Disclaimer: ¡Dios, ojalá Patrick Jane fuese mío! *Se detiene a pensar que ese no es el tipo de disclaimer que se necesita en este lugar o.O *

A/N: Hola; feliz mañana-tarde-noche depende desde dónde me estén leyendo. También, Feliz Día The Mentalist! Siii, hoy la serie regresa luego de dos meses de parón. ¡Qué emoción! Y pues para celebrar el regreso, acá les dejo el nuevo episodio. Les comento que anoche me puse a pensar que al capítulo le faltaba algo importante; cuando lo leía de nuevo sentía que le hacía falta una explicación; así que hoy en la mañana me puse a escribir; como resultado, la cosa terminó siendo demasiado larga; así que he decidido dividirlo en dos partes. Por lo tanto, acá les dejo –ahora si-, el penúltimo capítulo. Espero les guste.

Gracias a todos por los reviews; un saludo en especial a karenb615 y a GossipGirl-Harmony quienes se suman a los comentarios.


05. Encontrar el camino

06 Semanas antes

Estaciona el vehículo en frente de su casa y se sorprende al ver que el coche de adelante, es el de Pike. Apaga el motor y se queda por un momento en el interior del auto.

Se mira en el espejo retrovisor para observar su expresión, con la maniática idea de hallar en su rostro, alguna señal de su infidelidad moral; no es que le haya faltado a Marcus en el sentido estricto de la palabra; pero es consciente que cada vez que está cerca de Jane, su mente, su corazón y su cuerpo reaccionan en contra de su voluntad; esa noche no ha sido la excepción, sobre todo con la conversación que acaban de tener hace poco.

Suspira profundamente, toma su bolsa, baja del carro y se acerca al de Pike. En eso él sale del vehículo con una sonrisa encantadora por el hecho de verla.

- Hola –le da un beso en la boca y la abraza-, bienvenida.

- Hola, qué sorpresa, pensé que nos veríamos en Vespaio en… -ella mira su reloj- una hora.

- Lo sé. Pero me puse a pensar, has pasado el día trabajando, sobre todo conduciendo 5 horas para ir y volver de Houston, supongo que lo que menos quieres es ponerte unos tacones para tener una cita.

Ella sonríe.

- Dijimos que no dejaríamos que el trabajo nos arruine los planes; y programamos esta salida desde hace varios días.

- Lo sé, eso no quiere decir que la vamos a cancelar; sólo haremos un pequeño cambio –en eso, él se asoma a su coche nuevamente y saca unas bolsas con víveres-, he traído nuestra cita aquí.

- ¡No me digas! –Le dice Lisbon con buen humor-.

- Así es, cocinaré para ti; por lo que podrás hacer justo lo que quieres hacer; es decir, baño, comida y a la cama –finaliza él sonriendo-.

- Gracias, me encanta la idea.

Mientras Marcus está en la cocina terminando de preparar la cena; ella ha terminado de bañarse; se pone una franela y un short de jean y empieza a secarse su cabello con una toalla. No ha podido sacarse las palabras de Jane ni por un instante, le rondan por su mente como viles acosadoras; ella sonríe sin poder evitarlo, al recordar al rubio diciendo que está celoso de Pike, cierra los ojos para volver a ver su rostro de irritación cuando le confesaba su malestar; lo conoce tan bien, sabe que toda esa situación realmente lo está afectando, lo está sacando de su juego en donde él siempre tiene el control. Y entonces desde el interior de su estómago, Lisbon siente el cosquilleo provocado por las estúpidas mariposas de las novelas románticas; abre sus ojos y se encuentra frente al espejo con esa expresión en su rostro que le es tan familiar. Allí está ella, nuevamente ilusionada, enamorada y perdida en Jane. Frunce el ceño; no quiere abrir otra vez esa puerta y dejarlo entrar; así que peina su cabello y sale de su habitación para reunirse con su realidad con Pike, en donde ella no tiene incertidumbres ni sorpresas, no tiene que esperar por alguna posibilidad, ya que sabe que Marcus la quiere, él le proporciona estabilidad emocional, y eso es lo que ella necesita, piensa con frustración.

