Ø
Entre la realidad y la fantasía
Ø
—
—
Me incorporo con brusquedad, mientras mis ojos se acostumbran a la oscuridad de la noche. El cruel silencio nocturno, es interrumpido por el impaciente sonido de la alarma sobre mi buró. El sudor corre por mi rostro e inevitablemente me llevo las manos al pecho, y bajo el rostro inspeccionado la zona una vez más, en un intento de comprobar que todo está donde debe estar. Un suspiro de alivio escapa de mis labios, al darme cuenta que tan solo ha sido un mal sueño, una pesadilla. Una pesadilla que me resulta de lo más inquietante.
Abatido, abandono mi lecho con parsimonia. —Una deliciosa taza de té, calmará los ánimos—me digo a mi mismo, dirigiéndome hacia la cocina. Me doy cuenta que este sueño, debería cambiar mis perspectivas acerca de Akane; pero no lo hace. Esa chica, me ha trastornado hasta a un punto que no puedo dar marcha atrás. Se ha metido en mi vida a través de mis sueños, y verla acabar conmigo en uno de ellos, no cambia nada.
El incipiente chillido de la tetera, hace eco al mismo tiempo que mi móvil decide ser parte causal de mi insomnio; sin embargo, internamente agradezco a quien ha decidido interrumpir mi descanso a deshoras. Después de todo, ni siquiera lograre volver a dormir.
— Kuonji — respondo la llamada con seriedad después de leer el nombre en la pequeña pantalla, mientras la susodicha ha comenzado a darme los informes pertinentes. Parece adormilada, y no la culpo. Los operativos repentinos, son parte de nuestro trabajo — voy para allá — digo sin pensarlo ni un minuto más, y me muevo hacia mi habitación dispuesto a vestirme. La adrenalina ha comenzado a elevarse dentro de mí, por tan solo saber a lo que estoy por enfrentarme.
¸.•´¸.•*
Tan solo me ha llevado tres minutos llegar al punto de reunión. Es increíble lo que uno es capaz de hacer en situaciones de emergencia. Eso sin contar el hecho de que me habré llevado varios semáforos en rojo, pero una de las ventajas de ser detective es que no tendrá consecuencias.
El sonido de las llantas al frenar, ha llamado la atención de mis colegas, y Kuonji se acerca justo al momento que he descendido con prisa del vehículo.
—Llegas tarde — me dice, y yo solamente enarco las cejas y una sonrisa de arrogancia se instala en mis labios.
—No lo creo — le digo acomodándome la corbata — ¿Qué tenemos?
—Eres mucho más arrogante que el jefe — me dice sonriente — nuestras investigaciones nos han dado lo que queríamos. El informante ha confirmado nuestras sospechas y, se nos ha dado la orden de irrumpir en la mansión. La chica ha estado dentro todo este tiempo. Hay un subterráneo con celdas, pero no será nada fácil llegar hasta ella. Debemos tener éxito porque la moverán por la mañana.
—Eso no será problema — le afirmo con seriedad, mientras la veo extender los planos que Tsubasa ha entregado a la división. Me explica la operación y los puntos estratégicos donde se encuentran los guardias, mientras nuestros colegas ya han tomado posiciones.
— No te lo tomes a la ligera y concéntrate — me reprende mi compañera. Entiendo perfectamente su inquietud, no he sido el mismo desde que Akane se ha vuelto una obsesión y ha decidido abarcar casi el cien por ciento de mi atención.
—¿Estás listo, Saotome? — me pregunta Daisuke acercándose a mí. Tan solo asiento con la cabeza, lleno de total seriedad y me limito a estrechar su mano. Desde que este caso inicio, no he vuelto a trabajar con él. Al parecer, Hibiki tiene intenciones de dejar a Kuonji como mi compañera. Lástima, no es lo mismo que trabajar con Daisuke. Nunca ha de ser igual desde que se trate de una chica.
— ¡Vamos! — doy la orden justo en el momento que he comenzado a saltar por los tejados. Kuonji me sigue de cerca seguida de Hiroshi y Daisuke. Tan solo estamos a una esquina de distancia, para no alertar a los guardias.
Me detengo guareciéndome en un árbol, mientras a distancia puedo observar a Sayuri noquear a un guardia en la entrada de la estación de control de seguridad de la mansión. Esos juguetitos que utiliza, dan miedo. No me gustaría estar en el lugar del tipo que ha sido electrocutado. Seguro dormirá un par de horas.
