N/A: No oy dueña de Harry Potter.

Aquí está otro capítulo.

Por cierto tengo que avisarles que en la historía habrá violencia y puede que les sorprenda por la forma de actuar de las personas, pero mi idea es que en esa epoca es muy común que las personas defiendan su honor a toda costa, así que si alguien se atreve a faltar el respeto o dañan a una persona o a sus seres queridos o familiares, es normal que combatan o maten a quien a cometido la falta, es parte de ser un noble y caballero, sobre todo si son entrenados y tienen cargos o títulos altos como Harry y su familia, así que no se sorprendan si Harry es capaz de matar a alguien con tal de proteger a su amada Ginny, además tienen que recordar que todos son muy respetados en el territorio Gryffindor, aunque piensen que son vizcondes, pero Harry ha recibido toda la formación como el heredero del Duque de Gryffindor y Ginny y Teddy también reciben esa formación, aunque Ginny es una señorita y es tratada como una princesa, con todo lo que eso representa, en especial para Harry.

Así que no se asusten si encuentran a Harry muy violento y sobreprotector, él sólo cuida a su amada, aunque aún son niños, pero ellos se aman de una forma especial y pura, sin segundas intenciones, también recuerden que antes era normal que las personas se comprometieran desde muy pequeños, e incluso antes de que nacieran, pero Harry y Ginny aún no están comprometidos, al menos no todavía, en fín quería aclarar esto desde ya, sobretodo por los siguientes capítulos que serán un poco fuertes, pero si tinen dudas, pueden preguntarme y con gusto las aclararé.

Bueno sin más que decir los dejo para que lean.


8. El protector de Ginny.

Después de la fiesta de Navidad y Año Nuevo, la vida de Harry siguió llena de actividades, todas las mañanas recibía su formación tanto en los estudios, como en el entrenamiento, su mamá y sus tías estaban orgullosas por lo rápido que aprendía y su papá y tíos no dejaban de hablar orgullosamente por el desempeño y los avances de Harry en el entrenamiento. Esto hacía muy feliz a Harry pero lo que más le gustaba era estar con su Ginny.

A Harry le encantaba ver los cambios que su pequeña Ginny tenía, conforme crecía, desde que Ginny le dio sus primer beso, todos descubrieron lo mucho que le gustaba recibir besos de Harry y también le gustaba besarlo; aunque Ginny también le daba besos a sus padres, tíos y hasta a Teddy, pero no se comparaba con todos los que le daba a su Harry.

Y algo que ponía muy contento a Harry era estar presente cuando Ginny hacía algo nuevo, como cuando aprendió a gatear, ella se había movido para alcanzar su sonajero y se había apoyado en sus manitas y piernas para llegar donde estaba su sonajero, Harry estaba a punto de ir a alcanzárselo, cuando vio lo que ella hacía, así que la animó para que siguiera gateando y él les había avisado a sus tíos para que la vieran, él no cabía de felicidad al ver como su Ginny agarraba su sonajero por si sola y desde entonces era difícil detener a Ginny que gateaba por toda la sala, pero Harry la cuidaba bien y vigilaba que no se hiciera daño.

También se había dado cuenta cuando a su Ginny le estaban saliendo los dientes, ya que estaba inquieta y se llevaba todo lo que agarraba en sus manitas, pero después lloraba, porque le dolía, Harry le había dicho a su tía que Ginny estaba demasiado inquieta y que actuaba como si algo le dolía, Molly la había revisado, pero no miraba que estuviera golpeada, pero Harry insistió y le dijo que algo andaba mal y que Ginny se llevaba cosas a su boquita, entonces Molly entendió lo que pasaba y al revisarle la boquita vio que ya le estaba saliendo un diente. A Harry no le gustó la idea de que le doliera, pero su tía le dijo que pronto pasaría y que entonces ella ya podría comer otras cosas a parte de su lechita.

Después de esto Harry estuvo presente cuando su Tía Molly le había dado su primer plato de papilla de fruta molida, Harry disfrutó viendo como su Ginny comía la papilla y pedía más balbuceando con su boquita y moviendo las manitas, él aplaudía y le daba un beso cada vez que ella abría su boquita y se comía la cucharadita de papilla, Ginny también aplaudía contenta y pedía más; Molly en su interior agradecía que Harry la ayudara con su hija, porque sabía que sin él, sería más complicado enseñarle nuevas cosas a su hija, por lo que en agradecimiento permitió que Harry también le diera de comer a la bebita, Harry se puso muy contento al ver que Ginny aceptaba gustosa lo que le daba, después de eso siempre que él estaba presente ayudaba a su tía a alimentar a su Ginny.

Cuando Harry cumplió cuatro años, su Ginny le dio otro regalo como el beso de Navidad, ya que cuando Harry abrió el regalo que era de parte de Ginny, él le había dado un beso en agradecimiento, pero cuando siguió viendo sus nuevos juguetes escucho como su Ginny lo llamaba diciendo: HAGGY (HARRY), todos lo habían escuchado y Harry la vio a los ojos, muy sorprendido y la pequeña empezó a llamarlo una y otra vez repitiendo su primera palabra HAGGY, HAGGY, HAGGY.

Todos decían que a la pequeña Ginny le gustaba dar sus propios regalos a Harry, después todos celebraban que la pequeña Ginny ya había dicho su primera palabra y Harry estaba muy contento al saber que ya decía su nombre y no dejaba de darle besos cada vez que lo decía.

Desde ese día Harry llevaba sus tarjetas con dibujos para aprender a leer, a casa de Ginny y mientras él leía las palabras en voz alta Ginny trataba de repetirlas, con eso aprendió a decir pronto Mamá, Papá, Tío, Tía, Teddy, Agua, Comida, Más, Si, No, Cama, y otras palabras sencillas que Harry le repetía para que aprendiera a hablar, pero Harry que ya había aprendido a hablar bien y ya podía pronunciar la "R", le causó gracia al ver que su Ginny tenía el mismo problema para decir esa letra, pero sabía que después la podría decir, también le había enseñado los nombres de sus tíos y sus padres, que la pequeña trataba de decir.

Para el primer cumpleaños de la pequeña Ginny se realizó su fiesta de presentación ante la nobleza, cosa que no fue de mucho agrado para Harry que recordaba a los OTROS que habían tratado de acercarse a su Ginny y no quería que eso pasara, sobretodo porque Ginny estaba cada vez más hermosa.

Y hoy más que nunca, ya que sus hermosos ojos marrones del color del chocolate derretido, estaban más brillosos que nunca y ya se le miraban unos lindos dientitos blancos cada vez que sonreía con sus lindos labios rojos en esa pequeña boquita que tenía y sus mejillas se volvían de un lindo color rosa, además su cabello había crecido y tenía unos lindos rizos rojo fuego que le llegaban a sus hombros y que estaban peinados elegantemente con esa vincha celeste que usaba como tiara y que resaltaba el hermoso color de su cabello tan rojo como el fuego y que combinaba con su hermoso vestido celeste, que hacía ver su piel de un rosa suave que estaba adornada con sus lindas pequitas, que la hacía ver muy tierna.

Si, su Ginny estaba muy hermosa y Harry no quería que OTROS aparte de él la vieran y se le acercaran, así que igual que en su primera presentación en público, él no se alejaría en ningún momento de su lado. Esto les causaba mucha gracia a sus padres y tíos, porque miraban el ceño fruncido de Harry, hacia los hijos de los duques, condes, marqueses y hasta los jóvenes príncipes que habían asistido para conocer a la pequeña Ginevra de Gryffindor.

El rey al estar enterado de la amenaza hacia su amigo el duque de Gryffindor y sus amigos cercanos, no dijeron el apellido de la pequeña pelirroja, todos pensaban que era alguien importante y de la clase alta de la nobleza, apara que el mismo rey quisiera conocerlos e hiciera los honores de la presentación, cosa muy rara porque antes de la pequeña el rey sólo había presentado a otros dos niños, también de Gryffindor, aparte de sus propios hijos o miembros de la familia real.

Sin embargo, los invitados no entendían quiénes eran en realidad, ya que si preguntaban por su título de nobleza, les decían que eran vizcondes y que eran amigos cercanos al rey, ya que le habían hecho un favor al rey y por eso les tenía aprecio.

Esto calmaba sus dudas, pero no por eso dejaban de estar sorprendidos ya que notaban que sólo las personas más distinguidas de la nobleza habían sido invitadas, aunque el duque de Slytherin no se hallaba presente, algo que no les extrañaba, ya que todos sabían de la enemistad entre Gryffindor y Slytherin, pero les hacía pensar que estas personas quizás eran conocidos del famoso y misterioso Duque de Gryffindor; también recodaban que el duque de Slytherin tampoco había sido invitado para la presentación de los otros niños de Gryffindor, que habían sido presentados en el palacio real. Pero a pesar de estas dudas, nadie pensaba siquiera que estas personas eran familiares o amigos cercanos del Duque Gryffindor, ya que para ellos eran simples vizcondes.

