N/A: No soy dueña de Harry Potter.
5. El Duque y su Familia son Amenazados.
La vida de Harry era muy feliz y completa, él sentía que su vida era perfecta, tenía unos padres que lo amaban mucho y se preocupaban porque tuviera lo necesario, sus tíos también lo querían mucho, Teddy seguía creciendo y jugando con él, tenía amigos, que vivían cerca de su casa, porque sus papás trabajaban para su papá y con ellos se divertía mucho.
Pero lo que más feliz hacía a Harry, no eran los juguetes o todas las comodidades que tenía, lo que lo hacía feliz era tener una familia que lo amaran y se preocuparan por él; además tenía a alguien que era muy importante para él, la responsable de que Harry sonriera todos los días y que fuera el niño más feliz de todo Gryffindor, Harry tenía a su Ginny.
Todos los días pasaba tiempo con ella, y el momento de verla y estar con ella era lo que más esperaba Harry todos los días; siempre se aseguraba de que la vería el día siguiente y su mamá y tía le prometían que al día siguiente la vería de nuevo y así lo cumplían; a veces él con su mamá iban a casa de su tío Arthur y de tía Molly para visitar a Ginny y pasar horas jugando con ella; pero otras veces tía Molly traía a Ginny a su casa para que jugaran juntos. Su mamá y su tía le habían dicho que las visitas cambiarían cada semana, ya que una semana él iría a casa de Ginny para jugar y la siguiente semana Ginny llegaría a casa a visitarlo.
Lily y Molly tuvieron que explicarle a Harry esto, porque en la primera visita de Ginny, que querían que fuera una sorpresa, no le avisaron y cuando Harry le pregunto a su mamá si ya era la hora de ir donde Ginny, Lily le había dicho que ese día no irían; entonces Harry se fue corriendo a su cuarto y empezó a llorar, exigiendo que lo llevaran con su Ginny, porque él le había dicho que la vería y no podía mentirle. A Lily le costó mucho tranquilizarlo, hasta que le dijo que ese día era Ginny quien iría a visitarlo, sólo con eso pudo lograr que se calmara y dejara de llorar. Lily miraba a su hijo y pacientemente le aseguraba una y otra vez que su Ginny pronto llegaría a visitarlo, para después sonreír enternecida al ver la reacción de su pequeño.
Porque cuando Harry escuchó que su Ginny iría a visitarlo y jugaría con él en su casa, se puso muy emocionado así que se bajó de su camita y empezó a correr de un lado a otro de la habitación recogiendo sus juguetes tirados y pidiéndole o más bien ordenándoles a su mamá y a su nana que le ayudaran a ordenar su habitación. Era muy divertido ver como agarraba su pelota, caballitos y soldados para dárselos a su divertida mamá y a una sorprendida Minnie, para que los guardaran; mientras recogía su ropa sucia del día anterior que tenía regada en el suelo y la colocaba en el cesto, era divertido ver cómo les daba/aventaba todo lo que recogía a ellas y después verlo correr hacia su armario para sacar una frazada muy gruesa que no podía sostener él solo, por lo que Minnie le ayudó a sacarla, él le dijo que la pusiera en el suelo, mientras él agarraba los almohadones y cojines de su cama.
Las mujeres al entender lo que quería hacer, sonrieron y le ayudaron a preparar todo para la llegada de la pequeña Ginny. Finalmente Harry sacó sus juguetes de cuando era más pequeño como sus muñecos de felpa y otras pelotitas suaves, para enseñárselos a Ginny y así podrían jugar sin que se lastimara.
– Espero que la señorita Weasley venga seguido a la casa, así me ahorraría el trabajo de ordenar la habitación de Harry. – Murmuró una muy sorprendida Minnie, mientras que Lily reía divertida al ver a su hijo que trataba de peinar su rebelde cabello y se miraba al espejo.
– Harry, pequeño sabes que es imposible que te peines – reía al ver la que su hijo pasaba de estar molesto a hacer un bello puchero al darse por vencido – además a Ginny le gusta así tu cabello, siempre trata de desordenarlo más con sus manitas – al oír a su mami, Harry sonrío recordando como la pequeña siempre quería tocarle el cabello y movía sus manitas desordenándolo más, entonces Harry dejó el cepillo y se revolvió más el cabello con sus manos, provocando más risas en su mamá.
