me agradaba, pero logré conocerlo, y ya no puedo quitarlo de mi cabeza, él es mi complemento. Sobre que siempre hay una mitad o alma destinada con la tuya, nunca lo había creído, hasta este momento, donde yo sabía que había encontrado a la mía. Yo no soy así, pero el amor me cambió, y ahora ya no puedo detener mi boca, mis manos, mis pensamientos, mis ganas de hacer finalmente nuestras almas una, y así estar siempre unidos, como la luz y la sombra hacen, estar juntas para existir. Yo necesitaba a Kuroko, como nunca antes había necesitado a alguien; esto lo volvía en mi persona especial, la única con la que quiero estar en este mundo, aquí y ahora...
[A partir de ahora estará narrado en 3ra persona]
Ambos se besaban desenfrenados, dejándose llevar por la pasión y el deseo hacia el otro. Se acariciaban las espaldas desnudas, rozando y uniendo sus pieles, las cuales comenzaban a sudar, por el calor que los invadía saber que sus sentimientos eran correspondidos, por saber que eran luz y sombra.
Kagami se separó un poco para ponerse entre sus piernas. Kuroko las abrió, sin pudor, mordiéndose el labio inferior, mientras veía al pelirrojo con lujuria. Este, pasó a lamerse dos dedos, de forma rápida, para luego con su otra mano separar más aún las piernas del peliceleste, y masajear su ano. Lo tocaba en círculo, haciendo pequeñas presiones. Miraba a su pareja desde arriba, y este realmente parecía disfrutarlo, con su boca abierta jadeando, mirando todo lo que el otro hacía. Kagami metió el primer dedo, llegando lo más profundo posible, moviéndolo para dilatar. Movía su mano, metiendo y sacando su dedo. A pesar de todo, aún era muy estrecho, y con sus dedos con saliva no bastaba para lubricar... Pensó en la opción de lamer, pero realmente no creía que fuera buena idea, tomaría más tiempo, y quería tener a Kuroko en ese mismo momento, por lo que no quiso hacerlo. Tuvo una idea.
-Espérame aquí, ya vuelvo...- le miró algo triste, como pidiendo disculpas. Rápidamente sacó sus dedos y se levantó, corriendo al baño, dejando al otro con las piernas abiertas y excitado.
-Tsk… Mierda…- Kuroko maldijo bajo ante la falta de atención, no tener a Kagami cerca lo hacía sentirse sólo, necesitaba de él, desesperadamente. Mientras esperaba, no pudo evitar tocarse, para calmar un poco las ansias.
Kagami llegó entonces corriendo con algo en su mano. Volvió al lado de su pareja, y de nuevo devoró sus labios.
-Disculpa, fui por algo...- le mordió el labio, recompensando por la espera. Se escuchó el sonido de la tapa del frasco abrirse.- Esto ayudará...
-¿Qué es?..- preguntó Kuroko curioso.
-Lubricante...- logró susurrar el pelirrojo. Se miraron sonrojados y avergonzados, ambos tenían claro cuál era su finalidad. Kagami derramó un poco sobre los mismos dedos que había utilizado antes, y volvió a separar las piernas de Kuroko. Pegó de la misma forma sus dedos, pero ahora era diferente, mucho más resbaladizo y... Sencillo. Volvió a meter su dedo, y llegó con mucha facilidad hasta lo más adentro del peliceleste.
-Aah~… Mucho mejor…- apenas pudo decir Kuroko entre susurros, sintiendo mucho mejor su interior. Metía y sacaba el dedo, junto con un sonido de chapoteo bastante obsceno, que hacía que ambos se calentaran. Kagami volvió a tomar el frasco, mientras metía otro dedo dentro de su pareja, la cual tembló bajo suyo; con el frasco se mojó la otra mano, y ésta la llevó a su pene, masturbándose y lubricando. Hacía tijeras dentro, mientras no dejaba de mover su muñeca, sacando y metiendo cada vez más rápido. Kuroko imitó al pelirrojo, y pudo alcanzar con mucho esfuerzo el frasco de lubricante a su lado, para así también empapar su mano con el líquido y atenderse.
