N/A: Aquí les dejo el siguiente capítulo, donde se muestra lo cerca que Harry y Ginny están uno del otro y cómo van surgiendo nuevos sentimientos, aunque ellos no los entiendan del todo.
4. Destinados a Estar Juntos.
A la mañana siguiente, Harry se despertó en su camita, mientras su nana le preparaba el baño y la ropita que se pondría ese día, no recordaba cómo había llegado a su casa y a su cuarto, ya que Harry se quedó dormido en el carruaje, camino a casa, mientras abrazaba a su mamá, se había cansado mucho porque sus lágrimas hicieron que sus ojitos se cansaran, hasta que se cerraron.
– ¡Buenos días Harry! ¿Cómo amaneciste hoy pequeño? – le preguntó su nana cuando se dio cuenta que ya estaba despierto, pero Harry no contestó y sus ojos esmeraldas se llenaron de lágrimas de tristeza – Pero qué tienes pequeño, te sientes mal – le dijo la nana abrazándolo y revisando que no tuviera fiebre o que estuviera lastimado, porque Harry había empezado a llorar – No tienes fiebre, te sientes enfermo… Te golpeaste… Tuviste una pesadilla… dime qué tienes pequeño – le preguntó preocupada al ver que Harry sólo lloraba y negaba con la cabeza – No me pasa nada, estoy triste – le dijo el niño hipando por el llanto.
–Pero por qué estás triste pequeño, si tú siempre estás contento – le decía una asustada Minerva al pequeño que lloraba y negaba con la cabeza – ¿Quieres que llame a tu mamá? Voy a buscarla, enseguida viene pequeño – le dijo al ver que no dejaba de llorar y salió rápidamente de la habitación, a buscar a la duquesa, dejando a un pequeño Harry llorando en su cama, pensando en Ginny.
– Adelante – dijo Lily Potter, al escuchar que tocaban la puerta de su habitación, – ¿Qué pasa Minnie, le pasa algo a Harry? – le preguntó Lily levantándose de su silla, al ver entrar a la nana de su hijo con una cara llena de preocupación.
– Es el niño Harry, señora, se ha despertado, pero no deja de llorar, no tiene fiebre, no está golpeado ni enfermo ni ha tenido una pesadilla pero sigue llorando – le dice todo muy rápido y llena de preocupación y la seguía, porque desde que Lily escuchó las primeras palabras, salió presurosa hacia la habitación de su hijo.
– Entonces por qué llora, si Harry casi nunca llora – preguntó Lily muy preocupada
– Dice que está triste pero no me dijo el por qué, Señora Potter – le contestó la nana.
– ¿Qué tienes pequeño, por qué lloras? –le dijo Lily entrando a la habitación y cargando a Harry que seguía llorando.
– Mami estoy triste, la extraño – le contesto Harry entre lágrimas.
– Pero por qué estás triste y a quién extrañas mi amor – le preguntaba mientras le secaba las lágrimas que seguían siendo reemplazadas por otras.
– Ginny – dijo Harry y hundía la cabeza en el pecho de su mami – la extraño mucho.
– Mi pequeño, no llores te dije que pronto la verías de nuevo, amor, no llores
– Pero yo la quiero ya mamá, la extraño mucho mami.
– ¡Oh mi pequeño! Pero si hoy la verás, en la tarde iremos a visitarla y entonces la verás – le decía Lily mientras lo abrazaba y lo besaba tiernamente.
– De verdad, la veré de nuevo – preguntó hipando Harry, viéndola con sus hermosos ojos esmeraldas llenos de esperanza y dejando que su mamá le limpiara la cara llena de lágrimas.
– Así es mi amor, así que ya no llores, porque no querrás que ella sepa que has estado llorando verdad – le dijo Lily sonriendo al ver que su hijo negaba y se limpiaba los ojitos – Bien, porque ella quiere que sonrías y que estés contento para que juegues con ella, así que sonríe, ¡Muy Bien! – le dice ahora divertida y enternecida al ver a su pequeño que ahora sonríe más contento e ilusionado y le da un beso en su mejilla cariñosamente.
– ¡Mami, rápido, voy a bañarme! Voy a ver a mi Ginny – le gritaba Harry muy contento y presuroso, luchando con la camisa de su pijama para quitársela.
– Mi pequeño, deja que te ayude – le dijo una curiosa y sorprendida Minnie acercándose al niño que no podía sacarse la camisa por la cabeza.
– No se preocupe Minnie, yo me encargo, porque no le prepara el desayuno a Harry y se lo trae, mientras lo baño y lo cambio – le dijo Lily divertida al ver el comportamiento de su hijo.