Mientras tanto, otra razón por la que Harry no estaba nada contento, era que su mamá y sus tías le habían dicho que durante la fiesta, otros niños querrían conocer a Ginny y darles sus saludos, por lo que tenía que dejar que la tomaran de la mano o le besaran su manita, porque era parte del saludo formal en la alta sociedad, Harry sabía esto, pero no quería que nadie que no fuera él tocara y besara a su Ginny, aunque esto fuera parte del saludo de etiqueta. Por suerte su tío Arthur y su papá le habían dicho que él podría estar a su lado en todo momento y que tenía que vigilar que nadie se pasara de listo con su Ginny y que él sería el que protegería a la pequeña; ante esto Harry había sonreído y les aseguró que él la cuidaría y no dejaría que nadie se acercara demasiado, ni molestara a su Ginny, ya que primero tendrían que enfrentarse ante él, después de todo entrenaba duro todos los días para saber cómo detener a alguien si quería.

Así que durante la fiesta, Harry mantenía abrazada fuertemente y le sujetaba su manita a una contenta Ginny por tener a su Harry tan cerca, así que Ginny reía muy feliz y no dejaba de decir el nombre de Harry, cuando él se acercaba le daba un beso, esto alegraba mucho a Harry que le sonreía, la besaba tiernamente en su carita y en sus manitas y le susurraba Mi Ginny, Mi pequeña Ginny, Mi Preciosa Ginny que hacía que la pequeña riera más.

Cuando se acercaban para saludar a Ginny, Harry le soltaba la mano, pero no dejaba de abrazarla y después de que la saludaran una vez, él volvía a sujetar su mano. A su familia le daba gracia, pero las otras personas se sorprendían de este comportamiento y preguntaban quién era el niño; mientras que el rey que ya había oído de lo cercanos que eran, miraba divertido a los niños que a simple vista se notaba que se querían, pero a las demás personas les decía que ese niño era familiar de la pequeña Ginevra y que era su compañero de juegos, por lo que eran muy cercanos.

Cuando por fin terminó la fiesta y estaban en el carruaje camino a casa Harry se sintió más tranquilo, de que esos niños ya no estaban cerca tratando de acercarse a su Ginny, quien iba dormida con la cabeza en el regazo de Harry que la abrazaba protectoramente; su mamá y la tía Molly lo miraban fijamente con el ceño fruncido y Harry sabía lo que venía.

– Ya sé que están molestas aunque no debería ya que yo permití que saludaran a mi Ginny, pero esa no es razón para dejar que se le acercaran después de saludarla. – declaró Harry seriamente. – Además a mi Ginny no le gusta que nadie más la toque y la bese aparte de mí.

– ¿Y por qué estás tan seguro Harry? – Preguntó su mamá – si no permites que ningún otro niño se acerque a la pequeña Ginny.

– Porque mi Ginny decía No, cuando ellos le agarraban la mano y buscaba siempre mi mano – dijo tranquilamente Harry – además ella es la que decía mi nombre y me daba besos – finalizó con una sonrisa.

– Está bien Harry, puede que tengas razón esta vez, – Aceptó su mamá un poco divertida por la actitud de su hijo – pero y si Ginny quisiera ser amiga de alguien aparte de ti y Teddy, ¿lo permitirías? – le preguntó a su hijo que miraba a su Ginny que dormía tranquilamente con una sonrisa en el rostro.

– Si es lo que ella quiere, Si, lo permitiría – Dijo Harry seguro – pero también cuidaría de ella y no permitiría que nadie la lastimara – les terminó de decir seriamente con un toque de amenaza.

– Eso está bien querido, – lo felicitó su tía Molly – confío en que tú cuidarás de ella y que quieres que ella sea feliz, por lo que sé que dejarás que tenga más amigos y que se divierta con ellos – le dijo astutamente Molly al niño, dejándolo pensar en sus palabras.


Así siguió pasando el tiempo, Harry y Ginny seguían igual de unidos, conforme crecían juntos. La pequeña Ginny crecía rápidamente y Harry siempre estaba a su lado, él estuvo presente cuando ella dio sus primeros pasos ya que Harry la agarraba de las manos para que no se cayera, Ginny también aprendió a hablar muy rápido ya que mientras Harry aprendía a leer y a escribir él le enseñaba tarjetas de dibujos con nuevas palabras para aprender, tanto Lily como Molly estaban muy contentas con esto y les gustaba ver como los niños aprendían juntos.

Harry seguía con sus estudios y con el entrenamiento y su formación avanzaba rápidamente para alegría de todos; la pequeña Ginny también aprendía las normas de urbanidad, los buenos modales y el cómo debía comportarse, a la mismo tiempo que aprendía a comer sola sin ensuciarse y aprendía a ir al baño ella solita, esto fue muy curioso para Harry, quien le ayudaba en todo lo nuevo que Ginny aprendiera pero vio que su Ginny era diferente que él en cosas que antes no había notado.

Porque descubrió que las niñas son diferentes a los niños y su mamá y sus tías tuvieron que decirle que los niños tenían un pene y las niñas no, Harry también aprendió que las niñas para orinar tenían que sentarse ya que no podían orinar estando de pie.

Cuando Ginny ya podía caminar y correr, les permitían salir a jugar a los jardines y Harry al recordar lo que su mamá y su tía le habían dicho, permitía que Ginny jugara con otros niños que vivían cerca de sus casas, pero no se separaba de ella en ningún momento y hacía lo posible por evitar que se acercaran mucho a ella, esto era porque siempre la cuidaba y como Ginny prefería estar con él, no necesitaba estar con otros niños.

Harry hacía lo posible porque su Ginny fuera feliz, hasta la ayudaba a salir de los problemas en que ella se metía, al no saber muchas cosas, porque algo que Harry notaba en Ginny y que le gustaba era que ella era muy inocente, por lo que si miraba un animalito que estaba solo, no dudaba en querer agarrarlo y darle un hogar, Harry tenía mucho cuidado en que no agarrara nada peligroso, ya que también era muy curiosa, en una ocasión Harry tuvo que evitar que ella callera en un hoyo, porque había oído de otros niños que ahí había un tesoro escondido y ella quería encontrarlo para poder dárselo a los niños que deseaban tener más dinero.

Era por esto que a veces Ginny se ensuciaba al salir a jugar afuera y su nana que era muy estricta la regañaba porque tenía que bañarla de nuevo y a ella no le gustaba tener que alejarse de Harry en su tiempo de juegos, por lo que se negaba a bañarse; y Harry para evitar que se metiera en más problemas salía y se ensuciaba para que la nana los bañara a los dos y así estuvieran juntos, el que se bañaran juntos era algo que le gustaba a Ginny porque Harry la bañaba a ella y ella lo bañaba a él mientras jugaban juntos, a ellos no les importaba estar desnudos, ya que eran muy pequeños aún porque Ginny tenía tres años y Harry que ya tenía seis no tenía malas intenciones y sabía que Ginny era una niña a quien tenía que respetar, ellos sólo disfrutaban de estar juntos y eran felices al estar unidos.

En una ocasión Harry llegó un poco más tarde de lo normal a casa de su Ginny, ya que después del entrenamiento, su madre lo había llevado de compras al pueblo y se habían retrasado; pero al llegar a casa de su Ginny se encontró con una sorpresa.

Su tía Molly le dijo que su Ginny se encontraba en la sala de juegos, con el hijo del conde Creevey quien tenía poco de haber llegado para jugar con Ginny unas horas y que sus padres lo buscarían después. Esto no le gustó nada a Harry quien trató de ir de inmediato con su Ginny, pero su madre y su tía lo habían impedido, sujetándolo y pidiéndole que las escuchara primero.

– Escucha Harry – le dijo seriamente Lily – tienes que dejar que Ginny juegue con otros niños…

– Pero si yo dejo que juegue con otros niños, mamá – la interrumpió un molesto Harry

– Si cariño pero evitas que se le acerquen – le explicó Molly – y tienes que dejar que ella decida si quiere que se le acerquen o no

– Así es Harry, – siguió diciendo Lily – no siempre debes tomar tú la decisión, ella también puede elegir.

– Pero yo dejo que elija – les dijo Harry – pero ella prefiere estar conmigo y yo sólo evito que la lastimen. Además papá y mis tíos dicen que es mi deber cuidar de ella y no dejar que nadie le haga daño.

– Así que eso te dicen tu padre y tus tíos ¿Verdad? – Preguntó Lily un poco molesta al ver que Harry asentía

– Lo sabemos pequeño, pero ahora Ginny ha estado jugando con el joven Creevey y no la ha lastimado – le siguió contando Molly – Así que no hay razón para que la apartes de él.

– Pero Colín Creevey no le agrada a Ginny – le dijo Harry – él siempre… – Pero se interrumpió al escuchar un grito muy familiar desde la sala de juego.

