Ø

Seppuku

Ø

Otro día más de investigación, ya llevamos tres y los avances son muy precarios. Para alegría del jefe, he estado llegando más que temprano a la oficina. No es que me interese la puntualidad, pero este caso, se está convirtiendo en una obsesión para mí. No importa cuánto intente apartarlo de mis pensamientos, no se aleja, y todo va en dirección a aquella chica que no me ha permitido dormir con tranquilidad.

Hemos hablado con el doctor de la familia, el cual ha resultado ser el esposo de la hermana mayor, y simplemente me ha inquietado aún más. Su forma de describir a Akane, me ha supuesto una inquietud mayor a la de antes de saber siquiera que existía. ¡Sí, se llama Akane Tendo! al fin he podido darle un nombre a aquel rostro que me ha costado mi tranquilidad.

— Vamos, Saotome, no puedes seguir perdiendo el tiempo de esta manera — ¡esa voz! Esa chica ya comienza a hartarme. Me ha resultado no ser solamente la abogada, sino también la hermana mediana de la víctima y todo un dolor de cabeza. Me ha vendido cada miga de pistas que ha podido, es un milagro que aún no me haya sacado unos buenos yenes, tan solo por respirar. Creo que está a un paso, de comenzar a cobrarme por mi existencia.

La veo arrojar un folder marrón sobre el escritorio y, solamente puedo mirarla con desconfianza. Sin querer me he llevado la mano a la bolsa del pantalón, palpando la billetera, con un extremo dolor por lo que viene. La joven frente a mí, me mira con diversión, soltando una sonora carcajada.

Yo no le veo la gracia, por lo que he fruncido el ceño molesto.

— No todo es negocio — me dice sonriente. Enarco las cejas con incredulidad, después de tres días de chantajes, ¿Por qué habría de creerle? — es mi hermanita la que está en problemas ¿recuerdas?

— Tu eres la que lo ha olvidado — le contesto con desdén.

— El gran Ranma Saotome, resulto ser un sentimental — me dice con burla.

— No soy un sentimental, tú eres una molestia — le reclamo, dejándome caer sobre la silla — eres muy avara, Nabiki Tendo.

— Gracias — me dice sonriente, dejándome estupefacto por su desfachatez. No quiero saber cómo es realmente la otra chica, seguro será un dolor de cabeza o una niña mimada.

— ¡Saotome! Debemos irnos — Kuonji ha aparecido justo a tiempo, para rescatarme de un próximo dolor de cabeza. Una migraña, eso es lo que terminare obteniendo con esta abogada.

— ¿Qué tenemos? — pregunto con una sonrisa agradecida.

— Suicidio aparente — responde mirándome de reojo, sin un ápice de importancia a mi calvario económico — estas a nada de perder tu departamento — me dice con diversión.

— jaja, no le veo lo divertido al asunto — me quejo con un deje de ironía, mientras internamente, deseo volver el tiempo atrás y no llegar tarde aquel día, cuando las mujeres se metieron en mi vida.

Si mi madre se enterara de mis pensamientos, seguro se sentiría decepcionada. Pero ya lo había dicho antes, las mujeres son problemáticas. Solo hay que ver en lo que han convertido mi mundo en tan solo tres días. Mi compañera haciéndose la graciosa con sus comentarios; la hermana de la víctima, con sus chantajes y sutil ironía; y esa chica Tendo, atormentándome a todo momento, metiéndose en mi cabeza, en mis pensamientos.

Una sonrisa boba ha adornado mi rostro, sigo pensando que es linda.

En menos tiempo del que cualquiera del equipo esperase, nos hemos presentado a la escena del crimen; el parque central del barrio de Nerima, uno de los barrios más tranquilos de la prefectura de Tokio. El supuesto suicidio de un hombre joven, descubierto por un grupo de estudiantes que han decidido saltarse sus clases en el instituto. Estoy seguro que con esto, han aprendido la lección y se lo pensaran antes de volver a faltar. Aunque no es que me importe, recuerdo no haber sido devoto de la educación.

El caso no deja de ser supuesto suicidio, hasta que el forense declare lo contrario; pero no puedo evitar pensar que será fácil. Estos casos, muy rara vez suelen complicarse de alguna manera, por lo que mantengo mi actitud confiada. No puede ser peor que el de secuestro, en el que inútilmente, he invertido demasiado tiempo sin conseguir nada favorable. Todo apunta a que es un caso cerrado, con las mínimas investigaciones para elaborar un informe, dar parte a la familia y dar por concluida nuestra labor.

Apenas hemos ingresado al área de la escena, Hiroshi se me ha acercado a darme los informes recabados de la investigación hasta el momento. Lo escucho con atención y el rostro serio, como suelo ser cuando estoy trabajando en este tipo de casos. Al parecer, un hombre joven de aproximados veintiséis años, de complexión delgada y débil, estatura promedio y dudosamente saludable, ha decidido recurrir a una forma fácil de escape. No puedo evitar pensar que es realmente extraño, muy a mi pesar. Si el tipo quería suicidarse, ¿por qué no hacerlo en la comodidad de su hogar? ¿Por qué hacerlo en medio del parque? Si bien es cierto que está en un área apartada, no deja de ser un lugar público.

Me acerco al forense que se encuentra evaluando el cuerpo del occiso y cruzo unas cuantas palabras con él, relacionados al estado del difunto.

— Herida punzocortante a la altura del esternón —me dice examinando detenidamente la herida del tipo. Me inclino a una muy corta distancia, para poder observar el cadáver con mayor facilidad.