– Si señora, el baño y su ropa ya está preparado – le dijo Minnie saliendo de la habitación y dejando a Lily que le quitaba el pijama a un muy contento Harry.
Pero a medida que pasó la mañana Harry estaba ansioso y desesperado por ver a su Ginny y le preguntaba a cada rato a su mamá si ya era hora de irse; pero se iba muy triste y deprimido cuando ésta le decía que aún no, y que fuera más paciente; pero Harry sentía que su paciencia se había acabado hace mucho y quería ver a su Ginny pronto.
Así que no más bajó del carruaje corrió hacia la entrada, sin esperar a su mamá, para ir a buscar a su Ginny, así que mientras avisaban a sus tíos de su llegada su mamá lo alcanzó y sonriéndole le dijo – Ves como no era necesario correr, ya te alcance y no tuve que correr nada y todavía no viene Ginevra – para terminar riéndose de la cara y los gestos que su hijo hacía, que era idéntica a la de su padre, cuando no tenía lo que quería, Harry hizo precioso puchero con su boquita y se cruzaba de brazos, mientras le recriminaba con la mirada. Si, idéntico a su padre. Pensaba Lily Potter llena de diversión.
Sin embargo en ese momento entraba una Molly algo cansada mientras cargaba a la bebita Ginevra que dormía y que se notaba que había estado llorando.
– Molly querida te ves muy cansada, ocurre algo – Lily le pregunto un poco preocupada, mientras Molly acostaba a la pequeña Ginevra en su camita improvisada.
– No estoy segura Lily, pero mi pequeña ha estado muy inquieta toda la mañana desde que despertó, hasta llamé al doctor por si estaba enferma, pero dice que todo está bien y que es normal que los bebés lloren a veces, pero mi pequeña no se había comportado así nunca, es más casi no llora, es como si algo le incomodara y no sé qué es – le dijo una Molly preocupada mientras miraba sonriendo como el pequeño Harry se acercaba a su hija y le tomaba la manita y la besaba en la frente.
– Tranquila Molly, no te preocupes, aunque creo saber qué es lo que pasa, pero quizás pienses que es una locura – le dijo una pensativa Lily Potter viendo la sonrisa de la pequeña Ginevra, que aún dormía, después que su hijo le dio el beso.
– ¿Qué es Lily querida? – preguntó Molly viendo todavía a los niños.
– Bueno… pensarás que es una locura pero… – trataba de ordenar sus ideas Lily para poder decir lo que pensaba – Bueno hoy Harry también se comportó de un modo muy extraño. Bueno tú viste que ayer la pasaron muy bien juntos, pero al parecerse encariñaron mucho también sabes – se detuvo para ver a Molly.
– Si, me di cuenta de eso, pero Harry siempre ha sido muy tierno y cariñoso, hasta con Teddy, tú has visto que lo cuida mucho –le dijo sonriendo Molly.
– Eso es verdad, pero ni con Teddy había sido tan cariñoso como con tu hija Molly; y no es sólo eso, sino que anoche cuando nos fuimos, estuvo llorando desde camino a casa, hasta que se quedó dormido y ya saben que él casi nunca llora, ni cuando era bebé; y aunque le dije que la vería pronto siguió llorando, hasta James se sorprendió porque no quiso jugar con él y no dejaba de llorar – le contaba a una sorprendida y preocupada Molly que la escuchaba atentamente.
– Pero eso no es todo – siguió contándole Lily a Molly – hoy en la mañana se despertó llorando y entonces Minnie y yo nos preocupamos pensando que estaba enfermo, pero no, le preguntamos si le dolía algo o si tuvo una pesadilla, pero el sólo negaba con la cabeza; y bueno, Harry nunca ha sido de los que lloran por nada y siempre nos ha dicho claramente si algo le molesta o algo, pero hoy sólo lloraba y decía que estaba triste, no sabes lo preocupadas que estábamos, estaba a punto de llamar a James y al doctor – le decía Lily observando a su hijo que seguía agarrando la manita de la bebita y le daba besos en toda la carita mientras sonreían los dos, aunque la pequeña seguía dormida.
– Si, te entiendo, es extraño porque Harry no se comporta así nunca, yo también me hubiera asustado mucho querida, pero no les dijo por qué estaba triste – le preguntó Molly quien también miraba a los niños atentamente.
– Si, cuando le pregunté me dijo que estaba triste por su Ginny, estaba triste porque extrañaba a su Ginny – le contestó Lily con una sonrisa, viendo a su hijo.