No, déjame, no me toques, me lastimas – Gritaba Ginny desde la otra habitación – ¡Harry! Ayúdame, ven ¡Ah! – Pero Harry ya se dirigía hacia la habitación corriendo, con su madre y su tía siguiéndolo preocupadas, porque escucharon el llanto de la pequeña Ginny.

– ¡La ha lastimado, la ha hecho llorar! – Gritó enojado Harry mientras corría – ¡Y yo lo haré pagar por eso!

Cuando Harry entró a la habitación vio a Ginny que estaba tirada en el suelo llorando y empujando a Colín que trataba de levantarla a la fuerza. Eso fue todo lo que necesitó Harry para terminar de enojarse.

– ¡Aléjate de ella! – Gritó Harry muy enojado mientras empujaba al chico, que era de la misma edad de Harry, pero era más alto que Harry, Colín no tuvo tiempo de reaccionar, cuando Harry ya lo tenía agarrado del cuello de su camisa y lo contraminaba contra la pared – dime qué es lo que le has hecho – le exigió – ¿Por qué la has hecho llorar?

– ¡Yo no le hice nada! – Trataba de hablar Colín, pero le costaba porque Harry presionaba su cuello – ¡Ella es una llorona! sólo traté de acercarme a ella

– ¡Mientes! Ella no es llorona – le dijo más enojado Harry y golpeándolo muy fuerte contra la pared – Así que no le digas así de nuevo o te golpearé y dime ya, ¿Qué le has hecho a mi Ginny? – Le gritó.

Cuando Molly y Lily entraron, vieron que Harry tenía a un asustado Colín contraminado contra la pared que trataba de soltarse, mientras Harry le gritaba; y en el suelo estaba sentada la pequeña Ginny que seguía llorando, llamando a su Harry. Molly quiso ir donde ella, pero Lily se lo impidió, ya que Harry tenía que hacer esto.

– Ya te dije que no le hice nada – Trató de hablar nuevamente Colín – Pero es una llorona, yo sólo quise acercarme a ella, para jugar y ella se alejaba de mí, entonces se cayó y trate de levantarla ¡Suéltame ya!– le dijo Colín que ya le costaba respirar, por el agarre de Harry

– ¡Miente Harry! – Dijo Ginny entre lágrimas, llamando la atención de Harry que la miraba pero que no soltaba al chico – él trató de agarrar mi mano y de abrazarme, pero le dije que no, sólo tú Harry puedes tocarme, entonces me agarró muy fuerte y yo lo empujaba para que me soltara y como lo pateé me empujó y entonces me caí.

– Eres una llorona, que llora por todo – le dijo Colín, para luego ser golpeado de nuevo contra la pared por Harry que estaba muy enojado.

– ¡No soy llorona! – Gritó Ginny entre lágrimas, llamando la atención de Harry que la miraba preocupado – Cuando caí me hice daño ¡Harry, duele! – Lloró más, levantando su vestido y mostrando sus medias rotas y sus rodillas raspadas que estaban rojas y con un poco de sangre. Eso fue todo lo que Harry pudo soportar para terminar de explotar.

– ¡Le has hecho daño! – Le gritó Harry al chico, mientras lo golpeaba en el rostro muy fuerte, por lo que lo tiró al suelo, pero eso no era todo, Harry se le tiró encima y siguió golpeándolo mientras le gritaba – La tocaste a la fuerza, aunque te dijo que no lo hicieras y la empujaste, por tu culpa ella está lastimada, ¡No te lo perdonaré nunca! – le dijo dándole otro golpe muy fuerte en la cara, Colín lloraba y su labio sangraba.

– ¡Harry! ¡Ven, me duele! – Le llamó Ginny, haciendo que Harry soltara al chico y corriera a su lado enseguida.

Cuando Harry llegó donde ella, la abrazó fuertemente, dándole besos en su carita, para después cargarla en sus brazos con cuidado para sentarse en el sofá con Ginny en sus piernas, para que ella estirara sus piernitas y Harry viera sus rodillas lastimadas, bajándole sus medias con cuidado de no lastimarla más.

– ¡No llores pequeña! ¡Ya estoy aquí! No te pasará nada, yo te cuidaré ¡No llores mi pequeña Ginny! – le decía mientras la abrazaba y la besaba una y otra vez, para que se calmara.

– Me duele Harry – le decía Ginny sollozando y dejando de llorar al tiempo que lo abrazaba y recibía los besos de su Harry, que le limpiaba sus lágrimas.

– ¿Qué ha pasado aquí? – Preguntaron Arthur, James, Sirius y Remus al entra en la habitación estaban sorprendidos al ver que Lily estaban paradas sin moverse con Molly que todavía era sostenida del brazo por su amiga, las dos se miraban entre sorprendidas, preocupadas y muy enojadas; también vieron al joven Creevey tirado en el suelo llorando y sangrando de su ojo izquierdo y con el labio partido y al parecer golpeado en el estómago por la forma en que se lo agarraba; y lo que los hizo ponerse molestos fue ver a una Ginny que se abrazaba a Harry y se quejaba del dolor y que él le limpiaba las lágrimas de sus mejillas mientras le daba besos, después se fijaron que la pequeña Ginny tenía su vestido levantado y las medias bajadas con sus rodillas sangrando, Si, esa no era una agradable vista.

– Lo que ha pasado aquí, lo explicará Harry – Dijo enojada Lily Potter – Molly y yo iremos por el botiquín para curar a la pequeña Ginny.

– Tienes razón Lily y supongo que también habrá que curar al otro joven, aunque no lo merece – Dijo una muy enojada Molly, cosa extraña de ver, mientras salían las dos de la sala.

– Harry explícanos qué ha pasado – exigió James Potter muy serio, porque ya estaba molesto.

– Lo que ha pasado es que el joven Creevey le hizo daño a mi Ginny – dijo Harry molesto, sin dejar de abrazar a su Ginny que recargaba su cabeza en el pecho de su Harry– y le debe tres disculpas aún – exigió viendo enojado al chico que seguía llorando.

– Yo no me voy a disculpar con ella, – murmuró entre lágrimas – soy el hijo del conde, así que no tengo que disculparme. Pero tú me has golpeado y pagaras por esto.

– ¡A mí no me importa de quien eres hijo! Le pedirás disculpas inmediatamente a mi Ginny– Gruño Harry – y lo harás tres veces y de rodillas o te sacaré las disculpas a golpes y no me importa si te termino matando, porque te lo mereces ¡Nadie lastima a Mi Ginny! Además no eres nadie para mí…

– ¿Y quién eres tú? siempre le dices Tú Ginny y no te apartas de ella – Preguntó asustado y rencoroso Colín – Harry lo vio más enojado y se disponía a hablar cuando los interrumpieron.

– ¿Por qué tiene que disculparse el joven Creevey? – intervino un molesto Remus antes que Harry revelara su identidad y porque temía que Harry matara al chico, los tres adultos sabían de que era capaz y Harry hablaba muy en serio.

– El joven Creevey había venido a jugar con mi pequeña, pero en lugar de eso la tocó y abrazó a la fuerza, aun cuando mi Ginny se había negado, también la empujó al suelo haciendo que se lastimara sus rodillas y la ha insultado llamándola llorona varias veces, cuando todos sabemos que no lo es – explicó Harry muy enojado – ¡Así que discúlpate con ella de inmediato!

– ¡No lo haré! Tú no eres nadie para decirme lo que tengo que hacer, esto no te incumbe a ti – Se negaba el joven Creevey que seguía llorando – Además tú la abrazas y besas siempre y no te separas de ella, no tendrías que meterte, esto no te incumbe – dijo enojado el chico.

– Estás equivocado – Dijo Arthur enojado e impidiendo que Harry hablara – El joven Potter tiene razón en todo, tú debes disculparte tres veces con mi hija por faltarle el respeto, insultarla y lastimarla. Ese no es un buen comportamiento para el hijo de un conde y yo tampoco permitiré que lastimen a mi hija.

– Pero… él también la toca y abraza – trató de decir el joven.

– El joven Potter es el único que está autorizado para hacerlo – le aclaró Arthur – él tiene nuestro permiso desde siempre, porque mi hija se lo ha dado y nadie se le acerca si ella no quiere. Y el joven Potter siempre ha sido su compañero de juegos y su protector, por eso no se aleja de mi hija y siempre la cuida. – Finalizó Arthur enojado.

– De hecho me sorprende que el joven Potter no te haya matado – añadió un Sirius visiblemente enojado – ya que él tiene el entrenamiento y la autorización para proteger a su Ginny sin importar que mate en el intento.

– Primero quiero que se disculpe con ella – murmuro Harry dándole besos en la cabeza a su Ginny, tratando de calmarse con el olor de su cabello – Además no he dicho que he acabado con él, primero tiene que pedirle perdón a mi Ginny de rodillas.

– Pero mi padre no permitirá… – trato de decir Colín llorando asustado e indignado.

– Tu padre se enterara de todo, de eso nos encargaremos nosotros – le aseguró James muy enojado con la actitud del chico – Así que es mejor que hagas lo que mi hijo te pide, lo más pronto posible – le recomendó.

