N/A: No soy dueña de Harry Potter.

Les aviso que este capítulo es algo violento y fuerte, así que tengan presente la Nota que les dejé en el capitulo anterior, sino lo leyeron, les recomiendo que lo lean, para que no se sorprendan por lo que va a pasar en este capítulo, también tengan presente la clasificaciíon M de esta historia.

Bueno, eso es todo, los dejo para que lean.


9. El Rescate de Ginny.

Así pasó el tiempo, ellos seguían creciendo juntos y Harry seguía cuidando de su Ginny que para él, su belleza crecía al igual que su precioso cabello rojo fuego, él estaba a su lado siempre y le ayudaba en su educación, por él, ella aprendió a leer y escribir muy rápido, aprendía cosas nuevas muy pronto, porque Harry le explicaba las cosas que ella no entendía; pero Ginny seguía siendo muy inocente, no entendía por qué la gente hacía cosas malas y prefería creer en todas las personas, era amable con todos y se esforzaba por ayudar a todos los que podía, Harry le ayudaba en lo que podía, para evitar que se metiera en problemas o se lastimara. A él le gustaba que su Ginny fuera muy inocente, amable y buena, por lo que él le explicaba las cosas malas del mundo con mucho cuidado, para no asustarla y para que siguiera confiando en los demás.

También la cuidaba mucho, todos en Gryffindor se dieron cuenta que Harry era el protector de la pequeña Ginny, también se enteraron de lo que le había pasado al hijo del conde, por lo que todos los niños, tenían cuidado de no molestar a la pequeña Weasley y menos cuando el joven Potter estaba con ella, lo cual era casi siempre, todavía jugaban con ellos, pero ya no trataban de tocarla y menos sin su permiso, Teddy también crecía y cuidaba a la pequeña Ginny, cuando él cumplió cinco años, también empezó a recibir el entrenamiento, por lo que tampoco dejaba que nadie molestara a la pequeña, pero no se comparaba a Harry, quien era muy protector y posesivo con su Ginny. Todas las personas miraban con curiosidad a los niños, pero sólo asumían que se debía al compromiso de los pequeños que pensaban que ya era un hecho, ya esperaban el anuncio de su compromiso formal y la boda de los dos.

Pero un día ocurrió algo que causó mucha admiración, sorpresa y hasta temor en el pueblo más cercano a la casa de los Weasley, ya que la señorita Weasley fue secuestrada y Harry fue a rescatarla.

Esto ocurrió cuando la pequeña señorita Weasley tenía cinco años, el joven Potter había cumplido los ocho y había avanzado mucho en su entrenamiento, era muy rápido y ágil, también tenía mucha fuerza, aunque al ser delgado y no tan fornido, todos dudaban de su fuerza a simple vista; esto era porque al ser tan pequeño, sus padres y sus tíos no querían que hiciera trabajo de pesas, eso lo harían cuando fuera más grande y su cuerpo se desarrollara más. Por el momento, se concentraban en su agilidad física. Él ya manejaba muchas artes marciales gracias a los maestros privados que su padre y sus tíos contrataban y llevaban para que lo entrenaran, aunque ellos siempre estaban presentes en los entrenamientos. Pero justo cuando él estaba entrenando ocurrió el peor temor de Harry y su familia.

La señora Weasley junto con las señoras Potter, Black y Lupin llevaron de compras a la pequeña Ginny al pueblo, no era la primera vez que lo hacían y estaban disfrutando la salida de chicas que tenían, cuando de repente en una de las tiendas, entraron diez hombres, vestidos de negro, sombreros y con pañoletas en la cara, para que no los pudieran identificar, al parecer eran personas que habían llegado de Slytherin, pero que Lord Voldemort los había contactado y les ofreció muchas riquezas y terrenos si le llevaban un miembro de cualquiera de las familias más cercanas al duque de Gryffindor y como todos en el territorio sabían que los Potter, Weasley, Black y Lupin eran esas familias y que la más pequeña era a la que más protegían, se la querían llevar, para entregársela al duque de Slytherin.

Las mujeres trataban de proteger a la pequeña, los hombres les habían dicho que la querían a ella para llevársela a Voldemort. Las personas del pueblo trataron de evitar que se les acercaran, ya que todos las respetaban y apreciaban mucho, pero los hombres estaban armados y lograron amarrar a las mujeres y llevarse a la pequeña que gritaba llamando a su Harry.

Unas personas del pueblo al ver lo que pasaban, fueron a informarles a los esposos de ellas, que estaban en el entrenamiento de Harry y de Teddy. Cuando James, Sirius, Remus y Arthur vieron a los que llegaron interrumpieron el entrenamiento y escucharon a los hombres que llevaban un mensaje urgente.

– Señores ha pasado algo terrible – les decía un hombre del pueblo – Unos hombres enmascarados atacaron a las señoras, a sus esposas y se quieren llevar a la señorita Weasley, para llevarla con el duque de Slytherin, que los recompensará por eso.

– ¿Cómo que los recompensará? – Preguntó enojado y asustado Sirius.

– Dijeron que es porque son cercanos y queridos por el duque de Gryffindor y como todos saben que a la señorita la cuidan mucho, piensan que el duque si se dará a conocer por ella. – Dijo asustado el hombre – En este momento muchos están tratando de impedirlo en el pueblo pero eran muchos hombres y están armados. Creo que deben informar al duque de esto.

– No te preocupes el duque y nosotros no lo permitiremos… ¡Harry espera! – pero Harry no se detuvo ante el llamado de su padre y sus tíos, porque desde que escuchó que su Ginny corría peligro y que la llevarían ante el duque de Slytherin, ya había agarrado su espada y sus otras armas que llevaría con él y empezó a correr camino al establo, para montar su caballo y dirigirse al pueblo.

Cuando llegó encontró a muchas personas que rodeaban a su madre y a sus tías que lloraban, supo enseguida que se la habían llevado y el miedo y la rabia se adueñaron de él, bajó del caballo se acercó a su familia.

– ¿Donde la llevaron? – Preguntó enojado y con voz fría – ¡Díganme dónde llevaron a Mi Ginny! – les gritó a todos, ignorando a su madre y sus tías que lo miraban y llamaban asustadas.

– Capturamos a uno de los hombres, él nos podrá decir donde está, pero se ha negado a hablar – Dijo un anciano del pueblo señalando a un hombre que estaba amarrado y trataba de soltarse. Harry sonrió, porque estaba seguro que él lo haría hablar y lo mataría después, además le serviría para sacar un poco la rabia que sentía. Se acercó al hombre con su daga en la mano y se arrodilló juntó al hombre que lo miraba con burla.

