N/A: Harry Potter no me pertenece.


11. Juntos Superamos Todo.

Cuando entraron al comedor, vieron a toda su familia que los esperaban sonriendo, habían escuchado lo que decían antes de entrar y les alegraba que siguieran riendo, después de lo que había pasado.

– Entonces no tenemos que llevar a la pequeña Ginny al doctor – Dijo riendo Sirius, viendo divertido a los niños, Harry aún sonreía con Ginny en sus brazos.

– ¡No! Sólo era una broma – Dijo Ginny rápidamente, muy sonrojada y abrazando más a su Harry, que sonrió y se acercó a la mesa, sentándose en una silla, con Ginny en sus piernas.

– Creo que deberían comer algo – Dijo Molly, acercándose con Lily, para servirles comida en un plato y jugo de fruta en un vaso.

– Gracias – Les dijeron los niños. Los demás los miraban atentamente, pero Harry y Ginny los ignoraban y se daban de comer uno al otro, por lo que decidieron seguir con sus desayunos.

– ¿Qué te pasó en la mano Teddy? – Le preguntó Harry luego de ver la mano vendada del pequeño Teddy.

– Me la lastimé anoche – le dijo Teddy en un susurro, aún estaba un poco molesto y triste por lo que había pasado la noche anterior.

– ¿Qué te pasa Teddy, por qué estás triste? – Le preguntó preocupada Ginny viendo sus ojos llenos de tristeza – Ven Teddy, acércate. – Le pidió Ginny extendiendo los brazos.

– No es nada Ginny, no te preocupes pequeña – Teddy, se sentía muy triste, por lo que les había pasado a ellos y le molestaba mucho, la actitud que los adultos habían tenido, sabían que estaban arrepentidos, pero lastimaron a Harry y a Ginny y eso no le gustaba a Teddy, menos al ver que Ginny se seguía preocupando por él.

– ¿Cómo te lastimaste la mano? – Le preguntó Harry, frunciendo el ceño, no recordaba que la tuviera lastimada, anoche que lo vio, cuando él y Ginny llegaron y también notaba que estaba triste. Harry, Ginny y Teddy eran muy unidos y se preocupaban unos por otro y Harry al ser el mayor cuidaba de Teddy y de su amada Ginny, así que no le gustaba que se lastimaran, ni que alguien les hiciera daño. – Dinos la verdad Teddy.

– Anoche golpeé la pared con mi puño, porque estaba muy enojado – Les dijo Teddy, hablando despacio y frunciendo el ceño – Estaba muy enojado, porque ellos me contaron lo que había pasado y cómo te habían reclamado por lo que hiciste, haciendo que Ginny se enojara y llorara; aún me sorprende que no los atacarás, pero sé que Ginny te detuvo y creo que era lo mejor. Pero hoy me siento mal, por todo lo que les pasó, no quiero que estén enojados, ni tristes, por lo que ellos dijeron, sé que los lastimaron, a mí tampoco me gusta nada y quisiera hacer algo para ayudarlos a sentirse mejor. – Terminó de decir llorando Teddy.

– ¡Oh Teddy! No te sientas mal por eso, es cierto que no nos gustó lo que dijeron, pero es porque ellos no lo entienden, – Lo tranquilizó Harry, sujetándolo del hombro – es por eso que se los explicaremos y no te sientas culpable, nosotros estaremos bien, tú sabes que yo no dejaré que lastimen a mi Ginny y haré todo para que ella sea feliz – le dijo Harry sonriendo y revolviendo el cabello de Teddy que había dejado de llorar y ahora sonreía.

– Además ya nos hiciste sentir mejor con lo que nos dijiste, pero no tienes que golpear las paredes de la casa al enojarte – Lo regañó Ginny sonriendo, con cariño – ellas no te han hecho nada, para que las golpees y sólo te has lastimado – dijo riendo al ver que Teddy reía, por lo que Ginny, se le acercó, le dio un abrazo y un tierno beso en la mejilla.

– Tienes razón Ginny – Dijo Teddy sonrojado por el beso, haciendo sonreír a Harry y a Ginny, que lo miraba traviesa, haciéndolo tragar saliva, sabía que ella era muy traviesa a veces – ¿Qué pasa? – Le preguntó temeroso, Harry también la miraba con el ceño fruncido.

– ¡Nada! Sólo recordé algo gracioso, que pasó mientras Harry y yo nos bañábamos – Ginny reía divertida y con sus ojos brillando, Teddy notó que Harry se tensaba y se sonrojaba.

– ¿Y qué es tan gracioso? – Preguntó Teddy curioso, por la reacción de Harry, era raro que pasara eso y sólo ocurría cuando Ginny le hacía una broma o una travesura que lo avergonzaba.

– Es que Harry se enojó mucho porque le dije que me gustaba un niño y él pensó que era alguien a quien no podía matar, aunque quería hacerlo – Le decía Ginny divertida, Harry se estaba poniendo muy rojo y Teddy la miraba sorprendido y curioso. – ¿A qué no sabes quién pensó que era el niño que me gustaba? – Le preguntó sonriendo traviesa.

– Ginevra… – Dijo Harry muy rojo y apretando los dientes.

– ¡Ah! Ahora si le diré, sabes que no me gusta que me digan así y hoy lo has hecho muchas veces – Refunfuño Ginny, cruzando los brazos en su pecho, para después reír de una forma traviesa y vengativa, Teddy los miraba curioso. – Además me lo debes, por decirme que me llevarías al doctor y que me pondrían una vacuna – Le dijo retándolo con la mirada, para después ver a Teddy. – ¿Quieres saber en quien pensó Harry, Teddy? – Le preguntó inocentemente, con una mirada que de inocencia no tenía nada.

– ¿Quién pensó que era el niño que te gustaba? – Le preguntó Teddy curioso – Dime quien, aunque yo sé qué niño te gusta. – Le dijo Teddy seguro.

– Primero dime que niño piensas que me gusta – Le pidió Ginny sonriendo.

– Te gusta Harry, eso todos lo saben – Le dijo muy seguro Teddy, haciendo que Harry se pusiera más rojo y que Ginny riera más divertida.

– Verdad que es obvio, que él me gusta, – Le dijo Ginny muy divertida y con ojos brillantes – Todos se han dado cuenta, menos él, el tontito pensó que era otro niño y quería matarlo, enojándose más cuando le dije que no quería que lo hiciera, no vas creer quien pensó que era – Ginny reía traviesa.

– Pero quién pensó que era – Teddy estaba muy curioso y sorprendido de que Harry pensara que era otro niño y no él; los adultos permanecían en silencio pero estaban atentos a lo que los niños platicaban.