Al joven Colín Creevey no le quedo de otra que levantarse todo adolorido, acercarse a Harry y Ginny y ponerse de rodillas.

– Me disculpo por haberte tocado y abrazado a la fuerza – empezó a decir Colín llorando todavía y de rodillas, viendo a la pequeña Ginny que abrazaba a Harry pero lo miraba – y lamento mucho haberte empujado, no me di cuenta de que te lastimaste las rodillas y de verdad lo siento; también me disculpo por haberte llamado llorona, pero de verdad no me di cuenta que estabas lastimada. Espero me puedas disculpar señorita Ginevra. – terminó de decir arrepentido ya que vio como estaban de lastimadas sus rodillas y se sintió mal de verdad.

– Está bien te perdono, pero no lo hagas nunca con nadie, es malo – le pidió una tierna Ginny, que no sorprendió a nadie, cuando le sonrió al chico que la había lastimado, pero que seguía haciendo gestos de dolor que todos notaron.

– ¡No lo hare! Te doy mi palabra– le prometió Colín todavía de rodillas viendo a Harry que lo miraba enojado.

– Espero por tu bien que cumplas tu promesa, porque no permitiré que te le acerques de nuevo y si lo haces te mataré – le advirtió Harry muy serio – Puedes levantarte – le dijo, volviendo a besar el cabello de su Ginny, que lo miraba adolorida.

– Lo haré – prometió Colín, poniéndose de pie y dándose la vuelta para alejarse.

Los adultos incluyendo a Lily y Molly que ya habían regresado, estaban presenciando toda la situación y sólo los escuchaban en silencio, sabían que en esto no debían meterse, porque era algo entre ellos; aunque aún estaban enojados con el joven Creevey que estaba sentado en un rincón de la sala, esperando a que lo llegaran a recoger. Molly se sentía culpable porque ella dejó a su niña sola con ese niño y con Lily que también se culpaba, habían tratado de convencer al pequeño Harry para que la dejara sola con otros niños, pero ellas nunca pensaron en que otros niños podían lastimar a la pequeña Ginny, Harry había tenido razón desde el principio, él no evitaba que ella tuviera amigos, él dejaba que las niñas se acercaran a Ginny pero sabía que los niños podían lastimarla fácilmente, porque ellos eran más grandes y fuertes que ella, por eso la cuidaba mucho.

Así que desde ahora confiarían en él, ya que como Arthur había dicho y como Harry había demostrado, él era el protector de su Ginny y no permitiría que la lastimaran, además Harry también tenía razón al decir que Ginny no quería que otros chicos la tocaran o se acercaran demasiado, a veces jugaba con Teddy también y permitía que la abrazara o le diera una beso pero no era muy seguido, ella prefería siempre a su Harry y Teddy era muy cuidadoso al acercarse a ella, por lo que Harry se lo permitía, sabía que no le haría daño.

Los hombres estaba divididos entre la rabia y la sorpresa, a todos los había enojado mucho, hasta ellos querían golpear al chico por haber lastimado a la pequeña Ginny que era la princesa de todos; pero estaban sorprendidos por lo que Harry había hecho, sabían que era fuerte y muy rápido, también podía defenderse si alguien lo atacaba, incluso los evadía a ellos tres juntos a veces, confiaban en que también podía derrotar a un adulto si quería en un combate, sin embargo era muy diferente saberlo a verlo, con sólo ver como estaba de golpeado el chico, se dieron cuenta de que no le había costado nada derribarlo y que también era capaz de matarlo si quería.

Y eso era lo que más les sorprendía, porque ellos lo habían entrenado para que pudiera defenderse y aunque sólo tenía seis años era muy capaz de hacerlo, ya estaban empezando a enseñarle a combatir con espadas. Pero aunque le enseñaban a defenderse a él mismo, Harry siempre había dejado en claro que lo que más quería era defender a su Ginny y todos lo sabían, así como estaban seguros de que por ella era capaz de matar, ya que en los entrenamientos, cuando le enseñaban cosas difíciles, ellos le decían que si no lo hacía no podría defender a Ginny y eso hacía que él sacara todas sus fuerzas e hiciera todos los ejercicios fácilmente. Ellos habían descubierto que por ella, Harry se dejaba llevar y hacía todo por asegurarse de que estuviera a salvo, por eso les sorprendía que no haya matado al chico que la lastimó.

– Muy bien ahora vamos a curar las heridas – dijo Lily que tenía un botiquín y que había esperado a que terminaran de hablar y que el joven se disculpara.

– ¿Dolerá? – le preguntó Ginny temerosa viendo a su Harry a los ojos y abrazándolo muy fuerte mientras Molly se acercaba con algodón, un frasco de medicina y vendas blancas.

– Te van a limpiar las raspaduras, para que no se ensucien y sanen más rápido – le explicó Harry dándole muchos besos en su carita a Ginny para calmarla – y si, dolerá un poco al principio, pero dejará de doler muy pronto y sanará rápido – le aseguró, ya que Harry tenía experiencia en eso, porque en su entrenamiento, a veces se lastimaba y tenían que curarlo. – No te asustes, yo estaré contigo – le prometió Harry que no le gustaba que su Ginny sufriera.

– Está bien, lo soportaré – Le dijo Ginny viéndolo a los ojos – ¡No soy una llorona! – le aseguró a Harry con orgullo.

– No, no lo eres, tú eres muy valiente – la felicitó Harry mientras le acariciaba la cara con su mano derecha, porque con su brazo izquierdo la tenía muy abrazada.

– ¡Harry estas lastimado! – le gritó preocupada Ginny al ver que sus nudillos tenían sangre y su mano estaba roja.

– No te preocupes, no es nada grave, sólo me lastimé la mano un poco al golpear muy fuerte a Colín – la tranquilizó Harry, al ver que sus ojitos se habían llenado de lágrimas y le miraba la mano preocupada – No te asustes, no es nada grave.

– Pero te has hecho daño por mi culpa – le dijo Ginny muy triste, no le gustaba que su Harry se lastimara y menos por su culpa.

– Escucha Ginny, tú no tienes la culpa, sino Creevey, yo no permitiré que nadie te haga daño y haré pagar a quien se atreva a hacerlo, así que no te culpes – le dijo Harry viéndola a los ojos, para después besarla de nuevo en sus mejillas – Tu eres muy importante para mí y te protegeré siempre, mi Ginny.

– Te quiero mucho mi Harry – le dijo Ginny dándole besos a su Harry quien sonreía feliz al escucharla.

– Y también te quiero mucho mi Ginny – le dijo abrazándola muy fuerte y dándole más besos en su carita, para después soltarla preocupado al escuchar que se quejaba de dolor – ¿Qué tienes?

– Es que Colín me sujetó muy fuerte – le dijo Ginny adolorida, mostrándole unos moretes que tenía en sus brazos y haciendo que Harry gruñera enojado.

– Lo voy a matar – gruño Harry tratando de levantarse, pero Ginny lo abrazó muy fuerte impidiendo que se levantara – Déjame Ginny, se lo merece.

– No Harry, no quiero, te harás daño – le dijo Ginny abrazando y besando a Harry en la cara para que se calmara.

– No me importa, te ha lastimado mucho – le dijo Harry temblando de rabia, pero abrazando a su Ginny.

– A mí sí me importa Harry, no quiero que te hagas daño, no me dejes, me duele – le pidió Ginny, logrando calmar a su Harry que la miraba preocupado.

– Está bien Ginny, no le haré nada, no te dejaré, pero tienen que curarte ya – le dijo Harry con cariño – yo estaré a tu lado, no te preocupes.

– Pues los vamos a curar a los dos, así que ya basta de pelear, tenemos que limpiar las heridas – Dijeron Molly y Lily que ya habían curado a Colín, al ver que Harry y Ginny hablaban. Ginny se abrazó más a Harry un poco asustada.

– No te preocupes mi pequeña, primero me curarán a mí, para que veas lo que harán, ya verás que no es tan malo – la tranquilizó Harry. – Por favor mamá cúrame primero para que Ginny no se asuste más.

– Muy bien tú serás primero Harry – le dijo Lily con cariño y Molly lo miraba con agradecimiento – después tu pequeña. – Ginny asintió y Harry extendió sus manos para que lo curaran, evitando hacer gestos de dolor, para no preocupar a su Ginny, que lo miraba fijamente.

– Listo, ahora sigues tú mi pequeña – Dijo Molly, después que Lily y ella vendaran las manos de Harry.

Ginny asintió y abrazó más fuerte a Harry, escondiendo su rostro en el pecho de él, que le daba besos en su cabello y le susurraba que pronto terminarían y ella estaría mejor; mientras Molly y Lily curaban las raspaduras de la pequeña con mucho cuidado y delicadeza, para no lastimarla mucho.

– Ya acabó todo mi Ginny – Le dijo Harry, levantándole la carita para verla a los ojos – pronto estarás curada, ya no te dolerá, mi pequeña valiente – le dijo con ternura al ver que Ginny no había llorado y lo miraba aliviada.

