N/A: No soy dueña de Harry Potter


6. Protección y Decisiones de los Potter.

Después de escuchar lo que James había dicho, todos se quedaron en silencio, Lily abrazó a su esposo y se dio cuenta de que lloraba, cuando sintió que la camisa de James se empapaba. Molly, Elly y Dora también abrazaban a sus esposos.

– Pero están seguros que dice la verdad – preguntó Elly después de un momento de silencio – dígannos qué es lo que ha pasado por favor – les pidió asustada.

– Cuando llegamos al lugar del encuentro, él sospechó al vernos a los diez con las insignias, – empezó a contar Arthur – le dijimos que el duque jamás lo vería a solas, y que las insignias eran una prueba de que el duque estaba presente, ya que sólo él poseía esas insignias, herencia de la familia del duque, pero que por seguridad la identidad de él nunca se daba a conocer y así era como funcionaban las cosas en Gryffindor, así que si lo que quería era dar un mensaje al duque, era mejor que hablara, porque no tendría otra oportunidad para hablar con el duque, a no ser que lo que él quería era tratar de ponerle una trampa al duque, en cuyo caso no dudaríamos en matarle.

– Entonces el hombre empezó a llorar y se arrodilló pidiendo perdón y clamando misericordia – siguió contando Sirius entre indignado, sorprendido y enojado – la verdad es que daba pena verlo; pero se dispuso a hablar, dijo que sentía haber molestado al duque, pero quería asegurarse de darle el mensaje a él en persona, ya que había arriesgado su vida, al hacerlo. Lo tranquilizamos, diciéndole que no lo mataríamos y que lo escucharíamos, le juramos que entre nosotros estaba el duque y que podía hablar con tranquilidad. Después le preguntamos quien era y que es lo que lo traía a tierras de Gryffindor, nos dijo que su nombre era Peter Pettigrew y que era un simple minero de la región Norte de Slytherin lo que quiere decir que es de la zona más pobre de Slytherin.

– Le preguntamos si tenía familia y si la había dejado en Slytherin… – continuó Remus al ver que Sirius dudaba en cómo seguir –… nos dijo que hace unos meses sí tenía a su esposa que esperaba a su hijo, pero que ella siempre había sido muy delicada de salud, por lo que hace un año trataron de cruzar la frontera, pero cuando ya tenían todo preparado para el viaje, se enteramos que estaba embarazada, por lo que no quiso arriesgar sus vidas con el viaje y se quedaron en su casa y esperarían a que el bebé naciera y fuera más grande como para soportar el viaje, pero ella, al ser tan delicada de salud no soportó el parto y el bebé tampoco sobrevivió – Remus abrazaba fuertemente a su esposa, al igual que James, Sirius y Arthur, ellas sollozaban mientras sus esposo las abrazaban – Después de eso fue a la casa del duque, para informarle de la muerte de su esposa, porque si no pensaría que había cruzado la frontera y lo matarían por ser cómplice, estaba esperando a que el duque lo recibiera, cuando vio que el duque estaba en el patio de su mansión, se acercó con cuidado, porque sabía que no le habían informado de que lo buscaban y Voldemort no dudaba en matar a nadie si lo quería.

– Cuando se acercó notó que Voldemort estaba perdido en sus pensamientos, por lo que se mantuvo cerca pero sin hacer ruido, para no molestarlo – ahora hablaba James – dijo que así estuvo por al menos quince minutos, hasta que él duque dijo que era el fin del duque de Gryffindor y el de su familia, porque me daría donde más me dolía y que yo ni lo vería venir, porque al fin mostraría que nadie se metía con Lord Voldemort – James hizo una pausa para respirar profundamente y después siguió – Después de escuchar eso, el señor Pettigrew se alejó sin hacer ruido y esperó en la entrada de la mansión, hasta que lo mandaron a llamar, le informó al duque de la muerte de su esposa, para no llamar la atención ni generar sospechas; entonces decidió cruzar la frontera porque tenía miedo de que el duque se diera cuenta de que él lo había escuchado y también quería informarme, porque había escuchado cosas muy buenas del duque de Gryffindor y no quería que nada me pasara a mí, ni a mi familia sobre todo cuando él había perdido la suya. – Terminó de decir James.

