Hola! C; Primero que nada, les agradezco mucho, mucho, mucho… por sus rewiews tan hermosos que me hicieron sentir la persona más feliz del mundo, okey, no exagero. Pero con mucha sinceridad admitiré que me hizo saltar de alegría :D también debo decir que mi padre se encontraba a mi lado, y creyó que me había vuelto loca xd luego le explique sobre la historia que me anime a escribir, y me comprendió.

Sé que había dicho que actualizaría pronto, pero no pude hacerlo porque no sabía cómo subir chapters, creía que ya lo había subido pero cuando visitaba la historia no aparecía, y lo volvía a subir y se repetía lo mismo, bueno… pido su perdón. Creo que deben saber que otra razón por la que demore, fue porque en este verano me encuentro preparándome en una academia para aprender más y también asegurar mi ingreso a la universidad, y pues como las clases son de lunes a sábado y encima trato de aprender y desarrollar los ejercicios que me dejan y estudiar para los exámenes, no me alcanza mucho el tiempo para escribir, así que desde ahora creo que me tardare más tiempo en actualizar.

Les dejo este capítulo, que lo hice con mucho cariño y esmero, esperando que les llegase a gustar aunque no sé si estará muy bien hecho. Vamos con el capítulo 2.

Disclaimer: Los personajes de Kung fu panda no me pertenecen.


Capítulo 2: La misión

Tigresa se encontraba en posición de loto junto al Árbol del durazno de la Sabiduría Celestial, meditando. El viento corría de a poco en poco a su alrededor, moviendo los pequeños pelos de su cuerpo. Inhalaba y exhalaba, lentamente con los ojos cerrados, sintiendo como el aire ingresaba por su olfato para luego ser expulsado por su boca. Parecía encontrarse en una paz absoluta. Pero de pronto, esos ojos verde jade volvieron a su mente, esos ojos que mostraban tristeza.

-"No Po, iré a meditar"- Sí, eso era lo que había dicho. Pero al ver sus ojos. Oh, esos ojos tan abatidos por sus palabras que, según ella, habían sido muy duras. Tuvo que recordar lo insensible que era antes de que él hubiera llegado a su vida y ponerlo en práctica en ese momento para poder decirle aquello, le había costado demasiado. Sabía que tal vez estaba exagerando, pero no podía evitar sentirse muy confundida. Se preguntaba porque últimamente pensaba que con una sola palabra o una actitud muy fría llegaría a dañar ese corazón tan manso, característico del panda y él ya no querría dirigirle la palabra. Definitivamente se había vuelto loca.

No pudo más y cerró fuertemente sus puños, abrió rápidamente sus ojos para mostrar lo desesperada que se encontraba al recordar continuamente esa escena. Trataba, trataba, trataba, pero era inútil. A pesar de que forzaba firmemente a su cerebro a olvidar lo pasado anteriormente, no podía, y eso era lo que realmente la hacía sentirse tan furiosa.

Po, Po, Po, su mente repetía aquel pequeño nombre. Pero… ¿Por qué?, una parte de ella decía: Basta Tigresa, solo estás engrandeciendo la situación, olvídalo y concéntrate en la meditación, pero otra parte de ella, quería recordar esos hermosos y dulces ojos, aunque hubiesen mostrado pesar por culpa de ella.

Oh, no, aquí va de nuevo. Otra vez esa dura punzada en su pecho, que la hacía sentirse culpable. Totalmente culpable.

-¿Tigresa?- Sus ojos se abrieron como platos al escuchar esa voz detrás de ella, volteó vertiginosamente para encontrarse con una mirada mucho peor que la que antes había presenciado.

Por favor, que me deje de mirar así, rogaba en su interior. Se levantó lentamente, para estar frente a él.

-¿Qué pasa, Po?- Trataba de sonar lo más calmada posible.

-Supuse que en algún momento, después de tu meditación, llegarías a tener hambre, así que vine para dejarte algo de comer- decía Po, mientras le ofrecía un plato con dumplings y dos palillos.