Los chicos han tomado la estación y han desactivado las alarmas sin armar un mayor alboroto que los guardias tirados y plácidamente descansando. Han dado de la orden de vía libre en un tiempo record, lo que significa que es el momento de actuar. Sin pensarlo, me impulso desde mi escondite y atravieso por encima el muro de la mansión de un solo salto, aterrizando en la azotea. Desde mi posición, puedo claramente observar el interior de la mansión, y he localizado a los guardias que debemos pasar. —No serán un mayor problema— me digo internamente con una sonrisa confiada, al darme cuenta que no tienen nada de extraordinario.
Me muevo con cautela, mientras mentalmente trazo mi estrategia. La ventaja de ser un artista marcial, es que puedo ocultar mi presencia del enemigo.
De un solo golpe, derribo a los guardias que cuidan la explanada y avanzo hacia la entrada dispuesto a derribar la puerta, pero una impactante visión me detiene en el trayecto.
— ¿Qué pasa, porque te has tardado? — me dice mirándome con esa sonrisa que me hipnotiza. Su aspecto ingenuo, desarma a cualquiera, incluso a mí. Sin embargo, no puedo ocultar mi sorpresa al tenerla de frente. Pestañeo un par de veces, tratando despejar mi mente; intentando recuperar un poco de cordura, si es que me queda algo. Estoy sorprendido, anonadado; no esperaba verla ahí, tan tranquila y sonriente, esperándome. Me pregunto si estaré soñando, si todo esto, será una más de mis absurdas fantasías. ¿Acaso me habré quedado dormido?, o es que acaso no he despertado y todo ha sido parte de un sueño, de mi extremo deseo por encontrarla, por rescatarla — ¿Qué sucede? — me pregunta nuevamente, seria y preocupada; mientras ha estirado su delicada mano hacia mí, invitándome a tomarla entre las mías.
Solo puedo negar con la cabeza e incorporarme dispuesto a aceptar la invitación. No quiero, no pretendo desairarla por ningún motivo. ¿Acaso, alguien puede hacerlo? No lo creo. He deseado este momento desde hace meses, no estoy dispuesto a dejar ir la oportunidad.
— Es difícil dar contigo — le digo con una sonrisa de medio lado, un tanto atrevido a mi parecer — eres muy escurridiza — bromeo.
Ella, tan solo sonríe complacida. Parece feliz de tener toda mi atención.
—No importa, ya estás aquí — me dice colgándose de mi brazo y, entonces levanto la mirada y me quedo pasmado, al ver aquel árbol de ciruelos donde solemos platicar en nuestros encuentros.
— Esto...es imposible — murmuro, y ella me mira sorprendida. Ignoro su reacción enfrascándome en mis pensamientos, dejando que mi razonamiento actúe y me permita saber lo que en realidad está sucediendo — Akane — la llamo tragando con dificultad. A pesar de mi deducción y el hecho de que no quiero dejar este momento después de tres noches de pesadillas, debo hacerlo — Esto no es real, yo... lo siento — le digo, observando cómo me mira intrigada. Cierro los ojos con fuerza, ignorando la visión de ella, y los vuelvo a abrir.
Apenas he logrado esquivar un trío de dagas y una espátula se ha interpuesto en el camino de un látigo de acero. Solamente puedo resoplar aliviado, y me doy cuenta que Kuonji ha intervenido justo tiempo.
—¿Qué demonios sucede contigo, Ranma? — me increpa con molestia, sorprendiéndome por la familiaridad con la que me ha tratado; sin embargo, puedo observar dureza en su mirar, y un leve gesto de alivio — Concéntrate de una vez, estás comprometiendo el operativo. No es hora de fantasear.
—Solo me distraje un poco. Nada por lo que preocuparse o disgustarse — le digo con altanería. Estoy seguro que mi arrogancia, no tiene límites.
Derribo la puerta de un solo golpe, habiendo dejado atrás a una muy seguramente enfadada Kuonji. Tiene razón, debo dejar de soñar. Sobre todo si estoy despierto o en medio de algo importante. Pero no es algo que yo haya buscado. De hecho, estoy igualmente sorprendido. Le atribuyo esta alucinación a mi falta de descanso, después de todo, no es normal pasar tres días sin dormir a causa de las absurdas pesadillas.
Resoplo frustrado, esa chica va a acabar conmigo. O peor aún, hará que acaben conmigo.
¸.•´¸.•*
En tan solo unos minutos, he derribado a todos los guardias a mi paso. Kuonji y yo, nos hemos separado por el largo pasillo que conduce al subterráneo. El insistente pedido de auxilio de una chica, es prioridad y Kuonji ha decidido hacerse de Akane y, se lo he permitido. Mi deber es primero, además, nada apunta que en realidad Akane se encuentre ahí. Estoy seguro que si estuviera, por alguna razón, sentiría su presencia. Eso y el hecho de que no hay guardias más experimentados. Ni siquiera Ninomiya ni el mismo Kuno se encuentran ahí. Todo indica que han descubierto a nuestro informante o alguien les aviso que veníamos.