– Pobre hombre, ha pasado por mucho en tan poco tiempo – Dijo Molly entre lágrimas, todos le dieron la razón en eso.

– Entonces qué vamos a hacer ahora – preguntó Dora

– Por ahora tenemos que hacer lo posible por proteger a James, Lily y Harry – dijo Elly seriamente – Voldemort no sabe que el duque de Gryffindor ha sido informado de su plan, además aún no conoce la identidad del duque, eso nos da cierta ventaja.

– Eso es cierto, el hombre sigue sin tener idea de quién es el duque, tampoco sabe nuestras identidades, así que aunque esto fuera una trampa, y él un espía, no hay forma de que le diga a Voldemort la identidad del duque de Gryffindor – dijo Sirius quien aún no confiaba del todo en ese hombre.

– Todavía piensas que es una trampa – le preguntó Dora sorprendida – No creo que pudiera inventar una historia como esa.

– No es eso amor, – le aclaró Remus – es probable que la historia de su esposa e hijo sea cierta, pero es raro que el duque no se haya percatado de que lo escucharan y la idea de que el señor Pettigrew sea un espía sigue siendo muy probable.

– Yo también creo que existe esa posibilidad, aunque preferiría que no fuera el caso – lo apoyó Arthur – Por el momento debemos proteger más que nunca a la familia del duque y nadie debe saber su verdadera identidad.

– Creo que es hora de que hable con el rey, no expondré a mi familia de ninguna forma, así que trataré los asuntos de Gryffindor desde el anonimato y evitaré presentarme en público de ahora en adelante – dijo James, que se había quedado en silencio abrazando a su esposa y viendo a su hijo, mientras sus amigos hablaban.

– También deberías de mudarte a otra casa más sencilla y pequeña, ya que si el señor Pettigrew vivirá aquí, puede escuchar lo queridos que son aquí y se dará cuenta de donde viven tarde o temprano y si ve que viven en la mansión Potter sospechará de ustedes – propuso Sirius – Sé que ese hombre nos ha avisado pero no confío en él, creo que con el paso del tiempo descubriremos si es de confianza o no – aclaró al ver como lo miraban las mujeres.

– Sirius tiene razón la mansión Potter es muy lujosa – le dio la razón Arthur – y aunque las personas de Gryffindor les tengan mucho afecto y piensen que su riqueza se debe a que la familia Potter ha vivido aquí desde hace muchos años y que poco a poco la han construido con su trabajo y no sospechan de ustedes, ni piensan que sea la casa del duque de Gryffindor, pero al señor Pettigrew puede que le parezca sospechoso.

– ¿Pero entonces no tendrán que mudarse ustedes también? – preguntó una asustada Lily, preocupada por sus amigos.

– No creo que sea necesario Lily – la tranquilizó Remus – si bien nuestras casas son muy elegantes y con buenas comodidades, hay unos condes que tienen casas más lujosas, así que no corremos peligro.

– Además nadie sabe nuestras verdaderas identidades, ni siquiera los empleados de la casa, así que estaremos bien.

– Pero a donde iremos a vivir – preguntó Lily con tristeza, pensando en su hijo que no sabía nada y era muy pequeño.

– No te preocupes amor, puedo mandar a construir una linda casa que sea cómoda y que te guste– le aseguró james a su esposa.

– No me importa como sea la casa, mientras estemos juntos amor, me preocupa la seguridad de mi familia y el bienestar de Harry, es tan pequeño y si nos alejamos mucho, extrañará a sus tíos, a Teddy y a Ginny, ya sabes que son muy unidos y no le gusta estar lejos de ella – le aclaró Lily a su esposo viéndolo a los ojos con sus esmeraldas encendidas y dándole un tierno beso en los labios.