– Te preguntaré una vez y si me respondes te mataré rápidamente, pero si te niegas te haré sufrir, así que más te vale que respondas – le dijo despacio, viendo fijamente al hombre, que lo miraba con desprecio e incredulidad – Dime ¿Dónde llevaron a mi Ginny?

– No te diré nada ¡AH! – Harry le había cortado la mano y lo había herido en la cara con rápidos movimientos – ¡Ahhh…! ¡Me pagarás esto, niño insolente! ¡Ahhh…Maldito!

– Contesta mi pregunta – le dijo dándole un golpe en la boca y cortándole la otra mano – si no respondes te cortaré poco a poco, hasta que hables.

– ¡Ahhh!... ¡Maldito!...Nunca diré nada… ¡Ahhh! – Ya había perdido los pies – ¡Está bien hablaré pero ya no más! – El hombre ya no tenía sus extremidades y tenía heridas en todo su cuerpo; mientras que las personas del pueblo, miraban todo con miedo y shock, la mamá y las tías de Harry se habían desmayado, junto con otras mujeres del pueblo.

– Habla de una vez – Le dijo Harry cortando su brazos – No me detendré hasta que respondas.

– ¡Basta…! Hablaré… pero… ¡Basta!... ¡Por…Favor! – Harry dejó de cortar su cuerpo y lo miraba esperando la respuesta – La… la llevaron… a una… ¡Ahhh…! cabaña abandonada… en… en…la montaña del Norte… pero… mañana… al anochecer… la llevarían… al… territorio… a… Slytherin – Le contestó el hombre que no soportaba el dolor – Pero… no… no podrás… alcanzarlos… todos están armados… y… te matarían… Además… no creo que… la mocosa soportara el viaje… y el… duque… quería que… que… la hiciéramos sufrir… así que… no te sorprendas… si ella ya estuviera muer… – Ya no pudo decir nada, porque Harry le había cortado la cabeza y le había abierto el pecho, sacando su corazón. Las partes del cuerpo estaban regadas y la sangre corría alrededor, pero Harry se levantó del suelo, como si nada pasara.

– Eso jamás pasará, no lo permitiré. – Se levantó Harry limpió su daga en la ropa del hombre y miró a su alrededor – Necesitaré unas cosas primero – Dijo muy serio y entró en la tienda más cercana, dejando a todas las personas inmóviles y en estado de Shock.

Salió de la tienda con un bolso, un poco de fruta, dulces y galletas, que le gustaban a su Ginny y también llevaba dos cantimploras, una manta gruesa y abrigos muy gruesos, los aseguró en su caballo y se giró para llenar en la fuente del pueblo, las cantimploras de agua, mientras hablaba.

– Mi padre y mis tíos llegaran pronto, díganles a donde voy y que no me sigan hasta el anochecer, no antes, también que lleven palas, sacos y unos baúles grandes. Ellos pagaran por lo que he tomado de la tienda y por los otros gastos. Díganles que metan en uno de los baúles la cabeza y el corazón del hombre y que entierren lo demás… creo que eso es todo – Les dijo Harry subiéndose en su caballo – Y díganles que no bromeo, no quiero que me sigan antes del anochecer. – Y con eso se fue muy rápido en dirección a la montaña.

Cuando llegaron James y los otros, encontraron a sus esposas llorando desconsoladas, los hombres del pueblo les contaron lo que había pasado y les dieron el mensaje de Harry, todos en el pueblo estaban sorprendidos y asustados, pero les sorprendió más ver que ellos no se sorprendían tanto, sino que aceptaban y hacían lo que el niño había dicho.

A Harry no se le dificultó alcanzar a los que tenían a su Ginny, parte de su formación era conocer bien el territorio de Gryffindor y conocía muchos atajos y senderos de todo el territorio, sólo tuvo que estar escondido y callado hasta que los hombres llegaran a la cabaña, los había vigilado a todos, eran veinticuatro hombres, ellos sabían que habían atrapado a uno y esperaban que los siguieran, por lo que iban dejando a un hombre en el camino, para que les avisara si los seguían, pero esto ayudó a Harry, ya que mataba a los hombres que se quedaban, antes de que lo vieran, por lo que no pudieron alertar a los otros; después de matarlos, les cortaba la cabeza y después les abría el pecho, para sacarles el corazón, dejaba la cabeza y el corazón un poco separados del cuerpo, en un lugar visible, para que su familia los encontrara y esperaba que entendieran que quería que metieran la cabeza y el corazón en los baúles.

Pero lo que más le costó a Harry, fue ver a su Ginny asustada, que gritaba llamándolo, para que fuera a rescatarla, él quería ir a su lado, pero necesitaba seguir con su plan, los hombres la ignoraban y se burlaban de ella diciéndole que nadie la escucharía; pero un hombre, al quien Harry juró que lo mataría al último y que lo haría sufrir, se acercó a su Ginny y le agarró su carita, amenazándola con golpearla si no dejaba de gritar, le dijo que había escuchado que ella casi nunca lloraba, pero que él se encargaría de que llorara en poco tiempo, Ginny lo vio enojada y lo ignoró, girando su cara para no verlo; esto hizo sonreír orgullosamente a Harry que miraba todo, pero su sonrisa se borró al instante y gruñó enojado, ya que al hombre le molestó la actitud de Ginny y la empujó contra el árbol, haciendo que se golpeara al caer y chocar contra el árbol, pero Ginny no lloró, sólo se quedó agachada y se abrazó las piernas, ocultando su rostro, para que no vieran sus ojos llorosos. Harry necesitó todo su autocontrol para no matar al hombre que se reía de su Ginny y que de nuevo la amenazó con golpearla si seguía gritando.

Harry que sabía que su Ginny, seguiría llamándolo, decidió dejar que ella lo viera, diciéndole con señas que se quedara en silencio, esto lo hizo para que no la golpearan y para que su pequeña dejara de estar asustada, lo cual funcionó, porque al verlo Ginny se tranquilizó y se quedó en silencio.

Cuando llegaron a la cabaña, donde los hombres encerraron a su Ginny, cinco estaban adentro con ella y Harry sabía que estaban planeando la mejor forma de llevarla mañana al territorio de Slytherin, pero él se encargaría de que ese mañana no llegara para ellos. Ya había matado quince hombres, incluyendo al del pueblo, sólo quedaban diez, pronto mataría a los cinco que estaban en los alrededores de la cabaña.