– ¡Él pensó que ese niño eras tú Teddy! – Dijo Ginny riendo, mientras Harry se ponía más rojo y escondía la cara en el cabello de su traviesa Ginny, Teddy lo miró sorprendido, unos segundos y después empezó a reír a carcajadas, igual que Ginny; los adultos reían disimuladamente, luchando por contener las carcajadas.

– Pero eso es imposible, tú eres como mi hermana – Decía entre risas Teddy – Y me alegró por eso, porque estoy seguro que me mataría, si eso pasara. ¡Pero eso es imposible! – Teddy reía muy divertido ahora, sentándose en la silla más cercana, para no caer al suelo, a causa de la risa.

– Eso no es todo, claro que quería matar al niño que me gustara, pero como le dije que no podía hacerlo, porque él lo conocía muy bien y sabía que yo lo quería mucho y que me haría muy triste si algo le pasara – Le contó sonriendo Ginny y acariciando la cara de su Harry, viéndolo a los ojos. – Yo se lo dije, para que así descubriera que de él hablaba, pero ni así lo descubrió.

– ¡¿Y a pesar de eso no entendió que se trataba de él?! ¡No puedo creerlo! – Le dijo Teddy incrédulo, sin parar de reír y limpiándose las lágrimas que por la risa había derramado.

– No, ahí es cuando pensó que eras tú, el que me gustaba, – Dijo sonriendo Ginny y dándole besos en las mejillas sonrojadas a su Harry – A veces eres muy bobo, no hay nadie a quien yo quiera tanto como a ti ¡Te quiero mucho! – Le decía con cariño y dándole más besos.

– ¡Te quiero pequeña! – le dijo Harry abrazándola y besando su frente.

– Y por eso, no puedo creer que a Ginny le gustara otro niño, que no seas tú – Dijo Teddy, rodando los ojos – Ustedes no dejan de decirse lo mucho que se quieren y darse besos y abrazos. – Murmuró Teddy haciendo que Harry y Ginny se sonrojaran y lo miraran tímidamente.

Los niños siguieron comiendo y riendo, hablando de temas sin importancia, los adultos los miraban y no sabían que hacer para empezar una conversación, sin hacer enojar más a Harry y Ginny. Pero cuando terminaron de comer, los niños se quedaron en silencio y Harry y Ginny se miraron a los ojos.

– Creo que es el momento de hablar – Dijo Harry viendo a James, Lily, Arthur, Molly, Sirius, Elly, Remus y Dora que los miraban tímidamente.

– Harry, Ginny, nosotros… – empezó a decir James, pero Harry lo interrumpió.

– Antes de que empiecen, queremos que primero escuchen lo que Ginny y yo queremos decirles, después podrán decir lo que quieran o castigarnos si lo desean, sólo les pedimos que primero nos escuchen, por favor. – Les pidió Harry, hablando con suavidad y firmeza.

– Adelante, tienen nuestra atención – Dijo Arthur y los demás asintieron.

– Bien… yo sé que no están de acuerdo con lo que le hice a esos hombres, ya que no sólo los maté, – Empezó a decirles Harry, abrazando a su Ginny que también lo abrazaba y le daba besos en su cara; y sin dejar de ver a los adultos que los miraban y escuchaban atentamente – sé que se decepcionaron de mi comportamiento y lamento mucho eso, pero sigo pensando lo mismo que ayer y no me arrepiento de lo que hice y creo que lo volvería a hacer, es más estoy seguro de que lo haría de nuevo.

– Lo único de lo que me arrepiento, es que mi Ginny me viera matar a ese hombre, tuve mucho miedo de perderla y temía que se asustara mucho y quisiera que me alejara de ella, yo no soportaría que eso pasara – Dijo Harry, viendo los ojos de Ginny, que lo miraban con cariño.

– Eso no pasará nunca, mi Harry – Le dijo ella acariciando su mejilla y dándole otro beso en la cara.

– Ahora lo sé, pequeña – Le dijo Harry besando su frente – Pero aun así, hubiese preferido que no lo vieras. – Después miró de nuevo a su familia – Eso es lo único de lo que me arrepiento y no sé si ustedes puedan entenderme y perdonarme, pero cuando vi lo que ese hombre le había hecho a mi Ginny y vi y escuché lo que quería hacerle, yo no pude controlarme, lo único que quería, era hacerlo sufrir, para que pagara por lo que le había hecho y quería hacerle a mi pequeña… yo quería que me suplicara que lo matara y alargué mucho el momento, sé que es muy cruel y que no es para lo que me entrenaron, pero ustedes saben que yo acepté entrenarme, sólo para poder proteger a mi Ginny, de los que quisieran lastimarla y yo nunca bromeé cuando decía que haría pagar caro y que mataría a quien se atreviera a hacerle daño.

– Así que no me pidan que me arrepienta por lo que hice, mi Ginny dice que no le importó que los matara ni verme hacerlo; sino que al contrario, se siente agradecida de que lo hiciera, ella está feliz porque esos hombres no lograron separarnos y lo que más quiero yo, es que ella sea feliz y haría cualquier cosa por lograr que estuviera segura y feliz, lo haría todo. – Terminó de decir Harry besando a su Ginny que también le daba besos en la cara y lo abrazaba.

– Yo sabía que mi Harry se culpaba mucho porque yo lo había visto matar a ese hombre de esa forma, – Siguió hablando Ginny viendo a los adultos, mientras Harry la abrazaba y la besaba en su cara y cabello – también sé que tenía mucho miedo de que yo me asustara por lo que había visto, pero la verdad es que yo sólo podía dar gracias y sentirme aliviada, porque esos hombres estaban muertos y no lo habían herido, ni lo habían matado, como quería hacerlo conmigo, me alegraba mucho saber que no nos habían separado y que podíamos seguir juntos. Es por eso que me enojó mucho que ustedes le reclamaran por lo que había hecho, era como si hubiesen preferido que esos hombres vivieran y nos hubieran herido o matado, porque eso es lo que querían hacer, de todas formas; y ustedes sólo lograron hacer que Harry se sintiera más culpable por lo que había hecho, reprochándole que los hubiera matado para salvarme y protegerme, a mí no me gusta que la gente sufra, pero esos hombres eran personas muy malas que merecían pagar por lo que habían hecho, Harry sólo hizo lo que tenía que hacer, ahora el duque sabrá que no puede tratar de hacernos daño, sin pagar por ello. Harry siempre me ha cuidado y trata de hacerme feliz, él me quiere y yo lo quiero, ustedes siempre han dicho que él es mi protector y él se encarga de mi seguridad, entonces no tienen que reprocharle la forma en que lo hace, él sabe lo que es mejor para mí y yo confío en él.