Desde el pasillo lo ve sirviendo la mesa. Un hombre que la espera por las noches y cocina para ella, qué más puede pedir; "al demonio Jane", piensa de repente mientras se dirige al comedor.

- Eso se ve delicioso –le dice ella con una sonrisa fingida-.

04 semanas antes

- Cierra los ojos –le dice con aquella voz seductora-.

- Ni hablar, dilo de una vez, solo tienes una oportunidad –le responde Lisbon con los brazos cruzados en el pecho-.

Están de pie, uno frente al otro; en medio del bullpen casi vacío del FBI.

- Si, pero necesito que cierres los ojos, si me miras me distraes –le responde sonriendo-.

Lisbon pone los ojos en blanco y suspira.

- Ok, que sea rápido –le dice mientras hace lo que le pide-.

Jane mira aquel rostro bañado en pecas, detiene por un momento su vista en sus labios rosados, de repente el cúmulo de fantasías invade su mente. Le es imposible no sentir el choque de electricidad en el cuerpo cuando la tiene así de cerca.

- Ese antojo que te está atormentando desde la tarde es… ta, ta, ta tannnnnn –anuncia él de repente, mientras que Lisbon hace una mueca con su boca intentando no reírse-, un dulce de leche de los de "Doña Carmen".

Ella abre los ojos y lo mira con la boca un tanto abierta.

- ¿Cómo puedes saberlo? –Le pregunta sorprendida-.

Jane se acerca un poco más, mirándola a los ojos y con aquella sonrisa encantadora.

- ¿Aún lo dudas? Puedo leerte la mente Teresa.

Ella no le responde; se miran a los ojos sin decirse nada, prolongando así esa deliciosa sensación cargada de química, que inevitablemente les invade cada vez que están juntos, se sonríen el uno con el otro, y Lisbon no puede evitar sonrojarse.

- ¡Vámonos Jane o llegaremos tarde! –Se escucha la voz de Cho desde el fondo-.

- Enseguida –le responde el rubio-.

En eso el consultor saca de su bolsillo una bolsita transparente amarrada con un lazo rosa.

- Ten –se la entrega a Lisbon-, que lo disfrutes-.

Lisbon mira el dulce de leche entre sus manos y sonríe como tonta; cuando levanta de nuevo su mirada; Jane ya se había alejado en dirección a Cho.

- Gracias –le dice levantando un poco la voz; él no le responde, pero alcanza a guiñarle un ojo antes de darle la espalda-.

Lisbon se queda de pie observando el pequeño detalle; ilusionada como niña de 5 años.

- Estas escenas no se ven todos los días –dice Fisher mientras se acerca a ella-.

- ¿Perdón? –Pregunta intentando poner un poco de seriedad en su rostro-.

- Ya sabes, Jane y tú, hay momentos en los que parecen estar encerrados en una burbuja, como en un cuento de hadas.

- ¿Lo dices por esto? –Le pregunta mostrándole el dulce que tiene en su mano-, no es nada, es sólo un dulce –comenta restándole importancia al asunto-.

- Si claro; ¿cómo es que nadie más trae un dulce en la mano y una sonrisa de oreja a oreja en el rostro?

- Sabes que… -se adelantó Fisher antes de que Lisbon protestara-, no importa, soy detective, sé lo que veo, no necesito explicaciones.

Ambas mujeres sonrieron.

- Por cierto, ¿a dónde fueron Jane y Cho? –Preguntó Kim-.

- Jane le ganó a alguien un par de boletos para un espectáculo de motocicletas, y como sabe que esa es una de las pasiones de Cho, decidieron tener una noche de chicos.

- Mira qué bien; deberíamos nosotras hacer lo mismo; ¿qué te parece si salimos por allí a tomar algo? ¿O tienes compromiso con Pike?

- No, Marcus está en New York por el caso de las estafas bancarias.

- Allí está, estamos libres, ¿qué dices?

Dos horas después, Kim y Lisbon estaban en medio de un concurrido bar tomando margaritas y sonriendo como adolescentes.