Cuando tía Molly llegó, Lily le contó lo que había pasado mientras Harry jugaba con una risueña Ginny que miraba para todos lados conociendo el lugar, para después reír fuertemente cuando Harry le daba besos en la cara o ella le revolvía más su cabello azabache.
Desde entonces pasaban varias horas de la tarde juntos, ya que en las mañanas Harry tenía sus estudios, ya que a pesar de ser pequeño era muy inteligente y al ser el hijo del Duque tenía que tener una muy buena educación, aunque Harry no supiera esto último. A Harry le gustaba aprender y le gustaba pasar tiempo con su Ginny, así que todos los días eran muy felices para él.
Mientras tanto en Slytherin el duque Riddle ya estaba cansado de que las ganancias de Gryffindor superaran las del territorio de Slytherin. Por lo que estaba ideando un plan que estaba seguro funcionaría.
Pero no podía dejar ningún cabo suelto, – Pensaba – debía ser muy cuidadoso y primero tenía que averiguar quién era el Duque de Gryffindor, porque aunque eran enemigos el rey nunca le había dicho su apellido, aunque estaba seguro de que él si lo conocía a él. Ummm… Si creo saber qué puedo hacer, sin duda podrá funcionar.
– Este es tu fin Duque de Gryffindor, le daré donde más le duele y ni siquiera lo verás venir, tú y tu familia sabrán que conmigo nadie se mete – Dijo Tom Riddle entre risas, sin percatarse aún de que alguien lo escuchaba.
Una noche de diciembre, cuando sólo faltaban tres semanas para la Navidad, en la sala de la mansión del duque de Gryffindor, se encontraba la familia Potter disfrutando del calor de la chimenea, ahí se encontraba una divertida Lily Potter quien bordaba unos abrigos para su pequeño hijo y sobrinitos, mientras miraba como su esposo jugaba al caballito con Harry en la alfombra, provocando las carcajadas del pequeño por los movimientos bruscos de su papá/caballo, este era uno de los muchos momentos que pasaban en familia demostrándose el gran amor por el que estaban unidos.
Unos golpes en la puerta llamaron la atención de la señora Potter quien dijo en vos alta – Adelante – ya que su esposo e hijo seguía jugando, entonces venía una de las empleadas a anunciar la visita inesperada de los amigos de su esposo que al parecer tenían prisa porque venían detrás de la empleada, quien se limitó a dejarlos pasar y retirarse sin decir nada; lo cual no era extraño porque ellos los visitaban seguido y todos los empleados los conocían. Lo que si era extraño era ver los rostros serios y preocupados de Sirius, Remus y hasta Arthur, por lo que dijo con precaución – ¡Buenas noches! Ha ocurrido algo.
– Buenas noches Lily, James, Harry, lamentamos venir a estas horas y sin haber avisado antes, pero es necesario que hablemos algo de suma importancia – dijo Remus respetuosamente. James ya había dejado de jugar, poniéndose de pie y los miraba atentamente, sabiendo que algo grave pasaba.
– ¡Tíos! – saludó el pequeño Harry corriendo a abrazar a sus queridos tíos que lo abrazaban cariñosamente en respuesta – Tío Arthur ¿vino Ginny? – le preguntó Harry.
– No, pequeño, hoy no vino Ginny, ya está durmiendo, pero creo que mañana la verás – le dijo sonriendo Arthur – y creo que también es hora de que tú también duermas pequeño – le dijo al ver que Harry estaba bostezando.
– Así es pequeño, ya jugaste mucho con tu papá al caballito, vamos ya es hora de ir a la cama, así que dile Buenas noches a tu papá y tus tíos – le dijo Lily Potter a su hijo, para poder ir a acostarlo y darles privacidad a su esposo y amigos, para que hablaran sobre el problema que al parecer había.
Mientras Harry los abrazaba y le daba un beso diciendo Buenas noches a su papá y tíos que también le deseaban dulces sueños. Sirius se acercó a Lily y le pidió que no se demorara mucho, ella sólo asintió y cargo al niño para llevarlo a acostarse, Por suerte el niño estaba muy cansado porque había jugado mucho ese día con Ginny y su papá y ya se había pasado su hora de dormir, por lo que ni habían llegado a la habitación y el pequeño Harry ya se había dormido, le quitó sus zapatos y le puso su pijama con cuidado para no despertarlo y lo acostó en su cama, después se apresuró a reunirse con su esposo.