Fue matando a uno por uno, sin hacer mucho ruido, para no alertar a los demás, después decidió esperar a que uno por uno salieran los otros, porque Harry era muy bueno al enfrentar a un adulto o tres a la vez, pero al ser tan pequeño, todavía le costaba enfrentar a cinco, ya lo había intentado en los entrenamientos, con su padre, sus tíos y el entrenador pero en los entrenamientos, no estaba tan armado como en ese momento, pero aún le costaba un poco hacerlo, considerando que estos hombres llevaban armas con las que lo podían herir o peor herirían a su pequeña y no quería arriesgar más la vida de su Ginny, al enfrentarlos.

Pero al oír las risas de los hombres y el grito de su Ginny llamándolo, mandó su plan al diablo y entró dispuesto a matarlos a todos. Abrió la puerta con una patada, viendo a los hombres que rodeaban a su Ginny que estaba amarrada en una silla, el mismo hombre que ya la había amenazado, le levantaba la falda del vestido con el rifle, su pequeña Ginny tenía los ojos llorosos y una de sus mejillas estaba muy roja con la marca de la mano del hombre, que ahora lo miraba sorprendido al igual que los otros cuatro. Harry estaba furioso y torturaría a ese hombre, alargando su muerte, lo haría suplicar su muerte primero.

– ¡Harry! mátalos por favor – Dijo una aliviada y enojada Ginny – Me golpeó y quiere tocarme – le informó, enojada, confiaba en que Harry la salvaría y los mataría, ella sabía que él se entrenaba y estaba segura que él los mataría por lo que habían hecho.

– No te preocupes pequeña, lo haré – Dijo Harry avanzando despacio y viendo furioso al hombre que todavía no salía del Shock y lo miraba sorprendido y aún levantaba el vestido de su Ginny con el rifle – Y será mejor que alejes tu rifle de ella – Le dijo con mucha autoridad él hombre le obedeció, pero para apuntarle a él.

– Pero si es el protector, ¿Cómo llegaste aquí sin que los otros te vieran? O ¿Vienes con otros? – Le preguntó uno de los hombres que se acercaba a él con el rifle en la mano.

– Vengo solo, y fue muy fácil seguirlos y matar a los demás – le dijo Harry cruzando los brazos en su pecho – Así como será muy fácil matarlos a ustedes ¡Cierra los ojos pequeña! – Dijo Harry a su Ginny, que le obedeció enseguida, ignorando las risas de los hombres que se le acercaban apuntándole con las armas.

– No creo lo que dices, pero creo que a Lord Voldemort no le importará si te llevamos también – Le dijo burlonamente otro hombre – ¡Ahora atrápenlo! – les gritó a los otros.

Pero fue muy tarde, Harry había sacado sus cuchillas y su espada, les arrojó las cuchillas a los tres hombres más lejanos, cortándoles la mano donde llevaban el arma; mientras se movía rápido para hacer lo mismo con los dos que estaban más cerca, con su espada. Los hombres gritaron por el dolor y con la mano que les quedaba se sujetaban el brazo que les sangraban, Harry no perdió tiempo, mató a los cuatro hombres, cortándoles las cabezas y sin darles tiempo para defenderse, con el quinto se tardaría más, así que sólo lo golpeo y lo dejó tirado en el suelo.

Después empezó a abrirles el pecho y a sacarles el corazón, cuando levantó la vista para empezar con el último, frunció el ceño y gruño, el hombre se había levantado y con la mano que aún tenía, había agarrado el rifle y apuntaba a la cabeza de una Ginny que miraba a Harry asustada.

– Si te acercas un poco más la mataré – le dijo presionando el rifle en la sien de su pequeña, que tenía los ojos llenos de lágrimas, esto hizo enojar más a Harry, haría pagar caro a este imbécil. – Muy bien así está mejor, harás lo que te pida – le dijo el hombre sonriendo, cuando vio que Harry soltó su espada y dejaba caer los brazos cerrando los puños.

– Aléjate de ella – Dijo Harry con los dientes apretados por la rabia que sentía, – te juro que te haré pagar por esto.

– No harás nada, sino quieres que la mat… ¡AH MALDITO! – Harry ya había sacado su daga y corriendo se la lanzó para cortarle el brazo, lo empujó, alejándolo de su Ginny y empezó a cortarle parte por parte de piel, hiriéndolo en todo el cuerpo – ¡Ahhh!... Basta… ¡Maldición! ¡Ahhh!... ¡Basta, por favor, basta!... Lo lamento… lamento lo que hice… ¡Basta! Por favor… ¡Ahhh…! – Pero Harry no se detuvo, hasta que el hombre perdió el conocimiento por el dolor, Harry lo había apuñalado en todo el cuerpo, con su daga, le abierto el estómago y el pecho, para sacarle el corazón y los otros órganos. Harry estaba furioso y no le bastaba con matar a este hombre, quería hacerlo sufrir por lo que le había hecho a su Ginny y lo que planeaba hacerle, sólo se detuvo cuando apuñaló su corazón y lo lanzó junto a la cabeza del hombre, ya que se dio cuenta de que ya estaba muerto, se quedó viendo el cuerpo desecho del hombre un rato, tratando de calmarse.

Pero cuando Harry se levantó y se giró se encontró con algo que lo asustó mucho, su Ginny estaba todavía amarrada a la silla y lo miraba con las lágrimas cayéndole por sus mejillas y pecho; se había olvidado que ella estaba viendo todo y sabía que se había asustado mucho y con razón, el piso estaba todo manchado de sangre, las partes de los cuerpos de los hombres estaban regadas por todas partes, y había escuchado los gritos de ellos, sobretodo del último. Hoy Harry temía que Ginny le tuviera miedo a él, no quería perderla, eso no podría soportarlo nunca.

– Ginny… no tengas miedo… no te haré daño… no temas – le dijo Harry hablando despacio y muy suave, tratando de ser cariñoso, para no asustarla – Mira, no haré nada, de verdad, no temas, ya no tengo armas – le dijo después de haber tirado su daga; mientras que la espada y las cuchillas estaban en el suelo todavía. La pequeña miraba la daga en el suelo.

– No te haré nada, no temas por favor – le dijo Harry, acercándose despacio, pero deteniéndose cuando ella levantó la cara y lo vio con ojos llorosos – No me acercaré si no quieres, pero déjame soltarte, después me alejare – trató de caminar de nuevo, pero vio más temor en los ojos de Ginny – Está bien, no me acercaré más. No te haré daño.