Pareciera como si el mundo hubiese desaparecido, todo estaba en un pacífico silencio, que les permitía oír con claridad sus jadeos y gemidos, era como si existieran simplemente ellos, nadie quien pudiera arruinar su momento, completamente perfecto. En cada segundo se miraron directo a los ojos, transmitiendo sus sentimientos sin necesidad de palabras, sólo había esa simple pero profunda mirada, que los hacía desearse desesperadamente.
Tomó poco tiempo para que Kagami metiera el tercer dedo, y Kuroko arañó las sábanas, retorciéndose. Esto era lo que más había metido Kagami dentro de él, y era doloroso, pero con los gentiles y ágiles movimientos del pelirrojo, ablandaron ese sector a la perfección.
-Estás listo...- Kagami bajó hasta el rostro de Kuroko y lo besó. El peliceleste cerró los ojos avergonzado, afirmando que lo que había dicho era cierto, ya podía recibir a Kagami. Sin sacar sus dedos, fue posicionado bien tu glande directo en su entrada, y al retirarlos, no dejó que se cerrara, metiendo un poco la punta. Era mucho más grande, y cubría más espacio que esos 3 dedos, por lo que Kuroko notó al instante la diferencia.
-Relajate...- dijo suavemente Kagami, abriendo mejor las piernas de su pareja, las que levantó, otorgando una mejor vista a su trasero, y dando más comodidad. Las piernas de ambos temblaban, y sus respiraciones descontroladas los estaban ahogando, pero también les daba una increíble sensación de placer.
Kagami finalmente empujó su cadera hacia adelante, introduciendo esta vez su glande completo.
-¡Aah!.. Duele…- apenas pudo decir Kuroko, apretando con fuerzas sus dientes y ojos, clavando sus uñas en las sábanas. Kagami bajó su rostro y besó sus labios con cariño.
-Tranquilo, será lento... mmm...no haré nada que te lastime...- dijo sobre sus labios temblorosos. Kuroko no pudo evitar soltar una lágrima de felicidad, y se abrazó a Kagami del cuello. Ya más relajado, el pelirrojo se volvió a levantar para mover mejor sus caderas. El tronco entraba lento, pero las paredes de Kuroko parecían recibirlo bien. No le dolía en lo absoluto, lo que dolió fue la penetración en su entrada, pero sentía un placer delicioso cuando se iba deslizando, llenando cada vez más su interior. Entonces, cuando entró completa dentro del peliceleste, aplastó directamente sobre ese punto, ese bulto que había sentido Kagami antes con sus dedos, el cual podía sentir ahora con su glande, y que hizo gritar a Kuroko, encorvando su espalda.
-¡Ka-Kagami-kuuun~!- dio un fuerte y agudo gemido, apenas pudiendo abrir los ojos. Las paredes del peliceleste se contrajeron, apretando el pene de Kagami, el cual casi se corre de placer.
-¡Mmmmmg~! Muy rico...- dijo sin pudor, lamiendo sus labios, casi ronroneando, como un tigre. Comparado con Kagami, Kuroko era un pequeño gatito, pero se amaban y se necesitaban mutuamente.
Kagami se agachó y acomodó su cuerpo más cerca de Kuroko, para poder besarlo y morderle el cuello. Se quedaron un par de minutos jadeando e intentando recuperarse, cuando Kuroko hizo el primer movimiento de cadera involuntario.
-Voy a comenzar...- susurró el pelirrojo al oído del otro.
-Si, hazlo...aah...por favor...- Kuroko se afirmó de sus hombros, intentando abrir los ojos para verle.
Kagami endureció las piernas, y levantó el trasero, quedando en un mejor ángulo. Tiró las caderas hacia atrás, sacando su pene, el cual hacía roce con las paredes de Kuroko, y ambos temblaban ante ese delicioso toque. Antes de salir por completo, hizo una estocada, y regresando rápidamente hasta el fondo, volviendo a tocar la próstata.
-¡Aaaaahh~!
-¡Gggg-mmm~!