– ¿Extrañaba a su Ginny? Pero quién es su Ginny – le preguntó confusa Molly.
– ¡Oh! Harry le dice así a Ginevra, porque no puede pronunciar bien su nombre, ¿No recuerdas que así la llamó anoche para que dejara de llorar? – le recordó sonriendo Lily a Molly.
– Ahhh… es verdad la llamaba su Ginny, su pequeña Ginny – exclamó Molly divertida y enternecida – Entonces lloraba porque extrañaba a mi pequeña, ¡Ah qué tierno! – .
– Si, por eso, entonces le dije que hoy en la tarde la vería, así que mejor dejara de llorar. Pero hubieras visto su cambio dejó de llorar inmediatamente y de repente estaba muy contento pidiendo que lo bañáramos rápido porque tenía que ver a su Ginny, fue muy divertido verlo – le decía riendo Lily a una risueña Molly – la pobre Minnie estaba muy sorprendida por el cambio, desde entonces me ha estado preguntando cada diez minutos si ya era hora para ver a su Ginny, estaba desesperado, por eso venimos un poco antes de la hora prevista, – Terminó de contarle Lily y disculpándose por haber llegado dos horas antes de lo previsto.
– ¡Oh! No te preocupes querida, me alegra que vinieran, mi pequeña Ginny también ha estado muy inquieta, que me sorprende ver lo tranquila y feliz que está ahorita – la tranquilizó Molly, sin darse cuenta de cómo había llamado a su pequeña– ¡Mira ya despertó y no llora! – Le dijo al escuchar reír a su pequeña, quien jugaba con sus manitas con Harry y se carcajeaba cada vez que recibía un beso y Harry le decía – ¡Ginny, por fin has despertado, mi pequeña Ginny! – Mientras le daba más besos en toda su carita.
– Molly, no crees que se han encariñado bastante, tal parece que no están tranquilos si no están juntos – le comentó Lily a una pensativa Molly que observaba de cerca a los niños.
– Sí, es cierto, tienes razón, pero es muy extraño, verdad. – dijo Molly llena de curiosidad, hasta que se le ocurrió algo y dijo – ¿Te importaría si hacemos una prueba, para ver si la razón por la que lloran es porque se extrañan? Así nos aseguramos – le preguntó Molly a Lily quien entendió perfectamente y aceptó.
– Harry ven por favor, deja un momento a Ginny y ven conmigo – le dijo al niño mientras lo cargaba y lo alejaba de la pequeña, quien empezó a llorar desde que Harry la soltó y se alejó; mientras Harry se removía inquieto, mientras protestaba llorando y diciendo – ¡No mamá! Déjame, no quiero, está llorando y me duele, ¡No, Ginny! – las dos mamás vieron esto sorprendidas y los dejaron que estuvieran juntos de nuevo.
Más se sorprendieron cuando Harry, después de que su mamá lo liberara, corrió hacia la pequeña Ginny, agarrando sus manos y le decía – No llores, pequeña, aquí estoy, no llores mi Ginny, aquí estoy – mientras le daba besos en toda la carita y le secaba sus mejillas con cuidado y la besaba de nuevo.
Fue ahí donde las mamás se dieron cuenta, que los niños tenían que estar juntos, para que estuvieran felices. Esto las llenaba de dicha, porque ya se imaginaban la boda de ellos en un futuro.
– Harry, pequeño, tú cuidarás a Ginny verdad – le preguntó Molly, mientras se acercaba a los dos y miraba al niño atentamente, esperando que respondiera.
– Si, yo cuidaré siempre a mi Ginny, yo jugaré con ella y no dejaré que nadie la lastime, yo la cuidaré tía, ella es mía y la quiero – le contestó Harry muy serio, mientras miraba a los ojos a su tía, para después regresar su mirada hacia los ojos chocolates de la pequeña– Mi Ginny, mi pequeña Ginny, yo te cuidare y te voy a querer siempre – declaró, para darle un beso en la frente y sonreír cuando la pequeña reía muy contenta.
Molly y Lily escucharon y vieron esto con lágrimas en los ojos, sabían que eran muy pequeños y que no sabían muchas cosas, pero era seguro que se querían y confiaban en que Harry cumpliría siempre su promesa y juntos serían muy felices; esta unión las llenaba de mucha felicidad.