– ¿De qué estás hablando? – Susurró Ginny viéndolo a los ojos – porque dices que no me harás daño, ya sé que no me lastimarás, pero, por qué no me liberas y dejas de ser tonto y por qué DICES QUE TE ALEJARAS DE MI, ¡NO PUEDES DEJARME HARRY! – Terminó gritándole Ginny a un sorprendido Harry que estaba paralizado y la miraba fijamente. – ¡VEN HARRY!

– ¡GINNY! – Harry reaccionó y corrió hacia ella para desamarrarla y se arrodillo abrazándola – Perdóname Ginny, mi Ginny, no quería que vieras eso, no quería asustarte, tampoco quiero que te alejes de mí, no soportaría perderte – le decía Harry sujetando sus manos y todavía de rodillas – Yo nunca te haría daño, tú eres mi Ginny, yo…

– ¡Basta Harry! ¿Por qué sigues diciendo eso? – Le dijo Ginny agarrándolo de la cara y viendo fijamente sus ojos esmeraldas – Yo no te tengo miedo, sé que nunca me harías daño, eres mi Harry, tú me cuidas y yo no quiero alejarme de ti, no quiero estar lejos de ti, nunca, no me dejes Harry – le pidió llorando de nuevo.

– ¡Oh mi Ginny! no llores pequeña, no llores – le dijo Harry abrazándola muy fuerte y llorando también, mientras le hablaba – Yo pensé que al verme matarlos, te asustarías y me tendrías miedo, pensé que querrías que me alejara de ti, por miedo, yo tampoco quiero alejarme, eres mi Ginny y no quiero perderte.

– Harry, mi Harry, yo sé que tú eres fuerte y que sabes pelear, no te tengo miedo, confío en ti Harry, sé que tú me cuidas – le decía Ginny dándole besos en la cara – además yo también te pedí que los mataras, recuerda eso Harry, tú los mataste porque ellos me lastimaron, yo sé eso, mi Harry.

– Ginny, mi pequeña Ginny, tuve tanto miedo de perderte, que perdí el control y no sólo los maté, me dejé llevar por la furia – le explicó Harry que todavía lloraba y abrazaba a su Ginny que le seguía dando besos – entonces te vi y pensé que ya no me querrías por eso.

– ¡Eres un tonto Harry Potter! – Le dijo Ginny mientras sonreía – Tu eres mi Harry y siempre te voy a querer, siempre. – Ginny le limpiaba las lágrimas y la sangre que tenía en la cara, mientras le daba besos en las mejillas a su Harry – Ahora, levántate, deja de decir tonterías y llévame a casa. – Le ordenó.

Harry se le quedó viendo un rato, Ginny lo dejó pensar y siguió dándole besos en la cara a su Harry, quien todavía estaba sorprendido, de que su Ginny no le tenía miedo, después de unos minutos Harry reaccionó, se levantó, cargo a su pequeña y la llevó a una habitación de la cabaña, alejándola de los cuerpos de los hombres, se sentó en una silla que había ahí y la acomodó en sus piernas para abrazarla, sin importarle que su ropa estaba manchada de sangre; sino que empezó a darle besos a Ginny, en toda su cara, en sus manos, brazos, cuello, cabeza y respirando el aroma de su cabello. No dejaba de besarla ni de abrazarla, mientras le decía Mi Ginny, mi pequeña Ginny, Mía, sólo Mía, Mi Ginny. La pequeña lo dejaba y también lo abrazaba y le daba besos, diciéndole Harry, Mi Harry, Mío, sólo Mío, Mi Harry.

Los dos se habían asustado mucho, preocupándose por el otro, pensando en que quizás ya no estarían juntos, es por eso que no querían separarse, se necesitaban para estar bien. Así estuvieron por un rato, hasta que Harry le dijo que ya debían regresar, se levantó, con ella en sus brazos y salieron, Ginny no miraba nada aparte de los ojos de su Harry, cuando salieron de la cabaña, Harry caminó hacia el bosque y la llevó a donde tenía su caballo, la dejó con el caballo un minuto mientras regresaba por sus armas, no tardó en regresar, pero cuando lo hizo, se abrazaron de nuevo, sacó los abrigos y la manta, se puso un abrigo y le puso el otro a su pequeña ,la ayudó a subir al caballo y después subió él; los dos montaban abrazados, envueltos con la manta, porque esa zona era muy fría, se dirigían despacio y sin prisa a casa, Harry había sacado el termo de agua, la fruta y los dulces, que llevaba, para que comieran un poco en el camino, sonrió cuando los ojos de Ginny se iluminaron al ver que eran sus dulces favoritos.

Estaban a medio camino, cuando escucharon el ruido de caballos, Ginny se pegó más a Harry, quien le dijo que no tuviera miedo, ya llevaba la daga en una mano y en la otra mano estaba en su espada, Ginny agarraba las riendas del caballo y seguían su camino, como si no hubieran escuchado nada, pero estaban alertas; cuando se acercaron más, Harry le susurró a su Ginny que detuviera el caballo y se quedara en silencio, porque iría a ver quiénes se acercaran, Ginny aceptó pero le dio un abrazo y un beso en la mejilla, Harry le sonrió, le besó la frente y le guiñó el ojo con una sonrisa traviesa, para tranquilizarla, después bajó del caballo y se dirigió sin hacer ruido hacia el lugar donde estaban los otros.

De repente todo quedó en silencio Ginny agarró las riendas muy fuerte y se quedó muy quieta, escuchó que algo se acercaba, casi grita cuando un sonriente Harry apareció y se acercó para subirse de nuevo al caballo y darle otros besos a su Ginny, que lo miraba curiosa, pero que no dejaba de abrazarlo.

– Ya llegaron – le dijo Harry dirigiendo el caballo, hasta que Ginny pudo ver a varios hombres que iban en caballos y vio que también habían dos carretas que llevaba unos baúles de hierro grandes y también vio unas palas, pero no sabía para qué, estaba por preguntarle a Harry cuando reconoció a su papá y sus tíos que cabalgaban rápido hacia ellos.

– ¡Papá, Tíos! – Gritó Ginny muy contenta, haciendo reír a Harry y por las risas conocidas que escuchó, también ellos habían reído.

– ¡Hija! ¡Pequeña! ¡Ginny! – Le decían ellos aliviados y contentos de escucharla y verla bien.

