N/A: No soy dueña de Harry Potter


3. Un Encuentro Muy Especial.

A los quince días de haber nacido la pequeña Ginevra, se reunieron tano James, Sirius y Remus con su respectiva familia, para celebrar la llegada de la pequeña y en el caso de las mujeres organizar la fiesta de presentación de la bebita.

Después de estar discutiendo por horas acordaron hacer dos fiestas, la primera se llevaría a cabo cuando la bebita cumpliera un mes de haber nacido, donde la presentarían a todas las personas de Gryffindor, la segunda sería cuando Ginevra cumpliera un año para presentarla ante el rey de Inglaterra y toda la nobleza, donde era muy seguro, también asistirían otros nobles de otros reinos.

Lo organizaron de esta forma para que no haya problemas con todos los nobles que se negaban a convivir con la gente más pobre y también porque así aseguraban que en un futuro la pequeña pueda tener garantizado un compromiso con quien ella quisiera ya sea noble o un trabajador. Aunque esto no le gustaba mucho a Arthur quien para diversión de sus amigos y esposa era muy protector y celoso de su pequeña princesa, como el la llamaba.

Mientras los adultos hablaban/discutían sobre la presentación de la bebita, tanto Harry, Teddy y la pequeña Ginevra estaba a un lado del salón donde los adultos hablaban, en un corral que habían armado para ellos, Harry jugaba con unos pequeños juguetes junto con Teddy y a su lado en una pequeña cama improvisada con colchones y almohadones estaba la pequeña Ginny que dormía profundamente, sin hacer caso a lo que los adultos hablaban.

Harry ya conocía al pequeño Teddy y a veces cuando se visitaban jugaban juntos, Harry sabía que era más pequeño y que tenía que cuidarlo y no dejar que se caiga se meta cosas en la boca, algo que últimamente le gustaba mucho hacer a Teddy, también sabía que si algo malo pasaba o Teddy se lastimaba, tenía que avisarle a los adultos, ya sea la nana, su mamá o tía Dora. Así que en ese momento, mientras jugaba con sus caballitos que su papá le había dado, vigilaba que Teddy no se llevara los otros juguetes a la boca.

Mientras hacía esto, Harry estaba muy curioso con ese bebe que dormía en los almohadones, nunca antes la había visto antes y su mami le había dicho que era una bebita muy pequeña y era hija de tío Arthur y tía Molly, eso le gustó a Harry porque también podría jugar con la bebita, pero su mami le había dicho que aun era muy pequeña para jugar, pero que cuando fuera más grande jugarían y que tendría que cuidarla igual que a Teddy.

Eso le gustó a Harry y le dijo a su mamá que el la cuidaría mucho, porque el era el más grande; su mami le había sonreído y le dio un beso en la mejilla. El problema era que ya había pasado mucho tiempo y la bebita seguía sin moverse mucho, tía Molly le dijo que estaba dormida y por eso el estaba en silencio para no despertarla y cuidaba que Teddy no hiciera ruido; pero la bebita no despertaba, es más casi no se movía, solo en dos ocasiones se había movido y la primera fue para sacar su manita de la boca y después para volver a llevarla a su boquita.

Había algo que le llamaba la atención a Harry de la bebita, pero no sabía que era, la miraba y miraba y no encontraba que era pero quería acercarse y tocar a la bebita, la bebita tenia la carita muy pequeña y sonrojada era de color que se le ponían las mejillas cuando jugaba mucho, pero sus manitas eran blanquitas y pequeñitas y al parecer sabían bien porque la bebita no dejaba de chuparla, en su cabeza llevaba un gorro blanco pero se le miraban unos mechones de cabello rojo, pero no era un rojo como el de su mamá Lily, ni como el los tíos, sino que era de un rojo como el que tenía el fuego de las velas o de la chimenea, a Harry le daba curiosidad y quería tocarlo para ver si era caliente; pero no quería despertarla, así que sólo la miraba, también había visto que en sus mejillas y en su pequeña nariz tenía unos puntitos que había querido contar pero no sabía que número seguía después del 5, así que no podía contarlas todas, porque le gustaba que tuviera esas manchitas que parecían ser de chocolate y quería saber si las tocaba se las quitaría, porque quizás cuando comió se mancho, aunque el pensaba que se miraban muy graciosas en su carita.

Harry no sabía porque pero le gustaba la bebita que tenía un nombre que no podía pronunciar, quería que creciera rápido para jugar con ella y poder cuidarla como le dijo a su mamá, pero la bebita se estaba tardando mucho y no despertaba.

La paciencia de Harry estaba llegando a su límite y lo peor es que Teddy se había cansado y por la forma en que abría la boca y se restregaba los ojitos con su mano, de seguro ya tenía sueño y se dormiría pronto. Así que agarro un cojín y lo ayudó a acostarse para que se durmiera.

– Genial – pensó, ahora Teddy también dormía, pero él no tenía sueño y la bebita no se daba prisa para crecer ni se despertaba. – ¿Cuánto se tarda uno crecer? Y por qué no despierta, estará muy cansada, pero si ni siquiera se ha movido – pensaba Harry mientras miraba a la bebita dormir y seguir chupando su manita.