– ¡No soy llorona Harry! – Le recordó su Ginny viendo a Harry orgullosa, provocando que él se riera fuerte y que todos sonrieran, al ver la actitud de la pequeña Ginny que ya se encontraba mejor.

– No lo eres pequeña, eres muy valiente – le dijo Harry riendo y dándole más besos a su pequeña Ginny.

– ¿Por qué tardaste Harry? – Le preguntó Ginny dolida y triste – pensé que no vendrías.

– Perdóname mi Ginny, si no hubiera tardado, esto no hubiera pasado – empezó a disculparse Harry muy arrepentido.

– ¿Por qué? – Lo interrumpió Ginny – ¿No querías venir? – Le dijo muy triste.

– Claro que sí – le dijo Harry viéndola a los ojos sorprendido, de que dijera eso – Pero después del entrenamiento mi mamá me llevó de compras al pueblo y se nos hizo tarde, ¡Oh, te traje un regalo! Y venía corriendo porque ya era tarde pero me dijeron que estabas con Creevey y de repente te oí gritar – Le contó Harry a su Ginny que lo escuchaba curiosa y con un brillo feliz en los ojos – Lo lamento, si no me hubiera tardado no estarías lastimada.

– No digas eso Harry – lo regaño Ginny con el ceño fruncido – tú me salvaste – le dijo dándole un beso en la mejilla y alejándose con una mirada emocionada y con una gran sonrisa mientras estiraba su manita – ¿Y mi regalo? – Le pidió, haciendo reír a Harry y a los demás, porque algo que le gustaba a la pequeña Ginny era recibir regalos, sobre todo si eran de su Harry.

– Lo tiene mamá, ya te lo traigo – le dijo Harry riendo y cargando con cuidado a su Ginny y acomodándola en el sofá; después le dio un beso en la frente y se acercó a su mamá que sacaba una cajita y se la daba a su hijo sonriendo. Harry regresó con Ginny, puso la cajita en la mesa junto al sofá, cargó de nuevo a Ginny y la sentó en sus piernas, después agarró el regalo y se lo dio – Toma lo compré para ti.

– ¡Harry son hermosos! – Gritó contenta Ginny, después de abrir la cajita de madera y abrazar y besar a un sonriente Harry – y son de muchos colores – dijo viendo la cajita llena de muchos listones de diferentes tamaños, grosores y colores.

– Si son para tu cabello y para que uses los colores que quieras, todos se verán hermosos en tu cabello rojo como el fuego – Le dijo Harry con las mejillas rosadas.

– Siempre dices que es del color del fuego – murmuró Ginny, haciendo un puchero con su boquita.

– Porque así es – le dijo sonriendo Harry y acariciando su cabello – Es hermoso – le dijo sonrojado y agachando la mirada.

– ¡Oh! eres muy lindo Harry ¡Gracias! – Le dijo Ginny con las mejillas rosadas, dándole otro beso a Harry y volviendo a ver los listones – Me pones unos listones por favor – le pidió viéndolo a los ojos ilusionada.

– ¿Si quieres yo te los pongo mi niña? Harry no podrá hacerlo – intervino Molly, pensando que Harry no podía hacerlo y acercándose con un cepillo, que había sacado Lily de su bolso.

– Muchas gracias mamita, pero mi Harry lo hará, él puede – le agradeció Ginny sonriendo a su mamá que la escuchaba sorprendida – ¿Lo harás Harry? – le preguntó de nuevo y Harry le sonrió y asintió.

– Me puede pasar el cepillo por favor, tía Molly – le pidió sonriendo Harry – Gracias – y empezó a peinar el cabello de su Ginny con mucho cuidado, que le llegaba un poco abajo de los hombros, sorprendiendo a todos, menos a James y Lily que lo miraban admirados y como entendiendo algo.

– ¿Cuál listón quieres usar mi Ginny? – le preguntó Harry a su Ginny, después de cepillar el cabello.

– Estos del color verde esmeralda – le dijo pasándole un par de listones pequeños de color verde esmeralda, con las mejillas sonrojadas – Quiero que me hagas la trenza que más me gusta – le dijo a Harry que sonrió agarrando los listones verdes.

– Está bien Ginny, mira los listones verdes combinan con tu vestido – Le dijo Harry, que no sabía que la razón de que fueran verdes era por el color de sus ojos y pensando que eran por el vestido color verde que usaba ese día su Ginny. Los adultos si se dieron cuenta de la verdadera razón y sonrieron divertidos por la inocencia de los niños, pero todavía sorprendidos al ver la facilidad con la que Harry le hacía una trenza a Ginny en la parte superior de su cabeza, dejando la parte de abajo del cabello suelta.

Lo que no sabían era que Harry peinaba a su Ginny casi todos los días, después de jugar en el jardín, para que no la regañaran porque al correr se despeinaba y la nana le decía que tenía que tener más cuidado y no ensuciarse o despeinarse, pero como a Ginny le gustaba correr y saltar siempre se despeinaba un poco, por lo que la regañaban seguido y a Harry no le gustaba eso; así que Harry le había pedido hace mucho a su mamá si le enseñaba a peinarla, diciéndole que le gustaba su cabello y quería peinar a su mamá, Lily que le había gustado el gesto de su hijo, le enseñó cómo debía cepillar el cabello sin maltratarlo y después le enseñó a hacer trenzas o rizos en el cabello.

James también había visto cómo su hijo peinaba a su mamá en las noches y le parecía algo muy dulce de su parte, por lo que también se unía a su hijo, para peinar a su esposa. Ahora al ver como Harry peinaba a una contenta Ginny se dieron cuenta de que su hijo los había engañado de nuevo para que le enseñaran a peinar a su Ginny. No sabían cómo actuar, porque su hijo lo hacía por un buen motivo, pero les sorprendía como su hijo hacía varias cosas por la pequeña Ginny, sin que los demás se dieran cuenta.

– Y yo que pensé que le gustaba peinar mi cabello – murmuró Lily haciendo un puchero mientras miraba a su hijo peinar a la pequeña.

– Creo que Harry volvió a usarnos, para complacer a su Ginny, amor – dijo frunciendo el ceño James Potter, haciendo reír a los demás recordando todavía la primera navidad de la pequeña Ginny.

– Ustedes son muy fáciles de manipular – dijo entre risas Sirius.

– Creo que no deberían burlarse, ya que Harry nos ha manipulado a todos, para conseguir lo que quiere. Además Sirius tú eres al que más ha engañado para poder hacer reír a la pequeña Ginny, – Dijo riendo Lily – o te olvidas de la pintura azul en tu pelo que te puso sin que te dieras cuenta, para que Ginny viera como las mujeres se pintaban el cabello. Y tú feliz de la vida lo permitías con los ojos cerrados, creyendo que Ginny te quería peinar como a sus muñecas. – Todos empezaron a reír, recordando la cara que había puesto al abrir los ojos y ver su cabello azul que había tenido Sirius por varias semanas.

– Ya está Ginny – le decía Harry a su Ginny que reía muy contenta – ¿Y ahora qué quieres hacer? – le preguntó.

– No sé, no puedo correr – le dijo Ginny triste, viendo sus rodillas

– Pero podemos ir al jardín y sentarnos en una manta en el césped mientras pintamos – le propuso Harry con una sonrisa, porque a su Ginny le gustaba mucho pintar – Llevaré la mantas, y el material, después te llevaré en brazos al jardín – le dijo Harry.

– Harry yo peso mucho, te vas a cansar – le dijo Ginny, con las mejillas rojas, haciendo reír a Harry.

– No pesas nada, puedo cargarte con facilidad y me gusta hacerlo – la tranquilizó Harry.

– Nosotros llevaremos las cosas – propuso Lily – y tú lleva a la pequeña Ginny – Harry la miró a los ojos y asintió, aún había algo que molestaba a Harry y todos se dieron cuenta de eso.

– Pero primero Harry, queremos disculparnos con los dos, – le dijo Molly con ojos tristes, sorprendiendo a Harry y a Ginny que las miraban curiosos.

– Perdóname mi niña, por dejarte sola con el joven Creevey, nunca pensé que podría lastimarte – Dijo Molly con los ojos llorosos – Tú tenías razón Harry, debes proteger a mi pequeña, de otros niños que quieran acercarse a ella y que podrían hacerle daño a mi niña.