Para cuando llegaron Dora y Elly, las dos mamás ya habían acordado que los niños tendrían que pasar tiempo juntos, por lo que Harry y Ginny serían compañeros de juegos y así pasarían unas horas juntos, todos los días. Tanto Molly como Lily empezaron a organizar la boda de los pequeños y estaban haciendo planes para hacer el vestido que la pequeña Ginny usaría en su boda. Así las encontraron sus amigas y les contaron la buena nueva y lo que habían descubierto, cosa que las sorprendió, pero que al ver lo unidos que estaban los niños, no les quedó de otra que aceptarlo y llenarse de felicidad.
Después siguieron planeando la fiesta de presentación de la pequeña Ginny (A quien empezaron a decirle así, sin darse cuenta), pues sólo tenían catorce días para organizarla. Teddy también había llegado y Harry lo vigilaba y jugaba con él pero no se separaba del lado de su Ginny, ya que la tenía agarrada de la mano y le daba pequeños besos de vez en cuando.
Al final de la tarde era hora de regresar a casa, Harry se puso triste, y no quería dejar a su Ginny, pero su mamá y su tía le dijeron y prometieron que al día siguiente la vería de nuevo, por lo que a Harry no le quedó de otra que despedirse de Ginny y decirle que regresaría, para darle un beso; sin embargo, lo que más sorprendió a las dos mamás, que ya esperaban que se pondrían a llorar de nuevo, pero no, ni Harry ni Ginny lloraron, sólo se quedaron un poco tristes cuando se separaron.
Y así pasó todos los días, ya no lloraban, mientras no estaban juntos, pero si se ponían muy tristes al estar separados; también notaron que ellos no lloraban porque Harry siempre le decía que regresaría, es por esto que antes de despedirse siempre preguntaba si regresaría al día siguiente y hasta que su mamá y su tía le prometían que la vería al día siguiente, entonces se despedían.
Pero si en un momento se separaban y Harry no le avisaba a Ginny o se despedía de ella asegurándole que regresaría, la pequeña lloraba y Harry se apresuraba para pedirle perdón y decirle que ya estaba ahí y sólo así la calmaba. Esto les provocó mucha gracia a las cuatro esposas.
– Es definitivo, la pequeña Ginny tendrá muy controlado al pobre de Harry, estoy segura que lo tendrá muy controlado. ¡Muy bien, eso es muy bueno! Estoy orgullosa de ti pequeña – Había dicho entre risas Elly, provocando la risa de las otras mujeres y que sus esposos las miraban indignados, provocando más risas en sus esposas.
Las mujeres ya les habían explicado la situación a sus esposos y aunque les sorprendió y les costaba creerlo, al final lo terminaron aceptando, al ver el comportamiento de los niños.
A Arthur le costó más aceptar que su pequeña princesa, necesitaba estar con su amiguito para estar bien, pero al ver los feliz que el pequeño Harry la hacía y lo mucho que la cuidaba, no le quedó más remedio que aceptarlo; además él siempre le había tenido mucho afecto al pequeño Harry y lo quería como si fuera su hijo y confiaba en que él cuidaría a su pequeña, ya lo había demostrado en estos días, en la forma en que la cuidaba y evitaba que se lastimara o que sufriera, si hasta sabía cuándo la pequeña tenía hambre, sueño o había que cambiarla. Así que hoy aceptaba la relación de los niños y lo llenaba de felicidad.
Presentación de la pequeña Ginevra.
El día de la presentación de la pequeña Ginny, todos los pueblos de Gryffindor hicieron acto de presencia desde el duque, los marqueses y condes hasta los trabajadores más humildes de todo Gryffindor, tanto Lily, Elly, Dora y Molly habían preparado todo para recibir a todas las personas, que durante todo el día acudieron para ver a la pequeña Ginevra y presentarles sus saludos, respetos y obsequios a la bebita que por momentos sonreía, otros dormía, comía, jugaba o simplemente los miraba con curiosidad, a todos les sorprendía que ella no lloraba sino que se mantenía muy tranquila.
Aunque Molly y Lily sabían que ella estaba tranquila y contenta porque Harry no se había separado de su lado en todo el día, ya sea estando de pie, sentado o acostado al lado de la pequeña, mientras la tenía agarrada de la mano; también jugaba con la pequeña y le daba besos en sus carita y en las manos, provocando risas de la pequeña que sus visitantes disfrutaban y se sentían muy contentos de presenciar y escuchar la risa de la bebita, porque la pequeña Ginny tenía una risa muy contagiosa que hacía reír a quienes la escuchaban.