– Pues tardaron mucho en llegar – Les reclamó Harry riendo divertido – Pensé que llegarían más rápido, espero que no se perdieran – les dijo Harry sin dejar de abrazar a su Ginny.

– Yo que tú no reclamara tanto – lo regañó James Potter, muy serio, los cuatro hombres ya habían dejado de sonreír y miraban a Harry muy molestos.

– Hubiéramos llegado antes, si no hubieras dicho que viniéramos hasta que se hiciera de noche – siguió regañándolo Remus.

– Además las migas que nos has dejado en el camino, nos atrasaron más, al tener que limpiarlas, unos hombres prefirieron regresar al pueblo, creo que se asustaron – Refunfuñó Sirius, sacudiendo la cabeza, se notaba que algo no le gustaba.

– Eso sin mencionar a Molly, Lily, Elly y Dora, están muy enojadas y creo que estarás castigado, lo peor es que nos culpan a nosotros, incluso nos amenazaron, dijeron que era por causa del entrenamiento y que ya nos harían lo que tú has hecho. – Dijo temblando Arthur.

– Lamento haberles causado problemas, pero no me arrepiento de nada – Dijo fríamente Harry y temblando de lo enojado que estaba – Esos hombres se lo merecían por lastimar a mi Ginny; y si les molesta les recomiendo que no lleguen a la cabaña, les aseguro que no les gustara nada.

– ¿Tan malo es? No creo que sea peor que lo que hemos visto hasta ahora – Le dijo James preocupado y asustado – Creo que sabes que no simplemente los mataste. – La verdad es que estaba asustado, por lo que su hijo había hecho.

– Ese hombre me amenazó, me empujó, me golpeo en la cara, me amarró en una silla, me tocó sin permiso y levantó mi vestido con su rifle, decía que me violaría, no sé a qué se refería con eso, pero estoy segura que era algo malo, ya que ese hombre no dejaba de decir que disfrutaría hacerme sufrir, para verme llorar, porque el duque les había dicho que me torturaran, también me apuntó en la cabeza con su rifle. – Dijo Ginny enojada, con una voz muy fría y llena de dolor y rencor, estaba defendiendo a su Harry, abrazándolo y dándole un beso en la mejilla, Harry había bajado su cabeza, muy triste y ya no la abrazaba, tenía los brazos caídos y apretaba los puños, ella sabía que él todavía se culpaba porque ella lo vio matar a ese hombre de esa forma, pero ella se lo agradecía y no quería que se siguiera culpando, por lo que había hecho. – Además yo misma le pedí que los matara y es gracias a él que estoy aquí a salvo, Voldemort quería matarme de todas formas, para descubrir quién era el duque de Gryffindor y Mi Harry no lo permitió, así que no lo regañen más, ustedes le hacen daño y no lo permitiré.

– Ginny, tranquila pequeña, no estamos molestos con él – Dijo Remus rápidamente muy sorprendido por el enojo de la pequeña Ginny, ella siempre era tierna y amable, además al escuchar lo que le habían hecho, sólo pudo sentir más rabia, con los secuestradores.

– Entonces, dejen que mi Harry me lleve a casa, estamos cansados y ya no le reclamen más a MI HARRY – Dijo viéndolos furiosa, Harry seguía sin decir nada y no la abrazaba, así que le agarró los brazos y los puso alrededor de su cuerpo, abrazándolo más fuerte y dándole otro beso.

– Si tanto les molesta lo que ha hecho, quiere decir que ustedes, mamá y mis tías prefieren que mi Harry o yo hubiéramos muerto, porque todos esos hombres estaban armados y pudieron haberlo matado, quizás ustedes querían que eso pasara y por eso están molestos – Terminó de decir Ginny triste y molesta, para después ponerse a llorar, escondiendo su cara en el pecho de su Harry, lo que hizo que Harry gruñera enojado y sacara su espada con un rápido movimiento de su brazo derecho, abrazando a su Ginny con el otro brazo y apuntando a su padre y tíos con la espada.

– La han hecho llorar Mi Ginny ya ha sufrido mucho hoy, así que no permitiré que NADIE la haga sufrir más. – les gruñó Harry enojado y haciendo retroceder a James, Arthur, Sirius y Remus, que se habían quedado mudos con lo que la pequeña Ginny les había dicho. – Así que escuchen bien, pueden dejarnos tranquilos y seguir enterrando los cuerpos y seguir recogiendo las cabezas y los corazones, para ponerlos en los baúles y llevarlos al territorio de Slytherin, con una nota que diga que el Duque de Gryffindor no permitirá que lastimen a sus seres queridos y que si no quiere iniciar una guerra, será mejor que se detenga. Porque lo mismo que les pasó a estos hombres le pasará a todos los que él envié y también le ocurrirá lo mismo a él si no se detiene, y que tenga la certeza de que el rey se enterará de esto. – Harry abrazó a su Ginny y respiró profundamente para calmarse con el perfume a flores de ella. – Pueden hacer eso o si es demasiado para ustedes, déjenlos ahí, mañana yo mismo lo haré, primero me encargaré de mi Ginny.

– Llévame a casa Harry, quiero salir de aquí – le pidió Ginny en un susurro, ya había dejado de llorar y sólo abrazaba a su Harry muy fuerte, él asintió, envainó su espada y sin decir nada más a su familia, empezó a cabalgar muy rápido, alejándose de todas las personas que los miraban sorprendidos. Dejando atrás a sus papás y tíos que aún no salían de la sorpresa, por lo que no pudieron decirles nada para detenerlos.

Después de haberse alejado de ellos Harry bajó la velocidad y galopaban despacio dejando que el caballo los llevara, sin prisas, para calmarse un poco. Harry y Ginny permanecieron en silencio todo el camino, sólo se abrazaban y se daban suaves besos en las mejillas uno al otro, estaban tristes y enojados a la vez, por no decir dolidos por los reclamos de su familia.

Cuando llegaron a casa de Ginny, Harry ayudó a Ginny a bajar y después le entregó el caballo a un empleado, para que lo llevara al establo, el empleado les dijo que las señoras los esperaban en la sala, ellos sólo les dieron las gracias, por lo que el hombre se fue con el caballo. Se vieron a los ojos y se abrazaron, sabían que también sería difícil enfrentarlas a ellas.

– Duerme conmigo esta noche – Le pidió Ginny, no quería, ni podía estar lejos de él, Harry la miró a los ojos y sintió lo mismo que ella, así que asintió, dándole un beso en la frente, suspiraron profundamente y agarrados de las manos entraron a la casa.