Mientras tanto, en la sala, después de que Lily saliera con Harry, James Potter preguntó seriamente a sus amigos – ¿Qué ha ocurrido?
– Creo que es mejor que discutamos esto en el estudio James y que esperemos a Lily para que nos diga lo que piensa de esto – dijo muy serio Arthur.
– Tan grave es la situación – dijo James ya comenzando a preocuparse y dirigiéndose hacia el estudio con sus amigos siguiéndolo.
– No te preocupes James, aún no estamos seguros de nada – Dijo Remus tratando de calmarlo, aunque él también estaba preocupado.
– Sí, claro, yo no estoy tan seguro Remus, esto no me agrada nada, tengo un mal presentimiento sobre esto – replicó Sirius Black, mientras entraban en el estudio y se sentaban en los sillones que habían a un lado de la habitación.
– Entonces hay razones para preocuparse, porque tus presentimientos, casi siempre se cumplen – Dijo James un poco preocupado, por lo que sea que preocupaba a sus amigos.
– Es cierto, pero primero debemos asegurarnos – dijo Remus frunciendo el ceño, mientras Sirius resoplaba y Arthur negaba con la cabeza. James estaba a punto de pedir explicaciones cuando la puerta se abrió y entró Lily Potter sonriendo.
– Sabía que estarían aquí, Harry estaba muy cansado por haber jugado tanto, cayó dormido antes de que llegáramos a la habitación – dijo contenta, provocando que todos los hombres, que estaban serios antes de que llegara, sonrieran, hasta Sirius que estaba molesto no pudo dejar de sonreír, porque todos sabían que una de sus debilidades era su pequeño ahijado Harry, a quien tanto quería.
– Entonces de qué tienen que asegurarse – preguntó Lily, ya sentada al lado de su esposo y haciendo que todos se pusieran serios de nuevo.
– Eso es lo que quisiera saber, pero lo único que hacen es darle vuelta al asunto, en lugar de hablar claramente – dijo un molesto James, que tomaba de la mano a su esposa para calmarse un poco.
– Creo que Remus debe empezar, ya que fue él quien nos avisó de todo – dijo Arthur tranquilamente.
– Bueno… ayer cruzó la frontera un hombre que logró escapar de Slytherin – Dijo Remus explicando la situación.
– Y eso qué tiene de malo, varias familias han cruzado antes, ¿Sólo él cruzó o trajo a su familia? – Preguntó Lily
– No, cruzó el sólo y no sabemos si tiene familia, pero el problema no es que haya cruzado sino lo que quiere hacer – aclaró Remus.
– ¿y Qué es lo que quiere hacer? ¿Por qué no dices cuál es el problema de una vez por todas? – preguntó James ya un poco molesto.
– Cálmate James, el problema es que quiere hablar personalmente con el duque de Gryffindor, dice que es cuestión de vida o muerte; así que es difícil de decir porque ya sabes lo que eso puede implicar – Le dijo Arthur a un James que ahora si estaba preocupado y que abrazaba a una pálida Lily.
– No te asustes Lily, tú sabes que no dejaremos que nada le pase a James, no permitiremos que James se acerque a ese hombre – Dijo Sirius agarrando una mano de Lily, para que se calmara.
– Pero y si es una trampa y lo que quiere es descubrir la identidad del duque para poder informarle al loco de Voldemort, ese hombre trataría de matarlo, para adueñarse del territorio de Gryffindor, que tanto ambiciona – dijo Lily con los ojos llenos de lágrimas.
– Por eso te digo que ese hombre no se acercará a James, yo no lo permitiré – le aseguró de nuevo Sirius.
– Hay más, ¿Verdad? – preguntó James al ver como intercambiaban miradas Remus y Arthur.