– Si hasta parece que es el encargado de la seguridad de la pequeña Ginny – decía bromeando Elly al ver la actitud protectora y hasta posesiva que estaba mostrando Harry con la bebita – Creo que será un esposo muy celosos y posesivo, ¡Pobre de la pequeña Ginny! – seguía diciendo mientras miraban sonriendo a la pareja de niños. En muy poco tiempo la familia de la pequeña y los más cercanos a ella, habían terminado llamándola Ginny o pequeña Ginny, como Harry la había nombrado, además a la pequeña le gustaba que la llamaran así.
Mientras tanto, Harry en esa fiesta estaba descubriendo nuevos sentimientos que lo incomodaban un poco, porque no los entendía. Él sabía que muchas personas irían a conocer a SU Ginny, como le habían explicado su mamá y sus tías; y él había permitido que las personas la vieran y la saludaban, e incluso permitía que las mujeres y las niñas le dieran muestras de cariños y mimos, porque miraba que a ella no le molestaba y que a veces hasta les sonreía en respuesta y él quería que ella estuviera contenta y quería que la pasara bien.
Pero lo que no entendía era esa molestia que sentía cuando los hombres u otros niños decían que ella era muy linda, bonita, bella y hermosa, Claro que sabía que era la bebita más hermosa y especial que haya conocido, pero no le gustaba para nada que ellos lo dijeran; y era muy raro porque su papá y sus tíos decían cada vez que la veían que ella era una preciosura y todo lo demás que los OTROS decían, si hasta el pequeño Teddy le había dicho en unas ocasiones Linda y Onita o más bien, quiso decir Bonita. Pero eso no le había molestado, al contrario le agradaba, porque él mismo le decía muy seguido lo linda, bella, preciosa, hermosa y maravillosa que sabía que era, porque para él su Ginny era la persona más especial que había.
Es por eso que no entendía por qué le molestaba que ELLOS le dijeran cosas lindas; tampoco entendía esa necesidad que sentía de demostrar que SÓLO ÉL podía sujetarla de la mano, tocar su carita y darle besos, como había estado haciendo en todo el día, sobre todo si un hombre o niño se acercaba; también se había negado a alejarse de su lado, aunque su mami le había dicho que no le pasaría nada y que era para que no se cansara o aburriera, Como si eso pudiera pasar, él nunca se aburría ni se cansaba de estar con su Ginny, además nadie le aseguraba que ELLOS nose acercarían a SU Ginny, así que no se apartaría de su lado, él la cuidaría y no permitiría que nadie aparte de él la tocar o le diera besos, eso lo podían hacer solamente él y su familia, bueno también algunas mujeres y niñas.
Por lo menos a Ginny le gustaba más que él estuviera a su lado y que él le diera besos y la tocara, porque siempre sonreía y era feliz cuando estaba con ella; también se había dado cuenta de que cuando algunos de ELLOS se acercaban, Ginny los ignoraba y prefería jugar con sus manos o lo miraba con sus hermosos ojos chocolates y tiraba de su mano pidiéndole que le diera un beso y él nunca se lo negaba y le gustaba y alegraba que ella lo prefería a él. Siempre estaba muy feliz al estar con ella y se sentía orgulloso de entenderla muy bien, aunque aún no pudiera hablar, pero conocía sus gestos y movimientos para poder saber lo que ella quería.
Así pasó todo el día y él no se separó del lado de ella, a excepción de las veces que tenían que cambiarle el pañal y él aprovechaba para ir al baño también, por suerte él ya había aprendido a controlarse y a limpiarse el solito, después de eso mientras su tía le daba la alimentaba a ella, él estaba cerca de ella comiendo lo que su mamá y la nana le daban, pero permaneció a su lado, sujetando su mano en todo momento.
Pero el momento de regresar a casa llegó y para su gran alegría su mami y la tía Molly le prometieron que al día siguiente la vería de nuevo, para que jugaran un rato más. Así que se acercó a su Ginny para despedirse – ya es hora de irme mi Ginny, pero regresaré mañana a jugar, duerme mi pequeña, mi Ginny, te veré mañana mi pequeña Ginny – le decía mientras la acariciaba en la cara y observaba como poco a poco se le cerraban sus bellos ojitos, porque sabía que estaba muy cansada, ya que era tan pequeña, era su pequeñita, cuando sus ojos se cerraron, le dio un pequeño beso en su mejilla y sabiendo que mañana la vería se fue con su papá y su mamá, para ir a casa. Su padre lo cargó y entonces se durmió en sus brazos, feliz porque sabía que mañana vería a su Ginny.
N/A:
¿Qué les pareció? Dejen comentarios por favor, ya tengo varios capitulos terminados, pero me gustaría saber lo que piensan, en el siguiente capítulo surgen problemas para la familia Potter.
Mhushaka!