– No creo que puedas esperar, hasta que la casa esté lista – intervino Arthur – considero que entre más pronto te mudes es mejor, pueden mudarte en nuestra antigua casa, es más pequeña que ésta, pero creo que estarán bien ahí.

– ¡Es cierto! – Exclamó contenta Molly – esa casa queríamos venderla, porque no quisimos destruirla, ya que es muy bonita; aunque es más pequeña que ésta, además está a sólo unos minutos de aquí, por lo que no tendrán que alejarse de nosotros y Harry podrá seguir viendo a Ginny todos los días, ¡Es fantástico!

– También ayuda que los empleados y la gente del pueblo han visto que Harry y Ginny se reúnen todos los días para jugar, – añadió Elly – por lo que no será difícil convencerlos de que Harry es su compañero de juegos y se han mudado para no tener que viajar dos horas todos los días.

– ¡Es verdad! Así no sospecharan de la razón por la que se han mudado y si ese hombre escucha que antes no vivían aquí, – exclamó emocionada Dora – todos le dirán que la razón es para que los niños estén juntos, él tampoco podrá ver su antigua casa por lo que pensará que su casa anterior era igual de elegantes que las otras casas.

– Me parece bien, ¿Tú qué opinas amor? – le preguntó James a su esposa.

– ¡Me parece perfecto! Esa casa es hermosa – dijo emocionada Lily – estaremos seguros y los niños estarán juntos y todos seguiremos viviendo felices, estoy segura que todo saldrá bien – decía muy contenta, haciendo sonreír a todos.

– Bien ya solucionamos lo de su vivienda y también la forma en que trataremos los asuntos de Gryffindor ante el rey y los demás… – explicó Sirius, quien estaba más tranquilo, pero seguía estando preocupado por sus amigos –… pero todavía tenemos que arreglar unos puntos acerca de la seguridad de ustedes y sobretodo de Harry – terminó de decir muy serio.

– ¿Qué quieres decir con lo de la seguridad de Harry? – Le preguntó Lily frunciendo el ceño y preocupándose más al ver que James suspiraba resignado y Sirius, Arthur y Remus se miraban entre sí – No estarán pensando en enseñarle a luchar desde ya verdad, ¡Es sólo un niño y tiene tres años! – terminó gritándoles muy molesta, haciendo brincar a todos y que los niños la miraran curiosos y asustados.

– No se preocupen pequeños no pasa nada malo, su tío Sirius dijo una de sus locuras que molestó a su tía Lily – Dijo rápidamente Elly para calmar a los niños, quienes ya estaban acostumbrados a eso y siguieron jugando, pero todas las mujeres miraban a sus esposos un poco molestas – ¡Cálmate Lily! Ellos no harán esa locura.

– Escuchen – se atrevió a hablar Remus – Sé que suena mal, porque aún es muy pequeño, pero todos nosotros también aprendimos a luchar, para protegernos en caso de un combate, por lo que Harry también…

– Si pero ustedes aprendieron cuando tenían doce años Remus… – lo interrumpió molesta Dora –… no cuando tenían tres años, como Harry.

– Les dije que no les gustaría – Dijo Arthur, mientras James asentía y Sirius y Remus se miraban entre sí.

– ¡Pues claro que no nos gusta! – Exclamó también Molly indignada – ¡Es casi un bebé!

– Lo sabemos – intervino James, ya cansado y molesto – esto no nos gusta tanto como a ustedes y si lo dudan es que no nos conocen.

– ¡James! – dijo Lily sorprendida y dolida por lo que acababa de decir su esposo.

– ¡No Lily! – Dijo James muy serio, los otros hombres también estaban igual de molestos con la situación – Claro que no queremos esto para Harry, ustedes saben lo mucho que lo amamos y nos preocupamos por él, es por eso que no estamos dispuestos a que él esté indefenso en caso de que el duque quiera atacarlo, no soportaría la idea de que lo lastimaran porque no puede defenderse, no cuando nosotros podemos enseñarle – Dijo derrotado y abrazando a sus esposa que lloraba de nuevo, al igual que las otras mujeres que también eran abrazadas.