– Molly dice la verdad, queríamos que la pequeña Ginny, tuviera otros amigos con quienes pueda jugar y por eso Harry, te decíamos que la dejaras acercarse a otros niños, pero ella no quiere ni necesita a otros niños, que le pueden hacer daño, ella te tiene a ti hijo – Decía Lily también con sus ojos llorosos – Tu deber es protegerla Harry y no debes permitir que nadie más le haga daño, así que no nos meteremos en esto, Arthur tiene razón, tú eres su protector y debes cuidarla. Lo lamento mucho. – Terminó de decir Lily

– Mamita, tía Lily – Dijo Ginny viendo a las mujeres que lloraban – No lloren, ustedes no tienen culpa y mi Harry me deja tener amigos, yo tengo a Teddy, a Paty y a Mary, ellos juegan conmigo y no me lastiman, los otros niños grandes dicen que soy muy pequeña y me tratan como una muñequita, tratan de abrazarme o darme besos, Harry me deja jugar con otros niños, pero a mí no me gusta que se me acerquen mucho, sólo mi Harry puede hacerlo y Teddy también si quiere, pero no me gusta que ellos me toquen ni me abracen o den besos, Harry lo sabe y por eso no los deja que se acerquen, Teddy tampoco deja que me toquen. – les explicó Ginny, sorprendiendo a todos que no sabían todo eso.

– Entonces es por eso – dijeron sorprendidas Molly y Lily

– Pues eso explica muchas cosas y estamos muy orgullosas de ti pequeña – Continuó diciendo Lily – no debes dejar que nadie te toque si tú no quieres, tú eres una niña muy especial y no debes permitir que te traten como una simple muñeca.

– muchas gracias tía Lily – dijo sonriendo Ginny

– Tu eres una niña maravillosa mi Ginny querida – le dijo Molly orgullosa – Y estoy muy agradecida, contigo Harry, por cuidar de mi pequeña, me alegro que siempre estés para ella y confío en que no dejarás en que nadie la lastime, si tú dices que otros chicos pueden lastimarla, confiare en ti y dejaré que tú y Ginny elijan sus amigos.

– Yo sólo quiero que mi Ginny sea feliz, mamá y tía Molly – No quiero otra cosa, también quiero que ella tenga amigos para jugar, pero si ella no quiere que otros la toquen, no voy a permitir que nadie lo haga, es de ella de quien depende, es muy inteligente y una niña muy especial y hermosa y es mi Ginny, no dejaré que la vuelvan a lastimar no importa lo que haga. – Les explicó Harry, sonriendo cuando su Ginny le dio un beso y lo abrazó.

– Lo sabemos Harry y estamos orgullosos de ti – le dijo Lily a su hijo – tienes nuestra confianza.

– Pero queremos saber algo Harry – Le dijo Remus muy serio.

– ¿Qué pasa? ¿Papá, tíos? – le preguntó Harry viendo a su padrino que al igual que su papá y tíos lo miraban muy serios.

– Verás pequeño, estamos orgullosos de que protegieras a mi hija – empezó Arthur – sé que eres capaz de protegerla mejor que nadie, en el entrenamiento lo has demostrado y hoy también, pero nos preguntamos…

– ¿Por qué no lo mataste? – Le preguntó Sirius entre sorprendido y aturdido – Tú siempre has dicho que quien se atreviera a lastimarla pagaría con su muerte y hoy…

– ¿Quieren que lo mate? – Preguntó sorprendido y molesto Harry, le había costado mucho frenarse para no matarlo, cuando vio que su Ginny estaba lastimada y lo hubiera hecho, pero ella lo necesitaba y quería que el idiota se disculpara y ahora era por ella que no lo mataba, aunque ganas no le faltaban – Si tanto les molesta puedo hacerlo.

– ¡No! No es eso – Dijo rápido su papá – Nos alegra que no lo mataras, es lo más correcto, aunque lo merezca, es sólo que…

– Entonces cuál es el problema, yo no lo maté – Dijo Harry más molesto, no los entendía y hacían que fuera más difícil el no matar al idiota que lastimó a su pequeña.

– Más bien nos preguntamos el por qué no lo mataste – Le dijo Remus despacio, viendo que Harry se estaba enojando – Es que tú eres muy protector y posesivo cuando se trata de tu Ginny, que nos sorprende que no lo hayas matado al ver lo que le hizo a tu Ginny, debes admitir que con ella no te gusta dejar las cosas a medias y menos cuando se trata de su seguridad; así que sólo queremos saber ¿Por qué no lo mataste?

– ¡Oh! – Dijo Harry poniéndose rojo y escondiendo el rostro en el cabello de su Ginny, que sonreía y lo abrazaba.

– La verdad es que lo hubiera hecho – Dijo Lily con una sonrisa – la razón por la que no lo mató es Ginny.

– ¿Pero si es por ella que estamos seguros de que lo hubiera matado? – Dijo Sirius incrédulo.

– Yo quería matarlo – Dijo Harry ya cansado de esto – la verdad es que aún quiero matarlo, pero no lo he hecho por mi Ginny. Cuando vi que estaba lastimada, quería matarlo con mis manos, pero mi Ginny me necesitaba, después quería que se disculpara primero y cuando ella estuviera bien, lo mataría, pero ella no quiere y me dijo que no quería que lo matara, así que por eso no lo he hecho. – Terminó de decir Harry enojado, por lo que Ginny lo abrazó y le dio besos en la frente, mejillas, mentón y hasta en la nariz revolviéndole el cabello rebelde y diciéndole Gracias entre cada beso.

– Bueno eso lo explica todo – Dijo James sonriendo al ver que Ginny seguía besando a su hijo que poco a poco dejaba de estar enojado y sonreía ante los besos de su Ginny – Es un hecho, mi hijo está loco por su pelirroja – Murmuró con una sonrisa.

– Los Potter y su debilidad por las pelirrojas – Dijo Sirius dramáticamente, haciendo reír a todos.

– Harry iremos a pintar al jardín o no – Le decía Ginny a su Harry que también seguía dándole besos a su pequeña.

– Está bien iremos al jardín, pequeña – Le dijo Harry sin dejar de besarla, haciéndola reír muy contenta, porque si bien seguido se abrazaban y besaban, el día de hoy lo habían hecho mucho más – Haremos lo que tú quieras. – se levantó y la llevó en brazos al jardín con sus padres y tíos detrás de ellos riendo.


Cuando el conde Creevey llegó a recoger a su hijo, se sorprendió al encontrar en el vestíbulo a un Colín que lloraba con un ojo morado, el pómulo reventado y el labio partido, además de todos los golpes que tenía en el cuerpo. Al principio se enojó mucho y cuando pidió explicaciones al señor Weasley, quien tranquilamente le pidió que lo acompañara al jardín, donde quería que viera algo y se le explicaría la situación del joven Creevey, el conde aceptó y llevó a su hijo con él. Al llegar al jardín encontró en el césped, sentados en una manta estaban la pequeña Ginevra Weasley y al joven Potter que pintaban sobre pliegos de papel blanco, también vio que cerca de ellos estaban la señora Weasley, el señor y la señora Potter, el señor Black y el señor Lupin.

– Lamento interrumpir– los llamó el Señor Weasley – pero el conde Creevey ya llegó a recoger a su hijo y quiere saber el porqué de su estado – decía tranquilamente Arthur a los demás que miraban serios al hijo del conde.

– ¡Buenas tardes conde Creevey! Ya tenemos un tiempo de no vernos – lo saludó Remus con respeto.

– Me imagino que estará sorprendido por el estado de su hijo – le dijo James como si estuvieran hablando del clima, cosa que molestó al conde. Tanto Lily como Molly permanecían en silencio.

– Más que sorprendido, se diría que estoy molesto – le dijo enojado el conde.

– Debería estar feliz de que está vivo – Dijo Sirius un poco molesto.

– Espero me disculpen, pero exijo que me expliquen el estado de mi hijo – les dijo ya muy enojado el conde – Yo no tolero que nadie le haga daño a mi hijo y se nota que lo han golpeado, así que les pido que me digan lo que ha pasado – les demandó el conde.

– Si, nosotros tampoco permitimos que nadie lastime a nuestros hijos – le dijo James con voz firme y con un toque de amenaza – En cuanto a su hijo creo mi hijo Harry puede explicarle mejor lo que ha pasado. ¡Adelante Harry! – le pidió a su hijo, que asintió con su cabeza y le dio un tierno beso a su Ginny que lo miraba preocupada.

– Así que él lo ha golpeado – Dijo el conde viendo enojado al joven Potter, que lo miraba tranquilamente, mientras con una voz cariñosa le decía a la pequeña Weasley, que no se preocupara porque todo estaba bien, ya que la pequeña lo abrazaba asustada, todos lo escucharon y vieron que la niña asentía y se tranquiliza; esto molestó al conde quien le dijo molesto – No creo que todo esté bien, si has golpeado a mi hijo.

– Le pido amablemente un favor, conde Creevey – Le dijo Harry, mientras lo miraba muy serio – Absténgase de gritar, no quiero que mi Ginny se asuste más el día de hoy. – Le pidió Harry con demasiada autoridad para un niño de seis años.

– Está bien joven Potter, me controlare – Le dijo el conde al oír el tono de voz del pequeño y ver que la pequeña abrazaba más al niño – Pero le pido que me diga lo que le ha pasado a mi hijo.