– Tampoco voy a permitir que ustedes lo hagan sentir mal, ni que lo lastimen – Seguía diciendo Ginny – él cuida de mí y yo cuido de él y no dejaré que nadie le haga daño, él es mío, es mi Harry y lo quiero, así que si le van a reclamar lo que hizo, reclámenme a mi primero, porque yo le pedí que matara a esos hombres, es por mí que los mató y es a mí a quien tienen que reprocharle, porque yo estoy muy agradecida de que los haya matado y los haya hecho sufrir por lo que me hicieron y por lo que querían hacerme, pero que por mi Harry no lo lograron. Pero no voy a permitir que lo hagan sentir mal ni que lo lastimen y no me importa si nos castigan, Harry es mío y yo soy de Harry y estamos juntos en esto, si lastiman a uno, nos lastiman a los dos, porque nos queremos y cuidamos y no soportamos que el otro esté triste o lastimado, eso es todo lo que diremos – Terminó de decir Ginny abrazando más a su Harry y dándole besos, mientras él hacía lo mismo y los adultos los miraban con lágrimas en los ojos, sintiéndose culpables y muy orgullosos de sus pequeños, que se comportaban muy maduros para su corta edad.

– Bueno… – Empezó a decir James con un nudo en la garganta, las mujeres lloraban y ellos tenían los ojos llenos de lágrimas. – Nosotros sólo hemos querido decirles algo, desde anoche cuando los encontramos, todos habíamos estado muy preocupados y asustados, por sí algo les pasaba, primero nos informan, que querían llevarse a la pequeña Ginny y eso nos tomó por sorpresa, pero tú, Harry, no nos diste tiempo de nada, cuando vinimos a reaccionar tú ya te habías alejado dispuesto a rescatar a Ginny, entonces ya no sólo estábamos preocupados sólo por ella, sino también nos preocupamos por ti, sabemos que puedes defenderte y que eres muy bueno en combate, lo sabemos muy bien, nosotros te hemos entrenado y siempre nos has sorprendido con tus habilidades, pero eres mi hijo Harry, siempre serás nuestro pequeño y el miedo de que algo te pasara a ti o la pequeña Ginny o a Teddy también, es demasiado…

– Estábamos muy asustados por ustedes – Siguió diciendo Sirius – siempre habíamos temido que el maldito de Voldemort los atacara a ustedes con tal de llegar a James o por conseguir adueñarse de Gryffindor, siempre hemos temido eso y ayer pasó lo que más temíamos, nosotros te habíamos entrenado a ti y ahora también a Teddy para que pudieran defenderse; pero cuando supimos que se habían llevado a la pequeña Ginny, tuvimos miedo, mucho miedo, ella no podría defenderse y fácilmente podrían matarla y eso te afectaría más a ti, Harry, sabemos que tú siempre te has entrenado para poder protegerla, también sabemos que por ella, tu pierdes el control de ti mismo y pensar que pudieras hacer algo imprudente, con tal de protegerla, ese nos asustó más y después…

– Tú te fuiste Harry, mataste a ese hombre torturándolo y decidiste seguirlos y rescatar a la pequeña, tú solo y nos pediste, no, más bien, nos ordenaste, porque no nos diste otra elección… – Remus continuó, al ver que Sirius no podía seguir hablando – … más que tener que quedarnos toda la tarde esperando a que anocheciera para poder seguirte y ayudarte, en el pueblo nos dijeron que eran más de veinte hombres y aunque sabíamos que eras bueno también sabemos que no eres invencible y menos si estás preocupado por tu Ginny; eso nos tenía demasiado ansiosos y nerviosos, pero cuando por fin anocheció nosotros sólo pudimos rezar para encontrarlos con vida; y al estar viendo a un cuerpo, tras otro nos ponía más nerviosos y ansiosos, esperando no encontrarte a ti en cualquier momento, estábamos aterrados; por eso, cuando por fin los vimos, estaban llenos de sangre, no tienen idea de lo frágiles y vulnerables que se miraban, son sólo unos niños después de todo y creo que no pudimos controlar nuestras emociones…

– Nos sentíamos aliviados, sorprendidos, angustiados y enojados, por lo que habían tenido que pasar y nosotros no pudimos hacer nada – Arthur hablaba con los ojos llenos de lágrimas – creo que fue demasiado y ustedes son nuestros hijos, nuestros pequeños, es normal que nos preocupemos por ustedes y por eso reaccionamos así, no quisimos reclamarles nada y claro que estamos muy felices de que no les haya pasado nada, ustedes, sus vidas son muy importantes y no importa lo que hagan, siempre serán nuestros pequeños y los seguiremos amando más que a nada, ustedes Harry, Teddy y Ginny, mi pequeña princesa, son quienes nos dan la felicidad en nuestras vidas, son lo más importante para todos nosotros y siempre estaremos orgullosos de ustedes y los seguiremos amando sin importar nada, nada cambiara eso, queremos que lo tengan claro siempre. Sé que les hemos hecho daño con nuestro comportamiento de ayer, pero aunque somos adultos, también nos equivocamos y nos dejamos llevar por nuestros miedos, pero los amamos y tratamos de mejorar y ser unos padres y una familia que los apoye y con quienes ustedes siempre puedan confiar; así que perdónennos si los lastimamos o los hicimos sentir mal, no fue esa nuestra intención, de verdad, ustedes, el tenerlos con nosotros es lo más importante, recuerden que los amamos mucho.

– Nosotros también sentimos, haberlos preocupado de esa forma – Les dijo Harry llorando, Ginny lloraba en su pecho y Teddy lloraba viendo a los adultos. – Yo lamento no haber pensado en ustedes, perdí el control y sólo pensaba en salvar a Ginny, no pensé en cómo eso los afectaría a todos ustedes, lo lamento – Terminó de decir Harry, llorando y agachando la mirada, escondiendo su rostro en el cuello y cabello de Ginny, que seguía llorando en su pecho, Teddy estaba a su lado y lloraba, abrazando a Harry y a Ginny.

Lily, Molly, Dora y Elly, no aguantaron más y corrieron para abrazar a sus pequeños, todas les deban besos y limpiaban sus lágrimas, mientras les decían que no hay nada que perdonar, que los amaban y que estaban muy orgullosa de todos ellos, porque eran lo más importante para ellas. También se les unieron sus esposos y los niños eran abrazados y besados por toda la familia, después de todo, estaban aliviados y felices de estar juntos y sabían que superarían todo, mientras estuvieran juntos.