– James tiene razón, no estamos dispuestos a arriesgar la vida de Harry – siguió aclarando Sirius – Sé que Harry es pequeño, pero es muy listo y fuerte, estoy seguro que aprenderá rápido – todos distinguían el orgullo y cariño con el que hablaba de su ahijado, provocando que los demás sonrieran un poco.

– Además nosotros mismos entrenaremos a Harry – explicaba Remus – no lo mandaremos a ningún centro de entrenamiento de combate, nosotros le iremos enseñando a defenderse y a luchar sin forzarlo demasiado, ya que somos conscientes de su corta edad – con esto las mujeres suspiraron resignadas y derrotadas, aunque un poco aliviadas de que ellos entrenarían al pequeño.

– Está bien – aceptó Lily, al comprender que era por el bienestar de su hijo – pero tendrán que prometer que le enseñaran de a poco, ¡Por Dios sólo tiene tres años! Y no le exigirán cosas demasiado fuertes para él; tampoco interrumpirán su educación, sea como sea mi hijo es el hijo del duque de Gryffindor y tendrá que saber cómo manejar todos los asuntos del territorio, así que si ustedes le enseñan a defenderse y a luchar, nosotras nos encargaremos de su educación – declaró y exigió a la vez.

– Claro que si Lily – prometió Arthur, mientras los demás asentían – te prometemos que respetaremos la edad de Harry y no le exigiremos más de lo que pueda dar, es por eso que nosotros lo entrenaremos y tampoco interferimos en su educación.

– También deberían preguntarle a Harry – sugirió Elly – ya que tanto el entrenamiento como su educación serán muy duras para él y tendrá que esforzarse mucho.

– Si, tiene razón, – concedió Dora – mientras otros niños de su edad sólo se preocupan por juagar y aprender a hablar e ir al baño; él tendrá una formación que reciben los niños de doce años o más.

– También tendrá que sacrificarse mucho, para lograrlo – Dijo Molly viendo preocupada al niño que jugaba con el pequeño Teddy y de repente se giraba y le daba un tierno beso a su hija – Siento que no es justo para él, mírenlo es tan pequeño y tendrá una gran carga a tan corta edad – terminó de decir con sus ojos llenos de lágrimas.

– Está bien, le preguntaremos a él – sentenció James – todo dependerá de lo que él decida, no voy a ponerle una carga a mi hijo si él no quiere llevarla, ya pensaremos en otra cosa sí él no acepta – todos aceptaron resignados.

– ¡Harry! – Lo llamó su mamá – ¿Puedes venir un momento por favor? Tenemos que preguntarte algo – le pidió amablemente, por lo que Harry asintió y le dio un beso a su Ginny diciéndole que en un momento regresaría, para después levantarse y caminar hacia sus padres y tíos que lo miraban con una sonrisa.

– ¿Qué pasa mamá? – les preguntó, al ver a todos los adultos que lo miraban preocupados – ¿Pasa algo malo?

– Sólo queremos preguntarte algo muy importante campeón – lo tranquilizo su padrino Sirius, al tiempo que le revolvía su cabello rebelde.

– Ven pequeño – lo cargó james en sus piernas al tiempo que lo abrazaba y le daba un beso en su cabeza – primero tenemos que decirte unas cosas muy importantes, así que tendrás que poner mucha atención a lo que diremos, ¿Entiendes? – Le preguntó, esperando a que Harry asintiera.

Todos miraban al pequeño, tratando de explicarle las cosas de forma sencilla para que entendiera; aunque sabían que era inteligente y que siempre los sorprendía con sus logros, así como su forma de hablar, ya que se expresaba como si fuera mayor y lo único que revelaba su tierna edad era que no pronunciaba bien la letra "R" y en su lugar decía la "G" por lo que unas palabras se le dificultaban un poco, pero era capaz de decir y dar a entender lo que quería expresar. Así que sabían que él podría entenderlos, aunque no comprendiera bien todas las cosas más complejas.