Tigresa observaba los dumplings en el plato. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Los debía aceptar, o no? Luego dirigió su vista hacia Po, se notaba claramente que el panda no entendía porque Tigresa se demoraba en aceptar los dumplings que él con tanta consideración había llevado para su amiga.

-¿Los vas a querer?- Po extendió los dumplings aún más cerca de lo que estaba de la maestra- Están buenos- decía, mientras se metía uno a la boca cogiéndolo con sus dedos y mostraba su rostro de convencimiento para que Tigresa se animase a probarlos.

Si antes había logrado hacer sentir mal a Po, seguramente aceptando estos dumplings haría que este olvidase sus duras palabras, y también que ella dejase de sentirse culpable, pensaba Tigresa.

-Sí, los comeré ahora mismo- estiró su pata para coger el plato con dumplings- Gracias, Po.

Se sentó suavemente en el suelo cruzando sus patas traseras y colocando el plato encima de estas. Sostenía con naturalidad los palillos mientras se metía un dumpling a la boca. Saboreaba, haciendo muestra de lo delicioso que sabían esos dumplings, o eso hacía creer al panda. Aún no tenía ganas de comer y los dumplings en su boca, no le sabían a nada, pero lo hacía por Po, para que se sintiese mejor, y ya veía que lo estaba logrando porque miraba de reojo como este sonreía.

-Tenías razón Po, están buenos- mentía, mostrando una falsa sonrisa de sentirse mucho mejor.

-A la comida nunca la subestimes- dijo Po, sonriente.

-Cierto- quería mostrar que estaba de acuerdo con él, al igual como lo hacía Víbora. De repente notó que este aún seguía de pie a su lado- ¿Quisieras acompañarme mientras ingiero estos deliciosos dumplings que me has traído?

-Oh, ¿en serio?- Los ojos de Po brillaban de emoción.

Tigresa asintió.

-Wauuu, ¡Si que eres bárbara, Tigresa!- Po se sentó a su lado.

Bárbaro, otra vez esa palabra. La maestra sonrió, dulcemente.

-¿En serio lo soy?- Para Tigresa fue sorprendente que esas palabras saliesen de su boca, sin siquiera pensarlo.

-No- la maestra volvió a su mirada seria, de lo que antes estaba sonriendo- Eres más que eso, eres sorprendente, impresionante,… perfecta.

Tigresa sintió un vuelco en su corazón al escuchar esas palabras que salían de la boca de Po, la hacían sentirse dichosa. Sin esperarlo, se formó una gran sonrisa en su rostro.

-¿Con qué perfecta, eh?- Tigresa deseaba que Po siguiese diciendo más dulces palabras.

-Lo sé, a mí también me parece poco en ti- la felina no se esperaba aquello, pero se preguntaba ¿Cuánto valdría ella para Po?- Te puedo decir, con seguridad, que no tengo una única palabra para describirte totalmente.

Tigresa se quedó asombrada, se sentía querida y apreciada, por primera vez alguien le mostraba tanto afecto en sus palabras.

-¿Por qué Po? ¿Por qué no puedes describirme?- Se moría de la curiosidad por saberlo.

-Pues, porque yo… - ¿Era el momento? ¿La oportunidad que había esperado siempre para poder decirle lo que sentía por ella? ¿Debía hacerlo ahora, estaba preparado? Tragó saliva bruscamente, debía intentarlo- porque yo…

-¡Po!- Tigresa sentía que su sueño era hecho pedazos por el primate que se acercaba corriendo en cuatro patas, hasta que llegó junto a ellos- ¡Po, tienes que venir a la cocina, no tienes idea de lo que acaba de ocurrir!

Po miraba atentamente a Mono, mientras escuchaba sus palabras. Se paró rápidamente, para observar a Mono a los ojos.

-¿Qué paso? ¿Bandidos?- A Po se le iluminaba el rostro, colocó su pata en el hombro de su amigo- Tranquilo Mono, has hecho bien en recurrir al Guerrero Dragón, los venceré con mi dragonocidad- Po lanzaba patadas veloces al aire, imaginando que eran sus contrincantes.