– Por cierto Harry, ya nos encargamos de lo que nos pediste, creo que tu plan puede funcionar y le hemos avisado al rey informándole lo ocurrido, pronto recibiremos su respuesta – Le dijo sonriendo James a su hijo – Estoy muy orgulloso de ti, campeón, hasta creo que podrías tomar las funciones como duque, así yo podría tomar unas largas vacaciones. – Dijo haciendo como que pensaba considerarlo, sorprendiendo a todos.

– ¡Ah no, de ninguna manera, James Potter! Mi hijo es aún muy pequeño – Dijo Lily haciéndose la enojada, sabía que su esposo bromeaba – Además el no hará tu trabajo para que puedas irte de viaje con Sirius.

– ¡Pelirroja, no nos quites la diversión! – Dijo Sirius, haciendo berrinche – Ya escuchaste que el pequeño Harry puede hacer el trabajo, yo creo que es buena idea y tenemos años de no hacer un viaje.

– Tú te cayas Sirius, no te irás de viaje a ningún lado – Lo regaño Elly, siguiendo la broma.

– Pero ellos tienen razón hace tiempo que no salimos de viaje y creo que… – Remus no pudo decir nada, por la mirada de su esposa.

– Tu no crees nada de nada Remus, así que no sigas – Dijo Dora enojada y con mirada amenazadora.

– Tampoco es para que se enojen tanto, – Dijo Arthur sumándose a la broma, los niños los miraban divertidos. – no es tan mala idea, hace mucho no vamos de vacaciones.

– Arthur, no te conviene aprobar esa idea – Dijo Molly molesta.

– ¡Mujeres, siempre arruinan toda la diversión! – Dijeron los hombres al mismo tiempo y haciendo un puchero, cruzándose de brazos.

– ¿Qué fue lo que dijeron? – Preguntaron amenazantes sus esposas.

– ¡Nada! – Dijeron ellos rápidamente, viéndolas asustadas – Ustedes tienen razón como siempre y nosotros no – Dijeron ellos como si recitaran una ley.

– Muy bien dicho – Los felicitaron ellas sonriendo satisfechas y orgullosas, los niños reían a carcajadas.

– ¿Y ahora que quieren hacer niños? – Preguntó con una sonrisa Lily.

– Podemos tener un día de campo – Propuso Ginny, al ver que Teddy y Harry la miraban curiosos – Podemos ir al campo y comer allá, mientras jugamos y podríamos cabalgar quiero tener una carrera, esta vez le ganaré a Harry… y… yo… olviden que dije eso – Dijo Ginny nerviosa.

– Ginny… – gimió Harry, ahora si estarían en problemas – No debiste decir eso.

– Es cierto, ahora si los castigaran – murmuró Teddy, viendo a los adultos que los miraban con los ojos entrecerrados, sobre todo las mujeres.

– ¿Qué quieres decir con cabalgar y hacer una carrera? – Preguntó Molly viéndolos fijamente.

– Tú no puedes cabalgar pequeña – Siguió diciendo Dora.

– Y menos puedes tener una carrera… ¿Ah no ser…? – Elly miraba a Harry curiosa.

– ¡Harry Potter, le enseñaste a la pequeña Ginny a cabalgar! – Dijo Lily viendo con una mirada sorprendida y molesta, pero algo divertida.

– Y al parecer Teddy sabía de esto – Dijo Dora viendo a su hijo que la miraba asustado.

– Ginny es muy pequeña y es una señorita, ella no debe cabalgar rápido, ni menos hacer carreras – Dijo Molly preocupada.

– No debe cabalgar como un hombre, no es correcto – Dijo Elly sorprendida.

– Y puede caerse y hacerse daño, es muy pequeña – Dijo Lily preocupada y viendo a su hijo incrédula – Harry no entiendo como lo permitiste, tú sabes que es peligroso y eres el que más insiste en cuidarla, no lo entiendo.

– Yo no quería hacerlo, pero ella me convenció – Murmuró Harry sonrojándose, Ginny lo miraba divertida y Teddy se reía – y ustedes tienen la culpa de eso, no debieron enseñarle a convencerme de esa forma. – murmuró Harry un poco molesto y poniéndose más rojo.

– ¿Qué quieres decir con que nosotros le enseñamos? – Dijo sorprendida Molly, no lo entendía. Y miraba que Ginny se había puesto roja y escondía la cara en el pecho de Harry que también estaba rojo y Teddy seguía riendo y viéndolos con burla en los ojos.

– Ginny es la única que puede convencer a Harry, no debieron enseñarle a hacerlo Tía Molly y tía Lily – Dijo Teddy entre risas, viendo lo rojos que estaban Harry y Ginny. Ahora todos estaban curiosos y sorprendidos.

– Pero nosotras no le hemos enseñado nada de eso a mi hija – Dijo Molly sorprendida.

– No sabemos de qué están hablando ustedes – dijo Lily desconcertada.

– Ustedes le enseñaron a Lily cómo convencer a las personas, para que hagan o les den algo que no quieren, – empezó a decir Harry muy avergonzado – ella las vio a ustedes cuando convencieron a papá y a tío Arthur para que las llevaran de compras a esas tiendas de Londres – Todos los adultos se quedaron paralizados y Molly y Lily estaban rojas, no se esperaban eso. – ella hizo lo mismo conmigo cuando me negué a enseñarle a cabalgar y bueno… ni siquiera recuerdo cuando le prometí que le enseñaría y como ya lo había prometido no pude hacer nada para evitarlo. Ustedes son las culpables, yo no habría aceptado si ella no me lo hubiera pedido de esa forma, no así, es imposible – Harry terminó de decirles con su cara muy roja.

– Ella… hizo… hizo… ¿Qué? – James y Arthur estaban aterrados, sabían cómo sus esposas los convencían y pensar que la pequeña Ginny hiciera eso, ahora no podían culpara a Harry por haber aceptado, ellos tampoco podían negarles nada a sus esposas, pero Ginny aún era muy pequeña y… ¡No! se negaban a pensar en eso.

– ¡Pobre Harry! Ahora tú también eres otra víctima del poder de las mujeres – Sirius no dejaba de reír, sabía lo que esas cuatro mujeres hacían para convencerlos y sólo podía imaginar al pequeño Harry, tratando de negarse cuando ella lo besaba sin detenerse.

– ¿Y qué es exactamente lo que hizo la pequeña Ginny? – Preguntó curiosa y asustada Elly, viendo lo rojo que estaba Harry, no creía que Ginny hubiera hecho TODO para convencerlo, era muy pequeña y Harry también lo era.

