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Prisionera en un hoyo

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Cuatro días, ¡cuatro terribles y aburridos días! Nada ha sucedido desde que estos idiotas han osado secuestrarme. Solo han logrado acrecentar mi ira, al traer a Shampoo aquí. Hubiera sido más fácil si no la hubieran logrado capturar. Con las dos metidas aquí dentro, nuestro escape se ha complicado. No puedo confiar en nadie más para hacer el trabajo, todos son unos ineptos. Es increíble que mi mano derecha y mejor amiga, haya terminado igual que yo, atrapada en este horrendo lugar. Es la mejor de las guerreras, ¿cómo ha sido esto posible?

— Calmarte un poco ¿quieres? Estarme mareando con tantas vueltas, Akane — sí, esa ha sido Shampoo, con su curiosa forma de hablar. Aun no domina por completo el idioma, a pesar de que ya lleva mucho tiempo en este país. Le reprocho con la mirada y ella solo sonríe — no dejas pensar a Shampoo.

— ¿Por lo menos sabes donde esta Mouse? — le pregunto cruzándome de brazos, en espera de que por lo menos el tarado de su novio, este haciendo algo por ayudarnos.

— No saber, ese cegatón no entender las indicaciones que haberle dado — ha fruncido el ceño molesta, ante la torpeza del joven chino. Para ser un maestro de las armas ocultas, es un completo desastre cuando no usa sus anteojos.

Un suspiro ha escapado de mis labios, todo depende de nosotras y de nadie más. Me ha quedado claro, que mi gente no está capacitada para nada. Pero ya me escucharan cuando este de regreso, esto no se quedará sin castigo. Empezando por el idiota de Tatewaki, el responsable de todo esto.

— ¿Lograste investigar cómo? — le pregunto con seriedad. Ella asiente con la cabeza.

— Hinako Ninomiya — debo reconocer que la respuesta me ha sorprendido y estoy segura que mi rostro lo demuestra, porque Shampoo se ha puesto de pie golpeando con las palmas, la mesa frente a nosotras — ser más que una profesora, Akane.

— ¿Estás segura de eso? — vuelvo a preguntar, no muy convencida — su apariencia…

— No dejarte engañar — me interrumpe visiblemente molesta — Shampoo haber tenido oportunidad de enfrentar, antes de terminar aquí — me dice apretando los puños.

— Ya veo — entiendo perfectamente lo que me está diciendo y confío en su criterio. Se lo difícil que es para ella como amazona, ser vencida de esta forma; con demasiada facilidad — Nos ocuparemos de ella — le digo con seriedad.

— Hace mucho que no sonreír — me dice intentando relajar el ambiente, y hacer nuestra situación mucho más fácil para las dos. Solo puedo mover la cabeza de un lado a otro, negando, sin siquiera una mueca en mi rostro. Ella tiene razón, ya no sonrío. Por lo menos no, desde que estuvimos en el instituto.

— Tener que olvidar, tu saber que no ser posible… pertenecer a Kasumi — me hace ver con una sonrisa. Aunque me cueste aceptarlo, tiene toda la razón.

— Lo sé, Shampoo…lo sé — le digo en un suspiro, aunque ella me conoce, aún no sabe del todo lo que en realidad hay dentro de mí, no todo le he dicho —. En realidad, ya no me importa, hace mucho que dejo de importarme — ella me mira con extrañez en sus facciones — Tu y yo, somos las únicas que podemos estar al frente de la organización. Nabiki es astuta, pero no tiene fuerza física.

— Ya haber pensado que suceder si un día…

— ¡Ni lo menciones! — le digo furiosa, antes de relajarme y suspirar ante lo que voy a decir — con Shinnosuke no haya nada —. No es que me importe, pero es la realidad y tengo que dejárselo en claro. Después de todo, es mi amiga, y ella me conoce más que nadie.

— No referir a Shinnosuke — me dice e inevitablemente, abro los ojos sorprendida por lo que ha dicho, sin terminar de entender del todo a que se refiere. Aunque sospecho que sabe que algo me pasa.

— No sé a qué te refieres, Shampoo — declaró sentándome sobre la cama de la habitación, y miró por aquella ventana llena de barrotes.

— No ser tonta, Akane. Ya haber notado que algo pasar contigo. Ser obvio — solo puedo mirarla fijamente, mientras sonríe con malicia — es por ese sueño…

— ¡Pesadilla, Shampoo, pesadilla! — la interrumpo bruscamente corrigiéndola — en todo caso, es solo un sueño.

