Disclaimer: *Mientras escribe el fic, maldice interiormente porque la serie no le pertenece*.

A/N: ¿A que da morbo pensar en Lisbon disfrutando de esa manera? Aunque luego la pobre tenía más conflictos en su cabeza que de costumbre; pero venga, nadie le quita el bailo que tuvo con Pike y Jane xD

En este episodio nuestra pareja se vuelve a encontrar luego de los eventos pasados, fue muy interesante escribir sobre esos pensamientos, sentimientos e incomodidades entre los dos. Espero lo disfruten.

Finalmente un saludo a las nuevas personas que se han incorporado con los reviews: Sssssy, Ruth y DamonBlackHeart. De verdad agradezco a todos por sus mensajes.


03. Dosis de sinceridad

El lunes había llegado, y como suele ser normal en su relación, ellos actuaban como si el fin de semana, nada hubiese ocurrido. Jane estaba tirado en su sofá resolviendo un sudoku; había sido el primero en llegar a la oficina; la gente muchas veces no sabe, si realmente llegó muy temprano, o de plano nunca se fue la noche anterior. Lisbon por su parte; había llegado 5 minutos antes de la hora oficial de entrada, cuando el lugar ya estaba relativamente lleno.

Había sido así desde que inició su relación con Pike, cosa que siempre atormentaba a Jane. A pesar de que por lo regular el consultor parecía distraído en su sofá, él prestaba atención a todo lo que ocurría a su alrededor; cada vez que se abría el ascensor, se concentraba en los pasos de la gente al llegar, y su irritación iba subiendo al reconocer claramente que no eran los de Lisbon. Se creaba un mil escenarios en su mente sobre los motivos de su demora: que si ella había ido a desayunar con Marcus esa mañana; que si se quedó dormida entre sus brazos; o que probablemente se habían tomado más tiempo, para bañarse junto a Pike y tener sexo matutino. Si de algo tenía que presumir Patrick Jane, era de su gran imaginación, pero en situaciones como esa, maldecía a su propia mente, por esas creativas y crueles formas en que solía mostrarle sus propios pensamientos.

Lisbon por fin llega al FBI, escucha como se acerca a su escritorio, aquel que da justo enfrente de su sofá; no puede evitar que su corazón se le acelere. Ella saluda a todos con un 'buenos días', y entonces él baja el libro de juegos que finge leer hasta su pecho, para echarle un vistazo. Hermosa como siempre; lleva su cabello totalmente recogido, impecablemente vestida de saco y pantalón, y trae un café consigo. La conoce tan bien, que sabe que no se ha desvelado esa noche y que ha tenido un despertar tranquilo; ella se ve simplemente serena.

La agente cruza brevemente su mirada con él, y entonces ella hace una pequeña mueca con sus labios; no indica enojo, pero tampoco una suma alegría; coloca sus cosas en su escritorio e inmediatamente le da la espalda; Cho le pregunta algo, por lo que ella enseguida entabla conversación con su compañero; por lo visto, ese será un día en donde él para ella, es un 0 a la izquierda; realmente prefiere verla enojada en lugar de obtener su indiferencia. Sin embargo, él decide no forzar las cosas, sabe que cometió un error, por lo que espera que tarde o temprano, tenga la oportunidad de terminar aquella conversación de la terraza. En esos momentos, lo único que le queda por hacer, es volver a su juego matemático, para intentar matar no sólo el tiempo, sino también sus ansiedades.

La primera hora de trabajo transcurre tranquila; cada quien centrado en lo suyo. Lisbon, por su parte, ha estado ocupada frente a su computadora, organizando expedientes de los últimos casos y tomando su adictivo café.

- ¿Qué tal estuvo la gala del sábado? –Preguntó Cho de repente, quien podía notar un asomo de tensión en el ambiente, al ver la nula interacción entre sus dos compañeros-.

- Muy interesante –dijo Kim quien de la nada se acercaba a ellos con unos folders entre las manos-, créeme te hubiese gustado estar allí.

- Lo dudo –contestó el asiático-.

- En fin –agregó Fisher-; tenemos un caso. Senador importante, asesinado en un motel del centro de Houston; los de arriba están haciendo presión, quieren al culpable lo más pronto posible. Así que Cho, tú y yo nos vamos a la escena del crimen a reconstruir lo ocurrido en las últimas 12 horas. Jane y Lisbon, directamente con sus familiares y compañeros del trabajo. Estaremos en contacto, y si no hay imprevistos; no vemos nuevamente aquí por la noche.

Fisher entregó uno de los folders a Lisbon y se dispuso a salir de la oficina. La agente sin agregar mucho, le echó un breve vistazo a los documentos y luego se los entregó a Jane.

- Yo conduzco –le dijo Lisbon mientras abandonaba el bullpen-.