– ¡Harry, Ginny! – Gritaron Lily, Molly, Elly, Dora y Teddy, este último corrió para abrazarlos a los dos.

– Me preocupe mucho, me alegro que estén bien – Les dijo dándoles otro abrazo a Harry y Ginny que le sonreían.

– Sentimos que te preocuparas – Le dijo Harry con cariño, al chico que consideraba su hermano.

– Harry a la próxima llévame contigo – Le dijo bromeando Teddy, feliz de que estuvieran bien, los tres niños se rieron al saber que era una broma.

– Yo no le veo la gracia a eso jovencitos – Dijo Lily enojada – Creo que ustedes deben muchas explicaciones. – Los reprendió Lily, provocando que Harry y Ginny se pusieran serios y que el temperamento de Ginny, que pocas veces mostraba saliera a flote.

– Discúlpennos, pero esas explicaciones se las daremos mañana y entonces podrán castigarnos todo lo que quiera, pero por ahora, Mi Harry y Yo estamos un poco cansados después de que todos esos hombres tratarán de matarnos y no estamos dispuestos a escuchar sus reclamos, simplemente porque ellos no lo lograron, ya que MI HARRY no lo permitió, así que les diré lo mismo que les dije a papá y a mis tíos DEJEMNOS EN PAZ estamos muy cansados y por eso nos vamos a la cama, para descansar un poco. ¡Buenas noches! Y ¡Hasta mañana! – Finalizó Ginny, y saliendo mientras abrazaba a su Harry.

Las cuatro mujeres se quedaron en Shock, al igual que lo hicieron sus esposos anteriormente, mientras miraban que Harry y Ginny se iban abrazados, rumbo a la habitación de la pequeña Ginny. Nunca la habían visto tan molesta y lo que les dijo, las hizo sentir muy mal y apenadas.

– ¡Vaya! Hicieron que Ginny se enojara, eso es difícil de lograr – Les dijo Teddy sorprendido y algo molesto, frunciendo el ceño y viéndolas muy serio – y por la cara de Harry, él también está muy enojado, así que no podrá tranquilizar a Ginny y creo que es el único que es capaz de hacerlo. – Terminó de decir sonriendo divertido, al ver las caras asustadas de su mamá y sus tías, pero todavía con el ceño fruncido y la mirada molesta.

– Creo que debemos ir a hablar con ellos – Dijo Molly preocupada, las demás asintieron y caminaron dispuestas a hacerlo, pero Teddy se paró en medio de la puerta y extendió los brazos, impidiéndoles el paso.

– Ustedes no harán eso – Les dijo muy serio y viéndolas fijamente – Ginny les dijo que mañana hablarían, no hoy.

– Déjanos pasar Teddy – Le dijo Dora sorprendida con la actitud de su hijo – Es mejor que hablemos con ellos ya.

– Ya les dije que no – Repitió Teddy igual de serio y sin bajar los brazos – No escucharon que les dije que los dos están muy enojados, además Harry cargaba sus armas y créanme que si van y los interrumpen, sólo lograran hacer enojar más a Ginny y eso no es bueno, porque les gritará cosas muy feas y luego se pondrá a llorar; y si la hacen llorar, Harry que también está muy enojado, no dudará en sacar sus armas y podría atacarlas, por hacer llorar a su Ginny.

– Mi hijo nunca nos atacaría – Dijo una indignada, asustada y muy molesta Lily Potter.

– En este momento Harry y Ginny están muy enojados – Siguió diciendo Teddy – y cómo dijo Ginny esos hombres trataron de matarlos, por lo que sólo quieren estar juntos y tranquilos; y si alguien los molesta o hace sentir mal a uno de los dos, no dudaran en atacar, sobretodo Harry, ya vieron lo que puede hacer si alguien toca a su Ginny.

– Pero aun así, Harry no nos atacará, nosotros no dañaremos a Ginny – Dijo Elly sorprendida.

– Pero sí pueden hacer que Ginny se enoje más y termine llorando, lo cual es aún peor… – replicó Teddy –… porque si hay algo que Harry no perdona es que hagan llorar a SU GINNY.

– Ya basta déjanos pasar Teddy, tenemos que hablar con ellos dos ya – Dijo desesperada Lily y tratando de pasar.

– No las dejaré pasar, no miento cuando les digo que Harry podría atacarlas si molestan a su Ginny. – Siguió diciéndoles Teddy

– Teddy tiene razón, Harry no dudará en atacarlas – Les dijo James Potter, mientras entraba con Arthur, Sirius y Remus, todos iban muy serios y agitados, se habían dado prisa para llegar a casa y decirles que no los molestaran y en el peor de los casos luchar para que Harry dejara de atacarlas.

– Pero… ¿Cómo pueden decir eso? – Preguntó indignada Lily viendo a los hombres, Teddy ya había bajado los brazos y respiraba más tranquilo.

– Será mejor que nos sentemos, hay algo que deben saber y nosotros nos iremos después, para seguir con lo que estábamos haciendo. – Les dijo Remus muy serio. Todos se sentaron en los sillones para hablar, mientras. Las mujeres abrazaban a sus esposos, Teddy se sentó a un lado de sus padres, en silencio.

– No puedo creer que piensen que el pequeño Harry podría hacernos daño – decía Molly mientras era abrazada por su esposo – Y mi hija, nunca nos había hablado así.

– Ellos han pasado por mucho hoy, – Les explicaba James a ellas – ha pasado lo que más ha temido Harry, nosotros lo entrenamos, para que pudiera defenderse si el Duque de Slytherin lo atacaba un día, para llegar a mí, pero Harry desde el principio dijo que él aprendería a luchar, no para defenderse a él mismo, sino para proteger a su Ginny, es como si siempre hubiera sabido que ella también corría peligro y ahora eso se ha confirmado, es por eso que se dejó llevar por sus temores. Algo a lo que Harry le tiene mucho miedo es a perder a su Ginny y no poder hacer nada para defenderla o evitar que la lastimen. Eso lo hemos sabido siempre, el nunca bromeaba, cuando decía que mataría y haría pagar a quien lastimara a su pequeña. Y eso es lo que ha dejado hoy muy claro – James se detuvo recordando los cuerpos de los hombres que su hijo no sólo había matado, sino que los había decapitado. Las mujeres escuchaban y lloraban en silencio, mientras abrazaban a sus esposos.