Kuroko tuvo un fuerte espasmo, apretando a Kagami dentro de él, haciéndolo gruñir. El pelirrojo besó la frente de su pareja para calmarlo, y volvió a repetir el mismo patrón. Con cada penetración y toque en su próstata, Kuroko soltaba cada vez más rápidos y altos gemidos. Kagami comenzó con un ritmo ahora más rápido.
-¡Ka-ah~-Ka-Kagami~!
-Dime... Dime Taiga...- dijo roncamente sin detenerse.
Kuroko calló por unos segundos, cuando respondió.
-No...
Kagami lo miró algo sorprendido, no entendía que tenía de malo.
-Así...te llama... Hi…muro-kun...mmmg~...- su rostro demostró una clara emoción de disgusto cuando pronuncio el nombre del amigo de infancia de Kagami.
El pelirrojo no lo podía creer, nunca imaginó que Kuroko podría llegar a sentir celos; ahora recuerda como lo miraba en su reencuentro, y como intentó convencer a Kagami de que resolvieran su problema rápido. No sabía porque, pero ante esa idea, en sólo pensar que Kuroko había sentido celos por él, le produjo un cosquilleo en su estómago. Sonrió con sus ojos brillantes, y volvió a su vaivén, pero ahora un poco más rápido, pero más fuerte y profundo. Esto tomó por sorpresa a su pareja.
-¡AAAAH~!- clavó sus uñas en los fuertes y musculosos hombros del pelirrojo.
-Él no importa…- decía sin detener sus caderas, mirando a Kuroko con una inevitable sonrisa, y el ceño fruncido por el esfuerzo.-Tú eres más importante...mmm... Pero di mi nombre, dime como siempre lo haces...- jadeaba en su oído, con las manos a cada lado de la cabeza del peliceleste.
-¡Ahh-Aaah...Kagami-kunmmg...Kagami-kun!- con cada vez que decía su nombre, subía más y más el tono, llegando a gritar. Intentaba con todas sus fuerzas no cerrar los ojos, pero era muy difícil, sentía tanto placer, tanto, que debería ser ilegal, era como ir al cielo, como volar, como sentir que tu cuerpo completo se volvía loco y la mente se nublaba, sólo existía ese momento, esa exquisita sensación.-Tu...di el mío...¡aaaahhh~!
-¡Kuroko...Kuroko, Kuroko!- apoyó su frente en la de su pareja, e intentó besarlo, pero no podía respirar, sus pulmones se quemaban.
-No…puedo...Kagami...no...¡ya!..- apenas podía hablar, con un tono algo agudo y vergonzoso.
-Yo…tampoco... Hazlo...conmigo...mmmg- gruñó.
Con una última carrera, las caderas de Kagami tomaron una velocidad que los ponía locos, que no les dejaba pensar con claridad, sólo ese momento, sólo eso importaba. Kagami sacó sus manos del lado de la cabeza del peliceleste, y las llevó a las nalgas de él, apretándolas, haciendo aún más presión sobre su miembro. Kuroko ayudó al pelirrojo, enredando sus piernas a su cadera, y con esa última estocada, la más profunda, tocó el sensible bulto de Kuroko, que produjo una cadena eléctrica en su espina, que bajó hasta su vientre, testículos, y sentía su semen recorría su pene, para finalmente salir expulsado por su glande. Kagami detuvo sus movimientos, sólo presionaba hacia adentro, sintiendo las entrañas de Kuroko apretar de forma deliciosa, llevándolo al cielo en un segundo, y eyaculando dentro de su pareja. Este sentía el líquido cálido ocupar todo dentro, subiendo y subiendo, tan profundo; ante esa sensación abrió los ojos como platos, volviendo su orgasmo aún más potente. Los pulmones rogaron por expulsar ese aire acumulado, en forma de grito, inundando su mundo, inundando el cuarto, llegando a sus oídos y sintiendo algo de vergüenza, pero ya no importaba en lo absoluto, lo dejaron salir, sin pudor ni medida, su mejor orgasmo hasta ahora.