– Verás Harry – comenzó a explicarle Remus – tu padre y nosotros tenemos un trabajo muy especial aquí en Gryffindor, pero que otras personas no saben.

– Si, lo sé – interrumpió Harry – mamá dijo que papá era el Duque y ustedes los magtceses (marqueses) de Ggifindog (Gryffindor) pero que no pueden decirle a nadie para estar a salvo de personas malas sobretodo el duque de Slitegin (Slytherin).

– ¡Muy bien Harry!– Lo felicitó Remus admirado de que el niño supiera la situación y lo explicara de forma simple – me alegro de que tu mamá te lo explicara – dijo aliviado, mientras Harry sonreía orgulloso de su mamá y de él mismo por haber aprendido eso, los demás sonreían divertidos y orgullosos.

– El problema es que el duque de Slytherin quiere averiguar quién es el duque de Gryffindor para hacerle daño a tu familia Harry – Remus hizo una pausa para darle tiempo a Harry de que entendiera la situación – por lo que ustedes tendrán que mudarse a otra casa para estar más seguros.

– ¿Vamos a vivir lejos de Ginny? – Preguntó con el ceño fruncido y triste – No quiero dejarla sola a ella ni a ustedes, los quiero cerca – dijo Harry haciendo un puchero y con sus ojitos llenos de lágrimas.

– ¡No cariño! – Lo tranquilizó Molly con una sonrisa – no se mudarán lejos de nosotros sino lo contrario, vivirán en la casa que está a nuestro lado, podrás estar más cerca de tu Ginny así no la extrañarás a ella ni a nadie – le explicó la situación, para después reír todos juntos al ver la gran sonrisa de alivio de Harry.

– ¡Si! Quiero mudarme ya en esa casa papá, sí quiero, así veré a Ginny más tiempo – exclamó aplaudiendo y abrazando a su papá y dándole besos, haciendo reír divertidos a todos por ver su reacción.

– Bien… nos mudaremos en unos días, primero hay que traer nuestras cosas a la nueva casa – le aclaró su papá, contento de ver a su hijo feliz. – Pero eso no es todo lo que tenemos que decirte Harry así que presta atención a todo por favor – le pidió y le dio un beso al ver que su hijo prestaba atención y asentía.

– Escucha Harry – le habló su tío Arthur – esas personas malas, aún puede hacerles daño a tus padres y a ti, por lo que hemos pensado en enseñarte a luchar para que puedas defenderte – le explicó con cuidado al niño que ahora lo miraba serio.

– ¿Me enseñaran a pelear? – Preguntó confundido – pero papá, tú y los tíos dijeron que yo aprendería cuando fuera más grande – le recordó, viendo a su padre.

– Si hijo, pero al ver que este hombre quiere lastimarnos, pensamos que lo mejor es que aprendas desde ya, – le explicó James a su hijo– pero sólo lo haremos si tú quieres hijo, tampoco te obligaremos a hacerlo, porque los entrenamientos son muy difíciles y tú aún eres pequeño.

Harry se quedó callado, pensando, por lo que guardaron silencio y esperaron a que hablara; pero Harry los miraba a todos y después miraba a Teddy que se había dormido para quedarse viendo a su Ginny que movía sus manitas jugando.

– ¿Este hombre también puede hacerles daño a ustedes, a Teddy y a mi Ginny? – Les preguntó enojado y sin dejar de ver a su Ginny, por lo que no vio que los adultos se sorprendían por su tono molesto e intercambiaban miradas unos con otros – ¿Él puede hacerle daño verdad? – Harry repitió la pregunta, enojado y preocupado, mientras los demás observaban que no apartaba la mirada de la pequeña Ginny.