-¡No Po, no es eso!- dijo Mono haciendo que Po se desanimase por un instante.

-¿Entonces, qué es?- Po veía la ansiedad que llevaba plasmado su amigo en su semblante.

-¡Es Mantis!- soltó Mono.

-¿Qué? ¿Mantis? ¿Qué le paso?- Po se comenzó a inquietar. Tigresa también se acercó más para meterse en la conversación.

-¿Qué tiene Mantis?- dijo Tigresa, quería golpear a Mono, por interrumpir tan importante conversación que mantenía hace un momento, pero tenía que dejar esa idea de lado, si quería ayudar a su otro pequeño amigo.

-¡Vengan a la cocina y lo sabrán!- Mono se volteó quedando a espaldas de ellos y apresuraba el paso en dirección a la cocina. Po y Tigresa lo siguieron, tratando de llevar su mismo paso.


Llegaron a la cocina, sentían sus corazones palpitar fuertemente por la corrida que habían realizado. Pero dejaron eso de lado, cuando sus ojos vieron al pobre de Mantis que se ahogaba dentro de una olla que contenía fideos, la misma que Po había preparado. Debajo de esta se veía como ardía el fuego, que calentaba y ocasionaba que saliesen burbujas en el agua, las cuales ahogaban a Mantis cada vez que su pequeña cabeza se asomaba a la superficie.

-¡Sálvenme!- gritaba Mantis cuando tenía oportunidad, antes de que viniese, de lo que para él sería, una gran ola.

-¡Apágalo!- chillaba Víbora, mientras Grulla se acercaba al fuego cargando un balde con agua en sus patas manteniendo vuelo en el aire.

Grulla tiró del balde, para que cayese en el fuego, pero este no se apagaba.

-¡Apaga el fuego! – volvía a gritar, Víbora.

-¡Deja de quedarte ahí parada y ayúdame!- le contestó Grulla, que comenzaba a exasperarse.

Mono también cargaba otro balde, que había cogido velozmente al haber llegado a la cocina, y lo llenaba con agua para después correr junto al fuego y echárselo encima. Pero el fuego no cedía, gracias al gran terreno que había recorrido entre las ramas secas.

Ahora sí que Víbora y Grulla estaban desesperados, corrían de un lugar a otro, tratando de encontrar agua, pero parecía que ya no había más en esa habitación. Si no había en la cocina, ¿en donde más lo buscarían? Puede que lo hallarán en el Estanque de Lágrimas Sagradas, en la Cueva del Dragón o en el pueblo. Pero estaban muy lejos de aquellos lugares.

-El Salón de los Guerreros- dijo Tigresa en voz baja, soltando las palabras que estaba pensando.

Po dirigió su rostro hacia ella.

-Te entiendo- Po en seguida corrió hacia una dirección de la habitación donde sacó dos baldes muy grandes y regreso junto a la maestra. Tigresa asentía a lo que él hacía y se alegraba de que le hubiese comprendido sin necesidad de explicarle claramente.

-Vamos- Tigresa decía mientras jalaba de su pata de él para salir de la cocina y correr hacia el Salón de los Guerreros.


Po abrió de una patada la puerta que daba entrada al Salón de los Guerreros, y junto a Tigresa ingresaron, sosteniendo cada quien un balde. Tigresa divisó la gran habitación, se sentía agradecida de que el Maestro Shifu no se encontrase allí, de lo contrario, habrían tenido que explicarle lo que sucedía y de seguro que se llevarían un reproche por parte de él y eso sería lo único que hubiese faltado para empeorar el gran problema por el que pasaban. Sin darse cuenta, Po ya había llenado el balde, el cual llevaba, con agua del pequeño estanque que se hallaba en ese lugar.

-Tigresa, apresúrate- le dijo Po, viendo que ella se había quedado inmóvil divagando en su mente.

Tigresa escuchó la voz de Po, y rápidamente se acercó al pequeño estanque para también llenar su balde con agua. Cuando ya lo hubo hecho, salió junto con Po del Salón de los Guerreros para regresar a la cocina donde podrían salvar a su amigo.