– Pero eso no es todo, – continuó hablando Arthur – Harry no sólo se enfrentó a sus miedos con la idea de perder a mi hija, lo cual lo lastimó mucho; sino que mi hija también ha sufrido bastante, a ella también le duele estar lejos de su Harry y hoy esos malditos se la llevaron diciéndole que nunca regresaría y que la harían sufrir mientras siguiera con vida, porque Voldemort había dado órdenes de torturarla y hacerla sufrir, para que cuando la llevaran donde él, pudieran matarla. – respiró profundamente para calmarse, Molly temblaba y lloraba por su pequeña – Harry vio y escuchó lo que esos hombres le hicieron y lo que planeaban hacerle, por lo que perdió el control y se dejó llevar por sus impulsos y deseos de venganza. Todos sabemos lo mucho que le molesta si alguien insulta a mi hija, no se imaginan lo que sintió cuando vio lo que le hacían a su pequeña, yo mismo siento deseos de venganza por lo que se atrevieron a hacerle.

– Pero ¿Qué fue lo que hicieron o querían hacer? – Preguntó en un susurro Elly llorando preocupada y asustada – Cuando recuerdo lo que le hizo a ese hombre yo…

– Lo sabemos, a nosotros también nos sorprendió – Siguió diciendo Sirius al ver que su esposa no podía hablar – y es por eso que no entendimos al principio y hasta le reclamamos, pero al ver los cuerpos sin cabeza y sin corazón de todos esos hombres nos asustamos; al parecer ellos pensaban que los seguiríamos, por lo que dejaban a un hombre vigilando, Harry los mató y les cortó la cabeza y les sacó el corazón, los dejaba en un lugar visible para que nosotros los viéramos y enterráramos el cuerpo de los hombres y metiéramos en los baúles la cabeza y el corazón, era como seguir un camino lleno de migas, a mitad del camino los encontramos y cuando vimos que estaban a salvo, regañamos a Harry por lo que había hecho, él se enojó y dijo que no se arrepentía porque se lo merecían, también nos dijo que si no soportábamos eso, era mejor que no siguiéramos, porque lo de la cabaña era peor. – Sirius hizo otra pausa, para respirar profundamente – Fue difícil de imaginar que hubiera hecho, algo peor, pero al ver en su mirada que no mentía, nos asustamos y le dijimos que no había nada peor, porque con lo que había hecho era más que suficiente, ya que no sólo los había matado…

– No puedo creer que le dijeran eso a Harry – Dijo enojado Teddy levantándose – Con razón piensan que ustedes prefieren que esos hombres los hubieran matado ¡Cómo pudieron decirle eso! – Les gritó Teddy tan furioso que se le llenaron los ojos de lágrimas y cerraba los puños muy fuertes.

– ¡Teddy! – Lo llamó Dora, tratando de abrazarlo, pero Teddy negó y se dio la vuelta, para dirigirse a la ventana y mirar hacia afuera, dándoles la espalda a su familia.

– Déjalo Dora – Le dijo James mirando a su sobrino – nos merecemos eso y más.

– Claro que lo merecen – Dijo Teddy enojado sin mirarlos – Estoy seguro que eso le dolió mucho a Harry, que de seguro se ha de culpar un poco, más si Ginny lo vio hacerlo y por lo que dijo Ginny, estoy seguro de que así fue, la hicieron enojar sin duda y espero que no la hayan hecho llorar, porque me sorprendería que Harry no los haya matado también, eso debió lastimarlo mucho a él y a Ginny ¡No los entiendo, cómo pudieron hacerles eso a ellos! – Terminó de decir Teddy, llorando y golpeando la pared con el puño.

– ¡Teddy! – Gritaron las mujeres, tratando de levantarse, pero sus esposos las sujetaron y negaron con la cabeza.

– Tienes razón Teddy, – Le dijo arrepentido Remus, sintiéndose muy mal, porque no sólo había decepcionado a Harry y a Ginny, sino también a su hijo – no debimos haberlo hecho y pasó lo que tú acabas de decir, cuando le dijimos eso a Harry, la pequeña Ginny se enojó mucho y nos gritó que no permitiría que nadie lastimara a su Harry, nos dimos cuenta de que nuestras palabras lo hirieron y no tuvimos tiempo para disculparnos, Ginny nos dijo muy enfadada lo que esos imbéciles le habían hecho y nos gritó que de no ser por Harry ella estaría muerta. Fue muy duro escuchar lo que le hicieron y entonces entendimos lo que Harry había hecho. Después Ginny se puso a llorar y Harry nos apuntó con la espada, estaba muy enojado porque la hicimos llorar y nos amenazó con matarlos; por un momento pensé que lo haría pero Ginny le pidió que la trajera a casa, porque estaba cansada, pero creo que lo dijo sólo para que Harry no nos atacara.

– Dígannos lo que esos hombres le hicieron a mi pequeña, por favor – Les pidió Molly llorando, las otras mujeres asintieron, pidiéndoles también que les contaran.

– No queríamos decirles, pero ya que insisten, les diremos lo que mi hija nos dijo a nosotros – Les empezó a decir Arthur – Ella nos dijo que esos hombres no sólo la habían raptado, sino que además planeaban hacerla sufrir antes de entregarla a Voldemort, de eso se había encargado especialmente un hombre, a quien Harry se aseguró de hacerlo pagar… – Arthur hizo una pausa recordando cómo habían encontrado el destrozado e irreconocible cuerpo del Hombre –… ese hombre la amenazó con torturarla, le dijo que lo haría para hacerla llorar, la había empujado, amarrado, la golpeo en la cara, la tocó sin su permiso y le dijo que la violaría, mi hija dijo que no sabía a qué se refería con eso, pero sabía que no era bueno, también dijo que el maldito le había levantado su vestido con el rifle y la apuntó con el arma en la cabeza – Arthur hablaba con los dientes apretados, estaba furioso, todos lo estaban. – Dijo que de no ser por Harry ese hombre la habría matado, también nos dijo que ella misma le había pedido a Harry que lo matara y lo había visto hacerlo, pero que no se había asustado, sino que se lo agradecía y mientras ella nos decía esto abrazaba a su Harry y le daba besos, yo me estremezco al pensar que ella presenció eso – Dijo Arthur temblando, al igual que James, Sirius y Remus.

– Entonces espero que Harry lo hiciera pagar muy caro, por hacerle todo eso a la pequeña Ginny – susurró Elly molesta, por todo lo que le habían hecho a su sobrinita.