– Si amor, pero no permitiremos que le pase nada malo a nadie, mucho menos a la pequeña Ginny – Dijo Lily contestando la pregunta y tranquilizándolo – Pero lo que ahora queremos saber es si estás dispuesto a aprender a luchar, ya te dijimos que no te obligaremos por lo que no tienes que…

– Si quiero aprender a luchar mamá – la interrumpió Harry muy serio – Tengo que aprender a luchar, porque yo también la voy a cuidar, no dejare que nadie le haga daño, no lo voy a permitir, me esforzaré y aprenderé a luchar pronto – Les dijo a todos viéndolos a los ojos por un momento, para regresar su mirada hacia su Ginny, demostrándoles que hablaba en serio y que no cambiaría su decisión.

– Estamos orgulloso de ti pequeño – Le dijo Sirius sonriéndole a su ahijado – pero primero aprenderás a defenderte tú mismo, para que puedas defender a los demás y tendrás que hacer caso a lo que te digamos y poner mucho esfuerzo de tu parte ¿Lo harás? – le preguntó viéndolo a los ojos.

– Si padrino lo hare – aceptó Harry viéndolo a los ojos – prometo obedecerles y esforzarme mucho – les prometió a sus padres y tíos mientras los miraba a todos y ellos le sonreían orgullosos.

– Sabemos que lo harás cariño – lo felicitó su tía Dora – confiamos en que lo lograrás y estamos muy orgullosos de ti amor.

– Pero también tienes que seguir estudiando tesoro – le dijo Elly con dulzura – no puedes descuidar tu educación, aunque estés entrenando – por lo que Harry la vio con curiosidad en los ojos.

– Recuerda que eres el hijo de duque de Gryffindor – le recordó su mamá – y algún día tú serás el Duque y tendrás que esforzarte para que todas las personas sigan viviendo felices en el territorio de Gryffindor, así como tu padre lo ha hecho siempre, pero para eso necesitas aprender muchas cosas. – Seguía explicándole a su hijo, que la escuchaba atentamente – Así que aparte de aprender a luchar a tan corta edad, también debes seguir con tu educación para que seas un gran duque; sabemos que será muy duro y tendrás que esforzarte mucho para lograrlo, esta es una carga muy pesada para un niño como tú mi amor, es por eso que te preguntamos si estás dispuesto a hacerlo.

Harry se quedó pensando en todo lo su mamá le había dicho y miraba a su familia atentamente, pero regresaba su mirada a su Ginny y pensaba en ella, porque le preocupaba el bienestar de sus padres, tíos y de Teddy, pero la idea de que algo le pasara a su Ginny lo asustaba más y no estaba dispuesto a dejar que nada le pasara a ella, por lo que tenía que cuidarla siempre. Así que tomó su decisión.

– Lo haré – dijo claramente, viendo a su familia – prometo esforzarme mucho para aprender a luchar para protegerlos a ustedes y a mi Ginny y también estudiaré bastante para ser un buen duque de Gryffindor, que es mi hogar y que también debo cuidar de él.

Sus padres y tíos lo abrazaron y le dijeron que estaban muy orgullosos de él, también le dijeron que lo amaban mucho y que confiaban totalmente en que él lograría hacer todo lo que quería. Pero a Harry le preocupaba algo, por lo que con las mejillas sonrojadas y viendo fijamente a su Ginny dijo:

– Pero también hay algo que quiero – les dijo sorprendiendo a todos que ahora lo miraban con curiosidad e intercambiaban la mirada entre Ginny y las mejillas rosadas de Harry – y prometo esforzarme para aprender a luchar y para seguir estudiando, pero quiero algo a cambio – les aclaró y demandó a la vez.

– Claro Harry, puedes pedir lo que quieras y trataremos de dártelo – le dijo James con precaución a su hijo y viendo con curiosidad que sus mejillas estaban muy rojas y que no apartaba su mirada de la pequeña Ginny. – sólo tienes que decirnos qué es lo que quieres para ver si podemos concederlo.