- Bien –comenta Fisher-, ya dime ¿cómo es que no ha pasado nada entre Jane y tú?

- ¿Quién te ha dicho que no ha pasado nada? –Le responde Lisbon con picardía, Fisher la mira sorprendida-.

- No es cierto –aclara Lisbon-, no pienses mal, no ha pasado nada; Jane y yo solo somos buenos amigos, es todo.

Kim la mira con dudas, mientras toma un sorbo de su bebida.

- Las circunstancias ¿cierto? –Lisbon no responde, solo desvía un poco la mirada-. Ahora tú estás con Pike, y él no haya cómo tratarte, cómo abordar la situación.

- ¿Por qué lo dices?

- No debe ser fácil dar el salto; por muchos años fuiste su jefa, su amiga; conozco la historia de tragedia de Jane; creo que para él debe ser muy extraño simplemente ser feliz.

Lisbon se queda pensativa ante esa idea.

03 semanas antes

- Y entonces salió Jiménez de repente, le apuntó con su 9 milímetros y le dijo ¿vuelve a repetir eso? –Pike le relataba con emoción a Lisbon, los incidentes de su último caso- deberías haberle visto la cara al hombre…

Estaban en la casa de él; acababan de cenar y se encontraban sentados en el sofá, terminando una botella de vino. Aunque Lisbon seguía la conversación, su mente estaba en otra órbita.

Habían pasado 5 meses desde que inició una relación con él; ella había querido darle tiempo al tiempo; sin embargo, por mucho esfuerzo que ponía en su relación, por mucho que evitó hacer comparaciones entre Marcus y el causante de sus delirios; al final del día, siempre se encontraba luchando por encontrarle "el lado bueno a ese noviazgo", ¿por qué tenía que buscar siempre excusas para seguir con él? Una relación no debería ser tan difícil. Al final de la jornada; ella estaba allí, tan solo siendo amable con Pike, intentando ser feliz, cuando la felicidad debería surgir espontáneamente; ella lo sabía, aunque entrara en negación una y mil veces, aunque reprimiera en el fondo de sus pensamientos su gran verdad, lo cierto es que ella quería estar en otro lado, en otros brazos.

Estaba claro; ya no quería seguir empujado la puerta para mantenerla cerrada.

- Marcus –entonces ella interrumpió el relato de cómo Jiménez insultaba al maleante-, debo decirte algo.

Esa noche

¿Quién en su sano juicio escogería a un hombre viviendo en una caravana? Pensó Lisbon mientras estacionaba su vehículo, en frente del conjunto de casas rodantes aparcadas en aquel vecindario. Miraba el extravagante airstream y se le aceleraba el corazón.

Fisher tenía razón, no era nada fácil dar el salto; si le resultaba difícil a ella, cuando se ponía en el lugar de Jane, entendía perfectamente sus reservas; para un hombre como él, quien ha acumulado tanto sufrimiento, tanto resentimiento y tantos temores, dejar en evidencia sus emociones no resultaba cosa sencilla.

A través de los años, Lisbon comprendió que de una forma u otra, ella era quien le daba un poco de dirección a Jane, quien lo mantenía unido a la tierra; quizás ahora, también sea la ocasión de mostrarle el camino, de hacerlo encontrar las palabras adecuadas, de reunirlos definitivamente. Así que sin dudarlo más; bajó del coche, caminó hacia la caravana y tocó la puerta.

-LP-

Ella lo miró sin saber muy bien qué decirle.

- Lo sé, no soy el hombre más transparente, sobre todo en cuanto a mis emociones se tratan; pero pensé que mi regreso reflejaba algo respecto a mis sentimientos…, pensé que te estaba gritando desesperadamente algo significativo sobre mí, sobre nosotros.


Próximo: …se quedan mirando por un momento; cayendo en cuenta de que aquello era real; allí estaban, al descubierto, sin máscaras, sin temores ni pendientes del pasado; sólo ellos dos con esa mezcla de amor, deseos y urgencias, y con la oportunidad de al fin consumirse luego de tantos años.