Abrieron las puertas de la cocina, empujándolas. Entraron y dijeron al unísono:

-¡Quítense de en frente!- y así lo hicieron sus amigos, Mono, Grulla y Víbora, se alejaron abriendo paso para que los dos guerreros, que sostenían baldes con sus patas, pudiesen pasar libremente.

Llegaron junto a la olla en donde Mantis se ahogaba y tiraron de sus baldes en dirección al fuego. Pero el agua no solo cayó al fuego, el cual por fin se había apagado, sino también en la olla, que desbordó todo su líquido, haciendo que Mantis cayese en el suelo todo calado. Todos suspiraron de alivio cuando lo vieron de nuevo, pero se alarmaron y se temieron lo peor viendo que se quedaba estático.

-¿Mantis?- dijo Víbora, tocaba con su cola el cuerpo del insecto, para ver si reaccionaba, pero seguía igual que antes.

Al ver esto, Mono se sumió en la desesperación.

-¡Oh, Mantis, amigo, perdóname!- gritó con voz desgarradora, dejó caer sus rodillas haciendo que choquen con el suelo y unió sus patas delanteras acercándolas a su amigo por el cual sufría- ¡Fue mi culpa, lo siento Mantis, perdóname, por favor!- Mono junto sus patas a sus ojos y comenzó a soltar grandes gotas de lágrimas que se deslizaban por estas.

Todos los parados junto a Mono lo observaban, sorprendidos, él era el que siempre había sonreído haciendo sus bromas y ahora lo veían de esa manera.

-¿Mono?- Las miradas que estaban clavadas en el primate, se dirigieron ahora hacia un insecto que movía ligeramente su cabeza.

-¡Oh, Dios, aún escucho su voz!- Mono botaba cada vez más lágrimas entre sus patas- ¡Mátenme, no merezco vivir!

-No Mono, es Mantis- dijo Po, zarandeando levemente por el hombro a Mono.

-Lo sé Po, aún reconozco esa voz- contestó Mono- Oh, esa voz, esa voz que siempre escuchaba cerca de mi oído, esa voz con la que planeábamos nuestras travesuras, esa voz…

-¡Mono!- el primate se llevó un grito de parte de sus amigos.

-¡¿Qué?!- respondió Mono, quitándose las patas de su rostro y mirando a los ojos de sus amigos. Fue cuando se dio cuenta de que Mantis se encontraba parado en el suelo de la habitación.

-¡Oh, Mantis, estás vivo!- Mono se agachó junto a su amigo y le sonrió. Pero Mantis no correspondía a su alegría, solo movía sus antenitas mirándolo fríamente- Mmm… perdóname, ¿sí, amigo?

-¡Perdonarte!- Mantis se lanzó sobre el cuello de Mono, tirándolo boca arriba en el suelo, mientras lo zarandeaba violentamente. Mono solo colocaba sus patas sobre Mantis para evitar ser lastimado- ¡Yo mismo te mataré! ¡No sabes lo que he sufrido estando dentro de esa olla que ardía!

Sus amigos rápidamente se acercaron a Mantis y Mono para separarlos, lo lograron poniendo todo su empeño, sobre todo en Mantis, quien aún estando alejado de Mono luchaba por terminar de ahogar a quien le había hecho pasar por el peor momento de su vida.

-¡Basta Mantis!-

-¡Cálmate ya!-

-¡El pobre de Mono ya se está poniendo morado!-

-¡Pero qué caos!-

Decían cada uno de sus amigos, quienes lo sujetaban de sus tenazas manteniéndolo en el aire. Mono aprovechó ese momento para poder levantarse del suelo y tragar bocanadas de aire. Mientras Mantis respiraba profundamente tratando de calmarse, y así lo logró. Sus amigos al ver que ya no reaccionaba con intenciones de matar a Mono, lo soltaron en el piso.

-¡No vales ni mi tiempo!- dijo Mantis dirigiéndose a Mono y seguidamente salió brincando de la cocina.

Mono se quedó inmóvil, para después mirar a sus otros amigos.

-Te lo tenías bien merecido- le dijo Víbora.