Kagami y Kuroko se quedaron unos segundos estáticos, intentando con todas sus fuerzas recuperarse, y el de arriba rodó sobre si, para recostarse junto al peliceleste, rebotando en el colchón. Respiraban, intentando llenar de nuevo aire sus pulmones, los cuales estaban ardiendo, el último orgasmo los había dejado completamente exhaustos. Kuroko como pudo, apoyó su cabeza en el pecho del otro, y se acurrucó, y fue envuelto por los fuertes brazos del pelirrojo. Éste se levantó un poco, para poder tomar las sábanas y mantas que se habían caído al suelo con toda la acción anterior, y con ellas cubrió a ambos. Se quedaron así unos segundos, volviendo a una respiración regular. Todo quedó en silencio.
-Kuroko... ¿Estás dormido?...-Kagami fue el primero en hablar.
-No...- contestó el otro, volviendo a acurrucarse. Kagami con su mano desocupada buscó la de su pareja y entrelazaron los dedos.
No sabían de qué hablar, pero a la vez querían decir tantas cosas, que se sentían bien con el otro, que se amaban, que querían estar juntos a partir de ahora, pero ninguno de los dos se atrevía. Así fue como el cansancio les fue ganando.
-Buenas noches Kuroko...- con mucha vergüenza, se atrevió a acercar sus labios a los cabellos celeste del otro y depositó un dulce beso.
Kuroko se sintió más tranquilo, ese silencio había sido muy agobiante, por lo que también acercó la mano del pelirrojo que cogía la suya y la besó de igual forma, dándole a saber que todo estaba bien.
Los músculos de todo el cuerpo de Kagami se relajaron al momento de sentir esos dulces labios, y al final ambos cayeron dormidos.
Era ya tarde, casi las 11 de la mañana, cuando Kagami fue el primero en abrir los ojos. Sentía su cuerpo extraño, como más ligero, refrescado y joven. Volteó y a su lado, vio el rostro acurrucado de Kuroko al lado de su hombro. Entonces recordó todo.
"-Tú eres mi sombra, y yo te necesito, a ti, te necesito más que a nada... Me gustas... Me enamoré de ti Kuroko..."
El corazón de Kagami dio un golpe feroz en su pecho, y sintió que inevitablemente su rostro se ruborizaba. Aún le costaba creer que pudo decir algo así, él, un chico rudo, confesándose de tal manera tan cursi. Se quedó viendo a Kuroko dormir por unos minutos, realmente era muy lindo. Nunca pensó que iba a sentir cosas por este chico, el cual antes odiaba, pero ahora ya no podía dejarlo ir.
Lentamente, Kuroko abrió sus ojos celestes, y se topó con los rojos brillantes de Kagami, que lo miraban atento, que ni siquiera se apartaron, si no que fueron acompañados con una sonrisa tímida.
Kuroko se sintió tan avergonzado, recordar todo lo que pasó ayer aceleraba su pulso de manera increíble.
"-También estoy enamorado de ti... También te amo, Kagami-kun... Hazme el amor..."
Tragó saliva con dificultad, cuando sintió la mano de Kagami colarse por debajo de las sábanas para encontrarse con una suya.
-Buenos días...- sonrió el pelirrojo.
-Buenos días...- respondió el otro tímido, pero tomando valor, se acercó a su pareja, la cual lo recibió con los brazos abiertos, y quedaron abrazados. Kuroko ocultaba su cabeza en el enorme pecho del pelirrojo, cerrando los ojos, respirando su aroma. Kagami pasó a besarle la cabeza.
-Jeje, nunca pensé que podrías ser así de cariñoso. Me sorprendes, Kagami-kun...
-Cállate, tú no tienes derecho a decir nada, eres todo un pervertido.- río el otro, recibiendo un pequeño y suave golpe en su pecho con uno de los puños del peliceleste.
Se quedaron en silencio, no sabían que más decir. ¿Ahora que eran exactamente?...
-Kuroko...
-¿Si?...
-Bueno... Lo que nos dijimos ayer sobre... Ya sabes, lo que sentíamos...- decía casi tartamudeando, y el otro se acurrucó también avergonzado. Ambos tenían el corazón a mil, no podían creerlo, aún era difícil de procesar: ellos se amaban.