– Bueno… ella hizo… eso… – Trató de decir un rojo Harry – Ya saben... ella… eso…

– ¿Qué Harry, eso qué? – Preguntaron las mujeres asustadas. Harry las miró fijamente, después vio a su papá que estaba asustado, como tío Arthur y tío Sirius y Remus lo miraban divertidos; mientras que Teddy lo miraba curioso, nunca le dijo exactamente lo que Ginny había hecho y podía sentir la cara de su pequeña muy caliente, sabía que estaba muy sonrojada. Así que inspiró profundamente, llenándose del perfume de su Ginny y viendo el cabello de ella empezó a hablar.

– Cuando lo pidió, bueno… estábamos sentados en el campo, yo la había llevado a pasear, entonces ella me pidió que le enseñara a cabalgar como un hombre, porque quería cabalgar muy rápido y bueno yo me negué a hacerlo, porque sabía que era peligroso y ella es una niña, una señorita; pero ella de repente estaba sentada encima de mí y yo estaba acostado en el pasto… ni siquiera me di cuenta de cómo lo hizo y ella… bueno… no dejaba de… eso… no dejaba de abrazarme… ni… dejaba de… darme… de darme besos… en todas partes… en la cara… cuello y… en el pecho… yo trataba de apartarme pero no pude… y después… no quería hacerlo… ella me decía algo… pero yo no entendía… y después ella estaba muy contenta y no dejaba de darme las gracias y preguntándome cuando empezaría a enseñarle a cabalgar, ahí me di cuenta de que había aceptado enseñarle y hasta se lo había prometido; y al ver lo feliz que estaba no me quedó otra opción que enseñarle. Eso fue lo que pasó – Terminó de decir Harry besando la cabeza de su Ginny que lo miraba sonriendo y le daba besos en su mejilla.

Todos, se habían quedado paralizados, ahora sí que no podían culpar al pobre de Harry, Molly y Lily se sentían apenadas y a la vez aliviadas; todos estaban sorprendidos y ahora hasta les causaba un poco de gracia al imaginar al pequeño Harry siendo atacado por la pequeña Ginny, que trataba de convencerlo, ella pensó que así se convencían a las personas y Harry fue la víctima en quien lo practicó.

– Entonces sólo eso fue lo que hizo, bueno es un alivio – Dijo Elly sonriendo.

– ¿Acaso me faltó algo? – Preguntó tímidamente Ginny, como si estuviera recibiendo una lección y no había contestado toda la pregunta.

– ¡NO! – Dijeron todos rápidamente, viéndola alarmados.

– ¿Y a quién más has convencido de esa forma? – Preguntó Dora, tratando de cambiar de tema y viendo preocupada a su hijito, que miraba curioso a Harry y a Ginny.

– Sólo a Harry, no creo que lo haga a nadie más – Dijo Ginny pensativa – Nunca pensé en hacerlo con alguien más.

– Y no lo harás – Dijo rápidamente Harry, molesto – No convencerás a nadie más así, no lo permitiré, lo mataría si lo intentas.

– De todas formas no quería hacerlo, me daría pena – Dijo sonriente Ginny y acariciando a Harry en su mejilla. – Recuerda que soy tu Ginny y tú eres mi Harry – Le susurró en la oreja, haciendo que Harry sonriera y la besara en la mejilla.

– Mi Ginny, tu Harry – Le susurró en su orejita a su pequeña y dándole un beso en la frente. Los demás los miraban sorprendidos, sabían que ellos eran normalmente muy cariñosos, pero ahora era como si no pudieran estar separados y querían estar juntos abrazándose y dándose besos; entonces lo comprendieron, era porque el día anterior pensaron que ya no estarían juntos nunca más y hoy necesitaban sentirse cerca, para estar seguros que no los separarían, ellos se vieron a los ojos entendiéndose y decidieron apoyarlos para que superaran lo que les había pasado.

– Así que, así fue como te convenció – les dijo Teddy viéndolos con burla y empezando a reír – Con razón no querías decirme, es muy gracioso, te engaño con besos y abrazos Harry, no lo puedo creer, Harry Potter, el niño a quien nadie lo hace cambiar su decisión, una niña lo convence con besos y abrazos, no lo puedo creer, nadie lo creerá – Decía Teddy, entre risas y haciendo reír a los demás.

– No te burles Teddy – Dijo Harry molesto y abrazando a su Ginny que reía muy contenta y que estaba orgullosa de sí misma – Mi Ginny es la única que puede convencerme, nadie más puede lograrlo, así que no le digas a nadie.

– Si, tienes razón, sólo ella puede hacerlo, pero nunca lo olvidaré – Decía entre risas Teddy, sobre todo al escuchar el gruñido de Harry, todos reían.

– Entonces nos vamos de día de campo – Dijo Sirius divertido.

– ¡SÍ Vamos! – Gritaron los niños emocionados, haciendo reír más a los adultos, que los miraban divertidos.

– Y creo que mi hija necesitará su propio caballo, ya que ya sabe cabalgar, puede tener el suyo propio – Dijo Arthur sonriendo, su hija estaba encantada y le estiró los brazos, para que se acercara y la abrazara y Arthur, así lo hizo.

– ¡Gracias, gracias, gracias y gracias papito! – Ginny lo abrazaba y le daba besos en la cara a su papá, que reía divertido, le encantaba ver a su pequeña feliz.

– Creo que hoy en la tarde podemos ir al pueblo, ahí hay personas que tienen buenos caballos pura sangre, es donde encontramos a Rayo Veloz de Harry y a Estrella Fugaz de Teddy – Dijo James emocionado.

– Si, hay unos caballos hermosos, seguro encontraremos uno para la pequeña Ginny, además necesitará una silla para montar – Dijo Sirius sonriendo.

– También necesitará ropa cómoda, las mujeres en el pueblo tienen ropas especiales para que puedan montar, cuando trabajan en el campo con el ganado – Dijo Remus pensativo.

– Espero que haya en el pueblo, los pantalones Harry me quedan muy grandes, al igual que los de Teddy – Dijo Ginny ansiosa, sorprendiendo a los demás, que miraba a Harry y a Teddy que reían divertidos – Ustedes dos dejen de reírse, no es divertido.

– Si lo es – dijo Teddy entre risas

– Te mirabas muy linda y graciosa con nuestros pantalones – Decía Harry divertido, la verdad es que pensaba que se miraba tierna y muy linda, con sus pantalones y camisa.

– Supongo que ustedes le prestaban su ropa, para que aprendiera a cabalgar – Dijo entre risas Elly, imaginando a la pequeña vestida con la ropa de los niños.