-¿Yo como iba a saber que al momento de golpearlo iba a caer en la olla de fideos que justamente estaba calentándose?- contestó Mono- Además, no vamos a negar que en parte, Grulla también tiene la culpa por querer calentar la sopa.

-Oye, yo solo quería la sopa un poco más caliente para evitar contraer enfermedades- Grulla no aceptaría que Mono lo metiese en un asunto como este.

Tigresa viendo que sus amigos estaban peleando, se atrevió a hablar para poder dar a conocer la solución que ella creía más justa para esta situación.

-Mono, como se nota claramente que eres el culpable de esta situación, te quedarás a limpiar este…- Tigresa pasó su mirada por la habitación para notar como el piso estaba mojado, la mesa y las bancas fuera de su sitio, los cajones todos desordenados y el carbón, que había creado el fuego, esparcido por el suelo- pequeño desastre y nos agradecerás por haberte salvado de una pronta muerte sin que esperásemos algo a cambio. Vámonos- dijo a sus amigos, excepto Mono, quien se quedaría a limpiar.

Tigresa fue seguida por Grulla y Víbora. Pero Po se acercó a Mono.

-Aquí tienes la escoba- le dijo Po, entregándole el instrumento de limpieza.

-¡Po!

-Oh, me tengo que ir. Buena suerte, amigo- le dijo a Mono, mientras salía en busca de la voz de la felina que le llamaba.

Mono observó cada rincón del ambiente, para darse cuenta que tenía mucho que limpiar. Se le cayó la escoba, sin querer, de lo asombrado que se encontraba.


Las gotas caían, una por una, chocando y esparciéndose en el suelo. Ese sonido ya no le era inquietante desde el día en que había logrado alcanzar la paz interior. Ahora, todo era calma. A excepción de los gritos que aún no había logrado ignorarlos, gritos como los que escuchaba acercarse.

-¡Maestra Shifu, Maestro Shifu!- Zeng venía volando hacia la Cueva del Dragón en donde se encontraba el maestro, meditando- ¡Maestro Shifu!- el ganso se encontraba tan ocupado gritando, que no se dio cuenta por donde volaba, estrellándose así contra el suelo. Shifu suspiró, se levantó dejando su meditación y miró hacia Zeng.

-¿Qué ocurre, Zeng?- dijo, extendiéndole la pata para que este lo cogiese, Zeng se sostuvo del apoyo que le brindaba Shifu, logrando levantarse.

-Maestro Shifu, ha llegado una cabra al palacio exigiendo que usted se muestre ante su presencia para hacerle entrega de un mensaje. En este momento se encuentra esperándolo en el Salón de los Guerreros- mencionaba Zeng.

-Oh, gracias Zeng, iré ahora mismo a verlo- Shifu comenzó a encaminarse hacia el lugar en donde le esperaban, si esa cabra exigía su presencia para poder entregarle una carta, verdaderamente debía ser algo muy importante.


Entretanto, en el Salón de los Guerreros se daba inicio a una discusión por la diferencia de ideas de cada persona.

-Pero señor, no se haga problema, entrégueme ese mensaje y yo se lo daré al Maestro Shifu, ¿qué le parece?- decía un cerdo que servía como ayudante en el palacio de Jade.

-No, está carta solo debe ser tocada por el Maestro Shifu- decía firmemente la cabra- Tengo órdenes estrictas de velar que deba ser entregada en sus propias "manos".

-Escúchame atentamente cabra, ya me cansó con sus oraciones extensas- le dijo el cerdo tratando de quitarle la carta de entre las patas de la cabra.

-Detente, Jun, deja que la cabra me entregue aquella carta- el Maestro Shifu apareció de la nada, interviniendo en la pelea que estaba a punto de iniciar.

Jun inclinó su cabeza en señal de respeto y se retiró del salón. La cabra se acercó al Maestro Shifu.

-Gran Maestro Shifu, me presento ante usted, mi nombre es Yong- la cabra inclinó su cabeza- vengo a hacerle entrega de esta importante carta que es enviada por mi amo y señor Yuan Li Si, gobernador del Valle de la Esperanza- estiró su pata sosteniendo la carta para que el maestro lo cogiese.