-Si quiero, quiero estar contigo, Kagami-kun...- se adelantó Kuroko. No sabía exactamente si a eso se refería, pero estaba seguro de que eso era. Kagami simplemente río y lo abrazó mucho más fuerte, apoyando su nariz sobre la cabeza del peliceleste.
Se quedaron así varios minutos más, cuando el estómago de Kagami rugió por el hambre. Se levantaron, y se miraron los cuerpos desnudos. Ambos estaban llenos de chupones en el cuello y pecho.
Cuando Kuroko intentó levantarse sintió un agudo dolor en su trasero. Kagami avergonzado y arrepentido –ya que él tenía toda la culpa-, lo ayudó, levantándolo con sus brazos como princesa para llevarlo al baño, sin antes besarle los labios con cariño. Se ducharon juntos, dándose pequeños besos de vez en cuando, pero nada erótico… Aún no.
Kagami se cambió con una nueva muda de ropa, pero Kuroko no tenía nada que ponerse, por lo que su pareja le dio una camisa, la cual le quedaba flotando al menor, causando risas en su pareja ante lo adorable que se veía.
Iban a desayunar, para encontrarse con las sorpresas de Nigou por el suelo. Habían olvidado por completo al pequeño cachorro, por lo que no podían enojarse con él, era su responsabilidad cuidarlo después de todo. Limpiaron, desayunaron, se acomodaron juntos en el sofá a ver algo de televisión con unas tasas de café humeantes a medio terminar, y Nigou acurrucado entre ambos, arriba en sus piernas, pidiendo cariños. Kagami molesto lo dejó ahí, pero al ver que Kuroko le daba más atención al cachorro, sin aviso le robó un beso apasionado a su pareja.
La verdad, este estilo de vida, no les molestaba en lo absoluto.
…
"La sombra necesita de la luz para existir, y sin esta, puede llegar a desaparecer... En cambio la luz puede estar sola, sin necesidad de la sombra"
Ese pensamiento había desaparecido de la mente de Kuroko, al saber que su luz, necesitaba de él, una sombra, se necesitaban mutuamente, para ser felices... Para existir...
FIN
¡Hola a todos! Si, odienme, no lo subía no porque tuviera un problema, si no de puro floja lo siento mucho.
Bueno, como les dije antes, he aquí el último capitulo!
Ustedes ya saben como inició esta historia: Es vieja, escrita a celular y no tenía mucha experiencia (con esa amiga se llega lejos!) con la escritura, y pos, intenté hacer arreglos, manitos de gato para que se entienda mejor.
Leo sus comentarios, lo juro, sólo que no los respondo directamente :c Creo que voy a comenzar a hacerlo, me siento mal no hacer eso tan básico :c
Bueno, no creo que hace falta señalar que los personajes no me pertenecen para nada, sólo los utilicé para nuestra diversión como fanáticos de esta pareja, por lo que todo aquí fue inventado a base del manga y mis deseos; personalidades no originales, pero requeridas para este fic, como a un Kagami romántico y un Kuroko muy sumiso. No siempre son así, pero en esta historia mía por lo menos si ^^
Bueno, espero les haya gustado esta historia que decidí salvar, y pues, me encantaría leer sus opiniones y todo!
Más adelante publicaré muchas historias más, así que si les gustó cómo escribo, etc, sería un honor para mi que me siguieran. También, a futuro, pienso hacer lo mismo que hacía en la pagina, que eran fics a pedido, pero ahora no tengo tiempo para eso.
Un saludo a todos los reviews: TetsuAkashi, RizelHolmes, kyan, Sakuyachan17, Rikka Yamato, Nai-Nyan, Annie Thompsom, Atenea.2395, Maty-chan Rodriguez, karla-chin, .353, night, Ro, Nozomi, kyaaaaaa, Momoi Tetsuya y NEKO-chan! Sus lindas palabras me encantan, y espero seguir viéndolos en mis próximos proyectos!
Muchos besos a todos y pues, de vuelta a clases los chilenos nomas Q_Q
Saludoooos~!
PD: AH! El cambio a 3ra persona fue porque cuando lo estaba escribiendo me estaba tardando mucho, por eso la forma más rápida era así :c