De repente empezó a moverse más levantó sus manitas y se movía de un lado a otro – Por fin – dijo Harry y se acercó a ella para verla mejor; entonces pasó, vio que tenía unos hermosos ojos marrones, no eran de color chocolate, ella lo miraba muy fijamente y Harry no podía dejar de verla – Eres muy linda – le dijo, y era verdad era lo más lindo, bonito y hermoso que había visto y la quería. Entonces la bebita levantó más la manita y Harry la agarró y la movió, la bebita sonrió (no tenía dientes y sus labios eran rojos como las fresas) y Harry se sintió muy feliz y le dijo:

– ¡Hola Gin…! ¡Ginny! – no podía pronunciar bien su nombre, era muy difícil, pero a la bebita no le importó porque se rió y Harry pensó que su risa sonaba muy bonita y también se rió porque estaba muy feliz – Ginny, yo soy Harry – la bebita se rió más y abrió la boquita pero no dijo su nombre, balbuceaba como cuando Teddy era más pequeño y no podía decir mamá; ¡Oh quizás no puede hablar! pensó Harry, quien para su corta edad hablaba muy bien y eran pocas las palabras que no podía pronunciar correctamente y le dijo de nuevo – Ginny , Ginny, Hola Ginny – y la bebita se rió más fuerte y le sujetaba algo fuerte su dedito gordo con su mano, Harry también se reía, se estaba divirtiendo mucho con Ginny y quería seguir haciéndola reír.

Pero los adultos habían escuchado la risa de la bebita y Lily y Molly al ver a Harry que hacía reír a la bebita se emocionaron y dijeron en voz alta – ¡Son tan tiernos juntos! – Mas bien gritaron, – Genial los asustaron – dijeron los hombres porque el grito provocó que Teddy se despertara asustado y llorara muy fuerte, Harry se sorprendió y se alejó de Ginny quien empezó a llorar. Las madres se acercaron rápidamente hacia sus hijos, Dora y Molly cargaron a Teddy y a Ginevra para que dejaran de llorar; mientras Lily abrazaba a Harry quien se había asustado al escuchar llorar a su Ginny.

Cuando Dora le dio su biberón al pequeño Teddy, dejó de llorar y se estaba durmiendo de nuevo, pero la pequeña Ginevra no se calmaba y no dejaba que Molly la alimentara. Harry también quería llorar, no le gustaba escuchar llorar a su Ginny y quería abrazarla para tranquilizarla, pero su mamá lo tenía abrazado tratando de calmarlo, hasta que Harry no soportó más y empujó a su mamá y se acercó a su tía Molly quien estaba sentada tratando de calmar a la bebe, mientras caminaba Harry decía:

– No llores Ginny, no llores por favor – entonces sorprendiendo a todos, la pequeña Ginevra se fue tranquilizando y buscaba a Harry siguiendo su voz. Cuando Harry se acercó una muy sorprendida Molly permitió que se acercara a la bebe, y Harry rápido agarró la mano de la pequeña Ginny y le decía sonriendo – No llores pequeña, aquí estoy, no llores, me duele – la pequeña ya no lloraba sólo miraba fijamente a Harry mientras este seguía diciendo – Ginny no llores, aquí estoy pequeña, no llores – le decía sonriendo porque su Ginny ya no lloraba, sino que reía tranquilamente. Por lo que Harry se acerco más y le limpió con su otra mano las mejillas que estaban mojadas por las lágrimas y después le dio un pequeño beso en la frente, lo que provocó que la pequeña riera muy fuerte y moviera las manos y piernas contenta, Harry también reía muy contento y agarraba con sus manos las de Ginny para seguir moviéndolas, mientras le daba más besos en la cara a Ginny que ahora se carcajeaba muy fuerte.

Todos los presentes miraban la escena entre sorprendidos, enternecidos y divertidos, por la interacción entre los pequeños y en el caso de Lily Potter y Molly Weasley estaban encantadas con una nueva ilusión creciendo en su interior.

– Bueno, cuándo será la boda – dijo Elly, provocando diferentes reacciones en el grupo ya que Arthur frunció el entrecejo un poco molesto por los celos; James palideciera al notar la expresión de Arthur; Sirius, Remus y Dora rieran divertidos al ver las caras de los dos padres y que Lily y Molly se miraran sonrieran encantadas con la idea con los planes de boda formándose en sus cabezas.

– Ginny… mi Ginny… mi pequeña Ginny – decía Harry entre beso y beso que le daba a una risueña bebita, provocando un – ¡Ahhh! Qué tiernos – que todas las mujeres decían enternecidas y que Arthur sonriera derrotado al escuchar tan feliz a su pequeña princesa, Además si se casaban, sería cuando fueran más grandes verdad.

El resto de la visita Harry se la pasó jugando con una risueña Ginny que estaba de nuevo en su cama improvisada con Harry sentado a su lado, mientras los adultos cenaban alegremente. Fue hasta la hora de regresar a casa que Harry se entristeció y le dio un beso de despedida a su pequeña Ginny que dormía con una sonrisa en sus labios – Hasta pronto pequeña Ginny – le dijo y abrazó fuertemente a su mamá tratando de ocultar sus lágrimas.

– No llores Harry, la veras muy pronto, ya veras – le decía una enternecida Lily a su hijo que la abrazaba fuertemente mientras escondía su carita en su pecho, ocultando las lágrimas.

Pero Harry no lo podía evitar, porque ya extrañaba a su Ginny y le preocupaba y molestaba no estar con ella cuando despertara o en los próximos días, porque hoy había a una amiga muy especial, a quien quería mucho y la quería cuidar siempre, porque ella era muy especial para él.


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