El maestro recibió el mensaje y lo abrió con el propósito de leerlo:

"Querido Maestro Shifu, recurro en su ayuda por la condición por la que está pasando el Valle de la Esperanza, últimamente en muchas ocasiones los bandidos parecen hacer uso de sus fechorías, afectando a mis súbditos y pobladores. Por lo que me han informado, han establecido mi valle como su nuevo hogar viendo que no contamos con muchos pobladores que deseen llevar una vida tan dura y drástica como la de soldados, si no en cambio, se dedican a ser artesanos, músicos y agricultores. El valle se encuentra en un caos total, no se puede estar solo por las calles, ni siquiera un momento, puesto que si no, eres asaltado y quitado de tus pertenencias. Ante esto, los pobladores han exigido ante mí, que haga algo para solucionar esta situación. He tratado de encontrar a los bandidos y arrestarlos, pero no me es posible capturar a todos con tan mínimo grupo de soldados. Por eso pido a usted que pueda mandarme a algunos de sus alumnos, sé que con las grandes habilidades que usted les ha enseñado podrán ayudarme en esta dificultad. No se preocupe en donde se quedarán mientras realizan su trabajo, con gusto les dejaré hospedarse en mi palacio durante todo el tiempo que sea necesario, ofreciéndoles lo indispensable para que puedan sentirse como en su casa. Le informo que mañana en la tarde, mandaré a mi siervo Yong con la función de, si es que usted accede a mi petición, recoger a los alumnos que usted ha decidido ofrecerme. De esta forma, estoy seguro de que se logrará restablecer la paz entre toda mi gente.

Yuan Li Si, gobernador del Valle de la Esperanza"

Shifu habiendo terminado de leer aquel escrito, lo cerró. Observó a Yong, quien lo miraba.

-Dime Yong, ¿es cierto que el Valle de la Esperanza se encuentra en un enredo gracias a los bandidos que andan sueltos y se la pasan robando en las calles?- decía Shifu, frotándose la barbilla.

-Por supuesto, Maestro Shifu, uno no anda seguro en las calles- explicaba Yong- muchas veces he visto como bandidos golpean a sus víctimas para luego robarles, es todo un lío. Además, en varias ocasiones han tratado de robarme, pero con mi gran astucia no han podido lograrlo, he evitado continuamente que roben mi cartera, la cartera que me ha acompañado toda la vida- Yong buscaba su cartera en su kimono de color negro, pero se notaba que no lo encontraba ya que su rostro mostraba confusión y extrañeza- ¡No puede ser! ¡No lo tengo!- gritaba Yong, se quedó pensando un momento, parecía que trataba de recordar, tal vez se preguntaba lo que habría sucedido con su cartera, hasta que abrió los ojos como platos- Cuando estaba caminando choque con un hombre, fue ahí cuando me lo robo, ¡el muy canalla me lo robo!- Yong maldecía a aquel hombre por lo bajo- Maestro Shifu, debo regresar ya, pueda que aún llegue a recuperar mi cartera si alcanzo a ese hombre, con su permiso- inclinó su cabeza hacia el maestro.

-Está bien, Yong, muchas gracias por venir- inclinó también su cabeza- Dígale a su señor que consideraré mandar a algunos de mis estudiantes para el bienestar del Valle de la Esperanza.

-Excelente decisión Maestro, me retiro- dijo Yong, saliendo del Salón de los Guerreros.

El Maestro Shifu se quedó observando cómo se alejaba aquella cabra.

-Zeng- llamó a su fiel mensajero y servidor.

-¿Sí, Maestro Shifu?- dijo Zeng entrando al salón y acercándose al panda rojo.

-Llama inmediatamente a mis alumnos, dales a conocer que tienen que venir al Salón de los Guerreros porque tengo que informarles sobre un asunto importante. Ve- El maestro se volteó quedando a espaldas de Zeng.

-Sí, Maestro Shifu- Zeng caminaba en dirección a la puerta para poder retirarse a buscar a los guerreros del Palacio de Jade.