– Si, James, en cuanto llegó, el hombre hizo lo posible para hablar conmigo, preguntó por todo el pueblo por el Marqués, diciendo que tenía que darme un mensaje, hasta que encontró a alguien que le dijo que si quería localizar al marqués debía hablar conmigo para que le dijera donde localizar al marqués – Les contaba un preocupado Remus a los esposos Potter – Cuando me informaron de eso, me pareció algo extraño, así que antes de reunirme con él mandé a buscar a Arthur y Sirius, diciéndoles que ocurría algo sospechoso y que necesitaba que ellos llegaran rápidamente, pero tampoco quise que tú te enterarás hasta no saber lo que tramaba el hombre. Así que hoy, nosotros tres y dos de mis trabajadores más confiables nos reunimos con él y bueno… – se detuvo Remus mirando a Arthur pidiéndole con la mirada que continuara, mientras Sirius resoplaba.
– Cuando nos encontramos con él – siguió contando Arthur – nos sorprendió encontrar a un hombre muy asustado que casi lloraba, cuando nos vio, preguntó quién era el Marqués, porque tenía que darle un mensaje urgente en persona, nosotros le dijimos que hablara, porque uno de nosotros era el marqués y que escucharía el mensaje, pero que por seguridad no revelaríamos su identidad; esto le sorprendió, porque en Slytherin todos saben quiénes son los que tienen el control del territorio, pero al final él nos creyó y dijo que él había escapado de Slytherin, porque su vida corría peligro, ya que había escuchado algo que el duque de Slytherin había dicho, sin que éste se diera cuenta, pero que era algo de vida o muerte y que por eso tenía que avisarle al duque de Gryffindor…
– Nosotros le dijimos que dijera lo que Voldemort había dicho, – continuó contando Sirius – pero se negó diciendo que no le diría a nadie más que no fuera el duque de Gryffindor; y aunque le aseguramos que el marqués te daría el mensaje, porque tú no recibías a personas que no fueran de tu confianza, por cuestión de seguridad; también le dije que nada le aseguraba ni negaba que uno de nosotros fuera el duque, ósea tú, pero aun así no quiso decir el mensaje y dijo que sólo hablaría cuando el duque le mostrara una prueba de su identidad, pero nos recordó que el mensaje era de vida o muerte y dijo que si tú no te enterabas, podría pasar una desgracia. – Terminó de decir Sirius muy molesto.
– Entonces no hay más que decir, debo hablar con él para escuchar lo que sea que tiene que decirme – dijo James tomando una decisión.
– ¡Ah no! Tu no iras a ningún lado – replicó de inmediato Sirius – Además no sabes si es una trampa y lo que quiere en realidad es descubrir tu identidad. ¡No te puedes arriesgar! piensa en tu esposa y en Harry, ellos también pueden correr peligro – le dijo Sirius desesperado, por hacerlo entender.
– Lo sé Sirius y es en ellos en quien estoy pensando, sé que es probable que sea una trampa, pero también es probable que lo que él me quiera decir sea importante y en lugar de querer matarme lo que quiere es advertirme de un peligro – le dijo James muy serio.
– James tiene razón Sirius, debemos descubrir la verdad de esto, ese hombre puede ser bueno o malo pero debemos estar seguros antes de tomar cualquier decisión – Trató de razonar Remus, para convencer a Sirius.
– Sé que no quieres que me pase nada a James ni a mi familia, pero si este hombre trata de advertirme de algún peligro, podremos protegernos mejor Sirius – Le dijo Lily agarrando las manos de Sirius – Yo tampoco quiero que James se exponga, pero al pensar que algo puede amenazar la vida de mi Harry, puedo entender por qué James quiere tomar el riesgo.
– Pero hasta la fecha Voldemort no ha podido hacerles nada, porque no sabe quién es el duque en realidad y tampoco sabe quiénes son los marqueses del territorio. Y ustedes saben que el único que en realidad nos conoce a todos a parte de nosotros mismos es el rey de Inglaterra y él hasta ha firmado un documento donde da su palabra de no revelar nada – le dijo Sirius ya desesperado – Y no creo que sea correcto arriesgarnos así por un hombre que quiere advertirnos quien sabe qué o que podría estarnos tendiendo una trampa. No quiero correr riesgos, No, si hay posibilidad de que todos corramos peligro al exponernos, ustedes son mis amigos, mi familia y no quiero que les pase nada malo, no podría soportarlo – Declaró Sirius seriamente.