– Bueno hoy veremos cómo le quedan los pantalones, nos vamos de día de campo ahora mismo y hasta en la tarde compraremos la ropa – Dijo Dora sonriendo, todos estaban contentos.

– Recuerda que también me tienes que comprar un vestido – le recordó Ginny a su Harry, que le sonrió y la besó en la mejilla.

– Si, lo recuerdo, te compraré un vestido de color verde – Le dijo Harry, mientras la abrazaba y le daba besos en la nariz, haciendo reír a su pequeña traviesa.

– Entonces vámonos ya, de día de campo, en la tarde iremos al pueblo – Dijo Lily divertida y viendo tiernamente a su hijo.

– Las personas del pueblo se pondrá contentas – Dijo Sirius sonriendo – Piensan que Harry es un héroe y se alegran que la pequeña Ginny esté bien, ellos también se habían preocupado.

– Es cierto, todos estaban sorprendidos y felices porque Harry pudo rescatar a Ginny pronto – Dijo James orgulloso de su hijo, que estaba sonrojado – piensan que eres un héroe.

– Sobre todo las niñas – Dijo sonriendo Remus, sin fijarse que Ginny lo miraba atenta y con una mirada peligrosa, abrazando más fuerte a Harry, que se había puesto más rojo y nervioso – Nos dijeron que ellas sabían lo fuerte que eras, creo que tienes muchas admiradoras pequeño – Dijo riendo Remus

– Claro que lo piensan, – Siguió diciendo Sirius, los hombres no se habían fijado en la reacción de Ginny, que fruncía el ceño enojada – decían que mi ahijado es un niño muy guapo y fuerte, que no hay nadie que se le compare.

– Estoy seguro de que hoy les gustas más Harry – Dijo Teddy sonriéndole a un nervioso y rojo Harry, que seguía abrazando a su Ginny que temblaba de la rabia.

– No me sorprendería que quieran llamar tu atención, hoy que vayamos – Dijo Arthur sonriendo, sin darse cuenta de nada – Se notaba que les gusta el pequeño Harry – las mujeres miraban a la pequeña Ginny, que estaba muy enojada, sus esposos eran muy tontos al decir eso enfrente de ella, sabían que estaba celosa, Ginny era igual de posesiva que Harry y no le gustaría que otras niñas se gustaran de él.

– Me gustaría ver que lo intentaran – Dijo Ginny enojada y apretando los dientes, eso llamó la atención de los hombres que la miraban sorprendidos y temerosos – Harry es MIO y no dejaré que se le acerquen, son unas niñas tontas, MI Harry siempre ha sido guapo y muy fuerte, ellas son sólo unas niñas bobas que tratan de llamar su atención, pero Harry es MÍO, SÓLO MÍO Y DE NADIE MÁS, ¡ENTIENDEN! – Terminó gritándoles a ellos que retrocedieron asustados y asentían con la cabeza, mientras sus esposas los miraban divertidas y negaban con la cabeza.

– Cálmate pequeña, yo soy tuyo, no me importan esas niñas – le susurraba Harry a su Ginny, que no se calmaba, quería besarla, pero no enfrente de su familia, así que se levantó, con ella en brazos y vio a su familia – Nos disculpan un momento por favor, en seguida regresamos para ir al día de campo – y sin esperar respuesta salió del comedor, llevándose a su Ginny a la habitación, sin dejar de darle besos en su carita y susurrándole cuanto la quería.

Al llegar a la habitación la acostó en la cama y sin dejar de abrazarla y besarla, le susurraba lo mucho que la quería y que era lo más importante para él, le decía que sólo ella le importaba, que era su Ginny y él era su Harry, le besaba la cara, el cabello, el cuello, las orejitas, sus manos y no dejaba de abrazarla y acariciarla, con gran delicadeza, mientras Ginny no dejaba de decir su nombre y de decir que era de ella. Los dos tenían muchos deseos de estar juntos, abrazándose y dándose besos, por eso Harry la había llevado a la habitación, por algún motivo que no sabía, no quería hacerlo en frete de su familia, ni de nadie más, quería hacerlo cuando estuvieran solos como en ese momento.

– Ginny… – Le susurró Harry viéndola a los ojos, Ginny lo miraba sonriendo – Te quiero mucho, mi pequeña.

– Yo también te quiero, mi Harry. – Le susurró Ginny sonriendo y acercándose a él, y dándole un suave beso en la mejilla. – Harry… ¿me trajiste aquí, para que no nos vieran? – le preguntó Ginny en un susurro.

– Si Ginny, no sé por qué pero no quería que nos vieran, es raro – Le dijo viendo sus ojos chocolates.

– Me alegro, yo tampoco quiero que nadie más nos vea, es algo de nosotros, – le dijo Ginny sonriendo y acariciando su cara – es algo sólo de nosotros.

– Sólo de nosotros – repitió Harry, dándole un beso en la frente.

– Creo que deberíamos regresar, para ir al día de campo, los demás nos esperan – le recordó Ginny – Sino nos preguntaran lo que estábamos haciendo – Dijo Ginny, riendo al ver que Harry se ponía rojo.

– Vamos – le dijo él levantándose rápidamente y ayudándola a levantarse – ya se han burlado mucho de nosotros, así que démonos prisa. – Le dijo empezando a caminar hacia la puerta, con Ginny en sus brazos.

– Harry cuando vayamos al pueblo… – Le dijo Ginny, viéndolo muy seria – no quiero que te acerques a esas niñas tontas, si lo haces me enojaré mucho.

– No lo haré Ginny, no me alejaré de tú lado – le prometió Harry sonriéndole y caminando para reunirse con su familia, que los esperaban. – vámonos pequeña, siempre estaremos juntos.


Así había pasado el tiempo, todas las personas de Gryffindor estuvieron en paz un tiempo, el duque de Slytherin, no hizo otro intento para atacar a los amigos cercanos del duque y así las familias Potter, Weasley, Black y Lupin estuvieron felices y tranquilos viendo como sus hijos crecían y aprendían más cosas con el paso del tiempo.

El pequeño Harry ya tenía nueve años y dentro de pocos meses cumpliría los diez años, sabía cómo realizar el trabajo de su padre y sus tíos, ya había avanzado mucho en su educación, tanto académica como en el entrenamiento, a veces acompañaba a su padre y sus tíos, para ayudarles a supervisar los asuntos relacionados de Gryffindor, como le correspondía hacer al duque, su familia estaba muy orgullosa por él.