Al final de uno de los pasajes, he encontrado dos habitaciones con un par de chicas en el interior. Al parecer, a juzgar por su aspecto, son extranjeras. Intento interrogarlas para obtener información de otras chicas o de Akane y la China, pero no me entienden mucho y no logran articular palabra en mi idioma. Por lo que puedo identificar, son Rusas, así que no podre obtener nada hasta tener un traductor, y eso, será hasta mañana en la estación.
Hiroshi y Daisuke han llegado hasta nosotros, y se han hecho cargo, a pesar de la reticencia de las jóvenes que no rebasan más allá de los diecisiete o dieciocho años de edad. Al parecer, Sayuri les ha inspirado confianza.
He ido al encuentro de Kuonji, y la he encontrado en compañía de un equipo revisando una de las habitaciones. Están tomando huellas y evidencia, pero el aroma de esa habitación, me resulta familiar; lo cual es realmente extraño, porque nunca antes lo había sentido. Después de todo, no se puede conocer el aroma de una persona a través de un sueño. Nada tiene sentido.
— Se la han llevado — me dice Kuonji, enseñándome una bolsa plástica, de aquellas que se ocupan para colocar la evidencia.
— Una horquilla de oro — murmuro sorprendido, apoderándome de la bolsa para poder observar muy bien el objeto.
No, no estoy equivocado. Una horquilla japonesa hecha de oro, con una flor de ciruelo blanca adornada por un diamante en el centro, y revestimiento de oro en el borde de la flor. Ese es el contenido de dicha bolsa. Mi rostro ha adquirido seriedad, producto de la incógnita que se ha formado en mi interior.
— ¿Cómo sabes que es de oro? — me pregunta Kuonji intrigada.
— Es de mi madre — le respondo como autómata — al menos lo era. No entiendo… ¿cómo…?
¸.•´¸.•*
Después de revisar la residencia a detalle, hemos abandonado el operativo sin ningún éxito. La extracción de la chica Tendo ha fallado. El proceso de recuperación no se ha concretado. Al parecer, se han adelantado a nuestro plan, lo cual no puede significar nada bueno.
Me he quedado con la evidencia de la horquilla, después de que la han analizado. En vez de resolver el caso, parece que hemos retrocedido mucho más y, nos ha quedado más que una incógnita por resolver. Al menos una, incluye directamente a Nodoka a Saotome y, particularmente a mí.
¸.•´¸.•*
— ¿Estar bien? — Escuchó la voz de Shampoo romper el silencio de nuestro "pacifico" desayuno. Supongo que estar abstraída no ha sido una buena idea — ¿Ser por la boda o por el sueño? — vuelve a preguntar intrigada. Solamente muevo la cabeza haciendo una mueca de disgusto. Sí, es cierto que he ganado tiempo al acceder realizar la boda por voluntad propia y esa idea me atormenta, pero nada como las tres inquietantes noches que he tenido y, esta mañana ha sido realmente extraña.
—Sabes que la boda nada más ha sido para ganar tiempo — le respondo fríamente.
—Entonces es por el sueño — me dice ignorándome categóricamente. Ya hemos discutido ese asunto, y ha quedado más que claro el plan. Seguiré retrasando todo con mis exigencias y manejaré la situación a mi antojo. Estoy segura que Kuno las tolerara confiado.
—No ha sido un sueño — le digo con un deje de preocupación— Después de que esos rufianes nos trasladaron a este lugar, no pude volver a dormir. Todo ha sido como una alucinación, un trance. Es como si soñara despierta.
Estoy segura que Shampoo me tildará de loca.
— Akane, haber hecho una conexión — me dice sonriendo con diversión — eso significa que pensar en él. Haberle llamado.
Su sonrisa burlona, me hace regalarle una mirada cortante. Es una amazona, y es china. Es completamente lógico que crea en ese tipo de cosas sobrenaturales, pero yo no.
— ¿Quién ha dicho que es un él? —preguntó con frialdad, pero ni se inmuta. Tan solo sonríe divirtiéndose a expensas de mí situación.
—Tarde o temprano, tener que enfrentar — me dice retomando la revista que leía minutos antes — Esto ser muy divertido.
Una carcajada que me causa una molestia exasperante, sale de sus labios.
—No acabes con mi paciencia — la amenazó y la veo sonreír, a lo que no puedo evitar que una leve sonrisa se forme también en mis labios. Shampoo, mueve la cabeza negativamente ante este hecho, mientras yo enfoco mi mirada en mi taza de té, sintiéndome repentinamente contrariada. Con ella, es difícil mantener un perfil bajo.
¸.•´¸.•*