— Nunca saber, eso poder asegurar. Abuela decir…

El sonido brusco de la puerta al abrirse, nos has interrumpido. Y con la mayor rapidez posible, nos hemos puesto de pie y colocado en posición de pelea. Tan solo podemos observar como Tatewaki y sus hombres, se nos plantan de frente, obstruyendo la salida. Me sonríe de una forma, que solo puede causarme asco y desprecio.

— Mi hermosa Akane, ¿hasta cuándo decidirás estar aquí encerrada? — me dice con altanería. A este tipo, no lo paso ni un poco. No sabe aceptar un no por respuesta.

— Ya te lo dije, Kuno; cuando salga de aquí, me las pagarás — lo amenazó con seriedad, con el ceño fruncido, dejando ver todo mi enojo hacia su persona. Él se acerca a mí, demasiado para mi gusto.

— Diosa de mi alma, amor de mi vida, ¿porque no aceptas nuestro destino? — su voz y su argumento tan ridículo, me crispan los nervios — Tu y yo, debemos estar juntos, unir nuestras familias y…

— ¡Ni lo sueñes! — detengo su repulsivo intento de abrazarme, con un rodillazo en su entrepierna, y una sonrisa maliciosa en mi rostro.

Su grupo de rufianes, se ha puesto en posición de contraataque, dispuestos a desquitar la afrenta en contra de su líder; pero nos son los únicos, Shampoo y yo, estamos listas. No hay nada más interesante en este momento, que una batalla. Todo esto me recuerda a mis días en el instituto. Mi rostro es el más serio de toda la habitación, los guardias se mueven dispuestos a atacar, pero él levanta una mano en señal de apaciguarlos. Esa odiosa sonrisa sigue ahí, en su rostro, muy a pesar del dolor que esta sintiendo. Se incorpora con ayuda de uno de sus hombres y me sonríe, regalándome una mirada lasciva.

La familia Kuno, siempre ha querido destruir a la nuestra y tomar el control de la organización, pero no estoy dispuesta a permitirlo. Como heredera, estoy dispuesta a luchar para impedirlo. El problema es que el idiota de Kuno, se ha encaprichado conmigo, con el argumento de estar enamorado de mí, y yo de él.

— Hermano, no sé porque aun conservas con vida a esta plebeya. Sin ella, tenemos el camino libre para tomar su territorio — dice Kodachi con una risa tan horrible que me vuelve loca. La hermana de Kuno, es realmente insoportable. Intento abalanzarme sobre ella, pero Shampoo me detiene. Solo me queda observar, la sonrisa burlona de la rosa negra.

— Piénsalo un poca más detenidamente, mi amada. No tienes más opción, mi hermana se está impacientando — me dice al momento que se da la vuelta para retirarse. Claramente puedo ver al grupo que ha salido.

— Ese viejo traidor de Happosai — murmuro molesta — Mikado y Asuza no son contrincantes de cuidado, pero Happosai y Ninomiya… — le digo a Shampoo, mirándola con decisión. Ella parece comprender y asiente de la misma manera, recordándome, que puedo contar con ella para enfrentarlos.

— Y siempre sonrío — le digo más relajada, con una sonrisa y con un leve tono juguetón. Claro, esa expresión, solo me ha durado unos segundos antes de volver a retomar la seriedad, que me ha caracterizado estos casi seis años.

— No ser boba, saber que no referir a eso...— me dice sonriente.

Por supuesto que entiendo a qué se refiere, pero decidido no prestarle importancia. La veo tirarse sobre el colchón, tarareando una melodía china que apenas entiendo.

Solamente puedo imitarla y recostarme, en espera de la oportunidad para el contraataque. Estoy segura que se presentara. En todo caso, contamos con que Taro regrese a tiempo de su viaje. Con Shinnosuke no puedo contar, apenas y recuerda quien soy o quién es él. Me sorprende que siga dentro de la organización y me alegro por ello, su fuerza nos es de gran ayuda.

Y Mouse…ni siquiera sabemos dónde está.

Vuelvo a retomar mi actitud impaciente de hace momentos, es imposible mantenerse tranquila cuando se es prisionera. Si tan solo hubiera la mínima posibilidad de escapar…es tonto seguir intentando concentrarme, lo único que puedo mantener en mente, es aquella sonrisa. Ni siquiera conozco su rostro, nunca le he visto, pero me ha inquietado.