Teddy ya tenía siete años y en pocas semanas cumpliría los ocho años, también había avanzado mucho en su formación y también estaba aprendiendo a cumplir sus obligaciones como marqués y había avanzado mucho en su entrenamiento, pero no le gustaba mucho tener que luchar y evitaba hacerlo si podía.

La pequeña Ginny ya tenía seis años y medio, cada día se hacía más hermosa, era una niña muy dulce y amable, que le gustaba mucho la naturaleza y quería cuidar a todos los seres vivos, le gustaban los animalitos y las plantas; también le gustaba hablar con las personas y era amable con todos los que conocía. Ella era muy inteligente y aprendía muy rápido, su madre y sus tías estaban muy orgullosas de ella, a Ginny le gustaba mucho pintar y bordar, era muy buena al bordar y le gustaba pintar cuadros para regalarle a su familia, sobre todo a Harry, la relación entre ellos seguía igual que siempre, les gustaba estar siempre juntos y seguían demostrándose el cariño que se tenía, también se cuidaban entre sí, Harry seguía siendo su protector y era el principal responsable de que Ginny siempre estuviera riendo y fuera la niña más feliz de todo Gryffindor.

Ginny era toda una señorita, se portaba como una dama de alta sociedad, con gran elegancia y delicadeza, siempre que asistían a bailes importantes de la nobleza, se ganaba el cariño y admiración de todos los presentes, que se sorprendían con su gracia al hablar y con su gran delicadeza al moverse, comportándose con gran elegancia, incluso el rey y la reina estaban encantados con ella. Esto no le gustaba mucho a Harry, que seguía siendo muy protector y posesivo con ella y que por eso no se apartaba de su lado nunca.

Pero la pequeña Ginny no era solamente una señorita delicada, refinada y elegante, también era muy alegre y divertida, hasta un poco traviesa según Harry y Teddy, pero Harry la conocía mejor que nadie y era su principal víctima, para las bromas de la pequeña, junto con Teddy, pero esto no les molestaba, sabían que ella se portaba así con ellos porque les tenía mucha confianza y con ellos podía ser ella misma, principalmente con su querido Harry.

Ellos pasaban todas las tardes juntos, a veces Teddy se les unía y pasaban horas jugando en los jardines o el campo, también tenía sus propias carreras de caballos, Ginny amaba su caballo pura sangre, que a diferencia de Rayo Veloz, el caballo negro de Harry, el de ella era de un color rojizo, por eso lo llamaba Cometa de fuego, ya que también era muy rápido; el caballo de Teddy, era de color amarillo con blanco y también era rápido y se llamaba Estrella Fugaz.

Harry también entrenaba a su Ginny en secreto, habían querido mantenerlo en secreto y ella había avanzado mucho, era capaz de defenderse ella sola, el mismo Harry se había encargado de entrenarla bien y era un excelente entrenador según Ginny, era muy exigente y su comportamiento era un poco diferente cuando la entrenaba, pero eso le gustaba a Ginny, lo miraba con respeto y admiración y se esforzaba mucho para no decepcionarlo y por eso había aprendido rápido. Después de su entrenamiento ella recordaba la conducta de Harry y lo comparaba con el Harry que ella conocía, podía pasar horas pensando en él.

Harry era muy estricto y le exigía mucho, también le hablaba muy serio y se molestaba cuando cometía un error, pero ella ya había visto los entrenamientos de él y Teddy y sabía que los de ella no se comparaban con los de ellos, su padre y sus tíos podían ser muy duros y más los otros maestros. Harry era exigente, pero trataba de que ella no se lastimara mucho en los entrenamientos, él detenía su ataque cuando miraba que ella no podía esquivarlo y después la regañaba y le decía en qué se había equivocado, pidiéndole que tuviera más cuidado y haciendo que lo repitiera hasta que lo hiciera bien.

Pero a pesar de sus cuidados, ella a veces hacía mal un movimiento y se caía o se hacía daño, Harry intentaba evitar que se cayera o se lastimara, pero no siempre podía evitarlo y ella se hacía daño; entonces Harry se detenía y esperaba a que ella se levantara y siguiera con el entrenamiento, en lugar de ir a su lado y revisarla él mismo, sólo se quedaba de pie y la miraba, esperando a que ella estuviera lista para seguir, después la corregía en sus movimientos para que no se cayera de nuevo. Cuando Harry actuaba de esa forma tan seria, estricta y exigente, ella recordaba a ese niño capaz de matar a cualquier oponente que quisiera hacerle daño, él sacaba a relucir su autoridad y seguridad en sí mismo, sabía que era muy fuerte y un excelente luchador y combatiente, al que era casi imposible de vencer y por eso no podía dejar de admirarlo en secreto y esforzarse mucho para no decepcionarlo, quería que él se sintiera orgulloso de ella y por eso ella se esforzaba y había logrado avanzar en su entrenamiento. Harry ya le había dicho que pronto empezarían a entrenar con armas, le empezaría a enseñar a luchar en un combate y ella esperaba no decepcionarlo.

Cuando el entrenamiento terminaba, Harry volvía a ser el mismo de siempre, después de decir "Eso todo por hoy" se le acercaba rápidamente y la tomaba en brazos, sentándola en su regazo y revisando sus brazos y piernas, para ver donde se había lastimado, él le curaba sus rasguños, siempre llevaba algodón, medicinas y vendas, para sus heridas, después le daba besos y la acariciaba donde se había hecho daño, cuidando de no lastimarla más y le pedía con voz suave y cariñosa que por favor tuviera más cuidado, ya que no le gustaba ver que se hacía daño. Ella le prometía tener más cuidado y pasaban un rato abrazándose, dándose besos y a veces acariciando el rostro y los labios del otro, hasta que llegaba la hora de volver a casa, diciéndoles a su familia, que ella se había caído al correr o había dado un mal paso, ellos le decían que tuviera más cuidado y no hablaban más del tema. A veces Harry se quedaba a dormir con su Ginny o ella dormía en la casa de él.

Ginny no sabía cuál Harry le gustaba más, el Harry serio, estricto, autoritario y exigente de los entrenamientos, que le recordaba lo fuerte que era; o si le gustaba más el Harry dulce, tierno, amable y muy protector y posesivo que era fuera de los entrenamientos, al final Ginny decidía que le gustaban los dos Harry, lo quería en todas sus formas de ser.