– Lo hizo, eso se los aseguramos – Dijo Remus estremeciéndose y recordando al hombre.

– ¿Tan malo fue? – Susurró Lily, pensando en cómo afectaría eso a su hijo y a la pequeña Ginny.

– Su cuerpo quedó irreconocible – Dijo Sirius temblando y haciendo temblar a los demás, al escucharlo – Sé que es difícil de entender, a nosotros también nos costó, pero al oír lo que ese maldito le hizo a Ginny y lo que quería hacerle… tomando en cuenta que Harry no permite que nadie la lastime, ni siquiera deja que la insulten o le hablen mal, entonces al pensar que él vio lo que le hacían y sabía lo que planeaban hacerle… bueno es la única forma en que puedo comprenderlo, además la pequeña Ginny le pidió que lo matara, así que Harry se aseguró de hacerlo sufrir mucho, antes de matarlo, según lo que encontramos, Harry lo torturó lentamente, cortando parte por parte y al final sólo quedó su cabeza y su corazón lo demás del cuerpo estaba desecho. – Terminó de decir Sirius muy pálido, al igual que los demás.

– Pobre Harry – murmuró Teddy, acercándose a sus padres, estaba pálido y temblaba mucho, Remus lo agarró y lo abrazo con fuerza, para calmarlo – Estoy seguro que después se sintió muy mal, sobre todo si Ginny vio lo que hizo, debe sentirse muy culpable y Ginny… ¡Los dos han sufrido mucho! – Terminó llorando Teddy abrazando a su papá, todos lloraron al pensar en lo que Teddy había dicho y sintiéndose más culpables por cómo los habían tratado, reclamándole a Harry lo que había hecho.

– Por ahora lo único que podemos hacer es dejarlos tranquilos, necesitan estar juntos más que nunca – Dijo James suspirando, – Mañana hablaremos con ellos, nos disculparemos y les diremos lo orgullosos que estamos de ellos, también les diremos que los amamos mucho y que lo que más nos importa es que ellos estén bien. Ellos necesitan escuchar eso, para que puedan superar esto, todos debemos hacerlo, nosotros nos encargaremos de explicar a los demás lo que ha pasado.

– Si, es lo mejor que podemos hacer – Dijo Sirius levantándose, al igual que los otros hombres, Remus acomodó a Teddy en el regazo de su mamá. – Por ahora nos retiramos, para terminar de recoger los cuerpos y enterrarlos, después llevaremos los baúles a Slytherin con la nota, que Harry nos dijo que pusiéramos.

– Y mañana, le informaremos al rey de esto, creo que la idea de Harry puede funcionar, al menos Voldemort sabrá que con nosotros no puede meterse sin recibir su merecido, al intentarlo, estoy seguro que al ver el contenido de los baúles verá que hablamos muy en serio. – Dijo Arthur con una voz amenazante, que pocas veces usaba.

– Mañana les explicamos bien las cosas – les dijo Remus a las mujeres, que lo miraron agradecidas, ya era demasiado con lo que había pasado. – pero ya es hora de que nos vayamos, ustedes traten de dormir un poco. – Les dijo saliendo de la casa con sus amigos y dejando a las mujeres que se irían a acostar, para descansar un poco, ya que todos dormirían en casa de los Weasley esa noche.


Después de que Ginny y Harry, dejaron a sus mamás y a sus tías, se fueron agarrados de las manos y cuando entraron en la habitación, se abrazaron, cuando se dieron cuenta estaban llorando, por todo lo que había pasado, se necesitaban más que nunca, querían asegurarse de que estarían seguros y juntos, no soportaban la idea de que a uno de los dos le pasara algo. También les dolía la reacción de su familia, los habían herido, eso les dolía más que lo demás.

– Ginny, mi Ginny, no llores pequeña – Le decía Harry mientras la abrazaba y le daba besos, en sus mejillas y ojos, limpiándole las lágrimas, – Ya estamos en casa a salvo, no llores, todo saldrá bien.

– ¡Oh mi Harry! estuve tan asustada, pensé que no te vería de nuevo – Le decía llorando y abrazándolo – No dejaba de pensar en que pudieran hacerte daño, no soportaría si algo te pasara.

– No te preocupes, mi pequeña, ya todo acabó, yo nunca dejaré que te lastimen y no me alejaré de ti nunca, recuerda, tú eres mi Ginny, sólo mía, mi pequeña Ginny – Le decía Harry, besándole su hermosa carita.

– Y tú eres mi Harry, sólo mío, Mi Harry – Le dijo ella besándolo también. Así estuvieron un rato demostrándose su cariño.

– Será mejor que nos acostemos – Le dijo Harry cargando en brazos a su pequeña – Los dos estamos cansados.

– Está bien, pero dormirás conmigo – Le dijo Ginny, no quería que él se alejara de ella.

– Si, mi pequeña, no me alejaré de ti nunca – La tranquilizó Harry, mientras le quitaba su ropa y le ponía el pijama, él también se quitó la ropa, dormiría en su ropa interior, acostó a su pequeña en la cama y la arropó, después se acostó a su lado. Ginny lo abrazó y colocó su cabeza en su pecho.

– Ven pequeña – Le dijo Harry sonriendo y jalando a su Ginny y acomodándola encima de él, para arropar sus cuerpos y abrazarla – De todas formas siempre terminas durmiendo encima de mí, no olvides que soy tu almohada preferida.

– Eso es verdad, eres mi almohada más cómoda – Le dijo Ginny sonriendo y dándole un beso en la mejilla. – Crees que mañana seguirán enojados – le preguntó preocupada.

– No lo sé, pero sea como sea, estaremos juntos, así que no te preocupes – La tranquilizó Harry abrazándola más fuerte y besando su cabeza. – No dejaré que nadie te haga más daño, Tú eres lo más importante para mí, pequeña, ¡Te quiero mucho mi Ginny!

– Tú también eres muy importante para mí, ¡Te quiero mi Harry! – Le dijo Ginny besando su mejilla y acomodando su cabeza en el pecho de él para escuchar su corazón; así se quedaron abrazados y juntos, hasta que se quedaron dormidos con una sonrisa en los labios.


N/A:

Dejen comentarios, por favor, quiero saber qué les pareció, acepto todas las opiniones que me pueden ayuder a mejorar la historia, así que no duden en dar sus opiniones y cualquier pregunta que tengan, con gusto trataré de contestarla.

Mhushaka :)