– No se preocupe ahora mismo le explicaré todo lo que ha pasado y el por qué golpeé a su hijo – le dijo Harry con voz tranquila, sin dejar de abrazar a su Ginny, pero viendo directamente al conde – Creo que todos saben que yo soy el compañero de juegos de la señorita Weasley, a quien llamo "Mi Ginny", pero lo que pocos saben y su hijo se acaba de enterar, es que también soy el protector de ella, por lo que mi deber es cuidarla y si alguien la lastima o la insulta, no crea que dudaré en matar a esa persona. – Le explicó tranquilamente Harry.

– Es esto una broma de mal gusto – dijo el conde incrédulo y un poco molesto – pero si tú eres muy joven, creo que sólo tienes seis años y mi hijo es más alto que usted joven Potter.

– Es verdad que sólo tengo seis años, pero no estoy bromeando, desde muy joven he sido entrenado para proteger a mi Ginny, yo mismo lo pedí, al ver lo unidos que somos, si no me cree ellos pueden confirmarlo – le dijo Harry señalando a su padre y tíos que asintieron con la cabeza, por lo que Harry siguió hablando – ella es especial para mí, por lo que no quiero que nadie la lastime y le repito si alguien lo hace no dudaré en matarlo. Lastimosamente hoy su hijo, el joven Colín Creevey cometió tres faltas graves hacia mi Ginny – Le dijo molesto Harry, viendo como el conde se ponía pálido y miraba a su hijo de reojo,

– Y cuáles fueron esas faltas que al parecer cometió mi hijo – preguntó el conde viendo al joven Potter y a la pequeña que seguía abrazándolo.

– No al parecer, sino que hizo – le aclaró Harry molesto – Su hijo vino hoy a jugar con mi Ginny unas horas y esos está bien, el problema es que en lugar de jugar, la lastimó y la insultó, faltándole el respeto en muchas formas. En primer lugar, él la agarró y abrazó a la fuerza, aun cuando ella se lo había negado, ella se resistió pero su hijo no la soltó y la sujetó muy fuerte, usted mismo puede ver las marcas – Le dijo Harry, que con delicadeza le agarro los brazos a su Ginny y le mostró las marcas moradas de los dedos de Colín, cuando el duque abrió los ojos sorprendido, Harry le dio un beso en cada mano a su Ginny y volvió a abrazarla.

– A mi Ginny no le gusta que otros aparte de su familia y yo, la toquen, ni mucho menos la abracen a la fuerza, entonces trató de soltarse, pero como usted dijo, su hijo es más grande, así que mi Ginny no podía liberarse, por lo que desesperada lo pateó. Lo segundo que su hijo hizo fue empujarla al sentir la patada de mi Ginny, ella cayó al suelo y se lastimó sus rodillas – Harry teniendo mucho cuidado y sutileza, levantó un poco el vestido de su Ginny, para que el conde viera sus rodillas raspadas, que aún estaban un poco rojas, cuando el conde palideció más, Harry le cubrió con cuidado las piernas y le dio un beso en cada mejilla a su Ginny, para volver a abrazarla.

– Pero no dices que tú eres su protector, no veo que hicieras nada para evitar esto – le dijo el conde muy pálido – No creo que te quedaras viendo todo eso si dices que te preocupas por ella.

– Es verdad, le aseguro que si yo hubiera estado presente, su hijo no hubiera podido acercársele a menos de un metro y esto no hubiera pasado – Le dijo enojado Harry, aún se culpaba por no haber estado ahí – Lamentablemente hoy tuve un pequeño atraso y no pude venir a la misma hora de siempre, cuando yo llegué escuché los gritos de mi Ginny que le pedía que la soltara y después oí que gritó más fuerte y finalmente escuche su llanto; ahí fue cuando entré en la habitación.

– Entonces si no estabas presente, cómo es que dices muy seguro que mi hijo fue el que hizo lo que me acabas de decir, cuando quizás la señorita Weasley se cayó accidentalmente – Le dijo el conde aferrándose a lo que podía.

– Estoy seguro de que las cosas pasaron así porque primero, mi Ginny me dijo cómo ocurrieron las cosas y ella nunca miente, así que no le recomiendo decir que quizás ella mintió, sino pregúntele a su hijo lo que les pasa a las personas que se atreven a decirle mentirosa, enfrente de mí – Dijo Harry que ya se estaba enfadando con el conde, ahora entendía porque su hijo era así.

– Yo no lo recomiendo – Dijo Sirius nervioso y preocupado, viendo que Harry se estaba enojando.

– La segunda razón es que al final su hijo lo terminó aceptando, si me deja seguir con la explicación se dará cuenta de eso o si quiere hacemos esto más rápido y que su hijo le diga la verdad, yo puedo ayudar para que él hable – Le dijo Harry con un tono amenazante y sugerente a la vez.

– Tampoco recomiendo eso – Repitió Sirius, que cuando estaba nervioso, no podía quedarse callado y ya sentía que Harry explotaba.

– Será mejor que sigas con tu explicación – Dijo el conde al ver como su hijo se escondía detrás de él. Harry asintió, se encogió de hombros y le dio un beso a su Ginny en su cabello, mientras olía la fragancia a flores de su cabello para calmarse un poco y continuar su explicación.

– Bien, como le decía antes, yo entré después de escuchar los gritos y el llanto de mi pequeña Ginny – Siguió contando Harry besando, a su pequeña, ante la mirada sorprendida del conde – Cuando entré encontré a mi Ginny tirada en el suelo llorando y su hijo la jalaba para levantarla a la fuerza; ahora, debe entender que mi Ginny casi nunca llora y si lo hace es por algo importante o muy fuerte, además como ya le había dicho antes, a mi Ginny no le gusta que otras personas la toquen o la abracen sin su permiso, es por eso que yo no permito que nadie se le acerque demasiado. Por lo que comprenderá que al entrar a la habitación y ver llorando a mi Ginny con su hijo que la agarraba a la fuerza… Bueno se puede decir que me enojé mucho, así que cuando me di cuenta tenía a su hijo sujeto por el cuello de su camisa y lo contraminaba contra la pared, al tiempo que le preguntaba, qué era lo que le había hecho a mi Ginny, para que llorara.

– Y aquí está la tercera falta de su hijo – Le siguió diciendo Harry al conde que lo escuchaba asustado, – Su hijo dijo que mi Ginny era una llorona, insultándola al llamarla así cuando ella no lo es, me dijo que él no había hecho nada y que ella lloraba por nada, así que yo al saber que me mentía lo golpeé un poco fuerte en su cara, creo que ahí le lastimé el pómulo, bueno… la verdad no sé, si fue ahí o después, pero lo golpee en la cara, le pedí que no me mintiera, pero se negaba a decirme la verdad, así que lo contraminé de nuevo contra la pared.

– Entonces mi Ginny – Harry le dio otro beso a su pequeña mientras hablaba – me contó lo que había pasado y me dijo que lloraba porque al caer se hizo daño y me enseñó sus rodillas lastimadas, los moretes me los enseñó hasta después, lo cual creo que fue lo mejor, porque de haberlos visto, quizás si lo hubiera matado. – Le dijo Harry pensando en voz alta, asustando más al conde – Al ver sus rodillas sangrando, perdí el poco control que tenía y golpeé a su hijo, con la intención de matarlo con mis propias manos, pero mi Ginny me llamó, creo que ella le salvó la vida a su hijo, porque al ver que ella me necesitaba me olvidé de su hijo, ya que lo más importante para mí, es mi pequeña Ginny – Le comentó Harry dándole otro beso a su Ginny, mientras le sonreía y negaba con la cabeza divertido – así que me aseguré de poner a mi pequeña a salvo y la llevé al sofá para que estuviera más cómoda, después le dije a su hijo que tenía que pedirle de rodillas a mi Ginny tres disculpas por haberla tocado sin su permiso, haberla lastimado y por insultarla al llamarla llorona.

– Su hijo se negó a disculparse, diciendo que al ser hijo de un conde, no tenía por qué hacerlo y que además yo no era quien para decirle qué hacer, ni para involucrarme en la vida de mi Ginny; eso me molestó mucho y consideré matarlo inmediatamente, pero mi tío Arthur le dijo que yo era el protector de mi pequeña y que tenía la autorización para involucrarme en la vida de mi Ginny y para decidir si lo mataba o no. Al final su hijo accedió y se disculpó tres veces de rodillas, mi Ginny lo perdonó, pero le pidió que no lo volviera a hacer con nadie nunca más, él lo prometió y yo le dije que si quería vivir era mejor que cumpliera con su promesa, porque si no, no duraré en matarlo. – Le advirtió Harry, haciendo que el conde y su hijo palidecieran y lo miraran asustado, Harry los vio siguió hablando como si no hubiera notado nada.

– Tiene que entender algo, conde Creevey, yo aún deseo matar a su hijo por haber lastimado a mi Ginny, pero ella me ha pedido que no lo haga y es por eso que su hijo aún vive, pero le advierto que si se le acerca una vez más o le falte el respeto o cualquier cosa, por insignificante que sea, le aseguró que lo buscaré y lo mataré – Finalizó Harry viendo seriamente al conde.