Mi sorpresa es mayúscula, cuando al fin puedo ver la identidad de la víctima, dejándome en claro que no será tan sencillo como pensé. Lejos de resolverse con facilidad, este caso se ha complicado de la peor manera, pasando a formar parte del otro.

—Ese es...—escuchó la voz de mi compañera a mi lado, inclinada de la misma manera que yo, y con una pose para nada femenina. ¡Sí!, ella acaba de comprobar lo mismo que yo. Este caso, de alguna manera está ligado al secuestro de la hija menor de Soun Tendo.

—Hikaru Gosunkugi, vocero de la familia Tendo—termino lo que ella estaba pensando en decir.

— No se trata de un suicidio — menciono casualmente, en base a mi análisis y los datos del forense, mientras mis ojos vagan por el cuerpo y su entorno, analizando cada detalle. No puedo permitirme errores.

— Las heridas auto infringidas como intento de, o suicidio; son generalmente cortaduras limpias, ya que el suicida tirará su cabeza hacia atrás, estirando la piel antes de producir el corte letal —. Me explica reafirmando mi teoría — El arma, un sai. En un ritual de seppuku, se habría utilizado un tanto. La víctima, no tiene apariencia samurái o de alguien que practique las artes marciales, parece más una persona común y corriente…

—¡Rayos!— mascullo molesto. Por el extraño interés que aquel hombre demostró en la chica, se había convertido en el sospechoso número uno en el secuestro de la susodicha. Ahora, me he quedado sin el sospechoso principal, y con un caso de asesinato, que a juzgar por la herida y la posición del cadáver, se trata de una ejecución. Esto solo puede estar vinculado con la mafia y un posible ajuste de cuentas. Estoy más que seguro que mi caso acaba de complicarse más de lo esperado.

Si este sujeto tenía que ver con el secuestro de la chica Tendo, solo hay dos posibilidades: primera, la chica está muerta; segunda, se encuentra encerrada y escondida en algún lugar y este tipo se ha llevado el secreto a la tumba. Pero estoy seguro que ella sigue con vida y debo encontrarla. Puedo sentirla.

Volvimos a la estación, dispuestos a reunir las pocas piezas con las que contamos. Durante estos tres días, solamente hemos encontrados misterios sobre misterios. Curiosamente, la familia y conocidos de la chica, incluyendo su círculo social de amigas, no sabe nada.

Según nuestras investigaciones, la china es la más allegada a ella. Reportes de las entrevistas, han apuntado a que la víctima depositaba su confianza en aquella joven. Comienzo a comprender la razón del secuestro de la extranjera; era la única que podría proporcionarnos la información necesaria para el rescate y la identificación de los raptores. Sin embargo, hay cosas que aún están inconclusas.

Ahora veo con más necesidad, la razón de localizar al novio de la china; pero parece haber sido tragado por la tierra, y el novio, ese tal Shinnosuke, es un inepto.

No sé por qué me molesta tanto, pero no puedo evitar desear que se aleje de ella. Inevitablemente, he fruncido el ceño al saber que él tiene algo con ella, y sin querer, mi mirada se posa sobre aquel folder marrón que Nabiki Tendo me dejara. Vaciló unos momentos antes de tomarlo entre mis manos. Estoy seguro que si lo abro, me va a costar mi salario de la semana o peor aún, del mes.

—¿No piensas abrirlo? — me pregunta Kuonji con impaciencia y una sonrisa divertida y burlona. Sabe el dilema al que me enfrento, y ella solo puede reírse de ello. Claro, es la única en toda la estación, a la que no ha chantajeado y de la que esa abogada, no ha obtenido ni un solo Yen.

—Crees que quiero quedarme sin nada en la billetera— le digo molesto, y ella solo parece divertirse más.

—Te recuerdo que debemos ser profesionales, nuestra prioridad es la víctima — me dice con seriedad, recordándome la razón por la que hacemos este trabajo. No puedo evitar bufar molesto y derrotado, tiene toda la razón, debemos enfocarnos en encontrar a la joven —¿Acaso temes perder tu departamento a manos de Tendo? — se burla. No lo hace de una manera maliciosa, sino más bien divertida y juguetona, dejando ver que se trata de una chica a pesar de todo — o, ¿no te importa rescatar a esa chica?

—Tenemos trabajo — le digo abriendo el folder, dando por zanjado el tema. Su mirada curiosa se posa sobre mí, analizándome, intentando buscar algo evidente en mi actitud. Solo puedo evitar ignorarla. No puedo dejar que se dé cuenta de mi interés en la chica, en Akane.

Eso, sería mi perdición ante la división. Mi fama de solitario e inadaptado, terminaría en burla.

Vuelvo mi atención a los documentos, es hora de trabajar en serio.

Estoy sorprendido, esta es más información de la que podría haber esperado. Llevamos meses intentando acercarnos más a los Kuno, para poder investigar negocios ilícitos de esa organización. La familia Kuno es líder de una de las pandillas más peligrosas de Japón, que aunque no se comparan a la Yakuza, ha estado ocasionando varios disturbios a lo largo del país.

No entiendo como esta abogada, ha logrado conseguir toda esta información. Son los puntos de encuentro y reuniones de los hermanos Kuno. Hasta el registro medico de los principales miembros de la organización, se encuentra en estos documentos.

Esto es más de lo que hubiera esperado y creo que le haré una pequeña visita al rayo Azul, líder de los Relámpago Azul.

Aunque esto, no aleja en lo más mínimo mi curiosidad por la familia Tendo. Tarde o temprano, descubriré lo que están ocultando, y comenzaré por localizar a Mouse, el novio de la amazona y a Pantimedias Taro, el administrador de la familia Tendo. Estoy seguro que ellos saben algo.