– ¡Oh Sirius! – exclamó Lily llorando y abrazando a su amigo, que consideraba como su hermano travieso, que siempre quiso, por lo que le dolía escucharlo así de preocupado y asustado, cuando él es siempre tan despreocupado y alegre.
– Perdóname Lily, no quise asustarte más – le dijo suavemente Sirius, mientras la abrazaba con cariño – pero en verdad, creo que podemos solucionar esto sin tener que exponernos ninguno de nosotros.
– Creo que Sirius tiene razón, debemos buscar la forma de saber lo que ese señor quiere decirle al duque, sin tener que revelar la identidad de nadie – Dijo Arthur, después de un momento de silencio y cuando Lily había dejado de llorar y abrazaba a su esposo.
– Porque no hacemos lo mismo que tú hiciste Remus, para hablar con ese hombre… – Propuso Lily mientras seguía abrazando a su esposo –… de todas formas ya lo hemos hecho antes en las fiestas sociales que hacía el rey y ese hombre también asistía, sí hasta hablaste con él y no sospechó quien eras – terminó de exponer su idea Lily.
– ¡Si, es cierto! – Exclamó James sonriendo al recordar esa plática con Voldemort – Eso ya ha funcionado antes – dijo mientras le daba un beso en la frente a su esposa.
– Estoy seguro que funcionará, porque él aún no sabe cómo funcionan las cosas aquí – dijo Remus ya más tranquilo.
– Ya sabía yo que la pelirroja era inteligente y nos daría una idea – Dijo riendo Sirius volviendo a ser el hombre divertido de siempre – Lo siento eres muy lenta – terminó carcajeándose al esquivar el golpe de Lily y ver como ésta le enseñaba la lengua, como si fuera una niñita caprichosa.
– Ahora sólo tenemos que ver cuál prueba podemos presentar para que crea que cualquiera de nosotros es el duque de Gryffindor – Dijo Arthur riendo, al ver el comportamiento de Sirius y Lily.
– Podemos llevar mis insignias de oro, que dicen Duque de Gryffindor y llevan el escudo del territorio, tengo más de diez y sólo yo las tengo porque son parte de la herencia familiar – Propuso James, que al igual que Arthur y Remus reía por el comportamiento de su mejor amigo y su esposa.
– Bien, mañana iremos a verlo, lleva las diez insignias, llevaremos a otros hombres de confianza, para despistarlo más – dijo Remus terminando de formar el plan
– Si eso es todo creo que es mejor que nos retiremos, ya es noche y Molly ha de estar preocupada – dijo Arthur levantándose.
– Ya veo a quien salió tu hija, es igual de controladora que Molly – Dijo divertido Sirius – ¡Pobre de mí ahijado! lo tendrán bien controlado – dijo actuando como si eso fuera muy malo, provocando las risas de todos.
– Yo que tú me quedaría callado, sino recuerda como es tu esposa, me pregunto qué pensará Elly de esto, ¡Hasta mañana! – le dijo Arthur con una sonrisa amenazante mientras se despedía y se retiraba riéndose de la cara de espanto de Sirius.
– Este… Ummm… No le dirás nada verdad… Creo que ya es muy noche será mejor que me valla a casa, mi esposa me espera – decía un nervioso Sirius, mientras se despedía de los demás que contenían las carcajadas y después salió casi corriendo, ignorando las carcajadas de sus amigos atrás.
– Bueno, yo también me retiro, nos vemos mañana – dijo Remus entre risas y despidiéndose de los Potter para irse a casa.
– Ese Sirius nunca cambia – dijo James con una sonrisa – No te preocupes amor, verás que todo saldrá bien – le dijo James cariñosamente a su esposa mientras la abrazaba, al ver que seguía preocupada.
– Lo sé amor, es sólo que no me gusta la idea de que todos nosotros podemos estar en peligro – Le dijo Lily escondiendo su cara en el pecho de su esposo, mientras se abrazaban.
– Tranquila preciosa, yo no dejaré que nada les pase a ti ni a Harry, tampoco a nuestros amigos – le decía besando su pelirrojo cabello, para terminar dándole un tierno beso en los labios – Ahora vamos a la cama, ya es tarde – le dijo mientras la volvía a besar más profundamente.