– Entiendo… En tal caso sólo me queda algo por hacer – Dijo el conde incómodo y viendo al joven Potter y a la señorita Weasley que también lo miraban, estaba muy sorprendido, por la forma de actuar del joven Potter, era como si en lugar de hablar con un niño de seis años hablara con un adulto, hasta su familia lo dejaban resolver sus problemas, en lugar de hacerlo ellos; también estaba muy apenado por el horrible comportamiento de su hijo, por lo que ahora tenía que disculparse, para no tener problemas, después de todo, todos en Gryffindor sabían que ellos eran muy cercanos al duque y no quería tener problemas ni malos entendidos con él, no le convenía a su familia. – Les ofrezco disculpas en nombre de mi familia, por las faltas cometidas por mi hijo, también le prometo que yo mismo veré que mi hijo cumpla su promesa, la familia Creevey está en deuda con usted joven Potter y usted señorita Weasley por perdonar la vida de mi hijo – les dijo el conde muy respetuosamente sorprendiendo a todos.

Los niños aceptaron sus disculpas y el conde también se disculpó con todos los presentes, para después retirarse con su hijo.

Al poco tiempo Harry llevó en brazos a su pequeña Ginny a su habitación, para acostarla y que descansara, había sido un día duro para los dos y no se habían querido separar en ningún momento; cuando Harry la llevó al cuarto, la ayudó a ponerse el pijama con cuidado de no lastimarla y dándole besos donde estaba lastimada, después la acomodó en su cama y la arropó, pero Ginny le dijo que no quería que se fuera, porque quizá tendría pesadillas, Harry le dijo que él no permitiría que nadie la lastimara ni siquiera en sus sueños, pero Ginny no quería que se fuera, así que Harry le dijo que se quedaría hasta que se durmiera, ella le pidió que se acostara a su lado y Harry lo hizo.

Estuvieron un rato los dos acostados mientras se abrazaban, platicaron de muchas cosas y de repente Harry sintió que la respiración de su pequeña se hacía más profunda, entonces se dio cuenta de que se había quedado dormida, la vio dormir y recordó las muchas veces que la había visto dormir, cuando era más pequeña, la contempló un rato viendo lo hermosa que era, entonces trató de levantarse para dejarla dormir, ya era de noche y sus padres en cualquier momento llegarían para llevarlo a casa.

Pero cuando trató de levantarse, su Ginny lo abrazó más fuerte y se acomodó encima de él, mientras murmuraba su nombre, él sonrió, tiró de la sabana tapó su cuerpo y el de Ginny que dormía encima de él con su cabeza apoyada en su hombro izquierdo, sentía el calor de su mejilla en su pecho al lado de su corazón, se quedó así sin moverse, contemplándola, le gustaba tener así a su Ginny, abrazada a él, mientras dormía, no se dio cuenta cuando se quedó dormido abrazando a su pequeña.

Cuando Molly, Lily, James y Arthur entraron en la habitación, los vieron dormir abrazados y con una sonrisa en los labios, no quisieron despertarlos así que los dejaron dormir juntos, al día siguiente vendrían a buscar a Harry para que siguiera con su formación.

Ellos habían decidido dejarlos a solas, sabían que ese día había sido duro para los dos, ya que Ginny fue lastimada y eso afectaba mucho a Harry, ellos lo sabían, por lo que les permitieron estar juntos más tiempo, también habían decidido que ellos no se involucrarían en la relación de ellos, porque ellos sabían lo que era mejor para el otro y se dieron cuenta de que cuando estaban juntos eran felices, Harry hacía todo por la felicidad y el bienestar de su Ginny y ella sabía cómo hacer feliz a Harry y era capaz de calmarlo cuando perdía el control y de hacerlo reír cuando estaba triste o enojado.

Se habían dado cuenta de todo eso, al ver su comportamiento con los sucesos de ese día ya que los observaban desde lejos. Sabían que Harry era muy maduro, aún a su corta edad y al ver que por su Ginny había perdonado la vida de ese chico que merecía que lo matara, por lo que había hecho, eso les demostró que era capaz de ignorar sus deseos y podía controlarse, si su Ginny se lo pedía, ella lo quería y también se preocupaba por él. Descubrieron que estaban destinados a estar juntos y que sólo así serían felices, desde ese día decidieron dejarlos hacer lo que ellos quisieran y confiarían totalmente en ellos.

Cuando amaneció, Harry no quería despertarse, había dormido mejor que nunca, sentía el calor del cuerpo de su Ginny, pero algo le hacía cosquillas en su nariz y en la cara, podía percibir el aroma a flores que tenía el cabello de su Ginny, de repente sintió el familiar roce de los labios de ella en sus mejilla, en la frente, el cuello, mentón y barbilla, sonrió sin poder evitarlo, definitivamente le gustaba estar así.

– ¡Estás despierto! Eres tramposo – lo regañó Ginny interrumpiendo los besos que le deba en la cara y el cuello a su Harry quien ahora reía – Harry te quedaste a dormir – le dijo Ginny contenta.

– Si, pero porque anoche tú te dormiste primero y te acostaste encima de mí y no pude moverme, después me quedé dormido y creo que hoy estamos en problemas por eso – le dijo Harry con cariño, mientras acariciaba la carita de su Ginny.

– Lo siento, creo que estaba cansada y no quería aplastarte, mi mamá y la nana dicen que soy muy inquieta para dormir – se disculpó Ginny, haciéndose a un lado para quitarse de encima de Harry, se sintió avergonzada, porque al despertar y ver a su Harry se alegró mucho y empezó a darle besos pero no se fijó que estaba encima de él.

– No te disculpes – Le dijo Harry abrazándola más fuerte, impidiendo que se quitara de encima, le gustaba tenerla así – yo te hubiera movido si lo hubiese querido, pero estoy muy cómodo así, creo que he dormido mejor que nunca y no eres inquieta, has dormido abrazada a mí, sin moverte mucho – La tranquilizó Harry sonriendo y dándole un beso en la frente, no sabía por qué pero desde ayer no podía dejar de besarla.

– Gracias, yo también he dormido muy bien – Le dijo Ginny sonriendo y con las mejillas rosadas, – Creo que eres una almohada muy cómoda – decía entre risas.

– Con que una almohada no, pagarás eso – y empezó a hacerle cosquillas a Ginny en el estómago, quien empezó a carcajearse – Discúlpate y di que te rindes pequeña – le ordenó Harry riendo, sabía que Ginny no aguantaba las cosquillas.

– No lo haré, porque es cierto – Dijo entre risas Ginny que se movía mucho a causa de las cosquillas – eres una almohada muy cómoda.

– Entonces seguiré con las cosquillas – le dijo Harry riendo.

– ¡Harry no! Por favor te daré besos si paras – le costaba hablar por la risa, pero sabía que a él le gustaba que le diera besos.

– Veo que ya despertaron – Dijo Molly riendo, seguida de Lily que los miraba divertida, interrumpiendo el juego de cosquillas y haciendo que los niños se sentaran en la cama y los vieran asustados, sabían que estaban en problemas.

– Tranquilos, no están en problemas, – los tranquilizó Lily riendo al ver sus caras preocupadas – ayer estaban muy cansados y se quedaron dormidos, se miraban tan tiernos juntos – los molestó para reír más fuerte con Molly porque los dos se habían puesto rojos de repente y evitaban verse a la cara.

– Pero como ya despertaron, es hora de bañarse – dijo Molly divertida – los dos tienen que ir a recibir sus lecciones, sobre todo tu Harry.

– Si mamá – dijeron los dos niños, resignados.

– Aquí traigo tu ropa Harry, así que fuera pijamas y ayuda a Ginny con el suyo – les dijo Lily a su hijo que asintió y empezó a ayudar a su Ginny – nosotros prepararemos el baño – dijo mientras se dirigía con Molly al baño, los niños ya se habían bañado juntos muchas veces, así que era normal para ellos.

– Ginny me debes mis besos – le dijo Harry ayudando a la pequeña, cuando su mamá y su tía se fueron al baño – porque tú dijiste que me darías besos si dejaba de hacerte cosquillas y me detuve.

– No, Tú paraste cuando mamá y mi tía llegaron – le dijo Ginny con una sonrisa traviesa – así que le daré besos a ellas. – le dijo mientras se alejaba hacia el baño.

– No es justo, yo quiero mis besos – le reclamó Harry haciendo un puchero, mientras se quitaba su pijama, haciendo reír a Ginny.

– Está bien, pero sólo para que no llores – le dijo Ginny divertida, abrazando a su Harry y dándoles muchos besos en la cara a un risueño Harry.

– Ya basta de besos ustedes dos y vayan a bañarse – les dijo Lily riendo al ver el brinco que dieron los niños al escucharla.

– Vamos Harry, hoy mamá y la tía quieren asustarnos mucho – le dijo Ginny tomando de la mano a su Harry y caminando hacia el baño, mientras Lily y Molly reían divertidas, iban a alistarse para otro día.


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