– Ummm… creo que depende de lo que quieras – intervino con precaución Arthur que miraba las mejillas de Harry y a su hija Espero que Harry no sepa lo que es matrimonio rogaba Arthur, que sabía que el niño sabía muchas cosas para su corta edad.

– ¡Oh! No es mucho… lo que quiero es… – hizo una pausa, buscando como decir lo que quería y poniendo más nerviosos a los adultos que esperaban atentos y curiosos.

– Entonces dinos ya lo que quieres pequeño – Pidió un muy curioso y ansioso Sirius que también miraba a un muy rojo Harry y a la bebita que ya estaba dormida.

– Bueno… yo quiero… esto… no… quiero a… eso…– Harry no encontraba las palabras y señalaba donde se encontraba Ginny dormida, logrando que todos lo vieran entre sorprendidos y asustados. No, no, no, eso no, es muy pequeña aún, no. Pensaba un asustado y pálido Arthur, los demás estaban igual de pálidos y miraban a Harry y a la bebita que dormía tranquilamente.

– ¿Quieres a la pequeña Ginny? – Preguntó con mucha cautela y un poco de miedo James Potter a su hijo, mientras miraba de reojo la cara de Arthur.

– ¡Si!... digo no… es difícil – dijo Harry dándole un gran susto a todos, que lo miraban desconcertados y muy asustados, pero Harry no apartaba la mirada de su Ginny y no se daba cuenta, pero respiró profundamente y aunque sentía su carita muy caliente de lo roja que estaba, les aclaró lo que quería – Yo quiero pasar tiempo con mi Ginny para jugar juntos, pero sé que es difícil, porque tengo que aprender a luchar y estudiar mucho, pero yo quiero estar con ella y jugar con mi Ginny todos los días, igual que siempre – Terminó de decir con la cara muy roja y ocultando la cara en el pecho de su papá, para no ver a sus tíos.

– ¡Ahhh! – dijeron todos juntos aliviados y recobrando el color en sus rostros, el pequeño les acababa de dar un gran susto y ni cuenta se había dado.

– No te preocupes Harry, estamos seguros de que podrás entrenar y estudiar sin dejar de jugar con Ginny – lo tranquilizó James ahora divertido por la situación y abrazando a su hijo que aún ocultaba su rostro en su pecho.

– ¿De verdad? – preguntó Harry separándose de su padre para verlo a los ojos esperanzado.

– Es verdad cariño – le aseguró Lily divertida y enternecida – podrás seguir jugando con Ginny todos los días.

– Entonces está bien, es todo lo que quiero – Dijo un sonriente Harry que ya no estaba tan rojo – ¿Es todo lo que me dirán?

– Si, eso es todo, ya puedes ir a jugar – le aseguró Arthur que estaba muy aliviado después del susto que acababa de pasar.

– ¡Esta bien! – dijo contento Harry, bajándose de las piernas de su padre, para ir donde Ginny y darle un suave beso en la frente y sujetarle la mano, mientras se recostaba a su lado viéndola dormir. Dejando a unos aturdidos adultos que los miraban.

– ¡bueno, eso fue intenso! – Dijo Sirius carcajeándose y haciendo reír a todos ya aliviados por el susto que acababan de pasar – Ese niño nos acaba de dar un gran susto y ni cuenta se ha dado, ¡Por Dios todavía tengo los pelos de punta! – Dijo entre risas y sobándose los brazos, haciendo reír a los demás.

– Si, por un momento pensé… – Remus no pudo terminar la frase, por la risa.

– Sí, creo que todos pensamos lo mismo – Dijo riendo Elly y viendo todavía a los niños.

– Pero no hay que negar que se quieren – Dijo Arthur sorprendiendo a todos – Pero Gracias a Dios aún son muy pequeños e inocentes, así que por favor Lily no le hables de matrimonio hasta que tengan edad para casarse – le suplicó Arthur a su amiga, haciendo reír a todos, ya tranquilos porque la situación se estaba arreglando.


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