No fueron las mejores dos horas y media de viaje por carretera que habían tenido. La mayoría de ellas llenadas con silencios incómodos, y alguno que otro comentario sobre el caso. No tocaron nada personal; nada de aquella noche ni de sus secuelas. Durante el día hicieron su trabajo, visitaron la mansión del político, hablaron con su mujer y sus tres hijos; luego en el congreso, con su secretaria y asistentes, revisaron el proyecto de ley que la víctima dirigía en esos momentos, entrevistaron a los adeptos y detractores; y ya en la noche emprendieron su regreso; Lisbon con varias pistas importantes, y Jane con el culpable en mente, así como con el plan ideado para atraparlo al día siguiente. Aunque gran parte de sus pensamientos no tenían relación alguna con el caso en turno.

Miraba a Lisbon conducir, y se le arremolinaban las emociones en el pecho. Admiraba la forma en que ella manejaba la situación. Definitivamente había cambiado; años atrás habría buscado la manera de sacar y zanjar de inmediato lo que le incomodaba; pero ahora tomaba las cosas con mayor serenidad; definitivamente los años separados, le permitió manejar su relación desde otra perspectiva, una en la cual ella y sus propias necesidades estarán en primer lugar. Y eso a él le encantaba.

- ¿Podrías detener el auto por favor? –Dijo él de repente-.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Necesito decirte algo, y requiero toda tu atención.

- ¡Ni hablar! Ya estamos por llegar, además, es peligroso parar a estas horas en la interestatal.

- ¿Qué? ¡Vamos! Eres la policía más temible de todo el estado, ¿Qué puede pasarnos?

Ella le sonríe por primera vez en el día.

- No te quitaré mucho tiempo, lo prometo. Es importante.

Lisbon suspira; pero al cabo de unos segundos, decide orillar el vehículo; pone las intermitentes y lo mira.

- Bien, adelante.

- Ok… -se acarició sus manos en señal de nerviosismo-, lamento lo del sábado. Bueno, en parte no; me alegro de haber dicho lo que dije; lo que lamento es la forma en cómo lo dije; y como quise imponer una vez más, mi criterio sin pensar en ti –él la miraba fijamente, mientras Lisbon postraba sus ojos en algún lugar de la carretera-. Pero sabes que cuando me ganan las emociones, actúo sin pensarlo.

- Lo sé.

Él duda un poco, pero luego sigue con su discurso apaciblemente.

- Me moría de celos, no… la verdad es que me muero de celos por la forma en que él te tiene –en ese momento ella le miró, él por instinto giró su rostro hacia la ventanilla y apretó la mandíbula; a Lisbon le pareció irónico que le dijera eso; sobre todo al recordar el incidente del sábado por la noche, cuando fantaseó -como muchas otras veces- tener sexo con él, pero sobre todo, cuando reafirmó que Jane es el único hombre que la posee en el sentido amplio de lo que significa "poseer a alguien"; aunque ni siquiera hayan estado juntos en el plano sexual-.

Después de unos segundos en silencio, Jane prosiguió.

- Tienes razón en enojarte, en los casi trece años de conocernos nunca te dije nada, nunca insinué nada; y en realidad no se trata que de pronto explote porque esté irritado caprichosamente por no ser tu centro de atención; es que sentía que verdaderamente te perdía, y pues ese sentimiento, más un ataque de celos, más unos cuantos tragos de whisky no fueron una gran combinación.

Se miraron y sonrieron.

- Quiero que sepas que respeto tu decisión –agregó Jane-, me alegra que sea Pike; reconozco que es un tipo fantástico; ¡hasta yo podría sentirme atraído por él!

Ella sonrió.

- En serio; él te merece. Y tú mereces ser feliz y tener la tranquilidad que él te brinda.

Jane se sintió un poco mejor. Aunque le dolía tener que hacerse a un lado, para él siempre sería su prioridad el bienestar de ella; y aunque el rubio es egoísta por naturaleza, sabe que no gana nada forzando las cosas, ahora le toca ser paciente, por todos los años que Lisbon esperó por él; es su turno de demostrarle que está y estará allí incondicionalmente para ella.

- Gracias –respondió Lisbon-, en verdad es importante para mí que estés conmigo en esto, eres mi mejor amigo y no me gusta estar resentida contigo.

- Bien, ya que está todo resuelto; ¿qué tal un par de cervezas llegando a Austin?

- No puedo, lo siento –rechazó educadamente-; tengo un compromiso esta noche.

Y en esos momentos Jane casi se olvida de su filosofía zen barata y del discurso de tregua que acaba de soltarle a Lisbon. Una vez más siente el hervor de los celos en el interior de su estómago y el instinto animal apoderarse de él. Lo único que le provoca es hacer suya a Lisbon, allí en el auto, en ese instante, y mandar muy al carajo a Marcus Pike; pero se controla, cuenta hasta 10, respira, la mira y le sonríe con amargura.

- Claro, mejor nos damos prisa, no se debe llegar tarde a los compromisos –intenta decir con buen humor-.


Próximo: "…llegué a pensar que era un buen momento para, no sé, para que algo cambiara entre nosotros. Pero de pronto parecías más interesado en tus estúpidas camisas floreadas que en cualquier otra cosa".