Harry también miraba a su Ginny, sabía que era una niña muy tierna, amable y dulce, también sabía que era muy inocente y él trataba de que eso no cambiara nunca, por eso tenía cuidado al explicarle las cosas que ella no entendía, como por qué hay gente que hacía cosas malas, o por qué tenían que morir los seres vivos, incluso el por qué son diferentes los niños de las niñas y por qué tenían que hacer cosas distintas, tampoco sabía a qué se referían las personas, cuando hablaban de compromiso o matrimonio; Harry le decía que a veces las personas hacen cosas malas porque ellos habían sufrido mucho y no lo habían superado, también le decía que al final todas las personas y los animales morían, pero que era para ir al cielo, donde serían muy felices; en cuanto a los niños y niñas, le dijo que eso lo sabría cuando fuera más grande, al igual que sabría qué era el compromiso y el matrimonio. Esto hacía que Ginny riera y le dijera que él tampoco lo sabía y por eso no le decía, Harry le sonreía y se encogía de hombros, la verdad era que no sabía cómo explicarle eso, ya que era tan inocente y curiosa a la vez, que estaba seguro, que si trataba de responder esas preguntas, ella luego le preguntaría, más cosas y él no quería hablar de eso con ella, ya que era muy pequeña e inocente.

Harry sabía que era muy elegante y que era una hermosa señorita que hablaba y se comportaba con gracia y delicadeza; pero Harry también sabía que era una niña muy alegre, que disfrutaba reír y jugar en el campo, a ella le gustaba salir a los jardines y al campo, donde podía disfrutar de la naturaleza y podía cabalgar muy rápido en su Cometa de Fuego, donde también podían estar solos y estar juntos, abrazándose y dándose besos sin que nadie los molestara. Ella era muy divertida y hacía todo para seguir riendo, le gustaba hacer bromas y a veces travesuras inocentes; y ella tenía mucho carácter y no le gustaba que la trataran como una muñequita, ni que la cuidaran siempre, a excepción de él, que era el único a quien le permitía que la cuidara y la tratara con mucha delicadeza.

Otra cosa que le gustaba y admiraba Harry, era que Ginny era muy independiente y le gustaba hacer las cosas por sí misma, era muy responsable y dedicada en su formación, para ser una dama distinguida y respetada, su madre y sus tías le enseñaban todo lo necesario para ser una señorita de la nobleza, pero también le enseñaban a realizar todos los quehaceres y responsabilidades del hogar, ya que aunque sería una marquesa y tenían empleados y sirvientes, que hacían los oficios; también era necesario que aprendiera todos los oficios y responsabilidades de una señora de la casa y para orgullo de su familia, Ginny disfrutaba hacer las actividades hogareñas, como cocinar, organizar sus cosas, lavar y coser ropa y todas las otras actividades del hogar, como el aseo y la jardinería, también le estaban enseñando a administrar, organizar y dirigir todas las cosas del hogar y Ginny las aprendía y realizaba con orgullo y dignidad.

Harry también estaba muy orgulloso de ella, había avanzado mucho en su entrenamiento y aunque trató de atrasarlo, ella ya estaba lista para aprender a luchar, sabía que lo haría muy bien; pero no dejaba de preocuparse por su pequeña, aunque sabía que era muy fuerte, tenaz, independiente, muy valiente y hasta un poco testaruda, con un gran carácter que sacaba a relucir cuando quería conseguir algo o cuando se enojaba y que hacía que todos le tuvieran miedo, por lo que él era el único que le hacía frente, aunque por dentro estuviera temblando; sí, su pequeña tenía mucho carácter, pero seguía siendo su pequeña, su Ginny, la persona más especial y más importante para él.

Se sentía muy feliz y completo cuando la tenía a su lado, sabía que si estaban juntos todo estaba bien, Harry sentía que era muy feliz, sus padres lo amaban mucho y su familia también, se preocupaban por él y estaban orgullosos de él, también tenía a su querida Ginny, eso hacían que él fuera muy feliz y no quería que nada cambiara.


Sin embargo, mientras en Gryffindor todos parecían vivir felices y en paz, Voldemort estaba muy contento, porque después de muchos años, su plan había dado sus frutos, su espía le había informado que James Potter tenía mucho poder en Gryffindor, aunque trataba de ocultarlo y al parecer Weasley, Lupin y Black eran los marqueses y se esforzaban por mantener oculta su identidad, es por eso que le había costado mucho a su espía descubrir su identidad.

Había pensado que al mandar a esos hombres para que secuestraran a uno de sus hijos, el duque se revelaría, así estaría seguro si Potter o uno de sus amigos era el verdadero duque, pero no contaba con que alguien más rescatara a la niña; su espía nunca supo bien lo que había pasado, sólo que alguien la había rescatado sin ayuda y que no habían sido ni Potter, Black, Lupin, ni siquiera Weasley que se suponía que era el padre de la niña. Esto lo confundió, ya que pensó que se había equivocado al sospechar de esos hombres y que en realidad, había sido el duque en persona, el que la había rescatado, sobre todo al recibir los cofres y la nota de amenaza con la firma y sello del duque de Gryffindor, hasta el rey le había advertido y amenazado con destituirlo de los cargos si no se detenía; sin embargo no tenía idea de quien era esta persona y eso pondría en riesgo su plan.

Pero al final su espía había logrado descubrir que Potter era el verdadero y único duque; y al pensarlo con cuidado, tenía sentido, ya que muchas piezas encajaban y los otros eran sus amigos más cercanos y los marqueses de Gryffindor, ahora si sabía a quién atacar y no fallaría, era el fin del Duque de Gryffindor y con eso en mente, se olvidó del hombre misterioso que rescató a la niña.

Voldemort estaba feliz y orgulloso de él mismo, ya que fue buena idea enviar a Peter Pettigrew como espía, al principio dudaba que pudiera hacerlo, pero el haber perdido a su familia, le daba una buena historia, para que le creyeran y pudiera ganarse la confianza del duque y sus amigos, sin embargo nunca confiaron mucho en él y eso dificultaba que descubrieran la identidad del duque. Voldemort no se arrepentía de no haberlo matado, en cuanto descubrió que Pettigrew lo había escuchado, cuando pensaba en su plan; sonrió al recordar que estuvo a punto de matarlo, pero el hombre le suplicó que no lo matara y que haría cualquier cosa por él, fue ahí donde descubrió que él podría ser el espía perfecto y no se había equivocado. Disfruta mientras puedas Potter, porque tú fin está cerca. Pensó felizmente Voldemort, mientras reía cruelmente.


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Dejen sus comentarios por favor, trataré de actualizar, lo más pronto posible, sólo tengo que terminar de hacerle unos ajustes al siguiente capítulo y podré publicarlo, pero quisiera saber que piensan de la historia, por el momento, así que dejen sus Reviews y ya saben que si tienen cualquier pregunta, con gusto se las contestaré.

Mhushaka :)