– Yo no tengo sueño – le dijo Lily Potter a su esposo, mientras este la agarraba de la cintura y la guiaba a su habitación.
– En ningún momento dije que fuéramos a dormir, Señora Potter – le susurro seductoramente en el oído, para después capturar sus labios, mientras la cargaba en brazos y la llevaba a la habitación.
A la mañana siguiente Lily prefirió llevar a Harry a casa de Molly, para que jugara con Ginny y así ella podría hablar con Molly, mientras esperaban a sus esposos para que les contaran lo que había ocurrido. No se sorprendió mucho de encontrar también a Dora y Elly en casa de Molly y que estas ya supieran sobre la posible amenaza que tenían, ya que sus esposos les contaban todo.
Ellas cuatro a pesar de ser mujeres ya casadas, confiaban plenamente en sus esposos y ellos confiaban en ellas, por lo que les permitían formar parte de sus decisiones tanto laborales como personales. Eran conscientes de que otros hombres no las hubieran tomado en cuenta, ya que la sociedad en que vivían no tomaba en cuenta la opinión de la mujer; pero sus esposos las amaban mucho y las conocían bien, por lo que confiaban en ellas y les permitían formar parte de las decisiones. Aunque eso era cuando estaban en la intimidad de sus casas o con sus amigos, porque las personas de fuera no verían bien que ellos involucraran a sus esposas.
Pasaron toda la mañana platicando, tomando el té, bordando ropita para los niños y viendo jugar a Harry, Teddy y la pequeña Ginny de casi cuatro meses; mientras esperaban a que sus esposos llegaran a la hora de la comida y les contaran lo que había pasado.
Cuando ellos llegaron iban muy serios y James cargó y besaba al pequeño Harry que miraba divertido a su papá, las mujeres vieron esto y se preocuparon, sobretodo Lily que se acercó a su esposo e hijo y se unió al abrazo, después Arthur, Remus y Sirius también abrazaron a sus esposas e hijos. Les dijeron que hablarían después de la comida. Ellas no preguntaron más y fueron al comedor para comer todos en familia con los niños a su lado.
La comida estuvo alegra y llena de amor y risas, a pesar de que la preocupación seguía; pero los niños los entretenían, ya que Teddy estaba aprendiendo a comer solo y se ensuciaba él mismo y a los que lo rodeaban, provocando risas en los adultos y en Harry que también comía solo pero ya no se ensuciaba tanto, la pequeña Ginny estaba tomando su leche en su biberón y también a ella le cayó en su mejilla un poco de la comida de Teddy, que quien sabe cómo fue a dar ahí y que provocó que soltara su biberón y se carcajeara, provocando que Harry la limpiara rápido mientras reía al escuchar a su Ginny tan feliz, mientras todos reían por la escena.
Cuando terminaron de comer, pasaron a la sala y dejaron a los niños jugando en la alfombra, con Ginny acostada entre mantas y almohadones, mientras los adultos se sentaron en los sillones de la sala, con su respectiva pareja.
– Bien les diremos lo que pasó, cuando nos reunimos con el Señor Petigrís – les dijo Remus seriamente a las mujeres.
– Según el señor Pettigrew escuchó, que el duque Riddle de Slytherin decía que era el fin del Duque de Gryffindor y su familia y que yo no lo vería venir, porque al parecer tiene un plan para llegar hasta nosotros. – dijo James sin rodeos mientras miraba a su hijo jugar con Teddy y Ginny, dejando a todos llenos de preocupación y miedo.
N/A: ¿Qué les pareció? Comenten por favor, voy a estar actualizando seguido, ya que tengo esta historia muy avanzada, pero me gustaría saber lo que opinan de la historia, que poco a poco va toamando forma y el drama comienza.
También les doy las gracias por los 2 Reviews que he recibido, eso me anima a seguir, tengo otras historias, pero nunca me animé a publicarlas hasta ahora, así que gracias por el apoyo y su comentarios constructivos, ya que si lo has notado los capítulos son un poco más largos, pero la verdad es que el tamaño del capítulo dependerá de lo que ocurra a lo largo de la hisoria, así que unos son más largos que otros. En fin gracias por lo comentarios y espero que la historia les guste.
Mhushaka
PD. Por favor comenten.