Shifu contemplaba al Dragón que colgaba en el techo, para luego bajar su miraba hacia el estanque y parpadear asombrado.

-Mmm… ¿Zeng?- Shifu llamó de nuevo al ganso, esperando a que este respondiera.

-¿Sí, Maestro?- Zeng aún seguía en el salón.

-¿Fuiste tú quien vació totalmente el estanque?- A Shifu le comenzaba a invadir la rabia.

-Mmm… no, no fui yo, Maestro- Zeng fue sincero, en realidad no había sido él el que había hecho tal grosería, y si fuese lo contrario, por nada del mundo se atrevería a admitirlo, ya que cualquiera que tuviese cerebro se daría cuenta que si lo hacía se llevaría un gran castigo. Zeng vio como el Maestro giraba su cabeza para mirarlo frente a frente, cuando miró su rostro, lleno de ira, su boca sin querer se abrió, mostrando su asombro.

-¡¿Entonces, quien fue?!-


Bueno, este fue el capitulo número 2 xd, espero que les haya hecho suspirar o reír, o alguna otra emoción tal vez. Bueno, contestaré rewiews, Aww! Qué chévere.

Mitsuki-06: Genial, fuiste la primera en encontrar y leer mi historia xd ¿Crees que el hilo rojo es real? Bueno, lo respeto, pero debo admitir que yo no, ni siquiera sabía que existía tal leyenda, solo que pensaba hacer un fanfic con Kung fu panda y necesitaba una idea, así que investigue y lo encontré, ¿Te gusta Sakura Card Captor? Ohhh! Libérate! xd Yo también lo he visto y me encanto, mi pareja favorita era Shaoran Sakura *-* que bueno, es tener cosas en común.

Between the notes: Gracias por tu rewiew. Pasé a ver una de tus historias, "Un corazón en la oscuridad" y me encanto, eres un gran escritor, me quede asombrada con tus relatos, sé que no comente, es que no me alcanzo el tiempo, pero prometo que llegaras a ver un rewiew mío xd

geraldCullenBlack: Feliz año nuevo y felices fiestas, pasado xd Con tu rewiew me levantaste el espíritu, me hiciste sentir más ganas de escribir, me alegra mucho que serás una seguidora en mi historia. No deberías sentirte mal por tus escritos porque cuando revise tus historias, me di cuenta que tienes una gran creatividad, y si te preguntas como es que escribo como lo hago en la historia, es porque mis ojitos sufrieron amaneciéndose, leyendo y leyendo libros o fanfics y aprendiendo. Te recomiendo que cuando escribas una historia, imagines que tú eres el personaje, escribe como te sientes, como se mueve tu cuerpo, como es la situación, de esa forma la historia se hace más compleja, entendible e interesante. Besos y abrazos.

flowerforever355: Asu, ya somos amigas, que genial xd Gracias por tu rewiew. Trataré de actualizar lo más pronto posible.

Escarcha 13: Ehhh! Te gusta el Tipo, ya tenemos algo en común c; Respeto que creas en el hilo rojo, pero como repito yo no creo en eso. Sé que puse English, pero es que me gusta el inglés xd okey no, lo puse porque no entendía la lista que debía rellenar y puse nada más "English", ya lo corregí y te agradezco por avisarme c; Esperaré ver tu comentario.

little tigress: Me encuentro bien c; jajaja xd yo también creo que Tigresa y Po son complementarios, así que no solo son suposiciones tuyas xd Espero que te guste el capitulo.

Ani Lawliet: Con ansias disimuladas, me encanto xd! Espero te guste el capitulo.

TIandPOKFPfan1000: Ojalá que tenga éxito, es el sueño de todo escritor c; Espero te guste el capitulo.

Raven Dark85: Estoy bien, aquí está el siguiente capítulo, espero te agrade c;

Bueno, gracias a todos por apenarse de una principiante como yo y dejar sus rewiews, es broma xd, pero muchas gracias por sus comentarios. Espero que les guste el capítulo y comenten. Bye!